Los personajes de esta historia pertenecen por completo a su(s) respectivo(s) autor(es), yo solo adapte la historia para Shugo Chara- Amuto


Mi Dios Griego.


La madre de Ikuto se había lucido.

Fue lo primero que pensó Amu cuando atravesó las puertas del salón donde se haría la recepción, era hermoso, había un sin número de mesas decoradas con pequeños arreglos florales, en toda la mitad estaba la pista de baile y la luz era tenue, creando un ambiente mágico, todo era tan elegante y caro que Amu no podía creer que fuera por su boda, pero al sentir aquella mano que apretaba la suya, se daba cuenta que todo aquello era real.

-Tengo curiosidad. ¿Cuánto de esto lo escogiste tú? –pregunto Ikuto luego de que ambos se acomodaran en su mesa.

Amu enrojeció, no había querido admitirle a Ikuto que ella no había elegido absolutamente nada para su boda, ni siquiera su vestido, sabía que la regañaría.

-Solo disfruta la fiesta. –replico Amu sonriendo.

Amu nunca había conocido a tantas personas en una sola noche, el salón estaba repleto y la gente iba a felicitarlos cada rato, no pudo evitar pensar que más que una boda esto era una reunión para presentarla en sociedad.

¿No se supone que cuando te casas, bailas, sonríes y besas a tu esposo? Pues eso no estaba ocurriendo, Ikuto aunque estaba a su lado estaba hablando con sus socios de trabajo, si, TRABAJO. ¿Qué demonios?

-Iré a hablar con mis padres. –dijo Amu rápidamente, vio que Ikuto fruncía el ceño, pero no le dijo nada.

Se levantó y fue a buscar a su madre, ella estaba hablando con Rima y Luke en una mesa cercana.

-¿A cuántas de estas personas conoces? –pregunto Rima cuando Amu se acercó.

-Podría contarlas con una mano, la mayoría son socios y amigos de la familia Tsukiyomi.

-¿Solo yo estoy notando que esto no parece una recepción, sino un evento social? –pregunto Rima subiendo una ceja.

Maldita sea siempre tan sincera.

-Rima no digas eso, Amu tiene que conocer a toda esta gente, ahora se va a relacionar mucho con ellos. –dijo Luke, ¡Gracias! Pensó Amu.

-Ikuto me dijo que le gustas a Nagihiko. –le dijo Amu a Rima intentando cambiar de tema, la verdad le había causado gracia, cuando iban en el carro él le había dicho que Nagihiko no había parado de botar la baba por Rima y que estaba seguro de que se había drogado o algo así (por lo cual Amu le había puesto los ojos en blanco).

-¿Nagihiko? ¿El padrino de Ken? –pregunto Rima subiendo una ceja.

-Sí, el padrino de Ikuto. –corrigió Amu.

-Ni me había dado cuenta que me miraba. –mintió Rima. –No es mi tipo.

Antes de que Amu pudiera replicar, una docena de personas se acercó a felicitarla, se aprendió algunos apellidos, Penhallow, Wayland, Verlarc, Carstairs, Branwell, Gray, Lovelace, Dios eran tantos, sonrió y agradeció a todos por venir, nunca se había sentido tan intimidada.

Pero de todos aquellos a los que saludo hubo uno que se le quedo principalmente, ¿Cómo podría olvidarlo? Era tan diferente y excéntrico.

-Sra. Tsukiyomi o bueno la puedo llamar Amu ¿Verdad? –pregunto sonriendo y Amu no pudo evitar pensar que sus ojos se parecían a los de un gato. –Mi nombres Tsukasa Amakawa


Ikuto maldijo mentalmente varias veces, ¿Por qué rayos Amu se había ido? Lo había dejado allí solo aguantándose la lata sobre el trabajo ¿No había notado que le había tocado la pierna para que lo sacara de esa situación? Bueno como podría notar algo con ese enorme vestido.

-Tenemos que revisar la lista de proveedores, necesitamos nuevas marcas para el centro comercial… -seguía diciendo uno de los gerentes del centro comercial.

-¿Podríamos discutirlo luego? Resulta que es la celebración de mi boda, no una reunión de negocios. –dijo molesto Ikuto, el gerente enrojeció violentamente.

-Discúlpeme, felicitaciones por su matrimonio. –dijo rápidamente, Ikuto solo asintió y se levantó para ir a buscar a Amu.

Era ridículo que no pudiera encontrarla, con ese vestido pensó que la vería a kilómetros, pero había tanta gente que no la veía por ninguna parte, no pudo evitar mirar a todas partes, las decoraciones todo era del estilo de su madre, sintió decepción, decepción de que Amu ni siquiera intentara organizar algo por ellos, de que ella solo se hubiera dedicado a aceptar las cosas que quería su madre como si no le importara… alejo esos pensamientos, si él no importara a Amu ella no se hubiera casado con él, ¿Cómo iban a convivir? una cosa había sido plantearse la idea de un matrimonio, hacer una boda, pero esto era real, iban a vivir juntos, ¿Las cosas funcionarían? ¿Actuarían como casados? ¿Dormirían en la misma cama? ¿Actuarían como compañeros de apartamento? Todas esas preguntas que no había querido hacerse lo empezaron a bombardear, sabía que sus padres les habían comprado una casa, no se lo había querido decir a Amu hasta cuando volvieran de su viaje, no sabía que pasaría ni como actuarían, solo esperaba que ella nunca lo dejara, porque en el momento en que la vio entrando a la iglesia lo supo, supo que aquellos sentimientos que había frenado habían vuelto y que no iba a ser fácil deshacerse de ellos.

-¡Ikuto! –grito una chica, el volteo a verla y no pudo reprimir una sonrisa.

-Aline Penhallow, así que me tengo que casar para poder verte. –dijo Ikuto subiendo una ceja, siempre había apreciado a Aline.

-¡No digas eso! Sabes que estaba de viaje con Helen… -dijo sacándole la lengua. – y hablando de amores, acabo de conocer a tu esposa, es muy bonita.

-Lo sé es hermosa. –dijo Ikuto con ensoñación.

Volteo a ver y la vio caminando a ellos, vio cómo su mirada pasaba de Aline a él y hacia una mueca ¿Estaba celosa? Quería saberlo, la verdad Amu jamás se ponía celosa por nada. Atrajo a Aline y la abrazo tan fuerte, ella solo hizo un ruido de sorpresa. Vio la cara de Amu, que en ese momento trataba de contralar su expresión, cuando llego hasta ellos, Ikuto soltó a Aline.

-Te extrañe bastante. –dijo Ikuto y vio como Aline subía una ceja y luego al ver a Amu sonrió.

-Yo también te extrañe cretino. –dijo mirando a Ikuto acusadoramente, su celular sonó y ella se disculpó y se fue a hablar a otro lado.

-Le agradas a Aline. –dijo Ikuto mirando a Amu, evaluando su reacción, ella parecía impasible.

-Y veo que a ti te agrada ella. –dijo Amu haciendo un esfuerzo para no fulminarlo con la mirada, ¡Qué bonita celebración estas teniendo! Le grito la voz sarcástica de su conciencia.

-¿Estas celosa? –pregunto Ikuto, haciendo un gran esfuerzo para no sonreír.

-¿Debería? Solo somos amigos. –dijo ella y decirlo en voz alta había resultado peor de lo que había imaginado.

-Lo sé, pero igual estamos casados, pensé que de pronto te molestaría, pero ya veo que no. –dijo Ikuto imparcial, pero la verdad le había dolido bastante que ella hubiera dicho aquello.

-¡Mi nueva pareja favorita! –dijo alegremente Tsukasa, pero al ver como ambos se miraban se dio cuenta que no era el mejor momento. – ¿Saben que es lo que más me gusta de las bodas? Que hay barra libre, iré por un trago sigan mirándose con ese amor a ver si nos empalagan a todos. -dijo sarcásticamente volviendo por donde había venido.

-Nos acabamos de casar, aunque sea finge que eres feliz. –dijo Ikuto fulminándola con la mirada y alejándose rápidamente.

Amu sintió como se le helaba la sangre ¿Fingir que era feliz? Había sido inmensamente feliz hasta hacia cinco minutos, ¿Qué si se había puesto celosa? Pues claro que sí, él nunca la trataba así, y verlo siendo así con alguien le dolió, pero no quería que Ikuto pensara que se estaba tomando su papel muy enserio, por eso había actuado con aquella frialdad, pero al verlo alejarse sintió como si se le estuviera yendo la vida.


-¿Te traigo algo de tomar? –pregunto Nagihiko a Rima, había estado esperando el momento perfecto para acercarse.

-Tengo manos, puedo ir por lo que quiera tomar. –dijo ella poniendo los ojos en blanco, detestaba aquel cliché de los hombres de ser caballerosos un rato y luego mostrarse realmente como son.

-Solo trataba de ser amable. –dijo Nagihiko sorprendido.

-Pues no trates tanto, es barra libre y estoy cansada, vamos a tomar unos tragos. –dijo ella enganchando el brazo al de él, Nagihiko la miro sorprendido y ella tuvo que obligarse a reprimir una sonrisa.

Llegaron a la barra y pidieron tequila.

-Creo que quieres emborracharme. –dijo Nagihiko subiendo una ceja.

-¿Así que no puedes tolerar el alcohol? Bueno buscare a alguien que no sea tan gallina. –dijo ella haciendo amago de irse.

-¿Gallina? –pregunto el atónito y la retuvo. –Vamos a ver quién termina siendo la gallina.

Ambos comenzaron a beber bastante, Nagihiko no se había equivocado al pensar que Rima lo quería emborrachar, era cierto, quería averiguar qué pasaba realmente con Ikuto y Amu. Después del octavo trago Nagihiko ya tenía las mejillas rojas, no había notado que Rima apenas iba por el segundo.

-¿Ken… digo Ikuto quiere mucho a Amu verdad? –pregunto Rima empezando su interrogatorio.

-Claro es su esposa. –dijo Nagihiko tomando más tequila.

-Tú y yo sabemos la verdad de todo y por qué se casaron, la verdadera pregunta es: ¿Ikuto solo se casó con ella por eso? –pregunto un poco irritada Rima, ¿acaso tenía que hacerle dibujitos para que entendiera la pregunta?

-Pues… -Nagihiko entrecerró los ojos, el alcohol le estaba haciendo efecto, pero no era de los que cuando se ponen borrachos sueltan verdades. –No sé.

Rima apretó los labios, claro que él lo sabía, era su mejor amigo.


-¡Cariño! –grito la madre de Ikuto cuando vio a Amu, ella parpadeo varias veces ¿Cariño?

-Todo esta maravilloso. –dijo Amu dedicándole una sonrisa.

-Me alegro que te guste, te estaba buscando para dos cosas, la primera contarte que todos han hablado maravillas de ti. –dijo ella aprobadoramente. –La segunda que ya es hora del primer baile, ya reuní a tus padres, a Ikuto y a mi esposo, nos están esperando.

Maldición, el primer baile, se suponía que debía ser un momento romántico pero viendo como las cosas estaban con Ikuto, Amu dudaba mucho que fuera un baile agradable, asintió y se dejó guiar por su emocionada suegra que no paraba hablar.

Al llegar a donde se encontraban vio que Ikuto ya se había calmado pero seguía con esa expresión de fastidio en su cara.

-Señoras y señores, es momento del primer baile de los novios. –dijo el maestro de ceremonia, al que Amu apenas había notado.

Ikuto le tendió la mano y Amu la cogió, sentía su enojo, no quería que él estuviera así con ella, menos en su boda, acaricio con el dedo sus nudillos y el la miro fijamente, aquellos ojos zafiro que siempre que querían la traspasaban y la ponían nerviosa.

-Lamento lo de hace un rato, además no tengo que fingir que soy feliz, porque lo soy, soy muy feliz por haberme casado contigo Ikuto Tsukiyomi. –dijo Amu y noto como Ikuto suspiraba aliviado y se relajaba.

-Bueno si te hubieras puesto celosa por Aline la verdad me hubiera dado risa, me tendría que poner celoso yo de que le agrades tanto. –dijo con una sonrisa divertida mientras se situaban en la mitad de la pista de baile con todas las personas alrededor.

-¿Celoso tú de ella? –pregunto desconcertada Amu.

-Claro, a Aline le gustan las chicas. –dijo Ikuto esperando la reacción de Amu, ella lo miro abriendo mucho los ojos y él se empezó a reír.

¿Era enserio? ¿Se había puesto celosa de una chica a la que ni siquiera le gustaban los chicos? No tuvo tiempo de decir nada porque la música comenzó a sonar e Ikuto luego de apoyar las manos en su cintura comenzó a bailar, Amu entrelazo las manos por detrás de su cuello y se dejó guiar por él. Todavía le costaba creer que aquel Dios griego fuera suyo.

Sintió que el baile se acabó muy rápido y se encontró bailando con Luke, él le sonrió, sabía que debía de estar nervioso, él no era de ir a fiestas menos a una tan elegante con tantas personas mirándolos, vio que Ikuto bailaba con su madre que se limpiaba varias lágrimas.

Luego bailo con su suegro, el cual no dejo de elogiarla, lo cual hizo que Amu enrojeciera, vio de reojo como Ikuto bailaba con su madre y mientras lo hacían hablaban, seguro su madre le estaba diciendo a Ikuto que pasaría si le rompía el corazón, agradeció no alcanzar a escuchar.

Luego de esto la pista se llenó de gente y comenzó la fiesta, Amu bailo con lo que le pareció a ella cientos de personas, no había visto ni a Rima ni Nagihiko por ningún lado, cuando se disponía a buscarlos, alguien la cogió.

-¿Bailaras conmigo verdad Amu? –pregunto una voz divertida, Amu supo quién era antes de voltearse. Tsukasa Amakawa.

-Que confianzas te tomas Tsukasa. –dijo Amu y empezó a bailar con él, lo había conocido hace apenas un rato pero le caía bien, aunque parecía no encajar en aquel lugar no le importaba.

-Claro que me las tomo, conozco a Ikuto hace bastante y no para de hablar de ti, así que es como si ya te conociera. –dijo picándole el ojo.

-Hay Tsukasa… -dijo ella mientras giraban.

-Hay Amu… cuida mucho a Ikuto, es terco, sarcástico, orgulloso…

-¡No me halagues tanto que me sonrojo! –dijo Ikuto al escuchar a Tsukasa.

-Estoy siendo sincero con la pobre chica, tiene que saber dónde se metió. –dijo el bromeando.

-Deja de decirle a mi esposa mis virtudes. –dijo el sarcástico como siempre. –Dijiste que me presentarías a tu novio, ¿Dónde está?

¿Novio? Amu pensó que había escuchado mal hasta que Tsukasa comenzó a hablar.

-Hay mi querido Alexander no quiso venir, no me quería decir el por qué pero luego después de cierta persuasión me lo dijo, al parecer su familia tiene algún conflicto con la tuya, me dijo que él no tenía ningún problema contigo o tu familia pero prefería evitarse una pelea. –dijo triste Tsukasa. –Además todavía no le cuenta a su familia de nuestra relación, entonces las cosas no andan tan bien como me gustaría.

-¿Que apellido es? –pregunto Ikuto.

-De Morselle.

Amu abrió los ojos de golpe, ¿El hijo de Maryse era gay? Ella no tenía nada encontrar de aquello, pero no se imaginaba la presión que debían ejercer sobre él, lo recordaba en la oficina de ella, pelo negro y hermosos ojos azules.


Rima sabía que aquello era una locura, ¿Cómo había pasado de tomar unos tequilas en la barra a estar estampada contra una pared con Nagihiko besándola como un loco? No sabía por qué lo había permitido, era algo que ella no hubiera hecho, pero le gustaba besar a Nagihiko. Intentaba controlarse porque no quería darle un espectáculo a algún curioso que pasara pero sabía que cualquiera pensaría lo peor si los viera, sintió las manos de Nagihiko descender de su cintura y rápidamente se las cogió, puede que lo dejara besarla pero no llegaría más lejos. Lo aparto suavemente.

-No… -murmuro Nagihiko acercándose nuevamente.

-Quieto, es la boda de nuestros mejores amigos, debemos ir. –dijo inflexible Rima y comenzando a ir al salón.

¿Cómo había terminado en aquella situación?

-Bueno es momento de lanzar el ramo. –dijo el maestro de ceremonias, Amu asintió y subió al escenario, vio que Rima entraba al salón ¿Dónde había estado? Sus dudas se disiparon y no pudo evitar sonreír cuando vio a Nagihiko entrar detrás de ella, ¿No que no era su tipo? ¡Ja! Rima se reunió con un centenar de chicas que esperaban coger el ramo. Lo lanzo esperando que le cayera a Rima pero…

-¡LO AGARRE! –Amu se volteo atónita y luego comenzó a reír al igual que todos los invitados, cuando vio a Tsukasa con el ramo y una sonrisa.

-No sé si este permitido que el ramo lo coja un hombre… -empezó a decirle el maestro de ceremonias a Amu, ella hizo un gesto con la mano quitándole importancia.

-Él lo atrapo así que es suyo. –dijo amablemente y bajando del escenario.

Ikuto la esperaba, le sonrió.

-¿Dejaras que Tsukasa se lo quede? –pregunto.

-Claro que sí. –dijo Amu sonriendo.

-Bueno, ahora debemos partir el pastel y hacer el brindis, en 2 horas tenemos que irnos. –dijo el complacido.

-¿Me dirás a dónde vamos? –pregunto Amu agarrando el brazo que él le ofrecía.

-No, ya sabrás cuando lleguemos.

Partieron el pastel y con poca delicadeza se lo embarraron al otro en la cara, Amu sonrió, aunque tuviera la cara llena de crema ese era el Ikuto que más le gustaba, el Ikuto juguetón. En el momento de hacer el brindis, Luke algo sonrojado se levantó y empezó un discurso breve de cuanto significaba Amu para él y que esperaba que Ikuto la cuidara y la amara siempre, fue emotivo para Amu, pero más para Midori.

Bailaron un rato más con los invitados, hasta que Ikuto le susurro a Amu que debían irse, esta solo asintió y fue a despedirse de sus padres, de Rima (no sin antes decirle que debían hablar), de sus suegros y de Nagihiko. Fue a una sala continua privada y se cambió su enorme vestido por un vestido sencillo de tiras blanco, respiro aliviada había pensado que nunca se desharía de aquel vestido gigante. Cuando termino de cambiarse, se soltó el cabello y se retoco del maquillaje, luego salió Ikuto la esperaba en la puerta, sonrió al verla.

-¿Sra. Tsukiyomi, está lista para las mejores vacaciones de su vida? –pregunto Ikuto mientras la cogía de la mano.

-Esto va a ser interesante. –dijo Amu y ambos comenzaron a caminar a la salida.