Entre azul y buenas noches
Por Katsumi Kurosawa
Capítulo 9
La noche del nacimiento
Entre azul y buenas noches.- Frase popular que significa o puede significar "más o menos", "dos-dos", "ni bien ni mal", "ni frío ni caliente", denotando lo intermedio o indiferente de una situación.
Hana abrió los ojos aquella mañana después de haber meditado el significado de las palabras de su madre, unos meses atrás.
Aquel día, se cumplía el segundo mes de la ausencia de Yoh Asakura y la alegría que siempre brindaba.
Bajó al comedor y se encontró a Anna comiendo arroz con su cara de siempre. Esa que gritaba indiferencia.
—Señorita Anna… ¡Señorita Anna! —la pelirosa interrumpió la tranquilidad de la Itako quien dejó sus palitos en la mesa con aparente calma.
"¿De qué manera mato a esta niña por interrumpir mi comida…? ¿Será que le aviento a algún demonio…? Si todavía tuviera a Zenki, se lo arrojaría…"
—Mamá —susurró Hana con ese tonito que diría la frase completa "Mamá, por favor… tenle algo de piedad"
La sacerdotisa colocó en él su penetrante miradaobsidiana que decía "no me regañes, niño, soy tu madre"
— ¡EL JOVEN YOH!—soltó por fin sin aliento dejando fríos a la madre y su hijo—. Regresa… HOY…
Anna se levantó tan rápidamente de su asiento que ni siquiera notó el agudo dolor que se había provocado en alguna parte incierta del cuerpo.
—LO HE VISTO EN MI TABLILLA —agregó frenética—. Viene hoy a las seis de la tarde…
—Son las cinco —susurró la rubia sonriendo de la manera extraña que no se daba muy a menudo.
Hana sonrió sintiéndose invadido por aquel maravilloso cosquilleo de felicidad en su ser.
La casa se movilizó entonces para preparar la llegada del Asakura. Una fiesta se prepararía en menos de una hora.
Mientras, Anna tomaba un baño.
Yoh…
Yoh de regreso…
Por fin después de esperarlo…
—Ah… —un ligero dolor interrumpió sus pensamientos mientras el agua se deslizaba por su cuerpo de manera descarada y acariciaba cada rincón.
Se quedó quieta. Luego de un rato salió de la ducha y se puso una linda batita roja que le había hecho Tamao cuando ya no cabía en su habitual vestido negro.
Respiró hondo. Se mareó por un momento y después de sonreírle a su vientre, cepilló su dorado cabello mientras se miraba en el espejo.
Se sentía rara. De momento a otro un dolor de cabeza intenso la invadió mientras peinaba su último mechón.
Tenía unos días así… con dolores de cabeza intensos… aun con náuseas… uno que otro trastorno visual.
…………………………
—HORO NO TE COMAS LA COMIDA —gritó Ren mientras hundía su puño en una de la mejilla del peliazul, no sin compartirle un par de golpes más.
Este lo miró con recelo mientras se tragaba el trocito de pescado que había robado de la cocina.
—AH… pobre de ti —susurró la pelirosa mientras observaba con detenimiento la protuberancia que Ren le había provocado al Shaman de hielo en la cabeza y la enorme marca roja de su mejilla—. Pero no debes comer antes de que el joven Yoh regrese…
—Ya entendí —lloriqueó el chico formando un enorme puchero—. No me regañes…
Ella sonrió mientras su sonrojo se hacía más notorio.
Hana los miraba desde la silla en la que se dispuso a descansar por un segundo.
Y pensar que esos dos tendrían un hijo en nueve años y después se casarían en Hokkaido…
Después de lograr el gran sueño del Shaman de hielo de crear un gran campo de plantas fue que el menor de los gemelos Asakura murió. Ya no presenció si quiera cuando Horokeu tuvo a su primer hijo y casarse con la niña pelirosa.
De momento a otro recordó.
—Ah cielos… mañana cumplo… bueno… cumpliría dieciséis años —susurró sonriendo—. Ya lo había olvidado… ¡QUÉ! ¡QUE MAÑANA CUMPLIRÍA DIECISÉIS AÑOS!
Su corazón latió con violencia tratando de recordar la hora en la que nacería.
— ¡Oh! Joven Hana… felicidades… ¡QUEEEEEEEEEEEEEE!
—Pero no es posible —musitó Ren atónito— Anna tiene siete meses…
—Prematuro —susurró Hana shockeado—. No me acordaba de eso tampoco…
— ¿Y a qué hora naciste? —la voz de Horo se hizo sonar.
—No… no lo recuerdo… —sus ojos palidecieron.
—AH… HAY QUE AVISARLE A FAUSTO… —Manta se jaló los cabellos con torpeza.
—Aquí estoy… —la voz maniática del rubio sonó en una frecuencia baja en la morada.
— ¡FAUSTO! —Horo lo miró entre confundido, emocionado y nervioso.
—Tranquilo Horo, no debemos asustar a Anna desde ahora…
— ¿Asustarme de qué, Ren? —la palabra de la sacerdotisa provocó escalofríos cuando se abrió paso entre el silencio de los habitantes de las sala.
—No… de nada es que… Horo-Horo… ¡se está comiendo la comida y va acabársela antes de que venga Yoh!
La rubia se limitó a lanzarle una mirada furiosa; por un instante, vaciló entre arrojarle a Manta directo a la nariz pero… no estaba de humor. Se dio la vuelta y salió al jardín sin decir nada más.
—Anna —musitó la lúgubre voz de Fausto VIII cuando ella se sentaba en la grada.
— ¿Sí? —apenas ladeó la cabeza para mirarlo y este se sentó con ella.
—He detectado algunas anomalías en su salud —dijo en un susurro perfectamente audible—. Presentas cefaleas intensas aunque ni siquiera te quejas…
— ¿Cefaleas?
—Dolores de cabeza —se apresuró a explicar mientras bajaba la vista—. Sé que continúan los mareos y vómitos… irritabilidad…
— ¿Qué se supone que eso significa?
—No estoy muy seguro pero hay anormalidad en tu tensión arterial, ya te puedo considerar como hipertensa… aunque he tratado de controlarla…
—Ah… ¿Con esa cosa que me pones en el brazo lo sabes? —preguntó al asar mientras seguía seria y con la vista perdida de la nada.
—Exactamente… bueno… los factores de lo que pienso son variados, desde tu falta de ejercicio hasta el embarazo a tu edad—continúo con el mismo tono fúnebre que acostumbraba—. Es difícil el diagnóstico fue difícil detectarlo, pero he llegado a la conclusión de que sufres Preeclampsia…
—No crees que deberías hablarme más claro… —se volteó completamente para encarar a su doctor con las manos cerradas en un puño tembloroso.
—La preeclampsia es una complicación del embarazo provocada por la hipertensión… fue por eso que te he cuidado con suma delicadeza todos estos meses. Debo inducir el parto prematuro si los síntomas llegan a ser intensos, necesitamos evitar que se convierta en Eclampsia…
—Fausto, sigo sin entenderte muy bien —parpadeó un par de veces y siguió poniendo atención.
—La eclampsia es un proceso agudo de convulsiones que pueden llevarte al coma. Aunque traté de cuidar lo posible tu tensión arterial para que eso no pase… algo no está saliendo bien y considero que tus disparos de presión son el resultado de las muchas cosas que piensan y ocultas—se detuvo; suspiró para continuar—. No creas que no se va a reflejar en tu salud todo lo que te guardas, Anna…
Ella miró al piso. No contestó, sin embargo, su perfil frío fue interrumpido por una voz que venía de la entrada.
— ¡YA LLEGUÉ!
Todos los de la sala se quedaron quietos de la sorpresa. Después, un grito de los presentes, anunció la aparición del Shaman de cabello y ojos castaños nuevamente en la pensión de los Asakura.
Horo lo abrazó como si no lo hubiera visto en siete años. Ren, simplemente lo miró entre vacilando una sonrisa y mantener su cordura sobre los demás. Manta le dijo "bienvenido" con una risita.
Entre tanta felicidad, el joven Shaman que portaba un abrigo color naranja con la hoja de la marihuana resaltando en el costado de su manga derecha, se volteó para mirar aquellos profundos ojos que había extrañado tanto.
Aquellos ojos negros lo miraban fijo y sin demostrar una emoción clara.
Yoh se abrió paso entre los presentes que al notar la situación, comenzaron su fiesta sin pedir permiso, así, no tenían las miradas encima.
—Hola, Annita —sonrió el chico sin cesar su paso parsimonioso hasta llegar a ella.
Ella se encontraba parada de brazos cruzados sin notar lo linda que se veía con su batita roja y aquel vientre más abultado de lo que el Shaman había visto.
—Por fin llegué —se rascó la cabeza con nerviosismo, parándose frente a la Itako y admirando su curiosa apariencia.
Ella sonrió por fin. Algo, como siempre, extraño; mientras que el Asakura la rodeaba con los brazos haciendo notar la delicadeza que había adquirido al cabo de los meses.
—Te extrañé mucho —le susurró al oído antes de separarse ligeramente para depositar un suave y prolongado beso en los labios de su esposa.
La fiesta de bienvenida estuvo simplemente extraña.
Ante todo el desborde de frenesí por la llegada del Asakura, algo en el aire se ponía tenso… o al menos eso fue lo que la Itako notó.
Hubo un momento entre la cena en la cuan Ren y Horo no discutieron por ningún motivo… Tamao estuvo distante, Manta pensativo y le molestaba no saber por qué.
Más tarde, ella se levantó para recibir aire fresco, nuevamente, del jardín.
Se paró mirando las estrellas con ligera nostalgia.
—No te vayas a resfriar… está algo templado aquí —le susurró Yoh abrazándole por la espalda.
Anna no contestó. Se había concentrado en tratar de mantenerse en pie puesto que un mareo intenso la atacó de una manera cruel.
La voz del Shaman cambió a un tono asustado de momento mientras ella levantó la vista y todo se volvió borroso.
Perdió el aliento sintiendo suavemente el vértigo hacerla caer…
………………
"Signos vitales…"
Bip… Bip… Bip…
"El desvanecimiento ha sido provocado por…"
"Anna… Anna…"
"Tranquilízate Yoh…"
Bip… Bip… Bip…
"Sístole"
"Oxigeno"
Bip… Bip… Bip…
(Sonido del respirador)
"Diástole…"
"Preeclampsia con alto riesgo de desencadenar Eclampsia…"
Bip… Bip… Bip…
"Parto prematuro inducido…"
"Anestesiólogo…"
"Esta será una cesárea especial…"
Bip…Bip…Bip…
"Únicamente estará presente el esposo de la joven"
Bip… Bip… Bip…
"HANA… NO PUEDES ESTAR AQUÍ…"
Únicas palabras captadas por la Itako en tiempo real.
……………………
—MAMÁ —exclamó Hana tratando de tomarla entre sus brazos—…Mamá…
—Joven Hana, por favor, necesito atender a la señora Anna —musitó Fausto halándolo del hombro.
—Llegará un infarto del miocardio —susurró Eliza tratando de estabilizar a la agonizante rubia.
—Yo… yo vine a detener esto… —murmuró el muchacho con lágrimas en los ojos y algunas osadas que recorrían sus mejillas.
—Tengo que comenzar la técnica —Yoh, mostrando una tranquilidad sobrehumana, se arrodillo frente a su esposa, uniendo las manos en una extraña formación.
— ¿Qué es lo que hace?—el chico temblaba de horror— ¿Qué es lo que hace? ¡¿POR QUÉ ESTÁN TAN TRANQUILOS SABIENDO QUE VIENE UN INFARTO?!
El Shaman de los ojos castaños no hizo caso de la voz de Hana y continuó rezando en aquella extraña lengua parecida al latín pero no la misma.
Hana seguía desentendido sintiendo impotencia severa.
Fausto miro al muchacho quien con las pupilas descoloridas trataba de entender la actitud de los demás en aquel momento de crisis. Cerró los ojos azules y al abrirlos comenzó en un susurro perfectamente audible:
—Él ha investigado y entrenado esta técnica prohibida… al saber que esto pasaría—bajó la vista tranquilo—. Ahora se prepara para intercambiar lugares… para dar su vida por la de ella…
—NO —gritó desesperado incorporándose precipitadamente para llegar donde su padre y zarandearlo.
—Hana —este le devolvió una mirada entre perdida y descolorida puesto que estaba llegando con éxito al final de su trance—. Lo haré antes de que sea tarde…
—NO… NO QUIERO… —le ordenó llorando sin control
—Va a comenzar la extracción del producto… —susurró Eliza preparándose para la llegada—. El infarto va a atacarla cuando la extracción finalice…
Hana la miró aberrado por los términos que utilizaba la esposa de Fausto. Sin embargo, suplicó que lo recién dicho fuera una catastrófica mentira.
—Yo… —trató de decir pero su voz lo traicionaba, temblaba o simplemente se secaba—. Yo daré la vida por ella…— alcanzó a decir entre el frenesí, mirando a Yoh a los ojos.
—Eres mi hijo… no te dejaré morir a ti tampoco… —los ojos del castaño comenzaban a desvanecerse.
—NO… El recién nacido es tu hijo… —sonó impreciso—. Si tú vives, mi presente no existirá… no tengo lugar al cual volver… —aquello pareció confuso—. Deja que yo pague por la vida de mi madre…
Yoh lo miró ausente. Lágrimas surcaron su rostro mientras una sonrisa que pareció dolorosa se dibujó en sus labios.
—Muy bien —susurró entonces volviendo a cerrar los ojos—. Sólo relájate, Hana…
Continuó con su rezo cambiando la formación de sus manos y sus ojos brillaron al entrar en una nueva etapa del trance.
—Incisión…
La atmósfera de la habitación se tornó pesada, fría.
Hana cerró los ojos pero era demasiado difícil tratar de relajarse en tan pesado ambiente.
Inhaló hondo… se concentró en la voz de Yoh que sonaba constante y pacífica.
Una extraña paz lo invadió de momento a otro.
Una palabra firme de Yoh fue lo único que se escuchó cuando la total nada se apoderó de la habitación ante un as de luz que la cubrió.
Nada…
Nada de dolor…
Nada de gritos…
Nada de lloros…
La paz llegó a los presentes de manera sobrenatural…
El llanto de un bebé rompió el silencio, volviendo la nitidez a todo.
Sin embargo…
Asakura Hana cayó al suelo en un ruido seco…
Continuará
Notas del autor:
Mi gran regreso y justamente para darles un infarto a ustedes XD
Dije un mes y exactamente en un mes regresé. Hoy mi abuela cumple el mes de fallecida.
Van a matarme por lo de Hana… KAMI… ya oigo los gritos… veo ese zapato volar hacia mi…
Pero esto lo planeé desde el segundo capítulo en el cual decidí el destino de todos…
Eso de que su presente no existirá no quedó claro, ya me lo dijeron los que leyeron esto antes. Sé que no está entendible pero planeo explicarlo en el siguiente cap.
No se crean lo de la enfermedad, sí existe pero no se da en ese tipo de situaciones y yo que lo sé porque el área de la preparatoria a la que entré se encarga de enseñarme eso.
En cuanto al infarto ¿Cómo es que supieron como cinco minutos antes que vendría? Bueno, es predecible pero poco tiempo antes de que este venga, sin embargo, para mantener la atmósfera tensa, decidí que lo supieran mucho antes de poder predecirlo y que este no sucediera. O.o si en vez de aclarar algo los confundí más, pues tomen un libro y las dudas se aclararán XDDDD
o.o
Mejor me voy con cuidado y me esconderé hasta que la guerra de regaños termine XD
OO
Ciao
Y que los ilumine la eterna luz!!!!
