En el capítulo anterior
-Hola mujer pequeña.
-¿Abuelo? -se le escapó y se retractó- Quiero decir ¿Como está usted Phil?
-Abuelo está bien muchacha -rió- ¿Como has estado? Hace tiempo que no te vemos por aquí con Pookie, pensamos que te habías mudado.
-No, aún estoy viviendo aquí y sigo yendo a la escuela. -respondió amablemente.
-¿Sabes muchacha? Con la abuela nos hemos preguntado mucho por ti ¿No te gustaría venir a cenar esta noche?
-¿Cenar? -la pregunta la había sorprendido- ¿Yo?
-¿Y quién más? -Helga lo miraba anonadada- Escúchame mujer pequeña, se que quizás es algo imprevisto para ti, pero desde que Arnold no está en casa nos hemos sentido bastantes vacíos -le toma su hombro- Se ha perdido esa alegría juvenil y los huéspedes no cambiaron demasiado, todo lo contrario, están peores que antes, incluso se tardan más en pagarme la renta -se quejó- En fin ¿Te gustaría venir a cenar con nosotros y pasar el rato?
-Yo... -dudaba un poco. Volver a pisar la casa de Arnold sin Arnold le resultaba bastante extraño. Aún asi tenía muchas ganas de volver a hablar con esas maravillosas personas -A decir verdad no estaría nada mal ¿Por qué no?
-¡Grandioso! ¡Será estupendo! -festejó el anciano y agregó con suspicacia- Bien te esperaremos a las seis de la tarde, asi charlamos un poco de todo, si asi lo deseas ¿verdad?
-Por supuesto que si, no hay ningun inconveniente -y titubeó- eeem, abuelo -le sonrió.
-¿Segura? Si tienes algún problema con tu padre, yo mismo se lo diré en todo caso.
-Descuide -y su cara manifestó una expresión de indiferencia- Bob tiene otros asuntos más importantes por los cuales preocuparse- Phil la miró algo extrañado entonces Helga se apresuró a seguir -¡A las seis estaré allí! -volvió a sonreir.
-Allí te estaremos esperando, mujer pequeña. Hasta luego.
Helga retomó la marcha a su hogar mientras Phil la observaba irse. No sabía en que momento le había tomado tanto cariño, pero también sabía que su presencia llenaría muchos huecos en la vida de él y de Gertie. Mientras tanto la rubia caminaba pensando en que, si bien la hacía muy feliz que alguien mayor se interese en ella, la ponía muy nerviosa el hecho de que tenga algo que ver con Arnold. Era como si el destino no dejara que se lo olvide tan facilmente, lo que resultaba ser una tarea dificil para la menor de las Pataki.
-¿El abuelo de... el mantecado? ¿Cómo es eso?
-Asi es Phoebs. Estoy tan sorprendida como tú. -le dijo por teléfono mientras leía unos comics.
-Pero, no entiendo ¿Para que querrían invitarte a ti?
-¡Oye! ¿Que quieres decir con eso? -se sintió ofendida.
-Nada malo Helga, pero si yo fuera él quizás hubiera invitado a Gerald, él es su mejor amigo ¿Cierto?
-Quizás tengas algo de razón amiga, pero el pelos necios no es un ser tan impresionante como lo soy yo -rió.
-Claro Helga -rodó los ojos del otro lado de la línea- ¿Y tú?
-¿Y yo qué?
-¿Cómo te sientes con todo esto? Es decir, volverás a la casa de Arnold...
-Lo sé, es... extraño. Pero, al fin y al cabo más allá de que ellos son sus abuelos, me parecen personas extraordinarias.
-De acuerdo amiga, lo único que puedo decirte es que tengas mucha suerte y que si me necesitas para lo que sea, sabes que puedes contar conmigo.
-Gracias Phoebs, lo único que voy a pedirte es que...
-Si, si, lo sé -la interrumpe -esta conversación nunca la tuvimos.
-¡Eres genial! Bien, ahora voy a darme un baño y luego...
-¡Espera, Helga! -la vuelve a interrumpir.
-¿Qué? ¿Qué sucede ahora?
-Solo... -titubea un poco- Bueno, yo... quería saber, bueno...
-Anda ve al grano Phoebs, tengo que estar en la casa de los Shortman a las seis ¿Recuerdas?
-Yo... -tragó saliva antes de preguntar- Yo solo quería saber qué quería decirte Gerald hoy a la salida de clases -al fin largó.
-¡Ash! ¿Puedes creerlo? Ese pelos necios me vió paseando con Timothy.
-¿De veras? ¡Cielos! ¿Y qué es lo que fue a decirte entonces? ¿Solo que te vió?
-¡Si! -y se quejó- Solo eso, es como si estuviera jugando conmigo ¿A qué? Yo no fui a decirle nada cuando lo vi con la ñoña que tiene. ¿Por qué preguntas?
-Nada, solo quería saber, por curiosidad. -respondió algo afligida. Phoebe había creido en la mínima posibilidad de que Gerald haya ido a por Helga para saber algo de ella, pero no había sido asi para su mala suerte. -Bueno, te dejo tranquila asi te arreglas, sólo una cosa más...
-Dime.
-Esta conversación nunca la tuvimos -rió.
-¡Vaya! Ya te estás pareciendo mucho a mi, deberías tener más cuidado- ambas rieron y al fin se despidieron.
Helga se tomó un baño y se cambió. Avisó a Miriam a donde iría y salió, con muchas ansias, camino a Sunset Arms.
A las seis y tres minutos suena el timbre en el hogar de huéspedes y Phil fue a atender con una amplia sonrisa.
-¡Hola mujer pequeña! -saludó mientras algunos animales salían de allí.
-Hola, emmm, abuelo -le sonrió amablemente Helga.
-¡Eleanor! -salió a saludar Gertie- ¡Que alegría volver verte! ¡Debemos unir nuestras fuerzas para volver a batallar!
-Hola Gertie -saludó Helga sonriente pensando en que nada había cambiado.
-¡Vamos Eleanor! Tenemos que empezar con nuestro entrenamiento.
-Tu deberías empezar a cocinar si queremos comer a horario -reclamó Phil y se dirigió a Helga -¿Vas a quedarte allí? Adelante, pasa, sientete como en tu casa.
-Gracias señor Shor...
-Abuelo está mejor, mujer pequeña -le dijo mientras Helga ingresaba
Nada había cambiado mucho, el revestimiento de la casa seguía igual. Gertie seguía siendo disparatada y Phil no dejaba de ir al baño. Luego de observar detenidamente la casa, esa tan especial para ella, se sentó en la mesa, mientras Pookie había comenzado a preparar la comida.
-¿Quieres beber algo? ¿Algún exprimido o gaseosa?
-Un exprimido estará bien.
-Me parece muy buena tu elección, pero recuerda muchacha -se acercó a ella- Nunca lo bebas con pastel de ciruela.
Helga se quedó algo confundida por lo que le había dicho, pero sobre todas las cosas allí se sentía inexplicablemente bien. Estaba contenta con la situación aunque no dejaba de parecerle extraño.
-Y bien muchacha cuéntanos algo sobre ti -prosiguió el anciano mientras le servía su jugo- ¿Cómo te está yendo en la escuela?
-Bien, lo normal ya saben. De todas maneras este año se puso más interesante porque estoy en el torneo de Baseball -ostentó con una amplia sonrisa.
-Vaya, si te gustaba entonces. -tomó asiento junto a ella.
-¿Gustar? -la pregunta de Phil la incomodó un poco- ¿Que cosa?
-El baseball, niña. -Respondió extrañado.
-Ah, claro je, je -se sonrojó un poco. -Si, siempre me ha gustado.
-Recuerdo que tú siempre estabas con Arnold y todos esos niños jugando en el campo, eras apenas una niñita. ¡Mírate nomás! Ahora eres toda una señorita...
-Si, yo también lo recuerdo... -sonrió con algo de nostalgia al recordar pasar su tiempo con Arnold.
-¿Que cosa? -preguntó sagazmente Phil para ver la reacción de ella.
-Pues... -Helga se confundió- Estábamos hablando del juego ¿Verdad?
-¡Cierto! -rió un poco- ¿Sabes? El tiempo no pasa sólo para ti, yo también estoy más viejo que antes. A veces pierdo totalmente el hilo de conversación -y volvió a reir para que Helga trate de no darse cuenta que en realidad estaba mintiendo. Phil no había cambiado en nada y seguía siendo tal cual, solamente estaba jugando con la rubia para ver hasta donde llegaba respecto a Arnold. -Y cuéntame, emmm-titubeó para seguir disimulando- Helga ¿Cierto?
-Si, Helga está bien -le respondió cortesmente.
-¡Más respeto con mi camarada! ¡Ella es Eleanor! -interrumpió Pookie agitando unas cucharas.
-¡Cállate vieja loca! ¡Vas a asustar a la niña! -Gertie volvió a lo suyo.
-No se preocupe, abuelo -sonrió Helga divertida ante la situación.
-¿Qué te estaba por preguntar? -se rascó su frente hasta que recordó -¡Si, eso! ¿Tienes novio,Helga?
-¡¿Novio?! -tragó un sorbo su jugo de repente y se atoró pensando en Timothy. Asi como pudo haberla visto Gerald, podría haberla visto cualquiera -No, claro que no. -y se revindicó -Todavía no existe esa persona que tenga tantas agallas para salir con alguien como yo -El abuelo ríe ante el comentario.
-¿Sabes algo? Me recuerdas mucho a mi infancia -la rubia arqueó una ceja- Yo también he conocido una muchachita con tu temperamento.
-¿De veras? -preguntó la jóven intrigada.
-¡Ah, que bellos recuerdos! -suspiró- Recuerdo que esa muchachita si sabía como hacerme enfadar, solía molestarme todo el tiempo ¡No me dejaba en paz!
-Ah, je je -fingió reir pues se sentía algo incómoda por tal familiar situación con ella.
-Recuerdo que hacía que todos los días de mi vida sean los más imposibles de todos, en la primaria no dejaba de molestarme -Helga lo miraba asombrada y confundida- Me arrojaba bolitas de papel, me ponía apodos, se enfrentaba a mi constantemente. ¡Hasta he tenido pesadillas con ella! Me maltrataba constantemente, tal como tú hacías con Arnold.
-¡Oiga! ¿Quién le dijo eso? -expresó incómoda.
-El mismo Arnold me lo contaba -expresó amablemente- incluso me pedía que le aconseje.
-¿Arnold le habló sobre mi? -le preguntó abriendo sus ojos bien grandes mientras sus piernas temblaban de curiosidad.
-¡Por supuesto que si! -respondió con una gran sonrisa- Siempre me contaba cúanto tú lo molestabas. Incluso ya le he contado esta misma historia a él, sobre la muchacha que también me molestaba a mi.
-¿Y que sucedió luego con esa muchacha? -su curiosidad pudo más. ¿Se enemistaron para siempre acaso? -preguntó algo nerviosa.
-¿Enemistar? -el anciano comenzó a reir- ¡Claro que no! Tú la conoces muy bien Helga.
-¿Yo? -preguntó confundida levantando una ceja.
-¡Claro que si! -le volvió a sonreir.
-Ya te he dicho miles de veces que esa era mi forma de demostrarte mi cariño -comenta Pookie.
-Lo sé, galletita -se levanta y la abraza.
-¡¿Qué?! ¿Acaso eras tú? -señala a Gertie una sorprendida Helga.
-Por supuesto que era ella. Solamente hacía esas cosas para llamar mi atención constantemente, si no lo hubiera hecho jamás nos hubiéramos casado -ambos abuelos ríen. -Pero no era necesario que me pongas tachuelas en mi pupitre ¡Eso si me dolió mucho! -reclamó el anciano a su esposa mientras ella reía.
-¡No puede ser! -exclamó casi gritando la rubia confundida, lo que llamó la atención de ambos ancianos- Quiero decir, no puede ser que luego de ser hostigado por ella usted se haya casado -se retractó.
-Bien, cuando tenía diez y siete años, si bien ya no iba a la escuela ella me seguía molestando de la misma manera. Entonces me armé de valor y decidí enfrentarla, ya estábamos bastante grandes como para seguir teniendo ese tipo de discordias. Luego de tantos nervios y escusas finalmente ella se confesó hacia mi. Lo sorprendente es todo el tiempo que ella estuvo aguantándose para no decirmelo nunca. -Helga escuchaba con atención- Cuando lo hizo, no solo me sorprendió, sino que yo también me sorprendí para mi mismo.
-¿Y por qué? -preguntó ansiosa e intrigada.
-Pues porque pese a su forma de maltratarme que tenía, ella siempre estaba allí ayudándome cada vez que lo necesitaba. Eso me pareció totalmente increíble y es lo que la hace tan increíble hasta el día de hoy -mira a Pookie con dulzura unos segundos y vuelve su vista a la muchacha. -¿Sucede algo malo?
Helga se había quedado casi sin aliento. No podía ser cierto todo eso, tenía que ser una broma y una de muy mal gusto. ¿Los abuelos de Arnold con una historia tan similar a la de ella? ¿Eso es una esperanza para ella? Helga se llenó de preguntas en un instante. Preguntas que nadie iba a poderle responder nunca, solamente el tiempo, el maldito tiempo que pasa tan lento cuando más necesitamos que vaya rápido.
-¿Te encuentras bien, mujer pequeña? -le pregunta Phil.
-Si, si es que... -Helga se vuelve a sonrojar, se sentía muy acalorada- Su historia es algo alocada, es como dice ese dicho que del amor al odio hay un solo paso...
-Y yo puedo confirmarte que es cierto, niña. Sin embargo, pareces algo alterada ¿Segura que te encuentras bien? -volvió a insistir pícaramente.
-Si, si estoy bien -respondió algo insegura.
-¿Que sucede? ¿Acaso esa historia que te conté te resulta algo familiar? -le guiña un ojo.
-¡Necesito ir al baño! -expresó totalmente fuera de si y salió corriendo hacia el baño.
-Te lo dije muchacha, nunca mezcles tu jugo con ciruelas. -Gritó el anciano sonriendo sabiendo de antemano por qué Helga había reaccionado asi.
CONTINUARÁ...
Hey Arnold! No me pertenece, sino a Craig Bartlett y Nickelodeon.
