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Tinky estaba mas que feliz de poder llevarle a la pareja ropa limpia al hotel, la mañana siguiente. Se apareció en la habitación mientras Severus y Hermione estaban acurrucados uno contra el otro, apenas vestidos con las batas de cortesía del hotel. El elfo sonrió ampliamente y se retiró de inmediato, sabiendo que no necesitarían nada mas que la compañía mutua.

Severus jugaba con el cabello de su esposa, pretendiendo leer el periódico mientras bebía té revitalizante, (aún tenían unas cuantas horas hasta que tuvieran que regresar a casa, y él estaba ansioso por un baño de agua caliente… y una follada en la bañera).

Un artículo llamó su atención.

Otrora Héroe de Guerra, enjuiciado, por tercera vez, por paternidad…

En la foto aparecían tres irritadas mujeres y un muy deprimido Ronald B. Weasley. Aparentemente, la estrella del quidditch estaba en medio de peleas judiciales en tres diferentes países, tratando de evitar que le quitaran lo que le quedaba de bienes, para pagar el sustento de sus hijos. Severus le echó una mirada a la borrosa fotografía. El niño australiano parecía casi de la misma edad que los gemelos…

Hermione deslizó una jugosa frutilla sobre los labios de él.

"¿Algo importante e n el periódico?"

Severus dobló el papel y lo hizo a un lado, antes de tomar la muñeca de su esposa y morder la fruta. Mordisqueó su cuello mientras masticaba, luego la besó amorosamente.

"Nada es importante cuando tengo a mi esposa para mi sola, desnuda, en mi cama."

Él sonrió con picardía y la apretó contra las sábanas, para comenzar a besarla apasionadamente.

Algunos días, Severus Snape todavía se asombraba que aquella fuera su propia vida…y pensar que todo había comenzado con algo tan simple como unas alarmas…

N/T: Y se terminó. Espero que les haya gustado esta historia. Gracias, como siempre, por todos los comentarios, por todos los favoritos y, sobre todo, por seguir leyendo mis traducciones, después de tanto tiempo. ¡Son geniales! ¡Hasta la próxima historia!