Notas de la autora:
Espero que les guste este capítulo. No hay besos o lemons, pero fue divertido escribirlo.
Claro que desearía que estos personajes me pertenecieran…
Notas de traducción:
Disfruten, gente…
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24 de Octubre, 1998
-¿Ya tienes todo lo de tu lista, Mione? Me está dando hambre,- se quejó Ron.
-Una parada más,- respondió. -Dervish & Banges.
-¿Qué necesitas de ahí?- preguntó Harry.
-Velas eternas.- Jaló a Ron del brazo y lo dirigió a la tienda. Harry los siguió, con una risita, agradecido por no tener a alguien que lo estuviera arrastrando o mangoneando.
Los tres se separaron cuando entraron a la tienda. Hermione fue directo a la sección de velas, mientras Harry miraba algunos de los elementos más nuevos, al frente de la tienda. Ron se paseó por una pequeña sección de joyería. Le sorprendió ver a Draco Malfoy, revisando varios objetos, incluyendo los amuletos que Ron estaba viendo. Draco llevaba una bolsa de la Tienda de Plumas Scrivenshaft, así como una pequeña bolsa de Honeydukes. Ron trató de alejarse antes de que Malfoy lo viera, pero fue muy tarde.
-¿Le compras algo a tu novia?- preguntó Malfoy, condescendiente. Sabía que los objetos en cuestión estaban fuera del alcance de Ron. Arrepintiéndose por el comentario, le ofreció a Ron un consejo. -Sabes, la tienda de segundo mano en el callejón Diagon vende amuletos parecidos a estos.
Ron bufó.
-No necesito comprarle a Hermione joyería de segunda mano. Trabajé en la tienda de George durante el verano. Tengo dinero.
-No era mi intención insultarte,- dijo Draco, rodando los ojos. -Es solo que Granger parece el tipo de chica que apreciaría un objeto con historia, en lugar de algo brillante y nuevo.- Comenzó a alejarse. -Como quieras.
-Espera.- Ron no podía creer que en verdad iba a intentar tener una conversación real con Malfoy. -Tal vez tengas razón. ¿Dijiste la tienda de segunda mano?
-Sí. Una vez encontré ahí una pluma encantada. El dueño de la tienda pensaba que estaba defectuosa, porque no escribía lo que se le dictaba. En vez de eso, contaba la historia del dueño anterior, en forma de poema. Mi madre la adoró.
-¿Entonces por qué estás viendo estas cosas?- La curiosidad siempre le ganaba a Ron.
Draco se rió.
-Porque Pansy es el tipo de chica que ama algo brillante y nuevo, y su cumpleaños ya viene.
Harry dio la vuelta a la esquina, viendo a Ron, hablando con Draco, de entre todas las personas. No podía escuchar lo que estaban diciendo y, de repente, deseó haber traído una oreja extensible. Su discusión acabó tan pronto como empezó y Harry se quedó oculto hasta que Draco estuvo completamente fuera de su vista.
-Entonces, ¿qué fue todo eso?- Harry trató de sonar casual. -¿Tú y Malfoy siendo civiles?- bromeó.
-De hecho, estaba tratando de ayudarme, creo. Bueno, al principio me insultó. Pero ahora sé dónde comprar el regalo de Navidad de Mione.
-¿Ya estás pensando en Navidad? Aún no es noviembre.
-Quiero comprarle algo realmente especial. Lo creas o no, Malfoy me dio una gran idea,- admitió Ron.
-Fenomenal,- dijo Harry, sonriendo. -¿Supongo que ya no es tan malo?- sugirió, tratando de conocer la opinión de Ron.
-Tal vez no tan malo.
Tratando de ocultar su satisfacción, Harry sugirió que buscaran a Hermione para ir a almorzar a las Tres Escobas.
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El Trío Dorado se encontraba en las Tres Escobas, disfrutando una comilona de pez y pollo con papas, en una canasta. Harry decidió no pedir cerveza de mantequilla, y, en vez de eso, optó por una limonada. Hermione les mostró a los chicos sus compras, mientras platicaban y comían.
-Vaya, ésas son caras,- comentó Ron, mirando el recibo de Hermione. -Solo son unas malditas velas.
-No, Ron, no son solo unas malditas velas. Son velas eternas. Lo que significa que ya no tendré que comprar más. Jamás. Así que, en realidad, es una buena inversión, a largo plazo.
-Supongo,- reconoció Ron.
Harry alzó la mirada, solo para ver a Draco, entrando al lugar con Pansy, Blaise y Harper, que probablemente era el nuevo novio de Blaise, dado que iban agarrados de la mano. Sus ojos se encontraron con los de Draco por un segundo, y Draco asintió.
-¡Harry!- dijo Hermione en voz alta.
-¿Qué? ¿Por qué estás gritando?
-Porque no me respondiste las primeras dos veces que te hablé.
Sacudiendo la cabeza, Harry se disculpó.
-Lo siento. ¿Qué dijiste?
-Quería saber si querías ir al callejón Diagon conmigo el próximo fin de semana,- le dijo Ron.
-¿El próximo fin de semana?- dijo Harry. -Pero será Halloween.
-Oh, cierto,- dijo Hermione, emocionada. -Casi olvido lo de la fiesta de disfraces. Es el sábado en la noche.
-Bueno, entonces vamos el domingo,- sugirió Ron.
-De acuerdo,- dijo Harry. -¿Ustedes dos irán a la fiesta?
-Sí, ¿tú no?
-¿Iremos?- preguntó Ron.
-Sí, iremos.
Harry se rascó la cabeza.
-No lo sé. Se oye como una cosa de parejas.
-¿Por qué no le pides a la chica de Pociones que vaya contigo?- dijo Ron con una sonrisa.
-Solo quieres saben quién es…- dijo Harry, golpeándolo con el codo.
-Todos estarán disfrazados,- le recordó Hermione. -Nadie sabrá con quién estarás bailando. Pero creo que la mayoría de los alumnos irá con amigos, en vez de con pareja.
-Oh, Mione, ¿por qué tenías que decirle eso? Podríamos haber sabido quién es.
Harry pensó en lo que Hermione había dicho. Si él y Draco iban bien disfrazados, nadie sabría sus identidades. Podrían ir juntos sin ninguna consecuencia. Pero, Harry se estaba precipitando. Quería ver cómo resultaba todo el viernes por la noche, antes de sacar a relucir lo de la fiesta.
-Hey, Harry,- dijo Ron en voz baja. -No mires ahora, pero Malfoy está viendo para acá.
-¿Qué?- De inmediato, Harry volteó a mirar hacia la mesa de Draco, a pesar de la advertencia de Ron.
Habiendo sido descubierto, Draco puso su atención, con rapidez, en Pansy.
-¿Crees que sigue herido porque estuviste con su chica? Creo que será mejor que te cuides las espaldas.
Después de un rato, Hermione vio cómo Harry miraba al otro lado del bar. Las comisuras de su boca se alzaron muy levemente, haciendo una casi imperceptible sonrisa. Cuando la chica giró la cabeza para seguir su línea de visión, vio cómo Draco lo veía también. No con malicia, como Ron había sugerido, sino con algo que Hermione no podía entender. Pero, si debía expresarlo con palabras, lo primero que le venía a la mente era anhelo.
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30 de Octubre, 1998
Toda la semana siguiente, Hermione le puso atención especial a las interacciones de Harry y Draco. Algunas veces, parecía que se ignoraban por completo, lo que hacía que dudara de sus observaciones anteriores. Otras veces, parecía que se salían de sus caminos para estar cerca del otro. Pasando muy cerca el uno del otro en el corredor, o caminando por detrás de la silla del otro en clase, cuando había una ruta más fácil qué tomar. No fue hasta la clase de Pociones del viernes que Hermione pudo confirmar, al fin, sus sospechas.
Durante las semanas anteriores, Ron y Harry habían sido compañeros, y Hermione quedaba con Ginny. Harry entró al salón justo después de Hermione.
-Mione, ¿por qué no trabajas hoy con Ron? Siempre me siento mal por quitártelo.
-Pero me gusta tener a Ginny de compañera.- La chica bajó la voz un poco. -Es mejor en pociones que Ron,- confesó.
-Ha mejorado mucho este año,- dijo Harry, con una sonrisa.
Entendiendo que Harry tenía una razón por querer cambiar, la chica accedió y se sentó junto a Ron. Harry esperaba que alguien más se sentara con Ginny, cosa que seguro pasaría. La chica era muy buena en Pociones. Tan pronto como Hannah Abbott tomó el lugar junto a Ginny, Harry se volteó y actuó como si estuviera buscando un compañero.
Tan casual como pudo, Harry caminó a la mesa de Draco, que estaba a una fila al frente y a la derecha de la mesa de Hermione y Ron.
-Parece que Zabini no está aquí. ¿Te molesta que me siente? Ron trabajará con Hermione hoy.- Por dentro, Harry se sentía como un tazón de gelatina. ¿Era tan obvio? No le quedaría con quién trabajar si Draco lo rechazaba.
Draco miró hacia la puerta. Ninguna señal de Blaise.
-Sí, está bien. No eres malo en pociones, ¿verdad?
-No tan malo. Aunque, no he ganado ningún reto desde sexto año.
Mientras Slughorn se levantaba y abría la boca para dirigirse a la clase, Blaise entró corriendo, respirando con dificultad.
-Llega tarde, señor Zabini. Diez puntos menos para Slytherin. Tome asiento.
Blaise dejó caer los hombros cuando vio a Harry en su asiento.
-Muévete, Potter.
Harry alzó la mirada y sonrió de lado.
-No, gracias.
-Hey, éste es mi lugar.
-Hoy no, señor Zabini,- le recomendó Slughorn. -Para la próxima, no llegue tarde. Parece que la señorita Brocklehurst necesita un compañero.
Blaise miró a Harry de mala manera y fue a sentarse, a regañadientes, con Mandy.
-Página ciento noventa y siete,- anunció Slughorn. El sonido de las hojas pasando llenó el cuarto.
-¿Haremos Amortentia?- preguntó Hermione, incrédula.
-Sí, señorita Granger.
-¿Pero por qué? Es una poción completamente inútil,- se quejó la chica, ganándose muchas miradas asesinas de varias chicas de la clase.
-Porque, señorita Granger, siempre es bueno conocer todo tipo de pociones. Uno nunca sabe cuándo puede ser útil. Además, deberían poder reconocerla, si alguien trata de ponerla en alguna bebida,- dijo, guiñando el ojo. -Como todos saben, esta poción huele diferente para cada persona. Así que, después de hacer sus pociones de forma correcta, me gustaría que se pasearan por el lugar, checando los otros productos terminados. Cada poción debería oler igual para cada uno. Si no es así, algo está mal con la poción.- Slughorn sonrió. -Esta poción me gusta bastante. Siempre me da curiosidad saber qué huelen otras personas.
Hermione siguió refunfuñando mientras la clase comenzaba. Casi había olvidado que quería observar a Harry y Draco durante la clase. Pudo ver que, cuando Draco se dirigió a tomar los ingredientes, puso su mano con gentileza en la espalda de Harry al pasar a su lado. Para cualquier otro, habría parecido que Draco estaba intentando pasar entre Harry y la mesa. Pero cuando la mano se mantuvo ahí por un momento, Hermione tomó nota.
-Ahora, clase, cuidado al dejar caer el huevo del ashwinder (1),- les advirtió Slughorn. -Si el cascarón se rompe antes de que se cocine, la poción puede arruinarse. Y no lo mezclen como tal. Muevan la varita con gentileza sobre el caldero para alcanzar el progreso requerido.
-¡Joder!-gritó, sin querer, Michael Corner. Varita había sido el detonante del chico toda la semana, y, para la tarde del viernes, había tenido suficientes erecciones para toda su vida.
-¿Señor Corner?- dijo Slughorn, frunciendo el ceño. -Diez puntos menos para Ravenclaw. Y le agradecería que no maldijera en mi clase de nuevo.
-Sí, señor,- respondió Michael. -¿Puedo salir un momento? Tengo que ir al sanitario.
Algunas risas por lo bajo se oyeron en el cuarto.
-¿Su poción está terminada?
-No, señor. Solo necesitamos meter el huevo.- Michael en verdad se esforzaba en mantenerse derecho.
-Termine la poción y luego puede salir,- le dijo el profesor.
Poco después, parecía como si Harry se estuviera inclinando un poco más de lo necesario, mientras veía a Draco meter el huevo del ashwinder. Tan pronto como el huevo cayó, Draco se giró a ver a Harry. Hermione vio cómo el rubio se lamía los labios con rapidez.
Cuando la última poción estuvo terminada, siendo ésta la de Blaise y Mandy, los alumnos comenzaron a caminar alrededor del cuarto para oler las otras. Michael salió con prisa del cuarto.
Hermione pudo notar que, desde que Ron y ella habían formalizado su relación, la poción olía un poco diferente para ella. Ya no olía pasta de dientes de menta, sino que olía la madreselva del primer ramo de flores que el chico le había comprado. Sonrió al recordar el momento.
Harry y Draco se inclinaron sobre su recién terminada poción y olieron. Harry rió al sentir el aroma.
-¿Qué es tan divertido?- preguntó Draco. -¿Qué hueles?
Harry se sonrojó, para su horror, y trató de evadir la pregunta. Sin embargo, Draco no lo dejó.
-¿Tendré que adivinar a qué huele para ti, o vas a contármelo?- Bajó el tono de su voz hasta que fue solo un susurro. -Te lo sacaré de una u otra forma, Potter,- dijo, sugestivamente, lo que hizo que Harry se sonrojara una vez más.
-De acuerdo,- dijo Harry, suspirando. -Huelo a… limones, y nieve recién caída.
-¿Eso es todo?- lo instó Draco.
-Y… el vestidor de Quidditch,- murmuró Harry, con rapidez.
-¿En serio?- Una gran sonrisa cruzó el rostro de Draco, antes de que él siquiera lo notara. Vio que Hermione lo veía, así que recobró la compostura.
-Bueno, ¿tú qué hueles?- Harry le preguntó.
-Fresas, lavanda y cedro,- respondió. Mirando a Hermione por el rabillo del ojo, Draco añadió: -Será mejor que demos la vuelta, como los demás.
Harry se acercó a la poción de Ron y Hermione y olió lo mismo que en la suya. Por todo el cuarto, los alumnos inhalaban profundamente y criticaban las cocciones del otro. En su mayoría, habían resultado bien. Algunas se sentían más fuertes que otras. Harry apenas pudo oler algo con la de Blaise y Mandy.
Ron y Harry se encontraron en frente del caldero de Seamus y Neville.
-Bueno, ¿tú qué hueles?- preguntó Ron.
-Em… nieve, limones y em… jengibre,- dijo, inventando lo último inspirándose por el cabello de Ron (2). No iba a admitir que uno de los aromas que le gustaban era el vestidor de chicos. Jamás lo había pensado antes, pero, ahora que lo hacía, se daba cuenta de que en verdad le gustaba el vestidor. En especial, lleno de chicos sudados. Podía sentir el calor en sus mejillas de nuevo, y empezó a maldecirse en silencio.
-Al menos sabes qué buscar si alguien trata de darte otra poción de amor,- dijo Ron, riendo.
-¿Y qué hay de ti?
-Oh, je, je…-se rió Ron, avergonzado. -Huelo brillo de labios de cereza, y una especie de champú de flores.
-¿Solo eso? ¿Qué es la otra cosa? Todos los demás huelen tres cosas,- dijo Harry, presionándolo.
Ron cerró la boca y negó con la cabeza.
-Vamos, Ron, ¿qué más?
-No me hagas decirlo, amigo. Te arrepentirás de saberlo, créeme.
-¿Qué le dijiste a Hermione?
-Le dije que olía cera de vela. Al parecer le gustó.
-De acuerdo,- dijo el otro, cruzando sus brazos sobre su pecho. -¿Pero qué es lo que en verdad hueles?
Ron se veía realmente angustiado.
-¿Ron, qué es?- Para entonces, Harry se sentía un poco preocupado.
-Oh, a la mierda,- gruñó Ron. Se inclinó hacia adelante, para que solo Harry lo escuchara. -Huelo al coño de Hermione. Y si tengo que oler otro jodido caldero, voy a manchar mis calzoncillos.
Harry puso los ojos como platos, para luego reírse histéricamente, llamando la atención de los otros alumnos.
-Lo siento, Ron. No debí haberme reído.- Pero Harry seguía riendo. -Creo que deberías decirle a Hermione. Bueno, después. Tal vez le agrade mucho. O puede que te ayude con eso.
-Sí, muchas gracias, amigo.- Ron empujó juguetonamente el hombro de Harry. -Por cierto, no vayas del cuarto esta noche por eso.
Harry se encogió de hombros.
-Me lo merezco. Pero valió la pena por completo.
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Entre más se acercaban las diez en punto, Harry se ponía más ansioso. Le había pedido a los elfos domésticos, unos días antes, que le prepararan un pequeño picnic para él y Draco, por lo de su "cita". Harry aún no estaba seguro de si Draco había hablado en serio, pero no quería aparecer con las manos vacías. A las nueve y media, Harry estaba listo para bajar a las cocinas y recoger la comida; también quería ver si podían añadir fresas en el último momento.
-¿A dónde vas, Harry?- preguntó Hermione.
-Oh, eh… Solo a dar un paseo.
-¿Un paseo, eh? ¿A algún lado en especial?- preguntó la chica.
Harry se encogió de hombros.
-No en realidad.
-¿Te verás con alguien, supongo?- sonrió, a sabiendas.
-¿Qué te hace decir eso?- Harry cambió su peso de un pie a otro, mirando el reloj de una repisa.
-Te ves nervioso,- dijo Hermione. Tomó a Harry del brazo y lo llevó a una esquina de la sala común.
-Mione, ¿qué no puedes dejarme ocultar algo, para variar?
-No le diré a nadie, Harry. Incluso te cubriré si Ron pregunta. Te verás con alguien, ¿verdad?
Harry miró alrededor, para asegurarse de que nadie más estaba oyendo.
-Bueno, sí.
-¿Es la misma persona del viernes pasado?
El chico asintió.
-¿Es un chico?
-¿Qué? ¿Por qué piensas eso?- Harry siempre se sorprendía por la perspicacia de Hermione. Era ilógico después de tanto tiempo, pero aún le ocurría.
-Porque dijiste "esta persona" en vez de "ella". Si fuera una chica, ¿no habrías dicho "ella"?
Harry cerró los ojos.
-Bien. ¿De acuerdo? Es un chico. ¿Estás feliz?
-¿Por qué no nos dijiste? ¿Temes que Ron no lo entienda?
-Por supuesto que sí, joder.- Harry notó que Hermione no había saltado cuando le dijo que su cita era con otro chico. -Pero, tú no pareces sorprendida.
-Considerando nuestra conversación en la biblioteca, no, no lo estoy.- Se detuvo, esperando que el chico le dijera algo más. -¿Me harás especular? Porque tú sabes quién será mi primera suposición.
Harry se quedó de pie, decidiendo si decirle o no, a pesar de que sabía que la chica ya lo había adivinado.
Hermione perdió la paciencia.
-¿Es…?
-No lo digas en voz alta,- le suplicó el chico. -Sí es quien tú crees. Al parecer, no le importó que lo estuviera viendo. ¿Crees que alguien más lo sepa?
-Lo dudo. A menos que le hayas dicho a alguien más lo que le dijiste en la fiesta. Los estuve viendo con cuidado hoy en clase.
Harry cerró los ojos y se encogió.
-¿Y?
-Y… si esto es lo que te hace feliz, entonces me siento feliz por ti.
Harry abrió los ojos con sorpresa.
-¿No vas a decirme que estoy loco?
-No más de lo que yo estoy por estar con Ron,- dijo ella, riendo. Eso hizo que Harry también se riera. -Pero, Harry, si algo resulta de esto, mejor dile a Ron tú mismo. No dejes que se entere por los rumores y las insinuaciones.
Harry asintió.
-Sí, tienes razón. Pero primero quiero ver qué pasa esta noche. En todo caso, puede que todo sea solo una gran broma.- Suspiró. -Eso sería horrible.
Se detuvieron, cada uno pensando acerca de la posible humillación.
-¿Hermione?
-¿Sí, Harry?
-Hace un mes, jamás habría considerado salir con un chico, mucho menos con él. Y ahora, no puedo dejar de pensar en él.
Hermione sonrió tiernamente.
-Si sirve de algo, creo que puede que sea mutuo.
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*SE LOS PROMETO, el capítulo siguiente es el de la cita. No es muy largo, pero es solo de Harry y Draco. Lo siento, no habrá adelanto esta vez. ¡Gracias por leer y dejar reviews!
(1) La ashwinder es una serpiente que nace de los restos de un fuego mágico que arde demasiado tiempo sin controlarlo.
(2) ¿Qué tiene que ver su cabello con el jengibre? Que ambos, en inglés, se dicen ginger. ;)
Oops, iré contra Reverie por una vez…
-¿Hago la primera pregunta?- aventuró Draco.
A Harry le gustaba el juego. Podía mantener la conversación fluyendo, y ningún tema era tabú. Se relajó un poco con lo que el rubio sugirió, y asintió para mostrar su aprobación.
-¿Ya te puedo besar?
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-¿Qué?- dijo Draco, frunciendo el ceño.
-¿Eh?- Harry fue sacado de sus cavilaciones.
-No estabas escuchando,- lo acusó Draco.
-Sí lo hacía. Tú, em…-dijo, señalando la camisa de Draco, a punto de explicar su distracción. -Olvídalo. Lo siento. ¿Bebemos algo? Traje jugo de calabaza.
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Draco sonrió.
-¿En verdad no recuerdas?- Harry negó con la cabeza. -Tú, em, me pusiste al punto, y luego te desmayaste. Me dejaste más que un poco frustrado,- dijo Draco, con una sonrisa.
Harry puso los ojos como platos.
-Quieres decir que… ¿te toqué o algo?
-Más que eso, te restregaste sobre mí,- dijo Draco, riendo. -Estabas completamente ebrio. Fue bastante descuidado.
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Hasta la próxima…
Adigium21
