CAPITULO 9
- ¿Candy, te sientes bien?
- ¿Qué ha pasado Annie?
- Te desmayaste en la fiesta, por suerte Albert te encontró y volvimos a la villa. Candy, ¿qué relación tienes con el príncipe George? Creí que no lo conocías.
- Annie, ese hombre está loco. ¡Debo volver a América cuanto antes!
- Tranquilízate Candy, llamaré a Albert. Oh, Albert, justo iba a buscarte, pasa.
- Candy, que bueno que ya despertaste pequeña, nos tenías muy preocupados.
- Albert, ¡quiero irme a América mañana mismo, por favor!
- Calma Candy, necesito que me digas, ¿qué paso entre George y tú?
- Albert, fui una estúpida, Arthur o George, como sea que se llame, me engañó, yo no sabía que se trataba del príncipe de Inglaterra, te lo juro, confié en él, parecía buena persona una vez que lo traté aquí en Escocia, pero esta noche en el castillo, trató de obligarme a quedarme con él, dice que seré su esposa, que me obligará aunque yo no quiera.
- Ese hombre está loco, nadie te obligará a hacer nada que no quieras gatita, te lo prometo, yo no lo permitiré.
Archie recién ingresaba a la habitación y corrió al lado de Candy, la rubia se acurrucó en su pecho, estaba muy asustada, necesitaba sentirse protegida y Archie, su fiel caballero protector, siempre le ofrecía ese sentimiento.
- Basta Archie, si puede intentarlo, recuerda que es el príncipe de Inglaterra.
- Pero Candy es americana, no tiene porque sujetarse a los caprichos del principito.
- Candy pertenece al Clan Andley, Archie, tenemos participación en el parlamento inglés, somos uno de los clanes más importantes de Escocia, nunca lo mencioné antes porque George siempre ha sido mi representante hasta ahora, fue por eso que viajamos a Inglaterra, mi presencia ha sido requerida aquí por todos los demás Seps, ya no podía seguir posponiéndolo, y más ahora que pronto adjudicará un nuevo gobernante, todos los miembros del parlamento y sus herederos debemos estar presentes. Como todos nosotros, Candy posee las dos nacionalidades. Por lo tanto, está bajo la jurisdicción del rey de Inglaterra.
- Pero… yo no pedí esto, yo sólo quiero volver a Chicago y seguir con mi profesión, no quiero pertenecer a la nobleza, ni mucho menos casarme con uno de ellos.
- Yo no lo permitiré Candy, hablaré con el rey de ser necesario. Mañana mismo regresarás a América. Ahora descansa, te dejaremos a solas con Annie para que descanses. Le pediré a Dorothy que te preparé algo que te ayude a tranquilizarte un poco, estás muy alterada princesa.
Albert y Archie salieron de la habitación de Candy, Albert se veía muy preocupado, y Archie lo pudo notar.
- Albert, ¿estás seguro que podremos volver a América sin problema?
- No sé si sin problemas Archie, pero Candy debe regresar, no quise seguir tocando el tema delante de ella, pero George… pudiera en cierta forma… obligarla.
- Albert, debes de hacer algo, esto no puede estar sucediendo, sólo viajamos de vacaciones y ahora estamos en el mismo infierno.
- ¡Aún no Archie, aún no!
Albert caminó con la mirada perdida hasta llegar a su habitación, entonces Archie se desplomó tras la puerta de la habitación de Candy.
- Archie, ven conmigo, no te preocupes, todo se solucionará, Albert no permitiría que nada malo le pase a Candy, debes tener fe, debes ser fuerte. ¡Compórtate como el hombre del cual me enamoré, deja de actuar como un cobarde!
- ¡Annie!
- Archie, sé que te preocupa Candy, a todos nos preocupa, no eres el único, pero debemos ser fuertes, así no la ayudarás, sólo lograrás preocuparla aún más.
- Tienes razón Annie, discúlpame, te prometo que haré todo por ayudar a Candy. Gracias por estar aquí Annie.
- No importa Archie, para eso estamos los amigos ¿no es cierto? Vamos, ve a acostarte, mañana será un día muy difícil.
Mientras tanto en la villa de Grandchester.
- Terry, Susana no debía viajar, su salud no ha estado bien últimamente, el doctor le dijo que no viajara pero ella se empeñó en hacerlo, no podía dejarla sola por eso la acompañé, yo no apoyo esta locura, pero entiéndame, es mi hija, usted le prometió quedarse con ella, le prometió que se casarían en unos meses más. No la lastime más ahora, ella lo necesita, bastante sufre sabiendo que usted ama a otra. Si algo le tiene de agradecimiento a mi Susana, por favor no la haga sufrir.
- Sra. Marlowe, yo jamás eh buscado hacer sufrir a Susana, siempre eh sido sincero con ella. Yo me siento muy mal por todo esto, ¿por qué no me dijo que Susana estaba mal de salud?
- Ella no quiso, tenía la esperanza de que usted llegaría a amarla. Pero ahora, parece que sus sueños se derrumban y veo como la vida de mi Susana… se apaga. Entiéndame, estoy desesperada, por eso lo agredo Terrence, por favor le pido, le ruego, no abandone a mi hija y hágala feliz.
- Por favor Sra. Marlowe, no haga esto, póngase de pie, no es necesario, volveremos a New york en cuanto Susana se sienta mejor para viajar. Todo seguirá igual. Me casaré con ella como lo habíamos decidido ya.
- ¡Gracias Terrence, gracias!
El rostro de Terry reflejaba una gran tristeza, Terry no podía mas, su vida había terminado, se iría sin volver a ver Candy, de lo contrario no tendría el valor para alejarse de ella nuevamente.
¡Toc, toc!
- ¡Adelante!
- Señor Andley, disculpe que lo despierte, pero, parece que hay un problema grave, señor.
- ¿Qué pasa Douglas?
- Afuera se encuentra la guardia real y dicen que vienen a llevarse a la señorita Andley.
- ¿Cómo? Eso es imposible, vamos Douglas, despierte a George y dígale que baje ahora mismo.
- Si señor, enseguida.
Albert tomó su bata y un pequeño cofre, salió corriendo para detener esa agresión. Mientras corría por el pasillo, una discusión proveniente de la habitación de Candy, atrajo su atención.
- ¿Candy, qué sucede?
Candy al escuchar la voz de Albert corrió a su encuentro y se echó a sus brazos tratando de desprenderse desesperadamente de la mujer que la atajaba.
- ¡Albert! ¿Qué pasa? ¿Qué está pasando? esta mujer me ha hecho salir de la habitación argumentando que es una orden del reino.
- No te preocupes Candy, yo no lo permitiré. Suelte a la señorita inmediatamente y salga de aquí, yo me dirigiré a sus superiores.
- William, esto será una situación muy difícil.
- ¡Lo sé George!
- Señor Andley, tenemos órdenes reales de llevar con nosotros a la señorita Andley, por favor, no convierta esto en un conflicto.
- Quien no debería de crear un conflicto es usted, ¿acaso desea que se desate una guerra política?
- Pero señor Andley, nadie busca que esto trascienda, la señorita Andley, está siendo honrada, su majestad el príncipe de Inglaterra, George VI, la desposará, la señorita se convertirá en la nueva reina de Inglaterra.
- Que tonterías está diciendo, la señorita Andley no tiene ningún compromiso con el príncipe, no es su prometida, por lo tanto, no tiene ningún derecho de agredirla de la forma en que lo está haciendo. Será mejor que se retire con todo y su guardia, ella no saldrá de aquí, yo mismo hablaré con el Rey y esto se solucionará de la mejor manera.
- Disculpe, pero sólo obedezco órdenes del general de la guardia real y debo obedecer, usted debería respetar jerarquías.
- ¡Y usted debería aprender de ellas! ¿Acaso no sabe con quién está hablando? ¿No sabe quién es el señor Andley? – Intervenía George, sumamente irritado -
- ¡¿Debería acaso?!
- ¡El heredero al trono de Escocia, el príncipe, William II! –
- ¿Cómo dices George? ¿Albert, un príncipe? – Candy quedó perpleja -
- ¿Y cómo puede probar lo que acaba de decir?
- ¡Con esto! – Albert abrió el cofre y del interior, sacó un anillo y un prendedor con el escudo del reino de Escocia –
- El anillo que William está portando ahora, es el anillo real del Clan Andley y el escudo del reino de Escocia. Frente a ustedes, está William II príncipe de Escocia y futuro rey. ¡Imagino que sabrá reconocer el emblema real! –
La guardia real quedó sorprendida y todos optaron inmediatamente a arrodillarse en respeto a su monarca, pero la más sorprendida de todos los presentes era Candy -
- Ahora, estará de acuerdo conmigo oficial, que usted deberá obedecer su orden.
- Sí, señor. Su majestad, acepte mis más profundas disculpas. Señorita Andley, Con permiso.
El oficial y la guardia completa se retiraron a toda velocidad dejando a todos en la villa totalmente consternados.
- Albert ¿tú?
- Joven Archie, creo que las preguntas podemos dejarlas para después, ahora nuevas situaciones se nos presentan.
- ¿Qué quiere decir con eso George? ¿Qué va a pasar ahora Albert? Dímelo tú Albert, ¡no me mientas más por favor!
- Candy, yo no te eh mentido, haré todo lo que esté a mi alcance para protegerte y que seas feliz.
- Pero es que… no entiendo nada… ahora tú… eres un príncipe, futuro rey. Yo… pertenezco a un Clan escocés que me obliga a obedecer al rey y al loco de su hijo. Esto es una pesadilla Albert, ¡tienes que explicarme que pasa!
- Señorita Candy, tranquilícese, no altere al joven William, todo esto lo está haciendo por usted, William no tenía pensado asumir este puesto, y lo ha hecho para ayudarla, ahora él deberá enfrentar nuevas responsabilidades.
- ¡Oh Albert! Perdóname Albert, yo no puedo ser feliz a costa de tu infelicidad. No lo hagas, no te conviertas ni en príncipe o rey o nada de estas tonterías, volvamos a América y olvidémonos de todo esto para siempre.
- No puedo Candy.
- Pero Albert, por favor, vámonos ahora que se han ido, tenemos tiempo, volvamos a América de inmediato.
- William no puede irse señorita Candy, asumió su puesto frente a un alto mando de la guardia real, su principado es oficial ahora y si se elige rey, entonces usted se convertirá en la nueva princesa por línea sucesoria.
- ¡Dios mío! – Annie flaqueó-
- Pero George, yo no quiero nada de esto, sólo deseo que volvamos a Chicago y todo siga como antes, ¡por favor Albert, por favor!
- Princesa, por favor no llores, no soporto verte llorar, tú estarás bien, te irás está noche antes del amanecer, por hoy te quedarás aquí, por favor, no salgas para nada. Mientras permanezcas aquí nada te pasará.
- Albert, tú tienes que venir conmigo, no me dejes sola, por favor Albert.
- ¡Señorita Candy, basta ya!, cálmese, no complique más las cosas, William no puede irse, debe presentarse ante el rey. ¡Será mejor que se tranquilice y obedezca lo que se le ha dicho, es lo mejor para todos! –
- Princesa, ya no llores. Yo estaré bien, vamos deja de llorar. Tú eres una mujer muy fuerte que sabe salir adelante sin importar los obstáculos que deba atravesar, yo estoy muy orgulloso de ti por eso, tú has llenado mi vida de alegría Candy, me has brindado tu mano amiga incondicionalmente, me has ayudado a sobrellevar mi pesada carga, no me importa si tengo que enfrentar al rey por ti. Ahora debo irme. Tengo que arreglar muchas cosas con George para encarar esta nueva situación –
- Un momento Albert, existe una solución… repúdiame, soy sólo una adoptada, repúdiame y tú no tendrás que hacer todo esto –
- ¡NO Candy! –
- Pronto cumpliré mi mayoría de edad y podré ser libre, ¡no quiero ser más una Andley! –
- ¡Señorita Andley! ¡Retráctese ahora mismo! –
- ¡George! – espetó Archie notoriamente alterado
- ¡Pero George! – suplicaba Candy en lágrimas
- Ya basta señorita, usted ha ido demasiado lejos, ¿no se da cuenta de lo que sucede?, William acaba de comprometerse a uno de los cargos más importantes y por ende uno de los más difíciles de sobrellevar, el honor de los Andley está siendo defendido y William es quien está dando la cara por amor a esta familia y por el honor de todos ustedes, pero sobre todo de usted. Lo que debería de estar haciendo ahora, es apoyar a William en todo y sentirse orgullosa de portar el apellido Andry. ¡Usted más que nadie es quien debe de enorgullecerse, el jefe de este clan acaba de decir que se siente orgulloso y ahora que es un miembro real usted no puede simplemente darse el lujo de despreciarlo y renegar de tan honorable apellido! –
- George, detente por favor, ¡esto no es necesario! – intervino Albert -
- Albert…
Candy abrazó a Albert con todas sus fuerzas, convertida en un mar de lágrimas.
- Princesa…
- Perdóname Albert, eh sido tan tonta, George tiene razón, ¡perdóname por favor, perdóname! –
- Archie será mejor que los dejemos solos –
- Está bien Annie –
Albert sujetaba a Candy lo más fuerte posible, necesitaba sentirla cerca, fusionarla a él para impedir que la lastimaran, la amaba, amaba a Candy con toda su alma, esta situación, sin duda sería muy difícil soportar.
- Princesa, no tengo que perdonarte nada –
- William, será mejor que empecemos ya –
- Albert… todo esto es mi culpa, yo no quiero que te obliguen a nada… ¿qué puedo hacer Albert? ¡Dímelo y lo haré! –
- Pequeña, nadie me obliga a nada, yo quiero hacerlo –
- Pero es mi culpa, todo es mi culpa, yo no quiero verte sufrir, yo te quiero Albert, quiero que seas feliz y sé que aquí no lo serás –
- Candy escúchame bien, yo seré feliz siempre que tú lo seas. Dondequiera que esté, mientras sepa que tú eres feliz, yo lo seré –
- Albert… ¿por qué haces todo esto? no valgo la pena… ni siquiera llevo tu sangre. ¿Por qué eres tan bueno conmigo? No lo seas, olvídate de mí, me iré lejos y no te causaré más problemas. ¡Olvídate de mi Albert y se feliz! –
- No puedo Candy –
- Pero... ¿Por qué no? Todo será más fácil –
- No Candy, no puedo hacerlo, nunca podría –
- ¿Por qué no? –
- ¡Porque yo te amo Candy! –
Albert soltó a Candy después de pronunciar esas palabras, sin darle oportunidad a Candy de decir nada más y partió junto con George a enfrentar su destino.
Candy sintió que un abismo se abría ante ella y caía lentamente.
- Candy, vamos levántate, no llores, vamos a tu cuarto para que descanses, recuerda que tienes que partir al amanecer –
- ¡Dorothy, me siento perdida! –
- Candy, no llores más, todo se solucionará, debes tener fe. Vamos a tu cuarto. yo rezaré contigo para que todo se solucione –
Dorothy acompañó a Candy a la habitación, mientras Archie que se había quedado oculto escuchando toda la situación, apretaba los puños lleno de impotencia.
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By *DaNi*
Como van chicas, espero que les siga gustando, gracias por su tiempo. Espero sus comentarios, sugerencias y hasta quejas.
Gracias: Lady, Linda Berenice, maat sacmis, María, Ivett. Reeven.
Hasta pronto. Besos
XOXOXOXOXO
