Avatar no me pertenece, escribo sin fines de lucro, solo por diversión.
Capítulo 9
-¡¿Qué fue lo que pasó?!- le exigió.
-Nos emboscaron... –dijo con dificultad.
-¡¿Y la princesa?! ¡¿Dónde está la princesa?!- volvió a sacudir al soldado.
-Se la llevaron.
Aang se quedó sin aliento, de repente sintió dolor y furia a partes iguales, sintió como empezaba a entrar en estado Avatar.
-¡Aang, tienes que tranquilizarte!- le dijo Toph que acababa de llegar al campamento.
-No, los voy a destruir- fue su respuesta, una parte de su conciencia no reconoció su voz ni ese sentimiento de venganza que lo invadía.
-No tiene por qué ser así, podemos rescatarla- volvió a hablar la maestra tierra tratando de tranquilizarlo mientras intentaba acercarse a él.
-Y si está...- no pudo continuar.
-No, no pienses así, ella está bien y la volverás a ver- por fin logró tomarlo de la mano, nunca lo había visto en estado Avatar y por primera vez desde que lo conocía sintió miedo de su poder.
Entre la neblina de dolor y odio que inundaba su mente, escucho algunas voces conocidas y poco a poco se fue tranquilizando, recordó las palabras de Gyatso "debes de aprender a dominar el estado Avatar, no te dejes dominar por la ira o el miedo". Respiro profundamente, para tranquilizarse totalmente, entonces pudo ver a varias personas. Reconoció a Sokka y a Zuko, mirándolo con preocupación; también estaban dos de los generales y varios soldados del Reino Tierra, además de los soldados de la Tribu Agua que los acompañaron a la ciudad.
Aang se giró hacia Sokka.
-La Nación del Fuego capturó a Katara.- Dijo sin rodeos, tragándose el nudo que tenía en la garganta y soportando el dolor en la espalda, el cual era un recordatorio de lo que ella había hecho por él.
Sokka estaba callado, no sabía que decir, tenía tanto miedo por su hermana, su pequeña y querida herma.
-¡Todo es culpa de tu padre y tendrá que pagar!- le dijo a Zuko con furia.
-Lo sé- contestó, su rostro estaba inexpresivo.
-Debemos ir a Ba Sin Se para que el Rey nos proporciones unos barcos y los sigamos, -dijo Aang, ignorando todo lo demás, lo que más le importaba era rescatar a Katara.
-Estoy de acuerdo, pero solo en la primera parte, no podemos zarpar en estos momentos, está oscureciendo y no podremos encontrar un barco pero si podemos tropezarnos con alguna criatura marina peligrosa. Considero que lo mejor es esperar a mañana por lo menos.- Dijo Toph.
Todos guardaron silencio considerando las palabras de la maestra tierra, Aang se dio cuenta porque había sido nombrada consejera del rey, aunque en estos momentos no estaba muy de acuerdo con ese plan, lo que quería era salir de inmediato a buscarla y asegurarse de que estaba sana y a salvo. "Si la han dañado, la Nación del Fuego va a conocer mi furia", ese pensamiento invadió su mente pero así como apareció lo desechó, tenía que tranquilizarse.
-Vamos "pies ligeros"- lo llamó Toph, alejándolo de sus malos pensamientos.
-Esperen un momento ¿dónde está Appa?- preguntó el Avatar.
-Escapó- dijo uno de los soldados de la Tribu Agua –le lanzaron una bola de fuego y voló, no sé en qué dirección.
Aang sacó un silbato de su ropa y soplo, no emitió ningún sonido. Todos los presentes miraron hacia todos lados, después de unos segundos el bisonte apareció en el aire; aterrizó cerca de ellos, el Avatar lo acarició y le dijo algo que los demás no escucharon pero si oyeron el leve gruñido que emitió el animal.
Caminaron en silencio, Aang caminó junto a Sokka.
-La encontraré y la traeré a salvo, te lo prometo- le dijo con solemnidad. El príncipe de la tribu Agua lo miró con la tristeza reflejada en sus ojos.
-Mi hermana es muy importante para ti- era una afirmación más que una pregunta.
-Sí y creo que ella no tiene idea de cuánto- le dijo. "Yo tampoco tenía idea de hasta qué punto es importante para mí".
-Haremos hasta lo imposible por rescatarla, debo confesarte que estoy muy preocupado por ella pero también sé que es una mujer fuerte y una gran maestra agua, no será fácil que la lastimen.- Le dijo Sokka al Avatar con una leve sonrisa.
Aang asintió con la cabeza, sabía que Katara era fuerte pero eso no le quitaba el miedo de que la lastimaran, es más lo aumentaba.
Llegaron a la ciudad, por ordenes de Toph les proporcionaron un transporte, Aang se negó y trepó en Appa, desde el aire los seguiría. Ya en el palacio les proporcionaron habitaciones y alojaron al bisonte en los establos.
Hubo una nueva reunión donde pusieron al rey al tanto de todo lo que había ocurrido en el campamento, se planeo una estrategia además de acordarse de mandarle un nuevo mensaje al rey Hakoda para ponerlo darle la noticia y que se uniera con ellos en el mar.
En cuanto terminó, salió al patio y de un salto llegó al techo de una torre, se sentó en posición de loto para comenzar a meditar, lo necesitaba mucho, poco a poco dejo de sentir el viento cálido rozar sus brazos y de escuchar los ruidos típicos de la ciudad. Se vio volando sobre la ciudad, como si fuera un sueño, llegó al mar, observó las olas en calma. No sabía a dónde iba, simplemente se dejaba llevar. Después de unos minutos llegó a una gran isla, en un principio no la reconoció, cuando se acercó más supo con certeza que era la Nación del Fuego, cada vez con más rapidez se acercaba al palacio, atravesó las paredes, paso por la sala del trono y por diversas habitaciones, descendió hasta lo que parecía un sótano... más bien un calabozo. Se detuvo, ahí estaba.
Mientras tanto, en el techo de una torre de Ba Sin Se, un brillo extraño iluminó el cielo. Las flechas de Aang brillaban, abrió los ojos, que también estaban iluminados, y sonrió. Ya sabía dónde estaba o a dónde iban a llevar a Katara.
¿Pero qué pasó con Katara?
Hacía un par de horas que Aang, Zuko y Sokka se habían ido a ver al rey Kuei y aunque ella se había ofrecido para quedarse a cuidar a Appa, en estos momentos se arrepentía de haberlo hecho. Se sentía ansiosa y no sabía por qué.
-Iré a hacer la ronda- le dijo un soldado, haciendo una inclinación respetuosa.
-¿Solo? ¿No sería mejor que fueran dos personas?
-Así lo hemos estado haciendo, princesa. Pero si usted quiere puedo ir con otro soldado.
-Creo que sería lo mejor, es mejor tomar precauciones en estos momentos.
Tenía un mal presentimiento, los soldados se marcharon, por lo que le dijeron solo estaban asegurando un pequeño perímetro, por lo que no debían de tardar demasiado. Para distraerse se dirigió a donde estaba Appa y comenzó a alimentarlo.
-Todo va a estar bien ¿Verdad?- le preguntó al bisonte mientras le acariciaba el pelaje, él le gruño en respuesta –tienes razón, no hay nada por lo que deba estar inquieta- siguió ahí, acariciándolo distraídamente.
Había recordado que no había conocido a Momo en esa rápida visita que hicieron al Templo Aire del Sur, así ten ensimismada en sus pensamientos no se percató de que ya estaba comenzando a oscurecer, fue el sonido de una explosión lo que la sacó de ese estado.
-Quédate aquí- le dijo a Appa.
Corrió al campamento, todo parecía normal, no había ninguna señal de esa explosión pero había demasiado silencio; era raro que no estuvieran ahí los otros soldados. Escuchó un ruido cercano y de inmediato formó dos brazos con el agua que llevaba en su cantimplora (por suerte la había llenado esa misma tarde), sin saber bien como, se vio rodeado por soldados de la Nación del Fuego.
-¿Pero que tenemos aquí?- dijo una mujer con una voz melosa y a la vez altanera. –Una maestra agua ¿qué haces sola en un campamento lleno de hombres?- dijo con malicia.
Katara sintió que la rabia la invadía pero sabía que no era el momento para dejarse dominar por ella, debía ser más inteligente si quería salir bien librada de esta situación.
-¿Tú quién eres?- le preguntó la maestra agua tratando de sonar igual de altanera.
-Soy la princesa Azula, aunque no debería de perder mi tiempo con una sucia campesina,- le dijo mirándola de arriba abajo con superioridad –por muy maestra agua que seas.
-No deberías de subestimarme, el ser una campesina no tiene nada que ver con mis habilidades.- le respondió, no sabía que tan bueno sería revelar que era la princesa del Polo Sur. Tenía que buscar una oportunidad para llegar a donde estaba Appa y escapar. No era tan soberbia para pensar que podía vencer ella sola a esos soldados, por su experiencia sabía que eran muy buenos en combate; lo que necesitaba era una distracción pero no la encontraba.
-Tengo entendido que el príncipe del Polo Sur está aquí, tuvo la osadía de atacar un barco de mi armada, además de capturar a mi hermano. Pero veo que no están aquí ¿Dime a donde han ido?
-No veo por qué deba de responderte.
-Mira campesina, lo podemos hacer por las buenas o por las malas, tú decides.
-Quiero ver como lo intentas.
Con una señal los maestros fuego comenzaron a atacar a la princesa. Ella se defendía lanzando látigos de agua, logró derribar a tres oponentes, pero la superaban en número, además de que se estaba quedando sin agua. "Si estuviera cerca del lago podría hacer más, pero sin agua..." Intentó abrirse camino hacia Appa pero era justo donde estaba Azula, que al parecer cansada de que no pudieran con ella, decidió entrar en la pelea. Movió las manos de un lado al otro formando un rayo, que se fue haciendo más grande con cada movimiento.
Cuando lo lanzó Katara se movió rápidamente, no la alcanzo pero al tocar el piso se produjo una gran explosión que la lanzó varios metros atrás, quedando inconsciente.
-¡Princesa!- gritó un soldado que acababa de llegar corriendo, seguido de Appa.
Azula volvió a lanzar un rayo, el soldado salió volando, cayó detrás de unos matorrales y Appa se alejó volando, espantado por la explosión.
-Vaya, vaya. Pensé que era una simple campesina y resulta que es la princesa y por lo que sé, también es la prometida del Avatar. Mi suerte no podía ser mejor. Llévenla al barco, regresamos a casa.- ordenó Azula con una sonrisa de satisfacción.
Hola, sé que es un capítulo pequeño pero me pareció conveniente dejarlo hasta ahí
Wiiiii 80 reviews, gracias, gracias, gracias por comentar y hacerme taaan feliz con sus palabras, no saben cuánto me alegra que les guste mi historia
Estrella: muchas gracias por leer y comentar, espero que este capítulo también sea de tu agrado.
Maya 1234: Gracias por tus palabras, si arriba el KATAAANG
kenavanenit 1216: Acertaste, se la llevó Azula
Saludos y les mando muchos besos XO
