"Cadenas de amor"
Por Sumire-chan
Capítulo 9:
"El tiempo no se detiene"5 de marzo, Izumo
Una joven de cabellos azulados iba caminando hacia la universidad, habían pasado los días y finalmente estaba dentro, el exámen no había sido tan difícil como ella esperaba y todos habían estado alentándola, todos menos él. De quien aún no tenía noticias. ¡Pero dios si habían pasado casi dos meses desde que se habían despedido!
Pilika concurría a clases diario, la pensión estaba muy bien, y la pelea de Horo con Tamao no había sido el único suceso importante, habían recibido las alegres visitas de Chocolove y Liserg, Ryu estaría por llegar en un par de días y Manta había dado empleo a Yoh en una de sus empresas, así que eso le mantenía ocupado. Ambos estudiaban juntos en un instituto privado. Por otra parte, Anna había entrado en la carrera Contable y Tamao en la escuela de gastronomía. Su hermano estudiaba historia en la universidad que estaba al lado de la suya, y le iba bastante bien.
Todos eran felices, menos ella.
Miró a quien iba caminando a su lado, Liserg era un muchacho muy amable, todos los días la acompañaba, la dejaba en la puerta de su clase y se dirigía a la suya, estudiaba botánica en otro salón. El inglés era atento, caballero, y muy guapo, pero en él no había nada que atrayera a Pilika, ella buscaba otra cosa. Algo diferente. Y aunque parecía pequeño e indefenso podía ser bastante cabeza dura y valiente, tenía un carácter que a ella le había gustado descubrir.
El Setsubun (o llegada de primavera) había pasado muy rápido, tanto que ella no notó la diferencia con el invierno. Luego, su cumpleaños se había escabullido de sus manos como agua, ese día, había recibido una postal de Len: "Sé que debería estar ahí, sé que te extraño y te necesito, prometo pensarte todos los días y escapar de los problemas de mi familia para estar junto a ti. Te amaré por siempre" El chino podía ser muy dulce cuando quería. Eso había descubierto ella.
Ese día le habían regalado muchas cosas, a pesar de tan bella tarjeta, Liserg se había llevado la sonrisa más sincera de la ainu entregándole un bello oso grandote y una caja de chocolates por san valentín. Yoh en cambio, se había ganado un coscorrón por olvidar tamaña celebración.
Para entonces, el problema de Tamao con Horo se había resuelto medianamente y habían hecho las paces, aunque aún no estaban juntos definitivamente. Tamao lo había perdonado por todas las cosas insencibles que había dicho y se encontraban como algo más que amigos, ella, según había dicho, necesitaba concerle más. Un día después, arrivó Oki a la casa y todas las ganas de saber de Horo se esfumaron de la pelirosada. Él parecía tener ojos solo para la peliviolácea.
El Hina matsuri, es decir, la fiesta de las niñas, había sido divertida con Chocolove todo el día vestido de muñeca japonesa. Había estado molestando a Anna todo el día, quien no encontraba momento para hacer su meditación. Tamao les había mostrado sus muñecas de niña y la sacerdotiza había comentado que como itako ella no podía tener cosas materiales tan valiosas.
- ¿Estás bien Pilika? Si me permites, me gustaría saber qué te sucede.
- Nada, Liserg, sólo analizaba. Han pasados dos meses y Len no regresa aún. ¿Porqué hace esto?
- Tendrá problemas en China.
- ¿Tu crees? Pero... ¿qué problemas que él no pueda resolver y volver? Estoy segura que él ha decidido quedarse allá.
- Vamos, no pienses eso. Todo va a salir bien.
- Ya comienzas a hablar como Yoh.
- No es un frase tan mala, deberías repetírtela, parece que verdaderamente funciona.
- Mm... lo dudo. Pero, gracias Liserg, nos vemos por la tarde.
- Hasta la tarde Pilika.
Ella se quedó en la entrada del salón observando como los estudiantes iban y venían muy tranquilos, algunos se besaban en los pilares del pasillo y otros simplemente molestaban a los demás. Uno de esos matones era Oda Akagi. Y hablando del mismo demonio...
- ¡Pilika! Mi amor, ¿cómo estás? Dime, ¿cuándo aceptarás salir conmigo?
- Nunca, Oda, así que olvídalo. ¿No te cansarás de pedírmelo?
- Prometo que no - guiñó un ojo - sabes que eres la mujer de mi vida, no te dejaré escapar tan fácilmente.
- Como quieras, ya me cansé de descutir contigo.
- ¡Entonces saldrás conmigo!
- ¡¡No!! Ya te expliqué que estoy comprometida con alguien, ¿no funciona ese cerebro que tienes? Oh... espera... lo olvidé, no tienes cerebro.
- Me encanta ese carácter, mi linda Pilika. Y sabes qué, no puedo creerte eso del compromiso, ¿acaso estás emparejada con la inglecita esa?
- ¡¡No hables mal de Liserg!! Y ya dejame en paz.
Estaba a punto de entrar cuando Oda la tomó del brazo.
- ¡dejame Akagi! O gritaré.
- Grita cuanto quieras, jamás te soltaré, no sin que me des un beso antes.
- Ugh... no no quiero - arrugó la nariz corriendo la cara hacia un lado mientras él la acercaba más.
De pronto la presión en su brazo se anuló y el muchacho estuvo rápidamente al otro lado de ella, tirado en el suelo. Frente a ella... un joven.
Sus ojos eran de un color miel muy suave y su cabello era violeta, un color que ella una sola vez había visto, era corto y le daba un aspecto muy rudo. Llevaba puesto una camisa blanca y un chaleco café sobre ella, y unos pantalones deportivos azules. Se veía muy atractivo...
- ¿estás bien, Pilika?
La ainu se perdió en los ojos dorados... ¡un momento! ¿Ojos dorados? Su mirada comenzó a volverse acuosa, y sintió que las piernas le flaqueaban.
- ¿Q-quién eres?
- ¿no me recuerdas?
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- ¿Pilika? ¿te encuentras bien?
Ella pestañeó un par de veces y en lugar de encontrar a un joven de cabellos violaceos encontró a un sujeto de cabello castaño largo, amarrado en una cola baja, su rostro le era sumamente familiar. Y ella se encontró reflejada en ojos cafés.
- ¿Yoh?
- ¿Qué? No, mi nombre es Midori. ¿me recuerdas?
La mente de la ainu comenzó a viajar, mientras él le sonreía ampliamente, Oda acababa de marcharse corriendo murmurando algo de afortunado sujeto, y varias cosas más. Liserg, entonces, quien había olvidado de entregarle un libro a la peliazulada, se acercó a la pareja con rostro confundido.
- Pregunté en la universidad y me dijeron que este era tu salón - explicó el tercero.
- Oh, Midori, ha pasado mucho tiempo, ¿cómo estás?
- Bien, conseguí empleo y mis heridas sanaron por completo. Pero tu, Pilika, ¿qué ha sido de ti en todo este tiempo?
- Bueno yo...
Liserg tuvo un ataque de tos.
- ¡Oh Liserg! Gracias, pensé que había perdido ese libro. Midori, él es Liserg Diethel.
- Mucho gusto - dijo caballeroso estrechando la mano del inglés.
De pronto sonó el timbre, pero Pilika no quería perder la ocasión para conversar con su antiguo amigo, bueno, quizás no tan antiguo. Sacó una libretita y anotó una dirección, luego se la entregó a Midori, quien se la quedó observando por mucho tiempo, absorto. Como si algo en el papel le produjera sensaciones.
- Ven a verme..
- Lo haré. Nos vemos, Pilika. Un placer conocerte, Liserg.
- Igualmente - dijo abrumado. Él conocía a ese sujeto, su mente procesaba la información a muy lenta velocidad debido a la confusión pero estaba seguro que había algo en aquel tipo que se le hacía familiar.
- ¿Liserg? ¿no tienes clases?
- Ehm, sí... nos vemos - murmuró y se fue, todavía metido en sus pensamientos.
La ainu se encogió de hombros y se metió en el salón para ocupar su lugar en el salón. Quizás podía obligar a Midori a quedarse en la pensión, sólo tenía que convencer a Anna, en cuando terminaran sus lecciones iría a buscar a Anna a la salida del salón. Total, Liserg se iría con Oki quien estudiaba al lado junto a Horo. Ellos dos parecían llevarse bien, lo que hacía comprender a la menor de los ainus que su amiga no estaba tras su hermano. Oki era una buena chica y sabía que el norteño sólo amaba a Tamao, quien no parecía poder creerlo.
Las clases se le hicieron muy largas, por más que le gustara lo que estudiaba, había también materias que se le hacían muy tediosas.
Fue casi la primera en salir cuando sonó el timbre y corrió con entusiasmo hasta el piso donde se encontraban los estudiantes de contabilidad, encontró a Anna guardando sus libros en un banco, sola... como siempre estaba.
- ¡¡¡Hola Anna!!!
- Calma, niña, ¿Quiéres matarme de un infarto?
- Mmm... por ahora no. ¡tengo que pedirte un gran favor!
- ¿Qué quieres?
- Necesito que un amigo mío se quede en la pensión.
- ¿Qué amigo?
- Un muchacho que conocí en Hokkaido, por favor... annita.
- no hables como Yoh, ya tengo suficiente con él.
Pilika la miró con ojos soñadores, bien sabía que la itako simplemente se derretía cuando escuchaba a Yoh llamarle Annita.
- Oh vamos, Anna, Annita, jijijijiji.
- Pilika, no podrás convencerme de esa manera.
La ainu se rió.
- Ya lo sé. Anda, Anna, no causará problemas...
- pero tendrá que ayudar en la casa como todos.
- ¡De acuerdo!
- Calma, Calma. ¿Quién es? Tienes mucho interés por que se quede.
- Es un viejo amigo, hacia mucho que no hablaba con él. Y estoy segura que no tiene donde quedarse. Así que me gustaría invitarlo. Sabes... me hará bien.
El camino hacia Fumbari fue silencioso, para Anna porque amaba el silencio y aunque estaba acostumbrada a que Pilika hablara mucho algo debía estarle pansando para mantenerse callada y lo mejor era dejarla. ¿o no? Lo meditó un poco hasta que al fin abrió la boca.
- ¿Qué te pasa Pilika? No acostumbras a estar callada tanto tiempo.
- Lo sé, pero mi boca no parece querer abrirse hoy. Estoy bien, sólo... me gustaría saber porque Len no regresa. ¿Se habrá olvidado de mí?
- Lo dudo.
- Liserg dijo lo mismo. Pero no sé si creer realmente.
Anna un supo que decirle, le sería difícil convencer a la ainu, ella, cuando tenía una idea fija nadie la hacía cambiar de parecer.
Llegaron, finalmente, a la casa y encontraron la cena servida y a un muy sonriente moreno con ropa de cocinero. A su lado, Tamao se veía muy cansada y estrujaba un gorrito de cocinero en sus manos.
- ¿Clases de cocina? - preguntó Oki apenas llegó.
Tamao volteó la cara.
- él insistió.
- A mí también me gustaría tomarlas, sé que eres muy buena chef y además tienes mucha paciencia, Horo me dijo que eras muy amable y excelente maestra. ¿me enseñarías?
Se estaba metiendo en la cueva del lobo, pero conociendo a Tamao, mas bien en la cueva de la caperucita rosa, porque ella era incapaz de dañar a nadie, incluso estando enfadada. La pelirosada volteó a ver a la joven de cabellos azulados casi violetas y sonrió. Por primera vez en mucho tiempo, sonrió sincera.
- De acuerdo, te enseñaré.
- ¡Oh gracias Tamao!
Horo, que estaba sentado en la mesa revolviendo lo que Chocolove había cocinado, suspiró aliviado cuando su... querida Tamao, devolvió el abrazo que Oki le había dado en todo su entusiasmo por aprender a cocinar. Soy mala cocinera, te advierto; soltó la muchacha del norte con una sonrisa avergonzada.
Entonces sonó el timbre y pilika corrió a abrir, se encontró cara a cara con esos bellos ojos castaños y volvió a pensar que era Len, quien volvía junto a ella, pero no... el que estaba parado allí era Midori.
- Pilika, ¡cuánto me alegro que seas tu quien me ha abierto la puerta!
- ¿por? ¿Acaso tenías vergüenza?
- Algo así.
- ¿Dónde estás viviendo, Midori? - preguntó sin dar más rodeos.
- Estoy alquilando un cuarto en un hotelito cerca de aquí.
- ¡ah no! Te vienes ya para aquí.
- ¡¿Qué?!
- No tiene nada de malo, la dueña de la pensión me autorizó. Te quedas aquí esta noche y mañana vas a buscar tus cosas.
- P-per..
- ¡Nada de peros!! Vamos, Midori, tenemos cosas de que hablar... anda... quedate.
- Pilika, eres un ser maravilloso.
- ¿Eso quiere decir que si? - preguntó con la mejillas teñidas de rojo. Midori asintió y ella se lanzó a sus brazos, sin saber, que una sombra estaba junto en frente de ellos.
Una sombra que no esperaba ver eso...
fin del capítulo 9¡Juaz! Hice esto, hiper rápido y además tengo que adelantar hoy todos los fics, ya verán que las vacaciones me sientan bien. Bueno, paso rápido a los reviews:
Emi Tachibana:
ay, cuñis, me alegro que te guste, como a mí me gusto tu fic, ojalá pronto hagas otro. Y bueh.. yo continuaré este, tengo ideas muy diabólicas.DarkD:
me alegro que te guste, ha pasado el tiempo, y al parecer las cosas con Tamao y Horo quedaron en veremos, igual con Len y Pilika que no avanzaron nadita.Chibi-Mela-Black Sheep:
y la verdad concuerdo contigo, pero Horo no... ya que aún sigue sin poder entender a Tamao. Este cap. ha sido uno de transición en el siguiente verán los verdaderos problemas, conflictos, amores, prometo buenas escenas románticas. Al parecer Pilika no puede ir a China, pero... ¡¿quién sabe si China no puede venir a Pilika?! ¬¬ mmm.... que comentario más estúpido. Digamos que Len sí puede ir a Pilika, ¿Porqué no lo hará? Lo descubriremos muy pronto, y quién sabe... quizás es él quien ha estado espiando a la norteña y a Midori.c-erika:
Horo Horo culpa mucho a Tamao de sus problemas, pues ellos trabajan y se esfuerzan para algún día irse a vivir juntos, ahora... quedaron como algo más que amigos, y Tamao se puso celosa de Oki. Esto demuestra que ella quiere mucho al ainu.Steffy Potter:
siento el suspenso, prometo no hacer tan larga la espera... y nos vemos!!!¡¡¡Eso es todo amigos!!!
Sumire-chan
Naitemo iiyo donna kanashimimo tsubasa ni kawarunosa sono mune de
