Nota:
Ya el penúltimo capítulo! La recta final! :3
Muchas gracias por el apoyo que está recibiendo la serie. A decir verdad, este cap apenas y cumple con mis expectativas. Y lamento que tenga que ser tan corto, pero les prometo que la última entrega (la cual subiré a más tardar este sábado, junto con el epílogo) será el capítulo más extenso y completo de "La semilla de la Discordia". (n_n)
Bueno, sin nada más que agregar, el Cap 9…
Cap. 9 Germinación.
-Scoot…
-Ya casi llegamos. No te apresures, Babs.
-…
Ya llevaban un buen rato caminando. Según Scootaloo, ya deberán haber llegado a su destino, así que tenía que estar cerca.
-¿Estás segura de que este es el camino?- Babs Seed estaba empezando a preocuparse. Sabía que estaban perdidas. Ni la misma Scootaloo tenía idea de en donde se encontraban.
-Ya te dije que estoy segura.- No lo estaba.
-¿De veras? Porque ya van 3 veces que veo el mismo árbol, la misma piedra, y el mismo charco.- Babs señaló dichos objetos.
-…
-¿Scoot?
-…
-¿Scootaloo, te encuentras bien?
-…
-…
-¡AAAHHHHHHHHHHHHH! ¡TIENES RAZÓN, ESTÁMOS PERDIDAS!- gritó la pegaso, echándose al suelo.
-¡¿QUÉ?!
-Lo siento, Babs. Se lo mucho que querías ese regalo para Spike.
-… Ya no importa…- la potranca se sentó junto a su amiga. Ahora estaban atrapadas en lo más profundo del aterrador Bosque Everfree. ¡¿Quién sabe qué clase de criaturas viven ahí?! Spike una vez le contó sobre los lobos que habitaban ese bosque. Rezó para no toparse con alguno.
Las dos pequeñas pony se quedaron ahí, sin hacer nada. No sabían cómo volver, y temían que si seguían su camino, acabarían aún más perdidas que antes.
Solo les quedaba esperar a que algún pony fuera a buscarlas…
Spike trataba de defenderse, pero era inútil.
AppleJack lo había llevado a la montaña donde alguna vez habitó el dragón que amenazaba con cubrir toda Equestria de humo, y el cual Fluttershy había ahuyentado.
Estaban a medio camino de la cueva. Hacía ya rato que el pequeño bebé dragón se había rendido. AppleJack lo tenía atado, cabalgando sobre su lomo.
-Escuché que las gemas que le pertenecieron al dragón ese, todavía están ahí. Ya verás que te va a gustar.- decía AJ, con una gran sonrisa.
-Que… Que bien.- Spike trataba de aparentar frente a la campesina. No sabía cuánto tiempo más podría sostener esta mentira. Miró una y otra vez hacía atrás, se estaban alejando cada vez más de la villa. Su corazón se acelerara cada que veía la larga caída que había desde donde se encontraba hasta la base de la montaña. Tragó saliva.
AppleJack siguió su camino alegremente durante un largo rato. Nadie los molestaría una vez en la cueva. En especial esa pegaso azul, o la pequeña Babs Seed.
Ya estaban a unos cuantos metros de su destino, los ojos de AppleJack brillaron con gran intensidad, mientras que los de Spike reflejaban su temor. Sus pupilas se dilataron, los latidos de su corazón se aceleraron, comenzó a temer por lo que estaba a punto de pasar.
Solo unos cuantos metros más y estarían en la cueva, donde nadie podría escuchar sus gritos de auxilio. Necesitaba encontrar una manera de escapar, pero ninguna de las opciones que se figuraba dentro de su mente parecía viable.
Cerró los ojos, en espera de un milagro. Nada pasó, en cambio…
-Ya puedes mirar, SugarCube- Spike abrió los ojos, solo para encontrarse con un paraíso culinario frente a él. Montones de joyas (diamantes, rubíes y esmeraldas, entre otras piedras preciosas) adornaban la cueva.
-…
-¿Te gusta?- preguntó la vaquera.
-…
-¿Spike?
La pony no obtuvo respuesta alguna. El pequeño bebé dragón se encontraba hipnotizado por aquella conglomeración de joyas que yacía frente a sus ojos.
AppleJack sonrió, triunfante.
Desató a Spike, este corrió hacia las joyas y se dio un banquete digno de un dios.
-Tranquilo, pequeñín, que el verdadero banquete está por comenzar.- AppleJack le guiñó un ojo al dragón. Este tragó lo que tenía en la boca al oír esto.
Rápidamente, Spike tomó tantas gemas como pudo y salió corriendo rumbo a la montaña, pero AJ tiró de su cola, llevándolo hasta donde se encontraba hace un segundo.
-¡SPIKE! ¡¿A CASO ESTABAS TRATANDO DE HUIR?!- AppleJack parecía más furiosa que nunca.
-¿Qué, yo? No… Yo nunca… haría algo como eso.- Puso su mejor sonrisa, al parecer esto había herido fuertemente el orgullo de la yegua.
Sus ojos verdes empezaron a llenarse de lágrimas. Spike, aun sabiendo que esto no era real, y que su amiga se encontraba bajo los efectos de la pócima del amor, no pudo evitar sentirse mal por ella.
-Lo… lo siento, AppleJack.- Acto seguido, la abrazó. No quería verla así, a pesar de que todo fuera una farsa, el dolor que la había hecho sentir era real.
Tenía que ser astuto, encontrar la manera de mantenerla bajo control sin tener que arriesgar su fidelidad hacia Babs. Además, ¡se trataba de AppleJack! Ella era una de sus mejores amigas. Era como una hermana mayor para él, al igual que Twilight y las demás. Jamás se le hubiera ocurrido hacer algo indebido con ella. La sola idea de tener algo que ver con AppleJack…
La pony lo abrazó.
-Spike…
-Dime.
-Tu… ¿Amas a Babs Seed?- la pregunta le llegó como un balde de agua helada.
-… Perdona ¿Qué dijiste?
-Te pregunté que si amas a Babs.
-…
-¿Y bien?
-Si.- Se sentía raro al contestar aquella pregunta. Ya lo había dicho frente a Rarity, eso debía ser la prueba de que él verdaderamente la amaba ¿o no?
Mientras él lo meditaba, AppleJack vio algo que la hizo palidecer.
-¡APPLEJACK!- Twilight se arrojó sobre la vaquera, separándola así del pequeño Spike.
-¡¿Twilight?! ¡¿Qué haces aquí?! ¿C-Cómo diste con nosotros?- Preguntó Spike, patidifuso.
-¡No hay tiempo para eso Spike! ¡Corre!- ordenó la princesa a su ayudante.
-…
-¡QUÉ CORRAS, DIJE!- antes de poder decir nada, Spike se vio atraído por la magia de otra unicornio. Al dar la vuelta, se sorprendió al ver a aquella yegua de crin blanca y melena púrpura frente a él, adoptando una postura firme, casi como si de una guerrera de tratase.
-¿Rarity…?
-Huye de aquí, Spike. Nosotras nos haremos cargo.- dijo, con mucha seguridad- AppleJack, no sé de qué se trata todo esto, pero no permitiré de ninguna manera que te interpongas entre Spike y…- se detuvo por un momento.- Babs Seed.
-¿Rarity? ¿Ahora estás de su lado?- dijo AJ, indignada al escuchar lo que su amiga le acababa de decir.
-Por más que me duela decirlo… Sí.- miró de reojo al dragón.- Por fin me di cuenta de que lo que realmente importa, es la felicidad de Spike… Y si esa felicidad solo la puede encontrar al lado de esa pequeña, yo lo aceptaré.
Dejó salir una lágrima junto con este último comentario.
-… Rarity…- dijo Spike.
-Ahora vete, Spike.- la princesa Cadence apareció detrás del reptil- Nosotras nos encargaremos de esto.
El pequeño bebé dragón decidió que lo mejor era obedecer a sus amigas, y confiar en que ellas sabrían cómo resolver este asunto.
-¡SPIKE, NO TE VAYAS!- fue lo último que alcanzó a escuchar por parte de AppleJack.
-Lo siento, AppleJack,- Twilight se interpuso entre ella y el dragón.- pero no dejaré que te le acerques.
-Pero no lo entiendes…- trató de rogar la campesina.
-Claro que entendemos.- atacó Cadence- Escucha AppleJack, tú en realidad no amas a Spike.
-Pero…
-Solo escucha… Eres víctima de los efectos de una poción de amor. La misma que casi arruina la vida de tu hermano, Big Macintosh, hace un año.- Twilight trató de persuadirla.
-¿Qué…?- no parecía estar entendiendo nada de lo que le decía.
-Por favor, AppleJack…- le rogó la unicornio- Tienes que venir con nosotras. La princesa Cadence tiene un hechizo que puede revertir los efectos de la pócima, ¿verdad, Cadence?
-Rarity… ya te dije que ese es un hechizo bastante complicado. No sé si vaya a lograrlo…- la princesa parecía algo insegura.
-Por favor, tienes que hacerlo… A no ser que seamos capaces de mantener a AJ lejos de Spike durante una hora completa.- Twilight, por el contrario, parecía más confiada.
-¿Pero qué dicen?
-Lo que oíste, AppleJack. Tu amor por Spike, no es real.- Las palabras de Rarity hicieron eco por toda la caverna.
-…
-Lo lamento tanto…
-…
-¿AppleJack?- la pony no respondía.
-¿AJ?- Twilight se acercó a ver qué tal se encontraba AppleJack, cuando fue recibida por un casco el cual acertó a darle justo entre los ojos.
-¡TWILIGHT!- gritaron las otra ponys, incrédulas de lo que acababan de presenciar.
La princesa de la amistad se desplomó contra suelo, inconsciente.
-¿Cómo te atreves?- Cadence trató de mantener la calma, apuntando con su cuerno hacia la pony que había golpeado a su cuñada.
El cuerno de la princesa comenzó a brillar. Había tomado ya una decisión, y, por más arriesgado que pudiera ser, tenía que evitar que esto se le saliera aún más de control.
-¡No quería hacer esto, pero no me dejas más opción, AppleJack!
Lanzó un rayo de brillante luz blanca, el cual fue evadido fácilmente por la pony. Volvió a lanzar otro, pero este también falló, al igual que el siguiente, y el siguiente, y el siguiente.
-Arghh… ¡Quédate quieta por favor!
-Ha, ¿para qué?- se burló AJ.- Como si aún te quedara magia suficiente como para ejecutar tu dichoso hechizo.
Y tenía razón. La princesa Cadence estaba agotada. Su cuerno ya no brillaba, su respiración se hacía cada vez más entrecortada, y sus cascos ya casi no podían soportar el peso de su cuerpo. Estaba acabada.
Aquel encantamiento había resultado ser más difícil de lo que creyó. Y la princesa Cadence no era ni de lejos tan poderosa como su tía. No le quedaba magia suficiente como para llevar a cabo el hechizo una última vez.
-Princesa… ¿Te encuentras bien?- Rarity empezó a temer por su vida.
Hasta hace un momento tenía el apoyo de Twilight, una de las ponys más poderosas que jamás a hayan existido, y ahora estaba virtualmente sola contra AppleJack.
-Lo… lo siento Rarity… Necesitaré un momento para descansar… Hazte cargo tú, por favor.- decía, entre jadeos.
Solo necesitaría unos minutos. El único problema aquí era…
-Vaya, vaya… supongo que ya me puedo ir yendo, ¿o no?- Alardeó la pony terrenal.
Rarity estaba asustada. Ahora, la única que podía impedir que AppleJack cometiera una locura, era ella misma. ¿Cómo se supone que le haga frente? No era débil, pero tampoco creía estar en tan buena forma como para ganarle en un combate casco a casco a AJ.
-Y bien, si me disculpas…- AppleJack se dirigía hacia la salida de la cueva, cuando fue sorprendida por un diamante que cayó bruscamente frente a ella.- ¿Pero qué…?
Volteó hacia donde se encontraban las otras ponys, solo para ser recibida por otro diamante, el cual casi le atina a dar en la cara.
-¡Rarity! ¿Qué haces?
-¡Evitando que arruines el primer noviazgo de Spikey-Wikey!- la unicornio se lanzó contra la terrenal, acertándole un golpe certero en la mejilla. Esta ni se inmutó.
AppleJack contratacó con un cabezazo. Pero al hacer esto, casi se saca un ojo con el cuerno de la modista. Rarity se recuperó del golpe, usó su magia para tratar de hacer levitar a su oponente, sin éxito. AppleJack aprovecho esta brecha para derribarla e inmovilizarla.
-Ahora ya no eres tan ruda ¿verdad, SugarCube?
Rarity trato de luchar con todas sus fuerzas, pero era inútil. Estaba a la merced de la campesina, quien era, por mucho, la más fuerte de las Mane 6.
-No… no dejaré que lo hagas.- Se retorcía como poseída. Su voluntad era admirable. Seguía luchando, a sabiendas de que no podía ganar. ¿Por qué? ¿Por un amor imposible, acaso? ¿Por qué se empeñaba en dejar ir a Spike? ¿No se supone que ella también lo ama?
-Rarity, no te entiendo. Si tú también amas a Spike ¿Por qué te esfuerzas tanto para que él esté con Babs?- AppleJack no alcanzaba a entender la complejidad del asunto. No se trataba solamente de querer estar con quien amaba. Se trataba de hacer todo por la felicidad de ese ser querido, aun si esto significara dejarlo, o dejarla ir.
Eso era algo que ella no comprendía, pues (haciendo a un lado la pócima de amor), estaba acostumbrada a que si quería algo, debía luchar por el hasta la muerte.
Quería a Spike, y no lo dejaría ir tan fácilmente.
-Tu no lo entiendes ¿verdad?- Rarity había dejado de luchar ya.- Yo AMO a Spike… pero… Después de lo mal que lo he tratado, no creo ser merecedora de su corazón. Él… él ya tiene a alguien más.- guardó silencio por unos momentos para preparar lo que estaba a punto de decir.- Yo… yo lo amo a tal grado, que preferiría verlo feliz junto a otra pony… El me importa. Su felicidad está junto a Babs, y yo no sería capaz de arrebatarle eso, solo por un estúpido capricho.
-…
-¿Entiendes lo que te digo, AppleJack?
-¿Lo dices en serio?
-Absolutamente.
Ambas ponys estaban llorando. Rarity por fin admitió su derrota, y al ver esto, en el interior de AppleJack se comenzó a librar una batalla a muerte entre la parte de ella que todavía quería ir tras el dragón, y la que creía en las palabras de su amiga.
Pero justo cuando estaba a punto de decir algo…
-¡AHORA!
¡BOOMMM! Una luz blanca la envolvió, dejándola inconsciente. Calló para ya no despertar hasta dentro de un buen rato.
-¡Cadence!- Una sonrisa de oreja a oreja de dibujó en el rostro de la unicornio.
Había acabado ya. AppleJack estaba curada. Ya no tendrían de que preocuparse a partir de ahora… o eso creían.
Una vez que regresaron a Ponyville, con Twilight aun adolorida, y AppleJack dormida tan plácidamente, la llevaron a la granja para que así pudiera descansar.
Tal y como le pasó a Big Mac y Cheerilee, ella no recordaría nada de lo ocurrido al despertar.
-¡Es un alivio que todo haya terminado al fin!- Exclamó exhausta la princesa Twilight.
-Y que lo digas.- Rainbow Dash estaba sentada a su lado, aparentemente molesta.- No puedo creer que pasé por todos estos problemas por la culpa de SweetieBelle. ¿No es así, Spike?
El dragón se encontraba reposando en el sillón justo, a un lado de Rainbow Dash. Junto a él estaban sentadas la CMC. Frente a ellas, las princesas Cadence y Twilight. Ésta última con una bolsa de hielo haciendo presión contra su ojo izquierdo.
La abuela Smith estaba en la cocina junto con Big Mac. Él ya había pasado por esto, y no quería tener nada que ver con todo este asunto del veneno de amor.
-De verdad lo lamento, Spike.- dijo SweetieBelle. Spike todavía no se atrevía a mirarla a la cara. Todos atribuyeron esto al enojo que el dragón debía sentir hacia la pequeña potranca, pero Cadence sabía perfectamente a que se debía realmente.- Yo… nunca pensé que las cosas terminarían así.
-Hmm.- Spike estaba cruzado de brazos, con la mirada fija en la puerta de entrada.
Hacía todo lo posible para evitar el contacto visual con SB.
-Ya lo creo que sí.- dijo, tajante.
Nunca en toda su vida se había sentido tan avergonzada y frustrada a la vez.
Ya habían pasado un par de horas, y Rarity decidió que lo mejor era llevar a su hermanita de regreso a casa. Lo mismo hizo Twilight, pero el dragón se resistía a abandonar la granja hasta que regresara Babs Seed.
Rainbow Dash, por su parte, se quedaría al lado del pequeñín para estar a Scootaloo, quien se había marchado junto a Babs esa mañana.
Pasaron las horas, y las potrancas no aparecían.
AppleBloom y Spike estaban empezando a preocuparse. ¿Qué le hará pasado a Babs?
Al poco rato, RD también decidió volver a casa.
-Spike.
-¿Sí?
-Crees que le haya pasado algo malo a mi prima?
-No lo creo.- trataba de disimular frente a AppleBloom, cuando en realidad, estaba tanto o más nervioso que ella. Scoot les había dicho que regresarían en nada, pero todavía no había rastro alguno, ni de ella, ni de Babs Seed.
Estaban en la habitación, mirando por la ventana para poder ver cuando llegara Babs.
Eran ya las 06:55 PM cuando a lo lejos se veía una silueta, la cual se acercaba a gran velocidad a la granja de la familia Apple… ¡Eran Rainbow Dash!
-¡SPIKE, APPLEBLOOM!
Voló hacia la ventana para hablar directamente con los niños.
-Scootaloo y Babs ¿Ya han regresado?
-¿Qué?- preguntaron al unísono.
-¡Solo respondan!
-No, aún no han llegado. ¿Por qué? ¿Acaso les pasó algo malo?- preguntó angustiada AppleBloom.
-¡Eso es lo que trato de averiguar!- se quejó la pegaso.- Fui a casa de Scoot para saber si se encontraba ahí…
-¿Y está?
-¡NO! Nadie sabe a dónde se fue. La última vez que la vieron, ella y Babs Seed se dirigían rumbo al bosque Everfree.
-¡¿QUÉ COSA?!- gritaron.
Esto iba de mal en peor. Justo cuando creyeron que se habían acabado sus preocupaciones, aparece un nuevo problema. Solo que este era aún más grave que una potranca enamorada, o una yegua psicópata bajo la influencia de una pócima.
El paradero de las dos pequeñas ponys era desconocido, y por lo que se sabía, sus vidas podrían estar corriendo peligro.
Spike tragó saliva. Él sabía perfectamente la clase de peligros que había en el Bosque Everfree, y podía darse una idea de lo que pasaría si no llegaban a encontrar a esas niñas a tiempo.
-¡Esto es malo!- se quejó Rainbow Dash.- Escuchen, quédense aquí. Twilight, Fluttershy y yo nos encargaremos de esto, así que no intenten nada ¿Ok?
No podía prometerle nada a la pegaso, pero aun así, Spike contestó con un "ok" al igual que AppleBloom.
-¡Bien! Regresaré tan pronto como pueda. Avísenle a Big Mac, por favor.
Rainbow Dash se fue tan rápido como llegó, dejándolos solos nuevamente.
Tan pronto como se hubo marchado, Spike bajó tan rápido como pudo, y salió con rumbo al bosque.
-¿A dónde vas, Spike?
-¡Al bosque Everfree, a buscar a Babs!
- Rainbow Dash dijo que nos quedáramos.- le grita AppleBloom desde la ventana.
-¡No me importa!- se fue.
AppleBloom no lo podía creer. Algo había nacido dentro de Spike. Algo lo suficiente mente fuerte como para orillarlo a arriesgar su vida por salvar a Babs, su novia.
-¡SPIKE, ESPÉRAME!- Corrió tan rápido como pudo para alcanzar al dragón. Ni Big Mac, ni la abuela Smith se percataron de su ausencia.
-¿Tú también vienes?
-¡Obvio! No voy a abandonar a mi prima favorita así de fácil.
Y así, los dos se dirigieron al oscuro y aterrador bosque Everfree, con la intensión de salvar a Babs Seed y a Scootaloo (si es que estas estaban en peligro).
La travesía de Spike y Babs estaba a punto de llegar a su clímax.
Continuará…
Y bien ¿Qué les pareció? Lamento haberles roto el corazón a todos aquellos que querían ver más de AppleSpike, pero para eso ya habrá tiempo en algún fanfic que escriba en un futuro no muy lejano. (n_n)
Y sobre SweetieBelle… bueno, solo les diré que Spike no tardará en perdonarla. xD
Gracias por leerlo, y hasta la próxima! -BROHOOF!-
