Todo lo que reconocen pertenece a Stephenie Meyer, la trama es solo mía :)
En este capítulo, Bella tiene un sueño, y ese es la continuación del sueño que tuvo en el capítulo 4 ("Mucho por un día")
En el capitulo anterior…
31 de marzo de 1933
Hoy… hoy no fue un buen día. Dios… ¿Por qué me trata así? Se que hice algo malo, si no fuera ese caso no se comportaría de ese modo, hice algo malo pero no sé que. El me quiere, lo sé, y quizás tenga razón en hacer todo lo que hizo hoy, quizás hasta me lo merezco, quizás hasta tenía razón y no debería creerle del todo a Isabella y a Edward, pero ellos habían sido tan buenos conmigo… y también estaba Irina, James decía que era buena y que debía confiar en ella pero no estaba segura del todo. Solo espero que me perdone lo que haya hecho sin querer, porque dolió mucho como me trató hoy, seguro quedarían marcas…
9. Un poco de mala suerte.
Bella Pov:
Algo en mi se removió al leer esa pagina suelta: ¿sería posible que ese tal James hubiese llegado a agredir a Alice? Todo lo que ella escribía en esa página del diario me decía que si, y eso hacia mucho peor las cosas, ya que en ese entonces, yo estaba embarazada y muy ligada a Alice, y por lo tanto muy cerca de James.
Por lo que había leído hasta ahora en el diario, me daba la impresión de que el era una persona de carácter fuerte, y en ese entonces, alguien al que Alice idealizaba y amaba casi rayando la locura, creyéndole fielmente lo que el decía. Seguía sin gustarme esto, pero si quería encontrar la verdad, tendría que seguir leyendo, buscando y averiguando sobre mi pasado y el de Edward, y ahora último el de Alice.
Sin esperar mas, aparté la hoja suelta que acababa de leer y seguí con las hojas que estaban mas "entendibles" del diario, que dicho sea de paso eran sucesos que habían ocurrido antes de la pagina que acababa de leer.
15 de diciembre de 1932
Con James llevaba un mes de noviazgo y ya me sentía en las nubes. ¿se podría amar tanto a una persona? ¿podría alguien ser mas perfecto? Creo que no.
El no era como los demás, el era noble, gentil, muy apuesto y muy caballero, era todo eso y mas, aunque como toda persona se enojaba y reaccionaba mal por ciertas estupideces que hacia yo, como comentarle a Bella conversaciones que teníamos los dos, o preguntarle mas de lo debido cosas sobre su familia y su pasado. El obviamente tenia razón ¿Quién era yo para entrometerme tanto o ser tan chismosa?
Con Bella las cosas iban bien, había descubierto que ella en realidad era una buena amiga, aunque a veces se entrometía mucho en mi relación con James y lo juzgaba mucho sin conocerlo, y ahí era cuando encontraba que James tenia razón cuando me reclamaba de que no debía contarle cosas de el a ella, además tenía la sospecha de que ella sentía un poco de celos en mi perfecta relación con James, no es que a ella le gustara el, obvio que no, pero si sentía celos de que su relación con Edward no fuera tan maravillosa, porque claramente Edward no era tan guapo como James, no tenia el porte ni la elegancia de el ni tampoco la clase de trabajo y el sueldo de el, y esas eran cosas que como decía James eran importantes en una relación, y lamentablemente mi amiga Bella no las tenia, y aunque ellos demostraban una hermosa relación, James me decía que el no lo creía así, y el siempre dice la realidad de las cosas. A decir verdad, hasta sentía un poco de lastima por ella: Bella aunque quisiera no se podría separar de Edward por su embarazo de dos meses y porque estaba casada con el. Lo único bueno que había visto en esa relación era el embarazo de ella y el perrito que Edward le había regalado a Bella, se llamaba Bellota y era muy tierna.
Bueno, espero que el matrimonio de mi amiga cambie y comience a funcionar tan bien como funcionará el mío con James, aun no me lo propone pero sé que lo hará.
20 de diciembre de 1932
James ha estado de lo mas raro estos días, especialmente hoy.
Se supone que nos íbamos a juntar en el parque pero el no llegó. Lo primero que pensé fue que le había ocurrido algo, todas esas ideas se fueron cuando llegó y me dio la excusa de que había tenido algo que hacer. Me molesté un poco por eso, porque según el nada era mas importante que yo, sin embargo algo fue mas importante y retraso nuestra cita, pero bien sabia que no debía enojarme tanto, además, cuando quise mostrarme molesta me dio una mirada que me hizo pensar que era mejor estar en paz con el.
06 de enero de 1933
Hoy ha sido un buen día.
Primero me encontré con Bella y Edward que habían salido a pasear junto a su perrito. Ellos estaban bien y eso me alegraba. Bella tenía tres meses de embarazo y estaba totalmente feliz junto a su esposo, y aunque a el no lo conocía mucho, todo indicaba que era buena persona, pero todos sabemos que eso no era del todo importante en una relación y a el le faltaban cosas como dinero y elegancia, cosas que tenia James, cosas que me daba a mi y que mi amiga no tenia.
Con James las cosas iban muy bien, ignorando unas cuantas peleas y enojos por parte de él. Cada día me sentía mas enamorada e incluso creo que hoy llegué al tope de ese amor… ¡No se puede estar mas enamorada que yo!. La razón fue que me presentó a su hermana Irina, quién había llegado junto a el a Forks, pero que no había tenido oportunidad de presentármela. Ella es una de las mujeres mas bellas que he visto, pero algo en su mirada me dice que no es muy buena persona, pero ignoro todo eso ya que James siempre me ha hablado de lo buena que es su hermanita.
El hecho de que me la haya presentado, ya es una pista importante de que de alguna forma él quiere formalizar las cosas conmigo, y eso es lo que más deseo yo.
Mis ojos se comenzaron a cerrar involuntariamente y ya sabia que se debía al sueño… ¿qué hora era?. El reloj de mi mesita de noche indicaba que eran las 2:40 de la mañana. Mañana seguro tendría unas enormes ojeras sobre las ojeras naturales que siempre traigo. Simplemente fantástico.
No me preocupé de cambiarme ropa ni de ponerme pijama, solo me adentré al mundo de los sueños. Lo último que vi fue la luna que se veía desde mi ventana…
Abrí mis ojos y el hermoso brillo de la luna me indicaba que era de noche, ¿Dónde estaba?. Lo último que recordaba era que había empezado con las contracciones, se me había roto la fuente y luego me había desmayado, después había despertado y había tenido a mi bebé sola y sin la compañía de Edward… debí de haberme dormido por el cansancio… ¿Dónde estaba Edward? ¿Dónde estaba mi bebé? Un sollozo involuntario azotó mi cuerpo.
- shh.. No llores ¿estas bien? - desde las sombras del cuarto en donde estaba, apareció una figura que conocía muy bien con un bultito en sus brazos. Era mi esposo y mi hijo.
- si… estaba asustada - sollocé - creí… creí que lo perdería Edward, estaba sola… ¿Quién me ayudó? - no recordaba absolutamente nada.
- siento no haber estado junto a ti mi vida, quería estarlo, pero no pudieron comunicarse conmigo hasta la tarde. La que te encontró fue Alice y… pese a lo que pasó tenemos que agradecérselo, gracias a ella estamos los dos junto a nuestro bebé - yo asentí mientras el se aferraba mas a nuestro hijo - ¿Cómo te sientes?
- bien… - iba a seguir hablando, pero nuestro bebé emitió un llantito que parecía el de un gatito maullando. Edward me pasó a nuestro hijo para alimentarlo - es tan lindo - susurré cuando chupaba frenéticamente de mi pecho.
- es perfecto y se parece a ti, de mi solo sacó los ojos, pero claramente tiene tu belleza. - suspiró - te amo mi vida, los amo.
Mis ojos se abrieron con dificultad, giré mi cabeza y… ¡7:30 de la mañana! ¡llegaría tarde al instituto!
Con rapidez inhumana me duché y me vestí, solo para desesperarme mas al ver a Edward sentado en mi porche junto a mis mascotas.
Cuando estuve lista paseé mi vista por mi habitación a la espera de que no se me olvidara nada hasta que mis ojos se encontraron con el diario de Alice… ¿lo llevaba o no lo llevaba? ¿seria conveniente? Finalmente lo tomé y lo guardé en mi bolso. Al bajar las escaleras di gracias a lo divino por no caerme.
- ya estoy lista - susurré casi sin aire. Edward tan deslumbrante como siempre me miró con preocupación y pasó un dedo por una ojera.
- lo que sea que te está pasando me lo tendrás que contar - dijo serio - acepto que tengas secretos, pero no me gustan cuando te afectan… solo quiero protegerte - lo último lo dijo con un tono tan dulce que me hizo abalanzarme sobre el y literalmente comérmelo a besos. Mi mejor desayuno.
- ¡Se hace tarde! - dije después de unos minutos. Corrí hasta mi moto y me monté en ella junto con Edward a mis espaldas. Estaba echándola a andar cuando por el espejo retrovisor vi que Edward miraba con el ceño fruncido el piso.
- ¿sucede algo? - dije cuando me ponía el casco.
- Bella ¿Qué es…? -
- ¡después me dices! -no podíamos esperar mas así que me puse en marcha.
Cuando llegamos al instituto, Edward me fue a dejar a la puerta del salón donde se hacía la clase de dibujo despidiéndose con un suave beso. Con la divertida y amable mirada de la profesora entré en el salón y me senté en mi puesto.
- Bien chicos, ahora que están todos - sentí que eso que dijo iba dirigido directamente hacia mi, pero no me molesté ya que sabía que la profesora no lo decía de mala intención - pueden seguir haciendo sus bocetos, y los que ya los hayan terminado pueden consultarme sus dudas o ensayar más.
Miré el boceto que hice anteriormente de Edward - cuando aun no lo conocía - y el de la persona que había inventado cuando no quise seguir dibujando el anterior. Estaba claro con cual seguiría practicando ahora.
Me preocupé de que sus ojos transmitieran toda la luz, la paz y el amor que proyectaban inconcientemente; que sus labios tuvieran las luces y sombras suficientes para que le dieran una apreciación de textura suave, tal cual eran; que su cabello luciera tan despeinado y hermoso como lo tenía y que sus rasgos se vieran tan perfectos como eran realmente, aunque sabia que algo tan perfecto nunca quedaba igual en una segunda copia.
Estaba concentrada en marcar de la forma correcta sus pómulos que me asusté un poco cuando levanté mi vista y vi a una chica rubia mirándome fijamente.
Nunca antes la había visto, pero extrañamente sentí ese apego que sentí cuando conocí a Alice o a Edward, aunque no fue tan fuerte como con el último, pero si se parecía mucho con el de Alice. ¿sería posible que…? No, absolutamente no creo que ella haya sido parte también de nuestro pasado, y no es que no lo quiera o algo así, sino que simplemente Alice a ella no la menciona en ningún lugar y tampoco con Edward la recordamos… ¿entonces…?
La mejor idea que pude tener en ese momento fue el de revisar el diario de Alice para saber si en algún momento nombraba a una chica rubia y hermosa. Eso hubiese hecho si el diario hubiese estado en mi bolso… ¡Donde demonios estaba!
El timbre que acuciaba el termino de las clases sonó siendo prácticamente mi salvación. Recogí rápido mis cosas mirando hacia mi alrededor para asegurarme de que no estuviera botado por el salón.
- disculpa… - una voz de campanas interrumpió mi frenética búsqueda. Miré y me dí cuenta que era la chica rubia. - emmm es que soy nueva y mmmm ¿quieres ser mi amiga? - vio mi cara de incredulidad y la interpretó mal - claro, si quieres o simplemente ¿puedo juntarme contigo?
- eh, no hay problemas, claro que podemos ser amigas - le dí una sonrisa y luego extendí mi mano - Isabella Swan, pero prefiero que me llames Bella - algo dentro de mi me decía que tenia que ser amiga de ella.
- Rosalie Hale - susurró con una sonrisa.
No hablé mucho con ella porque se tuvo que ir a otra clase, pero al instante y por las pocas cosas que ella me había dicho, supe que era una persona muy dulce pero con carácter.
Bajé casi corriendo las escaleras y rogando por no caerme al recordar el diario de Alice que estaba perdido. Suplicaba al cielo que no se perdiera porque era mi única pista para saber la verdad y porque era algo muy especial para Alice.
- ¡que te vaya bien! - al bajar de las escaleras, Edward ya estaba en la calle mientras se despedía de alguien que no alcancé a ver pues ya se había ido. La alerta de celos se encendió en mi.
Llegué y me lancé sobre el, para disimuladamente mirar hacia el lado. La única persona que caminaba era un hombre de cabello oscuro y del porte de un armario.
- yo también te extrañé - dijo riendo y abrazándome mas fuerte.
- ¿quién era el? - pregunté mientras escondía mi rostro en su pecho.
- es Emmett, lo encontré en el salón, toca la batería - susurró - ¿vamos a casa? - sonaba tan lindo cuando el lo decía así.
- vamos - dije al tiempo que recordaba que tenia que decirle algo - emmm Edward ¿tú no has visto un librito pequeñito con una "A" grabada en la tapa? - dije como que no quería la cosa.
- si… o eso creo - mi cara debió ser un poema - ósea, eso es lo que te iba a decir hoy en la mañana, cuando subiste a la moto ese librito cayó pero tu no me hiciste caso - era tan idiota yo en algunos casos - ¿es muy importante? - dijo con una mirada intensa.
- si, lo es, pero pronto sabrás porqué - murmuré al tiempo en que lo besaba.
Podía tener toda la mala suerte del mundo, pero sin lugar a dudas, en este tiempo la suerte había estado de mi lado: primero había encontrado a Edward, mi milagro personal, y luego había perdido el diario de Alice, pero gracias a mi "Edward-milagro" lo había encontrado.
Cuando me fui a subir a la moto, Edward me tomó de la cintura y me hizo retroceder para montarse el adelante. Lo miré enarcando una ceja y el solo me dio su sonrisa torcida.
- súbete linda - susurró. Yo no me hice de rogar y me subí para aferrarme a el como si la vida mía dependiera de ello.
El camino hacia casa se me hizo corto, demasiado para mi gusto, ya que quería disfrutar un poco mas de la esencia de Edward.
- llegamos - dijo riendo - ¿ves? No conduzco tan mal - yo comencé a reír pero mi risa se vio interrumpida cuando vi a Avellana y Pistacho jugando o "destruyendo" algo que estos últimos días llevaba conociendo muy bien. Me bajé rápido y como loca de la moto para luego comenzar a correr hacia donde estaban mis mascotas. El aire se me atoró en la garganta al ver que estaba completamente destruido y que solo habían dos hojas que estaban medio - salvadas.
Mis mejillas comenzaron a mojarse de rabia ya que esa era la única oportunidad de saber lo que nos había sucedido, o por lo menos era la única pista que conocía, ¿ahora que haría? ¿Cómo le decía esto a Alice? El diario debía ser muy importante para ella.
- Bella - me llamó Edward - ¿qué sucede? ¿es eso lo que buscabas? - el se sentó junto a mi en el suelo y comenzó a tomar los trozos del diario roto. Yo asentí a la segunda pregunta que me hizo - ¿Qué es eso? - dijo ahora con voz exigente.
- Edward - dije yo sollozando y lanzándome a sus brazos - es el diario de Alice - el me miró sin entender - ese es el diario de su otra vida - le expliqué.
Feliz navidad! que lo hayan pasado muy bien junto a su familia y amigos.
Un nuevo capítulo y nuevamente doy las gracias por todas y todos los que leen este fic.
cataaa: Gracias por leerme y por aguantarme amiga, te quiero. Pronto tendremos que hablar.
* los otros reviews ya los devolví, solo que ese es de mi amiga que no inició sesión para comentarme ¬¬
Gracias por incluirme en tus alertas o favoritos, a las lectoras que se animan a comentar o a las que no lo hacen, ese es un gran regalo de navidad, el que me lean.
En cuanto al capítulo: En esta ocasión podemos ver lo chiflada que se vuelve Alice cuando se encuentra en las garras de James. Ella no es mala persona, solo muy muy ciega. También aparecieron nuevos personajes! Irina (aun no hace su dialogo sjJjsajs), Rosalie y Emmett.
Y como todos saben, este fic es rating M por lo que pronto habrá un lemmon. uuuiii :$
Bueno, creo que nos volveremos a leer en unas horas más con el capitulo 10 como regalo de navidad de parte mía.
Nachika Cullen, gracias por todo el apoyo, eres genial :)
Por último, las invito a pasar a mi nuevo fic "Ahius" que es una historia de fantasía, amor y amistad: .net/s/7620748/1/Ahius (solo tienen que poner el www y fanfiction)
Nos leemos luego.
Isabel Fiction
