MAGIA GITANA.
¿Cómo me metí en esto?
:-:-:-:-:-:-.-.-.-.-.-.-···········.-.-.-.-.-.-:-:-:-:-:-:-:
Capítulo 9: The float
No lo podía creer, en serio no lo podía creer.
Estaba nervioso mientras esperaba, había ido por la chica después de cubrir la exigente cuota, tenía derecho a pasar una noche con ella y me sentía como un chico en su primera cita. Mis dedos bailaban sobre la mesita, ni la música estridente, ni las alborotadas luces de colores podían llamar más mi atención que la dirección en donde se supone saldría la chica.
Esa noche como las anteriores la había ido a ver al teatro, simplemente era incongruente la imagen que proyectaba en el escenario con la que prestaba sus servicios por dinero. Aquella mujer en el escenario proyectaba la imagen de un verdadero ángel, que sufre por amor, que vive para rezar por la felicidad de su amado, simplemente era inconcebible.
Cuando la vi aparecer, mi corazón dio un brinco, su mirada era tan fría e indiferente que podría causar miedo, pero no dejé que viera mi impresión cuando se dirigía hacia mí. Sus movimientos eran lentos, parecían calculados y medidos, no se contoneaba como hubiera esperado, era suave y femenina su manera de caminar.
- Buenas noches - incluso su voz parecía diferente.
- Buenas noches - le sonreí para romper el hielo y ella forzó una sonrisa coqueta.
- ¿Le importa si no vamos? - dirigió su mirada a la salida y luego rápidamente volvió su mirada hacia atrás apenas unos segundos, para luego volverse hacia mi.
- No, vamos - me levanté y le permití el paso, cuando ella se dio vuelta no perdí la oportunidad de ver que había mirado ella. Encontré al hombre con el que hice el trato, nos observaba desde arriba, al verme sonrió a medias y movió la cabeza le respondí de la misma manera. Había algo extraño en él, pero en aquel momento mi interés no estaba en eso.
Mientras manejaba, ella parecía algo distante, su mirada se perdió en las calles apenas iluminadas.
- ¿Esta bien?
- Claro - pareció darse cuenta, apenas, que yo iba a su lado.
- ¿Le parece que vayamos a cenar?
Se me quedo viendo unos segundos, no pude corresponder su mirada por concentrarme en el camino pero sabía que me observaba fijamente, finalmente contestó secamente - No gracias, vamos al hotel.
El resto del viaje, que no fueron más que unos segundos, no se me ocurrió nada que decir. ¿De qué podría hablarle? El clima, el negocio, su pasado. No, simplemente no se me ocurría nada.
Pague la habitación del hotel y subimos a la habitación más exclusiva del lugar. Mientras subíamos por el elevador pude recorrerla con la mirada, se veía hermosa sin duda. Nadie que la viera sospecharía que vendiera su cuerpo por dinero, era hermosísima, tenía un porte elegante, fino, femenino incluso orgulloso, su vestido no era tan sexy como el que llevaba la otra ocasión, era más bien el de una ejecutiva joven. Su mirada firme, seria, determinada aunque fría, todo ese tiempo la mantuvo en el número de piso que cruzaba el ascensor.
A pesar de su cuerpo pequeño y frágil, siendo sincero, era yo quien me sentía intimidado por ella. Y eso que le llevaba más de una cabeza de estatura y de peso, seguramente, lo doble que ella. Por una extraña razón, mientras entrábamos a la habitación, sentía que estaba haciendo algo malo. Era la terrible sensación de estar obligando a alguien a hacer algo que no deseaba, por unos momentos me quede en silencio parado en la puerta, sentía como si la fuera a violar o algo peor.
- ¿Qué pasa? - Me sacó de mis pensamientos.
- Nada - sonreí como si nada, creo que me estaba arrepintiendo.
Camine por la pequeña sala mientras ella observaba el lugar con algo de desprecio.
Me dirigí al mini bar y encontré varias bebidas - ¿desea algo de tomar?
- Un martini - contestó mientras se iba a sentar en la cama cruzándose de piernas.
Me tenía hipnotizado su manera de caminar, cada movimiento que hacía tenía una gracia espectacular.
Mientras me acercaba a ella con una copa en cada mano, quito de su cabello el broche que lo sujetaba dejándolo caer con libertad.
Luego me recibió la copa y sonrió, era una sonrisa forzada lo sabía. Lo sabía porque sé leer a la gente, sé cuando están mintiendo, sé cuando es verdad, era un extraño don que heredé y que ahora odiaba por saber que esas sonrisas eran fingidas. También lo sabía por la helada mirada en sus ojos, nublados, oscurecidos que no me dejaban ver que había dentro.
- ¿Qué pasa? - preguntó con el ceño levemente fruncido.
Entonces supe que llevaba un buen rato mirándola y al parecer la había incomodado.
- Es hermosa - escuche salir de mis labios y por un momento vi sus mejillas sonrojarse con un suave tono rosado, lo que me dio risa, seguramente estaba acostumbrada a ello.
Tomó casi de un sorbo el líquido de su copa y me observó acercándose a mí, lentamente. Mientras lo hacía cerraba los ojos, me quería besar lo sabía, pero no tengo idea porque en lugar de tomar lo que me ofrecía preferí ponerle en los labios mi copa.
Ella abrió enorme los ojos al sentir el frío vidrio, se veía algo sorprendida y ofendida.
- No le gustaría que habláramos antes - le sonreí y ella dio un sonoro suspiro, creo que le estaba agotando la paciencia.
- No converso con los clientes - regresó a su apariencia distante y fría.
Por alguna razón, sentí que esas palabras le dolieron.
- ¿No quiere involucrar los sentimientos?
La linda chica me observó furiosa pero finalmente contestó - tampoco hay segundas citas - sentenció levantándose de la cama, luego arrebatándome la copa fue al mini bar y sirvió de nuevo las bebidas.
- ¿Trae protección? - preguntó de pronto.
Me bajo una gota por la cabeza y de inmediato comencé a buscar, ¿dónde los había dejado? finalmente los encontré.
Lo cierto es que me sentía muy torpe, ella regreso con las bebidas, su mirada había cambiado. Esta vez estaba nublada por algo que quise interpretar como deseo, sus labios curvados con una sonrisa sensual. La mujer era una estupenda actriz de un momento a otro cambiaba su semblante y sólo lograba interesarme más.
Puso una copa en mi boca, bebí su contenido de un solo trago sin buscar o encontrar sabor. Su mirada cargada de deseo y su sonrisa habían despertado en ser, los deseos más profundos, mi parte racional se fue al caño junto con aquella sensación de culpabilidad.
Era mía, en ese momento era toda mía.
Cerré mis ojos y concentré todo mi ser en sentirla, primero robando de su boca el aliento, explorando la cavidad con avidez, casi con locura. Ella respondía con menor intensidad, pero eso no me importaba en esos momentos, nada me importaba en esos momentos. La tumbe en la cama con desesperación.
La ropa era un verdadero estorbo, con algo de desesperación retiré mis ropas mientras ella aún acostada hacía lo mismo pero con más lentitud. Su rostro estaba serio, casi ausente, pero pronto dejo descubierta su piel, era tan clara como la piel de su rostro, invitaba a tocarla, acariciarla y a pecar.
Fuera de mi, casi me lance sobre ella, no puedo describir lo que ocurrió conmigo cuando finalmente ambas pieles se tocaron, sentir el calor de su piel bajo la mía, fue una sensación de otro mundo, una experiencia casi irreal, un éxtasis, podía sentir el contacto en cada centímetro de mi piel haciéndome estremecer. ¿Qué era lo que me pasaba? No lo sabía, en realidad no quería saberlo... solo disfrutarlo.
Por unos segundos quise controlar mi lujuria, no quería terminar tan rápido. Mis manos fueron ágiles en buscar sus partes más sensibles, mi experiencia me ayudaba a saber cómo hacerla sentir placer, quería que ella también sintiera y me anhelaba como yo en esos momentos. Acaricié sin miramientos y sin ninguna clase de vergüenza sus perfectos y redondos senos, también sus firmes piernas, pero lo que más me gusto besar fue su cuello mientras escuchaba como respiraba agitada y cálidamente.
Una de mis manos bajo lentamente sobre el terciopelo de que era su vientre y finalmente encontré lo que buscaba, mis dedos entraron con suma delicadeza, como si estuviera tomando a una virgen, hurgando para encontrar el punto exacto que no tardé en encontrarlo, lo supe cuando su espalda se arqueó levemente y dejó escapar un sonoro suspiro. Comencé a besar su boca y ella comenzó a responder con la misma intensidad que yo, quizá excitada por mis caricias.
Sonreí mientras la sentía estremecerse abajo de mí, aún sin unirnos. Me di el valor de ver su rostro, en todo ese tiempo de caricias íntimas no lo había hecho, tal vez porque si veía que ella no lo estaba disfrutando entonces todo acabaría. Mi parte racional estaba de nuevo funcionando, me di cuenta con pesar. Mientras mis ojos recorrían la perfección de su cuerpo, supe que no quería ver su mirada indiferente, si lo veía la magia terminaría.
Finalmente las curvas de sus senos dieron paso a su hermoso cuello y a su rostro, estaba muy sonrojada, respiraba agitadamente y también me observaba. Sus ojos eran dos hermosos zafiros brillantes, había luz en ellos y también deseo, inconcientemente le sonreí y ella respondió el gesto.
Esta vez parecía más sincera y fue todo lo que necesitaba para que, de nuevo, mi lujuria tomo el control de mi cuerpo.
Sabiendo que ella lo disfrutaba al igual que yo.
No hubo parte de su piel que yo no tocará, no hubo caricia que no le hiciera e igual ella trataba de seguir el ritmo de la danza que habíamos comenzado. Ella también me acariciaba pero sin tanta vehemencia como yo me lo había propuesto, sólo se limitaba a acariciar mi espalda y mi cabello, sin embargo era suficiente para mí sentir sus delicados y casi fríos dedos recorriendo mi sudoroso cuerpo.
Pero ya no soportaban más, mi vientre gritaba por culminar aquella explosión de deseo. Me coloqué entre sus piernas y la mire, ambos estábamos ya jadeantes para esos momentos, supo mis intensiones al instante y con una sonrisa asintió.
Lo siguiente que sucedió fue la experiencia más alucinante de mi vida, al mismo tiempo que se unían nuestros cuerpos las miradas se penetraron y comenzó el descubrimiento de increíbles sensaciones, el universo explotó en nuestro interior más de una vez. Era indescriptible la sensación, pero sin duda era tan extremo como morir en su vientre y renacer en sus brazos.
Viajamos juntos al cielo y al infierno por igual al juntarnos y separarnos, los cuerpos apenas podían soportar la experiencia, nuestras espaldas se curveaban una y otra vez, la piel rehusaba a separarse, los labios sólo dejaban escapar jadeos y suspiros.
Finalmente sus manos se hicieron más diestras y no dudaba en darme el placer de su contacto y sus caricias, sus uñas se hundieron en mi piel más de una vez y fueron innumerables las veces que fue ella quien buscó mis labios para ahogar gritos de placer y adentrarse en las caricias.
Cansados, terminamos tendidos en la cama, ella se durmió de inmediato sin decir palabra. La tome por la cintura posesivamente y con su olor impregnado en mi piel cerré los ojos para descansar.
Desperté unas horas después, abrí los ojos con una sensación de resaca en todo el cuerpo, lo que pude distinguir fue a su hermosa figura que me observaba de pie a un lado de la cama, completamente vestida para mi desilusión. No podría definir la forma en que me miraba.
- Ahora entiendo porque pagar tanto, el precio vale la pena - fue lo primero que salió de mis labios.
Su mirada cambió de inmediato y me sonrió brevemente - debo irme.
- No me cansaría de pagar - me levanté rápidamente tomando una de sus manos.
- Le recuerdo que no doy segundas citas - con un movimiento sutil pero muy decidido se soltó de mi agarre y se alejó unos pasos.
- Pero...
- Lo siento, no cambiaré de opinión - me dio la espalda y tomo su bolso que no estaba muy lejos.
- Para evitar enamorarse - susurré con una sonrisa.
- Tal vez.
- Espere por favor - sin muchas ganas se dio vuelta y me vio, me levanté aún desnudo y ella dio un ligero respingo ¿cómo si no estuviera acostumbrada?, sonriendo por su reacción me dirigí a mi ropa tirada y de ella extraje una de mis tarjetas y se la entregué.
Estaba levemente sonrojada al recibírmela y sin perder tiempo leyó el papel, luego me vio con cierta sorpresa.
- ¿Doctor? - dijo como si no lo creyera levantando una ceja.
- Así es.
- Bien, hasta nunca - salió de la habitación y yo esperaba que no lo hiciera de mi vida también.
Me quede ahí parado, sintiendo el aire en todo mi cuerpo y un extraño sentimiento de vacío en mí ser.
Sin duda… fue una noche para recordar.
:-:-:-:-:-:-.-.-.-.-.-.-···········.-.-.-.-.-.-:-:-:-:-:-:-:
SAKURA
Habíamos empezado nuestro camino con ánimos renovados y la esperanza resplandeciente, con el mapa en las manos emprendimos el viaje a casa.
Desde ayer por la mañana nos lanzamos a caminar en busca de la carretera que mostraba el mapa, pero hasta ahora no había mucha suerte. El camino se me hacía angustiantemente largo y cada paso era más y más cansado, por la noche no dormimos esperando llegar lo antes posible a la carretera pero aún no podíamos llegar.
Sabía que algo andaba mal, lo sabía, sus pasos se estaban haciendo lentos aunque fingía que nada le pasaba. Le pregunté repetidas veces y el muy orgulloso lo negaba, creo que ambos estábamos desesperados en ese punto, la comida que nos quedaban eran sólo un pan viejo y duro que encontramos, no había plantas comestibles cerca y quedaba sólo una botella de agua, la falta de árboles hacía que el sol nos llegara con crueldad y el camino pedregoso no era nada amigable.
- Quiero descansar - sin esperar a que me respondiera me acerque al único árbol grande que habíamos visto desde esta mañana.
- Tenemos que llegar - dijo con voz neutra.
- Sólo unos momentos - me senté bajo la agradable sombra de las hojas.
- Bien, creo que debemos comer - obviamente no estaba bien, casi se cae cuando intentó sentarse.
- Creo que esta a punto de una insolación - tenía toda la cara rojita, rojita, se veía gracioso pero sus ojos estaban casi ausentes.
- No es cierto - dijo orgullosamente.
- No lo niegue, no esta acostumbrado a pasar tanto tiempo bajo el sol – claro que otra cosa podía ser.
- Deje de hablar y déme algo de pan - qué puedo decir, no lo iba a dejar morir de hambre. Saque el trozo de pan y lo partí a la mitad, se lo di y lo comió como si fuese el mejor manjar del mundo.
- Vamos ya - dijo pero no se levantó.
- Debe descansar unos momentos y tomar agua, si sigue igual terminará desmayado a medio camino y no tengo intenciones de cargarlo hasta la carretera.
- Sólo déjeme aquí - sus ojos comenzaron a cerrarse.
- Oh no - me levanté de inmediato - no se desmaye, no ahora.
- Le quietaría un peso de encima.
- No señor, no le salve la vida para que venga a morirse acá. Señor Li le prohíbo dormirse - tuve que sostenerlo para que no cayera, estaba muy mal.
- Shaoran - susurró - me llamó Shaoran, no me diga señor… no soy tan viejo.
- Bien Shaoran, entonces puedes llamarme Sakura soy menor y no se te ocurra dormir.
- Tengo mucho sueño.
- No, te prohíbo cerrar los ojos.
Sonrió casi dulcemente - no estoy acostumbrado a que me prohíban nada, NADIE.
- Siempre hay una primera vez - en ese punto yo ya estaba con muchas ganas de darle un buen golpe en la cara para evitar que se duerma, sus ojos parecían próximos a cerrarse.
- No te aproveches de mi cuando me duerma – no estaba tan mal después de todo.
- Vaya cabeza enferma que tienes Shaoran, ¿qué crees? no todas las mujeres te desean.
Creo que mi plan de mantenerlo despierto estaba funcionando pues abrió más los ojos al escucharlo.
- No te creo, muuuchas mujeres están de tras de mi, esperando a que las vea solo un momento - sonrió coquetamente.
- Pobres, necesitan lentes y más inteligencia.
- Hey, son bellas e inteligentes, todas.
- Deja de decir tonterías y piensa en alguna forma de salir de este lugar.
- Caminando - dijo sonriendo.
- Oh, jamás lo hubiera pensado.
- Vamos - con algo de torpeza se puso en pie.
- ¿Estas seguro?
- Claro, conozco mi fuerza y sabemos que no falta mucho para la carretera ¿cierto?
- Si - me apresuré a ayudarlo cuando lo vi irse de lado.
- ¿Es que no puede hacer nada sin mí? - lo reprendí y pase una de sus manos por mis hombros para ayudarle a caminar.
- Parece que no, se ha vuelto indispensable para mi - lo dijo con voz más baja y en casi un suspiro.
Me hizo sonrojar, no lo puedo negar, en otras circunstancias eso pudo haber sonado muy romántico.
Mientras caminábamos rogaba a los espíritus llegar pronto, cada vez podía escuchar como su respiración era más dificultosa, le insistí en descansar, pero siendo el necio que es, no quiso.
Pero la suerte nos sonrió, la tarde comenzó a caer y con el atardecer el calor del sol se hizo más soportable. Caminábamos en completo silencio, no queríamos desperdiciar preciosas fuerzas que no sabíamos cuanto nos iban a durar, su respiración comenzó a normalizarse lentamente.
- Ya me siento mejor, puede soltarme.
- ¿Y si se cae?
- No, ya estoy mejor... gracias - dijo casi imperceptiblemente.
Me aleje de él y sólo para molestarlo pregunté - ¿Cómo dijo? No lo escuché.
Me envió una mirada seria y arrugo el ceño - pues lávese las orejas.
- Ahora si le creo que se siente mejor.
Fue hasta entonces que sonrió, no lo había hecho en todo el día. Eso, inexplicablemente, me dio más ánimos para continuar.
- Iré detrás de usted, si veo que se tambalea lo ayudaré - levantó una ceja pero finalmente comenzó a caminar, se le veía mejor.
Seguimos caminando y yo sólo observaba su espalda, no se tambaleaba eso era bueno. Pero recordé lo que había pasado en la cabaña después de bañarme.
Yo ya me había cambiado, encontré unos pantalones y una camisa en el buró que estaba cerca de la cama y no dude en ponérmelos, no después de que vi la manera en que me observó. Lo primero que hizo al verme fue dar unas sonoras carcajadas, como si hubiera visto lo más cómico en el mundo.
- No le veo lo gracioso - le dije yo indignada.
- En esa ropa caben dos gitanas - seguía riendo, sin duda el guardabosques era mucho más alto y regordete que yo, pero no tenía por que burlarse.
Yo estaba en busca de algo para vengarme de su burla y recorrí su cuerpo buscando la excusa, pero sólo conseguí quedarme sin palabras.
Mientras reía pude ver sus dientes blancos, y sus ojos casi desaparecer, su cabello, a pesar de estar húmedo, estaba igual de desordenado que antes, pero lo que me dejo con los ojos cuadrados fue notar que el hombre no tenía nada en la parte superior del pecho.
En la piel se dibujaba un pecho y torax perfectamente formados, y no se diga de los brazos fuertes y musculosos, todo cubierto por una bronceada y, aparentemente, suave piel. Me da pena admitir que en ese momento desee tocarlo para saber si era tan suave como parecía, después de la sabana que cubría lo obvio, estaban sus piernas y se podían ver también sus músculos pero cubiertos por vellos más gruesos.
Hey no me juzguen, hasta entonces sólo lo había visto vestido y con la piel verde por la poción que nos pusimos encima para perder a los perros.
- ¿Le gusta lo que ve? - preguntó de pronto y yo por poco casi brinco hasta el techo.
- He visto mejores - un leve rubor subió hasta mis mejillas.
- ¿Cómo?
- Digo que he visto mejores... mejores... - ¿qué le iba a decir? - mejores taparrabos.
Paró de reír y se miró el mismo, lo hizo de manera tan graciosa que no pude reprimir una leve carcajada.
- Hey es una niñata, no debería pensar en esas cosas - dijo frunciendo el ceño.
- Yo no estoy pensando en nada malo - me sonrojé.
Ahora fue él quien se rió.
Opte por salirme mejor, esto se me salía de las manos.
Pero su cuerpo… se parecía a una estatua que había visto en algún libro, sólo que más... ah... Pero ¿qué estoy pensado? Creo que la insolación también me esta afectando, ya estoy viendo oasis donde sólo hay desierto.
No había visto muchos hombres desnudos, un momento… creo que ninguno, mi hermano se había encargado de alejarme de ellos. No sé de donde sacó la idea de que yo puedo importarle a otro hombre diferente de Yue.
Eso iba pensando cuando se detuvo bruscamente se dio vuelta y me regaló una sonrisa, a lo que respondí con signos de interrogación, luego me señaló adelante y POR FIN... la carretera.
- La carretera - corrimos hasta llegar a ella, por fin un signo de civilización y, con suerte, de salvación.
- Pronto estaremos en casa - dijo y después soltó un suspiro.
- Adelante - dije y comenzamos a caminar por la orilla en la espera de un auto.
Continuaba tras él, la noche ya había caído y estábamos agotados pero seguíamos caminando.
- Pronto pasará uno ¿cierto? - pregunté después de casi una hora de camino y nada, ni siquiera algún señalamiento de cuantos kilómetros faltaban para llegar a Tomoeda o algún otro lugar.
- Espero que si - se detuvo de pronto y lo vi tambalearse.
No otra vez, me acerque a ayudarlo sin pensarlo.
- Estoy bien - dijo con algo de brusquedad.
- Si claro y yo soy la reina de las flores, es igual de necio que... - si que me recordaba a alguien - mi hermano.
- Creo que oigo un auto - dijo de pronto.
Nos quedamos quietos y en silencio, pero nada sólo los ruidos habituales del bosque en las noches y por supuesto un frío que aumentaba mientras más avanzaba la noche.
- No escucho nada.
- Espera - dijo dirigiendo su mirada atrás. Pude ver que tenía un terrible semblante gracias a la poca luz de la luna.
Pero de pronto también lo escuche.
- Espero que nos puedan ayudar.
Poco a poco el rugido del motor se fue acercando y nos apresuramos a estar lo más visible posible.
Las luces aumentaban de intensidad, al mismo tiempo que mi esperanza.
Moví mi mano libre, ya que con la otra sostenía al señor Li.
- Hey, necesitamos ayuda - decía yo.
- Hola - grito él.
Pero para nuestra sorpresa el auto paso derecho a gran velocidad.
- Pero que... desconsiderado - ¿estaba ciego acaso?
- No lo culpo - dijo él de pronto.
- ¿Qué?
- Levantarías a un par de desconocidos a mitad de la nada.
- Pues... tal vez tienes razón - me quedé pensando en una manera de hacer que se detuvieran, si nos parábamos a media carretera, tal vez sólo nos esquivarían.
- Y si nos tendemos a mitad del camino, tu un carril y yo del otro, deben detenerse.
- Ja ja - soltó unas débiles carcajadas – se trata de mantenernos con vida, te aseguro que son capaces de pasarnos encima antes de detenerse.
- ¿Qué clase de gente haría eso?
- Una que puede pensar que queremos hacerle daño.
- ¿Qué podemos hacer?
- No lo sé.
:-:-:-:-:-:-.-.-.-.-.-.-···········.-.-.-.-.-.-:-:-:-:-:-:-:
Sorry, lo siento, en verdad. Es sólo que muchas cosas pasaron y bueno… mejor no los aburro. Espero que les haya gustado el capítulo y el E&T, que por supuesto no termina aquí.
Gracias
- Mokonayamileth
- Macky
- belen
- Valentina LaNus
- Celina Sosa
- Johanna-Ikari, FELIZ CUMPLE… un "poco" atrasada la felicitación pero segura.
- Beatriz Ventura
- Marai (Serenity)
- Lady Neo
- Khorih
Por su review y ánimos.
Ya saben se reciben, críticas, sugerencias, felicitaciones (no me critiquen se vale soñar), tomatazos y todo lo que deseen.
Saludos y hasta pronto.
Yoalitzin
