¡Hola! Actualización extra, mi regalo de agradecimiento por sus reviews, espero que lo disfruten.

Capítulo revisado innúmeras veces, pero soy humana, así que, de antemano, disculpen cualquier error que se me haya escapado.


Disclaimer: La saga Crepúsculo pertenece a Stephenie Meyer, yo solamente me divierto con sus personajes, ya que me enamoré de ellos. Esta historia es una idea mía y ahora la comparto con ustedes.


Capítulo 9 — Relacionándose

POV Edward

La vuelta a Forks fue tranquila, aunque tardamos más tiempo por encontrarnos con más tránsito en el camino, oímos otras canciones y descubrí que además de música clásica, a Bella también le gustaba bandas como Bon Jovi, Muse, Coldplay, bandas que a mí me gustaban mucho; que leer era unos de sus pasatiempos favoritos. Hablamos de películas, de libros, teníamos un gusto muy cercano y la charla en la cafetería nos había relajado al punto de hacer de nuestra conversación algo mucho más relajado.

Era casi las siete de la noche cuando llegamos a casa de mis padres, mientras Bella se quitaba el cinturón de seguridad, me bajé rápidamente y le abrí la puerta.

— Oh… gracias, Edward — me dijo ella, sonriéndome.

— ¿Qué? — Cuestioné al verla mirarme con diversión.

— Tu padre y tus hermanos hacen lo mismo — aclaró.

— Ah, bueno, mi padre siempre lo hizo y nos enseñó a hacerlo.

— Nada como la buena educación — suspiró, pareciendo encantada con mi gesto.

Entramos en la casa de mis padres y encontramos a mi mamá en la cocina preparando la cena.

— Hola, chicos, ¿cómo les fue con el abogado? — Indagó nada más vernos.

— Hola, mamá, nos fue muy bien. El abogado que nos recomendó Charlie nos pareció muy competente y nos explicó todo el proceso, que no debe de llevar más de un mes para ser resuelto.

— Me alegra saberlo, sus semblantes están bien más relajados ahora que ya saben cómo seguirá la cosa.

— Creo que la preocupación por no saber cómo resolveríamos todo se nos estaba pasando factura — reconoció Bella. — ¿Dónde está Maddie? — Enmendó ella.

— Durmiendo igual que un angelito, le di su biberón hace unos cuarenta minutos, le cambié el pañal y algunos minutos después se durmió.

— Sí, ellas es una dormilona a estas horas de la noche, pero vuelve a despertarse entre las diez y las once, la amamanto y vuelve a dormirse, sin embargo, a las tres o a las cuatro, depende de cuan temprano hay dormido por la tarde, se despierta y no quiere volver a dormirse después — resumió Bella y tan sólo con oír la rutina nocturna de ella me sentí cansado.

— Los bebés tardan un poco en acostumbrase con los horarios que son normales para nosotros — empezó a decir mi madre —, Emmett fue el peor de mis hijos, hasta los ocho meses se despertaba en varios momentos durante la madrugada, Jasper fue muy tranquilo, a los tres meses ya lograba dormir una noche casi sin interrupciones, Edward — dijo y volvió el rostro hacia mí —, me diste guerra hasta los seis meses, cariño, espero que mi nieta no salga a ti en eso.

— Ah, ojalá no salga igual a él en eso también, Esme, ya me basta con lo de los cambios de ropa — comentó Bella, para divertimiento de mi madre.

— Por qué no te quedas a cenar con nosotros — la invitó mamá —, tuviste un largo día, sin duda debes de estar cansada para todavía llegar a tu casa y preparar algo de cenar.

— Quédate, Bella, después de la cena las llevó a casa — corroboré el pedido.

— Vale, me quedo. Voy al baño y echaré una mirada a Maddie, cuando vuelva te ayudo con la cena, Esme.

— No te preocupes, hija, eres la invitada.

— Soy de la familia, ya me cansé de oírte decir eso, y los de la familia ayudan — repuso Bella, dejando un beso en la mejilla de mi madre para luego dejarnos a solas en la cocina.

— ¿Cómo estás, hijo? — Indagó mi madre, mientras seguía con sus quehaceres para terminar la cena.

— Siento como si me hubiera quitado de encima una tonelada. Ahora que lo de Maddie ya está encaminado puedo concentrarme en lo de la empresa.

— Mañana es la reunión con el accionista que desea vender las acciones, ¿verdad?

— Sí, espero poder hacer negocios con él, será mucho más fácil hacer una asociación que empezar el proceso desde cero para abrir una sucursal.

— No te preocupes, si la cosa camina bien, es porque así lo tenía que ser, si no, es porque debes buscar otra salida.

— Sí, lo sé, pero, ojalá todo salga bien, así conseguiré establecerme aquí lo más pronto que me sea posible. No quiero perderme nada de lo que le pase a Maddie.

— Serás un gran padre, Edward — dijo mi madre, sonriéndome con orgullo.

— Aprendí con los mejores.

— Adulador…

— A ti te encanta ser adulada — le puse de manifiesto.

— ¿Qué mujer no?

Me reí y le dejé un beso en su sien.

— Voy a cambiarme por algo más cómodo — le avise. — ¿A qué hora llega papá?

— Por vuelta de las siete y media, a las ocho cenamos.

— O.K.

Salí de la cocina y me encontré con Bella bajando las escaleras mientras yo las subía.

— ¿Y Maddie? — Le pregunté, poniéndome a un lado para dar paso a ella.

— Durmiendo tranquilamente — dijo pasando a mi lado, deteniéndose en el mismo escalón, dejándome sentir, por la proximidad en que estábamos, lo cálida que estaba su piel, y en el aire era perceptible el olor suave que emanaba de su cuerpo.

Tras algunos segundos de silencio en donde nuestras miradas eran las únicas que parecían hablar, hablaban un lenguaje conocido por cualquier ser humano desde que descubría que en la vida existía algo llamado atracción, con esfuerzo logré romper el hechizo en que estábamos presos.

— Voy a cambiarme y luego me uno a ustedes — dije abruptamente.

— Vale — aceptó ella, apartando su mirada de la mía.

Rápidamente subí los escalones que faltaban y entré en mi habitación.

— ¿Dios, por qué hacerme que esto sea más difícil? — Cuestioné en un suspiro. — Jamás me había sentido tan atraído por una mujer en toda mi vida, y eso me pasa justo con la mujer con quien debo intentar mantener una relación cordial por el bienestar de nuestra hija. Ni siquiera puedo arriesgarme a intentar tener algo con Bella, si no nos sale bien complicaría nuestra relación con respecto a Maddie y mi hija es lo primero, no necesitamos añadir estremecimientos en nuestra incipiente convivencia, y eso es lo que sucede a las relaciones mal sucedidas, terminan generando estremecimientos entre la partes y yo no puedo arriesgarme a eso.

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Cambié mi ropa formal por una camisa y un pantalón vaquero, antes de bajar las escaleras entré en la habitación que hasta muy poco tiempo era de uso exclusivo de mi sobrino. Me acerqué a la cuna y vi que Maddie seguía durmiendo tranquilamente, estaba boca arriba, tenía una manita cerca de su rostro y la otra sobre su pecho; la boquita entreabierta. Me incliné sobre la cuna y dejé un suave beso en su cabecita, aspirando su olor a bebé.

— Papá te ama, mi pequeña — le musité.

Ella suspiró bajito, haciendo que mi corazón se llenara todavía más de amor.

Cuando bajé al piso de abajo me encontré con Bella y mi madre muy entretenidas con los preparativos de la cena, las dejé a solas y me fui a sentar en una de las sillas del cobertizo con vistas al jardín. Allí me quedé pensando en todo el cambio que sucedió en mi vida en los últimos días, fueron grandes cambios sin duda, pero yo no los rechazaría, la recompensa era infinitamente mejor, sonreí al ver la imagen de mi hija en mi mente y como si se tratara de un álbum de fotos, la siguiente imagen fue una de Maddie y Bella juntas.

— Hola, puedo sentarme — oí decir la voz de la mujer cuya imagen estaba en mi mente.

— Sí, por supuesto — dije haciendo espacio en la banca en que estaba sentado. — ¿Terminaron de preparar la cena?

— Sí, no faltaba mucha cosa, tu madre fue a ducharse.

Asentí.

— Muchos cambios en los últimos días, ¿verdad? — Comentó ella.

— Demasiados, pero no los cambiaría.

— Yo tampoco — reveló y yo la miré con curiosidad, pues creía que para ella yo solamente aparecí en sus vidas para complicar todo. — Me alegro de que Maddie pueda tener alguien a más por ella; tendrá a alguien a más que va amarla y otra familia a parte de mí y de mi padre.

— ¿Te preocupaba eso? — Le pregunté.

— De cierta manera, sí, cuando ya llevaba una semana con ella en mi casa, empecé a preguntarme que sería de ella si me sucediera algo. Sabes, siempre oí a las madres de mis pacientes decir que su mayor miedo después que dieron a luz era el de morir dejando a sus hijos todavía en la fase de la niñez. Las comprendo muy bien hoy, el bienestar y la seguridad de Maddie es lo primero para mí.

— No te va a pasar nada — afirmé, sintiendo un dolor en mi pecho con sólo pensar en la idea de que algo le sucediese.

— La vida es como la llama de una vela, Edward, en un momento está flamante, pero en el siguiente se apaga de un soplido. Se lo pasó a la madre de Maddie, dudo que por la cabeza de Tanya haya pasado la idea de que no iba a estar al lado de su bebé para verla crecer — razonó Bella —, tampoco a mi madre — añadió con un deje de tristeza en su voz.

— Lo sé, pero si nos pusimos a pensar en eso nos volveremos locos a la espera de un momento que solamente Dios sabe cuándo pasará.

— Antes jamás lo pensé, pero desde que Maddie entró en mi vida soy más consciente de mi mortalidad.

— Creo que todavía estoy bajo el efecto de la emoción de haberla encontrado, sólo soy capaz de pensar en lo mucho que disfrutaremos juntos.

— Sí, hay mucho por vivir y por compartir, estás en lo cierto es mejor pensar en el porvenir — dijo ella.

— El porvenir que compartiremos, Bella — le aseguré, pues quería que ella supiera que no pensaba estar tan sólo para mi hija, estaría para las dos, para una como padre y para la otra como… ¿un amigo?

— Sí, compartiremos el porvenir — confirmó ella, regalándome una sonrisa dulce y una mirada ilusionada que me quitó el aire de los pulmones.

Tuve que apretar mis manos contra la madera de la banca para suportar las ganas que sentí de abrazarla; abrazar aquella hermosa mujer que, pese a lo extraño de la situación en la que estábamos involucrados, decidió confiar en mí.

Intentado restituir algo de mi cordura, cambié de tema y le pregunté algo que deseaba saber.

— ¿Por qué Madeleine? ¿Fue Tanya quién la nombró antes de morir?

— No, ella me dijo que no había elegido un nombre y que esperaba ver el rostro de su bebé para nombrarla. Como yo había aceptado adoptarla ella me pidió que eligiera yo el primero nombre, el segundo, Sofía, lo puso ella.

Asentí.

— Entonces, ¿por qué Madeleine? — Cuestioné nuevamente, curioso. — Es un nombre hermoso — añadí para que ella no fuera a pensar que no me gustaba.

Ella sonrió.

— De niña unas de mis películas favoritas se llamaba Madeline, que era el nombre del personaje principal; era una película francesa y narraba las aventuras de una nena huérfana, la dicha Madeline, que vivía en un internado que era dirigido por una monja, el personaje era una niña muy experta y traviesa y juntamente con sus colegas intenta impedir que el internado sea vendido, lo que ocasionaría su cierre. El equivalente al nombre francés en inglés es Madeleine.

— Creo recordarme de esta película, hay un niño y un perro que viven en una mansión junto al colegio, el niño se vuelve amigo de la nena y pasa a ayudarla en sus travesuras — dije haciendo memoria.

— Sí, es esa película. Creo que me identificaba con el personaje por tratarse de una niña huérfana, aunque mi padre hizo lo mejor, él tenía que trabajar y yo me sentía muy sola sin una madre que estuviera allí para mí.

— Es comprensible, la perdiste a muy temprana edad, ni siquiera debes tener recuerdos propios de ella — comenté.

— ¿Cómo sabes que la perdí en edad muy temprana? — Indagó. — No te comenté cuantos años tenía cuando la perdí.

Yo podría mentirle y decir que mi madre me lo comentó, pero quería que nuestra relación empezara bien, y para eso no podría mentirle.

— El investigador que contraté para buscar a Tanya y a mi bebé, cuando descubrió que tú la habías adoptado me entregó un informe sobre ti — le conté.

— ¿Y qué decía de mí? — Preguntó, visiblemente perturbada por mi revelación.

— Tu vida personal no fue invadida, si es lo que te preocupa — le contesté —, solamente hablaba de tu nacimiento, de tus padres, sobre tus estudios y tu trabajo.

— Hay cosas que preferiría olvidar, pero ni siempre eso es posible — empezó a justificarse ella, mirando el jardín a nuestra frente —; y para hablar sobre ellas es necesario que yo tenga cierto grado de confianza con la persona, no tengo nada de qué avergonzarme sobre mi pasado, Edward, pero hay cosas que preferiría no recordar; no me gustaría que te enteraras de ellas si no es por una elección mía.

— Lo comprendo, parece ser algo que todavía te duele — observé tras ver como ella miraba el jardín sin en realidad verlo.

— Los recuerdos duelen, por eso no me gusta hablar sobre ellos, un día, tal vez, te lo cuente todo.

— Espero que con el tiempo puedas verme como un… amigo, alguien en que puedas confiar.

— Lo mismo digo, Edward — contestó ella, volviendo el rostro hacia mí, sonriéndome con entusiasmo y en aquel momento supe que quería ser mucho más que un amigo para aquella mujer, quería ser yo quien la hiciera olvidar el pasado y quería ser yo el motivo de sus sonrisas.

— Hey, chicos — dijo papá asomándose por la puerta que daba acceso al cobertizo —, ¿cómo les fue?

— Muy bien, papá, creemos que en un mes a más tardar todo estará arreglado.

— Me alegra saberlo.

— ¿Cómo están las cosas en el hospital? — Le preguntó Bella.

— Tranquilas, hoy hice cuatro partos — dijo sonriendo, mi padre amaba su profesión. — Todos extrañan la mejor pediatra del hospital — comentó él.

— Vuelvo al final del próximo mes — dijo Bella con pesar.

— Será bueno tenerte de vuelta al equipo. Voy a cambiarme para la cenar — nos avisó él y nos dejó a solas nuevamente.

— No te ves muy animada por volver al trabajo.

— No lo estoy, con tan sólo pensarlo me siento angustiada, me encanta mi trabajo, sin embargo ahora que soy madre no deseo estar tantas horas apartada de Maddie, en un principio pensé en llevarla para la guardería del hospital, pero aunque ella esté allí la podré ver muy poco durante mi turno, algunas escapadas y algo de tiempo en el almuerzo, sin embargo, ahora somos dos a cargo de ella, creo que tú y yo debemos hablar sobre eso después — asentí acordando, juntos encontraríamos la mejor manera de cuidar a nuestra hija, mientras uno o los dos estuviera trabajando —. Por lo menos mis guardias, así como las de tu padre, son diurnas, así que mis noches serán de ella.

— Maddie nació de madrugada, ¿no? — Cuestioné.

— Sí — respondió con una sonrisa amorosa —, a las 3:30 de la mañana.

— Y mi papá y tú estaban al mismo tiempo en la guardia nocturna, en un horario que no era el de los dos generalmente — observé.

Bella dio una sonrisa dulce y asintió.

— Creo que las cosas no suceden por un acaso, en la noche en que Maddie nació, tanto Carlisle como yo estábamos en nuestro día libre — empezó a narrar ella —, no obstante, fuimos llamados al hospital para la guardia de la noche, pues una parte del equipo había sido afectada por una virosis que dejó a muchos sin condición de ir al trabajo. De alguna manera Dios arregló las cosas para que pudiéramos estar allí, Carlisle no es sólo el abuelo de Maddie, él sin duda le salvó la vida, pues practicó en Tanya una cesaría de emergencia, si él no hubiese actuado tan pronto como lo hizo, tal vez Maddie hubiera sufrido algún tipo de complicación postparto — me reveló ella. — Y si yo no hubiera estado allí ella podría estar en las manos de las autoridades.

— A veces nos cuestionamos él porqué de ciertas cosas sucedieren en nuestras vidas — comenté, reflexionando —; en el momento que algo se nos sucede no somos capaces de ver que si una cosa sucedió de una determinada manera fue por algo, pero el tiempo nos enseña, nos muestra la verdad. Si Tanya no hubiera huido de mí, tú no serías la madre de mi hija, algo la trajo hacía Forks y justo mi padre le hace el parto, puedo cuestionarme si era el momento de Tanya dejar este mundo, pero no voy hacerlo, creo que Dios controla todas las cosas, si Él permite que algo nos pase, es por algo que está mucho más allá de nuestra comprensión, por lo menos para la comprensión en aquel instante de aflicción, porque hoy, pese a todo el miedo que sentí de jamás encontrar a mi bebé, sé que lo que me sucedió me trajo de vuelta a mi familia, y mi hija ganó una madre que la ama por sobre todo y que pone sus necesidades frente a las suyas. Hoy sólo tengo que agradecer a Dios por todo lo que me ha dado.

— Sí… sólo tenemos que agradecer a Dios — musitó Bella, mirando de mí hacia el cielo, que desde el medio de muchas nubes, lo común en Forks, nos dejaba ver una estrella brillar.

x-x-x-x-x

Eran casi las ocho de la noche cuando finalmente nos sentamos en el comedor para cenar. Estar allí cenando solamente con Bella y mis padres, me hizo percibir de manera más clara de lo que logré intuir en nuestra primera cena, cuando toda la familia Cullen estaba presente, la estrecha relación que tenía ella y mis padres, y eso era algo que me alegraba mucho. En general, las mujeres con las que me relacioné siempre intentaban competir con mi familia, queriendo que mi tiempo fuera exclusivo de ellas, debo admitir que Tanya logró algunas veces hacerme desistir de un viaje hacia Forks para quedarme con ella, ella tenía buenas armas, el sexo era buenísimo, principalmente en el inicio de nuestra relación, hoy me avergüenzo por haber dejado que ella me sedujera como si fuera un adolescente hormonal, haciendo que inventara excusas con el trabajo para no acudir a un almuerzo en familia, y pensar que yo aguanté tres meses de eso hasta percibir que ella empezaba ahogarme con sus necesidades, fue cuando decidí cortar lo nuestro y ella me reveló que estaba embarazada. Ver a Bella conversar y reír con mis padres de manera tan natural mientras cenábamos era algo tan diferente para mí, las mujeres con las que me relacioné en el pasado no eran mujeres de almuerzos o cenas en familia, eran mujeres de cenas en restaurantes y eventos importantes, eran mujeres de lucir, hoy me doy cuenta cuán equivocado estaba, mi lema siempre fue:Mientras no encuentroa lacorrecta, me diviertocon la incorrecta. Por sexo, tal vez, mantuve relaciones que sabía no iban a ningún lado.

Justo cuando terminábamos de cenar, oímos el suave gruñido de mi hija desde la niñera electrónica.

Bella rápidamente se levantó.

— ¿Quieres que vaya? — Le pregunté.

— Ummm… tengo que amamantarla.

— Oh… por supuesto.

Bella dejó el comedor y subió las escaleras.

— Por la manera como ella subió rápidamente debe de tener los senos muy adoloridos por el exceso de leche, ya que no pudo darle el pecho por la tarde.

— ¡Mamá! — Exclamé, era demasiada información para mí, no quería pensar en los senos de Bella.

— Ay, hijo, acostúmbrate, dar el pecho es algo muy natural — dijo ella mientras se levantaba para llevar los platos a la cocina.

— Lo sé, lo sé… — murmuré sin dar con la respuesta —, es que… — suspiré.

— Es que Bella no es tu pareja y tu jamás le has visto sus senos — completó mi padre el raciocinio por mí, hablando en tono bajo para que mi madre no nos escuchara —, y tienes recelo de pensar en cosas para nada relacionadas con tu hija siendo alimentada, ¿verdad?

— ¡Papá!

— No vengas con "papá", Edward, soy hombre igual que tú y vi la manera que miraste a Bella desde el momento en que la viste, puede que estuvieras sorprendido por encontrar a la madre adoptiva de tu hija en nuestra casa aquella noche, pero también te quedaste prendado de ella al instante y me parece que ella de ti, pues jamás la vi tan tímida.

— ¿Por qué cuando las cosas empiezan a encontrar su sitio yo tengo que encontrar nuevas preocupaciones? — Suspiré, refregando mis manos en mi rostro.

— El amor no elige un momento para llegar, simplemente lo hace, si pudiéramos elegir el por quién, cómo y dónde nos enamoramos, ¿cuál sería la emoción de la cosa? — Cuestionó retóricamente.

— Amor es una palabra muy fuerte, papá, atracción sería algo más apropiado.

— Yo veo con los ojos de quien mira a la distancia, así que tengo una vista privilegiada — le di una mirada para nada amistosa. — No te agobies, hijo, deja que el tiempo aclare tus sentimientos, dentro de algunos meses volveremos a charlar.

Mi madre volvió ofreciéndonos café y nuestra charla fue encerrada para mi alivio, si ya estaba siendo difícil para mí reconocer que quería ser mucho más que un amigo para Bella, decir que estaba enamorado era un absurdo, nos conocíamos a una semana. No podría negar que ella posee todas las características que siempre busqué en una mujer, no solo físicamente, ella era hermosa, muy hermosa, por supuesto, pero su personalidad y su carácter me estaban hechizando a cada minuto que pasaba junto a ella. Será que mi padre estaba en lo cierto, ¿era eso amor?


Humm… Carlisle siendo perspicaz; nuestro papi Edward está cada vez más prendado de mami Bella, él empieza a reconocer que siente algo por ella, pero todavía no se da cuenta de cuán fuerte es este sentimiento. Bella nuevamente habló un poquito más sobre su pasado, hay cosas que ella desea olvidar, ¿qué cosas serán éstas? En el momento cierto ella nos revelará jejeje.

Ah, para aquellas que están echando de menos las escenas con Maddie, el capi que subiré este jueves está lleno de ella, una verdadera profusión de escenas de tiernas n_n

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