Disclaimer: Harry Potter no me pertenece, pero la trama de esta historia es mía.
CAPÍTULO 9. El mundo al revés
Esa noche Hermione volvió a su Torre bastante más relajada de lo que había estado en días. Por fin había conseguido despreocuparse, aflojar los ánimos y mentalizarse positivamente. Como le había dicho Ginny, la vida no era sólo trabajar. Y ella ya estaba cansada de seguir en un estado de tensión continua. Por favor, ¡había sobrevivido a una de las Guerras Mágicas! Ahora más que nunca debía disfrutar; era joven, inteligente, con un gran futuro por delante… y a raíz de los recientes acontecimientos, Hermione también parecía sentirse atractiva.
En resumen, la Gryffindor había decidido dar su brazo a torcer, hacer caso a sus amigos y cambiar su filosofía de vida por una temporada. Tal vez fuera una de las claves para volver a ser feliz. Y quien sabe, si no se tomara la vida tan en serio, puede que ésta acabara sonriéndole a ella de igual modo.
-¿Malfoy?-inquirió la chica cuando al traspasar la puerta principal, distinguió un bulto entre un revoltijo de mantas que se me amontonaban en el sofá del salón común- ¿Eres tú?
El bulto comenzó a moverse lentamente, y de la nada se apreció el rostro de Draco Malfoy, más pálido que de costumbre y con una expresión de lo más extraña que a Hermione se le antojó repentinamente adorable. Era evidente que todavía no se había recuperado del resfriado que Theo le había comentado, pues los contornos de sus ojos tenían un color rojizo, al igual que su nariz, la cual parecía algo taponada.
-Granger… ¿Qué hora es?-preguntó casi en un susurro mientras se incorporaba, con la voz débil y algo ronca.
-Pasadas las nueve-informó Hermione acercándose a él- ¿Qué estás haciendo aquí en vez de descansar en tu cama?
La chica lo miró entre preocupada y desconcertada. No era lógico que Malfoy se quedara en ese sofá teniendo un cuarto perfectamente acondicionado, dado las condiciones en las que se encontraba.
-¿Qué crees Granger? Te estaba esperando-se limitó a responder el Slytherin, tosiendo levemente.
Hermione abrió los ojos con total sorpresa, pero no le dio tiempo a replicar.
-Estaba seguro de que debido a tu imperiosa necesidad sobre la formalidad en las personas, te habrías enfadado al no haber aparecido en Hogsmeade- Draco encogió los hombros con simpleza- Así que me quedé a esperarte para explicarte lo que había pasado.
-Ya sé lo que te ha pasado. Theo me informó de ello.-respondió la chica sacudiendo la cabeza, sin ser consciente de la mirada sombría que había en Draco tras mencionar el nombre de Nott- En serio… ¿desde cuándo te has vuelto tan buen amigo?-el tono de voz de la Gryffindor era de absoluta incredulidad. No era posible que de la noche a la mañana Draco Malfoy fuera su amigo, eso de por sí ya había resultado ser una completa locura. ¡Pero además es que cumplía a la perfección como tal! ¿Acaso el mundo se había vuelto oficialmente del revés?
-No sé por qué te sorprendes tanto, dado que tú y yo nunca habíamos sido amigos antes-bufó el chico, fingiendo sentirse ofendido- Yo puedo ser mucho mejor amigo que Potty y la Comadreja.
Hermione reprimió una sonrisa, ya que realmente le había hecho gracia el comentario, pero se obligó a mostrarse seria por los insultos a sus amigos. De acuerdo, ellos no eran perfectos… pero la querían y la habían apoyado desde el principio cuando más sola se encontraba, incluyendo las miles de ocasiones que la habían defendido del rubio arrogante que ahora tenía justo enfrente. A Malfoy aún le quedaba mucho recorrido para igualarles, eso estaba claro.
-Perdona Malfoy, por nunca haber considerado qué tipo de amigo podías llegar a ser. No sé cómo no se me ocurría en los momentos en que decidías insultarme por ser una "sangre sucia"-ironizó la chica, usando los dedos para expresar las comillas.
-Cuanto rencor acumulado, Granger-dijo Draco, divertido por el genio de la muchacha- Eso no es bueno, nada bueno. Pero no importa, ahora podemos recuperar el tiempo perdido.
Hermione rodó los ojos. Malfoy seguía siendo un idiota de todas maneras, aunque debía reconocer que cada vez era un idiota más fácil de soportar.
-¿Entonces ya estás mejor?-preguntó, tomando asiento junto a él y examinándolo más de cerca.
-Perfectamente-contestó el Slytherin, echándose el pelo para atrás con prepotencia, fingiendo que no le alteraba lo más mínimo la cercanía de la muchacha- Los Malfoy somos duros, Granger.
Pero en ese momento se escuchó el fuerte rugido de su estómago, y su rostro se volvió algo rosado, seguramente algo avergonzado por haber quedado en evidencia. Draco esbozó una mueca de fastidio, a lo que Hermione se mordió el labio, bastante divertida.
-Ya veo… está bien, te haré algo de comer y mientras tanto te cuento las novedades sobre el concurso-decidió la chica, levantándose bruscamente mientras caminaba dirección a la cocina- ¿Te parece bien?
Draco simplemente encogió los hombros.
-He de reconocer que tú tampoco estás mal como amiga, Granger.
XXX
Aquella mañana de domingo podría haber sido muy tranquila, pero en la sala común de Gryffindor no reinaba precisamente la calma. De hecho, se desataba una tremenda discusión que acaparaba la atención de todos los leones que se acababan de levantar de la cama.
-¡ERES UN TREMENDO SACO DE PULGAS!-exclamaba Ginny Weasley, con la cara tan roja como la del chico que tenía en frente.
-¡SOY TU HERMANO MAYOR, GINEVRA, NO ME INSULTES!-Ron tenía una expresión sulfurada y avergonzada, ya que su hermana pequeña le estaba cantando las cuarenta delante de todos y él no podía hacer más que intentar defenderse pobremente.
-¿Qué está pasando aquí?
Harry, que acababa de bajar las escaleras y se encontraba todavía medio dormido, se detuvo tras observar la escena que se desarrollaba en mitad del salón, con la mandíbula desencajada por el impacto.
Y no era para menos, pues su novia y su mejor amigo se gritaban como posesos enfrente de todos los Gryffindor, y Ginny cada vez acortaba peligrosamente la distancia con su hermano, pareciendo querer abalanzarse sobre él en cualquier momento.
-¡Pregúntaselo a él!-dijo la pelirroja un poco más calmada por la presencia del chico, pero señalando con el dedo índice a Ron de forma acusatoria.
Harry se dio la vuelta para encarar a Ron y esperó su respuesta con expectación.
-No sé qué le pasa, se ha vuelto loca sólo por decirle que…
-¡Está saliendo con Pansy Parkinson!-lo interrumpió Ginny, sin poder contenerse. Harry abrió los ojos desmesuradamente y la habitación se llenó de susurros producto de los espectadores, que cada vez parecían más interesados en la problemática situación.
Al darse cuenta del espectáculo que estaban montando y tras la experiencia con la que contaba en ese tipo de situaciones del que había sido protagonista muchos años atrás, Harry lanzó una mortífera mirada a todos los alumnos congregados alrededor de Ginny y Ron.
-Aquí no hay nada que ver, fuera de aquí.-dijo en un tono bajo pero peligroso. Eso fue suficiente para espantar a ese corro de curiosos Gryffindor, que ante todo respetaban al elegido, ese que había terminado con el mago tenebroso más poderoso de todos los tiempos. No eran tan tontos como para hacer enfadar a alguien capaz de algo como aquello, no eran tan valientes al fin y al cabo…
Una vez despejada la sala de miradas ajenas, Harry volvió a centrar su atención en la pareja de pelirrojos que se miraban, evidentemente con tensión contenida.
-¿Y bien? ¿Puedes explicarme qué demonios es eso de que sales con Parkinson?- preguntó el moreno, cruzado de brazos y mirando a su amigo con una ceja enarcada.
-A todos nos gustaría una explicación, hermanito-añadió Ginny, satisfecha de que su novio hubiera decidido tomar parte en el asunto.
El pelirrojo pareció pensárselo por un momento, pues parecía algo cohibido por las miradas intensas que le estaban dedicando ambos. Pero finalmente encogió los hombros, aparentando indiferencia.
-¿Acaso Hermione ha dado alguna explicación por juntarse con serpientes? ¿No, verdad? Pues yo tampoco tengo por qué darla- respondió con orgullo.
-¿Así que es todo por tus malditos celos?-exclamó Ginny, presa de una increíble indignación- Eres un verdadero idiota, de verdad que lo eres…
-Ron, te recuerdo que Parkinson atacó a Hermione por la espalda el otro día en el Gran Comedor-la interrumpió Harry con calma, impidiendo que su novia volviera a la carga.
El pelirrojo se encaminó hacia uno de los sillones y se recostó en él, con actitud despreocupada.
-Sí, Harry… pero no la culpo de ello. No del todo.-dijo en tono no muy convincente- Al fin y al cabo, Hermione la estaba provocando sentándose en la mesa de Slytherin.
Ginny bufó, cruzando los brazos para contenerse y no saltar sobre su hermano para darle bofetadas hasta que dejara de comportarse como un capullo integral.
-Espero que no lo estés diciendo en serio… -musitó la pequeña de los Weasley, mirándolo con profundo odio.
-Mira Ron, no estoy de acuerdo contigo. Parkinson la atacó sin ningún motivo y me parece increíble que la defiendas. No sé si te habrá envenenado con Amortentia para que actúes así, pero espero que reflexiones y pienses dos veces antes de juntarte con arpías como esa.
Ahora fue el turno de Ron soltar un bufido.
-Y a mí me parece increíble que a Hermione no le pidáis explicaciones de sus "nuevas relaciones"-dijo el pelirrojo poniendo comillas con los dedos al referirse a las amistades de la chica con los Slytrherin- Pero a mí en cambio me avasalléis por salir con Parkinson. Sois unos amigos verdaderamente buenos…
Ron se levantó del sillón y se dirigió al cuadro de la sala común, echando una mirada llena de furia tanto a su mejor amigo como a su hermana, que lo observaron marcharse totalmente impactados por su reacción. No entendían absolutamente nada.
-¿Qué demonios está pasando este año?-inquirió Harry, mirando a su novia con exasperación- Ahora que por fin podemos estar tranquilos sin amenazas de muerte, nuestros amigos se vuelven locos.
El moreno sacudió el cabeza, apesadumbrado. Su novia lo miró con cariño; Harry siempre era muy sensible con respecto a sus amigos. Todo le afectaba demasiado, y ella lo entendía. Al fin y al cabo, sus amigos eran su familia. Harry no tenía nada más.
-No te preocupes, Ron se dará cuenta de que está siendo un idiota. Aunque espero que no sea demasiado tarde para entonces…
-Sí, pero ¿y Hermione? Últimamente pasa demasiado tiempo con los amigos de Malfoy- dijo Harry, sin ocultar su preocupación- Aquí está pasando algo raro, Gin.
La pelirroja tomó una de las manos del chico y la acarició con suavidad, intentando transmitirle calma.
-No pasa nada, Harry. Malfoy y sus amigos simplemente no son tan insufribles como pensábamos. La guerra los ha cambiado.
-Si tú lo dices…-murmuró Harry, quien no se imaginaba ni en un millón de años a Malfoy siendo amigable, y muchos menos con Hermione. Suspiró con resignación… No podía cambiar la realidad, pero sí podía hacer algo al respecto. Se prometió así mismo en ese momento vigilar los pasos de cada uno de los Slytherin, pues no iba a permitir que ninguno de ellos hiciera daño a sus amigos, y muchos menos destrozaran la gran amistad del trío dorado. Ya había perdido a suficientes personas, no iba a dejar que ninguna más se marchara de su vida, no señor.
XXX
El trío plateado desayunaba en la mesa de Slytherin con aparente tranquilidad, pero todos notaban miradas clavadas en sus nucas. Y era algo de esperar, pues los rumores acerca de sus relaciones con los Gryffindor, especialmente con Hermione Granger, se habían disparado como la pólvora.
Había opinión para todos los gustos. Algunos Slytherin se mostraban agradecidos, ya que la reputación de su casa podía verse positivamente afectada al quedar demostrado que podían llevarse bien con no solo con gente de otras casas, sino con héroes nacionales de guerra. Eso era bueno para Slytherin, ya que tras la guerra, se había convertido en la casa verdaderamente repudiada.
Otros en cambio no se mostraban tan ilusionados. Eran sobre todo alumnos provenientes de familias ultraconservadoras de la sangre pura, que todavía se sentían claramente identificados con la ideología del derrotado Lord Voldemort. Por suerte, eran una minoría.
-Así que… ¿cómo va todo?-preguntó Blaise a sus amigos con una de sus sonrisillas pícaras, mientras se servía tortitas con miel y mermelada- ¿Alguna novedad que queráis compartir?
Theo y Draco se miraron entre ellos, ninguno sabiendo cómo contestar a aquello. Desde que había comenzado la apuesta, la relación entre los tres amigos se había vuelto más tensa de lo normal. Al fin y al cabo, estaban dentro de una continua competición por conquistar a Granger, y ninguno de ellos quería exponerse más de lo debido.
-Bueno, digamos que la excursión a Hogmseade fue bastante… interesante.-dijo Theo en tono misterioso, con una pequeña sonrisa formándose en sus labios al recordar el agradable rato que había pasado con la castaña.
Draco lo fulminó con la mirada y Blaise lo miró con los ojos entrecerrados, con evidente sospecha.
-¿Estuviste con Granger?
-Sí, Nott se aprovechó de mi inoportuno resfriado para tomar mi lugar-replicó el rubio con frialdad.
-Vamos Draco, sólo quise hacer lo correcto y acompañarla. No te lo tomes como algo personal. Además, tú ya pasas suficiente tiempo con ella tanto en la Torre de Premios Anuales como para organizar el concurso de Halloween-razonó el castaño, encogiendo los hombros con simpleza.
-Ahí tiene razón-asintió Blaise, mientras pegaba un gran bocado al bollito relleno de chocolate- Pero aun así, no tenéis nada que hacer, me temo.
-¿Qué quieres decir?-inquirió Theo, observando a su amigo con curiosidad. Conociéndolo, Blaise ocultaba algo que se moría realmente por contar.
-Nada, nada…-el moreno enarcó ambas cejas intentando hacerse el interesante y siguió comiendo con naturalidad. Antes de que sus amigos continuaran con el interrogatorio, decidió cambiar de tema. Aunque se muriera por fanfarronear de su increíble beso con Granger, no era el momento. Debía jugar bien sus cartas- Por cierto, ¿qué demonios le pasa a Pansy? Estuvo persiguiéndome todo el día en Hogsmeade, interrogándome cada vez que podía sobre Granger, para luego decirme que está saliendo con la Comadreja. Lo mejor de todo es que ahora no me habla.
-Mujeres… no te esfuerces en comprenderlas-murmuró Draco, observando a Pansy de reojo. La morena parecía la misma de siempre; mirada sofisticada y prepotente, cuchicheando con varias compañeras acerca de algún cotilleo.
-Perdona, ¿has dicho que Pansy está saliendo con Weasley?-intervino Theo abriendo sus grandes ojos azules, el único que parecía sorprendido por la noticia.
-Sí, a mí me lo contó Granger. Me tiene tanta confianza que me cuenta hasta los problemas con sus amigos-dijo Draco, sonriendo con maldad.
Blaise se mordió la lengua para no decir cuánta confianza tenía el con Granger. No sólo habían compartido un sensual baile, sino que además la había consolado en el momento en que la castaña más vulnerable se encontraba con el mejor desenlace posible: un beso tremendamente inesperado.
-No te creas tan importante, Draco. Granger también me habló del desliz de su amiguito en medio del pasillo.
Ojos grises y verdes se encontraron en una lucha de miradas, evaluándose el uno al otro. Cada uno había compartido ciertos momentos importantes con la Gryffindor, pero ninguno de ellos sabía realmente la relación que Hermione guardaba con el otro. En esa mirada ambos se desafiaban, intentando ver a través del otro y averiguar qué demonios escondía.
Theo finalmente carraspeó interrumpiendo el momento.
-No quisiera entrometerme entre vuestra entretenida disputa-dijo con ironía- Pero, ¿alguien me puede explicar todo este asunto?
-Si tan bien te llevas con Granger, ¿por qué no le preguntas tú mismo?-respondió entonces Draco con brusquedad, desviando su mirada al castaño.
-Bien, eso haré.
El desayuno transcurrió lento para los tres amigos, que apenas continuaron hablando. Cada uno estaba inmerso en sus propios pensamientos, tratando de analizar la relación que tendrían los demás con Granger.
Aunque a decir verdad, Blaise era el que más despreocupado se mostraba. Dudaba que Hermione hubiera llegado tan lejos con alguno de sus amigos; al fin y al cabo no era una chica fácil que se dejaba llevar a la mínima de atracción que pudiera sentir. No, Blaise tenía claro algo. Si había conseguido que Hermione le besara, eso lo convertía en el más aventajado en la apuesta, y con una clara diferencia. Debía de aprovechar bien sus situación y no meter la pata, y eso requería guardarse para sus adentros la experiencia de haber probado los dulces labios de la castaña, por más difícil que le resultara guardar el secreto. Era una tarea difícil para el moreno, ya que era bien conocido por sus continuos fanfarroneos, en especial cuando de mujeres se trataba. Pero lo había conseguido, y ahora tenía que continuar con su estrategia.
XXX
Harry observaba el mapa del merodeador. No era la primera vez que hacía eso: vigilar la motita con el nombre de Draco Malfoy. De hecho, ya era hasta una costumbre.
Al parecer, el rubio venía del campo de Quidditch (seguramente tras un entrenamiento con Slytherin) y ahora se dirigía al baño de los prefectos solo. Era la oportunidad perfecta para enfrentarlo.
Se puso su túnica y salió como una bala hacia el baño de prefectos. Aunque técnicamente él no podía entrar sabía la contraseña gracias a Ron, así que no le fue difícil acceder. En cuanto abrió la puerta, su nariz se llenó de una combinación de aromas, proveniente de los diferentes grifos abiertos de la espaciosa bañera llena de espuma en la que se encontraba Draco, metido hasta mitad del torso con los ojos cerrados, claramente relajado y ajeno a la mirada de Harry.
Harry se desvistió en silencio y entró en la bañera con sigilo, hasta quedarse a una distancia prudencial del rubio. Sólo entonces habló.
-Hola Malfoy.
El rubio dio un respingo y tropezó por el susto, a punto de caer de cabeza al agua.
-¿¡Qué haces aquí Potter!?-exclamó furioso, retrocediendo un poco instintivamente. No le gustaba nada estar cerca de él, de hecho lo detestaba- ¿Tratas de acosarme o algo?
-Más quisieras, pero gracias a Dios mi gusto es bastante bueno-repuso el moreno, sonriendo- Sólo quiero hablar un momento contigo, como personas civilizadas. ¿Crees que será posible?
-¿Y tú que me acorralas en el baño hablas de civilización?-bufó Draco, claramente molesto- Escupe de una vez lo que quieras, Potter. Yo decidiré si quiero escucharte o no.
-Muy bien, aunque te recomiendo que lo hagas- Harry hizo una pausa, para pensar qué palabras utilizar- Bien, sólo he venido a advertirte. Por lo que tengo entendido, tus amiguitos y tú estáis últimamente muy cerca de Hermione, y no sé por qué. Espero que simplemente sea que os habéis vuelto inteligentes y apreciáis lo increíble que es… de lo contrario, si tramáis algo, si le hacéis daño de alguna forma, me encargaré personalmente de que seáis expulsados de Hogwarts con la peor reputación posible. Al fin y al cabo, es el poder que tiene "el elegido". ¿Ha quedado claro?
Draco quiso reír y burlarse del cara rajada con algún insulto de los suyos, pero hacía tiempo que el Slytherin había comenzado a respetar al niño que vivió. No sólo había sido capaz de derrotar al Señor Tenebroso, sino que le había salvado la vida arriesgado la suya propia en la sala de los Menesteres.
-No hacía falta que te molestaras, Potter. Hermione sabe muy bien cuidar de ella misma-repuso el rubio arrastrando las palabras, pero sin perder la calma- De hecho, te sorprendería saber que mis amigos y yo estamos cuidando mucho mejor de ella que esa Comadreja y tú.
-¿Cómo te atreves…? ¿Tú que sabrás mi relación con Hermione?-intentó protestar el Gryffindor, comenzando a ponerse nervioso. Ese desgraciado no iba a darle lecciones de amistad.
-La verdad duele, Potter. Pero es así. En vez de venir a amenazarme, deberías de estar con ella cuando más lo necesita si tan importante es para ti. Creo que se siente sola entre tantos leones egoístas.
Draco sonrió de lado, satisfecho de conseguir provocar a Potter. Al fin y al cabo, él solito se lo estaba buscando, y por lo visto había dado en el blanco.
-Tú jamás has estado a su lado cuando lo ha necesitado, al contrario, la has insultado y humillado cuando has tenido ocasión,así que no tienes derecho a entrometerte en nuestra relación. Te lo advierto Malfoy, como vea algo extraño lo lamentaréis-Harry lo señaló con el dedo índice, conteniendo su ira y salió de la bañera, sin taparse.
Draco apartó la mirada, asqueado. No tenía intención de ser testigo del culo de Potter en movimiento. Cuando el Gryffindor se fue, suspiró aliviado y se remojó hasta la cabeza en la bañera. No lo quería admitir, pero Potter era de las pocas personas que conseguía intimidarle. Debía ir con cuidado de no cabrearlo si quería que su relación con Granger avanzara de la mejor forma. No importaba, le demostraría a San Potter que él podía hacer feliz a su amiga como nadie lo había hecho.
Los Malfoy podían ser un encanto si se lo proponían…
XXX
Hermione empezó esa semana con una energía renovada. A pesar de las noticias recientes sobre la supuesta relación entre Ron y Pansy (Lavender ya se había encargado de retransmitirlo por todos los rincones del castillo), se encontraba tranquila y feliz. No era que ya no sintiera nada por el pelirrojo, pero Hermione había aceptado finalmente el dolor. Sabía que existía, que estaba ahí, pero también sabía que tarde o temprano esa sensación desaparecería. Ella debía continuar con su vida y disfrutar de todo lo bueno que la rodeaba mientras tanto.
Tenía a sus amigas a su lado, que aunque estuvieran algo chifladas, la querían y le hacían olvidarse de todos sus problemas. Por otra parte, había encontrado en los Slytherin un apoyo inusual. A veces compartía asientos en clase con Theo o con Blaise, charlaba de vez en cuando con Malfoy en la Torre de Premios Anuales mientras hacían los deberes juntos… Y misteriosamente, se sentía bien entre ellos.
No quería darle demasiadas vueltas al asunto del beso con Blaise, pero lo cierto era que sentía que debía aclarar algo con él…sólo por si acaso.
Así pues, esperó al descanso del almuerzo y lo buscó por los terrenos de Hogwarts. Tuvo suerte de reconocerlo enseguida debido a su brillante bronceado, ya que en ese momento se encontraba despidiéndose de unos Slytherin. Se encaminó hacia donde estaba el chico y esperó a que terminara, sintiendo como siempre el peso de las miradas de los alumnos que se encontraban cerca, sentados en el césped o paseando por allí. Desde siempre se había sentido el centro de la atención por ser amiga de Harry, pero ahora que además se juntaba con los "chicos malos" del colegio, aquello se había descontrolado por completo.
-¡Granger, qué sorpresa! ¿Has venido a verme?-preguntó el chico, con una sonrisa exageradamente alegre, tomándola del brazo y sentándola en el césped junto a él.
-No te hagas el sorprendido, últimamente coincidimos bastante-dijo la chica, entornando los ojos- Quería hablar contigo acerca de… algo.
-Uh, la cosa parece seria-bromeó Zabini, pelando un plátano- Cuéntamelo todo, querida.
Hermione sonrió brevemente. Hablar con Zabini nunca era demasiado difícil; su forma de tomarse las cosas realmente ayudaba. Nada parecía demasiado grave con ese humor despreocupado del que hacía gala.
-Es sobre lo que pasó el otro día. Ya sabes-dijo, notando el rubor comenzando a subir por sus mejillas.
-¿Cuándo nos besamos apasionadamente en las escaleras?
-¡ZABINI!-exclamó la Gryffindor, golpeándolo suavemente en el brazo y mirando alrededor para comprobar que nadie le había escuchado.
-¿Qué ocurre? ¿No fue eso lo que pasó?-preguntó el chico, fingiendo sentirse desconcertado.
-Sí, pero sé más discreto, por favor…-susurró Hermione, todavía con temor a que los escucharan. Luego emitió un largo suspiro- Sólo quería aclarar ciertas cosas…
-Espera, no me lo digas-el moreno posó un dedo índice en los labios de la chica, haciéndola callar- Quieres mantenerlo en secreto porque no sabes realmente qué quieres conmigo y estás confundida. ¿Es eso?
Blaise apartó su dedo del rostro de la Gryffindor y la observó con satisfacción. Su rostro expresaba sorpresa y al mismo tiempo desconcierto. Era evidente que no se esperaba esa contestación tan acertada.
-Sí… eso mismo. Ni yo misma lo hubiera dicho mejor.-respondió Hermione al cabo de unos segundos en los que había procesado las palabras del chico- ¿Cómo lo sabías…?
-Un mago jamás revela sus trucos-contestó el moreno en tono pícaro, al tiempo que le guiñaba un ojo- Y ahora mira a quién tenemos por allí…
Blaise señaló a un lugar aproximadamente a cien metros de ellos, junto al tronco de un árbol. La chica fijó su mirada y se encontró con una pareja de tortolitos; el joven apoyaba su cabeza en el vientre de ella, y ésta acariciaba su pelo con ternura. Efectivamente, esa pareja era la formada por su gran amigo y exnovio, Ron Weasley y la mayor arpía de todas las Slytherin, Pansy Parkinson.
-Por Merlín, me acaban de entrar ganas de vomitar-dijo la chica a modo de broma, tomándoselo mucho mejor de lo que habría creído posible.
-¿Quieres fastidiarles un poquito?-preguntó Blaise, con una sonrisa siniestra, sus verdes ojos brillando.
-¿Por qué crees que les fastidiaríamos? Están demasiado embelesados como para fijarse en nosotros… Además, no creo que a Ron le importe mucho.
-Hermione Granger, pensaba que eras la mejor bruja de nuestra generación-Blaise sacudió la cabeza, con fingida decepción y ganándose una mirada de odio de la chica- Es evidente que a tu amiguito le va a fastidiar. Aunque no lo creas, él quiere llamar tu atención.
-Está bien, si tú lo dices…-dijo Hermione no muy convencida- ¿Qué pretendes, Zabini?
-Tú déjamelo a mí…
XXX
En ese mismo momento, a pocos metros de allí, Ron apretaba los dientes con furia. Llevaba un buen rato haciendo el paripé con la maldita Parkinson, esperando que Hermione y/o Zabini les vieran. Parecía que el tiempo pasaba lentamente, muy lentamente, parado allí junto a la Slytherin, que lo único que hacía era lanzar soplidos de impaciencia cada tres segundos. Pero finalmente, ambos protagonistas habían aparecido en su campo de visión, por lo que habían procedido a la verdadera "acción". Pero no todo estaba saliendo como esperaban.
-Ay, ¡me haces daño!-se quejaba el pelirrojo, mientras Pansy le acariciaba de una forma demasiado ruda su cabello, clavándole las uñas en su pobre cuero cabelludo.
-Cállate Weasley, creo que nos están mirando-dijo la morena, presa de la emoción. Era su oportunidad para fastidiar a Blaise.
Pero las miradas duraron poco. A los pocos segundos segundos, Pansy fue testigo de cómo su amor platónico se acercaba al oído de la sangresucia y le susurraba algo. La Slytherin apretó todavía más su agarre en el pelo de su "novio", el cual emitió un quejido más fuerte todavía, que Pansy ignoró por completo.
-¿Pero qué diablos te pasa?-exclamó Ron, echo furia. Se incorporó rápidamente, notando que la morena no reaccionaba, y siguió su mirada hasta dar con la escena. Hermione estaba tumbada boca arriba en el césped, riendo a carcajada limpia, mientras el odioso Zabini la tocaba, una y otra vez, enterrando el rostro en su cuello. Ron los observó detenidamente, sintiendo cómo algo dentro de él explotaba- ¿¡Será cabrón!?
El pelirrojo se levantó con ahínco, dispuesto a pegarle un puñetazo al chico que estaba tocando a "su Hermione", pero Pansy lo agarró de la pierna y le detuvo.
-No pueden ganar-dijo ella con seriedad- Bésame. Ahora. Empótrame en el árbol si hace falta.
-Pero, ¿qué…?
-Hazlo Weasley-Pansy también estaba ya de pie, y tenía tomado a Ron de la corbata. Estiró fuertemente de ella y atrajo al chico con fuerza, haciendo que sus cuerpos chocaran e impactando contra el árbol.
La morena besó a Ron con ansia, como una loba hambrienta, y el pelirrojo se olvidó de todo lo demás. Aquella chica era puro fuego, una pasión desmedida salía de su boca, que succionaba y mordía sin contemplación alguna. El pelirrojo se dejó llevar y no opuso resistencia cuando la morena rodeó su cintura elevando las piernas; estaba terriblemente excitado, pero nada de eso importaba ahora… Hasta que Pansy se detuvo de pronto, soltándolo con brusquedad.
-Se han ido-dijo ella con la respiración agitada, colocándose la ropa y mirando al vacío- Espero que al menos nos hayan visto.
-Ah. Sí-sólo pudo contestar Ron, que parecía estar lejos de ahí- No me he dado cuenta.
-Si esto no funciona, se acabó Weasley. No te hagas ilusiones conmigo-advirtió la morena, de forma arrogante. Había notado que el pelirrojo se había entregado demasiado y no quería tener a un Gryffindor lloriqueando por ella. No tenía tiempo para eso.
-Tranquila Parkinson, estoy tan interesado en esto como tú-respondió Ron de forma no muy convincente.
-Más te vale, no han de haber distracciones. Tarde o temprano se darán cuenta de que nos quieren de vuelta- Pansy sonrió antes de irse- Por cierto, eso del cuello no lo haces nada mal.
XXX
-Qué asco-Hermione seguía quejándose de vuelta al castillo- ¿Los has visto? Parecía babosas restregándose.
Blaise rió con ganas tras la comparación.
-Bueno, al menos te has divertido por un rato…-el moreno volvió a la carga, apretando el costado de Hermione con una mano.
-¡Para Zabini!-exclamó la Gryffindor, medio riendo medio enfadada por las cosquillas- Ya he tenido bastante por un día, por favor.
En ese momento alguien se acercó por detrás, llamando la atención de Hermione.
-Siento interrumpir-dijo Harry visiblemente incómodo- Os vi de lejos.
-¡Harry!-exclamó Hermione con una sonrisa alegre en el rostro- ¿Por qué actúas así? Ni que me molestaras o algo parecido…
-Creo que es porque estoy yo aquí-dijo Zabini, divertido- Pero tranquilo Potter, ya te dije que no tengo nada en tu contra.
-Más te vale, Zabini-contestó Harry, algo más tranquilo, pero todavía alerta. No acababa de fiarse de los Slytherin, no podía evitarlo.
-Si buscas a Weasley, está dándose el lote con Pansy en los jardines.
Harry suspiró con resignación.
-Me da igual lo que haga o deje de hacer. Cada uno es libre de salir con quien quiera, pero francamente… no sé qué puede haber visto en esa… bruja- se contuvo, al darse cuenta de que Blaise posiblemente fuera su amigo.
-Cuidado con lo que dices, Potter. A Pansy no se le ha resistido nunca ningún chico.
Excepto tú, pensó Hermione, conteniéndose las ganas de reír.
-Yo jamás caería en sus redes, antes muerto o en Azkaban…
Los tres se alejaron del pasillo, en dirección al aula de Pociones, ajenos a la mirada helada que les dirigía unos profundos ojos negros.
Pansy sentía que hervía por dentro.
No sabía qué era lo que la hacía sentirse peor; si el desprecio de Potter, la afirmación de Zabini que no se enteraba de nada, o la risa de la sangresucia burlándose de ella.
La Slytherin se obligó a sí misma a calmarse. No importaba, nada de aquello importaba en absoluto. Porque al final, ella conseguiría lo que se propusiera. Y si iba a tener que ser mediante el chaos, ella estaba dispuesta. Al fin y al cabo, Pansy era una auténtica Slytherin, y estaba convencida de que el fin sí justificaba los medios…
XXX
Las tardes en la biblioteca siempre eran agradables últimamente. Theo y Hermione quedaban a menudo para estudiar, intercambiar dudas y de paso intimar un poco más.
Esa semana Theo estaba especialmente cariñoso con ella. El chico había notado un cambio en la actitud de Hermione. La castaña estaba más receptiva, menos tensa. No sentía una barrera como al principio, y eso le hizo animarse a dar el siguiente paso.
Fue la tarde del jueves. Ambos estaban prácticamente solos, relizando unos ejercicios de Aritmancia cuando Theo posó una de sus manos sobre la de Hermione y la empezó a acariciar con suavidad, sintiendo por fin el contacto de su piel. Por un momento, el Slytherin temió que la chica lo apartara… Pero no fue así.
Los grandes ojos avellana de Hermione se posaron en los suyos, interrumpiendo su explicación, pero recibió la caricia y quedó mirando embelesada sus ojos azules, que la atraparon. Los segundos pasaron, mientras la chica sentía su piel erizarse a cada movimiento de la mano de Theo sobre ella. Era una sensación muy agradable y cálida; le transmitía seguridad, calidez. Era como la caricia suave de la brisa del mar.
-Hermione… ¿te gustaría salir conmigo?-dijo Theo de repente, sin apartar sus ojos de los suyos, manteniendo esa extraña conexión.
La castaña tragó saliva antes de responder. No esperaba que Theo se lo propusiera de esa manera tan repentina… pero una parte de ella no se mostraba sorprendida del todo. Intentó dejar de lado su parte más racional y pensar en lo que realmente quería. Se concentró en los azulados iris de Theodore Nott, que la observaban expectantes, en lo que le transmitían.
Y entonces decidió cuál era la respuesta.
-Sí.
¡HOLA DE NUEVO! :D
Ha pasado muchíiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiisimo tiempo, ¡lo sé! Soy consciente de que muchos me odiáis, queréis lanzarme un buen crucio o directamente un avada letal, pero... os dije que no abandonaría la historia, y no lo voy a hacer ;)
Mi vida ha sido un chaos (estudios, trabajo, etc.) y me ha sido imposible pararme a pensar en el fic o encontrar tiempo para escribir. Pero nunca me he olvidado de que tengo que continuarlo. ¡Eso que quede bien claro! ^^
Pero bueno, creo que por fin he encontrado una estabilidad que me permitirá continuar con la historia de manera periódica y sin parones de meses. Así que si estáis interesados, aquí me tenéis de nuevo (y espero que sin rencores jejej).
Espero que os haya gustado la nueva entrega... aunque he de admitir que me ha costado escribir después de tanto tiempo. Además, este capi ha sido un poco de transición así que entenderé que no tenga tan buenas críticas. De todas formas, os invito a seguir el fic, porque quedan muchas sorpresas (wiiiiiiii).
Y nada, no me enrollo mucho más. Muchas gracias a los que dejasteis REVIEWS recientemente, ya los que agregasteis la historia a vuestros favs. Os espero en el proximo capi, espero que lo hayais disfrutado... y si es así, un bonito review siempre me hace feliz y me ayuda a continuar :)
Besitos con sabor a menta,
Ingria
