Título: Uchiha Obito no Monogatari

Género: Aventura/Romance/Amistad

Subgénero: What if.../ ¿Qué pasaría si...?

Advertencias: Muerte de personajes (no vayan a lloriquear, en la serie se murieron un chingo), uso de OC's

Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto, hago esta historia con el único fin de entretener.

Arco I

Capítulo 9: La invasión a Konoha

—Siempre creí que eras callada y muy rara, pero ¿sabes? Me gustan las personas como tú.

Con esas palabras dirigidas a Hinata, Naruto se dirigió hacia la arena de batalla para tener su enfrentamiento contra Neji Hyuga. Llegar hasta donde había llegado fue duro tanto como con su equipo como por esfuerzo individual. Estaba seguro que su entrenamiento con el ermitaño pervertido había rendido frutos, comprendía mejor sus capacidades y que era lo que realmente había en su interior.

Claro que había llegado a sentir algo de nervios, después de todo él era un perdedor que se enfrentaría al genio de los genin, era muy consciente de ello, pero por suerte, Hinata llegó a darle la motivación que necesitaba para seguir adelante en esos momentos.

Aquella pelea resultó sin dudas muy difícil, toda clase de emociones habían salido a flote con ella, pero todos fueron capaces de ver las capacidades del chico rubio al derrotar al genio de los Hyuga. Era casi imposible de creer, pero aquello llenaba a Obito y Rin de cierto orgullo; ambos aplaudían su victoria desde las gradas con el resto del público.

—Lo hizo mejor que yo en mi primer examen chunin —comentó el Uchiha viendo al rubio vitorear y celebrar en la arena.

—Y tal vez le enseñó un par de cosas al chico de los Hyuga —sonrió la castaña bastante feliz por el genin. Desvió un poco la mirada, como si buscara a alguien entre la multitud que poco a poco dejaba de aplaudir—¿No es raro que Kakashi no haya llegado?

—¿Raro? Él es quien ahora suele llegar tarde —respondió con un tono de evidente sarcasmo, rodando su ojo en un gesto de tenue fastidio al pensar en su amigo de hebras plateadas.

—Lo sé, pero el combate de Sasuke es el siguiente y no han llegado ninguno de los dos —dijo ya preocupada por el retraso—. Estoy segura de que la mayoría vino explícitamente a ver ese combate…

—En realidad tienes razón en eso —su expresión cambio a una de preocupación y mas al escuchar como llamaban a Sasuke y este no hacía acto de presencia—. Ese idiota, ¿Dónde se metió?

Genma, juez de los combates, decidió posponerlo en lugar de cancelarlo ya que era muy consciente de las ansias del público por presenciar tal combate, así que procedió a llamar a los miembros del tercer duelo: Shino Aburame y Kankurō. Este último, para desesperación y confusión de muchos, decidió retirarse y así rendirse sin siquiera mostrarse en combate.

No quedó más opción que proceder al siguiente combate: Shikamaru Nara versus Temari. Sin dudas una lucha que nadie parecía esperar con demasiadas ansias y el alumno de Asuma era muy consciente de ello, la sola idea de luchar le daba pereza y de no ser por el inesperado empujón de Naruto que le hizo caer a la arena, no se hubiera preocupado por bajar. Al final, la lucha resultó ser muy emocionante y la inteligencia de Nara para las estrategias se robó la atención de todos, aunque el final tan sorpresivo dejó a muchos totalmente perplejos.

—Imagino que al ser tu alumno ya lo veías venir —Rin no pudo evitar reírse del mismo modo que Kurenai, admitía que aquello también le sorprendió mucho, pero era gracioso a su modo—. Me sorprende que fuera tan inteligente, tal vez todo lo que necesita es algo de motivación.

—Es un completo perezoso, no tiene mayor interés por nada más que mirar nubes, pero sí, es un chico muy listo y sé que podrá llegar muy lejos si encuentra la motivación que necesita para avanzar como ninja —respondió Sarutobi bastante orgulloso, aunque también apenado, Shikamaru era casi tan bueno como Naruto dando sorpresas.

El duelo entre Sasuke y Gaara había resultado tan emocionante como muchos esperaban, aunque con un final muy imprevisto. La invasión contra Konoha había comenzado y ahora sus ninjas trataban de defender su aldea a toda costa.

—Obito, tienes que tele transportarte dentro de esa barrera con el kamui, debemos ayudar al Hokage —ordenó Kakashi antes de golpear a un ninja del sonido con fuerza, mandándolo contra otro de ellos.

—Estoy en eso, no tienes que darme ordenes —bufó antes de desaparecer hacia la otra dimensión. Hatake junto con Gai y otros jounin, permanecieron luchando en espera de que el Uchiha fuera capaz de lograr algún resultado, pero este acabó por regresar con ellos—. Es una barrera muy fuerte, no puedo atravesarla ni eliminarla ni aparecerme dentro de ella, quien la hizo estaba muy consciente de lo que quería evitar.

—Quien hizo esto tomó medidas contra técnicas espacio-temporales —dijo Gai antes dar una fuerte patada a su adversario, logrando dejarle inconsciente.

—¿Dónde está Rin? —preguntó Hatake al notar la ausencia de la castaña. Obito miró a su alrededor notando que no se encontraba en los alrededores—¡Búscala! ¡No dejes que use eso en la aldea!

—Te dije que dejaras de darme ordenes y no creas que Rin es tan imprudente —gruñó antes de desaparecer para ir por la jinchuuriki.

Avanzando hacia la aldea se encontraba una enorme serpiente de múltiples cabezas siendo apoyada en su destrucción por ninjas enemigos. Los shinobis de la hoja apenas podían responder al ataque por lo que ocuparse del enorme monstruo estaba tomando tiempo. Rin corría lo más rápido que podía, sentía que podía ocuparse de aquel monstruo con los poderes del biju en su interior, pero de camino solo encontró a sus compañeros tan heridos que sus instintos como médico fueron mayores y solo se detuvo a atenderlos, no se perdonaría si los dejaba morir.

—¡Rin! —Obito corrió hacia la castaña, quien aplicaba su ninjutsu medico en un jounin herido—¿Por qué te fuiste así? Me preocupaste.

—Ese monstruo está destruyendo todo, pensé que podría hacer algo, quizás pueda detenerlo con… —confesó sin dejar de atender a su paciente.

—No es seguro —dijo tratando de no alterarse por la idea. Nuevos enemigos captaron su atención, eran ninjas del sonido que estaban dispuestos a asesinarlos—. Puedes hacer algo con tu propio poder, no creo que muchos estén preparados para lo que de verdad puedes hacer —le miró un momento con notoria preocupación antes de encargarse él solo de los enemigos—. Rin, sabes que hay cosas que yo tampoco puedo hacer aquí, por mucho que queramos proteger nuestra aldea, hay mejores maneras —sonrió ligeramente.

La castaña le miró con algo de tristeza, así como la presencia del biju en su interior, la capacidad de Obito sobre el elemento madera se mantenía como un secreto para muchos. Al asegurarse que el jounin que atendía se encontraba estable, la jinchuuriki se puso de pie y se quedó junto al Uchiha.

—Defendamos juntos nuestra aldea, Obito.

Las múltiples batallas que se llevaron a cabo ese día fueron muy intensas, pero al final, la victoria había sido para Konoha. Claro que el precio había sido alto, la muerte de Hiruzen fue un duro golpe para todos los aldeanos, así como las diversas pérdidas que se dieron en la lucha contra Otogakure y Sunagakure. Cuando las fuerzas enemigas finalmente se replegaron, disponer de sus difuntos fue lo primero que se decidió hacer.

Todos los que dieron su vida protegiendo su aldea serían recordados siempre, en especial el anciano Hokage, después de todo, aquel valiente ser llenó de luz el camino de muchos y dejó a cargo de sus jounin el transmitir la voluntad del fuego a la siguiente generación.

Mientras las reparaciones de la aldea comenzaban al fin, los altos mandos del país del fuego junto a los consejeros estaban buscando la opción para el sucesor de Sarutobi. Nombres como Obito Uchiha y Kakashi Hatake salieron a relucir en aquella discusión, pero se consideraban demasiado jóvenes para el puesto y que de momento ambos tenían misiones muy importantes que cumplir: ser la imagen de Konoha en una importante organización internacional y la formación de un joven equipo de ninjas. De este modo, se llegó a la conclusión de que uno de los alumnos del viejo Hiruzen eran las mejores posibilidades.

El ataque a Konoha no solo generó problemas entre las aldeas, dentro de Akatsuki surgieron un par de conflictos internos en cuanto Obito y Rin fueron capaces de regresar. La disputa entre el Uchiha y Sasori pudo terminar de un modo peor de no ser por la intervención de varios de sus miembros.

—¡Nosotros no sabíamos nada de esto! ¡Nunca hubiéramos estado de lado de algo tan absurdo! ¿Por qué seguiríamos aquí entonces? —La voz del pelirrojo resonaba con una fuerza nunca antes escuchada.

—Obito escucha —intervino Yahiko antes de que siguiera con aquella discusión—, era importante que supieran como miembros de Konoha que el Kazekage murió. Lo encontraron muerto no muy lejos de su aldea y al parecer llevaba así desde antes del ataque a Konohagakure.

Tanto Rin como Obito abrieron los ojos con relativa sorpresa. Los dos ninjas, oriundos de la arena no estaban precisamente afligidos por la noticia, pero les había sorprendido mucho recibir toda la información de lo ocurrido mediante un mensaje.

—Sasori y Pakura fueron llamados a su aldea, es muy probable que quieran ofrecerlos como candidatos al puesto de Kazekage —agregó Konan luego de un breve silencio.

—Pero solo iré yo —sentenció el marionetista—, no estamos interesados en el puesto de Kazekage y menos después de lo que hicieron. Ignoraron nuestro trabajo en Akatsuki y atacaron a nuestras espaldas a nuestros aliados, son patéticos.

—Sasori por favor —le reprendió la kunoichi—, es nuestra aldea a pesar de todo, todos fueron engañados por Orochimaru.

—El cual no hubiera sido un problema si Konoha lo hubiera parado desde hace mucho.

—¿Qué insinúas Sasori? —Obito volvió a mirarle con fiereza—¿Acaso piensas que no hemos tratado de pararlo? ¿Crees que lo protegemos? ¡Destruyó nuestra aldea! ¡Asesino al viejo! ¡Por su culpa murieron muchos de mis compañeros!

—¡Y murieron muchos de mi aldea también por su manipulación!

—¡¿Desde cuándo te importan tanto?!

—¡Basta los dos! —volvió a intervenir Yahiko—Estamos para solucionar esos problemas con diplomacia, no es culpa de ninguna aldea. Es verdad que Orochimaru era de la hoja, pero no pueden responsabilizar a toda la aldea. Sasori tiene que volver a la Arena para informarse bien sobre todo lo ocurrido y cuando tengamos esa información, buscaremos el modo de hacer de intermediarios entre ambas aldeas, no debemos enemistarnos por culpa de Orochimaru.

A pesar del tenso silencio que se formó, ambos hombres parecieron estar de acuerdo y solo se retiraron bajo la mirada de sus compañeros. La mayoría suspiró con alivio de que el problema no llegara muy lejos.

—Deidara —el de cabellos naranjas se giró a ver al más joven de la organización, quien no siguió a su superior –como consideraba a Sasori- para escucharle—. Por ahora no informes de esto a tu aldea, la noticia les llegará después, ¿de acuerdo?

—Está bien, h'n.

Sunagakure

Tal como había dicho, Sasori regresó por su cuenta a la arena. Tenía sus razones para volver solo y simplemente decidió ir directamente con el consejo para saber todos los detalles de lo ocurrido. Escuchar toda la historia le llenó de enojo, pero a pesar de todo, se mantuvo estoico hasta que oyó la propuesta final.

—Acepta el puesto de Quinto Kazekage, por favor —pidió Baki cuando acabó la explicación—, solo tú estarías capacitado para el puesto.

—Vine aquí para escuchar bien sobre lo que pasó y como quedará nuestra relación con la hoja. Que acepten la rendición debido al engaño de Orochimaru hará que sea más fácil volver a establecer la alianza con ellos —sus palabras sonaron un poco frías para los presentes, pero nadie quiso arriesgarse a interrumpirle—. Como parte de Akatsuki estoy dispuesto a colaborar, pero no pretendo ser el Kazekage.

—Pero Sasori…

—En estos momentos tengo cosas más importantes de las que preocuparme y aunque no las tuviera, no me veo como Kazekage.

A pesar de las protestas e insistencia por parte de todos, el pelirrojo no cedió y solo se levantó de su lugar, llevándose los pergaminos con la rendición firmada por los miembros del consejo. Poco después de salir de la sala, fue interceptado por uno estos miembros que se apresuró a seguirle: Yūra.

—Sasori —el nombrado se giró a mirarle con poco interés—, si no es muy entrometido de mi parte preguntar: ¿Qué es más importante que el titulo más alto al que puede aspirar alguien en la arena?

—Como dije antes, el puesto no me interesa en lo absoluto —suspiró antes de darle la espalda—, y aunque lo hiciera, ahora solo puedo preocuparme por Pakura, mi discípulo y mis hijos. —concluyó antes de seguir su camino.

Konohagakure

Entregar el mensaje de rendición por parte de la arena era la razón por la cual habían regresado tan pronto a la aldea, pero no esperaban encontrarse con la noticia de que Kakashi estaba hospitalizado tras caer en un potente genjutsu propiciado por el mismísimo Itachi Uchiha. Obito se sentía frustrado en muchas formas, porque había perdido la pista del otro Uchiha y este se aparecía en la aldea como si nada y atacaba a sus compañeros sin piedad.

—Es bueno que hayan vuelto, en especial desde que supimos que era lo que estaban buscando —decía Kurenai mirando a la castaña con suma preocupación—, estaban detrás de ti y Naruto…

—No, estaban detrás del Sanbi y el Kyuubi —le corrigió el Uchiha quien no apartaba la mirada de su inconsciente amigo—¿Sasuke lo sabe? ¿Él vio a Itachi?

—No lo sabemos, no hemos visto al chico en un rato —negó Asuma—. Obito no sería bueno que te marcharas para seguirlo, por ahora la aldea está muy desprotegida con la ausencia de un Hokage y con las reconstrucciones, sería bueno que permanecieran aquí un tiempo, al menos hasta que Jiraiya-sama regrese, sabemos que él puede proteger muy bien a Naruto, pero tú debes proteger a Rin.

Obito sabía que Asuma tenía mucha razón, mas no podía dejar de sentirse frustrado. Una vez más sintió un pequeño dolor de cabeza, esa punzada constante que parecía querer advertirle de sucesos que simplemente no podía entender o recordar.

—Obito —la suave voz de Rin le trajo de nuevo a la realidad. Aquellos grandes ojos marrones parecían reprocharle algo, como siempre, Rin era muy perspicaz y sabía o intuía que algo más le pasaba, pero por más que no quisiera ocultarle cosas, no sentía conveniente hablar de ello en esos momentos.

Sonrió ligeramente, sujetando su mano entre sus enguantados dedos, sabía que con eso ella entendería que después podrían hablarlo.

—Gai se encargará de avisarle a Jiraiya-sama —declaró finalmente Kurenai.

El encuentro de Itachi y Sasuke había acabado con un resultado terriblemente devastador para el más joven de los hermanos. Saber que todo ese tiempo entrenando con la única ambición de vengarse no había dado ningún fruto, fue casi tan terrible para él como el revivir esa trágica noche en la cual su familia y clan perecieron.

Era triste y cruel que un chico de solo trece años debiera pasar por tanto sufrimiento. A Itachi le dolía verlo sufrir, no obstante, no podía permitirse demostrarlo y tras dejarle inconsciente, se decidió a huir junto a su compañero. Aun cuando sus poderes eran impresionantes, no había modo de que pudiera ganarle a Jiraiya y no le convenía que Kisame encontrara la oportunidad de tomar al niño jinchuuriki, además, verse presionado a usar el Tsukuyomi de nuevo y el Amaterasu le había agotado más de lo esperado.

—¿Cómo te encuentras, Itachi-san? —Preguntó una vez pararon en un lugar seguro a descansar.

—Estaré bien, solo necesito unos minutos —respondió con voz monótona. Cerró los ojos un momento, dejando salir un silencioso suspiro. Sasuke había crecido mucho desde la última vez que le vio, ya no era para nada un niño, pero aun le hacía falta mucho más por crecer.

Pensar en su hermano le distrajo por un rato y le permitió relajarse hasta que el llamado de su líder le trajo nuevamente a la realidad. Cierto, habían fracasado en su misión, pero tenían una explicación válida para su fallo. No dudaba que Kisame y él podrían darle buena batalla al legendario sanin, pero era mejor dejar las cosas como estaban.

Una vez en la cueva, el líder no pareció darle mayor relevancia al fracaso, aceptando la excusa con el mensaje de que por ahora tenían otras misiones que completar antes de proceder con la captura de los jinchuurikis.

—Itachi, debemos hablar —anunció Ichigo, líder de la organización Tsuki no me, el mismo nombre del objetivo que tanto ansiaba Madara Uchiha y que ahora era ejecutado por sus supuestos descendientes.

—Kisame, adelántate.

Una vez ambos Uchiha quedaron en solitario, se dedicaron miradas frías que podían rayar lo indiferente. Itachi sabía bien lo que quería el otro así que cuando este comenzó a caminar, decidió seguirle por aquella cueva sin rechistar.

—¿Has tenido contacto con Obito Uchiha? —Pregunto sin detener su paso o girarse a verle.

—No —respondió monótonamente—, pero cada vez es más difícil evitarlo, ha estado más cerca de mí de lo que él cree.

—Nadie de Akatsuki debe involucrarse o saber de nuestros movimientos —Ichigo se detuvo frente a una pared de roca y estiró su mano para presionarla, esta se hundió, revelando un pasadizo por el cual ambos se introdujeron—. Aun no me gusta la idea de tener prisioneros, pero me da una sensación de tranquilidad ¿sabes? De que no nos traicionarías tan fácilmente.

—Sabes que no lo haría —Itachi frunció el ceño, ignorando las diversas celdas a los lados, todas vacías.

—Yo no estaría tan seguro, después de todo, no exterminaste a los Uchiha por los motivos que todos creen —el mayor detuvo su andar cuando llegaron a la ultima celda—. Yo más que nadie conozco todos tus secretos Itachi, conozco tu vida y conozco tus metas. Pero si me equivocara, ya la habrías asesinado en cuanto supiste que se encontraba con vida ¿cierto?

Al no obtener una respuesta por parte del menor, se giró a mirarle con su único ojo descubierto, irradiando aquel rojo amenazante.

—De cualquier modo, si te preocupa mantenerla con vida, sería bueno que la convencieras de comer —abrió la reja de la celda y se fijó en la única persona que era prisionera de su organización—. Esto me desagrada, me hace pensar en los métodos de Orochimaru, pero eres una pieza importante para Tsuki no me y no es como que mis genjutsus sean más potentes que los tuyos como para usar esas tácticas contigo.

—¿Qué esperas de mi realmente? —Preguntó desafiante. A Itachi le desagradaba ser manipulado por ese hombre, pero ya había sido derramada demasiada sangre Uchiha por su mano y no estaba dispuesto a sacrificar más.

—Lo mismo que espero de todos. Yo los ayudo con sus metas y ustedes me ayudan con la mía, ¿no salimos todos beneficiados? ¿La tuya no es morir a manos de tu hermano? No necesitamos mantener secretos entre nosotros, Itachi.

—Tus objetivos aún son desconocidos para nosotros.

—Pronto los sabrán, por ahora ustedes enfóquense en los suyos, el mío es uno que se cumplirá a largo plazo —Ichigo suspiró un poco antes de comenzar a alejarse de regreso, no sin antes entregarle un pequeño pergamino al otro azabache—. No tardes y no intentes nada raro, ya sabes que no es la única carta que tengo contra ti.

Cuando Ichigo se retiró finalmente de aquel pasillo lleno de celdas, Itachi se tuvo que tragar todo el odio que sentía hacia él y se adentró en la celda ocupada. Se fijó en la mujer que yacía en el suelo, encadenada y con un sello especial que cubría sus ojos, bloqueando así su sharingan.

Acercó su mano con lentitud hacia ella, agachándose para acariciar suavemente sus largos y lacios cabellos. Nuevamente sentía la culpa acumularse como un nudo en su garganta, quizás todo hubiera sido más fácil si ella hubiese muerto como su madre aquella noche, pero Ichigo tenía una mente oscura y manipuladora, por eso la dejó vivir, para asegurar su lealtad de un modo u otro porque sabía que ella era una persona valiosa en su vida.

—¿Itachi-kun? —Habló quedamente, levantando un poco su cabeza al sentir aquellos dedos en su pelo. El prodigio de los Uchiha no fue capaz de decir nada como muchas otras veces que la había ido a ver—Lo sabía, eres tú Itachi-kun —aquella sonrisa esperanzada le provocó una profunda tristeza, porque no podía hacer nada por ella aún.

—¿Por qué no quieres comer? —Preguntó. Tomó asiento en el suelo y abrió el pergamino, liberando el sello para sacar la comida que Ichigo le había conseguido: agua y unas bolas de arroz.

—Odio que ese hombre se me acerque —contestó sintiendo como el envase de agua rosaba sus labios por lo que bebió un sorbo—, él y los otros.

¿Otros? Debe estar hablando de Zetsu —pensó mientras le ayudaba a beber.

—¿Cuánto tiempo llevo aquí? —Preguntó cuando le alejó el envase. Izumi permanecía en genjutsus muy potentes casi todo el tiempo para mantenerla tranquila, al menos hasta que uno de los clones de Zetsu iba a darle de comer o le ayudaba a asearse—Itachi-kun, ¿Cuánto tiempo ha pasado? ¿Por qué no me sacas de aquí?

Itachi apretó los labios al notar como ella parecía llorar bajo aquella venda. Agarró una de las bolas de arroz y se la acercó a la boca, Izumi mordió un trocito y empezó a masticar.

—Cinco años. —respondió finalmente.

—Ha pasado mucho —susurró con la voz algo quebrada—, cuando estas encerrada en un genjutsu constantemente, es difícil darse cuenta de cómo avanza el tiempo.

El hijo mayor de Fugaku y Mikoto no volvió a decir algo. Siguió alimentándole hasta que terminó. Llevó una de sus manos a unos mechones sueltos y los acomodó detrás de su oreja

—Resiste un poco más…—dijo antes de presionar su frente con sus dedos, del mismo modo que hacía con su hermano pequeño, solo para sumirla nuevamente bajo una técnica ilusoria, aunque procuró que fuera una donde ella estuviera más feliz.

Hecho eso, abandonó aquella celda. Confiaba en que pronto tendría la oportunidad para sacarla de ahí, sabía que Izumi era fuerte y podría resistir hasta que el momento llegara.

Continuara…

¡Hey! Aquí les dejo un nuevo capítulo de esta extraña historia. Tal vez encuentren muy raro el hecho de que Izumi Uchiha siga viva, pero digamos que me dio cierta cosa matarla, no sé, como personaje me agrada bastante y pues, como Tsuki no Me No es igual que el Akatsuki original en todo, saben bien las intenciones de Itachi así que, sí, tienen sus métodos de manipulación. Pronto se revelaran más cosas de Ichigo y su gemela. Mil gracias a las personas que dejan sus comentarios y a los que no también, de verdad que espero que la historia les guste, es me basta para ser feliz y continuar. Nos estamos leyendo.