—Buenos días, Rainbow Dash. —
Ya era independiente y vivía sola pero en ese momento olvido que había permitido que Fluttershy durmiera en su casa.
Después de su visita al refugio de la pelirosa no contaron con que el tiempo paso rápido y por seguridad prefirió que se quedara en su hogar. Insistió.
—No tenias que hacerlo. —
Tan atenta como siempre. Entró a la habitación con una bandeja que contenía el desayuno de Dash. Ese día era el último antes de las vacaciones y algunos ya habían hecho planes para ellas. Rainbow y Fluttershy aún trataban de quedar de acuerdo en lo que querían hacer con libertad durante dos semanas. Siempre habían sido así de unidas que decidieron pasar sus vacaciones de invierno juntas.
—Es un pequeño detalle, por permitir que durmiera aquí. —Se acercó a la mesa de luz de Rainbow y colocó su desayuno, Dash sólo clavaba su mirada en ella.
Siempre le había gustado la personalidad de Fluttershy, atenta e inocente. Una presa perfecta.
—Gracias, pero tu también deberías comer algo, siendo el último día nos espera demasiado. —Contestó la de cabello multicolor dándole una mordida a su manzana.
—No te preocupes, desayuné hace unos minutos, además no me gusta abusar de tu generosidad. — Cierto pero a la vez falso.
—¿Generosa? ¿yo? jajaja, ya te dije que es un placer tenerte aquí, mi casa es tu casa. —Bebió un sorbo de su taza de café.
Lo dicho provocó un leve sonrojo en el rostro de Fluttershy, no estaba acostumbrada a tanto trato, almenos era ella quien no se dejaba tratar.
Después de que la propietaria de casa tomó su desayuno, ambas se alistaron y partieron rumbo a la escuela.
En el camino ninguna hablo, era incómodo para ambas y sin comprender el porque, Rainbow siempre había tenido afecto hacia Fluttershy, una flor tan delicada. Y viceversa. Pero los tiempos habían cambiado y cada vez todo se volvía más extraño.
Rainbow era una heroínas ara los ojos de Fluttershy, no sólo a ella sino a todo quien lo necesitará le brindó su apoyo tanto emocional como físico. Dispuesta a enfrentarse a lo aterrador con tal de defender a sus amigos. Sin miedos, pero Dash no era tan valiente como todo Canterlot High la conocía, también tenía miedo a la derrotar y perder. No perder objetos o cosas sin valor, sino perder a una amiga.
Sin darse cuenta ya estaban en la escuela, todo era silencioso, muy temprano asumieron.
Se despidieron y cada uno se fue a su respectiva clase.
—¿En que piensas, querida?. —
Rarity notaba la confusión que traía Nightlife desde que paso a recogerla, planeaba caminar a la escuela, como siempre. Pero por una extraña razón Nightlife se había ofrecido a llevarla.
Ella parecía estar concentrada en el camino, pero Rarity sabía que no era así, sabía que algo abrumaba a su amiga y deseaba profundizar para poder entender lo que causaba tantas vueltas en la cabeza de ella.
—Sólo me preguntaba cómo haces para ser tan talentosa y hermosa. —
Esas palabras llegaron al corazón de la modista. Finalmente estaban juntas pero Rarity no quería apresurar las cosas, le había dado la oportunidad de que Nightlife se ganará su corazón, sin saber que ya se lo había otorgado hace tiempo.
—No seas ridícula, soy humana y también me equivoco. —Trato de no generar más incomodidades a la situación.
Nightlife tuvo amores en el pasado, amores que habían resultado mal por su pasado. Era una ilusa por creer que con Rarity sería diferente pero en realidad la amaba y estaba dispuesta a jugarse todo por ella.
—Es imposible que alguien tan perfecta como tu cometa errores, a propósito ¿planes para las vacaciones?. —Pregunto sin quitar la vista del camino. Nunca fue confiada de los medios de transporte, fue causante de la muerte de sus padres.
—¿Planes? quería visitar a mis padres y bueno, terminar algunos diseños que me encargaron, aunque también podría... —
—Cancela todo. —Interrumpió —Seré tu guía, como siempre, te llevare a un lugar dónde comenzó todo. —
Cierta emoción floreció dentro de Rarity, extrañaba los momentos compartidos con Nightlife aunque ahora eran diferentes. Habían cambiado. Ellas habían cambiado.
—No hablas de... —
—Claro, quiero revivir aquellos momentos contigo.—Nuevamente la Interrumpió.
Confundida estaba. La situación había cambiado a la de hace tres años, no estaba segura si era lo correcto pasar tiempo a solas con ella. Así lo deseaba pero no veía buenos resultados.
—Dijiste que me darías tiempo para pensar lo que quiero. —
—Y nada mejor que el aire libre para aclarar todas tus dudas. —
—No creo que sea buena idea, tu dijiste... —
—¡Se lo que dije! ¿por que sigues evadiendo esto? ¡¿Acaso no quieres estar conmigo?!. —
Tres años habían sido suficiente para olvidar el carácter de Nightlife, simpática pero sádica a la vez.
—Claro que quiero, pero... —
No lo soportaba, no lo quería, nunca le había gustado ese lado de Nightlife pero tenia sus razones. La frustración.
Decidió que lo mejor era permanecer el silencio hasta que llegara a Canterlot High. Y así fue.
Nightlife se sentía una verdadera idiota. Lo último que quería era alejara Rarity y sabía que si no sacaba ese lado de ella la perdería.
No podía contenerse, le temía a la soledad, sus padres, sus hermanos, incluso la princesa Luna. Todos la habían abandonado cuando más los necesitaba, no quería que eso pasará con su amada. No soportaría otro golpe emocional de tan alta gravedad.
—Llegamos. —Fue lo único que dijo de manera fría.
—Gracias por...acercarme, lamento si dije algo que te molesto. —Estaba destruida, fue débil ante Nightlife en ese momento.
Sintió miedo, pero aun así quería estar con ella. Siempre le hizo experimentar cosas desconocidas, ahora ambas se aventuraban en el amor.
Con la voz quebrada se despidió de ella pero su intento de escapar fue inútil cuando sintió la mano de Nightlife sobre su hombro, obligandola a voltear. Algo que no quería pero lo hizo.
Permanecieron unos segundos mirándose mutuamente, sin decir nada, es que no tenían idea de cuales fueran las palabras apropiadas para ese momento.
Gracias a Nightlife la distancia entre ellas se fue acortando poco a poco hasta que sus rostros permanecieron juntos y sus labios se unieron.
Fue un beso amargo pero lo disfrutaron y supieron como volverlo dulce.
Era extraordinario, los labios de Nightlife se movían en sincronización al ritmo que marcaba la situación.
También olvido que desconocía las intenciones de Nightlife. Intensiones que encantaban a Rarity en cierta circunstancias.
Profundizaron el beso cuando Nightlife pidió permiso para entrar, permiso que Rarity dudo en brindar pero se dejó llevar y lentamente abrió un pocos su boca dejando entrar a la lengua ajena al encuentro con la suya.
Para la modista los besos era solo cosa de intercambiar saliva, nunca pensó que caería tan bajo con uno de ellos.
Fue único el momento hasta que acabo.
—Fui una tonta, no quiero perderte. —
—Nightlife, siempre fuiste una tonta a tu manera, pero no me boyvoy a alejar de ti. —Nunca se imagino en los zapatos de Nightlife, ahora comprendía el porque existía ese violento lado de ella. La vida había sido injusta.
—No tienes que venir conmigo si no quieres. Después de todo yo tampoco querría estar conmigo misma. —Acarició con ternura la mejilla de Rarity. Realmente lo sentía, sentía el haber sido tan egoísta y hacerla sentir miedo.
—Pero yo no soy tu, y claro que acepto ir. —
No queria perder la clase por lo cual se despidió nuevamente de ella. Salió del auto y le lanzó una ultima mirada.
—Rarity... —
—¿Si?. —
—Te amo. —
Una gran presión apareció en su pecho, ¿y como no sentirse así?, los "te amo" eran muy escuchados para ellas, ciento de citas y cientos de ingenuos que confundían sentimientos. Pero proviniendo de Nightlife era especial. Todo de ella lo era, pero no podia responder a eso. No ahora.
—Nightlife... —
—No espero que también lo digas, se que sería pedirte demasiado. Solo quiero que las creas, porque son verdaderas. —
—Claro que las creo. —
—¿Sabes a donde fue Nightlife?. —
—¿No tienes nada mejor que hacer que estar acosandola?. —
Las sirenas aún no aprendían a llevarse bien. Si con Adagio era notable su mala relación con Nightlife era el borde de la muerte para cualquiera de las dos.
—¿Entonces no la viste?. —
—Se fue a la escuela Canterlot, temprano. —
—¿Escuela Canterlot? pero ella estudia en Crystal Prep. —
—Fue a llevar a Rarity, dijo que necesitaba hablar con ella. Y también me dijo que no sientas celos, también te quiere. —
—Pero a ella la ama. —
—¡No esperes que te ame! ¡lo hizo una vez y lo arruinaste, déjala ser feliz! no vez que también me cuesta aceptarlo. —
—¿Tu también? —
Imposible no sentir afecto por la persona que las saco de la calle y les enseñó el mundo humano, en su primer día fue una burla la forma que tenían de comportarse.
—¡¿Que?! yo no... —
—No me molestaría compartirla contigo, eres mi amiga. —
—Hablas como si ella fuera un juguete. —
Aria acababa de despertar. Sin nada que hacer ya ni se molestaba en levantarse, era una pesadilla el rebajarse a vivir como una persona normal.
Por su lado, Sonata aún esperaba el que Celestia aceptará su ingreso a Canterlot High. Sería una buena oportunidad de conocer a la nueva sirena. Lo malo es que estaria alejada de Nightlife.
—Suena mal, lo se. Pero quisiera no haber seguido los pasos de Adagio. —
—Ella no te obligó, no actúes como indefensa. —
Dio por finalizada la charla.
No soportaba la idea de que Nightlife pusiera más atención la chica que fue causante de su derrota pero no tenia opción. Ella y Rarity tenían su historia.
Ambas Twilight's y Sunset Shimmer continuaron en el experimento que habían iniciado hace un par de días atrás.
La princesa Twilight no sabia mucho de ciencia pero si de magia y eso era lo esencial en ese proyecto.
—Fue suficiente por hoy ¿no les parece?. —Anuncio Sunset dejando a un lado los tubos de ensayo que sostenía.
—Quizás, ¿proponen algo?. —Dijo la princesa
—Yo pensaba en irme a casa. —
—¿Que? Twilight no. —Interfirio Shimmer
—Aún es extraño amistarme con mi otra yo. —
—¿Amistar es una palabra?. —
—Chicas, es extraño, ya lo sé. Pero debe haber algo en lo que estén de acuerdo. Ambas aman la magia ¿no?. —Trato de estabilizar las cosas.
—Hablando de magia, sentí una presencia rara desde que llegue. —
—¿Crees que la magia se salio de control otra vez?. —Sunset cayó en frustración.
Las tres se miraron tratando de buscar a quien se le ocurriría una idea, que nunca llegó.
—No quiero creerlo pero tiene que ver con Nightlife. —Aclaró la princesa.
—¿No confías en ella? ¿es eso?. —Pregunto confundida Sunset.
Pensó que apoyaba a Rarity con esa antigua amistad, ahora veía que no era así.
—¡No! de verdad me alegro por Rarity pero pienso que ella no es lo que parece. —
—Me parece que tienes problemas de confianza, si Nightlife fuera malvada, y no estoy diciendo que lo sea. ¿por que estaria con Rarity?. — La pregunta dejo pensando a todas.
—No lo sé ¿venganza?. —
—¿Y el motivo? —Finalmente participó Sci-Twilight.
—Nunca batallamos contra ella, y no creo que venga en nombre de las sirenas. —Son los únicos seres que enfrentaron y no supieron nada más de ellas.
—Pero... —
—Twilight, escucha. A Rarity le gustaría que confiaras en ella. Estará bien y lo sabes. —
El trío de chicas salió del laboratorio.
Twilight quería pero con tantas advertencias temía por la seguridad de su amiga.
La princesa Celestia nunca disfrazó la verdad, ahora era diferente.
Un miedo la invadía y presentía que sería más difícil de controlar, además pensaba que Nightlife sólo salía con Rarity para profundizar pena y lograr que la modista no usará su magia contra ella.
Sin un elemento, la magia no serviría contra nadie.
Triste realidad.
