Capítulo 9: Spring Days

"Olette" - Dijo Riku, se encontraba de pie junto al pequeño lago que había en el recinto, había oscurecido y en el agua se reflejaba la luna.

"Dime" - Contesté, dándome la vuelta para así poder mirarlo a los ojos.

"Me lo paso realmente bien estando contigo" - Dijo mirando el suelo.

"Bueno yo también me lo paso bien contigo Riku…"-Dije mirándolo, en realidad Riku era bastante atractivo, sobre todo sus ojos, su mirada era tan azulada que podría causar que cualquier chica se derritiera a sus pies.

"Lo que quiero decir es que contigo las cosas son distintas, eres la misma persona cuando estás conmigo que la que eres cuando estás con tus amigos, eres tan alegre que si tengo un mal día sólo con verte aunque me pongas cara de odio mi ánimo cambia, Olette eres especial…"

"Gracias, aunque dime ¿A cuántas chicas le dices eso?"- Riku me miraba con desconcierto. ¿Por qué había dicho eso? - "Lo siento, eso ha sido un comentario idiota, lo he dicho sin pensar"

Riku se acercó a mí, con una sonrisa dibujada en su rostro, se acercó tanto que podía ver con detalle el arco de pestañas que rodeaba aquel mar en calma que eran sus ojos. Tenía que levantar la cabeza para mirarlo ya que a pesar de tener tacones aún me sacaba casi una cabeza.

"Cuando estoy contigo soy una mejor versión de mí" - Me tomó de la mano. ¿Qué está pasando? - "Olette" - Hizo una pausa y me apartó un mechón de pelo de la cara y bajó su mano hasta mi mejilla para acariciarla con delicadeza - "Me gustas mucho"

Acto seguido sentí la suavidad de los labios de Riku, el aire frío del ambiente fue sustituido por el calor de su boca, y una corriente eléctrica recorre cada una de mis venas llegando a cada rincón de mi ser, es esa clase de corriente que te hace sentir vivo de verdad e inconscientemente lo correspondo, nos separamos. Él sonreía de oreja a oreja.

"Riku… yo…" - Empiezo a decir mirando al suelo. ¿Qué acababa de pasar? Riku mi vecino, Riku el chico que me resultaba un tanto irritante aunque ya no me caía tan terriblemente mal, me había besado y yo no lo había detenido sino que por el contrario lo había correspondido - "Yo, yo debo irme" - Y así hice todo era muy confuso, no me sentía arrepentida, ¿me había gustado? Pues extrañamente sí. Me aleje de él, aunque él nohacía más que llamarme, tenía que pensar,necesitaba pensar.

Seguramente esto que ocurre os parecerá raro, posiblemente estaréis pensando ¿Qué demonios pasa? Para que lo entendáis debemos volver al pasado concretamente hasta hace un mes.

El pequeño ruido que hacía mi puerta al abrirse consigo despertarme, no se podría decir que estuviera despierta del todo porque no tenía los ojos abiertos pero sí estaba consciente de lo que ocurría en mi entorno, oía pasos que intentaban ser sigilosos y risas ahogadas, y sin venir a cuento un sonido inundó mi cuarto, era una canción, ¿Era la banda sonora de Mulán?, distinguí una frase:

"Seré más raudo que un río bravo, tendré la fuerza de un gran tifón"

Definitivamente lo era. Abrí mis ojos y mire hacia la puerta, y en ese momento no me creí que estaba contemplando, mi tía Eli y mi prima Talía estaban disfrazadas de Mulán, sólo que las gemelas Mulán tenían un gorrito de fiesta en la cabeza con la frase "Feliz cumpleaños" inscrita y escenificaban varias escenas de esa parte de la película alrededor de un altavoz, una estampa de lo más normal.

"¿Qué está pasando?" - Dije entre risas. Diría que era lo más extraño que había visto con diferencia en mucho tiempo, pero ellas no contestaban estaban completamente inmersas en su interpretación.

Disfrute de la escena hasta que la frase, "La Luna sabrá guiar al corazón",dictó el fin de dicha representación. Ambas se quedaron mirando al horizonte con la postura de la grulla (o así la llamaba yo), me quedé expectante esperando a que sucediera algo, ya llevaban alrededor de 30 segundos en la misma posición con la mirada aún perdida.

"¡Feliz cumpleaños!" - Gritaron ambas con todas sus fuerzas mientras se abalanzaban sobre mí.

Me abrazaron o eso se supone porque en realidad fue como recibir un placaje de desde dos direcciones en un partido de fútbol americano.

"Gracias" - Decía entre risas - "Gracias" - No podía parar de reír.

"¡Diecisiete! ¡Ya tienes diecisiete!" - Gritaba mi tía mientras me revolvía el pelo y Lía saltaba en mi cama.

Mi tía tiro de mi mano poniéndonos a ambas de pie en la cama y las tres comenzamos a saltar en ella.

"Venga, es hora de desayunar" - Dijo mi tía una vez habíamos parado de saltar y estábamos las tres sentadas en mi cama.

Baje las escaleras con ellas a toda prisa, me sentía radiante. Me acerqué a la Isleta de la cocina y pude ver una sabrosa pizza 4 quesos con pepperoni familiar.

"¡Pizza para desayunar!" - Grité llena de una emoción que crecía por momentos.

Mis desayunos de cumpleaños no eran precisamente "desayunos normales", siempre se habían basado en mis comidas favoritas, el año pasado habíamos desayunado tacos. Desayunamos entre risas y conversaciones carentes de sentido.

"¿Qué sigue?" - Dije observándolas una vez habíamos terminado. Sabía que habían planeado algo más.

"Tranquila, aún quedan muchas sorpresas" - Dijo mi primita sonriente.

Mi tía sacó una hoja de papel y un bolígrafo de su bolsillo (aún seguían vestidas de Mulán) y tacho algo, hice el intento de ver que había en dicho papel pero mi tía lo aplastó rápidamente contra su pecho.

"¡Eh! Tú no puedes ver esto, esto es secreto" - Un huracán de curiosidad se alzó en mi interior.

"¿Qué se supone que es? Las sorpresas de hoy" - Dije rápidamente.

"No lo sé"

"¿Como no lo sabes si lo has escrito tú?"

"Calla listilla" - Dijo sonriendo. - "Sube a cambiarte, tenemos que ir a un sitio".

"Está bien" - Corrí a las escaleras, me paré casi al final de estas y gire sobre mis talones. - "Ah por cierto, sois las mejores Mulanes que jamás he visto". - Una carcajada salió de ambas.

"Lo sabemos" - Aclaró Lía.

Podía sentir la emoción y la felicidad en mi interior. Me puse rápidamente unos jeans, un top blanco y mis Converse negros, dejé mi cabello suelto y pasé de maquillarme. Volví a bajar y mi familia ya había vuelto a su apariencia normal.

"¿Lista?"

"Eso creo" - Sonó más como una pregunta que como una respuesta.

Me senté en el asiento del copiloto, antes de que cerrase la puerta Lía apareció con un pañuelo ante mí.

"No puedes ver a dónde vamos, es otra sorpresa"

"Me parece bien" - Y Talía me vendo los ojos.

"¿Cuántos dedos tengo?"

"Eemm… ¿Cuatro?"

"Vale, no ves nada"

Comenzamos a movernos, no sabría decir durante cuánto tiempo conducimos tan sólo me limitaba a preguntar por alguna pista del lugar o si nos quedaba mucho para llegar. Y finalmente paramos por lo que supuse que habíamos llegado. Lleve mis manos a las vendas cuando noté que el motor dejó de rugir, pero Eli me detuvo.

"Aún no, ¡qué impaciente eres!" - Una risa escapó de mis labios inmediatamente.

Oí como la puerta a mi izquierda se abría junto con la de atrás, es curioso como al perder un sentido el resto se vuelven más potentes, asumí que Eli y Lía salían del coche ya que dicha puerta volvió a cerrarse y el silencio me envolvió impregnado cada parte de mi cuerpo, aunque esta sensación de paz no fue duradera ya que al momento la puerta de mi derecha se abrió y esta desapareció tan rápido como había llegado, desabrocharon mi cinturón de seguridad y una mano tiró de mi brazo con delicadeza.

"Cuidado con la cabeza" - Dijo Eli mientras me sacaba del coche.

"¿A dónde vamos?" - Dije cuando comenzamos a caminar.

"Shh… Ya lo verás" - Dijo Lía.

Caminamos durante un rato, el terreno era suave ¿tierra quizá?, habían árboles porque había tocado varios en el camino y de vez en cuando algún arbusto rozaba mi muslo. Entonces paramos.

"Bien hemos llegado, aunque no puedes quitarte la venda aún, debes contar en alto hasta treinta y después podrás quitártela" - Explicó Lía.

Las manos de mi tía desaparecieron de mis hombros y comencé a contar en alto, se me hizo eterno.

"¡Treinta!" - Dije emocionada mientras me zafaba de la venda.

Estaba en un prado y a un metro frente a mí había una especie de caja con una nota en la tapa que decía:

"Estamos escondidos por el camino frente a ti, tendrás que encontrarnos y defenderte con esto…

Te queremos, feliz diecisiete cumpleaños y ¡QUE COMIENCEN JUEGOS DEL HAMBRE!

Con amor Nami y Kairi "

Abrí la caja con impaciencia en su interior había una especie de cañón de confeti, pero no era de confeti sino de polvos holi, también había un cinturón con paquetes de polvos holi de varios colores cerrados con una cinta blanca. Me puse el cinturón, tomé el cañón y comencé a caminar por el camino. Escuché una ramita crujir tras un arbusto y siendo lo más sigilosa posible me acerqué y distinguí una cabellera roja.

"¡Te pillé!" - Grité mientras giraba cañón de polvos holi y una lluvia verde salía del mismo e impregnada la espalda de Kairi.

Ella saltó hacia mí y me abrazó con tal fuerza que caímos al suelo.

"¡Felicidades!" - Grito riendo.

Iba a decir gracias pero de repente un grito se aproximó a nosotras por la derecha pero antes de que pudiera ver a la dueña del grito una lluvia de polvo rosa nos impregnó a Kairi y a mí.

"¡Montaña!" - Chilla Namine tirando el cañón a un lado y se tira sobre mí para que Kairi de abalanzase sobre ambas también.

No podía parar de reír.

"Felicidades" - Dijo Naminé una vez que habían dejado de aplastarme.

"Gracias" - Dije percatándome de que ella no se había manchado de polvo aún así que lleve la mano a mi cinturón de polvos holi y le lancé un par de color azul, para levantarme a toda prisa del suelo.

"¡Oh así que vas a traición eh!"

Comenzamos una guerra sin un ápice de piedad.

"Soy Katniss Everdeen" - Dijo Kairi mientras me rociaba de polvos naranjas desde un árbol, ¿en qué momento se había subido ahí arriba?

Una cámara sonó a mi espalda, al girarme vi a Riku.

"¡Hola Riku!" - Berrearon mis amigas al unísono.

"Eh ¡Hola!" - Dije con alegría mientras me acercaba a él.

"Hola ¿he oído que es tu cumpleaños?" - Dijo mirando de manera cómplice a mis amigas.

"¿Así? pues has oído bien"

"Feliz cumpleaños pastelito" - Dijo sonriente y una nube morada impactó contra mí.

"Gracias" - Dije mientras llenaba su pelo de polvo amarillo - "Y no me llames pastelito"


Los polvos se nos habían acabado todos estábamos cubiertos de la cabeza a los pies por un arcoíris visible a kilómetros de distancia. Estaba siendo un día espléndido por no decir que estaba siendo el mejor de mis 17 años de vida.

"Bien ahora tenemos que ir a la tercera cosa en la lista" - Dijo repentinamente Kairi mientras miraba su reloj.

"¿Tercera cosa en la lista?" - Atiné a repetir con mi característico tono de curiosidad, mientras ellos tres comenzaban a ponerse de pie.

"No seas impaciente pastelito, ya lo verás" - Dijo Riku y me tendió una mano para ayudarme mientras me levantaba y le exigía que no volviera a llamarme de esa manera que tanto le gustaba a lo que él se limitó a responder con una carcajada gutural.

Comenzamos a caminar, bueno más bien comencé a seguirles ya que no tenía la menor idea de adonde me llevaban. Caminamos durante unos diez minutos en silencio, aunque no era un silencio incomodo más bien estaba cargado de un sentimiento cómplice y alguna que otra risita ahogada entre mis dos amigas y mi vecino. Tras los árboles del camino por fin se abrió paso un paisaje majestuoso, un lago de agua cristalina que te invitaba a contemplarlo aunque había algo desconcertante en todo aquel cuadro, en el agua había unas pelotas de plástico con gente en su interior que rodaban por toda la superficie de este, ¿vamos a practicar water ball?

"Aquí está la tercera cosa de la lista, pastelito" - Me susurra Riku al oído sacándome de mi trance.

"No. No puede ser…" - La emoción se apodera de mí, desde que tenía 12 años he querido probar esta cosa - Ay dios mío, cómo os quiero" - Dije para consiguiente apresar a mis amigas en un abrazo de oso.

"¿Y para mí no hay abrazo pastelito?" - Dice Riku fingiendo un puchero.

Suspire sin poder evitar una sonrisa, me acerque a él y le revolví el pelo.

"Gracias a ti también"- Una amplia sonrisa se dibujó en su rostro y un brillo hizo presencia en sus ojos.

Caminamos hasta lo que parecía ser un vestidor repleto de taquillas y dejamos todo lo que pudiera dañarse a causa del agua y nuestro calzado en una de ellas para luego caminar hasta el lugar donde la gente estaba metiéndose en las pelotas plásticas, todas las miradas indiscretas caían en nosotros ya que como he dicho antes parecía que un arcoíris hubiera vomitado encima de cada uno. Namine y Kairi hablaban con el tipo que se encargaba de todo este asunto. Yo me limitaba a observar el lago, parecía difícil, la mayoría de gente a penas conseguía ponerse de pie, era un tanto intimidante.

"¿Quien va primero?"- Escuche decir al hombre, sin tener una respuesta clara.

"Ella. Ella va de primera, hoy es su cumpleaños" - Dijo Riku pasándome un brazo por los hombros.

"Oh felicidades entonces, ¿cuantos cumples?" - Me sonroje.

"Die-diecisiete, gracias"

Gateo hasta el interior de la bola, tenía que inflarla conmigo dentro, y me quede sentada en el centro, entonces el hombre agarra un tubo considerablemente grande y lo conecta a la bola y esta comienza a hincharse, una vez completamente llena el tipo extrae el tubo mientras "sella" la pelota para que no se salga el aire y me avienta al lago como si fuera una pluma (se me había olvidado mencionar que estaba sentada en la orilla de este mientras llenaba la bola). La sensación de estar sobre el agua y no hundirse es magnífica, me quedaría así para siempre.

"¡Intenta ponerte de pie!"- Grita Nami desde la orilla y eso hago pero caigo en seguida.

Sigo intentado el mero hecho de ponerme de pie a pesar de no hacer otra cosa que no sea caer hasta que por fin estamos todos en la superficie del lago.

"¡Hagamos una carrera!" - Chilla Ka - "Hasta el otro lado del lago, el que pierda tendrá que…" - Sigue diciendo aunque se queda en modo pensativo durante unos pocos segundos antes de continuar- "¡Ya se me ocurrirá algo como castigo! La carrera comienza en…- Todos nos preparamos.- Tres, dos, dos y medio, dos y veinticinco...-"

"¡Kairi!"- Chilla Namine, le encantan las competencias.

"Uno, uno y medio, ¡YA!" - Grita desconcertándonos a todos y antes de que podamos percatarnos de que sucede Kairi ya está rodando como una gran patata pelirroja a muy poca distancia de nosotros.

Entonces todos salimos de nuestro pequeño trance y empezamos a correr, más bien caernos sin parar, hacia el otro lado del lago. Por fin llego al otro lado del lago, nunca había dado tantas vueltas en mi vida. Soy la segunda Riku ha llegado de primero.

"¡Al fin llegas! Así me harás compañía"

"¿Cómo has llegado tan rápido?" - Es lo único que digo y hasta yo me noto el cansancio en mi voz. A él le había tomado alrededor de unos veinte minutos cruzar el lago en esta bola infernal mientras que yo juro haber estado casi una hora.

"¿Los deportes de agua son lo mío?" - Se encogió de hombros y yo me senté.

"Yo diría que si" - Dije y volví mi mirada a Naminé y Kairi.

"Tus amigas son realmente particulares"

La escena que estábamos contemplando sí que era particular. Namine gritaba cual cavernícola mientras Kairi reía porque le llevaba ventaja y entonces Namine presa de la furia se abalanzó sobre Kairi haciendo que ambas bolas chocaran mandándola un par de metros a la izquierda y luego rió como una lunática, era como ver el Pinball en vivo, solo que los obstáculos intentaban aniquilar a la pelota en esta versión.

"Sí, lo sé. No es la primera vez que lo escucho" - Comencé a reír y termine por contagiarle mi felicidad a Riku.


Caminábamos hasta el lugar donde mi tía me había dejado en principio, cuando Namine y Kairi sacan de sus respectivos bolsillos un papel parecido al que le había visto a Eli esta mañana.

"Otro punto menos" - Dice Kairi y levanta la mano para que Namine se la choque.

Debido a mi curiosidad intenté ver disimuladamente que seguía en la lista, alcancé a ver que al final de esta había algo resaltado en fluorescente rosa pero Kairi me vio y la pego a su pecho rápidamente.

"¿Qué has visto?" - Preguntó entrecerrando los ojos.

"Nada"

"Si claro, venga di ¿qué has visto?" - Intervino Naminé.

"Solo he visto algo resaltado en rosa pero no lo he leído" - Y era verdad no me había dado tiempo a leer ni eso ni nada más.

"¡Entonces sí que has visto algo!" - Recrimina Namine

"Sí porque el color me ha llamado la atención, pero que no he leído nada"

"Júralo por la patata morada" - Dice Kairi levantado su dedo índice frente mi cara

"Exacto, júralo por la patata morada"

"¿Jurarlo por la patata...morada?" - Dice extrañado Riku, había olvidado que estaba aquí por un momento. - ¿Qué demonios...?

El juramento de la patata morada, mucha gente o mejor dicho la gente normal tiene la promesa del cerdito o cosas así, nosotras, en cambio, tenemos el juramento de la patata morada.

"Juro por la patata morada que no he conseguido leer nada"

"Está bien te creemos entonces" - Aprobó Nami y ambas asintieron.

Dicho esto nos giramos para seguir andando a algún lado y nos topamos con un Riku considerablemente confuso.

"Sois de lo más peculiares" - Soltó con asombro y sonrió.

"Ya bueno, no es la primera vez que alguien lo dice" - Añadió Nami

"Solo que tú has usado un juego de palabras y un tono más agradable" - Continuo Kairi haciendo que Riku levantará una ceja mientras abría la boca para decir algo que nunca escuchamos ya que en menos de lo que canta un gallo volviera a cerrarla.

"Por ahora nos han llamado: lunáticas, raras, patéticas (sin tener mucho que ver, supongo que aprovecharon) inmaduras, ridículas, tontas o bobas... ¡ah! e infantiles." - Proseguí yo mientras enumeraba con mis dedos. - "Todo esto con tono burlón o de desprecio y además algunos lo acompañaban con cosas feas por no dejar, pero mira lo afectadas que estamos por sus comentarios" - Dije con el mayor tono de indiferencia que me había escuchado en toda mi vida.

Riku se llevó una mano al mentón y se sumergió en sí mismo como si examinara todo lo que habíamos dicho quizá lo habíamos dejado un tanto incómodo o eso parecía hasta que por fin se pasó una mano por el pelo y dijo:

"Si lo que decís es cierto, que lo es, entonces esa gente era claramente idiota" - Provocó una gran sonrisa en mi rostro y en el de mis amigas, había arropado nuestros corazones con su comentario definitivamente mi vecinillo era sorprendentemente agradable se podría decir que incluso encantador.

"Por fin estamos acuerdo en algo"

Digo eso y nuestra mirada coincide, parece que todo se vuelve borroso a nuestro alrededor, él sonríe cálidamente, no, mejor dicho, él me sonríe cálidamente y un calor repentino alcanza mis mejillas, me sonrojo. ¿Me sonrojo?

"Bueno ¿Quién tiene hambre?" - Comenta Namine rompiendo la magia, ¿QUE DIGO? EL AMBIENTE, ROMPE EL AMBIENTE, NO LA MAGIA…

"¡Anda! Pero si se ha puesto roja" - Suelta Kairi mientras presiona mi mejilla derecha con la yema de su dedo índice.

"¡Hostia! Si es verdad" - Corrobora Namine, y ahora sí que me sonrojo. Miro a Riku y su sonrisa ha cambiado diría que ahora la calidez ha pasado a ser un aire victorioso, hay un brillo de lo más curioso en sus ojos, me mantiene la mirada unos segundos más pero la baja hasta el suelo e intenta reprimir su sonrisa y se queda observando la tierra como si fuera lo más interesante que ha llegado a ver nunca.

"No me he puesto roja solo me ha dado calor" - Consigo decir con una voz que hasta a mí me suena titubeante.

" O sea que lo que quieres decir es que de repente te has puesto caliente" - Dice Namine y me guiña un ojo, para luego mirar a Kairi que lleva su mirada hacia mí y la devuelve a Nam.

"Sí, me da la impresión de que se refiere a eso" - Añade innecesariamente Kairi.

Me sonrojo aún más de lo que ya estaba, escucho como Riku retiene nefastamente una pequeña risa y la vergüenza me invade.

"Sois idiotas… en serio" - Espeto con un hilito de voz.

Todos estallan en carcajadas a mi costa, y tengo tanta vergüenza que me invaden unas impresionantes ganas de hacerme un ovillo e implosionar. Probablemente parezca en estos momentos una puta manzana alterada químicamente para ser más roja que la sangría.

"Muy idiotas" - Me auto-corrijo mientras me cruzo de brazos.

"Oh vaya, ¿nuestra pequeña Olette se ha enfadado?" - Dice Naminé mientras aprieta mis mofletes.

"Da gracias a Dios de que tengo un gran sentido del humor" - Libero una risa y Kairi me abraza por la espalda.

"Bueno entonces ¿quién a parte de mí tiene hambre?" - Vuelve a preguntar esta vez Riku.

"Yo diría que todas" - Contesto.


"Me dirás que ser hombre es más difícil que ser mujer" - Espetó Namine a Kairi contestando de manera repentina a un comentario anterior de esta que yo no había escuchado.

Nos encontrábamos en un "TacoBell" de la zona sur de la isla, me habían invitado aquí a comer y para variar Kairi y Nami habían comenzado su eterno debate de "¿Quees más difícil?", ya había oído debates sobre tener perros o gatos, sobre ser cojo o manco (este siendo el más raro), o sobre si era más complejo ser profesor o estudiante, entre otros miles, los debates de temas aleatorios se habían convertido en su pequeño placer culposo, solo lo hacen para llevarse la contraria es como ver un partido de beisbol amistoso . Hoy el tema del debate es si era más difícil ser mujer u hombre pero soy ajena a él. Mi atención se mueve frenéticamente por el restaurante, va saltando por todas las personas de la estancia, desde el hombre regordete de ojos cansados, que deduzco es camionero guiándome por el logo de su gorra, hasta la familia asiática de la mesa que está enfrente de la nuestra, dos niñas de cabello azabache hablan con una alegría palpable, pero antes de que pueda seguir observándoles mi atención vuelve a salir despedida, pero esta vez no vuela tan lejos.

Ahora me centro en dos ojos azules y una cabellera platinada, Riku, está completamente absorto en la guerra fría de mis dos amigas, parece como si le hubieran hipnotizado.

En realidad Riku no es tan odioso, lo fue en un principio, pero mi opinión a cambiado considerablemente desde que nos conocimos, quién sabe quizá podamos llegar a tener una buena amistad algún día.

"¿Qué?" - Me sacó de mi mente la voz de Riku, se había girado hacia mí y no me había dado ni cuenta.

"Na-nada" - Balbucee.

"¿Qué pensabas?" - Dijo con un tono burlón notorio.

"No pensaba en nada" - Su rostro se volvió dudoso, eso sí que lo había dicho sin pensar. Muy bien Olette ahora cree que mientes, lo cual no es del todo desacertado. - "Bueno sí que pensaba en algo, pero no era nada muy elocuente"

"Mientras no fuera un plan maestro para raparme una ceja mientras duermo me parece bien"

"No era…" - Comencé a decir pero un casi-grito de Nam me interrumpió.

"LOS HOMBRES NO TIENE QUE LEVANTARSE UNA VEZ AL MES SIENDO LA PUTA BANDERA DE JAPÓN Y NO PUEDES REBATIRLO"

Ese fue el casi-grito, más grito que casi, que Naminé había soltado justo cuando todo el lugar había quedado en una paz muy frágil. Kairi tenía un dedo levantado y lo que a ella le gusta llamar "La expresión ilegible, es imposible que sepas que pienso", un nombre corto ¿no?

"Amén hermana" - Dijo por fin Kairi y dio a entender que había perdido dicho debate.

La madre de la familia asiática no parecía tan horrorizada como el padre de lo que acababa de decir Naminé, y entonces las niñas empezaron a repetir sin parar "¿Mamá a que se refiere?", el padre se levantó tiró de sus hijas y su esposa, exclamó algo en creo japonés, debido a su indignación hacia nosotros y antes de que alguno de nosotros pudiera asimilar lo que estaba ocurriendo e intentará abrir la boca para tartamudear alguna frase confusa que sonara a disculpa en nombre de todo nuestro grupo, se esfumaron.

Todos estábamos perplejos, diría que el que más, con diferencia, era Riku.

"Algo vergonzoso nuevo que añadir a la lista…" - La voz de Namine resquebrajó sutilmente el silencio que se había posado sobre nuestra mesa.

"Probablemente esta no sea la única cosa vergonzosa que pase a lo largo de este día, contando con el hecho de que somos nosotras, así que, chico prepárate para conseguir un par de anécdotas que contar para romper el hielo en alguna fiesta de mala muerte" - Dijo Kairi a Riku, quien seguía aún algo extrañado pero que a medida que Kairi hablaba se iba relajando y parecía tomarlo con más y más humor.


Ya habíamos terminado de comer y estábamos a punto de irnos cuando un muchacho de pelo oscuro con un micrófono en la mano que estaba de pie en medio de un espacio vacío que había cerca de la barra, se aclaró la garganta y a continuación dio un par de golpecitos al micro para captar la atención de la clientela.

"Señoras y señores, me complace informarles de que en unos 2 minutos daremos comienzo a la noche de karaoke, gracias por su atención" - Se apresuró a decir.

Era curioso eso de la noche de karaoke, contando con que eran apenas las seis menos diez de la tarde.

"No" - Dije sin más al percatarme de cómo me miraban mis amigas.

"Venga Olette" - Me rogó Nami a la vez que Kairi tiraba suavemente de mi brazo.

"No, me da cosa"

"Oh va, anímate cantaremos todos, hasta Riku" - Añadió Kairi

"Bueno yo creo…" - Dijo atropelladamente Riku pero fue interrumpido en seguida por Ka.

"No entra a discusión, chico" - Dijo sonrientemente Kairi - "Solo anímate, recuerda las anécdotas" - Y causó una carcajada prominente por parte de Riku que terminó aceptando, esa era la capacidad de convicción de Kairi. - "Volviendo a ti, amiga mía solo se cumplen diecisiete una vez"

Tiraron de mí hasta el lugar donde había estado antes de pie el muchacho de pelo oscuro.

"Disculpa nos gustaría ir de primeros, si es posible claro" - Dijo Naminé a un hombre que asumí controlaba el sonido y demás.

"Pues claro que sí, ¿que vais a cantar?" - Pregunta el tipo con cierto tono de cansancio, en realidad toda su cara gritaba que no había descansado muy bien.

"Pues…" - Namine se percató de que no sabía que queríamos cantar, y noté como se ponía a repasar la lista de canciones que recordaba de pe a pa-

"Que elija la cumpleañera" - Sugiere el pelo plata.

"Me parece justo" - Responde Kairi - "Solo no elijas algo demasiado raro que no haya escuchado en mis diecisiete años de vida" - Esta vez dirigiéndose a mí.

"Tranquila" - Respondí tras dar una sonora carcajada que salió de lo más profundo de mi ser. Pensé por un momento cuando un verso de cierta canción cruzó mi mente:"It's strange but it's true, I can't get over the way you love me like you do" - "I Want To Break Free de Queen"

"Oh santo Dios de la papaya, por estas cosa es que te quiero" - Dijo Kairi con un brillo en los ojos repentino. Esa expresión tan extraña, sinceramente no tenía ni idea de de dónde la había sacado, pero que, sin embargo la caracterizaba tanto.

"¿Santo Dios de la papaya? " - Me susurra al oído a modo de pregunta.

Me giró hacia Riku, en este momento su cara era la viva personificación de la confusión en su máximo exponente, puedo notar como espera una respuesta así que abro la boca para intentar dar alguna pero, como ya he dicho, ni yo lo sabía, por lo que vuelvo a cerrarla y me limito a encogerme de hombros y sonreír. Cuando volví a posicionar mi mirada en Kairi está ya estaba a los pies del micrófono (que tendríamos que compartir ya que no vi ninguno más) en aquel escenario improvisado.

"¿A qué esperáis? Esto no va a cantarse solo, vamos dejad de mirarme así de una vez y venid aquí, vamos a enorgullecer a Freddy" - Ordenó, y sin más eso hicimos.

La gente comenzó a prestarnos atención en cuanto nos apelotonábamos tras el micrófono, la música comenzó a sonar y todos miramos a la pantalla de un portátil, que estaba sobre una mesita rudimentaria, donde se proyectaban las letras de la canción, comenzamos a cantar en coro y quizás a grito pelado, al menos por parte de Kairi, aunque la emoción no tardó en llenarnos a todos y nos unimos a ella. Por alguna razón no se nos escuchaba mucho, no sé si porque el micro estaba muy bajo o por si la música estaba demasiado alta, Kairi se gira hacia mí y los demás mientras canta y creo que ella también se da cuenta de lo que ocurre con el micro, y confirma mi hipótesis.

"ESTO NO SE ESCUCHA UNA MIERDA" - Grita sobre la música mirándonos, el caso es que cuando llega a pronunciar "mierda", el técnico de sonido arregla lo que fuere que estuviera ocurriendo y la palabra gritada retumba por todo el local, llegando a los oídos de todos incluso de los que hace 2 segundos estaban más distraídos y que ahora nos observan con sonrisas en su mayoría.

Kairi se queda quieta por un segundo dándose cuenta de la cagada que acababa de hacer aunque seguía cantando pero ya sin gritar, así que yo tomo la iniciativa y le paso un brazo sobre los hombros mientras vuelvo a cantar con todo el aire que retienen mis pulmones mientras le brindo una sonrisa y ella hace lo mismo, así que no tardamos en volver a becerrear en conjunto.

"I want, I want, I want, I want to break free" - Cantamos en conjunto poniendo fin a la canción.

Abandonamos el "escenario" y comentamos lo sucedido con Kairi entre risas. Namine se queda mirando fijamente al lugar donde acabamos de estar de pie hace unos minutos como si pensara en algo y un segundo de pie la paso a mirarme a mí pero volvió a mirar el lugar, repitió esto varias veces.

"¿En qué piensas?" - Terminé por preguntar.

Naminé no contestó sólo volvió a mirarme para sonreír pícaramente, me tomó del brazo y volvió a arrastrarme al hombre encargado de sonido, y por fin lo entendí, enterré mis talones en el suelo frenándonos.

"Ni lo sueñes Naminé" - Negué.

"Es tu cumpleaños mereces un solo en condiciones, además nunca lo has hecho"

"¿Hacer qué? ¿Cantar en un sitio publico sola? Pues claro que no, me da vergüenza" -Rebatí.

"Hicimos un vídeo cantando con nuestra clase y lo subimos a internet, si fuiste capaz de eso, lo serás de esto"

"Era diferente, MUY DIFERENTE" - Recalco.

"¿En qué es diferente?" - Dijo quitándole hierro al asunto.

"Pues porque le cantaba a una cámara, y no lo hacía sola, aquí tengo que cantar a personas, personas en vivo y en directo, sola" - Recalqué lo de sola, a lo que Nam respondió con una risa - "Tú ríete, pero no pienso hacerlo que lo sepas"

"Venga Oly solo hazlo, no se cumplen diecisiete una vez" - Me rogó.

"Eso es como decir tírate por un barranco, total, solo hay una primera vez para todo" - Sé que estoy exagerando, pero lo siento así.

"Es que es así, siempre hay una primera vez para todo, solo pruébalo, nada que lo que hagas con ese micro en mano puede ser peor que gritar mierda y que lo escuche hasta el cocinero" - Me hizo reír y quizá una parte de mi comenzó a sentirse envalentonada.

"Solo por saber, ¿utilizaras ese suceso para convencerme de hacer cosas totalmente en contra de mi voluntad durante todo el día de hoy?"

"Eem... probablemente. Sí"

"Está bien" - Susurré después de pasarme una mano por el cabello con nerviosismo.

"¿SÍ?"

"Eso creo" - Namine me miró con ilusión - "Sí"

"Esa es mi chica, vamos antes de que alguien se te adelante" - Y la seguí sin más, pero me sentía con fuerza y en realidad quería hacerlo pero necesitaba ese empujoncito de Namine, bueno "empujoncito" más bien era un placaje con todas sus letras.

Llegamos y Namine se giró hacia mí antes de que habláramos con el tipo de ojos cansados, que tenía toda su atención puesta en ir regulando el volumen tanto del micro como del sonido de la pista, mientras dos muchachos cantaban "Legendary" de Daya o algo así.

"Una cosa más" - Dijo mi amiga sacándome de mis pensamientos, la mire con desconfianza ante su comentario - "Quiero elegir tu canción"

"Depende de que quieres que cante"

"Confía en mí, es una canción que adoras" - Me crucé de brazos - "La que cantaste en mi cumpleaños" - Era cierto que amaba esa canción, Namine me conocía muy bien.


Los muchachos de la canción de Daya ya habían acabado de cantar, así que me coloque detrás del micrófono mientras respiraba profundamente para intentar calmar mis nervios, ¿era totalmente en vano? Sí, pero aún así lo seguía haciendo, aunque fuera me servía para prepararme mentalmente. La música comenzó a sonar y lleve mis manos al soporte en el que se apoyaba el micro para disimular mi temblar, y note todas las miradas sobre mí, se acercaba la entrada para el primer verso y mis ojos recorrían el lugar, Namine me hacía señas de apoyo moral mientras leía en los labios de Kairi un "Tú puedes" muy necesitado. Era el momento.

(N/A: Este es el cover con el cual me imagino, por decir así, a Olette cantando: /-tccqxA71pQ)

"Nothing but a tear, that's all for breakfast" - Comienzo un tanto indecisa.

"Watching you pretend you're unaffected

You're pulling our connections, expecting me to let you go

But I won't" - Mis nervios que en principio eran muy intensos ahora comenzaban a calmarse tras recordar las palabras de Nam "solo piensa que estamos otra vez en mi habitación cantando"

"No you don't need my protection

But I'm in love, can't blame me for checking

I love in your direction, hoping that the message goes..." - Se acercaba mi parte favorita, el estribillo, cerré mis ojos y me dispuse a cantarlo.

"Somewhere close... to you

Close to you

Like so close if they hurt you, you wouldn't find out

Just say now, I'm coming right now, to be close to you"

"Said you let it go, you kept it

Working hard to perfect it

Now your fear is reckless, and it's out of your control

Would you let it go?" - Siento como me dejo llevar por cada nota, cada acorde me acuna y tomo el micrófono separándolo del soporte.

"No you don't need my protection

But I'm in love, can't blame me for checking

I love in your direction, hoping that the message goes..." - Mis ojos siguen cerrados, estoy totalmente inmersa en la melodía tanto que es como si estuviera en mi propia burbuja, ajena a todo lo exterior.

"Somewhere close... to you

Close to you

Like so close if they hurt you, you wouldn't find out

Just say now, I'm coming right now, to be close to you

Close to you

Like so close if they hurt you, you wouldn't find out

If you let me, I'd be there by now, ouh..." - Termino de cantar la última estrofa. Sigo sumergida, soy una con la música, al fin abro los ojos cuando esta comienza a desvanecerse lentamente.

Los aplausos, varios silbidos y gritos invaden el ambiente el cual había estado en un silencio preocupante mientras cantaba, una ola de timidez me golpea súbitamente y hace que me aparte un mechón de la cara y lo acomode tras mi oreja, mientras sonrío ampliamente mis ojos van a mis amigas, Kairi tiene los ojos cristalizados al igual que Namine, miro a Riku me sonríe de oreja a oreja y juro haber divisado un sutil color sonrosado en sus mejillas, levanta el pulgar y luego me guiña un ojo, lo cual provoca, por alguna razón desconocida para mí, que un revoloteo repentino aparezca en mi estomago y aparto la mirada velozmente sin dejar de sonreír, acerco el micro a mis labios y doy las gracias a todas las personas del lugar, para luego volver a colocar el micrófono en el soporte y acercarme a mis amigos.

"¿Qué tal lo he hech…"- No pude terminar la frase porque mis amigas sé me tiraron encima envolviéndome en sus brazos con fuerza.

"Inmejorable" - Respondió Kairi.

"No sabría describirlo de otra manera mejor" - Comentó una voz masculina, Riku. - "Tampoco sabía que cantaras, ya puestos…" -

"Supongo que hay muchas cosas que no sabes de mí" - Dije bromeando y encogiéndome de hombros.

"Chico tendrás que acostumbrarte a las sorpresas, porque con ella no serán pocas" - Espetó Kairi.

"¿Con ella?" - Repetí. - "Querrás decir con nosotras Señora Mercury"

"Oh sabes que nuestro amor es imposible, principalmente porque Mercury no era fan de las féminas en el sentido que a mí me gustaría pero sin desviarnos más del tema, era justo lo que quería decir, me refería únicamente a ti"

"Pues yo lo reformulo y digo que tendrás que acostumbrarte a nosotras en términos generales, solemos sorprender mucho" - Volví a añadir mientras miraba a Riku.

"Da la casualidad de que me encantan las sorpresas así que creo que lo llevaré bien" - Comentó el pelo plata.

Namine sacó su teléfono móvil, observo la pantalla por unos segundos y luego una sonrisa que me recordó a la de un niño al que le han dado algún tipo de dulce se dibujó en su rostro, un extraño brillo surgió en sus ojos y sus mejillas tomaron un sutil tono rosado, se quedó así durante unos segundo más y entonces levanto su mirada chocándola con la mía y soltó una carcajada extraña, un tanto nerviosa, y sus ojos saltaron hacia el suelo del local y se centraron en este, esa timidez repentina en Namine era inusual por no decir nula.

"Tengo una idea" - Dijo Riku haciendo que dejase de observar a mi amiga y centrara mi atención en él, posiciono su mirada en cada una de nosotras y luego volvió a mí. El océano de sus ojos rugía de una manera que podría considerarse hermosa vista desde cualquier perspectiva, era como una tormenta que alborota la marea y sin más te invita a adentrarte en ella.

Antes de que pudiera percatarme de que estaba ocurriendo Riku me arrastraba hasta el micrófono otra vez.

"¿Qué vas a hacer?"- Pensé en alto.

A lo que él respondió con tan solo una mirada divertida seguida de un "Confía en mí" cosa que sí que me hizo desconfiar de verdad, acto seguido este se prendió del micrófono sin previo aviso, todo el mundo nos miraba.

"Hola, espero que todos ustedes estén disfrutando de su comida"- Comenzó a decir este - "Pero verán, hoy es el cumpleaños de esta chica tan especial" - Mi mente hizo clic y mis ojos se abrieron como platos, quiero que la tierra me trague pero Riku pasa un brazo alrededor de mis hombros para evitar que me escabulla. - "Ya la habéis visto antes, y me preguntaba si me ayudarías a cantarle el feliz cumpleaños" - Giro la cabeza (quizá con demasiada brusquedad) hacia mis dos amigas en señal de socorro pero Namine me guiña un ojo y Kairi se encoge de hombros. - "A la de tres todos juntos. Una, dos, tres…"

Miro a Riku con alguna especie de súplica telequinética y espero que haga caso a ella, pero solo me sonríe, me pega a su costado y comienza a cantar y con él todas las personas del lugar. Las voces de mis amigas destacan entre la multitud ya que gritan entre todas las voces, que cantan, que ME cantan. Es algo que nunca había experimentado antes, tanta gente, no sé cómo actuar, me limito a sonreír y la felicidad en su estado más puro vuelve a vibrar en mi sistema circulatorio. Se termina el canto tradicional y la sala estalla en gritos de festejo y aplausos.

"Muchísimas gracias" - Digo tímidamente cuando Riku me acerca el micrófono, comenzamos a caminar hasta nuestro grupo otra vez y paso mi brazo por la cintura de Riku mientras este se ríe, teniendo su brazo aún en mis hombros - "Gracias, en serio" - Le repito a él.

Me mira por unos segundos antes de contestar, noto como piensa en algo.

"No me las des pastelito"


Caminábamos de vuelta a nuestras respectivas casas todos juntos por una larga parte del trayecto hasta que Namine y Kairi se separaron de nosotros, así que ahora caminaba a solas con Riku, que me echaba alguna mirada de vez en cuando ya que el silencio reinaba entre ambos.

"Pastelito"

"¿Qué?" - Dije y Riku se paró en seco con una expresión divertida. Había contestado a su mote. - "Mierda" - Susurro y él sólo ríe. - "¿Solo querías llamarme porque te aburres o iba a decir algo?"- Espeto tras suspirar sonoramente y comenzar a caminar de nuevo.

"Lo segundo" - Dice alcanzándome.

"Soy todo oídos"

"Antes en el restaurante, cuando te has quedado mirándome…" - Mierda.

"¿Sí?"

"No me has dicho que pensabas"

"Sí que lo he hecho"

"No, has dicho que no era nada elocuente"- Dice poniéndose delante de mí y caminando de frente a mí. - "Pero no me has dicho el que" - Ahora soy yo la que se para.

"¿Por qué tienes tanta curiosidad por saberlo?" - Pregunto, él se encoge de hombros mientras se me acerca de tal manera que puedo sentir su respiración chocar contra mi frente, su cercanía me hace sentir un tanto incómoda.- "Solo pensaba…" - Dudo, él solo me observa detenidamente sin expresión alguna. - "Pensaba que quizá, no eres tan insufrible después de todo" - Su rostro inexpresivo de hace un momento ahora pasaba a estar lleno de luz y aquel brillo extraño volvía a hacerse presente en sus ojos y era acompañado por una cálida sonrisa.- "¿Que? Tampoco te emociones" - Digo secamente y siento un repentino calor en mis mejillas.

Arquea levemente su espalda hacia atrás, levanta su barbilla y ríe con fuerza, tiene las manos en los bolsillos. Esta luz le favorece, me transmite una calma distinta, como si todo en la vida estuviera bien, y me sorprendo dándome cuenta de que por alguna razón muy en el fondo sé que quiero que esta sensación se haga eterna. Riku vuelve a mirarme y una oleada de timidez me golpea sin venir a cuento cuando nuestras pupilas se encuentran, su rostro se llena de curiosidad y yo me centro en las líneas que dividen la acera, entonces siento como se me acerca aún más y me petrifico sin saber por qué, me siento pequeñita, acorralada. No sé qué me pasa. Su aliento roza mi oído con suavidad.

"¿Soy yo o te acabas de sonrojar pastelito?" - Susurra.

"Obviamente eres tú" - Espeto mirándole a los ojos de nuevo, salgo de mi estado de idiotización y paso por su lado reanudando el camino. Él responde con otra sonora risa y vuelve a caminar a mi lado.

"Que poco sentido del humor tienes pastelito, no te enfurruñes" - Dice y me revuelve el pelo repentinamente.

"No me he enfurruñado y no me llames así…" - Digo mientras me peino con los dedos.

"Nooo para nadaa" - Dice en son de broma, y provoca que yo ria.

"Eres idiota"

"Lo sé. Pero soy tu idiota favorito"

"¿Qué?" - Pregunto casi gritando con un tono demasiado agudo hasta para mí y el calor invade toda mi cara esta vez.

"Era una broma" - Dice mientras toca con su dedo índice mi pómulo y yo me limito a fulminarle con la mirada

"Sí que eres idiota" - Repito, él sólo ríe estrepitosamente y seguimos caminando.

Caminamos en silencio, pero no era un silencio incómodo se podría decir que incluso era agradable. Me limito a observar mi entorno y creo que él hace lo mismo.

Una niña rubia camina agarrada de la mano de la que supongo es su madre, la niña sostiene en su mano libre un dinosaurio de plástico, un T-rex de color naranja con manchas de suciedad, un juguete viejo o que ha pasado por mucho quizá. Me recuerda a mi obsesión por los dinosaurios cuando era más o menos de la edad de la niña y no puedo evitar reír a todo pulmón cuando la imagen de ciertas situaciones que me gusta considerar al menos curiosas aparece en mi mente.

"¿De que te ríes?"

"No es nada" - Volví a reírme aunque ya empezaba a calmarme - "Sólo es que he recordado algo, de cuando era más pequeña, sólo eso"

"¿Puedo saber qué es ese algo?" - Hizo comillas en el 'algo' además de darle énfasis.

"Verás cuando tenía unos 6 años o así estaba obsesionada con los dinosaurios, en especial con el T-rex, pero obsesionada de verdad, sin exagerar. Era tal mi fascinación que mi tía me compró un disfraz de T-rex para el festival de carnaval del colegio y yo como estaba súper emocionada le dije que nunca más me lo quitaría, obviamente ella pensó que no iba en serio, pero sí que era en serio y básicamente Eli se paso ese curso intentando evitar que fuera a clase vestida de T-rex" - Reí al recordar aquella estampa - "Lo mejor fue que en el festival de carnaval del colegio veías a todas las niñas disfrazadas de princesas, hadas o cosas en ese estilo, y como no, luego estaba yo, el dinosaurio de la clase." - Volví a dejar escapar una pequeña carcajada al visualizar la cara de mis profesores al verme.

"¿Y aún lo tienes?"

"¿El disfraz? ¡Que va!, desapareció o al menos eso fue lo que me dijo mi tía entonces, obviamente se deshizo de él en lo que tuvo oportunidad, estuve bastante triste durante tiempo después de ello pero terminó por pasárseme"

"Siento que lo perdieras... supongo" - Noté cierto tono burlón en su voz pero no me desagrado, al contrario, me hizo gracia.

"¿Y tú qué? ¿Alguna obsesión infantil extraña?"

"Ninguna tan rara como la tuya"

"Eey"- Golpee ligeramente su brazo con mi puño de broma - "Venga yo te he contado la mía, cuéntame tu una señorito"

"Supongo que mi obsesión siempre fue el surf, me viene de mi madre sabes, pero no sé, había algo en el estar en el mar y de alguna manera hacerte uno con él que siempre me llamó, y así acabé. Mi madre dice que yo solía intentar imitarla mientras surfeaba cuando era mucho más pequeño, digamos que el mar siempre ha sido lo mío. Deberías probarlo… De hecho lo haremos juntos algún día"

"Eso suena a afirmación, no recuerdo haber aceptado. Parece ser que dar por entendido muchas cosas que me involucran, por ejemplo lo de ver la película de "The fault in our stars" juntos o hacer surf, es una de tus aficiones ¿no?"

"Es la más entretenida de ellas"

Estábamos prácticamente a dos pasos de nuestro edificio. Riku pega una pequeña carrera hacía la puerta de este y saca unas llaves de su bolsillo, y mientras tanto yo lo alcanzo, abre la puerta y se coloca a un lado de mientras la sostiene, me dirige una mirada fugaz y dice:

"Adelante madeimoselle"

"Que caballeroso" - Digo con fingida sorpresa - "Gracias" - Digo riendo mientras me adentro en el lugar.


Giro la llave en la cerradura de mi puerta, veo como Riku no entra a su casa sino que permanece a mi espalda, es extraño. Abro la puerta y grito un "Ya estoy aquí" pero nadie contesta, por lo que asumo que estoy sola.

"Olette" - Me llama Riku otra vez antes de que pueda cerrar la puerta tras de mí. - "Felicidades" - Dice, pero lo dice más alto de lo que debería contando con el hecho de que estoy a dos palmos de él.

"CUMPLEAAÑOS FEELIZ" - Comienza a gritar un coro de voces detrás de mí, me asusto un poco a causa de la sorpresa, cuando vuelvo a dirigir mi mirada a Riku, me percato de que este sonríe de oreja a oreja.

Me doy la vuelta para toparme con un grupo gigante de gente en el que se encuentran rostros que conozco, mis amigos, están casi todos, Aqua, Sora, Axel, Roxas, Kairi y Namine, entre ellos, también están mi tía y mi prima, que sostienen un pastel decorado como si fuera la cabeza de un unicornio y lo que debería ser el cuerno de este es una vela considerablemente grande, también hay varios amigos de la familia, aunque a este grupo no lo reconozco del todo. Es la segunda vez en este día que una multitud me canta el cumpleaños feliz.

"Pide un deseo" - Grita Lía, y eso hago mientras observo como la llama se desvanece ante mí a causa de la ráfaga de aire que sale de entre mis labios.

La sala estalla en aplausos por segunda vez. Recibo una tanda de abrazos, apretones de mejillas y otras cosas precedidas por un "felicidades" que se personaliza según el emisor. Me paso los 15 minutos siguientes rotando por toda la sala manteniendo conversaciones con todas las personas del lugar. No veo a Riku por ningún lado, que raro hace nada estaba aquí. Lo vuelvo a buscar con la mirada en vano, decido ir a preguntarle a mi tía.

Me acerco a ella y veo que hay una señora que no había visto antes conversando con ella, la mujer parece tener uno o dos años más que mi tía, sostiene un vaso de lo que creo que es un refresco de naranja, me resulta familiar pero no sé reconocerla como tal.

"Eli" - Ambas mujeres se giran hacia mí dándome toda su atención, por un momento me siento maleducada por no haber saludado a la otra mujer así que dirijo un "Hola" hacia ella que suena más escueto de lo que pretendía porque revoloteo entre mi memoria en busca de su nombre por unos dos segundos que se sienten demasiado largos hasta que me doy por vencida y añado un (aún más escueto) "¿Que tal?" y rezo porque no notase el hecho de que no sé quién es.

"Dime" - Dice al fin mi tía cortando así el silencio incomodo que se había presentado. Me aclaro la garganta.

"¿Has visto a Riku? No lo veo por ningún lado" - Siento los ojos de la mujer clavados en mi cara, me pone muy nerviosa.

"Se ha ido"

"¿Se ha ido sin más? ¿No te ha dicho nada?"

"Bueno me ha dicho que su papel aquí había terminado ya, le he insistido pero ha dicho que no quería molestar más de la cuenta, ha dado las buenas noches y pues… se ha ido"

Pongo lo ojos en blanco al imaginar la conversación de mi tía y Riku. ¿Qué no quería molestar más de la cuenta? ¿Que dice este chico? Voy a buscarle, empiezo a girar sobre mis talones para irme.

"Eres igual a tu madre, ¿te lo han dicho alguna vez?" - Interviene la voz de la mujer y causa que me pare en seco y me concentre en sus palabras. - Ella solía también poner mucho lo ojos en blanco, creo que si alguien me pagara por todas las veces que vi a Sarah hacer ese gesto sería multimillonaria."

"¿Usted conocía a mi madre?" - La mujer abrió los ojos como si esa fuera una de las preguntas más estúpidas que hubiera oído en su vida, mi tía rió con clara nostalgia.

"¿Usted? ¿No te acuerdas de mí verdad?"- Negué con la cabeza - "La conocía más de lo que ella se conocía a sí misma, soy Lauren, la mejor amiga de tu madre y la última vez que te vi eras todo un retoño aún y tú hermana tendría unos 4 años, así que no me extraña que no me recuerdes" - Termino de decir y bebió de su vaso.

"Laur acaba de volver de Canadá, se mudó allí cuando tú tenías apenas un año"

"Digamos que me cansado de la nieve y el clima potencialmente invernal durante todo el año" - Dijo esta sin más.

Quería quedarme ahí y preguntarle un millón de cosas respecto a su amistad con mi mamá pero sentía que me faltaba Tiara y ella también merecería escucharlas directamente contadas por ella también. "Riku", su nombre vibro en mi cabeza y recordé que iba a ir a buscarle.

"Riku… voy, voy a buscarle" - Repetí pensando en alto - "Lauren, ¿Puedo llamarte Lauren?"- Dije hablando atropelladamente por la emoción, la mujer asintió - "Bien, entonces Lauren, te llamaré, me gustaría que me contaras cosas de mi madre y haré que Tiara sé conecte a Skype para que también lo escuche" - Seguía hablando atropelladamente, Eli reaccionó de manera extraña al escuchar el nombre de mi hermana - "Aunque no tengo tu número de teléfono, ¿tienes teléfono? ¿Móvil? ¿Fijo? ¿Me das tu número?" - La mujer sonreía y me hacía un ademán que me hacía entender que tenía que calmarme.

"Olette" - Dijo cortando mi carrera de ideas. -" Sí tengo teléfono, y Eli tiene mi número ella puede dártelo" - Acto seguido la mujer río.

"Te llamaré, lo prometo" - Dije mientras caminaba veloz hacia la puerta.


Toque la puerta levemente con mis nudillos y esperé. Pasaron unos minutos y Riku seguía sin abrir así que volví a llamar a la puerta pero esta vez usando el timbre, volví a quedarme ahí de pie durante un momento hasta que escuché unos pasos desde dentro hasta la puerta y seguido a ello la puerta se abrió.

"Te has ido" - Afirme en dirección a un Riku con el pelo húmedo y que se encontraba ¿semidesnudo? Oh mierda, sí, no llevaba camiseta y sujetaba una toalla enrollada alrededor de sus caderas. Mis ojos volaron en otra dirección, más concretamente a una de las esquinas del recibidor. Me aclaré la garganta - "Eli ha dicho que te habías ido… y quería saber el porqué…" - Las palabras se me hacían difíciles de pronunciar, estaba nerviosa y probablemente ruborizada.

"Sí es que yo… Olette, ¿te pasa algo? Te noto nerviosa."

"¿Qué? ¿A mí? Nonono no me pasa nada" - Dije exageradamente rápido, Olette Edwards, en definitiva eres idiota.

"¿Estás segura?" - Esta vez note un tono jocoso en su voz.

"Segurisi…" - Comencé a decir mientras intentaba mirarlo a los ojos, en vano por supuesto, porque cuando volví a observarlo mis ojos volvieron a volar en otra dirección y mi voz dejó de escucharse - "Dios sólo tápate, por favor"

Su respuesta a esto fue una sonora carcajada que me hizo sentir como si volviera a estar en mis trece, fue tan sonora que estoy segura de que hasta Juan, el vecino rarito que colecciona figuritas de acción y las coloca de maneras extrañas por todos los rincones de su casa, del piso de arriba la habrá escuchado a la perfección .

"Esto ha sido una mala idea, me vuelvo a mi casa" -Bufé mientras me daba la vuelta para comenzar a caminar.

"Eh eh, calma, no te enfurruñes" - Escuché como dijo a mis espaldas y acto seguido sentí como tiraba de mi brazo con suavidad para hacer que volviese a tenerlo cara a cara - "Siento haberme reído de ti, pasa mujer" - Lo miré con inexpresividad - "Por fa"

"Vale, no me iré, pero que conste no me enfurruño y eres idiota" - La curva de sus labios volvió a hacer acto de presencia.

La casa de Riku era sencilla, su decoración era bastante sobria y estaba totalmente en orden, no te hacía pensar que aquí vivía un chico de su edad. Me anunció que iría a ponerse algo de ropa, no pude evitar observarlo mientras subía las escaleras en dirección a lo que supuse sería su habitación, su espalda estaba bien tonificada y tenía una especie de cicatriz en el omoplato derecho, tenía un buen cuerpo eso era algo obvio, me reprimí al segundo por comportarme así.

Había una serie de fotos colgadas en la pared del salón sobre un pequeño mueble de madera. En una de ellas había una mujer de rostro esperanzador con el pelo rubio y de ojos azules a los que acompañaba una amplia sonrisa que transmitía pura alegría, junto a ella había un hombre alto de pelo castaño, sus ojos eran del mismo color que su espesa cabellera y tenía una sonrisa igual que la de la mujer, este tenía pasado un brazo por el cuello de ella, y ambos sujetaban los hombros de un niño de pelo exageradamente rubio, casi blanco, de piel morena, ojos azules y que lucía radiante y que sujetaba entre sus manos lo que parecía ser un trofeo, era una foto realmente tierna. Mis ojos se desplazaron a algo que reposaba sobre el mueble bajo dicha foto, el trofeo de la foto, me agache ligeramente para así poder contemplarlo, era completamente dorado, una especie de cilindro de oro que se juntaba con una base de madera oscura y este daba paso a una figurita que consistía en un hombre sobre una tabla de surf que montaba sobre una ola, en la base de podía leer la inscripción:

"1er puesto: Riku Smith"

"Fue mi segunda competición formal en Australia" - Dijo una voz detrás de mí que me sacó rápidamente de mi cabeza. - "Recuerdo aquel día a la perfección, estaba un poco desilusionado porque creía que no sería capaz de ganar, ni siquiera de llegar al podio ya que el nivel era alto y yo no me sentía lo suficientemente bueno" - Se había posicionado a mi derecha y aunque sus ojos estuvieran posados sobre el trofeo podía notar como estaba totalmente inmerso en el recuerdo. -"De hecho se lo dije a mi madre, le dije "Mamá no sirvo para esto, soy débil…" ella se sorprendió bastante y entonces dijo algo que nunca olvidaré "Riku no eres débil, nadie de aquí lo piensa y has nacido para esto", eso bastó para animarme. Luego cuando me nombraron ganador me hizo prometerle que siempre creería en mí mismo y entonces sacamos esta foto. Y la verdad es lo mejor que he hecho desde entonces."

Se giró en mi dirección y me limité a sonreír mientras nuestras pupilas chocaban.

"¿Ha sido demasiado sentimental no?"

"No para nada" - Negué - "Es una historia muy bonita" - Dije, y lo decía en serio, lo creía así de verdad. Él se aclaró la garganta.

"¿Querías saber por qué me había ido no?"

"Oh... sí, venía en parte por eso" - Su expresión fue dubitativa cuando dije "en parte".

"Bueno yo no quería molestar, mi función ya se había terminado, así que decidí que lo mejor sería…"

"¿Cómo que no querías molestar?" - Lo interrumpo inconscientemente - "Si no molestas Riku"

"Pero es tu cumpleaños, se supone que deberías estar con tus amigos y tu familia…"

"Riku" - Lo llamo - "Has estado conmigo casi todo el día, además ya te lo dije no creo que seas tan terriblemente odioso, de hecho estoy más que dispuesta a enterrar el hacha de guerra. Empecemos de nuevo… Hola, mi nombre es Olette encantada de conocerte" - Dije mientras le extendía la mano y sonreía.

Se quedó de pie sin decir nada por un momento casi fugaz, seguido a esto estrechó al fin mi mano. Y pronunció las simples palabras:

"Riku, encantado" - Sonreía de oreja a oreja. - "Aunque nunca olvidaré esa primera impresión tuya tan normal" - Golpee levemente su hombro.

"Se supone que he desistido de mi deseo de raparte mientras duermes, no hagas que me arrepienta. Deberíamos volver, es una fiesta de cumpleaños y no hay cumpleañera"


Narra Riku:

Estaba sentado junto a Olette y sus amigos, habían pasado un par de horas desde que ella me había ido a buscar y durante todo ese tiempo habíamos estado todos hablando, en principio me había sentido un tanto incómodo, pero esa sensación no había durado mucho. Un sonido ligeramente agudo captó mi atención, bueno la mía y la de todos los de la sala, la tía de Olette o Eli, como ella la llamaba, se encontraba de pie en el primer escalón de la escalera chocando un cubierto sutilmente contra un vaso de vidrio.

"Si no es mucho pedir podríais acercaros todos, así no tendré que gritar"- Dijo más lo último más para sí misma que en alto. La gran mayoría nos acercamos a ella. - "Gracias"- Dijo y seguido a esto sé aclaró la garganta para continuar hablando. -"Bien como todos sabéis, hoy es el cumpleaños de la ya no tan pequeña Oly, que rápido pasa el tiempo ¿no?"

Mi mirada sé posó en Olette la cual se encontraba a mi lado derecho, estaba totalmente absorta en los ojos de su tía, todo su rostro expresaba calidez pero en mayor medida lo hacían sus ojos, su mirada estaba perfectamente mezclada con la de la mujer que la había criado, era como si ambas pudieran saber todo lo que la otra pensaba en ese momento. Por otra parte la emoción que Amelia desprendía era enternecedora, era como si le costara pronunciar cada palabra, sonaba nerviosa y esto causaba que pareciera que no supiera poner sus ideas en orden, o quizá tan solo no podía.

"Debido a esto a Talía se le ha ocurrido hacer una especie de recorrido de…" - La mujer hizo una pausa intentando recordar algo.

"240 segundos, o sea cuatro minutos" - Añadió la pequeña.

"Sí, exacto… 240 segundos de tu vida hasta ahora, esperamos que te guste, bueno, que os guste y Olette, ellos estarían orgullosos de lo que eres."

Pude notar como los ojos de esta se cristalizaron por aquellas últimas palabras y su sonrisa se ensanchó, algo dio un brinco en mi pecho. Sin pensarlo lleve mi mano a la suya y le di un suave apretón, ella me respondió con una sonrisa, y caminó en dirección a su tía, la vi alejarse y unirse con ella en un abrazo mientras apagaban las luces y preparaban la proyección en la pared.

Narra Olette:

Abrace a mi tía como si no la hubiera visto en años. Tengo mucha suerte de que estas personas sean mi familia.

"Gracias" - Susurre en su oído. - "Por todo lo que has hecho por nosotras"

"Te quiero pequeño cocodrilo" - Sonreí ampliamente mi tía no me llamaba así desde que era una niña.

"Te quiero" - Contesté.

Nos separamos y nos dispusimos a ver el video que habían montado, pero unos minutos después el teléfono móvil de mi tía comenzó a vibrar, ella me dirigió una mirada fugaz y yo le hice un ademán para que contestara sin problema. En la proyección aparecen unas imágenes en las que yo era demasiado pequeña para recordar ahora. Una mujer de pelo castaño, piel morena y de ojos claros apareció en pantalla, cargándome entre sus brazos… Sentí la presencia de alguien junto a mí, Riku.

"Esa es mi madre" - Dije de nuevo sin pensar.

"Se parece bastante a ti"

"Eres la segunda persona que me dice eso hoy" - Le sonreí.

A continuación apareció mi padre en pantalla junto a una relativamente pequeña Tiara. Sentí como si me apretaran el alma, verlos era más difícil de lo que yo creía, parpadee varias veces para evitar lágrimas. Sentí la mano de Riku acariciar mi espalda reconfortándome e inconscientemente apoye mi cabeza en su hombro y este paso su brazo por mis hombros. Permanecimos así durante un rato, más concretamente hasta el momento en que mi mirada paso de la proyección y se topó con una Kairi que tenía las cejas tan levantadas que prácticamente se unirían con la línea de su pelo en cualquier momento, esto me hizo pegar un brinco y separarme del pelo plata.

"Mira ese es mi disfraz de T-rex" - Dije para ocultar mi acción y evitar su mirada de incertidumbre.

"Bastante sexy" - Dijo este en son de broma haciéndome estallar en carcajadas.

Pasaron un par de imágenes más, en las que se podía ver lo infantil que soy a la perfección y el metraje acabo. La fiesta estaba llegando a su fin, me despedí de mis amigos y cerré la puerta, al darme la vuelta me topé con Riku.

"Creo que yo también voy a irme ya, gracias por invitarme"

"Gracias a ti por venir, bueno por ser parte de este día en general" - Dije mientras lo miraba a los ojos, me había equivocado un tanto con él al fin y al cabo. Por fin reaccioné y le abrí la puerta.

"Nos vemos Olette"

"Nos vemos Riku"

Tras decir eso cerré la puerta, Eli me miraba de una forma extraña mientras sonreía, obviamente sé había dado cuenta de la manera en la que me había quedado embobada. Me senté en el sofá.

"¿Qué?" - Dije pasando por alto su reacción y esta la cambió a una más tierna.

"Aún falta nuestro regalo" - Dijo Lía sonriente.

"Sabéis que no hacía falta que me regalaseis nada"

"Esto no es un regalo cualquiera" - Dijo esta vez mi querida tía.

Y entonces el sonido del timbre de la puerta se hizo presente, cortando nuestra conversación. Que raro ¿quién podría ser?, seguramente era alguien al que se le hubiera olvidado algo, probablemente Sora, al cual no sé le perdía la cabeza porque la tenía pegada al cuello.

"¿No vas a abrir?" - Dijo Lía sacándome de mi trance.

Me levanté de mi asiento y caminé hasta la puerta repasando una lista de en mi cabeza de posibles personas a las que se les hubiera olvidado algo, aunque mi opción más viable era Sora, se me paso por la cabeza que quizá la persona tras esa puerta era cierto pelo plata, pero rápidamente sacudí ese pensamiento y abrí de una vez la puerta. No me lo podía creer, me quedé en shock durante unos largos segundos, la persona que se encontraba delante de mí no era ni Sora ni ninguna de mis otras opciones, sentí como se me llenaban los ojos de lágrimas y me lleve una mano a la boca para evitar gritar de emoción y tan solo salté sobre ella envolviendo mis brazos a su alrededor.

"Yo también me alegro de verte enana"

Era ella de verdad, era Tiara, el mejor regalo de cumpleaños que podía haber recibido jamás.


Heeeey, ¿como estais?, antes que nada sigo viva sí, siento haberme esfumado de la faz de la Tierra por todo este tiempo pero digamos que he tenido una especie de crisis autora, básicamente sabía a donde quería llevar la historia pero no como llegar a ello y que me ha dado una frustración potente, así que preferí darme tiempo a borrar la historia. Pero la buena noticia es que he vuelto, espero que lo disfruteis.