Azul Eléctrico

Hermanos Gemelos

Naruko no tardó mucho para encontrarse con un apartamento que indicaba ser el de su hermano y antes de la puerta sintió como sus dedos temblaban de emoción, quizá no de la manera que ella habría querido pero finalmente la rubia tenía por delante lo que añoraba: completa libertad.

Después de tocar la puerta un par de veces se escuchó una voz que se acercaba a la entrada de la casa.

-¿Quién será a estas horas?.- dijo Naruto mientras abría la puerta para encontrarse de par en par con Naruko vestida aún en su hermoso kimono

-Buenas noches.- dijo Naruko inclinándose.-yo soy.- comenzó a decir la rubia cuando fue interrumpida.

-Eres idéntica a mi, dattebayo.- dijo Naruto con los ojos abiertos de par en par haciendo que su hermana sonriera

-Mi nombre es Uzumaki Naruko, tu hermana gemela.- dijo la rubia inclinándose de nuevo

-¿Hemana? El viejo Hokage nunca me dijo nada sobre una hermana.- le aclaró Naruto

-¿Puedo pasar?.- Preguntó Naruko aún sosteniendo la pesada mochila.

-Oh si, pasa.- dijo el despistado Rubio abriendo la puerta

Naruko se quitó con cuidado las zapatillas que le había dado Temari, miro las sandalias ninjas de su hermano a un lado y se sintió como en casa, su verdadera casa.

-Lamento que nadie te lo haya explicado antes.- comenzó Naruko para explicarle cómo había pasado su vida en Sunagakure y los hechos que la habían traído de nuevo a Konohagakure.

El rubio puso cara de no tener idea de lo que su hermana hablaba pero espero a que ella terminara y se puso de pie para abrazarla, cosa que la tomo desprevenida.

-¡Eres mi hermana, tengo una hermana!¡Dattebayo!.- gritaba el Naruto la apretaba entre sus brazos más que abrazarla.

-Estas asfixiándome ¡Dattebane!- gritó Naruko a lo que ambos hermanos rieron.

Naruto le enseñó a Naruko toda la casa. El apartamento podría describirse en dos palabras: simple y descuidado. Tenía una sola habitación grande con una cama matrimonial, una cocina pequeña, un comedor austero de pino silvestre que dejaba por toda la casa ese agradable olor, una sala que consistía en un televisor algo viejo, un sillón individual, uno para dos personas y otro para tres, todos color crema y claramente poco usados. Por último tenía una baño que a comparación de las medidas del resto de la casa era bastante grande, tenía una regadera y además una tina blanca a juego con todo el cuarto de baño. Toda la felicidad que tenía de haber visto finalmente a su hermano no disminuyó cuando vio todo el desastre, podía soñar extraño pero Naruko estaba contenta tan solo de estar ahí que nada la haría enojarse o entristecerme, no está noche.

Naruko dejó su mochila en la habitación de Naruto y busco una pijamas en su mochila pero se dio cuenta de que no las había guardado.

-Naruto-San, ¿tienes unas pijamas que me prestes?- preguntó Naruko

-No me digas "san" solo dime Naruto.- dijo el rubio mientras buscaba en sus desordenados cajones y le pasaba sus pijamas favoritas a su hermana.

-Gracias Naruto.- dijo la rubia con una radiante sonrisa y el rubio dejó la habitación para que ella se cambiara.

Naruko guardó cuidadosamente el kimono y se puso las pijamas de su hermano con mucho cariño, después salió del cuarto buscando a Naruto, encontrándolo en la cocina.

-¿Quieres que te prepare algo?- preguntó Naruko

-¿Sabes cocinar Naruko?.- preguntó el rubio con estrellas en los ojos

-Hai.- asintió Naruko

-Te amo Naruko.- dijo Naruto abrazándola

-¡Lo olvidaba! No tengo nada en la alacena.- dijo el rubio soltándola de pronto -¿Sabes hacer Ramen?.- preguntó Naruto.

-Es mi comida favorita.- dijo Naruko dándose cuenta de que también tenía hambre

-De verdad eres mi gemela.- dijo Naruto tomando su monedero del cajón .-Voy a comprar todo para hacer ramen, no te vayas.- gritó mientras salía como un rayo amarillo por la casa.

Una vez que se había ido su hermano Naruko miro por segunda vez el desastre que tenía por toda la casa y como el obseso de la limpieza Kankuro seguramente le habría dicho que hiciera, comenzó a recoger el desastre.

Para cuando Naruto llegó con los ingredientes para Ramen la casa estaba completamente limpia a cortesía de la Rubia.

-Lo siento, he tardado mucho porque las tiendas cercanas están cerradas a esta hora y...- se detuvo Naruto al ver el orden que tenía finalmente su casa. -No dejas de traerme cosas buenas.- dijo abrazando a Naruko y luego dejó los ingredientes en la mesa.

-Cuéntame cómo es la vida aquí.- le dijo Naruko mientras ella lavaba todo y comenzaba a preparar el ramen.

-Bueno, pues soy un gennin, mis amigos son Sakura, Sasuke, Shikamaru, Ino, Chouji, Hinata, el de los bichos, el cejotas, Tenten, Kiba y Akamaru aunque es un perro.- dijo Naruto contento de contarle todo a su hermana

-¿Puedes contarme cómo son todos si no te molesta?.- le preguntó Naruko contagiada de la felicidad de su hermano.

-Claro que si, es decir no me molesta, Dattebayo.- dijo él confundido rubio mientras comenzaba a contarle sobre todos en la aldea de la hoja.

Y se pasaron horas y horas hablando y comiendo Ramen. Ambos se sentían como si fueran las dos partes de un rompecabezas y ahora todo estaba completo, al fin y al cabo siempre habían sido hermanos gemelos.

¡Je t'aime Knl! Tus Reviews me motivan muchísimo. en realidad solo planeo subir dos capítulos al día pero este será un bonus por ti. La respuesta es Si y No, este fanfic si está terminado pero solo la primera temporada en realidad, será aburrido decirte cuántos capítulos tiene pero créeme cuando te digo que es una historia très long. La segunda temporada empieza en Naruto Shippuden y apenas estoy escribiéndola.