Hola a todos nuevamente! *-* Aquí les traigo otro capítulo más de mi fic que espero disfruten mucho! :D
Ni One Piece ni sus personajes me pertenecen, le pertenecen a Eiichiro-Oda-Sensei :)

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~Aventura en la Isla del Rey~

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Capítulo 9:

–Luffy… Chicos…lo siento…-

Diciendo estas palabras, Nami dejó caer el saco con los tesoros al suelo, sacó el clima tact que traía en la pierna cubierta por el vestido, y comenzó a luchar contra los guardias, logrando derrotar a 4 de ellos, mientras que el último logró escapar y comenzó a dar aviso a todos los demás diciendo alteradamente que había una chica pelinaranja que trataba de robar el tesoro del rey y que ya había derrotado a 4 de ellos sin la ayuda de nadie.

-Demonios…esto era lo que menos quería! –

Maldecía Nami mientras tomaba el tesoro y corría hacia la puerta de color azul, que hace un momento había cerrado precipitada y estruendosamente. No le quedaba de otra, ya la habían descubierto, por lo que tendría que hacer las cosas a las malas. Abrió rápidamente aquella habitación encontrándose con Luffy aún tumbado en el suelo, pero esta vez, la pálida arpía que antes estaba sobre él, estaba igualmente tumbada unos 4 metros más allá del sitio en que se encontraba el muchacho, pegada a la muralla de la habitación, y a pesar de todo el bullicio que se había armado, ninguno de los dos sujetos presentes en aquel lugar se dignaba a despertar.

-Pero qué demonios pasó aquí?...No, mejor no quiero ni saberlo…-

Se decía la navegante observando totalmente confundida aquella escenita, pero no había mucho tiempo para pensar ni meditar cosas, ahora solo era actuar, y ni loca iba a dejar a su chico tirado ahí con esa mujer, ella iba a rescatarlo, no importaba si no era de la manera más romántica, ya habría tiempo para el romance...Si es que lo llegaba a haber….

Y despertando con un brutal golpe a su capitán, lo cogió del brazo sin darle tiempo siquiera de saber que rayos estaba ocurriendo, y salieron del cuarto

-Oí Nami! Qué pasa? Por qué vamos tan rápido? Oí...Naamii…–

Preguntaba somnoliento el joven muchacho mientras se refregaba los ojos, sin obtener respuesta alguna, mientras que la chica seguía arrastrándolo del brazo un tanto enfadada aún por lo acontecido con aquella escalofriante mujer.

La joven pelinaranja pensó que sería un suicidio total marcharse de aquel lugar por el salón principal ya que si habían dado la alerta de que ella estaba tratando de robar el tesoro, lo más probable era que aquel lugar estuviera plagado de fortachones guardias, así que lo mejor sería irse por el patio, que por lo demás también estaba más cerca.

Habían llegado al patio y Luffy, ya sin nada de sueño, sabía que algo malo estaba pasando, pero queriendo informarse más sobre el tema se paró de seco haciendo que Nami le soltara el brazo y se girara para ver qué era lo que ocurría.

- Oí Nami? Qué es lo que pasa? Porqué estamos huyendo?- Preguntaba el capitán totalmente confundido y desorientado

-…Luffy… ¿Recuerdas por lo que vinimos a esta fiesta verdad?...O es que acaso esa mujer te hizo olvidar el plan? –

Le contestaba la navegante un poco decepcionada, apenada, molesta y a la espera de la respuesta del joven.

-Mujer? Qué mujer? Y Claro que lo recuerdo! Vinimos para robarnos el tesoro y luego huiríamos! :D –

Decía enérgicamente Luffy sin darse cuenta de lo pesado que estaba el ambiente

-Si es así entonces porqué tu…Por qué demonios te fuiste con esa pálida mujer de antes!? –

La joven ya no aguantaba más, debía preguntarle qué era lo que había sucedido ahora, porque puede que después no tuvieran mucho tiempo…

-Pálida… Ah! Te refieres a Naomi! Qué tiene ella?-

-Te gusta?-

Esa simple y corta pregunta que acababa de hacer la muchacha venía cargada de ilusión y esperanza.

-Sip! Shishishi es muy simpática y graciosa! Y además me dio mucha comida deliciosa! –

Eso era todo, a Luffy le gustaba aquella mujer… ¿Qué era lo que debía hacer ahora? Si a él le gustaba ella, ya nada se podía hacer…

Y totalmente apenada por la situación le dio la espalda a su tan querido nakama para luego comenzar a caminar sin rumbo fijo, solo sabía que si seguía derecho llegaría a algún lugar lejos de aquella pesadilla, lejos de aquel edificio que tanto sufrimiento le provocaba ahora, pero antes de que pudiera avanzar si quiera unos cuantos metros una cálida mano la detuvo mientras que una suave y preocupada voz se escuchaba

-Oí Nami? Estás bien? Te duele algo? Estas rara… Que sucedió? Y por qué llevas esa bolsa tan pesada tú? Dámela, yo la llevare por ti!-

El joven capitán le había quitado aquel pesado bolso y se lo había acomodado en la espalda mientras esperaba alguna respuesta por parte de su querida chica

-Luffy…-

Para ella, el solo hecho de pronunciar el nombre que antes tanto le gustaba decir, ahora le resultaba doloroso.

-Si? Qué pasa?-

Decía él mientras trataba de entender por qué Nami se veía tan apenada, cualquier cosa que fuera él quería saberlo, después de todo, era la persona que más quería actualmente

-Yo…te vi…- decía ella con un hilo de voz.

-Me viste? Dónde me viste?...No me digas que…NOOOO por favor no le digas a Sanji que me comí la cena o me va a matarrr! Te lo Suplico!- Decía el muchacho con rostro de horror, pero su compañera no tenía ni idea de que había hecho eso

-Que hiciste qué?...No, no es eso! Es -

Pero antes de que pudieran continuar con la charla, un gran grupo de guardias había llegado al sitio, por lo que Luffy se puso en posición de combate y le dio la espalda a Nami para poder observar a su alrededor y así poder protegerla.

-Porqué lo haces si no te gusto?...Ah…es verdad…somos nakama… y tú siempre luchas para defender a tus nakamas…- Pensaba la bella navegante totalmente ajena a toda la situación que tenía por delante.

Mientras tanto, en el salón principal, todos disfrutaban de la música que se escuchaba de fondo, algunos charlaban, otros bailaban, y otros simplemente observaban, hasta que dos guardias llegaron por la angosta puerta de madera por la cual antes Luffy se había marchado, uno fue hacia los asientos donde estaban Albert y el Rey para informarles sobre la situación, mientras que el otro, gritaba a toda voz

– TODO EL PÚBLICO PRESENTE POR FAVOR RETIRESE DE INMEDIATO, EL JOVEN PRÍNCIPE ALBERT SE ABURRIÓ, POR LO QUE LA FIESTA CULMINA AHORA. REPITO, LA FIESTA TERMINA AHORA, ASÍ QUE POR FAVOR, TODOS RETÍRENSE DE INMEDIATO! -

Para hacerle saber al público el "porqué" la fiesta culminaba. No podían decirles la verdad o las personas se alterarían y comenzarían a armar alboroto, cosa que no querían que ocurriera.

Terminó la música de fondo y ahora solo se escuchaba el murmullo de las personas que se retiraban, algunos tristes, otros animados, y otros indiferentes, a excepción de un pequeño grupito que mientras caminaba tratando de mezclarse con la gente, comentaban en voz baja y rápidamente

– Oí…Nami aún no sale…¿habrá tenido problemas? y ¿Qué pasa con Luffy? Dónde demonios están… Necesitarán ayuda? …- Decía un temeroso muchacho de nariz larga, mientras que un pequeño renito hablaba con el mismo temor

– y si los capturaron y los encarcelaron!?-

–No lo creo…esa bruja de Nami sabe muy bien como huir de situaciones como estas…- Decía un peliverde mientras caminaba junto a una bella mujer de hermosa silueta.

–Yohoho…entonces, ¿Nos vamos y los esperamos en el barco? ¿O debemos esperar a Nami-san y Luffy-kun? – Comentaba el músico de la banda.

– Creo que lo más correcto es salir de aquí y esperarlos en otra parte… después de todo, es la mejor ladrona que conozco hasta ahora, no creo que le suceda algo… y si es así, ya nos enteraremos– Proseguía el espadachín sin enterarse de lo grave de la situación de su compañera.

Nadie sospechaba nada, ninguno pensó en el problema en el que estaba metida su navegante…y su capitán.

Pero de pronto, frente al pequeño grupito, apareció un gran grupo de guardias que los rodeó por completo y no les dieron tiempo ni para pensar cuando ya los tenían a todos con esposas de kairouseki en sus muñecas. Todo había resultado tan repentino que nada pudieron hacer al respecto.

De pronto, frente a ellos, apareció una silueta bastante familiar que decía

-Vaya vaya vaya… Así que son de la tripulación de Muguiwara… Quién lo hubiera pensado…-

-Maldito príncipe maríca!- Decía el espadachín con ganas de cortarlo en dos.

-Viendo que son una banda de piratas y que algunos son usuarios de la fruta… No me van a decir nada por torturarlos o incluso matarlos…A excepción, claro, de mi futura esposa…-

Hablaba Albert con una maliciosa sonrisa dibujada en su perfecto rostro.

-Qué futura esposa mi trasero! Tendrás que matarme primero si te quieres quedar con ella!- Le escupía estas palabras en la cara Zoro a aquel príncipe.

-No te preocupes, es lo que tenía en mente desde que te vi- Le contestaba aquel joven de la realeza mientras no le quitaba los ojos de encima a Robin.

-Pero también tendrás que vértelas con todos nosotros maldito cabrón!-

Le decía el renito a toda voz y armándose de toda la valentía de la que era capaz.

-Tú me puedes servir como trofeo…te mandaré a disecar y colgaré tu cabeza en el salón principal- Le decía Albert al pequeño renito mirándolo con total desprecio.

Luego de esto, tomo a Robin del brazo y comenzó a alejarse poco a poco del pequeño grupito que estaba rodeado de guardias sin poder hacer mucho, y antes de desaparecer tras la puerta que estaba detrás de su asiento, se giró y le dio una mirada burlona a Zoro diciéndole

- ¿No eras tú el que había hecho esto antes? - Mientras que desaparecía tras ese pasadizo.

-Ese maldito…- Decía el peliverde por lo bajo, mientras que Chopper y Brook solo miraban desesperados el lugar por el que se había ido aquel hombre con su nakama y Usopp decía totalmente aterrado

- Robin…¿Qué vamos a hacer ahora?...Nos van a encarcelar?...Sogeking! Sálvanos!-

-Ya cierra la maldita boca Usopp! Ya veremos cómo nos las arreglamos!- Le decía totalmente exasperado el peliverde al "valiente guerrero del mar".

Mientras que en cierto barco, un rubio cocinero y un gran ciborg se paseaban de un lado a otro, preocupados por sus nakama.

Ya había pasado bastante tiempo de que se habían bajado y ninguno daba señales de vida.

– Y si vamos a echar un Superrr vistazo nosotros también?- Le decía Franky al ero-Cook, mientras que este le contestaba

– Pero nadie va a cuidar el barco…-

–No te preocupes por eso, dudo que en esta pequeña isla quieran saquear el barco…y si así fuera, no encontrarían mucho Hahahaha!-

Decía entusiasmado el ciborg, mientras que Sanji se contagiaba del entusiasmo de su compañero y le seguía la del burro.

Finalmente ambos decidieron bajar y comenzaron a mirar la isla. El joven cocinero se deleitaba mirando a las hermosas chicas que paseaban por las calles del pequeño lugar, mientras que su compañero observaba las tiendas esperando encontrarse con alguna que vendiera Cola. Todo marchaba bien, hasta que el ero-Cook, que pasaba junto a un grupo de chicas escucho que decían

– ¿Escuchaste el rumor? Dicen que atraparon a una chica robando descaradamente en los aposentos del Rey…-

–Cómo es eso posible? Y qué paso con los guardias?-

–Dicen que la mujer esa trató de coquetear con ellos! -

–Entonces es por eso que terminaron tan repentinamente el baile…-

–Yo escuché de boca de mi novio, que es uno de los guardias de la realeza, que la mujer esa derroto a un gran grupo de guardias ella sola! De seguro que no es para nada una señorita! Ahora la tenían en el calabozo y la iban a torturar! Ojalá le den su merecido a la ladrona esa!-

–y Yo escuché que llamarían a la marina! Te imaginas lo guapo que se vería el príncipe en uno de esos trajes? Kiaa!

Una vez que las mujeres que comentaban el tema comenzaron a hablar de la belleza del príncipe Albert, Sanji analizo lo recién oído, y se le pasó por la mente que esa mujer de la que tanto hablaban podría ser su querida Nami-Swan, se puso un tanto inquieto y nervioso, y la preocupación de no saber nada de los muchacho lo mataba…Pero no, eso no era posible, después de todo, no andaba sola, iba con los monstruos de Luffy y el marimo…Además de que también estaban Chopper, Brook, Usopp…aun que no sabía si con ellos se podía confiar mucho! Y Por supuesto también iba la bella Robin-chan… ¿Qué mejor protección que toda esa? Así que se pegó un respiro profundo y comenzó a caminar junto a su compañero para tratar de quitarse la inquietud de encima, cosa que no logró.

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~Continuará…~

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Espero que les haya gustado! :D Una vez más gracias muchas muchas gracias por leer! *3*

Cualquier crítica, cometario, opinión, queja, acotación y demás es totalmente aceptada! :D
Nos leemos en el próximo capítulo!
Teru-chin~