ESTE FANFIC NO ES MÍO. ES UNA TRADUCCIÓN.

La historia original en inglés es obra de GoldenOuryuuWooly y se llama "A Different Story". Lo tiene publicado en la página "Archive of Our Own". Cuento con su permiso para hacer esta traducción y publicarla en esta página. El link a la página del fanfic original está en mi perfil, porque no me dejaban escribirlo aquí.

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Capítulo 9: La garra del dragón.

"Yoon."

El chico levantó la vista del roto de la chaqueta de Zeno en el que había estado trabajando cuando Yona vino y se sentó a su lado, estirando ligeramente las piernas. Ella le observó a la vez que él asentía en reconocimiento, los dos cayeron en un cómodo silencio. Habían llegado bastante lejos desde la primera vez, la hostilidad que Yoon tenía contra ella parecía haberse ido desvaneciendo lentamente con el tiempo.

Eso era algo por lo que ella se sentía agradecida.

"Yoon." Repitió ella, recostándose contra el chico después de un momento, tarareando en voz baja para sí misma. "Muchísimas gracias."

"De nada, princesa." La respondió, devolviendo su atención hacía las puntadas que estaba haciendo. "Eso es bueno para mí, supongo."

"Quería preguntarte…" Ella se apretó los dedos contra la barbilla, inclinando la cabeza hacia un lado mientras pensaba. "Me has estado enseñando a cocinar, a coser y a hacer medicina… Pero…"

"¿Pero qué? ¿Eso no es lo suficientemente bueno para ti?"

"¡No, no es eso!" Le dijo ella, agitando suavemente su mano. "Lo que quería decir era que, ¿crees que podrías enseñarme a hacer una bufanda?"

Yoon la miró con una mirada inquisitiva. "¿Por qué una bufanda? Quiero decir, claro, es bastante fácil, pero…"

"Antes de que nos cayéramos," Yona suspiró, cambiando su peso para sentarse por sí misma de nuevo, bajando sus manos a su regazo. "Zeno puso su chaqueta sobre mí, y utilizó su bufanda para atar y ocultar mi cabello. Yo estaba atrapada, y con el fin de liberarme corté mi pelo, cortando también la bufanda en el proceso… No creo que eso le importara, ya que él estaba resistiendo para salvar nuestras vidas, pero…"

"Ah" La voz del chico estaba llena de comprensión, Yoon golpeó suavemente la cabeza de Yona. "¿Quieres agradecérselo?"

"Sí. Él me ha estado protegiendo durante todo este tiempo cuando no tenía ningún motivo para hacerlo… Y me siento mal por haber arruinado su bufanda, parecía que él la apreciaba y ahora se ha ido."

Yoon se rió entre dientes. Yona le miró, con los ojos muy abiertos a su cara sonriente, el muchacho sacudió la cabeza.

"Tengo que pedirte disculpas, princesa." El se rió, regalándola una brillante sonrisa. "Eres impresionante. ¡Pensé que eras solo una niña mimada, pero aquí estás, pensando en otra persona!"

Ella resopló. "Tenía prohibido salir a la calle, Yoon. Soy la princesa de Kouka, y aún así no sabía nada sobre lo que estaba pasando fuera de los muros del castillo…" Ella se cruzó de brazos haciendo un puchero. "Mi padre me mantuvo dentro. Y ahora, quiero aprender todo lo que pueda…"

"Tienes a los dragones de tu lado para protegerte." Comentó Yoon, inclinándose un poco hacia atrás, ajustando la aguja y el hilo para rematar la puntada. La chica asintió con la cabeza, suspirando levemente.

"Quiero protegerles, al igual que quiero protegerte a ti." Murmuró. "Quiero aprender a curarles cuando tú estés demasiado ocupado y no puedas hacerlo, quiero aprender a crear distracciones para que puedan escapar…"

"No puedes tomar todo el peso del mundo sobre tus hombros, ya lo sabes."

"Aún así, puedo intentarlo."

Ella se levantó después de eso, quitándose el polvo del vestido, a la vez que tarareaba para sí misma. Ella hizo una pausa para mirar al cielo.

"No deberías." Se quejó Yoon, negando un poco con la cabeza."Tú más que nadie no deberías."

Se quedaron en silencio de nuevo, el chico se levantó con un suspiro, entregándola la chaqueta de Zeno a ella. "Toma, llévale esto a la bestia. Y dile que deje de recibir cortes todo el tiempo, ya sea que se trate de una espada o no."

"Ah, está bien Yoon."

"Ah y si podemos hacerlo en la próxima aldea, busquemos alguna tela para esa bufanda, ¿de acuerdo?"

Ella tomó la chaqueta con una brillante sonrisa, asintiendo con la cabeza antes de salir corriendo hacia los árboles, tratando de localizar a los dos dragones. Ella les había visto ir en esa dirección, ¿no?

¿Cuándo había comenzado a disfrutar de esta vida?

Tampoco era que ella se quejara. Disfrutaba de cada día, desde practicar con Zeno hasta aprender con Yoon, también de escuchar las historias sobre la aldea de Kija. Los días la hacían sentirse tan feliz, tan emocionada a la hora de despertarse. Ellos se sentaban juntos, escuchando las historias de Zeno que le había contado el anterior Ouryuu, historias sorprendentes sobre los dragones originales, sobre el rey Hiryuu, les había contado historias que nunca antes habían escuchado.

Los días transcurrían rápidamente, siempre sucedía algo nuevo. Tanto Kija como Zeno habían concordado en que el dragón que tenían más cercano ahora era Seiryuu, el dragón azul, cerca de la frontera. Se dirigieron hacia él, deteniéndose durante las noches.

Las noches eran un rato muy divertido.

"¡¿Vamos a dormir aquí?!" Les preguntó Kija, mirándoles en estado de shock mientras estaban estableciendo el campamento la primera noche que viajó junto a ellos, entrecerrando los ojos a la vez que les miraba a los tres.

"¡Sí!" Tarareó Yona, asintiendo con una sonrisa.

"¡Zeno está cansado, vamos a dormir, vamos a dormir!"

"¡Pero aquí hay bichos! ¿No preferiríais dormir en una posada?"

"Ya que estamos cortos de fondos." Gruñó Yoon, señalando a su alrededor. "Además de que esta el hecho de que no hay ninguna por aquí…"

Si era sincera, Yona no estaba segura de que Kija hubiese dormido nada durante toda la noche. Lo más probable era que no estuviera durmiendo bien últimamente, sobre todo después de su nuevo temor y su asco hacia los bichos. No había mucho que ellos pudieran hacer por él al respecto, Yoon le había prometido que haría una tienda tan pronto como pudiera, pero eso podría tomarle un tiempo, y quién sabía lo grande que la tienda debería llegar a ser. Tal vez todos podrían ayudarle a hacerla. Kija seguramente podría acarrear todos los materiales, ¿no? Él era lo suficientemente fuerte, al menos uno de sus brazos lo era.

Ella negó con la cabeza para librarse de esos pensamientos, a la vez que veía a los dragones en un pequeño claro. Ella corrió hacia ellos, sonriendo alegremente.

"¡Kija! ¡Zeno!" Les saludó ella, deteniéndose a la vez que Kija se levantaba rápidamente para inclinarse ante ella. "Ah, Kija, no es necesario que hagas eso."

"¡Por supuesto que lo haré!" La dijo él, lanzándola una mirada con los ojos brillantes. "¡Usted es mi maestra, además de que es la princesa! ¡Es solo una muestra de respeto!"

"La señorita parece tener un problema con ese tipo de cosas desde lo que pasó en el castillo." Le explicó Zeno, levantándose lentamente, estirando los trazos con un tarareo. "¡Zeno le estaba contando a Hakuryuu algo que le tenía que explicarle!"

"Oh, ¿más historias sobre los dragones originales y la vida de Ouryuu?" Le preguntó Yona a la vez que le pasaba a Zeno su chaqueta, con los ojos brillantes. La encantaba escuchar sus historias.

"Más bien me estaba enseñando sobre cómo ocultar mejor mi presencia a los demás." La corrigió Kija, con un ceño fruncido formándose en su rostro. "Aunque estoy perplejo. ¿Por qué debería ocultarme?"

"Zeno cree que Ryokuryuu podría ser difícil de reclutar si sabe que todos nosotros nos estamos acercando a él." Les dijo Zeno, volviéndose a poner su brillante y colorida chaqueta. Después de un momento de pensar se cruzó de brazos, formando un ceño fruncido. "Después de todo Ryokuryuu es el más frívolo. Él no es el tipo de persona que se toma bien las órdenes."

"¿Oh?"

Zeno asintió, su expresión se volvió seria. "Sí, y si lo que le dijo el otro Ouryuu a Zeno es cierto, el actual Ryokuryuu escapó. Sin embargo Zeno ha estado tratando de averiguarlo con el mapa del muchacho, Ryokuryuu está en Awa…" Él ladeó la cabeza, perdiéndose en sus pensamientos durante un momento. "¡Pero, Zeno sigue pensando que sería mejor que Hakuryuu aprenda cómo ocultarse a sí mismo como un dragón para que podamos sorprender a Ryokuryuu! Quizás Seiryuu también…"

"Realmente sabes mucho sobre esto" Se quejó Kija, cruzándose de brazos molesto antes de dejar escapar un profundo suspiro. "Nada de lo que mi abuelita, ni mi padre, me han enseñado nunca ha sido tan extenso…"

"Ouryuu ha tenido mucho tiempo para viajar." Le dijo Zeno, encogiéndose de hombros. "Ouryuu no tiene una aldea como los demás dragones. Ouryuu ha sido una línea sanguínea directa desde la primera generación."

"¡Qué impresionante! ¡¿Estás emparentado con el primer Ouryuu?!"

Zeno se puso serio durante un momento, asintiendo ligeramente con la cabeza. "Zeno fue el nombre del primer Ouryuu, y al parecer incluso tenía la misma apariencia. O por lo menos, eso es lo que dijo la madre de Zeno."

Ooooooooooooooooooooooo

Se preguntó por qué seguía amentando la mentira.

Zeno no era un descendiente de Ouryuu, no ha habido ningún Ouryuu antes que él, aparte del dragón. Y aún así, por alguna razón, continuó diciéndoles a los tres que estaban bajo su cuidado la misma mentira, haciéndoles creer que era mucho más joven de lo que realmente era. Él era al único Ouryuu que existía en el mundo, a parte del propio dios dragón, y a pesar de todo constantemente les decía lo contrario. ¿Ahora él les estaba diciendo que Ouryuu tenía un linaje directo…?

Cuando pensaba en ello, tenía que ser un buen mentiroso para que le hubieran creído. El momento en el que la red de mentiras que él estaba hilando se deshiciera sería su alarmante final. Solo oraba porque aún pudieran aceptarle cuando llegara ese momento.

"Realmente estás lleno de misterios." Suspiró Kija, haciendo una pausa a la vez que miraba a su alrededor. Zeno frunció el ceño, notando la repentina mirada de preocupación en las caras de los demás. Él miró a su alrededor con el ceño fruncido, inclinándose más cerca del Kija a la vez que murmuraba algo, para después girarse hacia YOna.

"Acércate a nosotros, princesa." La dijo, su voz fue baja y llena de preocupación. Zeno sonrió al ver como Yona no se molestó en dudar, lanzándose hacia delante y agarrándose a su brazo, mirando los alrededores de la zona.

"¿Viene alguien?" Les preguntó ella, aferrándose a su brazo a la vez que los dos dragones se miraban el uno al otro y asentían.

"Unas pocas personas." Declaró Kija. "Yoon debería estar seguro, sería mejor si fuéramos a buscarle, pero…"

"Zeno cree que están demasiado cerca, la señorita no tendría tiempo suficiente para llegar allí…" Le interrumpió Zeno, señalando ligeramente la espada que estaba al lado de Yona. "La señorita tiene que quedarse con nosotros."

"¿Vamos a protegerla como los guerreros dragones protegieron a Hiryuu hace tanto tiempo?"

"Ouryuu realmente no servía de protección, pero Zeno no va a dejar que la señorita salga lastimada."

Ambos asintieron de nuevo, Kija dio un paso al frente a la vez que un grupo que Zeno supuso que eran bandidos apareció de entre los árboles, cada uno de ellos con una sonrisa maliciosa. Sintió como la mano de Yona se apretaba alrededor de su brazo, el dragón sonrió ligeramente.

"Bueno, señorita." La habló, lo suficientemente bajo como para que solamente ella pudiera oírle. "¿Crees que estás lista para poner a prueba tus habilidades de espadachín con estos bandidos?"

"Yo… no estoy muy segura, aún no…"

"Bien, entonces quédate detrás de Zeno, ¿de acuerdo?"

"Ah, ¿qué tenemos aquí?" Habló uno de los bandidos, acercándose a Kija de forma arrogante. "Tenemos a algunas personas bonitas aquí en las montañas, ¿eh?" Zeno vio como el dragón blanco se mantenía en silencio, mirando como el hombre alzaba un cuchillo con su mano para presionarlo ligeramente contra su rostro. "¡Este tipo parece una buena captura, si se me permite decirlo! ¡Semejante cara bonita se vendería bien!"

"Princesa." La voz de Kija era afilada, desdeñando la hoja que estaba sobre su mejilla. "¿Le molestaría si les despedazo a todos?"

"Kija."

El dragón se dejó caer hacia delante durante un momento, el hombre con el cuchillo retrocedió impactado. "¿Eh? ¿Qué te pasa? ¿Qué son todos esos temblores? ¡No te preocupes, mantén la calma, no queremos mataros a ninguno de vosotros!"

Zeno se sorprendió ante la velocidad del movimiento de Kija, que hábilmente fulminó al bandido. Para un ojo inexperto, probablemente habría parecido como si hubiera sido golpeado por una fuerza invisible. El hombre dio un paso atrás con un grito de dolor, uno de los compañeros del bandido se lanzó hacia delante para atraparle.

"¡¿Qué ha ocurrido?!"

"¡Él me ha cortado!"

Hubo una risa suave procedente de Kija. Zeno le miró, el dragón estaba mirando a los bandidos con una sonrisa oscura. "Oh." Habló él, enderezándose. "¿Eso te ha dolido?" En una fracción de segundo la mano derecha de Kija aumentó de tamaño, convirtiéndose en una garra gigante de dragón que Zeno pensó que no volvería a ver tras la muerte de Guen. "Este poder… El poder que ha estado esperando para proteger a su maestro durante un milenio es algo que no puedo controlar."

"¡¿Ah?! ¡¿Qué pasa con ese brazo?!"

Zeno se giró para proteger mejor a Yona, con una ligera sonrisa formándose en su rostro. Había pasado mucho tiempo desde que el brazo de Hakuryuu había sido usado por última vez.

"¡¿Qué le pasó a su brazo?!" Exigió saber Yona, con sus ojos morados ampliados en estado de shock.

"Ese es el poder de Hakuryuu."

"Siento haberte hecho esperar." Murmuró Kija, lanzándose rápidamente hacia delante para enfrentarse a los bandidos, con una amplia sonrisa formándose en su rostro. "Brazo del Dragón Blanco."

"¡Ese gruñido no le queda bien a Hakuryuu!" Le dijo Zeno, los bandidos gritaron confundidos y asustados por el monstruo que estaba ante ellos.

"¡Cállate, niño!"

"Ah, Zeno se estaba preguntando cuándo vendríais a por él y la señorita." Él atrajo a Yona más cerca de él mientras hablaba, girándose hacia el bandido que se había escapado de los movimientos frenéticos de Kija. Se obligó a sonreír, agarrando rápidamente la espada de Yona y tirando de ella, apuntando al hombre con ella. "Zeno te lo advierte, él no es tan fuerte como Hakuryuu, pero aún puede encargarse de ti."

"¡Zeno esa es mi espada!"

"¡Zeno necesita tomarla prestada!"

"Vosotros niños." Les interrumpió el hombre, frunciéndoles el ceño a los dos. "Sois muy ruidosos. Deberíais ser silenciados."

Zeno entrecerró los ojos a la vez que el hombre daba un paso al frente, divisando como su mano que alzaba un cuchillo, al igual que el primer hombre al que Kija había golpeado. Rápidamente, a pesar de sus limitaciones al estar abrazando a Yona con tanta fuerza, se balanceó hacia delante, tirando el cuchillo al suelo.

"A Zeno le gustaría verte intentandolo." Le dijo, escuchando como Kija seguía luchando. "Zeno no será derrotado tan fácilmente."

Él no tuvo ni un momento para pensar antes de que Kija interviniera, tirando al hombre al suelo.

"¡¿En qué estabas pensando?!" Le demandó, girándose hacia Zeno. "¡Apenas has hecho nada! ¡Me los has dejado todos a mí!"

"¡Zeno estaba protegiendo a la señorita!"

"¡Gracias a Dios que ese era el último! ¡Ustedes dos podríais haber estado en serios problemas si yo no hubiera intervenido!"

Zeno estaba bastante seguro de que habría podido manejar la situación él solo. Se encogió de hombros, viendo alarmado como Kija caía al suelo. Yona dejó escapar un grito de sorpresa.

"¡¿Kija?!"

"Estoy… bien… Solo es que me he esforzado demasiado…" Se quejó Kija, gimiendo en voz baja mientras intentaba volver a incorporarse, sacudiéndose el polvo lentamente. "Si Zeno hubiera hecho algo, tal vez no tendría que haber… Yo tenía en mente una pelea mucho más refinada…"

"Pero, Ouryuu siempre ha sido el más cercano a Hiryuu." Le dijo Zeno, sacudiendo la cabeza. "Zeno solo estaba haciendo lo que le dijo el otro Ouryuu."

"¿De verdad…?"

"¡¿Qué ha pasado aquí?!"

Ellos miraron como Yoon salía a trompicones de entre los árboles, con varias cosas embaladas y que estaba sujetando entre sus brazos. Él miró a su alrededor en estado de shock, claramente no entendía la situación.

"Bandidos."

"Ellos vinieron de la nada."

"¡El brazo de Kija es increíble!"

"¡Lo que sea!" Gruñó Yoon, sacudiendo la cabeza. "¡Dejaros a vosotros tres solos es demasiado peligroso! ¡Deberíamos apresurarnos y encontrar a los próximos dos dragones!"

"¿Qué hacemos con los bandidos?" Preguntó Yona, ladeando la cabeza.

Zeno casi se echó a reír. De todas las cosas por las que podría estar preocupada, se preocupaba por los bandidos. Era tan parecida a Hiryuu.

"Solo atémosles o algo así, si tuviéramos un carro podríamos llevarles a una aldea para que se encarguen de ellos, pero no podemos hacer eso." Declaró Yoon, sacudiendo la cabeza. "No tenemos tiempo para jugar, princesa. Tenemos que apresurarnos, ¿recuerdas?"

"Zeno cree que el muchacho está tratando de apresurar demasiado las cosas."

"¡Creo que tenemos que apresurarnos e irnos lo más lejos que podamos de estos idiotas antes de la puesta del sol!"

"Bien, bien." Zeno suspiró, asintiendo con la cabeza. Soltó a Yona rápidamente, lanzándose hacia delante y trató de juntar a los bandidos, gimiendo levemente mientras luchaba por apilarles uno encima del otro. "Como puedes ver Zeno no es muy fuerte, así que es muy difícil para él hacerlo."

"¡Zeno puedes hacerlo!" Yona empezó a aplaudir, alzando sus manos al aire.

Oh. ¿Desde cuándo ha empezado a imitarme? Pensó él, sonriendo un poco a la vez que de alguna manera se las arreglaba para conseguir que el último bandido estuviera apilado con el resto.

"Está bien." Yoon suspiró, sacudiendo la cabeza rápidamente. "¿Estamos listos para seguir adelante?"

"¡Sí!"

"¿Hacia dónde, Yoon?"

Yoon negó con la cabeza, sacando el mapa con el ceño fruncido. "Zeno dijo que Seiryuu está por…"

"¡Por aquí!" Le confirmó Zeno, señalando un punto en el mapa. "Está cerca de la frontera, tal vez a un par de días de distancia. ¿Qué cree Hakuryuu?"

"Hmm." Él frunció el ceño a la vez que se inclinaba sobre el mapa, el grupo ignoró los gemidos de los hombres que estaban descuidadamente apilados. "Es en esa dirección, seguro… Es increíble cómo puedes figar su posición desde tan lejos, Zeno…"

"¡Zeno le enseñará a Hakuryuu cómo hacerlo!"

"De todos modos." Yoon suspiró, golpeando a Zeno con el mapa. "Vamos a comenzar a movernos. Estamos luchando contra la luz del sol, ¿recuerdas?"

"¡Está bien, está bien!"