Disclaimer: los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, lo único mío es la trama.
Quiero dedicar este cap a Mrs. CullenSwan; ella vivió de cerca una situación parecida con un familiar suyo. Espero que no te importe que lo haya dicho. Muchos besos para ti!
Capítulo 8
Decepción
Amargura
Dolor
Esos son los sentimientos que experimenté en dos escasos días, y que siguieron transcurriéndose durante los siguientes meses.
No se, estábamos tan felices, y todo había sucedido tan rápido…, que ni siquiera tuve un momento para pararme a pensar.
¿Cómo pueden ocurrir tantas fatalidades en unas pocas horas?
Volvió a beber, me volvió a pegar; casi pega a nuestra hija, y me violó; y todo eso en una sola noche.
Pero luego vinieron más cosas.
La humillación de que todos te señalen con el dedo, susurrando "hacían tan buena pareja, ¿quién podría imaginar que Edward fuera un alcohólico maltratador? Era tan guapo, tan caballeroso…"
La lástima, la pena que reflejaban los ojos de los demás al mirarme.
La compasión hacia una pobre madre que había sido maltratada por su marido, y que ahora tenía que hacerse cargo de sus hijos sola.
El desprecioque algunas personas me profesaban; personas cínicas, que según ellos me merecía todo lo que me había pasado, cínicas que decían que siempre que un hombre pega a una mujer es por que se lo merece.
Pero gracias a Dios contaba con el apoyo de mi familia, y de los que no lo eran pero que son como si lo fueran; ellos me dieron la fortaleza y el apoyo necesario para enfrentarme a lo que venía…
Después de que se llevaron a Edward en el coche de policía, fui a casa de Alice, a recoger a las niñas e ir a casa de mi padre; ella me vio con la cara pálida y los ojos rojos de tanto llorar, por lo que exigió saber lo que estaba pasando. Le conté todo, o casi todo, exceptuando la parte de la violación.
Ella me escuchó atentamente, sin interrupciones, confortándome en los momentos en los que se me entrecortaba la voz, o me quedaba en silencio rememorando en mi cabeza los horribles momentos. Y cuando acabé de contarle, las dos estábamos llorando; ella comprendía en cierto punto "mi voto de silencio" respeto a no contarle a nadie lo que pasaba.
Yo quería ayudar a Edward y creía que la mejor manera de hacerlo sería estando con él callándomelo todo por que tenía fe en él en que dejaría de beber y entonces todo estará bien de nuevo. No ganaba nada contándole a alguien lo que pasaba, por que eso solo serviría para echarle más leña al fuego; las cosas se complicarían y Edward no se curaría.
En cambio si estábamos él y yo solos…,yo le ayudaría a superarlo. Y así fue durante un breve año, después todo se jodió; ¿El cómo? No lo se, , la verdad es que no lo se. No se que pasó en esa fiesta, que fue que sucedió para que él tirara por la borda el esfuerzo de todo un año.
Para que nos tirara por la borda a nosotros mismos, su familia; ¿tan poco significábamos para él?
Se lo dejé bien claro; como no terminara pronto esa situación, cogía a los niños y me iba. Lo amaba, lo apoyaba por encima de todo, incluso por encima de mí; pero todo tiene su límite, y yo no pensaba pasar toda mi vida con un hombre que me pegaba; si estaba con el era por que me negaba a que esa adicción nos separara. No estaba dispuesta a dejar al amor de mi vida por eso.
Quería luchar, por él y por mí, para que el alcohol no enterrara sus garras en él, ¡pero no se si falle en algo o no! Todo lo que se es que sea por el motivo que sea, Edward sucumbió otra vez a él.
Se que me ama pero…,¿si me amara cómo el dice amarme, hubiera bebido de esa botella aquella noche? ¿ o es que su adicción es tan fuerte como para no pensar nada más que en el alcohol cada vez que lo tiene delante?
¿Acaso ese día él andaba mal por algo y no me di cuenta? ¿Qué clase de esposa soy?
Estuvo en mi mano la oportunidad de que eso no sucediera, si yo hubiera ido con el al baile ahora todo sería distinto ; tendría que haberme levantado de la cama e ir con él, como era mi deber; estar junto a él para ver en o que tanto había trabajado, para festejar el éxito de la fiesta junto a él.
Pero si no hubiera pasado eso esa noche, si yo hubiera ido con él y hubiera estafo ahí, apoyándole, esa noche no hubiera bebido, ¿pero habría pasado de todos modos? Yo no habría podido ser su sombra, o podría estar cuidándolo siempre, vigilarlo. No soy un robot ni soy de piedra, en algún momento fallaría, y por una vez no estaría ahí para él…
¿Habría pasado más tarde o más temprano?
¿Fue todo mi culpa?
Quiero decir todo, ¿todo es culpa mía, desde el principio de todo?, ¡soy la culpable de el alcoholismo de Edward?
Si lo hubiera ayudado, si yo me hubiera dado cuenta de los problemas financieros que teníamos; si yo me hubiera impuesto a él, si lo hubiera enfrentado y le hubiera convencido o obligado a aceptar mi propuesta de buscare un empleo y ayudar con los gastos…
¿Hubiera pasado todo esto? Pensé desquiciadamente.
¡No lo se, maldita sea!, ¡No se nada!
Y en gran parte eso es lo que corroe mi alma; la angustia, la desesperación de no tener constancia de nada, de no estar segura de nada de lo que me rodea más que del amor incondicional de mi familia; de no saber nada.
Me atormentaba pensando en lo que hubiera podido o no pasar si yo hubiera o no echo esto o aquello; desgraciadamente es algo que ya nunca sabré, y tenía que aprender a vivir con ese sentimiento. Sin dejar que esas emociones me sobrepasen, sin llegar a sentirme culpable toda mi vida; culpable de algo que ni siquiera se si es culpa mía o no.
Por que como ya dije antes: No se nada; todo a mi alrededor es confuso.
Solo tengo una meta que conseguir, a la que me agarro con fuerza; mi tabla de salvación en medio del fuerte oleaje del mar. En eso se había convertido mi vida; dependía de una pequeña tabla en medio del mar mientras que las olas impactaban en mi cuerpo como bofetadas de afilado hielo, sosteniéndome a ella con manos entumecidas mientras que las olas impactaban contra mí desde todas direcciones; perdida y sola en el manto del mar embravecido por la tormenta. Temerosa de que viniera un ola gigante, y me sepultara al fondo del mar.
Así era como me sentía, atacada por todos y por todo, avasallada por la situación de debilidad emocional en la que me encontraba; cada mala palabra que me dedicaban era como una bofetada; y la tabla a la que me agarraba con todas mis fuerzas, era mi familia, y mi meta, luchar por mis hijos, conseguir un trabajo y salir adelante, sola, sin mas ayuda que la de mi familia.
No se si en verdad me ama, si yo misma lo amo después de todo; solo se que quiero que todo esto acabe, que las murmuraciones acaben y que me devuelvan a la familia feliz que éramos.
Alice me comprendía, o por lo menos lo intentaba, pero no aprobaba lo que había echo; según ella, debí decírselo a ella, a quien sea, pero hablar con alguien; y si bien no denunciarlo, por lo menos si separarme de su lado al menos por un tiempo, hasta que se recuperara.
Me ofreció quedarme en su casa por si no quería volver a la mía; se lo agradecí pero le conteste que por ahora me quedaba en casa de mi padre. Ella habó de que tenía que decírselo a Rosalie y Emmet, que él podría ser mi abogado ya que no tenía ninguno.
Le respondí afirmativamente, le dije que los llamaría al día siguiente por que en ese día ya no tenía fuerzas para nada más que para tumbarme en la cama, rodeada de mis dos pequeños ángeles, y dejarme llevar por la placentera inconciencia que te daba el sueño.
Esa noche los niños no preguntaron nada, permanecieron callados la mayor parte del tiempo; hablé con ellos al día siguiente. Los cuatro: Matt, Lisa, Charlie y yo nos sentamos en el sofá del salón de la casa de Charlie; le pedí que estuviera presente, necesitaba su apoyo ahora más que nunca.
No les mentí respecto a que Edward estaba en la cárcel, para que mentirles; prefería que se enteraran por mí y no por los comentarios maliciosos de la gente, o por culpa de cualquier niño cruel que ha escuchado un comentario de sus padres.
Para ellos, su padre estaba en la cárcel por que me había echo una cosa muy mala que nunca se debe hacer; nunca se me olvidaría lo que me dijo Lisa después…
"Flash Back"
-Fue por lo de anoche, ¿verdad?-yo asentí quedamente a la pregunta de Lisa.
-¡Pero dijo que tú habías sido mala!-exclamó la pequeña niña, intentando comprender los motivos de su padre para hacerle daño a su mama, intentando excusarlo de alguna manera pese al miedo que sintió al verlo fuera de sí aquella noche; por que él era su padre, y lo amaba.
Esa noche se comportó de forma violenta con ella, ¡le tiró de su precioso pelito! Y le dolió mucho; no parecía su papa, era como si fuera otra persona.
¿Sería a eso a lo que se refería su madre?, ¿se había comportado de forma violenta con ella también?
Ella recordaba haber visto como su mami se abalanzaba contra su papi, después su hermano la atrajo hacía sí y se acurrucaron contra la puerta; él atrajo su cara contra su cuello para que no viera nada y después oyó a su mare gritar que se fueran.
Esa noche, ella oyó acurrucada en una esquina de su cuarto, con las manos tapándose los oídos de los desgarradores gritos de su made mientras que su hermano la abrazaba fuertemente contra sí.
¿Qué le hizo su papa a su mama?, ¿A ella también le tiró del pelo, por eso los gritos de su mama retumbaban en sus oídos y su cabeza aun teniéndolos fuertemente tapados, por que su papa le tiraba muy fuerte…?
Y si era así…,¿los papas van a la cárcel por tirarles del pelo a sus esposas?
-¡Dijo que tu habías sido mala!-repitió-¡Merecías que te castigara!, ¡te merecías lo que te hizo!-sus palabras fueron como un puñal directo a mi corazón.
-¡Lisa!-la reprendió mi padre- ¡discúlpate ahora!
-¿Él se comportó de forma violenta con mama, verdad?-Charlie asintió atónito, pues creía que había descubierto la verdad.
-Él también fue violento con migo, ¡me tiró del pelo!, ¿a qué le hizo lo mismo a mama, le tiró muy, muy fuerte?-al escuchar esas palabras mi corazón la exculpó inmediatamente, pues había sido echo sin ninguna malicia, era completamente inocente; pero eso no quita que mi corazón siga dolido por sus palabras; mas que nada por que fueron dichas por ella no por cualquier vecino si no por mi hija.
-No, Lisa.- contestó Charlie, y con la mandíbula apretada negó con la cabeza.
-¿Qué le hizo?-preguntó Matt, con la mirada más sería que había visto nunca en él, que hasta ese momento no había dicho una palabra.
¿Lo sabría? Él vio como me tiraba contra el suelo y me azotaba contra la pared, Lisa no lo vio por que Matt la protegió en ese aspecto, pero él si lo vio; y si no lo sabía, me imagino que algo se figuraba.
-No os lo puedo decir, por lo menos no ahora, hablaremos cuando seáis más grandes, entonces os lo contaré todo.
-¿Entonces el fue violento contigo?-preguntó de nuevo Lisa.
-Si, pero de una forma más grabe de la que crees, es tipo de violencia está prohibida y es penada con la cárcel.
-Discúlpate por lo que le dijiste a tu madre, Lisa.-ordenó Charlie.
-Lo siento mama,-se acercó a mi y me abrazó yo la traje hacia mí y la abracé fuertemente-no quería herirte, pero no entiendo por que no nos lo dices.-despegó su cara de mi pecho para mirarme a los ojos.
Había tanta inocencia, amor y bondad en ellos…, quería preservar la pureza de su mirada tanto como pudiera.
-Sois demasiado pequeños para que os diga ciertas cosas, y para que las comprendáis.
-¿Y cuando seremos lo suficientemente mayores para que nos digas?
-Lo sabéis cuando llegue el momento.
-¿Cuánto tiempo va a estar papa en prisión?-preguntó Lisa, que reposaba sentada en mi regazo.
-Eso depende del juez, cariño.
No quería que fuera mucho, ni poco; solo quería que pagara por lo que nos había echo.
"Fin Flash Back"
Las palabras de mi hija regresaron a mi cabeza:
-¡Dijo que habías sido mala!, ¡merecías que te castigara, merecías lo que te hizo!
Pensé en ello durante largo tiempo, ¿de verdad merecía lo que me hizo? La respuesta e mi mente fue clara:
No, nadie se merece que lo traten así, nadie merece lo que a mí me ha pasado; de eso, si estaba segura.
Pese a esa seguridad, todas las noches al acostarme las palabras de mi hija se repetían en mi cabeza, todas las noches me hacía siempre la misma pegunta, y todas las noches un voz en mí cabeza me contestaba con fiereza lo mismo, noche tras noche: NO.
El juicio contra Edward fue una semana más tarde, en Port Ángeles; para ese entonces ya había hablado con Emmet y Rosalie, y Emmet se presentó como mi abogado.
Les expliqué todo, y al igual que Alice, comprendieron mi posición; a Emmet le dolía actuar en contra del que era su amigo, y ahora despreciaba.
Siempre recordaré ese día como uno de los peores de mí vida…
Según Emmet, mi abogado, Edward no había contratado abogado, ni siquiera uno de oficio que proporciona la fiscalía. Mis hijos tuvieron que ir como testigos, tuve que oír como describían aquella noche hasta el cansancio como Emmet y la jueza les pregutaban y les pedían que hicieran memoria y les contaran si veían algo raro en la forma de comportarse de su papa el pasado año, cuando comenzaron las agresiones.
Como pruebas se presentaron las fotos que me izo Charlie, las radiografías y mi historial cínico; donde se veía el incremento de mis visitas al hospital en el pasado año.
Charlie y Carlisle también acudieron como testigos; Charlie me había echo las fotos y había sido testigo ocular de las marcas de violencia que Edward había dejado en mí; junto con Carlisle, ellos eran los testigos clave. Yo también tuve que testificar.
Cuando todos estuvimos sentados y dispuestos, la puerta principal se abrió de par en par dando paso a Edward que venía esposado y escoltado por dos policías uniformados; iba con un mono naranja, ése que llevaban los presos, la cara pálida, demacrada, y una barba desaliñada poblaba su rostro. Levantó la cabeza, que segundos antes estaba gacha, y sus ojos, enrojecidos y enmarcados por profundas ojeras, recorrieron ansiosos la sala hasta pararse en un punto fijo; el banco en el que estábamos los niños y yo.
Percibí como sus ojos se empañaban y la comisura de su boca se alzaba levemente, deslizó la vista brevemente hacia las personas que había a mi lado; la semi-sonrisa se congeló en su rostro al ver a su padre sentado en mi banca, en la parte demandante.
Segundos después una pesarosa sonrisa surcó sus labios, y bajó la mirada; conforme con todo lo que le estaba pasando.
Los policías lo empujaron para que siguiera su camino y se sentara en la primera fila de bancas de la parte acusada.
En estos días no me había parado mucho a pensar en el dolor de Edward, la verdad es que no e había preocupado mucho por su dolor, se lo merecía; no hay acción mala que no merezca castigo, y él estaba recibiendo el suyo por las atrocidades que había cometido. Pero al verlo sentado en su banca, viendo como ni siquiera podía mirar a sus padres o a sus hijos mientras que éstos testificaban…
Bueno, aparte de que pensé que Dios es justo y da a cada uno lo que se merece, sentí cierta compasión o empatía; si yo no soportaba que mis hijos tuvieran que estar en ese atril, testificando, hablando tan inocentemente de hechos y pruebas que serían de vital importancia para el veredicto, hablando de cosas que ellos ni siquiera sabían que significaban. ¿Cómo se estaría sintiendo él?
¿Avergonzado, deshecho, hundido en el dolor y la gravedad de sus propios actos?
Él no tenía abogado, por lo tanto había decidido defenderse solo; no lo hizo, aceptó su culpabilidad declarándose culpable de lo que lo acusaban; la jueza dictaminó la sentencia tras cortar el revuelo de voces que las personas habían formado, sorprendidas e incrédulas ante las palabras de Edward.
Tres años de cárcel para el acusado, Edward Anthony Cullen Swan.
Tres años sin Edward, y quien sabe si no son más, si no es toda la vida que me queda…
Por que no es que vaya a esperar a Edward con los brazos abiertos cuando el salga de la cárcel; pensaba darnos una última oportunidad, si, pero esa oportunidad llegaría con el tiempo, cuando mi confianza en el se haya restaurado y vea que de verdad ha cambiado; cuando la rabia, el desprecio y el dolor no me cieguen. Cuando mi corazón cicatrice sus heridas y vea que ese círculo vicioso de alcohol, maltratos y disculpas se había acabado para siempre; y solo el tiempo me daría esa seguridad.
Y solo entonces, solo entonces…le daría una oportunidad.
Lo que venía ahora no era menos difícil, duro, delicado. Tenía que seguir adelante, encontrar trabajo, cuidar sola de mis hijos, rehacer mi vida para poder seguir adelante sin que mi corazón estuviera lleno del la venenosa ponzoña que era el rencor y la amargura; no era la única madre soltera del planeta, ni tampoco la única a la que su marido había maltratado; si ellas han conseguido salir adelante, yo también puedo.
Soy fuerte, eso es lo mejor que he aprendido de todo esto, además, tenía a una familia increíble que me apoyaba incondicional mente; podría con esto. Tendría que poder, ahora no había cabida en mi futuro para las dudas, de mi dependían mis hijos; podría si, o sí.
Edward pov
Hundido en la más profunda miseria, así era como me sentía; destrozado. Todo lo que había a mi alrededor se había echo añicos, era culpa mía y lo asumía; por eso me declaré culpable, por eso no quería ningún abogado. Bella quería que pagara por lo que había echo, yo mismo me quería castigar por lo que había echo; no solo por lo de la otra noche y todo a lo que ellos conllevaba, si no por todo, por todo lo que le había echo a lo largo del pasado año.
No tendría vida suficiente como para perdonarme a mi mismo.
Creía que no me podía sentir peor a ese fatídico día en el que pasó todo, cuando mi suegro me puso las esposas y me tiró sin contemplaciones a la reducida celda que había en la estación de policía de Forks; dejándome solo con mis pensamientos, torturándome al recordar una y otra vez la noche anterior.
Pero descubrí que si que podía sentirme peor; la semana pasó y con ella llegó el juicio. Durante esa semana en la que permanecí aislado, Emmet, Jasper y Rosalie me vinieron a visitar; Emmet vino como visita de trabajo, me dijo que era el abogado de Bella y que necesitaba saber el nombre de mi abogado para conversar con él, para ver como iba a plantear mi defensa, le dije que no tenía ningún abogado por que no lo quería. Él se quedó mirándome fijamente a la cara, apretó los puños con furia y se marchó sin decir palabra.
Rosalie vino al día siguiente, seguramente se habría escapado en algún momento en el que Emmet estaría ocupado pensando en como encarcelarme; el policía le abrió las rejas y yo me levanté sorprendido al verla allí. Me miró de arriba a bajo y detuvo su mirada en mis ojos, levantó el brazo y su mano impactó en mi mejilla.
-No se como has podido haceros esto, a ti, a tus hijos, a Bella, que te ama con locura.- ella apretó los labios con amargura.
-¿Te lo ha dicho?-la agarré por de los brazos, desesperado por que me contestara.
-¡Suéltame, me haces daño!
-Lo siento.-la solté
-No, no me lo ha dicho, pero soy su amiga, la conozco; ella te quiere aunque crea sentir lo contrario. Está confundida, necesita aclarar su mente, reorganizar la vida que tú le has destruido.
-¿De verdad me ama pese a todo lo ocurrido?- pregunté con los sentimientos entremezclados, angustia, esperanza y júbilo.
-Una cosa es lo que yo crea creer y otra lo que Bella de verdad sienta. Cúrate te por completo, refórmate de tu alcoholismo…y de lo demás; entonces, lucha por tu familia.
Sin más llamó al policía, le abrieron las rajas y se fue.
Jasper vino dos días después, al principio no nos dijimos nada, en parte por que yo no sabía que decirle, y supongo que a él le pasaba igual; se sentó en una silla que había al frente de mí y al cabo de un rato me dijo que estaba aquí para escucharme a mí.
Le conté por todo lo que había pasado, mis miedos y demonios hasta que hacia el final le conté lo de la otra noche en medio de balbuceos y llanto, todo menos lo de la violación como me pidió Bella; él dijo que no era nadie para juzgar pero que no apoyaba mi conducta. Estaba ahí porque creía que era necesario que yo también fuera escuchado, pero nada más; me palmeó el hombro y me dijo que vendría a verme de vez en cuando y me traería noticias sobre Bella. Se lo agradecí enormemente y se fue.
Durante esa semana prácticamente en soledad, me rondaron por la mente un millón de cosas:
¿Lo sabría ya mi familia? Supongo que sí, ¿y de ser así, qué pensaran ahora de mí? ¿Estarán avergonzados, defraudados?
¿Me odiarán como parece hacerlo Bella?
Lo último que quería era que ellos, mis padres, se enteraran; no quería que vieran como el hijo al que habían educado con ciertos valores y principios se había convertido en lo que ahora era.
Me sentía abochornado a tal grado que nadie se lo podía imaginar, indigno de seguir viviendo; no tenía valor ni para mirar mi reflejo en el espejo; y en toda esa semana que pasé aislado no recaudé valor suficiente como para encontrarme cara a cara con ellos en el juicio como para ver sus caras de desprecio hacia mí.
Siempre quise evitar eso, siempre vigilante de que nadie se enterara de mi oscuro secreto; no quería ver sus caras de repudio o reproche, quería protegerlos y que siguieran viviendo felices. No quería darles ese disgusto.
Por que cuando la gente lo supiera y me empezara a mirar diferente, con desprecio o asco; y ahora que no solo saben lo del alcohol si no también lo del maltrato…, sus miradas críticas me harían sentir como la mierda que era por hacerle esto a mi familia, por hacerme esto a mí mismo. Y eso me infundía temor, angustia.
Pero ahora todo eso ya no importaba nada, la había vuelto a joder, de nuevo…
Y la que lo sufriría todo sería Bella, por culpa de él, otra vez; todo siempre por culpa de él. Eso era algo que nunca se podría borrar de la cabeza: el dolor por el que estaba haciendo pasar a su familia; y eso que solo era consciente de un poco de ese dolor, pues no estaba ahí para ver el sufrimiento de la que era o fue su familia.
Ella me dijo que me esperaría, me dio a entender que después de la cárcel me daría otra oportunidad…
Pero como dijo Rosalie, tendría que ganarme esa oportunidad; no era tonto, sabía que Bella m detestaba, que me odiaba.
Nunca olvidaré esa noche, cuando la violé mientras que ella gritaba que me odiaba; pero ahora mismo me agarraría a un clavo ardiendo, su promesa era mi única luz en la negrura que me esperaba. Me agarraría a esa…promesa con todas mis fuerzas, con la posibilidad de un futuro juntos.
Si no hacía eso me volvería loco, loco de verdad.
Andaba como loco por ver a mis hijos, por verla a ella, y supuse que eso no sucedería hasta el día del juicio; así que esperaba ansioso ese día como un masoquista.
Y cuando vi a Bella y a mis hijos solo quise desprenderme de los guardias y correr y arrodillarme ante ellos para suplicar su perdón; sabía que no merecía su perdón pero aun así lo ansiaba. Necesitaba su perdón para poder perdonarme a mi mismo; y aun así dudo que alguna vez mi mente deje de atormentarme, a mí, a mi corazón, atormentándome con todos los recuerdos maravillosos que tenemos y que podrían haber ido aumentando si no fuera por mi maldita culpa.
Entonces giré la cabeza y vi a mis padres en la parte del tribunal donde estaba Bella; en la parte demandante, que estaba repleta de gente; en mi parte del tribunal no había nadie más que la banca bacía y fría que me esperaba al frente de la jueza.
La verdad es que no me sorprendió por que es que ni siquiera pensé en ello, no se…, puede que inconscientemente a lo imaginara. Esa es otra de las cosas que quería evitar al no contarle a nadie nada, no quería ver como me repudiaban y me alejaban como a un apestado; no quería verme solo mientras que a Bella la rodeaban; apoyándola, confortándola; dándole todo el apoyo. Ver como se compadecían de ella por todo lo que le había tocado vivir junto a mí, sufrir junto a mí; imaginar a mis padres pidiéndole disculpas en nombre de su enfermo hijo psicópata.
No quería que se compadecieran de ella, ni de mí. No quería verla asediada por los falsos lamentos de la gente de este lugar; la compasión en algunas situaciones se convierte en un sentimiento despreciable.
Y cuando vi a Bella, a mis padres, ¡ A MIS HIJOS!, testificar…
No tengo palabras para describir como me sentí; mientras que escuchaba como mis hijos testificaban, en ese mismo momento mientras veía sus caras dolorosamente confundidas y llenas de inocente infantilidad, en ese entonces fui completamente consciente de mi monstruosidad. Y quise en el suelo se abriera una grieta y me tragara; quise morir realmente.
EL juicio acabó al declararme yo mismo culpable, los policías me levantaron bruscamente de la banca y me empujaron para irnos del juzgado pero yo mantenía la cabeza vuelta en dirección a Bella y mis hijos; quería grabarme el recuerdo de ellos en mi cabeza; no sabía cuando los volvería a ver.
Escuché a Lisa preguntarle a Bella que a donde se llevaban a su papa, que quería que me soltaran para que pudiera ir a abrazarla; Bella le susurró algo a Lisa y Matt, no pude oírlo pero el rostro de Lisa se entristeció. Se levantaron y en un momento en el que Bella se distrajo hablando con mi madre, Lisa se escapó corriendo hacia mí; impactó contra mí y enroscó sus brazos alrededor de mi pierna.
-Papi,-sollozó-papi no te vayas, no me dejes.
-Yo…-pestañeé para contener las lágrimas. No quería el posible último recuerdo que tuviera de mí en tres años fuera de mi cara bañada en lágrimas. Así que como pude, compuse una sonrisa en mi rostro y le supliqué a los guardias que me dejaran abrazarla aunque fuera tan solo un segundo; ellos accedieron de mala gana.
Me arrodillé en el suelo y la atraje contra mí para darle un caluroso abrazo, enterré la cara en su pelo e inhalé su olor; mi pequeña niña. No pude contener las lágrimas y dejé que corrieran por mi rostro ahora que ella no me veía. Quería grabar su olor en mi mente para poder evocarlo siempre que quisiera, quería recordar el calor de su pequeño cuerpecito, la sensación de sus frágiles brazos alrededor de mi cuello; para que cuando estuviera solo, solo tuviera que indagar en mis recuerdos e invocar su olor y su calor para imaginar que está junto a mí.
-Te quiero mucho tesoro.-musité contra su pelo.
-Yo también, papi; pídele perdón a mama ¿si? Pídele que te deje volver con nosotros.-imploró. Sentí varios pasos detenerse delante de mí y levanté la cabeza; eran Bella, Matt y mis padres, que veían cautelosos la conmovedora escena.
-Lo siento cariño,-sonreí con pesar y me separé levemente de ella-pero eso no puede ser ahora mismo.
-¡¿Pero por qué?-protestó- ¿tú quieres a mi mami, verdad?-Yo asentí con la cabeza.
-No tienes idea de cuanto.
-¿Y tú, mama?-giró su carita para verla. Bella se quedó perpleja y lívida por la pregunta; paralizada por el pánico que le producía esa pregunta.
-Yo…
-Lisa,-la corté-de ahora en adelante deberás apoyar a mama y ser una buena chicha, ¿de acuerdo?-dije recobrando la compostura.- Mama ya habló contigo, ¿verdad?
-Si.-asintió con pesar.
-Entonces se una buena chica y obedece a tu madre en todo lo que te diga; ella solo quiere tu bien. Recuerda que te quiero mucho, mucho.-la estreché fuertemente contra mí y le besé la majilla.
-¿Cómo la trucha al trucho?-dijo graciosamente.
-Si,-reí mientras que me limpiaba el resto de las lágrimas con las manos- como la trucha al trucho.
-¿Cuándo te veré otra vez, papi?
-No lo se, pero te llamaré todos los días; dile a tu mami que la quiero, recuérdaselo siempre ¿si?-le susurré tiernamente en el oído.
-No te preocupes, se lo diré por ti y haré que no te olvide.
-Es hora de irse.-dijo un policía y me agarraron de ambos brazos.
-¡Esperen!-grité con el pánico invadiéndome el cuerpo-¿Matt?-pregunté expectante mirando en su dirección.
-Adiós, papa.-dijo con voz seria y distante; su mirada cargada de dolor y rencor. Él ya me había condenado, juzgado.
-Te quiero, Matt.-dije con gravedad, bajé la vista y tragué el nudo que tenía en la garganta.
-Lo se,- asintió impasible, pareciendo de pronto mucho mayor y maduro de lo que era- pero no puedo perdonar lo que le has hecho a mama.
Esa era otra de las cosas por las que no quería que se destapara mi alcoholismo; no quería ver el desprecio en los ojos de mi propia familia en los de mi propio hijo; pero por otra parte me sentía orgulloso el hombre en el que se iba a convertir; orgulloso y agradecido del afecto incondicional hacia su madre. Pues ahora más que nunca le haría falta el amor de sus hijos; me alivia saber que no esta sola en lo que se le avecina, y que tendría en Matt un gran apoyo.
-Eres mi hijo, y te amo; no lo olvides nunca.- tras darles una leve mirada a Bella y a mis padres que permanecían estáticos en frente mía, los policías me sacaron de ahí para meterme en el coche de patrulla en el que había venido y me encerraron de nuevo en la cárcel de Forks para trasladarme dentro de unos días a la cárcel de Seattle, donde cumpliría mi condena a tres años en prisión.
Mis padres no me dirigieron la palabra en todo en juicio; Esme me miraba con angustia y desolación desde su banca, en algún momento hizo ademán de levantarse e ir hacia mí pero Carlisle la sujetó por los hombros y la sentó de nuevo; él le rodeó los hombros con el brazo, ella apretó los puños y asintió con la cabeza. Él me miró a los ojos durante un instante y desvió la mirada con el rostro compungido.
Solo espero que ellos: Bella, mis hijos y mis padres; algún día pudieran perdonarme para poder empezar de nuevo, olvidar.
Tres días más tarde me trasladaron a la prisión de Seattle; me tiré todo el viaje mirando por la ventana del furgón de policía; despidiéndome y guardándome el recuerdo del pueblo en el que había vivido toda mi vida.
Él viaje se me hizo muy largo, y a la vez muy corto, pues quería que el tiempo transcurriera rápido durante estos tres años para que por fin llegara el momento en el que pudiera recuperar a mi familia; y corto por que a la misma vez no quería llegar a la prisión, donde no sabía los años de sufrimiento que me deparaban.
Por que no quería dejar Forks, no me gustaba que la distancia entre mi familia y yo fuera tanta; no quería estar lejos de ellos, el no formar parte de su día a día, de sus alegrías o penas…
Pero no me quedaba de otra, por que todo lo que me estaba pasando solo era culpa mía; y debía pagar, o yo mismo me cobraría mis pecados con mi vida, o mi cordura.
Llegamos a la cárcel y me bajaron del furgón, ya esposado de antemano; era grandiosa, formada por muros de cemento pintados de un frío color blanco, y una puerta echa de un transparente y grueso cristal, y de acero. Sin ventanas, por lo menos no en la fachada.
-Aquí traemos al nuevo recluso.-informó un policía a la recepcionista en cuanto entramos.
-Muy bien, esperen un momento a que llame al oficial en-jefe.
-De acuerdo.-mientras ella llamaba yo observé el interior; en el interior casi todo era blanco también, menos algunos muebles; había un reloj colgado en la pared que marcaba las 16:45, y la recepción estaba separada por una fuerte puerta de madera.
-Enseguida viene.-nos informó ella, que era rubia y aparentemente rozaba la treintena.
Pasaron unos minutos y las puertas de madera se abrieron dando paso a un hombre robusto, de unos treinta y pocos años; con el pelo corto y castaño, mandíbula fuerte y angular. A su lado iba un hombre rubio y le llegaba hasta la mejilla; era delgado. Los dos iban con un uniforme que consistía en una camisa y un pantalón de color azul marino.
-Soy Cayo, oficial y guardián en-jefe de esta prisión,-se presentó. Tenía una voz delicada y hablaba lánguidamente, aunque por su rostro astuto y malicioso podía imaginarme que su voz podía llegar a ser mucho más atemorizante si se lo proponía.- tú debes de ser Edward Cullen. Ya nos informaron de tu inminente llegada.
-Si, soy Edward.
-Espero que estos tres años que pases aquí te sean…de provecho, y que te sirvan para no recaer otra vez a las andadas. Bien,-continuó sin darme oportunidad de réplica-este sitio está formado por dos edificios, el de los hombres y el de las mujeres. Mi compañero Félix,-apuntó al hombre que había a su lado- te llevará a tu edificio, el es el guardián del pabellón ocho, el cual habitarás desde hoy; para cualquier cosa habla con él, y recuerda que a el será al que le rendirás cuentas sobre cualquier mal menor.
-Tu habitación es la doscientos seis, -siguió diciendo-no tienes compañero; te levantarás a las ocho y a las nueve bajarás a desayunar; antes tienes que dejar tu habitación completamente limpia y ordenada. La hora de comer es la una y media, la de merendar a las cinco, y la de cenar a las ocho; después de cenar te irás a tu curto, las demás horas estarás en el patio.
Los vis a vis serán los domingos, y las visitas los jueves.
Bien venido a la prisión estatal de Seattle señor Cullen, ahora mi compañero Félix le llevará a su habitación; su ropa y todo lo que necesita para su estadía aquí ya está dispuesto en su habitación.
Me quitaron las esposas, y junto con Félix atravesé la puerta de madera y viramos hacia la izquierda; recorrimos el largo pasillo hasta que frente a mí apareció una gruesa puerta de acero inoxidable.
-¿No tendré que llevar el mono puesto?-pregunté confundido.
-No, aquí los presos usan ropa normal.-su voz era grave y potente. Me soltó un momento del brazo que me había agarrado fuertemente y abrió la puerta con una llave mientras que me miraba de reojo.
La puerta daba al patio, que a esta hora, las cuatro de la tarde, estaba lleno de hombres.
-Camina.-me ordenó Félix, agarrándome otra vez del brazo cuando cerró la puerta, y fuimos atravesando el patio ante las miradas curiosas, enfadadas y burlonas de los presos.
-Oh miren, tenemos una nueva oveja en el rebaño.
-Recién peinado y aseado, como un niño bueno en su primer día de colegio.
A media que avanzábamos por el patio los presos iban murmurando y gritando cosas a mí alrededor; mientras tanto, yo solo mantenía la mirada fija en el suelo.
-¡Peros si hasta parece una niñita de papa y mama! JAJAJA
-¡Te olemos el terror ovejita!
-Una dulce y linda ovejita rodeada por una manada de lobos.
-¿¡Y sabes lo que hacen los lobos con ovejitas como tú? ¡Se las comen! JAJAJAJA
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Hola!
Siento haberme tardado horrores en actualizar casi no tengo escusa pero las recompensé con un cap bien larguito jejeje
La verdad es que acabo de terminar de escribirlo esta misma tarde…
Y publique el capítulo sin que mi amiga Hana lo veteara, pero no es que por que no la necesite, si no por que ella está trabajando durante este mes en unos grandes almacenes y además, por lo que me dijo hace algunas semanas, el Internet no le funciona. Y como hacía tanto que las tenía sin cap no me podía aguantar, mi corazón no podía permitir dejarlas así durante más tiempo…
Y como ella no tiene ahora mucho tiempo…
Así que si lees esto Hana, si, te sigo necesitando jejejeje, no creas que te soltaré así como así. En cuanto Hana tenga más tiempo le pediré que me lo veteé y lo publicaré veteado.
La canción para este cap es: a pesar de todo, de porta y zpu; más que para el pov Edward, es para el pov Bella. Encontraréis el link en mi perfil.
Espero que os haya gustado, y me dejéis vuestra opinión en un review!
Y por si no publico cap antes del día 25…¡FELIZ NABIDAD!
¡Besos para todas y gracias por leer y mandarme reviews! Que por cierto, en el pasado cap me mandasteis más que en ningún otro, ¡muchas gracias!
Klaiva: hola!
Jejeje, la verdad es que me encana que lloréis por que así se si os transmito bien los sentimientos. Definitivamente, Edward se merece lo que le pasa, pero eso no quita que lo esté pasando horrible; eso es lo que nos transmite, y por eso aunque sabemos todo lo malo que ha hecho, nos da pena. Por que sentimos su dolor y sabemos que en verdad lo siente; pero esa situación, lo sienta o no, tiene que acabar. Tranquila, no me aburres jejeje, me encanta leer vuestras opiniones; ¡ que bueno que también seas de España! Besos desde un pueblo de Málaga ( Humilladero)
Gracias por el review y por leer, besos!
Giselle Cullen: Hola!
Si, Edward se lo merece; Bella está destrozada pero ahora le toca salir a delante. Ya tengo pensado el final y te puedo adelantar que creo que te gustará…
Me alegra mucho que te guste la historia, siento haber tardado en actualizar pero aquí estoy de nuevo, y con un cap más largo de lo normal.
¡Gracias por leer y por dejar review, besos!
Monikilla: Hola!
Me alegra que te gusta tanto el cap anterior! Si, lo peor de esta historia es que puede suceder perfectamente en la vida real, que pasa en la vida real…
Me agrada muco que creas que mi historia refleja perfectamente ese mundo, es más, me alivia, por que no se, es un tema muy delicado y siempre viene bien que te digan que vas por buen camino.
¡Gracias por el review y por leer, besos!
Vampireprincess20: Hola!
Tienes razón, el cap anterior estuvo intenso, y me alegra que mi historia sea una de tus favoritas! Jeje
La verdad, con eso de que te fascina la forma en la que escribo, la trama, la actitud de los personajes…, en fin ¡me halagas y me sonrojas! jejeje
La verdad, quien no a diado a Edward…, tranquila, no creo que seas la única.
¡Lo aré lo mejor que pueda, gracias por el review y por leer, besos!
Karen kamaca12: Hola!
Tu llora, eso está bien, así se descargan sentimientos jajjaja
Muchas gracias por decirme que tengo "ESO", que esta historia tiene "ESO" que hace que te llegue; no creo que publique un libro algún día pero nunca se sabe ¿no?…
¡Gracias por leer y por el review, besos!
Pluche: Hola!
Me alegra que te este gustando! Y tranquila, Bella no se va a "enamorar" de James ni nada por el estilo, para ella tengo pensado a un hombre diferente, y tampoco es ninguno de los hombres de los libros, es un personaje a creación mía…
¡gracias por el review y por leer, besos!
Aleziita Stewart: Hola!
Me alegra que te guste tanto la historia! Siento haberme retrasado en actualizar pero ya estoy aquí con un cap bien larguito. ¡Gracias por leer y por el review, besos!
Ahora si que sí, ¡Adiosito, y que tengáis unas muy felices fiestas!
