Disclamer: Los personajes de Tinkerbell que aparecen en las películas, libros no son de mi propiedad, pertenecen a Disney.

A ver qué os parece este PeriLiss.

Ni una semana, una lástima.

Capítulo 9: Bajo el mismo cielo.


¿Conoces esos escasos segundos que tarda la mente en despertarse poco después de dejar el sueño? Esos en los que justo te acabas de levantar y te sientes bien sin recordar nada del día anterior. Esos segundos, los añoré nada más se esfumaron. Mis alas no iban a volver a brillar en mucho tiempo, o al menos eso creía después de lo que pasó la tarde de ayer, y me dio mucha rabia.

Todo esto pasó antes de que me diera cuenta de que Gliss estaba junto a mí y recordara lo que pasó anoche. Eso me sacó una sonrisa. Yo seguía desnuda y ella durmiendo. Me incorporé sin moverme demasiado para no molestarla y tras un momento de reflexión, me senté en la cama para vestirme. Me sentía extraña, iba a echar mucho de menos a mi hermana y no podía hacer nada al respecto, así que tenía que acostumbrarme.

Entonces escuché un ruido que venía de la cocina, algo cayéndose al suelo. Deduje que sería Spike y Sled pero ojalá fuera Tink. Si estuviera por aquí ya estaría en mis brazos.

Una vez vestida salí de la habitación y me los encontré. Aún estaba un poco soñolienta pero sobretodo me sentía relajada, seguramente por lo de anoche.

"¡Peri!" Spike me dio un abrazo rápido "buenos días. Estamos preparándoos el desayuno" mira qué bien, no tengo ganas de hacer nada...

·Gracias... Buenos díiiias· dije bostezando ·¿qué tal estáis?· se quedaron mirando entre ellos un tanto confundidos.

"Pues... bien, bueno, ya sabes... Veo que ya te encuentras mejor" entendí a lo que se refería y no quería hablar del tema. Quería seguir en mi pequeña nube de despreocupación, sin pensar demasiado en Tink. No era fácil pero no quería volver a sentirme destrozada como ayer.

·Sí, he dormido bastante bien· ahora lo que me tenía ocupada la cabeza era Gliss, quería que se despertara para darle un beso de buenos días.

"Qué suerte... en fin, no tardaremos mucho así que si quieres ir despertando a la dormilona del grupo..." me hizo gracia porque ella era la que siempre se levantaba antes que nadie. Era la segunda vez que tenía el privilegio de sacarla del sueño y no podía perder la oportunidad.

La primera fue hace ya algunas estaciones. Hicimos una fiesta en casa de Spike y yo me fui antes que ellas. Cuando volví al día siguiente, las encontré en la cama una encima de la otra y no se me ocurrió otra cosa que fingir que había venido Milori para hablar de las preparaciones del cambio de estación. Se pusieron como locas arreglándose y recogiéndolo todo, nunca me cansaré de reírme por ello.

Pero esta vez era diferente, quería despertarla de la forma más dulce posible. Cuando fui a la habitación, la vi igual que antes, tumbada de lado agarrando el cojín.

Me acerqué a ella poniéndome en la cama a cuatro patas, y me dispuse a besarla. Iba a hacerlo cuando de golpe me vino Tink a la cabeza, ese beso que nos dimos en concreto, me quitó las ganas de besarla y me quedé a medio camino. Eso me hizo bajar de mi nube y me tumbé en la cama para pensar en ello.

No quería que fuera el último. Me entraron ganas de ir a la frontera para ver si los scouts aún seguían allí, pero sabía que si lo hubieran conseguido, ya estaría aquí. Aún tenía esperanzas de que en pocos días la pudiera volver a ver, pero cabía la posibilidad de que nos pasáramos una larga temporada sin vernos o de que incluso nunca nos volviéramos a ver. ¿Qué haría yo entonces? ¿Podría soportarlo?

Pensé en que quizás lo mejor sería olvidarme de eso en la medida de lo posible, al fin y al cabo no podía hacer nada, ni siquiera podía cruzar al lado cálido. Lo único que me quedaba era esperar a que me brillaran las alas. Entonces recordé que tenía que despertar a Gliss.

Me giré hacia ella y vi como cerraba los ojos deprisa. Ya estaba despierta, seguramente desde que me acerqué a ella. Perdí mi oportunidad.

·No te hagas la dormida, venga. Vamos a desayunar· me incorporé y Gliss cambió su cojín por mí. Me pilló de la cintura intentando aguantarse la risa. Volví a estirarme para aplastarle el brazo pero consiguió ponerme encima suyo al atraerme aún con los ojos cerrados. Incluso entrelazó mis piernas para que no me pudiera escapar.

"Te has vestido..." dijo decepcionada. No sabía si era consciente de que estaban ahí los demás.

·Tenemos a Spike y a Sled en casa, nos estás haciendo el desayuno· abrió los ojos y me apartó los pelos de la cara para darme un asombroso beso.

"Buenos días querida" malditos besos de Gliss, ¿cómo pueden ser tan buenos? Eran geniales y me hacían querer más, mejores que los que me daba Sled, mucho mejores.

Dejé caer mi cuerpo encima del suyo pero Spike nos cortó el rollo.

"¡Chicas! ¡Vamos, que es para hoy!" no quería hacerles esperar, así que rodé hacia el otro lado de la cama y me levanté con la inercia. Gliss intentó imitarme pero terminó de cara al suelo haciéndome reír. Supe que lo hizo a propósito, solía hacer ese tipo de tonterías para levantar los ánimos.

La ayudé a ponerse de pié y me dio otro beso como recompensa.

"Gracias. Te veo bien" dijo alegremente. La verdad es que no sé qué haría sin mis amigas.

Fuimos al comedor y nos los encontramos sentados en la misma silla besándose bien juntitos. Si lo sé me quedo más rato en la habitación.

"Mira quien por fin aparece por aquí. ¿Qué hacíais tanto rato?" dijo Sled. No se me ocurría nada que contestarles, pero a Gliss sí.

"Es que nos entretuvimos buscando la forma ideal de rodar por la cama sin caernos al suelo. Ha sido todo un reto" menuda excusa. La cara que se les quedó a esos dos fue para enmarcar. Tras reírnos y olvidarnos del tema, nos pusimos a devorar la rica comida que nos prepararon.

"Bueno Peri, ¿qué quieres que hagamos hoy?" me quedé sin palabras ante la pregunta de Sled. Nunca me habían dejado escoger qué hacer de esa forma. Todos me miraron esperando a que dijera algo.

·V-vale... pues... me gustaría pasar por la frontera para ver qué tal están las cosas...· entonces me quedé mirando a Gliss esperando a que me ayudara, ella era la que siempre tenía ideas pero no esperaba que fuera tan directa.

"Luego me gustaría tener sexo con Gliss... ¿qué más?" eso me descolocó, no es que no lo estuviera pensando, pero no quería decirlo tan abiertamente.

·B-bueno, luego podríamos hacer una guerra de bolas de nieve. Así nos desahogaremos un poco...· asintieron ·por la tarde podríamos ir al bosque de la escarcha, hace mucho que no practicamos· exactamente desde antes de conocer a Tink. Era una rutina que hacíamos antes de que cayera la frontera y que estábamos destinados volver a coger.

A todos les pareció estupendo, ninguna objeción. Hoy era el día en que yo escogía qué hacer y cuando hacerlo, me sentí la reina.

Después de terminar con el desayuno, nos pusimos en marcha. Ahora era Gliss quien me cogía la mano, no pude evitar volver a recordar lo de ayer.

Vimos a los scouts en el mismo sitio que ayer, me costaba creer que fueran a tenernos controlados todo el día. Iban a terminar odiando su talento.

·Me dan un poco de lástima, ¿no se aburrirán siempre allí vigilando?·

"Si quieres podemos ir a preguntárselo" no me pareció mal la idea de Gliss, así que nos acercamos a ellos. No eran los mismos que los de ayer.

"Por favor, aléjense de esta zona, no pueden estar aquí" otra vez con esa frasecita.

"¿En serio? Vaya vaya..." dijo Gliss como si no lo supiera "oye, ¿no os aburrís todo el día aquí vigilando? ¿no os gustaría veniros para echar una guerra de bolas de nieve?" me reí por dentro por lo absurdo que sería.

"Tenemos que cumplir nuestras órdenes, así que váyanse" qué serios y aburridos que son, claro que no se aburren, no saben lo que es divertirse...

·¿Sabéis hasta cuando tendréis que cumplir vuestras órdenes?·

"Hasta que nos lo ordenen, ahora, váyanse de una vez" menudos cabezones, son de lo peor. Les hicimos caso y los dejamos en paz. Dependía de la reina después de todo, sólo faltaba que Tink y Vidia se encargaran de hacerle entrar en razón.

Volvimos por donde vinimos y los dos tortolitos se quedaron detrás de nosotras.

"No te preocupes Peri, tarde o temprano se largarán y las hadas cálidas podrán volver a cruzar" eso espero "por ahora, vamos a mi casa ¿no?" lo siguiente en la lista de actividades era enrollarme con Gliss y bueno, no le podía decir que no.

·Venga· a medio camino nos quedamos a solas al pasar por casa de Spike. Tras despedirnos entre risas me pregunté qué íbamos a hacer en su casa. Nunca había tenido sexo con otra hada y mi mente se inundó de incógnitas.

"Por fin tenemos un rato a solas para nosotras... llevo desde ayer esperando este momento" me inquieté, no sabía que quería hacer conmigo ni qué esperaba que hiciera.

·Yo... soy nueva en esto...· Gliss se detuvo, estábamos cerca de su casa. Me cogió de las manos y me besó.

"No te preocupes ¿vale? Relájate, vamos a pasárnoslo bien, ya verás" seguimos hasta su casa e intenté no obsesionarme mucho con eso. Lo dejaré todo en sus manos, ojalá tenga más aparatos como el de ayer.

Fuimos directamente a su habitación, pero para mi sorpresa, levantó su cama y la puso en vertical.

·¿Gliss?· ¿qué está haciendo?

"Hehe... antes de bajar, tienes que saber una cosa sobre mí" ¿bajar a dónde? "Yo... soy lesbiana casi desde que nací, entonces... he salido con muchas hadas y con el tiempo he cogido experiencia... ya sabes"

·Aja... ¿antes de bajar?· entonces me di cuenta de que había un bloque de hielo sospechoso debajo de su cama.

"Sí. No te asustes ¿vale? Tómatelo con calma" ¿porqué tendría que asustarme? Mis nervios se dispararon. Apartó el bloque de hielo y bajó por ese agujero. Por eso su casa es tan pequeña, tiene un sótano secreto.

Bajé tras ella y me quedé congelada al ver todo aquello. Era el doble de grande que su habitación, tenía otra cama, aparentemente más cómoda, una alfombra que cubría casi todo el suelo y tres estanterías llenas de objetos extraños. Me llamaron mucho la atención, me acerqué a la primera estantería y Gliss puso su mano en mi hombro.

"Todo esto son juguetes con los que llevar el placer del sexo a otro nivel, algunos son un poco peculiares" me puse a investigarlo sin poder mediar palabra.

Habían muchos consoladores de todas formas pero lo que más me sorprendía eran esos objetos extraños que no sabía para qué servían. Cogí uno al azar.

En un extremo, unido con un estrecho hilo, tenía una bola blandita y en el otro una especie de mascarilla. Mi imaginación no daba para tanto.

"Esto... es un succionador labial, al apretar eso te succiona... ya sabes" no entendía cómo eso podría ser placentero, era un concepto muy, muy extraño para mí.

Lo dejé donde estaba y cogí otra cosa parecida que en vez de mascarilla, se hacía más grueso. Al apretar la bola, esa parte se hizo más grande. Se me escapó una risa entrecortada. Lo dejé y fui fijándome en todo lo que tenía. Vi que tenía guantes, unos botes con algún tipo de líquido, unas bolas unidas por un hilo, más consoladores, vendas, cuerdas... no pude más cuando vi unos látigos y una jeringuilla gigante que hacía como dos palmos. Me sentí muy ignorante en ese momento.

·T-todo esto... es...·

"No te asustes ¿vale...? No haré nada que tú no quieras" ¿eso se supone que debe tranquilizarme? "Mira, ¿sabes qué? Mejor olvida todo esto, entiendo que no estés preparada aún. Haz como si no lo hubieses visto" imposible.

·¿Has usado tú todo esto?·

"S-sí... y otras cosas que no son mías y no están aquí..." me quedé mirando todo aquello intentando asimilarlo "Dime algo Peri, ¿qué piensas?"

·¿De dónde lo has sacado? Hay materiales que nunca había visto...·

"Bueno, tengo contactos en el lado cálido y... da igual, mira, vamos a empezar con algo suave ¿vale?" respiré hondo y fui a sentarme en la cama para tranquilizarme. Sentí que acababa de entrar en un mundo nuevo para mí y estaba emocionada, pero tenía algo de miedo. Esto no era como visitar el lado cálido por primera vez.

Volvió tras coger un consolador normal. Se sentó a mi lado y me puso su mano en el muslo.

"Sé que he sido un poco brusca, pero tenía que enseñarte todo esto. Es mi secreto mayor guardado y quería que lo supieras ahora que... somos..." no terminó la frase. Me quedé pensando en ello, ¿en qué me había convertido? "Peri en serio, háblame, ¿qué piensas? me estás preocupando"

·Y-yo... quiero probar esas cosas...· la curiosidad formaba una gran parte de mí y no pude negarme a experimentar cosas nuevas.

"Bien... ¿estás segura?" asentí con la cabeza. Si esas cosas podían hacerme sentir tan bien como lo hizo esa pequeña piedra vibradora, quería probarlas.

Se levantó y cambió ese consolador por otro parecido. Me lo lanzó y lo inspeccioné extrañada. Parecía normal, pero en la parte de atrás tenía un delgado y largo cilindro. No tenía ni idea de qué hacer con eso.

"Es uno de mis favoritos, dale vueltas a la parte de atrás. Así" lo hice y notaba como dentro hacía ruido como de un mecanismo.

·¿Es otro vibrador?· sonrió, me lo cogió y se puso a hacerlo ella rápidamente, agarrándolo entre las piernas con mucha práctica.

"Ahora lo verás. Ve desnudándote de mientras" me levanté y seguí sus órdenes. Me desnudé despaldas a ella, me daba un poco de vergüenza hacerlo cara a cara. Justo cuando terminé, ese consolador hizo un ruido seco "Ya está" se levantó y se acercó a mí por detrás para susurrarme al oído "¿Te apetece jugar?" sus manos fueron directas a mis pezones los cuales se pusieron duros al momento. Cerré los ojos para dejarme llevar.

·Sí...· me cogió la mano para darme la vuelta y mirarme de arriba a abajo con sus ojos llenos de lujuria.

"Eres preciosa ¿lo sabías?" me agarró los pechos y me besó apasionadamente. No tardaron nuestras lenguas en encontrarse, mi mente se relajó y me centré en sentir el placer de sus besos. Le rodeé el cuello con mis brazos.

Me deseaba, me buscaba y me encontraba. Notaba la impaciencia en sus labios, me recorrió el cuerpo lentamente con sus manos mientras nos dirigimos a la cama. Al toparme con ella me senté y vi como se desnudaba para mí. Era la primera vez que veía el cuerpo desnudo de otra hada. Me pareció tan bello, sus pechos, su figura, su intimidad... Me estaba poniendo a cien.

Con mi cara entre sus manos seguimos besándonos. Me tumbó hacia atrás y sentí su parte más caliente en mi pierna. Quería que lo sintiera, lo restregaba en mí y eso hizo que me estremeciera. Poco a poco lo fui sintiéndolo más húmedo y Gliss empezó a soltar ligeros gemidos que me provocaban.

Quería oírlos mejor y bajé mis besos por su barbilla para terminar devorándole el cuello. Era suave y agradable, quise bajar más para seguir por sus pechos pero alargó la mano para coger el consolador que quedó en la cama.

"¿Quieres saber qué es lo que hace?" quería, pero tenía otra cosa en mente.

·No, aún no...· me hice con sus pechos y los besé, masajeé, mordí y lamí hasta que me quedé satisfecha. Adoraba sus pechos y quería más, quería estudiar cada parte de su cuerpo y me moría de ganas de llegar a su punto clave. Mi yo interior me lo pedía, lo necesitaba.

"Veo que quieres jugar conmigo..." se quitó de encima y se estiró en el centro de la cama "Venga, hazme lo que quieras..." me volví loca al escuchar esas tentadoras palabras. La tenía toda para mí y sólo para mí.

Sus pezones estaban más que duros, así que seguí por donde me había quedado y me entretuve en su ombligo un momento antes de continuar. Estaba nerviosa pero excitada, deseando llegar al fondo del asunto.

Con el corazón a mil por hora, bajé de beso en beso hasta que dí con sus labios y se abrió de piernas. Nunca pensé que llegaría a hacer eso. Me puse a besarlo, lamerlo y succionarlo dejándolo más húmedo de lo que ya estaba. Me puse a jugar con su clítoris cuando me topé con él. Abrí la zona con los dedos para ver y sentir lo más profundo e íntimo de ella. Fue muy interesante, mi lengua se movía sola.

Aún así, noté que Gliss no lo disfrutaba tanto como yo. Me puse a su altura para volver a estar con ella y besarla.

"¿Te gustó?" le respondí con un beso con lengua hasta lo más profundo de su boca "Ahora me toca a mí" me tumbó hacia un lado sin dejar de besarme, se sentó encima de mí notando mi saliva en la barriga y pellizcó mis pezones mientras me mordía el labio inferior.

Me sentí absorbida por ella, ahora era yo quien estaba a su merced y me excité más de lo que ya estaba. Dejó mis labios para chuparme la oreja y conseguir estremecerme entera, no sabía que daba esa increíble sensación. Mi cuerpo entero subió de temperatura, quería que me metiera el consolador cuanto antes. Estaba por cogerlo yo misma pero esperé a que lo hiciera ella.

Jadeé nada más notar su mano rozando mi hambrienta sexualidad. Sus dedos entrando en mí haciéndome soltar un gemido de esperado placer. Aún cerca de mi oreja me susurró con una voz desafiante.

"¿Estás lista...?" un sí mezclado entre gemidos hizo que bajara hasta mi foco. Sus hábiles dedos me lubricaban sin parar y cuando posó su boca, aluciné.

Me estimuló usando sus dedos, labios, lengua y dientes, era una fuente imparable de puro placer. Era como si supiera qué hacer en cada momento para darme todo el placer que podía sentir, me contraía sin parar, gemía y le cogí la cabeza para que siguiera. Nadie me había hecho sentir así, a penas podía controlarme y no iba a tardar mucho en correrme.

"Vaya Peri, te estás empapando... no te irás a correr antes de que usemos el consolador ¿verdad?" se puso a ir más rápido haciéndome vibrar, mi cuerpo estaba por estallar. Quería aguantar para probar el consolador pero estaba demasiado a gusto como para no hacerlo.

Terminé arqueándome de glorioso placer, se me nubló la vista y sólo podía escuchar mis gemidos. Me corrí muy, pero que muy a gusto, más que ayer y todo. Me sujetó las piernas para aguantar mis repentinos espasmos. M mi respiración era irregular y estaba ardiendo. Necesitaba descasar.

"¿Quieres probar un poco de ti? Es delicioso" a penas podía moverme. Me lamió lo empapada que estaba y se acercó para compartir mis fluidos con un caliente beso "¿Ahora qué? No puedo dejar el consolador cargado mucho tiempo, ¿crees que podrás con eso?" negué con la cabeza pero lo cogió sonriendo sin hacerme caso "¿cómo lo sabes si aún no lo has probado?" le dio un golpe seco en la parte de atrás y el consolador empezó a echar un zumbido extraño.

·¿Qué... hace?· no me respondió, cuando paró de hacer ruido le echó un poco de escarcha y se derritió en nada ·¿Cómo...?· salía vapor y todo de allí.

"Esto te gustará" me lo acercó y lo rozó por mi cuello. Esa cosa ardía como un demonio pero lo justo para no doler. Aún así me quejé.

·¿Cómo se supone que me va a gustar?· se rió y se lo metió en la boca.

"Ahora está un poco más frío. Si te molesta o te duele dímelo ¿vale?" eso ya lo tenía presente, pero no me sentía preparada para eso, sobretodo después de correrme.

Intenté relajarme y me paseó el consolador por los pechos haciéndome subir más de temperatura. No veía claro que eso terminara dentro de mí.

·Creo que-·

"Date la vuelta, ponte a cuatro patas"

·No sé si-·

"Confía en mí, vamos. Dijiste que querías probar esas cosas" al final lo hice, confiaba en que si me molestaba pararía. Me quedé totalmente expuesta a ella y no podía ver lo que hacía. Apoyé la cabeza en la cama esperando notar el calor, pero en vez de eso metió tres dedos para dilatarme.

·No te pases...· estaba sensible y seguía sin ver claro que fuera a meterme eso. Entonces noté el calor al acercármelo y me puse nerviosa.

Cuando lo posó en mi vagina noté como se me contraía y se ponía a chorrear. Ese calor se esparció por todo mi cuerpo de pies a cabeza.

"Al principio vas a notarte muy caliente, pero no te preocupes, es normal" ¿normal? Me lo fue metiendo y sentí como me derretía por dentro, era una sensación increíble pero me estaba asando. Notaba mi acelerado pulso en la punta del consolador como un foco de energía, el cual me hacía delirar.

Lo mantuvo dentro casi un minuto, quería sacármelo pero no quería dejar de sentirme de aquella forma, me retorcía y gritaba, se me iba la cabeza pero no quería parar.

Cuando me lo quitó caí rendida por aquello, mi cuerpo estaba al límite, mis pulsaciones, mi respiración. Mi frío interior sufrió un desajuste por un momento y fue impresionante.

·Woao...· ahora sí que necesitaba descansar como fuera. Me moví hacia el borde de la cama para bajar de temperatura.

"¿Ves? Te dije que te gustaría" se puso encima y la sentí más fría que nunca.

·¿Eso... no es... peligroso?· tanto calor para una hada del invierno no podía ser bueno de ninguna forma.

"No, lo he probado mil veces y he llegado a estar muy, muy caliente. No te preocupes" respiré un poco más aliviada y me mató a besos "Descansa... te lo mereces" me dio otro beso y se estiró para usarme como almohada. Parecía feliz y yo me sentí en paz.

Ese iba a ser nuestro espacio de juego y supe que íbamos a pasar mucho tiempo allí a partir de ahora.

Me dormí sin darme cuenta al pasar de cien a cero, la cama era realmente cómoda y descansé genial. Vi que Gliss no estaba, ni ella ni su ropa, pero había una nota a mi lado.

Estoy arriba haciendo la comida,

intentaré no hacer mucho ruido.

PD: Estás adorable cuando duermes.

Sonreí por su atención, me vestí con toda la tranquilidad del mundo y subí. La escuché tararear una canción desde la habitación, debía de estar de buen humor. Me sabía esa canción y me puse a cantarla, era muy pegadiza.

Cuando me escuchó se puso a dar unos pasos de baile acercándose a mí y me dio un rápido beso.

"Buenos días querida, ¿has dormido bien?"

·Mejor que nunca... ¿ya es tan tarde?· el olor de la comida me hizo tener hambre.

"Bueno, un poco. Han venido Spike y Sled para ver si íbamos a hacer la guerra de bolas de nieve, les dije que lo haríamos por la tarde" es verdad, no me acordaba.

·Supongo que no les habrá importado demasiado· se habrán alegrado y todo ·¿te ayudo en algo?·

"Ya estoy terminando, así que relájate. Siéntete como en casa de Gliss" la besé otra vez, nunca me cansaré de hacerlo.

Le hice caso y me relajé sentándome en la encimera de la cocina. No quería separarme de ella.

Seguí cantando esa canción y se unió, probablemente a partir de ahora esa sería nuestra canción y me gustaba.

Me gustaba Gliss, siempre me había caído muy bien y adoraba su forma de ser. Ahora que nos habíamos hecho tan íntimas iba a disfrutar de ella en muchos sentidos. Nublé mi cabeza pensando en ello y tuvimos una comida genial.

Cuando terminamos, fuimos a buscar a los demás para pasar la tarde. Era estupendo estar los cuatro de esa forma, era simplemente perfecto, pero me faltaba una cosa. Una parte dentro de mí gritaba con fuerza, mis ganas de estar con Tink me empezaron a agobiar y sólo era el primer día.

Intenté no pensar en ello y nos lo pasamos bien lanzándonos bolas de nieve. Me gustaba tomármelo en serio y correr, saltar, esconderme como si me fuera la vida en ello. Reímos un montón y a media guerra apareció una hada de los animales con un aparato extraño.

"Hey chicos, esta máquina hace bolas de nieve. Podéis usarla si queréis" la máquina de Clank y Bobble... al final la hicieron. Estaba hecha con materiales del lado cálido y me recordó a la máquina de nieve con la que crucé. Mil pensamientos sobre eso se volcaron en mi cabeza haciendo que olvidar a Tink fuera imposible.

Me puse a recordarla como si hubiéramos estado separadas durante mucho tiempo, su ropa, su cara, sus aventuras y su forma de ser. Me moría por volver a verla y mi ánimo cayó por los suelos.

"Eh Peri, venga vamos a probar la máquina" Gliss me sacó de esos pensamientos pero no pude olvidar a Tink.

·S-sí...· funcionaba muy bien, las hacía todas del mismo tamaño, exactamente el que les dije. Seguimos jugando pero ahora con menos ganas. Intenté que no se me notara para no hacerles sentir mal.

Una vez satisfechos y con nieve hasta en las orejas, fuimos hacia el bosque de la escarcha comentando las jugadas y momentos más épicos de la batalla.

En la entrada del bosque volvieron a mí recuerdos de Sled y sus aventuras con Spike. Eso quedaba muy lejos aunque hubieran pasado a penas unos días. Una vez dentro, Gliss me retó a uno de sus múltiples juegos a los que nos encantaba jugar. Éramos buenas con la escarcha y si nos dan un bosque entero para hacer lo que queramos, no podemos desperdiciarlo.

Estuvo bien durante un buen rato y me distraje, pero volví a pensar en Tink. No podía más, tenía que contárselo a Gliss o me volvería loca.

·Oye... echo de menos a mi hermana y no han pasado ni dos días. ¿Qué hago?·

"Ah... sí, sabía que tarde o temprano pasaría... Es normal que la eches de menos y quieras estar con ella, sois clavaditas después de todo. Pero tienes que aceptarlo, es posible que pase un tiempo antes de que vuelvan a dejar cruzar a las hadas cálidas y no debes obsesionarte con ello. No quiero verte sufrir Peri, lo mejor es que lo olvides en la medida de lo posible" eso ya lo sabía, pero era incapaz de hacerlo.

·Porque... ¿no hay nada que podamos hacer? ¿Ni hablar con Milori del tema?·

"Hmm... no creo que saquemos nada con eso. La norma no tiene nada que ver con la relación que tiene con la reina, si se hubieran pelado o algo lo único que tenía que hacer Clarion era quedarse en el lado cálido... Milori no puede cruzar" pensé en lo último que dijo, sabía que las hadas del invierno no podían hacerlo, pero él quizás sí que podría.

·Espera... ¿tú crees? ¿Cómo sabemos que no puede cruzar? Quizás sí que podía, tiene una ala rota, no le importaría perder la otra·

"Bueno, vale, imaginemos que es cierto y la reina puso la norma para que Milori dejara de molestarla. ¿Qué pretendes que hagamos?" me quedé sin ideas, era un camino sin salida. Sólo esperaba que hubiera alguna forma de poder estar con Tink, por muy rebuscada que fuera.

·Ya...· pero no dejé de pensar en eso y se me pasó una idea que podría funcionar ·y si... mis alas se pueden regenerar al juntarlas las de Tink...·

"Peri, no. Ni se te ocurra cruzar, tus alas quizás se te curen pero te vas a derretir ahí ¿sabes el calor que hace allí?" me emocioné con esa idea y no quería abandonarla.

·¡Sí! Me quedé sin nieve en pleno verano y por la mañana, sé lo que es pasar calor y creo que podría cruzar al otoño por la noche, cuando las temperaturas hayan bajado. O... ¡ya sé! puedo dañarme el ala a propósito para que la dejen venir. Así seguro que podrá cruzar·

"¿¡Estás loca!? Ni se te ocurra dañarte las alas, te lo prohíbo es más, si lo haces me cabrearé mucho contigo. Olvídalo, ¿quieres?" se enfadó bastante, pero seguí pensando en que era una buena idea.

Ya se hacía tarde y no dejaba de darle vueltas al tema, hice planes y pensé en estrategias para que los scouts no me pillaran pero no podía hacer nada sin el consentimiento de Gliss.

Ya entrada la noche, nos despedimos de Spike y Sled y nos fuimos de allí. Sabía que seguía pensando en formas de ver a Tink pero no me dijo nada hasta que llegamos a su casa.

"Mira Peri, yo soy la primera que quiere que seas feliz y vuelvas a ver a tu hermana, pero entiéndelo, a veces las cosas no salen como uno espera" no quería aceptarlo, no quería perder la esperanza tan fácilmente "Dudo mucho que sean capaces de cambiar esa norma de la frontera, si la reina la volvió a imponer es

por algo y no lo va a cambiar por que Tink se lo diga"

·Eres muy molesta cuando te lo propones...· aunque tenía razón, iba a pasarlo realmente mal los próximos días.

"Es que quiero que lo entiendas y seas consciente de ello, perdona si he sido muy dura pero tienes que asimilarlo, y cuando antes mejor. No quiero que llegues al punto de romper tus alas para estar con ella ¿sabes?"

·Está bien, vale... lo intentaré... pero tendrás que ayudar a controlarme, es posible que en unos días me vuelva loca·

"Estaré a tu lado para lo que necesites, no te preocupes. Me alegro de que lo hayamos hablado, me tenías un poco preocupada" le di un beso para cerrar el tema y fuimos a la cocina para hacer la cena. No había cocinado en todo el día y tenía que hacer algo.

Después de la cena nos quedamos charlando un buen rato hasta que Gliss propuso ir a la cama de arriba. Había sido un día un poco fuera de lo normal en el que la vuelta a la rutina, Gliss y Tink ocupaban mis pensamientos.

Me costó mucho dormirme, tanto pensar en cruzar la frontera y en los scouts hizo que tuviera varias pesadillas. Cada una peor que la anterior, fue un horror.

Gliss me propuso usar la piedra otra vez pero no quería tener que usarla cada vez que no podía dormir. Tenía que superar este problema yo sola.

En varios momentos creí que se me ponían a brillar las alas y mi corazón se sobresaltaba. Estaba empezando a tener alucinaciones y todo.

Al final salí fuera un rato para despejarme e intentar calmarme un poco. La noche era preciosa, el ligero sonido del viento, las estrellas, la luna... Gliss tenía unas buenas vistas. Me pregunté si Tink también tendría problemas para dormir, estaba bastante segura de ello. Quizás en ese momento, también estaba despierta, mirando las mismas estrellas que yo. Derramé algunas lágrimas al pensar que quizás nunca más volvería a ver a Tink.

Ya más calmada volví dentro y conseguí dormir de alguna forma.


En serio, no aguanto más verlas separadas. Es demasiado cruel D:
Próximo capítulo en TMD, dentro de una semana ;)