Escrito, corregido y publicado desde un ciber. Enserio extraño mi computadora….

¡No se olviden de dejar un estúpido y sensual Review!

Capítulo 8

"Los Ángeles Caen a la Medianoche (Parte II)"

Caminaron hasta la feria. Ésta se había instalado a unas pocas calles de la casa de Cas, en una plaza de Lawrence. Habían muchos juegos llenos de lucecitas, así como máquinas de algodón de azúcar, palomitas, e incluso una rueda de la fortuna que giraba sin cesar. Al pie de ésta los esperaban Charlie, Sam, Crowley y Meg. Al saludarlos Cas pudo sentir las miradas clavadas en él, y cómo de vez en cuando Charlie sonreía a Sam y éste a su hermano mayor.

Castiel no supo que pensar, por lo que, tras pasear por allí, riendo y bromeando como siempre, y comprar un par de algodones de azúcar, los siguió dentro de la casa del terror.

Estaban esperando en la fila cuando Castiel se quedó de piedra, con los ojos como platos y el rostro pálido. Entre el grupo que salía reconoció a Lucifer, iba acompañado de una menuda muchacha de grandes pechos y risa escandalosa. Los ojos de Lucifer se clavaron en su hermano menor.

-Castiel –saludó, afable. Pero por experiencia Cas sabía que ese saludo era una amenaza-.

-Lucifer.

-Tú cierras la boca, y yo hago lo mismo ¿Verdad hermano?

Castiel asintió torpemente y Lucifer no tardó en perderse en la feria, con su brazo alrededor de la cintura de su chica. Meg le propinó un codazo a Castiel en las costillas para que reaccionara. Dean lo rodeó por los hombros con un brazo.

-Así son los hermanos –musitó, como si lo lamentara-.

-¿Sabes que estoy aquí, no Dean? –Le reclamó Sam, al instante-.

Crowley y Charlie entraron primeros a la casa del terror, seguidos de Sam y Meg; detrás de ellos fueron una pareja de desconocidos, y finalmente: Cas y Dean.

-¿Esto se supone que da miedo? –Preguntó Cas al oído de Dean en una curva donde titilaban luces verdes con el sonido de un relámpago-.

El rubio se encogió de hombros cuando un esqueleto de plástico cayó ante ellos. A diferencia de otras veces esa noche Dean parecía ensimismado, como si planease algo y estuviera atento a cada detalle. Castiel se resignó a verlo distraído, pensando con cierto dolor que quizá el rubio tuviera en su mente a alguna linda chica que finalmente hubiese logrado llegar a su corazón.

Varios pasos por delante Charlie se aferraba a Crowley y este reía. Por el contrario Sam casi había saltado del susto cuando un sujeto disfrazado de payaso cubierto de sangre rió en la esquina de una estrecha habitación. Doblaron en una esquina donde alguien disfrazado de loco con una motosierra falsa salió a su encuentro.

Cas giró su cabeza para comentarle algo a Dean, pero el rubio había desaparecido de su lado. El grupo no tardó en adelantarse, y Castiel se halló solo en la oscuridad llena de aullidos y chillidos falsos. Quiso avanzar, suponiendo que quizá Dean se había adelantado cuando sintió una mano tironear de su hombro.

Fue arrastrado en la oscuridad a una brecha que dejaban dos paredes entre la habitación del payaso sangriento y el asesino con la sierra. Se debatió intentando soltarse de las manos que lo estamparon contra una de las paredes, fue entonces cuando reconoció la sonrisa pícara y los ojos verdes que lo miraban… demasiado cerca.

El aliento a azúcar del rubio golpeo contra sus labios, erizando la piel de Cas.

-¡Dean! ¡¿Qué demonios estás haciendo, casi me matas del susto?!

-Cas, hay algo que he querido decirte. Eres mi mejor amigo y Charlie me contó… bueno que a ti… ¿Recuerdas de ese chico con el que "experimente"? La verdad es que yo… -Dean parecía nervioso. Se relamió los labios, como tomando fuerzas-. El punto es que te conozco desde hace poco, pero sé que nuestra amistad es… -detestaba hablar de sentimientos pero lo estaba intentando. Lo estaba intentando por Cas-… es especial.

-Dean no sé lo que te traes entre manos, pero te prometo que si estás tratando de meterme en alguno de tus líos con todo ese discurso sobre nuestra amistad -Nervioso por la cercanía del cuerpo de Dean, de sus manos fuertes en cada uno de sus hombros, Cas fue incapaz de comprender lo que el rubio le estaba diciendo-.

-Lo que trato de decir, Cas…

-Lo entiendo. Eres mi amigo, pero por favor no trates de utilizar eso para que te ayude si te metiste en algún lío. ¡Por tu culpa tuve que entrar a hurtadillas a la dirección! ¡Incluso me hiciste entrar en el salón de química para sacar tu trabajo donde habías dibujado al maestro con un rostro de pepinillo! No quiero tener que distraer otra vez a la maestra de biología mientras tú te sales por la ventana del salón ¡Del segundo piso!

-¡Castiel Novak, cierra la boca por una vez en tu vida! –Exclamó Dean, sacudiéndolo suavemente por los hombros-. Cas, lo que estoy tratando de decirte….

-No. No, Dean. No voy a participar en ninguna de tus tonterías otra vez porque…

Pero Dean no alcanzó a saber por qué Cas estaba cansado de sus tonterías. Lo tomó por la solapa de esa gabardina que siempre traía, y lo besó. Estrechó al moreno entre sus brazos, sin importar que las manos de éste se interpusieran entre sus cuerpos. Lo besó moviendo sus labios sobre los de Cas, y acariciándolos con su lengua, hasta que escuchó que el pelinegro soltaba algo parecido a un sollozo y temblaba.

-Lo siento, Cas –se apartó, sintiéndose un idiota, y viendo como el moreno se había quedado de piedra, rígido contra esa pared de madera, con los ojos azules perdidos.

Castiel trató de articular algo pero las palabras no le salieron. Se puso muy rojo, tratando de pensar en por qué Dean lo había besado, e intentando asimilar que había besado a alguien por primera vez en su vida de forma tan inesperada que el corazón casi le había estallado.

-De verdad lamento si la jodí, Cas, pero necesitaba… -continuó el rubio, genuinamente preocupado-.

Fue el turno de Castiel de hacerlo callar. Se abalanzó sobre Dean con una fuerza desesperada, le comió la boca, rodeándolo por el cuello con sus brazos, y dejando que él lo abrazara por la cintura, tan fuerte que sus pies abandonaron el suelo. El beso del moreno era torpe, pero con la desesperación que traía, con el tiempo que llevaba esperando ese momento, supo hacerlo casi por instinto.

La espalda de Dean chocó contra la pared contraria, y Cas abrió la boca, profundizando el beso. Jadeaban entre el cadencioso movimiento de sus labios, entre los suaves empujones de sus lenguas al encontrarse. Las manos de Castiel acunaron el rostro de Dean y sus dientes juguetearon con el labio inferior del rubio.

El cuerpo de Cas vibraba, sentía unas ganas infinitas de reír y llorar presionándole el pecho. Maldijo internamente a Charlie por ser una bocazas y haberle contado a Dean que él era gay, pero admitió para sus adentros que esa pelirroja se merecía el cielo. De no ser por ella Dean no estaría estrechándolo, besándolo, y murmurando su nombre.

Se separaron cuando sus bocas dolieron. Cas mantuvo sus brazos, lánguidos, sobre los hombros de Dean, mientras ambos acompasaban sus agitadas respiraciones. Tenían los cabellos revueltos los labios hinchados y las pupilas dilatadas. Ojos verdes y azules se fundieron en una sola mirada, y dos sonrisas que supieron a una asomaron en sus rostros.

-Me gustas tanto, Cas.

-¿Por qué no me lo dijiste antes? Dijiste que sólo te iban las mujeres –Prácticamente lo acusó el moreno-.

-Dije que me gustaban las chicas, pero no que no había pensado en un hombre… alguna vez. Además quería estar seguro… -Dean bajó la mirada y cuando la alzó era pícara y divertida-, quería estar seguro de lo que siento por ti.

-¿Y eso es? –lo tentó Cas, riendo-.

-No me pruebes, ángel –y lo besó otra vez, esta vez con más calma, sintiendo los temblores del cuerpo de Cas y saboreando cada rincón de su boca-.

-¿Cómo me has llamado? –Cas sonrió a mitad del beso, apartándose para mirar a esos ojos verdes-.

Dean se ruborizó. Algo no muy común en él, pero que Cas estuvo orgulloso de presenciar, allí escondidos en esa casa del terror que no asustaba a nadie, besándose como si ya se hubiesen amado antes de esa vida.

-Ángel –le susurró Dean otra vez, al oído, para después morderle el cuello. Porque para el rubio Cas era precisamente eso: un ángel que lo había salvado en muchos sentidos-.

Continuará…

;)