Disclaimer: Todos los personajes de InuYasha pertenecen a RumikoTakahashi.

Sesshomaru sólo lo fulminó con la mirada. Incluso si quería evitarlo, sabía que él tenía razón: no podía seguir con el mismo patrón de "amo y señor" con Rin. Las cosas eran completamente distintas ahora.

-Ah, y por cierto… - Continuó hablando, y Sesshomaru notó un brillo peculiar en sus ojos, como de quien acababa de armar una travesura y todo salía de acuerdo a sus planes – Le he avisado a la abuela y ha aceptado la invitación. Llegará en tres días de China.

Sesshomaru apretó los puños al escuchar esas palabras. Rin… ¿conocer a su madre?...

Tenía que ser una maldita broma.

Stay away

Por KurumaChidori

Capítulo 9. It must be love

Rin observaba cómo Kagura trabajaba en su tablet sentada en una de las sillas de la mesa de jardín frente a la piscina en completo silencio, mientras que ella se hallaba sentada a la orilla con los pies descalzos sumergidos en el agua, a varios metros de ella.

La interrupción abrupta por parte de Takeshi y Kagura había hecho que tuviera que tranquilizar su evidente y elevada temperatura corporal, por lo que optó por remojarse los pies, pero tras varios minutos en los que ni Sesshomaru ni Takeshi volvían, no pudo evitar recordar las palabras de Sesshomaru una semana atrás, cuando le confesó el tipo de relación que él y Kagura habían mantenido, por lo que ahora echaba miradas de reojo a la mujer, con cierta intriga y preocupación.

Kagura era una mujer hermosa, estaría loca si no lo admitiera. Era una mujer más alta que ella, de figura delgada, pechos y caderas voluptuosas y una cintura casi de avispa, con una mirada electrizante y labios carnosos… era en definitiva alguien que invitaba e incitaba a algo más que sólo conversar; no obstante, en contraste con su apariencia sugerente, su personalidad era muy seria y básicamente silenciosa, por lo que le daba el aura de ser una mujer inalcanzable para casi cualquier hombre…

Pero claro, Sesshomaru no era cualquier hombre.

Ni siquiera es un hombre, es un demonio… –Se dijo a sí misma, observando cómo la luz de dentro de la piscina se filtraba por entre los dedos de sus pies en el agua.

Lo cierto era que Rin poco y nada tenía de experiencia en el amor. Había tenido dos novios en el pasado, se podría decir. Sin embargo, el primero había sido un juego en el orfanato. Aquel chico dos años menor que ella, de ojos verdes y cabello ondulado y pelirrojo le había dicho un día "¡Quiero que seas mi novia!" y ella pensando que sólo era un juego, aceptó. Un par de días después, él le robaría su primer beso cuando Rin tenía catorce años y él doce. Sin embargo, unas cuantas semanas después, ese pelirrojo había tenido la fortuna de ser adoptado, y ella no volvió a verlo jamás.

Por otro lado, años después, cuando ella cumplió dieciocho y salió del orfanato para vivir por su cuenta, trabajó un tiempo de mesera al mismo tiempo que estudiaba la universidad con ayuda de la beca que tenía, y ahí había conocido a Bankotsu, un joven poco mayor que ella que se dedicaba a tocar la guitarra en bares y cafeterías. La química entre ambos había sido instantánea y al poco tiempo, él le pediría salir, a lo que ella había respondido que sí y estuvieron juntos poco más de un año.

Para ella, Bankotsu había sido su primero en todo: su primer amor, su primera relación seria, su primera vez intimando con un hombre y su primer corazón roto. Aquel muchacho de ojos azules y larga trenza negra la había querido a su peculiar modo, puesto que él siempre fue bastante popular entre las chicas y a sus oídos habían llegado más de una vez rumores de que frecuentaba a otras y se acostaba con ellas, lo cual él siempre negó y ella nunca pudo constatar; sin embargo, lo que había catapultado su relación, era que Bankotsu era un hombre problemático. Líder de una pandilla a la que le precedía una muy mala fama, Rin intentó y discutió muchas veces con él el tema de que se alejara de esas personas, hasta que finalmente, tras muchos altibajos, peleas y lágrimas, él prefirió dejarla a ella antes que a sus camaradas.

De aquello habían pasado casi cuatro años, y si bien en alguna que otra ocasión sintió cierta química con algún chico, nunca se llegó a nada; por ello, ahora Rin se sentía de alguna forma intimidada y minimizada por la presencia de Kagura, aún cuando Sesshomaru le había dejado claro que había cortado los encuentros sexuales con ella, y aún cuando la misma mujer había sido amable en su primer encuentro el día que la topó en la puerta del departamento de él.

Rin suspiró y volvió a observarla de reojo, dando un respingo cuando Kagura levantó el rostro y su mirada escarlata se encontró con la suya. La castaña de inmediato volvió la atención a sus pies en el agua, entonces Kagura sonrió levemente y dejó la tablet sobre la mesa.

–Estás preocupada, ¿no es así? – Preguntó.

–¿Eh? – Rin volvió a mirarla, sin comprender.

La mujer de cabello ondulado y oscuro se giró un poco sobre su silla para estar en una postura en donde la tuviera de frente.

–No tienes nada de qué preocuparte. – Volvió a decir y Rin apretó los labios con vergüenza al ser descubierta. – Te estás preguntando qué clase de relación teníamos él y yo ¿o me equivoco?

–…¿Tanto se nota? – Aceptó, suavizando su expresión. A fin de cuentas, de nada servía ocultar lo que sentía si ya había sido pillada.

Kagura volvió a sonreír y Rin notó que no era una sonrisa de burla, sino una en donde parecía que encontraba sumamente entretenida la situación.

–Si quieres preguntar algo, hazlo, no tengo ningún problema.

La castaña encontraba sumamente inusual la actitud de Kagura. Demostraba mucha seguridad y entereza en todas sus actitudes, movimientos y palabras. Sin duda alguna, era algo digno de admirar, por lo que tomó el valor para salir de sus dudas, aceptando su invitación a preguntar.

–¿Es cierto que Sesshomaru y tú han terminado su relación?

–¿Relación? – Kagura se sorprendió un momento y luego tapó con su mano sus labios para ocultar la pequeña risilla que no pudo controlar. La muchacha notó que la mujer llevaba las uñas largas y pintadas con esmalte rojo – Sesshomaru y yo nunca tuvimos una relación propiamente dicha. Él es un hombre muy ocupado pero solitario, tiene una personalidad compleja y es difícil de tratar… se dedica enteramente a su trabajo, al grado de que pareciera que sólo vive para ello. Ambos tenemos eso en común – Kagura miró hacia el cielo, pensativa – Lo conocí por medio de su primo, el señor Takeshi Taisho – Explicó, Rin no pudo evitar notar lo de "primo" y sonrió para sus adentros al pensar en lo curiosa que era esa máscara que tenían que portar Sesshomaru y sus hijos para el mundo exterior –y de algún modo que no sabría explicar, hubo química entre ambos.

Aquella última oración resultó de algún modo dolorosa para Rin, era inevitable.

–Sin embargo…–Continuó – si bien es cierto que hubo "algo" entre nosotros, jamás fue algo que se pudiera considerar una relación.

–¿Eso es….?

–Sólo nos acostábamos. – Explicó con tal franqueza y soltura que Rin se sonrojó levemente – Supongo que no es muy cómodo para ti escuchar mi explicación, pero así fueron las cosas. Claro que al inicio pude sentir algo por él, pero no tardó mucho en desaparecer el sentimiento.

–¿Está bien si pregunto por qué? – Dudó.

Kagura sonrió de lado, volviendo a desviar la mirada. Aparentemente Rin estaba tocando una fibra sensible en los sentimientos de la mujer.

–Aunque nunca se lo dije a Sesshomaru y desconozco si él fue consciente alguna vez, él me dejó bastante claro que no tenía ningún interés romántico en mi. – Kagura notó la interrogante en la mirada de Rin y suspiró – El modo en que él habla de ti… te aseguro que jamás había presenciado que Sesshomaru se interesara en alguien de modo personal, o pusiera esa mirada antes al hablar sobre otra persona.

Rin volvió a sonrojarse y bajó la mirada. De pronto era consciente que estaba siendo egoísta. Que la mujer aceptara esas cosas en voz alta y para con ella, no debía ser algo sencillo para Kagura, aún cuando no podía estar segura de si la mujer de ojos escarlata era alguien orgullosa o no.

–En todo caso, no me arrepiento de nada – Kagura rompió el silencio que había reinado por unos instantes y Rin volvió a mirarla – El sexo definitivamente vale la pena con él. Aunque eso ya debes saberlo muy bien tú – Sonrió pícaramente a modo de complicidad y Rin rió nerviosamente.

Lo cierto era que no, no se había podido comprobar aquello, cortesía de la visita de Takeshi, y ahora sentía un poco de envidia.

–De cualquier modo…–Kagura se puso de pie y estiró los brazos para mitigar un poco el estrés en sus hombros y después miró el cielo – no tienes nada de qué preocuparte. Sesshomaru puede tener, en teoría, todas las cualidades que se puedan desear en un hombre, pero no soy estúpida, me valoro lo suficiente. No voy a amar a un hombre que ama a otra mujer. Puedes estar tranquila que sólo somos amigos, si es que acaso él puede considerar a alguien de ese modo– Sonrió y Rin pudo vislumbrar por un momento un atisbo de tristeza en sus ojos.

Kagura definitivamente lo había amado alguna vez y se había resignado a no hacerlo y a dedicarse únicamente a disfrutar la intimidad que tenían. Rin no pudo evitar sentir algo de empatía por ella, al recordar sus días a lado de Bankotsu y todas las veces que ella sintió que no era importante para él.

–Gracias por confiarme todo esto – Dijo finalmente, al tiempo que se ponía de pie y se acercaba a ella.

–Lamento haberlas hecho esperar – Anunció Takeshi, mientras se abría paso por la puerta de cristal que conectaba con el interior de la casa, seguido de Sesshomaru e interrumpiendo el avance de Rin – Nuestra charla fue más rápida de lo que pensé – Sonrió de lado, mirando a Rin quien se sintió ligeramente cohibida por el hanyou de corta coleta plateada y ojos entre avellana y miel.

Sesshomaru se acercó a ella y la sonrisa de Takeshi se ensanchó.

–Kagura – La llamó, a lo que la mujer le miró – la próxima semana habrá una fiesta en mi honor y Rin obviamente será una de mis invitadas, aunque me atrevo a pensar que quizá ella no esté acostumbrada a la clase de reuniones que tú ya bien sabes que me gustan, por lo que te pido que la ayudes a alistarse para la ocasión. Más tarde te daré la fecha y hora.

Kagura no respondió, limitándose a hacer una inclinación con la cabeza a modo de afirmación mientras que Rin miraba completamente sorprendida a Takeshi y simultáneamente a Sesshomaru, como pidiendo una explicación, sin embargo, el demonio blanco se mantenía con el ceño fruncido y los ojos cerrados, casi como si oir lo que acababa de decir su hijo fuera una tortura para él.

–Ah… disculpa…–Comenzó a hablar la castaña, en vista de que nadie decía nada ni se dirigían a ella - ¿A qué te refieres con…?

–¡Oh! Qué torpe, he olvidado mis modales, disculpa – Dijo Takeshi con un tono exageradamente ceremonioso, tanto que se podía tomar como una mofa –Como acabas de escuchar, la próxima semana organizaré una pequeña fiesta y me honraría mucho contar con tu presencia, ¿qué dices, irás?

–Ah… s-sí, claro, gracias por la… invitación –Tartamudeó al tiempo que volvía a observar a Sesshomaru, quien mantenía la misma expresión con los ojos cerrados. ¿Estaría haciendo mal en aceptar?

–¡Perfecto! Entonces no se diga más – Exclamó alegre al tiempo que hacía chocar las palmas de sus manos sonoramente, mostrando su complacencia - le haré llegar a Sesshomaru un mensaje con el lugar y la fecha exacta y él se encargará de llevarte. Kagura, vámonos, creo que es tiempo de dejar de interrumpir su cita –Indicó a Kagura haciendo un ademán con la cabeza para que lo siguiera, sin borrar la sonrisa de sus labios.

–Con permiso – Se despidió, y Rin observó cómo ambos pasaban a su lado para marcharse.

Apenas unos instantes después, una vez Sesshomaru escuchara la puerta cerrarse y los pasos de su hijo y Kagura dirigirse al auto del hanyou, relajó un poco su semblante y abrió los ojos.

–¿Sesshomaru? – Rin lo sacó de su aletargamiento furioso - ¿debí haber rechazado la invitación?

El demonio la observó un momento, meditando lo que diría a continuación, después de todo, Takeshi tenía razón, no podía tratar a Rin como a las anteriores encarnaciones que estuvieron a su lado, las épocas eran distintas, y por tanto, no se encontraría con una mujer sumisa que se rigiera por su voluntad sin chistar. Sesshomaru no era más "el amo" de Rin, no en el sentido de otrora.

–Dependía de ti completamente. ¿Tú quieres ir? – Respondió, haciendo uso de todo su autocontrol. Ella dudó al notar que quizá no estaba tan contento, pero optando por el camino sincero, sonrió.

–Sí, me gustaría ir.

El demonio reprimió un suspiro. No podía negarle un deseo, mucho menos en casos así.

–Entonces está bien.

El demonio meditó por unos momentos. ¿Qué era lo que realmente le molestaba de que ella asistiera a una fiesta organizada por Takeshi? Quizá, para ella, sus razones no tendrían mucho peso, pero lo cierto es que a Sesshomaru le preocupaba un poco lo que conllevaba el que Rin conociera al resto de sus hijos y la molestia que representaba el que su madre soltara un juicio contra él de que no dejaba a Rin en paz, ni en esta ni en otras vidas.

Los siglos y las situaciones habían hecho que Sesshomaru ya no pudiera mandar al demonio a quienes le irritaban con la indiferencia y facilidad de tiempos pasados, ni tampoco exterminarlos de un golpe… después de todo, eran sus hijos y el legado familiar no se podía sostener únicamente por él. Además, aquellos hanyou eran lo único que mantenían con vida los sentimientos que él tenía por cada una de las reencarnaciones de Rin. Ellos eran la prueba viviente de ese amor.

Yo sé que somos una completa molestia para ti, pero tu jamás pensaste dos veces antes de procrear con cada mujer humana con la que te has relacionado ¿no es así? Tienes que lidiar con nosotros te guste o no. –Le había dicho Takeshi minutos atrás, antes de encontrarse de nuevo con Rin y Kagura frente a la piscina. No obstante, a diferencia de lo que el hanyou creía, si bien podían sacarlo de sus casillas, eran sus hijos y como tal le importaban… a su patosa y fría manera, pero le importaban, por lo que Takeshi no podía estar más alejado de la realidad.

–Te llevaré a tu casa antes de que anochezca más. –Anunció el demonio, posando su mano sobre la cabeza de la joven, y ella le sonrió con ternura.


–Rin, tengo un trabajo para ti – Fueron las palabras de su jefe, el señor Yamada, aquella mañana. La muchacha levantó la mirada de la pantalla de su computadora para prestarle atención al hombre.

–Claro, dígame.

–La próxima semana al parecer, uno de los accionistas principales de la Taisho Company efectuará una fiesta a donde asistirán diversas personalidades importantes de ámbito político y empresarial, y tenemos la fortuna de que se nos ha avisado antes que a otras líneas editoriales, por lo que necesitamos enviar a alguien a cubrir la nota del día.

–Oh… ya veo…. – Rin ya sabía por dónde iba el hombre.

–...Y dado a tu reciente nota y tu buena relación con las mellizas Taisho – prosiguió – he decidido que no hay nadie mejor que tú para este trabajo. ¿Qué dices?

–Ah… - Rin sonrió y se sobó el brazo en un gesto de incomodidad – lo lamento pero temo que no podré ese día…

–¿Qué dices? – El hombre parpadeó perplejo– ¿Te das cuenta que es una oportunidad excelente para tu carrera? No deberías desaprovecharla.

–No es eso… -Dudó – Sucede que ya he sido invitada a esa fiesta…

–¿Cómo reportera? – Musitó con repentina alegría - ¡Eso es excelente! ¿Por qué no me lo ...?

–No, no como reportera – interrumpió antes de que el hombre se creara falsas expectativas- …como invitada.

-¿Qué?... Oh… vaya – El hombre se mostró aún más sorprendido que antes – Eso sí que es inesperado…. ¿puedo preguntar por qué?

–Ah… bueno, sucede que…

–No, no, ¿sabes qué? no me compete, disculpa – El hombre rió ruidosamente y después carraspeó para aclararse la garganta – En fin, es una pena.. pero en ese caso…–El señor Yamada se dirigió hacia Kohaku quien se hallaba al otro extremo de la habitación –¡Kohaku! ¿estás libre para cubrir un evento la próxima semana?

Rin miró con sorpresa a su jefe y después a Kohaku.

–Ah, sí, claro. – Contestó levemente consternado el muchacho, sin poder evitar mirar a Rin por un momento y ella notó el semblante preocupado de él. ¿Tan clara era su expresión de sorpresa?

–Perfecto, en ese caso más tarde te digo los detalles – Dijo el hombre y después se dirigió a Rin – Es una pena que no pudieras, no es una oportunidad que se suela repetir dos veces. De todos modos, eres afortunada de ser una invitada, supongo que uno no puede tener todo ¿no? – Rió nuevamente, y le dio una palmadita en el hombro antes de irse.

Rin apretó los labios. En efecto, no era una oportunidad que soliera repetirse dos veces, y ciertamente, sí era una oportunidad incomparable respecto al avance de su carrera como periodista.

–Rin… - Kohaku se acercó a ella, parecía un poco turbado, y aunque no conocía detalles, sabía que era casi como si le hubiera quitado de las manos una buena oportunidad.

–No te preocupes. Hablamos después, tengo cosas que hacer – Sonrió lo más amable posible y regresó a su cubículo.


"¿Cómo es que he terminado en esta situación?" era la pregunta que mantenía Rin en mente todo el tiempo mientras se hallaba sentada frente a un espejo con una mujer peinándola.

Cerca del medio día Rin se había metido a bañar y había elegido un vestido rosa claro de su guardarropa para la fiesta de esa noche, que si bien no era muy elegante, consideraba que era apropiado; sin embargo, cerca de las cinco de la tarde, Kagura había llegado a su departamento tomándola por sorpresa, y sin mayor dilación, resolvió en llevarla hasta el hotel en donde se llevaría a cabo la fiesta en la noche, y ahora se hallaba en una de las habitaciones en donde poco después de que la mujer de ojos escarlata la dejara ahí, habían aparecido dos mujeres dispuestas a arreglarla de acuerdo a la situación.

–¿N-no es esto demasiado? – Preguntó, abochornada por tanta atención y por la prisa con que sucedió todo. Kagura se hallaba a un par de metros detrás de la castaña y de las dos mujeres, sentada y con su atención puesta en su portátil.

– Entiendo que pueda resultarte algo incómodo ya que no estás acostumbrada, pero han sido órdenes directas de Takeshi Taisho y yo sólo he cumplido con mi deber. – Respondió, sin apartar la mirada de la pantalla y continuando con el tecleo rápido.

–¿Exactamente qué fue lo que dijo? – Insistió, mientras sentía como la mujer que la peinaba se había encontrado con un nudo en su cabello y comenzaba a desenredarlo.

– "Esta es la dirección de Rin Sanada, ve mañana por la tarde a recogerla y llévala al hotel en donde será la fiesta. Si no tiene un vestido para la ocasión, dispón uno para ella y encárgate de que tenga toda la atención disponible." – Citó Kagura, en un tono como quien se hubiera memorizado una fórmula matemática.

– Ah… pero yo tengo un vestido, no es necesario que…

– Ya es un poco tarde para eso, tu vestido llegará pronto. – La cortó Kagura.

Rin apretó los labios y bajó la mirada avergonzada. Se estaban tomando muchas molestias por ella.

La mujer de ojos escarlata le miró de reojo.

– No deberías ponerte así. Pocas personas están en una situación como la tuya, deberías permitirte disfrutar de vez en cuando. – Dijo y luego añadió con una sonrisa de autosuficiencia. – Además, la elección del vestido es magnífica.

Rin sonrió levemente con timidez y asintió, bajando la mirada.

Unos treinta minutos después, una mucama había llegado con el vestido cubierto por una funda y lo colgó en el guardarropa, mientras que tres cajas de distintos tamaños, envueltas como regalo, las colocó sobre la cama.

–¿Qué es esto?

– Lo que usarás esta noche. Confío en que será de tu agrado, aunque quizá no del todo tu estilo. Lo elegí yo. – Puntualizó Kagura, al tiempo que cerraba el portátil y se ponía de pie – Yo me retiro, alístate con calma. Sesshomaru te verá en el vestíbulo a las 8:30 PM.

– Está bien… muchas gracias – Dijo, sonriendo levemente.

– No es nada. – Kagura le devolvió la sonrisa y se retiró al tiempo que las mujeres que la habían peinado y maquillado se marchaban también.

Rin se levantó de la silla frente al tocador y se dirigió al guardarropa de donde sacó el vestido cubierto por la funda y se decidió a descubrir lo que había debajo.

Los colores se le vinieron a la cara cuando frente a sus ojos encontró un vestido de noche color negro, con la falda corte sirena, el escote en forma de corazón, mangas largas de encaje y el corte de la espalda en V hasta la cintura. Jamás había usado un vestido tan hermoso como sensual y no estaba segura de si algo así se vería bien en ella; lo que había dicho Kagura era completamente acertado, el vestido era magnífico, pero no era algo que usaría por decisión propia.

La joven se llevó la mano a la cabeza nerviosamente y casi de inmediato la apartó para no estropear el peinado recién hecho. Suspiró y dejó el vestido sobre la cama y prosiguió a averiguar lo que había en las dos cajas de regalo.

La primera contenía una cartera de mano que hacía juego con el vestido, y la segunda zapatos negros de tacón alto, también para hacer juego. Rin no pudo evitar notar que ambos regalos eran realmente costosos y eso le provocó una sensación de incomodidad. Finalmente, tomó entre sus manos la caja más pequeña de todas, del tamaño de la palma de su mano. Notó la particularidad de que las cajas que contenían los zapatos y la cartera eran color melocotón con un moño a tono, mientras que la cajita que sostenía era de un azul marino, con textura aterciopelada.

La joven la destapó y descubrió con asombro un par de pendientes: dos brillantes de tamaño considerable.

Rin quedó pasmada, aquello era demasiado en definitiva, volvió a llevarse la mano a la cabeza, y nuevamente la apartó al notar que estaba estropeando la laboriosa trenza que le habían hecho. Justo en ese instante su teléfono celular sonó, y lo tomó para encontrarse con un mensaje de Kagura: "Los pendientes fueron regalo de Sesshomaru."

Sintió que su corazón se aceleraba y se sentó sobre la cama, llevándose una mano al pecho.

No sabía si podía acostumbrarse a esa clase de consideraciones por parte de él, pero como Kagura le había dicho, debía darse la oportunidad de disfrutar de vez en cuando. Sonrió levemente y se colocó los pendientes para después ponerse de pie y mirarse en el espejo.

Se sorprendió al observar a la muchacha del reflejo. Era alguien completamente distinta, y tenía que admitir que se sentía linda y eso le elevaba mucho la autoestima. Su sonrisa se amplió y tomó su celular de nuevo para verificar la hora. Ya era momento de encontrarse con Sesshomaru en el vestíbulo.

Rin guardó el teléfono en la cartera de mano y respiró profundamente antes de salir de la habitación.


Sesshomaru aparcó su auto en el estacionamiento del hotel y se dirigió a paso tranquilo hacia el vestíbulo del hotel. Tenía que admitir que no se hallaba de muy buen humor precisamente, pues dejando de lado el hecho de que él realmente no tenía ningún interés en asistir a esa fiesta por lo que representaba, tampoco le había hecho ninguna gracia enterarse de la misma voz de Takeshi, horas atrás, que había mandado a Kagura a recoger a Rin a su casa y hacerse cargo de toda la situación, incluyendo la hora y lugar en que ellos se encontrarí se involucraba demasiado, y el hecho de incluso se tomara la molestia de averiguar la dirección de la chica, le molestaba aún más y más cada vez que lo pensaba.

Aquella noche, de acuerdo a la etiqueta del tipo de fiestas que sabía que organizaba su hijo, Sesshomaru vestía un traje negro, con un chaleco igualmente negro debajo y la camisa blanca, mientras que lucía una corbata azul oscuro, completamente pulcro y bien arreglado, con el cabello suelto cayendo libremente por su espalda hasta la cintura.

El demonio blanco levantó la manga de su traje para observar su reloj y cerciorarse de la hora; Rin no tardaría en aparecerse.

Entonces, Sesshomaru alzó sus pupilas. Acababa de notar la esencia de un par de presencias bien conocidas para él y reprimió desde el fondo de su alma un prolongado suspiro de tedio. La mayoría de sus hijos ya habían llegado al hotel, incluyendo a su madre, y era cuestión de momentos para que tuviera que encontrarse con ellos.

Si bien Sesshomaru mantenía una relación de contacto continuo con la mayoría de sus hijos a causa de la empresa, con su madre era un asunto distinto desde siempre, y lo cierto era que Sesshomaru siempre había preferido tratar con todos ellos sólo para asuntos de negocios, ya fuera por teléfono o vía electrónica, debido a la personalidad tan escandalosa o compleja que cada uno poseía y que tendía a causarle disgustos. Por tanto y hasta cierto punto, evitaba encontrarse demasiado con ellos y procuraba, en la medida de lo posible, no asistir a esa clase de eventos sociales si podía evitarlo.

El que amara a sus hijos no quitaba el hecho de que le costaba tratarlos.

Hacia un par de años que no veía a su madre, Irasue, pues esta había decidido marcharse un par de siglos atrás a Hong Kong, donde mantenía su propia cadena de casinos, por lo que eran muy escasas las ocasiones en las que se veían físicamente; sin embargo, aquella noche sabía que la intención de su hijo Takeshi al haber hecho llamar a su abuela, era única y exclusivamente para tener una excusa para reunir a todos los Taisho y asimismo conocer a Rin.

Definitivamente, Sesshomaru se hallaba de mal humor esa noche.


– Rin – La llamó Kagura al observar a la joven salir del ascensor para ir al vestíbulo del hotel.

–¡Kagura! No creí encontrarte aquí – Sonrió y observó que la mujer lucía completamente diferente a los días anteriores en que la había visto con ropa de ejecutiva. Aquella noche Kagura portaba un vestido color vino de cuello alto, sin mangas, con un sugerente escote en V y la falda corte princesa, mientras que su cabello ondulado caía libre hasta la mitad de su espalda. Rin siempre admitiría que aquella mujer era increíblemente hermosa y seductora.

– El vestido se te ve mejor de lo que imaginé– Juzgó Kagura, observándola de pies a cabeza con complacencia.

– Gracias – Rin le desvió la mirada un poco, apenada.

– Bueno, creo que Sesshomaru te está esperando, anda – Dijo Kagura sonriendo, al tiempo que le daba un suave empujón en la espalda para animarla.

– Ah, sí…

Rin caminó hacia el vestíbulo, notando que más de una mirada se giraba hacia ella… ¿acaso se veía mal?

Quizá vestir esto es demasiado para alguien como yo…– Pensó, cerrando los puños con fuerza en torno a la cartera de mano con nerviosismo, sintiendo más miradas curiosas sobre ella. Siguió avanzando con pasos rápidos y mirando el suelo para salir lo más pronto de la bochornosa situación, sintiendo cada paso que daba increíblemente pesado, hasta que una voz conocida la devolvió a la realidad.

– Rin – La llamaron y ella levantó la mirada para encontrarse con Sesshomaru, quien la observaba con suma atención. La joven se sonrojó, no sólo por la mirada fija e intensa del demonio, sino porque tenía que admitir que él lucía increíblemente atractivo esa noche.

– Sesshomaru, buenas noches – Saludó – ¿Te hice esperar?

– No – Sesshomaru se aproximó más hacia ella y en un gesto inconsciente colocó la mano sobre su mejilla y pudo percibir la sorpresa en ella. Definitivamente Rin lucía fantástica, y si bien para Sesshomaru ella era sumamente atractiva y hermosa, aquella noche lucía particularmente espectacular– Luces…

–¿Extraña? – Lo cortó ella, sonriendo sonrojada, tanto por lo que podría decirle él, como por el tacto de su mano sobre su rostro – Le dije a Kagura que esto era demasiado, pero me dijo que Takeshi insistió en que lo usara y…

–Te ves… bien – La interrumpió antes de que ella prosiguiera con el relato y retiró la mano de su rostro. Definitivamente no quería ligar el hecho de que Rin se veía espectacular esa noche con el afán de Takeshi de molestarlo por tomarse tantas libertades para con ella sin consultárselo. A Rin le costaba dar crédito a las palabras de Sesshomaru, pero dentro de sí realmente quería creerlas, y ya había llegado al punto de la relación con él de que sabía que el demonio no decía esa clase de cosas a la ligera, por lo que sonrió nuevamente y agradeció.

– Tú no luces nada mal – Respondió, en un modo torpe y casual para halagarlo de vuelta (porque sabía que las palabras de Sesshomaru tenían esa intención), tomándolo de las manos y sonriendo ampliamente. Sesshomaru parpadeó sin comprender esa reacción por parte de ella, lo cual no pasó desapercibido para Rin por lo que cambió rápidamente de tema– Creo que la fiesta pronto dará comienzo… ¿vamos? – Dijo, tomándolo del brazo.

– Sí, ya es hora.

Ambos comenzaron a avanzar por el vestíbulo para dirigirse al ascensor y llegar al piso en donde se encontraba el salón en donde se efectuaría la fiesta. Rin pudo percibir de nuevo las miradas sobre sí, y con sorpresa descubrió que no la miraban exclusivamente a ella, o a Sesshomaru, sino a ambos, como pareja.

Sesshomaru pudo sentir cómo el cuerpo de Rin se tensaba y la miró de reojo, sin soltarla.

– No debes preocuparte porque nos miren, es normal. La mayoría de las personas en este hotel saben quién soy y saben que no suelo ir con una acompañante femenina. – Explicó – Además, luces hermosa. Es normal que te miren.

Rin apretó los labios sonrojada, más porque ahora había utilizado el calificativo "hermosa".

– ¿Y por qué saben quién eres? –Preguntó con curiosidad, intentando no pensar en las palabras de él.

– Este hotel pertenece a la familia Taisho y muchos de sus empleados son youkai y hanyou, aunque no todos.

–¿Qué? ¿en serio? – Rin miró a su alrededor con sumo interés.

– Sé discreta, no es algo que ellos quieran que una humana sepa.

– Ah, sí, lo siento. – Avanzaron hasta el ascensor, el cual estaba vacío, y ahí se atrevió a preguntar–¿Debería preocuparme por eso?

–¿Qué quieres decir?

– De… si me podrían hacer daño. – Respondió con timidez, mirando la línea de luces que indicaba los pisos que el ascensor iba subiendo.

– No lo harían, las cosas son distintas en esta época. Además, estás conmigo. – Explicó. Aquellas últimas palabras Rin no las podía comprender por completo, después de todo desconocía las proporciones abismales que alcanzaba el poder de Sesshomaru, tanto en pureza de sangre, como en la fuerza que poseía, así como el respeto y temor que podía infundir a su alrededor.

– Entonces…. ¿tampoco debo preocuparme por el hecho de que conoceré a tus hijos y a tu madre? – Volvió a peguntar, y esta vez Rin pudo notar que el semblante de Sesshomaru se tensó por un instante, lo cual provocó que ella misma se tensara por primera vez ya que hasta ahora no se había puesto a considerar lo que conocer a su familia implicaba. – Tu expresión no me ha gustado. ¿Hay algo que tenga que saber?

– No en realidad. Únicamente hubiera preferido evitar esta situación. – Confesó con honestidad.

–¿Por qué?

Sesshomaru no respondió. Sabía que las reacciones de sus hijos en cuanto a reencarnaciones de Rin se trataba eran variadas, pero no siempre muy agradables.

– No apresures conclusiones, no es nada.- Dijo finalmente, al tiempo que se abrían las puertas del ascensor y se dirigían a la entrada del salón en donde un empleado les abrió la puerta para que pasaran.

Para Sesshomaru aquello no era nada novedoso, pero para Rin aquella fiesta representaba muchas cosas nuevas. Jamás había estado en un sitio en donde se tuviera que vestir de gala, por lo que ver al conjunto de violinistas ambientando el salón, los múltiples meseros yendo y viniendo con bandejas llenas de bocadillos que ella jamás había probado, los candelabros de cristal iluminando el salón y el estar rodeado de tanta gente vestida con tanta elegancia, era casi intimidante pero sumamente excitante para ella, se sentía casi como en una película.

Sesshomaru pudo percibir el brillo de excitación en los castaños ojos de la joven y sintió una especie de calidez recorrerle el cuerpo a causa de ella... ¿acaso era ternura?

Una vez dentro del salón, Rin se percató de que muchos ojos se habían posado sobre ellos nuevamente, y por donde pasaran muchas cabezas se inclinaban ante Sesshomaru, saludándolo con respeto pero manteniendo la distancia.

–¿Quiénes son todas esas personas? – Preguntó con curiosidad.

–La mayoría son políticos o accionistas menores de la Taisho Company, así como accionistas o trabajadores de rango alto de empresas aledañas – Explicó con indiferencia.

– Ya veo – Rin no pudo evitar pensar en todos los buenos contactos que hubiera podido hacer de haber llegado ahí como periodista y no como invitada. Aquello de algún modo le resultaba decepcionante.

–¡Sesshomaru! Viniste – Se escuchó una escandalosa y alegre voz y el demonio abandonó de golpe la cálida sensación de observar a Rin para dar paso al fastidio de tratar con su hijo Takeshi, quien se dirigía hacia ellos con los brazos abiertos. Aquella noche el hanyou lucía un traje blanco con camisa roja y corbata negra, resaltando totalmente entre los presentes, como a él le gustaba – Me alegra que Sesshomaru te dejara asistir – Dijo, ahora dirigiéndose a Rin, quien sonrió e hizo una reverencia como saludo. La joven no pudo evitar notar que Takeshi a veces le trataba de "padre" y en otras ocasiones directamente por su nombre, por lo que pensó que podía deberse al lugar en donde estaban. Después de todo había humanos en esa fiesta.

– Muchas gracias por la invitación y por los regalos… fue completamente inesperado, no sé cómo agradecerle apropiadamente. – Dijo ligeramente sonrojada y la sonrisa de Takeshi se amplió con complacencia seductora.

– No te preocupes por eso, definitivamente tengo un buen ojo para las tallas en las ropas de las chicas. El vestido te queda sumamente bien – Su tono se convidaba seductor, lo cual no pasó desapercibido para Sesshomaru, quien le fulminó con la mirada.

– Estás fuera de lugar con esos comentarios, Takeshi. – Intervino Tatsuo, el primogénito de Sesshomaru, acercándose a ellos y mirando con un reproche serio a su hermano, quien chasqueó la boca y guardó silencio a regañadientes. De inmediato, Tatsuo hizo una reverencia con la cabeza a Sesshomaru con total respeto y seriedad, y después le dirigió una mirada afable a Rin, así como una leve sonrisa. – Buenas noches, Sesshomaru. Buenas noches señorita, mi nombre es Tatsuo Taisho, encantado de conocerla finalmente en persona.

Rin se sorprendió ante tanta formalidad por lo que tartamudeó un poco.

– Ah sí, m-mucho gusto, mi nombre es Rin Sanada, encantada de conocerlo. – Se apresuró a decir extendiéndole la mano con torpeza. Tatsuo observó unos segundos la mano extendida de la joven, ligeramente contrariado, para después volver a sonreír y estrecharla. Definitivamente aquella joven reencarnación era la más parecida hasta ahora a su madre.

– No es necesaria tanta formalidad, puede tutearme.

– Oh… está bien, es bueno saberlo. En ese caso tú también puedes tutearme – Dijo sintiéndose más relajada. Nuevamente Tatsuo se sorprendió y miró de reojo a Sesshomaru, como esperando la aprobación de este, quien aparentemente bajo el entendimiento de Tatsuo, no le fue concedida dicha aprobación.

– Muchas gracias por decirlo, pero temo que no me corresponde tratarla con tanta confianza dado a que usted es la compañera de Sesshomaru. –Se disculpó, aún manteniendo la sonrisa amable y sincera que lo caracterizaba. Rin se sonrojó ante aquella aseveración, sin embargo, dejando de lado eso, estaba encantada con la personalidad tan cálida, amable y aún así seria de Tatsuo. – En fin, me disculpo, disfruten la fiesta, yo me llevaré a mi hermano un momento – Dijo aún con la sonrisa intacta, colocando una mano sobre el hombro de Takeshi quien pareció recibir una especie de descarga eléctrica ante su tacto, y se retiró junto con él sin objeción.

– Vaya, no puedo creer que pudiera llevarse a Takeshi así como así – Observó Rin.

– Tatsuo tiene un efecto muy peculiar en Takeshi. Nunca lo desobedece… ¿Será que es eso lo que llamaríamos relación entre hermano mayor y hermano menor? – Dijo una voz a sus espaldas y Rin se volvió para encontrarse con Byakko y Kaoru Taisho, las hijas mellizas de Sesshomaru.

–¡Kaoru! ¡Byakko! ¡Qué gusto verlas! – Exclamó con franca alegría Rin al tiempo que Byakko le sonreía ampliamente tomando sus manos y Kaoru hacia una pequeña reverencia a modo de saludo, sonriendo más discretamente. Si bien ambas eran en rostro idénticas, tanto su cabello como su personalidad eran sumamente contrarios. – Las dos lucen hermosas – Dijo, y era verdad. Ambas hanyou poseían una belleza espectacular, y aquella noche lucían particularmente increíbles. Kaoru llevaba un vestido entallado color verde esmeralda, sin mangas y de corte sirena con escote de corazón, así como el cabello plateado liso y suelto, cayendo como cascada por su espada hasta la cintura, mientras que sus labios rosados resaltaban con un gloss transparente. Por otra parte, Byakko lucía su espesa cabellera negra recogida en una cola alta, mientras usaba un vestido rojo, también entallado, con escote en V y los labios de un rojo encendido.

– Tú luces realmente maravillosa hoy – Respondió Byakko, aún sin soltar sus manos. – Sabía que Takeshi te regalaría un vestido, parece que Kagura tiene un excelente gusto ¿no, Kaoru? – La hanyou de cabellos oscuros le guiñó el ojo a su hermana.

– Mentiría si dijera que no, te ves preciosa. ¿No te sientes halagado esta noche, padre? Takeshi se tomó muchas libertades para que Rin luciera más linda de lo que es – Kaoru miró a Sesshomaru como si se tratase de una niña pequeña haciendo un puchero a su padre. Sesshomaru sin embargo no respondió y Kaoru sonrió al notar que éste fruncía ligeramente el ceño.

– Parece que esta noche soy yo quien está irritando a nuestro padre y no tú, Byakko.

– Misión cumplida entonces– Cantó victoriosa Byakko. – Los dejaremos solos… ¡eh! ¡Rin! Se me olvidaba, debes probar los canapés de camarón, están deliciosos. –Dijo mientras tomaba uno de la bandeja de un mesero que pasaba por ahí, y se lo entregaba en la mano a Rin.

– G-gracias – Dijo con torpeza mientras lo recibía.

–¡Hablaremos más tarde! – Ambas hermanas salieron de ahí rápidamente, cuchicheando y riendo.

Definitivamente no actuaban acorde a la edad que proyectaban, pero eran sumamente divertidas, pensó Rin.

De pronto, las puertas del salón se abrieron, y entonces la música se detuvo un momento. Rin viró su atención a la entrada al igual que todos los presentes y entonces observó a tres personas ingresar al salón: dos mujeres y un joven.

Observó que la figura mayor era una mujer adulta de unos aparentes cincuenta años, de una belleza alucinante muy bien conservada. Ojos dorados y pestañas espesas y largas, labios de un rosáceo oscuro casi púrpura, cabellos plateados recogidos en dos chongos*, piel blanca casi como porcelana y figura esbelta ataviada con un hanfu* blanco, azul y morado, una estola blanca rodeando su espalda y finalmente, un collar que aparentaba ser sumamente antiguo colgado de su cuello y mostrando una especie de talismán a la altura de su pecho. Aquella mujer desprendía elegancia y poderío en su gesto serio y altivo, en su mirada fría y en su caminar tranquilo pero decidido.

Después observó a las dos personas que se hallaban a lado de aquella mujer. A su derecha se hallaba una joven de aparentes dieciséis años, de baja estatura, cabello abundante color castaño recogido en una trenza larga hasta la cintura, con las patillas cortas, ojos marrones sumamente fríos y piel tan blanca como la mujer que la acompañaba, enmarcando su rostro con unos labios rojo intenso. Aquella joven de enigmática belleza lucía un qipao* negro y largo adornado de flores doradas.

Por otro lado, a su izquierda se encontraba un joven, que si bien era más alto que la jovencita que los acompañaba, lucía menor, probablemente de unos catorce años. El muchacho tenía la piel tan pálida como las dos mujeres que lo acompañaban, los ojos marrones, semblante serio y frío y la cabellera larga y oscura hasta la mitad de la espalda, amarrada en una coleta, con el flequillo idéntico al de Sesshomaru. El joven lucía un pantalón y saco negro de cuello mao y una camisa banca.

Sin lugar a duda por la vestimenta de los tres, era claro que provenían de China y Rin consideró que era particularmente peculiar que la mujer mayor se ataviara desde sus ropas hasta el cabello de blanco, mientras que los dos adolescentes a su lado vestían de negro y poseían cabellos y ojos oscuros. Era casi como observar un Ying y Yang de carne y hueso. Sin embargo, pese a lo hermosos que lucían los tres, Rin tuvo una extraña sensación al observar a ambos adolescentes. Lucían bastante normales físicamente en comparación con Tatsuo, Byakko, Kaoru y Takeshi, y no obstante había algo en ellos que transmitía una especie de "aura" muy pesada e intimidante. Quizá el color de su cabello y ojos eran los de una persona común y corriente, pero sin lugar a dudas, no eran humanos.

Aquel semblante frío, casi gélido que poseían, y las miradas profundas y calculadoras, eran prácticamente idénticas a las de Sesshomaru, y de hecho, eran prácticamente la viva imagen del rostro del demonio.

–¿Quiénes son? – Preguntó a Sesshomaru sin poder contener la curiosidad, observando cómo los hijos del demonio se acercaban a ellos (incluyendo una joven que hasta ahora Rin no se había percatado de su presencia) y le hacían una reverencia muy ceremonial a la mujer mayor.

– Mi madre, y mis dos hijos menores. – Respondió lánguidamente Sesshomaru.

Rin tragó saliva, no sabía porqué, pero de sólo observar el tipo de semblante que los dos adolescentes poseían, tenía la sensación de que no le darían un saludo tan caluroso como los cuatro hijos mayores del demonio blanco.

– Deberíamos ir a saludar – Dijo, más como para convencerse a ella misma, que para convencerlo a él.

Sesshomaru no pronunció palabra y únicamente se dispuso a alejarse lo más posible de su madre, tomando de la muñeca a Rin y dirigiéndose al otro lado del salón. Una vez estando frente a una larga mesa en donde se encontraban diversos bocadillos y bebidas, el demonio tomó una copa de champaña y se la ofreció a la joven.

– Gracias – Rin sujetó la copa y miró a Sesshomaru con algo de incomodidad. ¿Por qué no quería ir a saludar a su madre? ¿Acaso no quería que ella la conociera? –¿No saludaremos a tu madre? – Insistió.

– No es necesario – Sesshomaru dio un trago a su copa – Ella misma lo hará cuando lo desee.

Rin apretó los labios, inconforme. Ella era la menos indicada para decir qué era lo correcto o incorrecto en una familia ya que nunca había tenido una, sin embargo, sentía que era claro que un hijo debía acercarse a saludar a su madre primero, sobre todo si no se veían en mucho tiempo.

–¿Y tus hijos? – Insistió Rin, observando cómo los cuatro hijos mayores interactuaban con Irasue, mientras que los dos menores se mantenían un poco apartados y en silencio.

De pronto, Rin se percató de que la joven recién llegada la miraba muy fijamente y la castaña pudo sentir un escalofrío recorrerle la espalda y de inmediato desvió sus ojos de los de ella. Aquella chica, la menor de las hanyou, definitivamente tenía un presencia muy intimidante.

Sesshomaru no pasó por alto la mirada de la menor de sus hijas ni la reacción de Rin, y se percató también de cómo el menor de los siete, Daiki, les observaba a la distancia, sin expresión alguna en el semblante.

– Deberías ir a presentarla, padre. – Dijo una voz a las espaldas de Sesshomaru, y Rin se asomó con discreción para observar de quién se trataba. – Hace décadas que no has visto en persona a Ruri y Daiki, y sabes bien que la presencia de Rin será un golpe duro para ellos… De paso podrías saludar a la abuela, aunque no puedo obligarte a eso… – La joven observó entonces a Rin– Hola, mucho gusto, mi nombre es Yukiko Taisho.

La mujer de aproximadamente veinte años le dirigió una sonrisa dulce a Rin y esta salió rápidamente de su sorpresa para saludarla.

– El placer es mío, me llamo Rin Sanada. – Rin hizo una reverencia y la muchacha sonrió más.

– Eres más bonita de lo que mis hermanas me habían dicho.

Rin se sonrojó ante el halago. La voz de Yukiko era muy dulce.

– Gracias… tú definitivamente eres muy linda. – Dijo rascándose la cabeza a causa de la timidez. Y era cierto, Yukiko Taisho era muy hermosa, pero poseía una belleza distinta a la de las mellizas y a la de Ruri.

Byakko y Kaoru por sí mismas desprendían mucha sensualidad, mientras que la menor de todas, Ruri, poseía una belleza enigmática y misteriosa; por otro lado, Yukiko era muy distinta a sus tres hermanas: de cabellos cortos y plateados apenas por debajo de las orejas, grandes ojos del mismo tono dorado que Sesshomaru, labios y mejillas rosadas y piel muy blanca, transmitía una sensación de confortante calidez con solo oir su tono de voz tan tranquilo y amable, así como sus movimientos gráciles y delicados. Contemplar a Yukiko era como tener a una muñequita fina delante de ti, que además de todas sus características físicas, aquella noche usaba un kimono blanco con el obi rosa, y una peineta en el cabello de cuarzo rosa y jade que solo ayudaba a resaltar esa apariencia de "muñeca".

Por alguna razón, aquella primera impresión que Rin acababa de tener de Yukiko, mas el recuerdo de semanas atrás en donde Sesshomaru le había ofrecido una soda diciendo "mi hija Yukiko dice que si tomas algo dulce te sentirás mejor", bastaba para que se sintiera muy cómoda con ella.

No había que ser muy observador para darse cuenta de que Yukiko y Sesshomaru tenían un vínculo especial que con sus otros hijos no, y lo pudo confirmar al notar que la mirada del demonio se tornaba menos dura al observarla.

– Creo que ya has conocido a mis hermanos mayores, incluyendo a Takeshi – Yukiko se llevó el dedo índice a la barbilla, pensativa, mientras miraba el techo – Lamento si alguno de ellos te causó algún problema… sobre todo él o Byakko – Rió un poco.

– No, para nada. Ellos jamás me molestarían. –Se apresuró a decir.

– No tienes que ser tan educada. Sé perfectamente lo molestos que pueden llegar a ser, sobre todo Takeshi. ¿No, padre? – La hanyou se agarró del brazo de Sesshomaru cariñosamente.

Sesshomaru no emitió respuesta alguna pero tampoco la apartó, y aquello confirmó la teoría que tenía Rin de que tenían una excelente relación.

– Takeshi y yo somos hermanos de la misma madre – Contó tranquilamente – Supongo que mi padre no suele hablar mucho de esas cosas, así que te lo explicaré. Tatsuo, Byakko y Kaoru son hijos de una madre, Takeshi y yo de otra, y Ruri y Daiki de otra.

– Oh, ya veo, no, no sabía – Rin rió ligeramente incómoda.

– Ah… debe ser algo extraño para ti escuchar estas cosas. Creí que ya sabías todo. No le has contado casi nada, ¿no es así padre? – inquirió, mirando a Sesshomaru.

– Le he contado lo necesario únicamente.

– Uhm… teniendo en cuenta que Takeshi ya la ha hecho venir hasta aquí, creo que es bueno que esté enterada de lo que he dicho. – Yukiko volvió a dirigirse a Rin, soltando a Sesshomaru para estrechar las manos de la joven con las suyas – Es posible que Ruri y Daiki no sean muy cálidos contigo al principio, pero no lo tomes a mal, ellos son así. Quizá no te sea tan complicado tratarlos ya que tienen la misma personalidad que mi padre… sin embargo…

– Yukiko. – La cortó Sesshomaru. Sabía que había cosas que no eran necesarias de decir, al menos no por el momento si no querían darle a Rin una carga innecesaria.

La hanyou suspiró.

– Está bien, me mantendré al margen. De todos modos, quiero que sepas que cuentas conmigo. Sé de buena fuente que tú le has traído felicidad a nuestro padre y sólo por ello ya mereces mi cariño. ¡Disfruten la fiesta! – Yukiko hizo una reverencia y se alejó rápidamente de ellos, sabiendo perfectamente que aquél comentario sobre la felicidad de Sesshomaru no le habría hecho mucha gracia a él, mientras que Rin únicamente se sonrojó.

– Yukiko es muy agradable – Dijo la muchacha, mientras observaba el semblante serio de Sesshomaru.

–Sí.

Tras el encuentro con Yukiko, Rin sintió que Sesshomaru estaba más serio y callado de lo usual, lo cual tornaba la fiesta para ella algo incómoda.

Ambos recorrieron el salón en silencio cuando una voz a sus espaldas la llamó.

–Rin, buenas noches.

La joven se volvió para encontrarse con Kohaku, quien aquella noche vestía de traje.

–Kohaku ¿qué haces aquí?

–¿Olvidaste que el señor Yamada me pidió cubrir la nota de la fiesta? – Le dijo con tono amable y después se fijó en Sesshomaru –Buenas noches.

–Sí, es verdad, lo había olvidado por completo.

Sesshomaru hizo una pequeña inclinación con la cabeza a Kohaku a modo de saludo, lo cual sorprendió a Rin dado los encuentros no muy agradables que ambos habían tenido anteriormente.

El demonio por su parte simplemente no tenía ningún interés en seguir pensando en aquel sujeto, por lo que prefería tener ese saludo cortés y evitar intercambiar diálogo, a tener que lidiar con él o con los reclamos de Rin después.

–Ya que estamos y aprovechando que eres la compañera del señor Taisho, ¿me permiten una foto? – Dijo el muchacho levantando su cámara fotográfica.

Tanto Rin como Sesshomaru dudaron un momento, especialmente Sesshomaru a quien jamás le había gustado ser fotografiado por los medios dado a lo complicado que era después disimular su apariencia joven a través de los años; sin embargo, dado el motivo de la fiesta que era en sí la vuelta de Takeshi a Tokyo, y la llegada de su madre quien era la dueña de una serie de casinos con mucho renombre en Hong Kong, no podía negarse para la nota periodística, a fin de cuentas sabía que el que ese sujeto estuviera ahí significaba que alguno de sus hijos había solicitado a un periodista para escribir un artículo al respecto.

–Adelante. – Sesshomaru se acercó más a la joven para que tomaran la fotografía pero el impulso inmediato de Rin fue alejarse de él. En ese instante, lo único que pasaba por la mente de ella era el hecho de que salir en el periódico a lado de Sesshomaru Taisho podía significar un obstáculo para su carrera. Después de todo… ¿quién confiaría en sus propias capacidades si las personas podían dar por hecho que ella tenía privilegios, dada su relación con el dueño y CEO de la Taisho Company?

La sorpresa de su jefe, el señor Yamada, al enterarse que ella asistiría a la fiesta como invitada ya le había dado mucho que pensar al respecto, por lo que salir en una fotografía para el periódico en el que trabajaba con Sesshomaru, le parecía un error garrafal que debía evitar a favor de su carrera.

No obstante, el rechazo de Rin hacia él fue bastante obvio para el demonio blanco y el mismo Kohaku, quienes le miraron con extrañeza y de inmediato Rin se percató de la rudeza con que había actuado.

–Ah… lo siento – se apresuró a reír un poco para aminorar la tensión que pudiera surgir – lo que sucede es que no me gusta mucho fotografiarme, además creo que lo mejor es que Sesshomaru salga solo en la foto y…

–No seas tonta. –Soltó abruptamente Sesshomaru, y tomándola por la cintura la acercó a él de un tirón – Toma la foto – Ordenó a Kohaku.

–Ah… sí, claro – Kohaku enfocó rápidamente el lente de la cámara y disparó la fotografía, antes de que alguno de los dos cambiara de opinión. – Listo, gracias. Eh… seguiré haciendo lo mío, con permiso – Kohaku se retiró rápidamente de ahí, evidentemente en un intento de escapar de lo incómodo de la situación.

Rin se separó de Sesshomaru y le miró con el ceño fruncido, dejándolo confuso.

–¿Qué sucede? – Preguntó, sin comprender la razón de esa mirada fulminante. Rin por su parte no supo bien cómo responder a su pregunta. Sabía que no importaba cómo lo dijera, podía sonar grosero de su parte, a fin de cuentas Sesshomaru no estaba haciendo nada malo, por el contrario… ¿no era halagador el hecho de que con lo poco que llevaban de estar saliendo él no tuviera dilación en que aparecieran juntos en una fotografía para el periódico?

Con ese pensamiento en mente, Rin procuró sosegar su humor rápidamente, suspirando.

–No es nada – Mintió – Lo siento, sólo no me gusta mucho salir en fotos…

Sesshomaru observó con detalle su expresión. Sabía que no estaba siendo sincera, pero no insistiría.

-Entonces baila conmigo. –Dijo y Rin abrió mucho los ojos al escuchar esa propuesta, tan poco propia de él.

–¿Qué dices? ¿b-bailar? – Balbuceó. No es que ella fuera un espanto para la cuestión del baile, pero aquello era muy sorpresivo.

–Sí, baila conmigo – Repitió, con tal determinación en la voz que Rin se ruborizó.

El demonio blanco le tendió la mano y la joven la tomó sin dilación, dejándose guiar por él al centro del salón en donde algunas parejas bailaban. Sesshomaru colocó una mano en su cintura y con la otra sostuvo la mano de ella, mientras que Rin posicionó la mano libre en el hombro de él.

La joven se dejó guiar por los pasos de Sesshomaru al ritmo de la música suave y medio lenta, y sintió un calor recorrerle todo el cuerpo al percibir los ojos dorados y profundos de Sesshomaru en ella.

–Estás sonriendo – Observó Sesshomaru, y las mejillas de Rin se encendieron más.

–Deja de abochornarme… - Susurró, bajando la mirada pero sin dejar de sonreir. Aquellos gestos sólo encantaban más a Sesshomaru.

El demonio la asió más a su cuerpo, apretando su cintura y ella nuevamente bajó la mirada, incapaz de sostener el contacto visual mientras el calor subía rápidamente por su rostro y cuerpo. Sesshomaru sonrió para sus adentros por aquella reacción.

Ambos continuaron con el baile hasta que en un movimiento grácil, la hizo virar en su propio eje y la tomó nuevamente de la cintura, esta vez sin que la joven pudiese evadir el contacto visual, al tiempo que la pieza terminaba.

Rin le miró fijamente, con la respiración ligeramente agitada y Sesshomaru sin pensarlo demasiado, colocó una mano en su espalda y la acercó a sí mismo dándole un beso en los labios. La castaña se sorprendió pero no tardó en corresponder suavemente, colocando una mano en su cabeza, enredando sus dedos en el cabello plateado del demonio. Una vez separados, ella le sonrió ampliamente y luego rió un poco apenada. El demonio blanco curvó levemente los labios, regalándole lo más cercano a una sonrisa que ella había visto hasta ahora.

Sintió que su corazón latió fuertemente y Sesshomaru lo percibió.

–He de decir que me sorprende ver una reacción así de tu parte después de tanto tiempo – Dijo una voz femenina a sus espaldas, y la expresión de Sesshomaru volvió a enfriarse de inmediato al encontrarse directamente con Irasue, su madre. –¿Debería llamarlo amor?

El momento de ensueño había terminado de golpe.

Irasue escaneó de pies a cabeza a Rin con la mirada, y después ladeó un poco la cabeza, con una expresión que la joven no estaba segura si describir como apática o como una curiosidad muy peculiar hacia ella, dado a su extrema seriedad. De lo único que estaba segura, era de que ya no había vuelta atrás y debía ser presentada, así como de la mirada taladrante de Daiki y Ruri, los hijos menores de Sesshomaru, a un par de metros detrás de Irasue.

– Madre. – Pronunció Sesshomaru con frialdad, a modo de saludo.

Rin tragó saliva a causa de la tensión, e Irasue sonrió levemente.

Continuará…

Must be love on the brain
That's got me feeling this way

It beats me black and blue but it fucks me so good
And I can't get enough
Must be love on the brain
And it keeps cursing my name

No matter what I do, I'm no good without you
And I can't get enough

(Love in the brain – Rihanna)


*Hanfu: Es el vestido tradicional chino utilizado desde antes de la dinastía de Qing. Busquen imágenes para mejores referencias.

*Qipao: Es un tipo de vestido utilizado en china. Busquen imágenes para mejores referencias.

*Chongos: También llamados rodetes, moños o cebollas. Son las bolitas en el cabello, no supe bien como llamarlas y por eso hago la referencia.

N/A

¡Hola a todos! Primeramente les debo una disculpa por todos los meses de ausencia, pero creo que lo he compensado un poco haciendo el capítulo más largo hasta ahora. Como dije en mis pasadas notas, el capítulo 8 fue como la introducción a la relación de estos dos y el cómo Sesshomaru va a tener que adaptarse a esta nueva Rin, y cómo Rin va a tener que adaptarse a toda la carga Taisho que tiene Sesshomaru a cuestas, y aquí ya pueden ver un poco más sobre a lo que me refería.

Tengo que admitir que me ha costado mucho hacer la interacción de todos (o casi todos) los hijos de Sesshomaru con él y Rin, realmente espero que no haya sido confuso ni cansado de leer. Soy bastante consiente que los personajes originales en un fanfic a veces pueden llegar a ser tediosos o molestos, y no quiero llegar a eso, por lo que espero haberlo logrado. Ahora sólo queda presentar a la suegra, y a los dos hijos más pequeños que son los que tienen el carácter más semejante a Sesshomaru, ¿qué pasará? :p

La canción que bailan Sesshomaru y Rin es "Love on the brain" de Rihanna, a los que la conocen creo que la letra les gustará para ellos en el fic, y a los que no, les invito a buscar la traducción, es muy bonita. Desde que empecé a escribir el capítulo tenía en mente esta canción, aunque no pude desarrollarlo al 100% como quería (hizo falta mi escena lemmon en este pero ya será al otro capítulo).

Muchísimas gracias a todos los que leyeron y se tomaron la molestia de dejar un review, los adoro a todos!

Roxana: Tu no comentas aquí pero al menos ya no me tienes que agarrar a empujones la próxima vez que nos veamos xDD

LilSykesMixer: Muchas gracias por tu comentario, me alegra mucho que te esté gustando mi historia. Me daré una vuelta por tu perfil a ver qué historias tienes, un abrazo!

Cath Meow: Pues al final si tadé mucho en actualizar, te debo una disculpa por eso T.T intentaré no tardar tanto para el siguiente, y si tardo, sabes que cumplo con actualizar tarde o temprano jajaja (?) muchísimas gracias por tu review! Espero que te haya gustado el capìtulo.

Milly Taisho: Hola Milly! Muchas gracias por tu review! Aquí creo que podrás ver que en efecto Takeshi es un hdp hahaha y seguirá haciendo de las suyas. Espero que este capítulo te guste, un abrazo!

Any-Chan: Muchisimas gracias por tu review, espero poder seguir contando contigo como lectora, un saludo!

Yamo: Asi es, alv el orgullo de Kohaku hahaha ay uwu… Espero te guste este capítulo ;o; gracias por tu review yamoson.

La Rozeta: Ya séee, interrumpió todo, y aquí ya no me dio el capítulo para llegar a lo bueno 7u7… pero en el próximo sí. Muchas gracias por tu review, me hace muy feliz que leas mi fic.

Poison girl 29: Hola! Muchas gracias por tu review! Aun no hay interacción con Irasue pero ya se viene jajaja, un saludo!

s TAISHO: Totalmente de acuerdo, Takeshi tiene una personalidad.. eh… interesante digamos jajaja, pero creo que era necesario para que la historia avanzara más. Gracias por todos tus reviews, me dio mucho gusto leerlos todos, un saludo!

rosedrama: Yo también quiero que tengan su noche … aunque aun no logro que se de cómo quiero hahaha, pero ya vendrá. En cuanto a tu duda sobre Takeshi es más que nada porque sabe que pese a que sea la reencarnación de su madre, no lo es. Además hay que tener en cuenta que después de que su madre muriera, la Rin de este fanfic es la tercera mujer que le conoce a Sesshomaru que es reencarnación de su madre, a esto súmale que su personalidad es la de un casanova y la de un desinhibido. Espero te guste este capítulo también, gracias por tu review!

Sara: Hola! Muchas gracias por tu review! Me alegra que la historia te esté gustando. Sobre tu duda sobre Takeshi, la falta de pudor es debido a la personalidad Casanova y rebelde que siempre ha tenido, sobre todo hacia Sesshomaru, y que por otro lado sabe que si bien es el alma reencarnada de su madre, "no es ella". Espero que sigas leyendo mi historia, un abrazo fuerte!

Guest: Muchas gracias por tu review! Espero que sigas leyendo el fic!

Roxana Matarrita 96: Holaa! Muchas gracias por tu review, al final sí me tardé en actualizar pero espero que haya valido la espera T.T jaja te mando un abrazo

Skyler Streat: Muchisimas gracias por leer mi fic y tu review! Espero poder seguir contando contigo como lectora, un saludo

Alambrita: Jajajaja totalmente, es un desgraciado Takeshi. Gracias por tu review!

Nena Taisho: Hola! Gracias por tu review. Respondiendo tu pregunta, sí, todos son hijos de la primera Rin y sus posteriores reencarnaciones. Un saludo!

Angellimar: Hola! Muchas gracias por tu review (al final en qué termino el libro de hechizos? Tienes que contarme!) Me alegra mucho que mi historia esté siendo de tu agrado, si te soy sincera aún no tengo del todo claro el final, osea sí, pero no haha así que espero que no decepcione a nadie. Te mando un abrazo muy cariñoso, espero seguir contando con tu lectura.

Sofy2011: Hola! Muchas gracias por tu review!

QuinzMoon : Hola! Muchísimas gracias por tu review tan largo, son los que me pone más feliz haha. Creo que tu duda de si sus hijos odiarán o no a esta Rin, con este capítulo se está empezando a resolver, aunque quedan dos pendientes… Sobre tu comentario respecto a Kagura, creo que en este capítulo también ha quedado claro que ella no tiene la intención de entrometerse, como ella dice, se valora lo suficiente como para no amar a un hombre que no le corresponde. El tema sobre las costumbres y cambios de ideas conforme pasa el tiempo, también será algo que iré ahondando más en los próximos capítulos. Espero poder seguir contando con tu lectura y tu comentario, un abrazo fuerte!

LadyFolly: Te aseguro que aunque a veces demore un poco en actualizar, el fic se acaba porque se acaba. Muchas gracias por leerme y por tu review, un abrazo!

Iblwe: Te quedaste en el capítulo 4! Hahaha espero que algún día llegues aquí y veas esto. Muchisimas gracias por tus reviews tan bonitos, un abrazo.

Nos vemos en el próximo capítulo!

Kuruma Chidori