Gabriel se encontraba en la soledad de su oficina y no podía dejar de pensar en todo lo que había sucedido.

Estuvo a punto de renunciar a su objetivo, renunciar a Emilie. Y... se sintió muy mal, una terrible persona. Decidió regresar a su objetivo, pero se daba cuenta de que era algo contraproducente, porque al querer recuperar al amor de su vida, se estaba alejando cada vez más de su hijo, lo único que le quedaba ahora.

Y también pensó en una cosa: los Miraculous.

El otro día cuando el akumatizado fue un niño que podía hacer que las pesadillas se convirtieran en realidad (Sandboy), él recibió una energía extraña y estuvo a punto de ver algo, estaba seguro de que ese algo tenía que ver con los Miraculous.

Ese mismo día Sandboy descubrió un Miraculous, lo mismo sucedía hoy. Había un Miraculous negro, una criatura similar a un gato que hablaba, ese debía ser el Miraculous de Chat Noir.

Aparentemente, los Miraculous que no estaban activados convivían juntos, todos ellos estaban escondidos.

Pero había alguien otorgando Miraculous a tontas y a locas.

Ya había visto tres nuevos: el del Zorro, el de la Tortuga y el de la Abeja.

Debía existir un guardián, pero estaba muy bien escondido.

Si quisiera podría increpar a Nooroo, obligarlo a hablar. Pero no podía hacerlo, al menos no todavía. Debía ser paciente, su momento llegaría algún día.

Ya había tenido suficiente paciencia con todos los akumatizados que habían fallado, ¿no es así...?

Gabriel solo pensaba en una cosa: había alguien que daba los Miraculous a otras personas. Esa persona podría ser el guardián, eso sería lo más lógico. Pero... analizando lo que ocurrió hoy con esa muchacha rubia, eso podía cambiar su teoría.

¿Y si quién estaba dando los Miraculous era Ladybug o Chat Noir? Obviamente se los darían a sus conocidos, a personas de confianza. ¿Quién podría confiar en una persona tan egoísta como Chloé?

Que Chloé haya obtenido un Miraculous lo hacía pensar en lo siguiente: Chloé podía ser cercana a alguien con un Miraculous, quizás conocía a Ladybug y a Chat Noir. Y si eso llegase a ser cierto, eso solo significaba una cosa: los héroes de París eran unos adolescentes al igual que Chloé.

—Los niños no deberían tener Miraculous... —pensó mientras reía.

Parecía tener las cartas a su favor, solo debía ser un buen jugador y analizar cada uno de sus siguientes movimientos de modo cuidadoso.