Capítulo 9
La segunda declaración
Trató de repasar mentalmente el último momento en el que lo vio. Nada, borroso. Solo recordaba un ligero "Oshitari-san", algo que parecía ser inventado por él mismo. Se maldijo a sí mismo por haberla arruinado, él solo, el grandioso tensai de Hyotei. Por haberse ido, largado, abandonado. Por no decir "huído", luego de haber fallado terriblemente. Tenía ganas de darse a sí mismo una buena paliza de castigo, plan que obviamente se quedaría en la teoría y no llegaría ponerse en práctica. Sacudió su cabeza tratando de sacarse las ideas estúpidas de la mente y trató de prestar atención a clase. Unas filas delante suyo se sentaba Shishido; atrás, Jiroh. Dormía. Entonces, otra idea se le ocurrió. No tenía que ver con lo otro que lo mantenía distraído minutos antes, más bien con su pelicereza amigo, quien se estaba tirando la pera a la clase de Trigonometría. Disimuladamente sacó su celular de su mochila y lo abrió, tipeando algo rápidamente, para luego volver a hacerlo desaparecer. El profe sor parecía un niño inocente cuando no se daba cuenta de las cosas que sucedían en su clase. A sus espaldas, un lirón se sobresaltó al sentir su telefono vibrar en su bolsillo. Se apresuró a sacarlo, un poco extrañado, y leyó. Alzó la mirada y la clavó en el tensai.
Entre Gakuto y yo no hay nada. Dile.
"¿¡Cómo que DILE!". Aquel fue el principal pensamiento que abarcaba la atención del lirón hasta la hora del almuerzo. No porque le extrañase la orden, después de todo él ya estaba decidido a hacerlo, pero... "¿¡Cómo se enteró de que yo estoy enamorado de Gakuto!" Bufó irritado y cansado, estaba harto de que todos acaben sabiendo mas que él. Giró la cabeza en varias direcciones, buscando a su amigo de la infancia. No lo veía, así que salió al patio, esperando tener suerte. Y si, ahí estaba, echado bajo un árbol y devorando un sandwich. Rápidamente se le acercó, dispuesto a tirarsele encima si es que intentaba escapar.
-Gakuto, -el aludido alzó la mirada- necesito hablar contigo.
El acróbata no dijo nada, solo se arrimó un poco, dejándole sitio para sentarse. Se veía cansado, agotado, luciendo una notorias ojeras. Jiroh asumió que se le había hecho tarde por equis motivo y que posiblemente había desayunado durante la clase de Biología.
-Tengo que decirte algo, Gaku, pero promete que no saldrás corriendo.
Gakuto lo miró extrañado. -¿Yo salir corriendo? –el acróbata trató de reír- De dónde sacas e...
-Me gustas.
Silencio. No era su intención sonar tan cortante, pero su voz revelaba que lo decía en serio. Gakuto abrió ligeramente la boca pero la cerró de inmediato. Sus mejillas se encendieron, pero sus ojos se opacaron.
-Jiroh, yo...
-Yuushi me dijo que no hay nada entre ustedes dos, pero quiero saber algo, ¿te gusto?
Gakuto lo miró con los ojos abiertos como platos. ¿Y esa pregunta? Quiso responder algo, decirle lo que realmente sentía por su amigo, que era correspondido. Pero dijo algo totalmente contrario, algo que era mentir a verda a la vez y que le sabía amargo en la boca.
-Estoy con Atobe.
