CAPÍTULO 9. ACEPTACION.
La mañana estaba muy cálida y Joey se despertó sobresaltado, después de uno de esos sueños perturbadores que estaban acabando con su paciencia y sus ganas de dormir una vez más. Por qué no le dejaban en paz esos confusos recuerdos de una época que no quería memorar?
Todo estaba volviéndose en su contra, incluso sus propios pensamientos, los recuerdos actuales lo traicionaban al volverse tan nítidos cuando se trataba de Kaiba, no comprendía... de hecho no quería comprender.
Salió de su cama con una expresión de hastío, de completo cansancio a toda la situación que se le presentaba ahora.
Si soñaba una vez más con Seth iba a terminar por ir a reclamarle a Seto Kaiba, aunque éste no fuese el culpable de aquellos momentos tan íntimos entre aquella pareja, el sacerdote y su esclavo... pero tampoco consideraba justo estar teniendo memorias que no le pertenecían.
A pesar que algo en su interior le decía que eso significaba algo, que tenía que esperar que ocurriera un suceso importante en el mundo.
Aunque no lo quisiera.
Su habitación era un desastre, porque la noche anterior llegó frustrado de casa de Yuugi, cuando Yami no quiso responder sus dudas, haciéndole saber que sí había pasado y que era algo que iba a recordar... pero cómo Yami podía estar tan seguro si él no recordaba nada de su propio pasado?
Se frotó los ojos con pereza y apartó el flequillo de su rostro, simplemente para sentirlo caer nuevamente sobre su frente.
Caminó a la ventana y corrió las cortinas, dejando entrar la brillante luz del sol, cerró los ojos ante la luminosidad, hasta que se fue acostumbrando a ella y tras un prolongado bostezo se dirigió al baño para cepillar sus dientes y lavar su rostro con agua muy fría... quizá eso hiciera que olvidara todas las insensateces con las que había estado soñando.
No imaginaba nada bueno proviniendo de eso, era como si el mismo destino que le torturaba con una muy baja calidad de vida le estuviera avisando que algo importante iba a sucederle especialmente a él.
Lástima que estaba tan harto de todo lo que le pasaba que ya no estaba dispuesto a tolerar nada.
Suficiente dolor había sido inquilino en su vida que no iba a permitir que alguien más, especialmente Seto Kaiba, le dañase.
Conocía al tipo y su carácter de los mil demonios, lo que le decía en pocas palabras lo poco amigable y erróneo candidato que era para ser considerado siquiera para un one night stand.
Además, no estaba en proceso de elegir amor.
Lo único que necesitaba era tiempo para estabilizar sin mucha ayuda de su padre la economía familiar y ya luego tendría tiempo de preocuparse por alguna chica que llamase su atención, poniendo especial énfasis en CHICA.
Y si bien sabía él, Kaiba no era una chica, lo que lo sacaba del catálogo a escoger.
Aún así, lo estaba pensando mucho, como si Kaiba ya estuviera elegido, como si lo demás fuera una excusa muy mal elaborada de su parte para intentar escapar a las garras del destino.
Cuando terminó de asearse se vistió para asistir al colegio, era temprano por lo que aún tenía tiempo suficiente como para llegar sin que el profesor le diera detención y se quedara más tiempo.
Pensó una vez más en Kaiba, sus ojos azul cerúleo, tan profundos como el mar e incluso más peligrosos que éste... un rostro fino y hermoso... por qué no admitirlo de una vez, de una exótica belleza, de nariz fina y labios rojos, cabello castaño, quizá suave y sedoso... voz fuerte, suave y pausada, probablemente un golpe de erotismo en el momento indicado.
Pensaba en él
En Kaiba, como si fuera algún objeto de su adoración, y no lo era, difícilmente podría colocar a Kaiba como una persona a quien admirara físicamente, entonces por qué acababa de pensar toda esa sarta de estupideces?
Definitivamente algo estaba mal con él, pero mejor no pensarlo tanto, que iba a terminar peor.
Si pensaba en el motivo por el cual pensaba en Kaiba, iba a terminar con un tremendo dolor de cabeza y hasta alucinando al tipo, aunque de hecho ya lo veía en todas partes, con esa expresión preocupada con que Seth vistió su rostro, con tanta ansiedad que estaba desmoronándose.
Por qué no podía tener una vida normal? Lejos de problemas con faraones y magia, simplemente quería ser un joven común y corriente, y por primera vez quería estar lejos de todo el barullo que siempre buscó.
Quería irse lejos de Kaiba.
Aunque la sola idea de estar lejos de él era como una cuchillada en el pecho que le dejaba sin aliento y sin ganas de continuar... Por Dios, estaba sufriendo la pérdida de alguien que no era suyo, cuando menos.
Pensaba en ÉL.
Con la misma intensidad con la cual no pensaba a nadie.
Hizo una mueca de disgusto y recogió su mochila, colgándola a su hombro... qué pensaría Kaiba si supiera lo que él estaba pensando, probablemente que era un estúpido por tener esos pensamientos, por haber recordado algo de su vida pasada -de la que no sabía nada hasta hacía poco tiempo- por traer recuerdos al presente... eso no valía la pena.
Joey recordó vagamente un fragmento que una vez Yami leyó...
El pasado es estático y perpetuo; tiene un toque de eternidad, como una pintura o una estatua de bronce. No le afectan las tormentas ni las convulsiones del presente; conserva su dignidad y su sosiego, e invita al espíritu perturbado a refugiarse en sus catacumbas abovedadas. En el pasado hay paz y seguridad, y en él se puede percibir incluso un aire espiritual.
Jamás creyó encontrar sentido en algo tan cursi y según él y Tristán de tinte romántico, ahora esa cita no salía de su mente, y lo más raro de todo -especialmente tratándose de Joey- era que la recordaba tal y como Yami la leyó, sin que ninguna palabra estuviera cambiada de lugar.
No, mejor rectificaba, lo más raro de todo era que así se sentía cuando se pensaba con Kaiba, lleno de paz y seguridad... quizá la misma que Seth le entregó con su amor a Jouno.
A qué demonio estaba enfrentándose ahora? Una quimera?
Simplemente buscaba abrir los ojos a la realidad y darse cuenta que todo iba a estar bien.
Es una pena, siempre seguirás doliéndome...
Sacudió la cabeza y salió de su cuarto, topándose con su padre, quien le sonrió.
"Cómo estás, hijo?" Fue su saludo inicial, con mucho ánimo.
Joey sonrió, aceptando que su padre estaba permaneciendo mucho más tiempo de lo normal sobrio, y que las cosas probablemente esta vez sí salieran bien, lo deseaba tanto que creía que de forma subconsciente él estaba dando pauta a que todo le saliera bien; esperaba que todo continuase tan bien como hasta el momento, ya que no quería imaginarse que las cosas se descarrilaran luego de tan buenos acontecimientos que estaba viviendo.
"Muy bien, 'pá, pero tengo que irme si no quiero llegar tarde."
Sólo tomó un trago de un vaso de leche que su padre le dio y salió a prisa de allí.
No estaba tan apurado, tenía tiempo, simplemente quería pensar... aclarar su mente y por primera vez dejar de fanfarronear... lo de Kaiba era algo que quería... no, más bien, debía de aclarar.
Y las palabras de Yami no eran de mucha ayuda.
"Eso es algo que pronto vas a saber, Joey, y es mejor que lo sepas por tu cuenta... no querrás oírlo de mi boca."
Yami no podía saber si lo que iba a saber quería oírlo o no por parte de Yami o del propio Kaiba.
Ni él se entendía.
Caminó en silencio, con la cabeza baja, con pensamientos incoherentes y con un sentimiento atravesado en medio del pecho.
Kaiba.
Cuando dio un paso más, no se fijó y terminó chocando con Yuugi, quien iba caminando en sentido contrario a Joey... los dos se miraron y cuando el pequeño rió suavemente, entretenido y vio que el rubio no lo acompañaba, se detuvo preocupado.
"Estás bien, Joey?"
"Sí, lo estoy. Por qué?" Fue la cuestión muy anormal del rubio; dónde estaba el rubio lleno de vitalidad y energía que siempre infundía ánimo en un cabizbajo Yuugi, o que siempre le aseguraba que iba a estar a su lado... dónde estaba el enérgico Joey?
Yuugi parpadeó, esperando que su amigo le dijera que era una broma, que sólo estaba haciendo eso por molestarlo... aún estaba levemente confundido porque la noche anterior, Yami fue visitado por Joey, y ni siquiera preguntó por Yuugi... en el fondo estaba un poco dolido.
"Estás muy serio." Respondió con una ligera sonrisa. "Sabes que puedes contar conmigo, no?"
Joey asintió.
Pero qué iba a decirle?
Es Kaiba, Yuugi... me tiene con el mundo de cabeza.
Obviamente no.
"No es algo malo, verdad?" Joey negó. "No es sobre Kaiba Kun?"
Joey hasta tosió falsamente, ocultando el rubor en su mejilla cuando apartó el rostro, viendo al cielo, como si admirara los hermosos tonos cálidos que dejaban atrás aquel suave púrpura que se perdía en el horizonte.
"Quién dice que es Kaiba?"
Yuugi sonrió.
"Entonces sí es Kaiba... acaso ya te contó Yami que ustedes dos tuvieron un muy trágico romance en el Antiguo Egipto?"
El rubio no alcanzó a reaccionar, simplemente se quedó allí, viendo a Yuugi fijamente, pensando en lo que acababa de decir... un romance con Seth en el antiguo Egipto... un romance...
Ahora sí, lo había oído todo.
OOOO
Seto cerró la laptop con aburrimiento, había pasado toda la noche en KC, arreglando algunos problemas que surgieron en la noche y el tiempo había pasado volando, así que pasó toda la noche allí, en su oficina. No le molestaba ni le preocupaba que su hermano estuviera esperándole, Mokuba sabía que estaba en la oficina, arreglando algunos asuntos.
Amaba su trabajo, era casi adicto a él, pero no era de las personas que salen a media noche solamente para atender un problema casi mínimo que podía esperar para el día siguiente.
Sólo quería salir de su cama, el mismo punto donde no dejaba de soñar.
Jouno, Joey... cuál era la diferencia entre uno y otro, y por qué de pensarlo estaba teniendo el peor tiempo de su vida?
Se puso en pie y cogió su gabardina, tenía que ir a la escuela, pero no le importaba, sólo quería volver a casa y dormir, estaba seguro que tras tanto trabajo no iba a haber problemas ni sueños atormentando su descanso.
Pero quería ir a la escuela, por la necesidad casi enfermiza de ver a Joey.
Ansiaba ver al rubio y deleitarse analizándolo.
No habían hablado desde el encuentro sorpresivo en su automóvil, y de hecho había sido mucho antes de que él tuviera los recuerdos sobre su pasado.
Ahora si veía a Joey sabía que las cosas iban a resultar levemente diferentes, empezando por el hecho que ahora luchaba contra sí mismo por lanzarse contra un acantilado y dejar de pensar tanto en Joey.
Ojos de color ámbar, labios rosáceos, nariz recta y pequeña y aquella sonrisa tan confiada que en un principio le molestó pero que ahora le atraía... como todo en el rubio, de un modo que no estaba dispuesto a aceptar.
Salió de la oficina, habiendo antes llamado a un empleado para que le llévase un uniforme y se cambiara en la escuela, antes que las clases iniciaran.
Bajó en el ascensor y salió de KC, abordó la limosina y fue dirigido a la escuela, donde esperó menos de cinco minutos a su empleado, que esperó a que se cambiara y se llevó la ropa que acababa de quitarse.
Faltaban veinte minutos para que la clase iniciara y salió de la escuela un momento, encontrándose con Joey y Yuugi, que iban caminando en dirección a la puerta de la escuela, indirectamente a él.
Sus ojos no abandonaron a Joey, quien apartó la mirada, quizá incómodo bajo el escrutinio de Kaiba, quien sin reparo alguno miraba casi tercamente la figura de Joey, sin preocuparle ser demasiado obvio... que querían de él? Era la primera vez que veía al rubio tan de cerca desde haber tenido esos recuerdos, y jamás sintió tanta emoción por ello.
Generalmente disfrutaba humillándolo, ahora no lo hacía mucho... quería estirar su mano y sujetarlo... Obviamente no lo hizo.
"Buen día, Kaiba Kun." Fue el saludo de Yuugi, quien sonrió amablemente; sus ojos examinando la expresión de ambos, buscando algún significado oculto en sus miradas, no encontró mucho en la de Kaiba, quien era muy bueno ocultando sus emociones, pero vio confusión y sentimientos encontrados en la de Joey. "Estás bien?"
Kaiba enarcó una ceja.
Que Yuugi se callara y se fuera a hablar solo (con Yami), disfrutaba mucho comunicándose con aquella otra parte suya, a quien Kaiba no daba mucho crédito por provenir del mismo pasado que estaba atormentándole...
Espera! Del mismo pasado... quizá podría encontrar algo bueno en todo eso.
"Eso no te interesa, Yuugi." Fue todo lo que dijo, pensando en una forma de estar frente a frente con Yami y sacarle la verdad, a como diera lugar. "No es así?"
"Sólo intentaba ser cortés, Kaiba Kun, además, quizá a alguien más sí le interese lo que tengas que decir." Miró a Joey fijamente, y éste estuvo a punto de sonrojarse, pero recordó que Kaiba estaba frente a él así que luchó con todas sus fuerzas contra el sonrojo y simplemente pensó en una forma de hacerle saber a Yuugi que quería irse de allí, sin mostrarse grosero ante Kaiba.
Los ojos azules de Kaiba estaban haciéndole sentirse débil y tembloroso, como si su cuerpo estuviese compuesto de gelatina.
"A quién podría interesarle?" Dijo Kaiba y se dio media vuelta.
Joey tuvo la intención de decir 'A mí', pero se detuvo justo a tiempo, sólo había dado un paso al frente y eso hizo a Kaiba detenerse, creyendo que iba a escuchar algo, pero no pasó nada, así que simplemente continuó avanzando.
Cuando se había alejado un poco, oyó a Joey... "Vamos al salón, Yuugi."
Siguió avanzando.
Quizá si hablaba con Yami y le contaba -no que estuviera muy feliz de la perspectiva- lo que estaba recordando, obviamente omitiendo muchos detalles, obtendría una respuesta satisfactoria.
Tal vez, pero conociendo a Yami y su instinto sobreprotector con sus amigos, especialmente con Wheeler, no contaba demasiado con ello, porque si dejaba que sus esperanzas se elevaran, luego iba a molestarse por ser tan confiado, y él no lo era, no debería estar pensando tanto en eso.
Después de haber entrado al salón, Yuugi y el rubio finalmente hicieron su acto de aparición.
Yuugi vio en ello una importante oportunidad para avanzar con sus planes, sin que Yami se interpusiera, diciéndole que estaba mal interferir en el destino... Oh, pero esta vez el ex faraón no iba a enterarse de nada.
"Yo tengo sed, así que voy por una soda." Dijo Yuugi, sonando tan casual como pudo y fallando estrepitosamente, sin embargo Kaiba fingió demencia y no le hizo caso, estaba enfocado en su laptop. "No quieren algo?"
Joey dio un paso.
"Puedo ir contigo."
"No es necesario, Joey, yo sé donde está la máquina expendedora, así que no tienes que guiarme... no quieres algo?" Preguntó una vez más, seguro que el CEO no iba a responderle.
Lo conocía lo suficientemente bien como para entender que el comportamiento de Kaiba no iba a cambiar de la noche a la mañana, simplemente esperaba no estar equivocado en sus suposiciones... Joey estaría muy herido si él cometía algún error que pudiera comprometer la posición de ambos jóvenes en esta época... y Yami iba a enfadarse con él, y él no soportaba el enojo de su otra mitad, porque era como si él mismo se reprochara... y no le gustaba eso.
Joey negó. "No gracias, amigo, estoy muy bien." Su tono de voz hizo al CEO levantar la mirada.
Joey estaba nervioso.
Kaiba no sabía cómo reaccionar a eso. Sólo se sintió nervioso él también.
Genial. Pensó, enfadado, ahora también estaba experimentando sensaciones ajenas a su persona, como ansiedad y nerviosismo. Muchas gracias, Wheeler.
La puerta se cerró suavemente, dejando a los dos en el aula, solos y en silencio.
Joey se aclaró la garganta.
Kaiba enarcó una ceja y le miró atentamente, esperando que dijera algo, no creía que Joey hubiese llamado su atención por el simple hecho de querer tener su atención.
Pero así había sido.
"Habla o cállate, perro, estoy trabajando." Le comunicó, retornando su atención a la pantalla, pensando que cuando menos no estaba dejándose en evidencia al estar mirando al perro con insistencia, de hecho ni lo estaba observando.
No debía ser tan complicado hablar con Kaiba, lo había hecho antes, no?
Por Dios! Antes había hablado con el ojiazul, qué era lo complicado ahora al comunicarse con él? Simplemente las palabras no salían de su boca mientras le miraba, así que decidió apartar la mirada.
"No es por ser rudo, Kaiba, pero no has pensado que simplemente algo me molestaba en la garganta?"
Kaiba no hizo más que parpadear.
Obviamente la pantalla de su laptop y su flequillo ocultaron eso.
"Lo que sea, perro."
Siguió teclando.
Un enervante silencio se formó en la habitación y los dos jóvenes ya hasta sudaban frío, cuando la puerta se abrió suavemente, dejando entrar a un Yuugi muy sonriente que sostenía una barra de granola en su mano derecha, su excusa para haberse ido y dejar a los dos confundidos jóvenes.
"Ya volví."
"No lo habría notado si tú no lo señalas." Fueron las palabras que dijo el CEO, molesto por haberse visto interrumpido.
No que estuviera haciendo algo por avanzar con el perro.
Ra! No quería avanzar con el perro.
No quería.
Pero al mismo tiempo sí lo quería.
Tengo que irme.
Sin decir una sola palabra, se puso en pie y salió del salón, pensando que había sido muy precipitado querer enfrentar a un despistado Joey Wheeler que ignoraba lo que él estaba sintiendo.
Yuugi suspiró.
"Pasó algo malo en mi ausencia?" Quiso saber, conociendo una posible respuesta, pero no estando seguro si se trataba de ésa. "Joey?"
"Yuugi, puedo hacerte una pregunta?"
"Ya lo has hecho, pero sí." Fue la respuesta del pequeño.
"Tú qué dirías si a mí me gustara un chico?"
"Te gusta un chico?"
"Es probable." Contestó suavemente, apartando la mirada, enfocándose en la puerta, porque si Kaiba volvía a entrar las cosas no iban a estar específicamente a su favor, así que mejor no presionar su suerte. "Qué pensarías?"
"No mucho, sólo sería una lástima si ese chico no te hiciera caso. Eres una muy buena persona." Comentó.
"Yuugi, creo que me gusta Kaiba."
Continúa...
Notas de autora:
He terminado este capítulo sin perder la razón, ahora habiéndolo aceptado antes Joey que Kaiba (que le gusta el CEO) le va a dar duro la cuestión de los recuerdos. Sé que no tiene mucho que ver con la historia del manga o del anime, pero la verdad lo prefiero así, porque lo manejo a mi manera... Planeo un fic que vaya más acorde al anime y/o al manga, pero si lo hago será SetoXYami.
Gracias a todos sus comentarios, millones de agradecimientos y sigo sin responder reviews... Balucita, Forfirith-Greenleaf, Rei-Dark-Angel, Tenshi Lain, Aguila Fanel, Kida Luna.
Kida Luna... Ricardo Montaner no es un poeta, es un cantante...; y amiga Forfirith..., muchas gracias por todo... es muy agradableconversar contigo... Haces mi día muy alegre. Besos.
