Oh, oh, ¿qué fue eso?

-Hola... ¿cómo estás?- me preguntó Chanelle. Su voz ya no se oía como antes, ahora era con un tono de tristeza.

-Bien, igual que siempre, ya sabes caminando dormida todas las noches y teniendo pesadillas raras- le dije seria y calmada para que se diera cuenta cuanto me molestó.

-Cassie, por favor, no quise ofenderte-

-¡¿Ofenderme? no, no, como crees- dije sarcásticamente.

-Yo solo buscaba ayudarte, es que la verdad es difícil de creer pero lo que te dije podría haber sido una posibilidad-

-¡Pero me trataste como loca!- por primera vez después de lo ocurrido la miré a los ojos. Se veían llenos de tristeza que me sentí algo culpable.

-Por favor, perdóname, es que tengo una... razón-

-¡¿Qué razón puede haber por lo que sucedió? y si hubiera una razón... ¿o sea que me mentiste?-

-No, no te mentí es solo que cada vez que pienso es eso me entristece demasiado, fue lo peor que le ocurrió a mi familia y a mí- se quedó callada unos segundos y luego me miró.

-Mira, si no quieres hablar de eso no te voy a obligar-

-Si quiero, eres mi mejor amiga y quiero que lo sepas, quiero que sepas la razón por la que no quería aceptar lo que me contaste-

-Bueno, bueno, te escucho-

-Yo nunca fui hija única, tenía un... hermano mayor, Dylan, éramos muy unidos, lo quería tanto, él siempre estaba a mi lado cuando lo necesitaba, me ayudaba y cuando estaba triste me consolaba. Un día él y unos amigos se fueron a acampar al bosque, él tenía dieciséis y yo diez años cuando ocurrió. Se suponía que iban a regresar en cinco días pero no regresaban, yo les preguntaba a mis padres si mi hermano iba a estar bien y siempre me respondían que no tardaría y que quizá quería pasar más tiempo divirtiéndose. Pasaron dos semanas y no había rastro de él ni de sus amigos, mis padres y yo estábamos muy preocupados, me destrozaba ver llorar a mi madre todos los días.

Una tarde mi padre recibió una llamada, le dijeron que habían encontrado a mi hermano y a sus amigos... muertos, fueron atacados. Nunca nos dijeron qué fue exactamente lo que los mató pero suponían, a juzgar por la forma en cómo los encontraron, que debían ser animales salvajes, algo así como… una manada de lobos.

Es por eso que me negaba a creer lo que me dijiste, no quería volver a recordar lo que había pasado, no quería tampoco que otras personas que quiero pasen por lo que pasó mi hermano, no quería que esos animales vuelvan- Chanelle rompió a llorar.

Me sorprendió demasiado lo que me acababa de contar, en ese momento si me sentí totalmente culpable por haberme comportado así con ella sin haberla escuchado antes, me dio tanta lástima. La vi tan frágil, no paraba de llorar.

-Lo siento, lo siento por no habértelo dicho antes- me dijo secándose las lágrimas.

-Soy una estúpida- le dije y la abrasé para consolarla- lo siento demasiado, fui una exagerada-

-No te preocupes, yo también lo siento-

-Eres mi mejor amiga y me deprime verte así, hay que olvidarnos de esto ¿si?- dije y le dediqué una sonrisa.

-Gracias y solo para que sepas yo no te creo una loca, bueno solo por momentos- dijo en broma y rió.

Yo reí también.

-Oye... te voy a ayudar en todo lo que necesites, y si quieres contarme cualquier cosa ahí voy a estar por loco que sea, y ya sabes que con respecto a lo de los lobos, cuentas con mi apoyo-

-Gracias- la sonrisa sincera de Chanelle me alegró.

-Será mejor que vayamos a la clase o no nos dejarán entrar- dijo mientras se limpiaba las últimas lágrimas.

Caminamos hasta nuestra clase de Psicología conversando y riendo, me alegraba tanto tenerla de vuelta, a la alegre y alocada Chanelle de siempre. Mi mejor amiga.

-Pasen rápido señoritas, la clase ya va a empezar- nos indicó el profesor.

Entramos en silencio y Chanelle me dio un pequeño golpe con su codo, yo seguí la dirección de su mirada.

Blake se encontraba en el sitio del fondo y nos saludaba a las dos con un movimiento de mano y una agradable sonrisa. Había un sitio libre a su lado y sabía que Chanelle se moría por ocuparlo pero no decía nada por el compromiso de no dejar a su mejor amiga.

-Mira, hay un sitio libre al lado de Blake- le dije.

-Si- dijo apenada- pero no...-

-Siéntate con él- le interrumpí- no creo que quieras que la rubiecita hueca de Brooke lo haga ¿no?-

-¿Segura? ¿no quieres que te acompañe?-

-Estoy bien, anda, te está esperando- le sonreí.

-Gracias, te amo- dijo sonriendo.

Chanelle se alejó hacia el fondo para sentarse y yo me senté en el sitio libre que encontré, al menos no me sentaba con otra persona, el sitio de mi costado estaba libre.

-Llega tarde señorita- escuché decir al profesor.

-Lo sé, no necesita decírmelo- dijo una chica con voz engreída, reconocía esa voz, era de... ¡BROOKE!, oh genial ella también está en esta clase.

-No sea insolente, por favor- le gritó el profesor.

-Claro, como diga- dijo sin importarle.

Recordé que el único sitio libre era el de mi costado, oh más genial todavía, se sentaría conmigo. Brooke caminó lentamente hasta mi lado y se sentó. Pude ver su expresión al voltear y ver a Blake y a Chanelle juntos, frunció su ceño y pronunció algo que no entendí.

El profesor comenzó su clase y yo trataba de prestar atención pero no podía con Brooke a mi lado, me distraía a cada momento. Primero se puso a golpear el lápiz contra la mesa, después cantaba en voz baja y ahora se pintaba las uñas a escondidas ¿es qué nadie le ha dicho nunca lo molesta que era?, hasta ahora no podía creer que fuera hermana de Alex.

-A pesar de que se parecen demasiado, ella tiene que ser adoptada- pensé.

-Oye niña, ¿tienes una lima para uñas?- me preguntó Brooke- Ah, ¿pero tú no eres la amiga de mi hermanito Alex...? ¿cómo te llamabas...? ah, si, Lassie-

-Soy Cassie y no, no tengo- le dije con tono desafiante.

-Ay pero no te molestes fue solo una confusión- utilizaba su voz de niña engreída.

-¡No estoy molesta por eso, es solo que no me dejas atender la clase!-

-Claro niña estudiosa, no te molestaré más, tarada-

-¡No soy ninguna tarada! ¿si? y mejor consíguete una vida para que no te metas en la de los demás, vete a la...-

Todos voltearon a ver lo que estaba ocurriendo, incluido el profesor.

-¡Señorita Rumsfeld!- me gritó el profesor -veo que está muy empeñada en querer conversar en vez de prestar atención a mi clase, salga al pasillo a continuar con su conversación-

-Pero yo no empecé- le dije levantándome bruscamente de mi asiento.

-¡Al pasillo, ahora!-

-¿Y ella?- dije señalando a Brooke.

-¡Ahora!- volvió a gritar el profesor.

Me resigné así que me dirigí a la puerta pero antes de salir Chanelle se levantó de su asiento.

-Profesor, ¿acaso no se da cuenta de como es Brooke?, es una manipuladora- todos voltearon a verla.

-¿Así que usted también quiere seguir la conversación?- le dijo el profesor.

-¡¿Qué? yo solo le estoy diciendo que fue injusto que culpara a Cassie si es Brooke la que causó todo-

-¡Afuera usted también!-

-¡¿Por qué? no he hecho nada malo-

-Eso le pasa por meterse donde no le importa, ¡afuera!-

-Un momento- intervino Blake- usted no puede tratarla así, además no hizo nada, solo está siendo justa-

-Oh, que lindo, un miembro más se une al Club Rebeldía- dijo el profesor.

-Claro, usted tiene sus alumnos favoritos- le dijo Chanelle.

-¡No se meta!- gritó el profesor.

-Oiga no le hable así- le dije.

-¡Cállese!, está castigada y no tiene derecho a hablar-

-Fue castigada injustamente- añadió Blake.

-¡SILENCIO! ustedes tres fuera de la clase antes que llame al director- dijo señalando la puerta.

-¿Por qué siempre están todos contra mi?- dijo Brooke en un falso puchero.

Me entraron unas ganas tremendas de golpearla, jalarle del cabello y hacerla llorar, pero sabía que solo sacaría que todo empeore, así que me contuve.

Los tres nos resignamos y salimos de la clase.

-Eres increíble- le dijo Blake a Brooke mientras pasaba al lado de su sitio para salir del aula.

-Lo sé- dijo y sonrió satisfactoriamente.

-No puedo volver a verla- les dije ya en el pasillo- si lo hago le voy a arrancar su cabello de barbie-

-No me hables de esa rubiecita que voy a empezar a idear planes para su muerte- dijo Chanelle.

-Jamás pensé que llegaría a ser tan insoportable- dijo Blake- tengo que decírselo a Alex, su hermana es una psicópata-

-Bueno, al menos ya falta poco para el almuerzo- dije recostada en la pared.

-Espero que no se le ocurra sentarse con nosotros, ya saben de lo que soy capaz de hacer- dijo Chanelle.

Los tres nos reímos.

En el almuerzo nos sentamos juntos y luego se unió Alex.

-Hola chicos, ¿han visto a Brooke?- preguntó pero nadie contestó.

-¿Chicos? ¿pasó algo?- volvió a preguntar.

-Larga historia- le dijo Blake- luego te cuento-

Esta vez comimos en silencio, nada de risas ni chistes. Alex parecía confundido pero no preguntó nada.

Mientras comíamos levanté la vista y vi a Seth sentado con sus amigos en una mesa cerca a la puerta de entrada, él me sorprendió observándolo en el momento que nuestras miradas se encontraron.

Me sonrió. Pude sentir unos cosquilleos en el estómago y un calor invadir mi pecho.

Sentí que mis mejillas tomaban color así que cambié la dirección de mi mirada al plato de comida que tenía sobre la mesa.

Seth me había sonreído. Me sonrió a mí. Me sentía tan feliz... un momento ¿por qué me sentía tan feliz con una simple sonrisa? ¿por qué con una sonrisa de Seth? no lo conocía pero sin embargo era como si tuviera confianza con él. Volví a sonreír con la mirada en mi plato.

-¿Cassie? ¿por qué estás sonrojada?- me preguntó Chanelle.

-¿Ah? ¿sonrojada? Es que... tengo un poco de calor-

-¿Calor? está lloviendo- dijo Blake riendo.

-Jaja gracioso ¿no?- dije nerviosa mientras tomaba un sorbo mi jugo.

-Ay Cassie, tenemos que hablar- me dijo Chanelle.

-Oh oh ¿hablar? ¿chicos?- pensé.

Después de lo ocurrido con Brooke, las clases no fueron tan malas, al menos me divertí con Chanelle, Blake y Alex. Los tres compartimos las últimas horas de clase e hicimos grupo para un trabajo.

-¿Y qué vas a hacer hoy en la noche?- me preguntó Chanelle mientras cerraba su casillero para irnos al autobús.

-Nada importante, solo una cena, mi padre invitó a su jefe y a su familia a comer a mi casa-

-Wow te vas a divertir mucho, te envidio- dijo en un tono de burla.

-Gracias por tu apoyo, que linda eres- le dije riéndome también.

-Oye, ¿quieres salir este domingo? podemos ir a Port Angeles de compras o algo así- preguntó Chanelle.

-Claro, necesito divertirme un poco, desde que llegué no e conocido Port Angeles-

-Tiene sus cosas divertidas-

-Si quieres puedes venir a mi casa y de ahí nos vamos-

-Claro, voy a las cinco, ¿está bien?-

-Seguro- le sonreí.

Caminamos al autobús y subimos para olvidarnos de las clases... al menos por dos días.

Me miré en el espejo, estaba usando unas leggins negras, un mini vestido verde-azulado con una cinta negra en la cintura y mis zapatillas Converse negras. Estaba como me indicó mi padre que me vistiera, elegante... bueno, casi. Pero tampoco era para tanto, solo era una cena además era en mi propia casa.

Me peiné y dejé mi cabello suelto, me eché mi perfume favorito y un poco de brillo en mis labios, luego volví a repasar lo que llevaba puesto.

-¿Cassie ya estás lista?- me llamó mi padre desde el primer piso.

-Si papá, un segundo, ya voy-

-No te demores que ya vienen los Clearwater-

-¿Clearwater?- pensé- Wow creo que muchas personas tienen ese apellido acá, ¿será muy común?-

En ese momento Seth vino a mi mente y sentí unos pequeños cosquilleos en el estómago. Me reí al darme cuenta de que cada vez que pensaba en él sentía eso, era agradable.

El timbre sonó y en un minuto mi padre me llamaba de nuevo.

-Cassie, baja, ya llegaron-

Me volví a dar una última mirada y bajé para recibir a los Clearwater.

Al bajar, ellos estaban parados cerca de la puerta de entrada.

-Ella es mi hija Cassandra- dijo mi padre- ellos son Harry Clearwater y su esposa Sue-

-Un gusto- les dije y sonreí.

-Falta su hijo, está en el baño lavándose las manos para cenar- añadió mi padre.

-Espero que su hijo no sea una molestia- pensé.

-Oh, ahí está- dijo mi padre- él es Seth Clearwater-

Me quedé atónita, su nombre me cayó como un balde de agua helada.

¿Seth? ¿era ese Seth, él que me hacía sonreír y sentir cosquilleos cada vez que lo veía y me sonreía?

Me voltee y ahí estaba él, me miraba igual de sorprendido que yo.

-Ella es Cassandra, mi hija- le dijo mi padre.

-Hola, otra vez- dijo Seth y me sonrió. Su sonrisa tan dulce me chocó, sentí esos cosquilleos y le sonreí también.

-¿Ya se conocían?- preguntó mi padre.

-Si, vamos a la misma escuela- dije.

-Que bueno, así podrán hablar de sus cosas- dijo mi padre riendo.

-Si- dije en voz baja.

-Bueno, pasen al comedor- les dijo mi padre.

-Cassie, cariño, ayúdame a traer los platos ¿si?- me dijo mi madre.

-Claro-

Seguí a mi madre hasta la cocina.

-Toma- dijo dándome tres platos- yo te los doy y tú los vas colocando aquí para luego llevarlos-

Yo tomaba los platos en silencio, seguía shockeada, no podía creer que Seth Clearwater iba a cenar en mi casa, tendría más de sus sonrisas para rato.

Con el simple hecho de pensar en él sentía mariposas en el estómago y el ardor en mis mejillas.

-¿Estás interesada?- me preguntó mi madre con voz dulce.

-Si te quiero ayudar-

-No me refiero a los platos, hablo del chico-

-¿chico? ¿hablas de Seth?- me empecé a poner nerviosa.

-No hay otro chico aquí, mi amor-

-No lo conozco bien-

-Pero te parece lindo-

-Yo no dije eso en ningún momento-

-Hija, se nota cuando lo miras-

-¿Qué?, mamá no inventes cosas por favor- intenté ocultar la sonrisa que se formaba en mis labios.

-No trates de ocultarlo-

-No tengo nada que ocultar-

-¿Y por qué te ríes?- dijo ella pasando su mano por mi cabeza suavemente.

-Es solo que me da gracia todo lo que inventas-

-Bueno, haré de cuenta que nunca tuvimos esta charla para que no te sigas poniendo nerviosa-

-Gracias y para tu información no me estaba poniendo nerviosa- le dije.

-Lo que tú digas mi amor- dijo saliendo de la cocina y llevando la mitad de los platos.

Respiré hondo y salí con la otra mitad.

Comencé a poner los platos y... oh genial mi mamá había dejado a propósito el sitio de Seth sin plato para que yo lo ponga.

-Gracias por hacer que me ponga más nerviosa mamá- dije para mis adentros.

Terminé de poner los platos y volví a la cocina por los vasos y los cubiertos, y mi madre por la cena.

-No pongas las cosas tan rápido, hazlo con más calma, especialmente cuando vayas donde Seth-

-Mamá deja tus bromas-

-Bueno pero después no me digas que tenía razón-

Mi mamá tuvo que escoger justo esta noche para hacerse la payasa de la familia.

Cuando todo estaba listo para cenar, mi madre y yo nos sentamos, ella a mi izquierda, mi padre y el padre de Seth en las cabezas de la mesa, la madre de Seth al frente de mi madre y Seth... frente a mí.

No quería levantar la vista, sabía que me encontraría con la tierna mirada y la dulce sonrisa de Seth.

Comía mirando mi plato.

-¿Y qué les parece el Pollo con Durazno que preparó mi esposa?- preguntó mi padre.

-Mmmm...- dijo Harry- excelente-

-Me encanta- dijo Sue sonriendo.

-Gracias- dijo mi madre.

-¿Y a ti Seth?- le dijo mi padre.

-Está muy bueno- respondió con voz calmada.

Su voz hizo que mi cuerpo de estremeciera, mi corazón aumentó la velocidad de sus latidos y yo seguía con mi mirada clavada en el plato.

La mesa quedó unos minutos en silencio mientras disfrutábamos la cena, en el ambiente flotaba la música antigua que mi padre escuchaba todos los días en la radio que no estaba muy lejos de la mesa.

I love you. Just know you and love you, I love your sweetness and I love you, grant me your affection, you are so sweet and different that I love you, almost without knowing. (Te quiero. Recién te conozco y te quiero, me gusta tu dulzura y te quiero, regálame tu ternura, eres tan dulce y diferente que te quiero, casi sin conocerte.)

La letra me hizo poner más nerviosa, sentía como si yo misma le hubiera cantado eso a Seth, me empecé a sonrojar.

Mi madre me dio un pequeño empujón con su codo y yo supe por que.

-Genial, que canción tan conveniente- pensé.

No quería más de esa canción así que decidí apagarla.

-Papá, voy a apagar la radio para que no interrumpa la conversación- dije.

-Claro Cassie, gracias-

Me levanté y traté de no hacer ruido. Me acerqué a la radio y la apagué antes de que otra de esas peligrosas frases saliera.

Al llegar a la mesa, Seth me observaba, no pude evitar quedar hipnotizada por su sonrisa y sus ojos. Me estaba sonriendo, como cada vez que nos mirábamos. Siempre que mis ojos se encontraban con los suyos ahí estaba esa sonrisa.

Me senté lentamente y terminé mi plato.

-¿Chicos, alguno de ustedes quiere postre?-

-No, gracias señora- respondió Seth.

-Yo tampoco quiero mamá, gracias-

-Bueno chicos, si quiere levantarse de la mesa pueden hacerlo, vayan al patio trasero, para que no se aburran mientras nosotros los grandes hablamos- mi padre rió.

-¿Yo sola en la oscuridad de la noche con Seth?- dije para mis adentros- ¿y ahora qué hago? ¿y si me pongo tan nerviosa que no se de qué hablarle?-

Miré a Seth y él me miró también, luego cambié la dirección de mi mirada a mi madre.

-Cassie- me dijo mi madre en voz baja- anda-

Me levanté y agradecí para luego dirigirme al patio.

-Síguela- le dijo mi padre a Seth- ella te llevará-

Seth agradeció y pude sentir sus pasos detrás de mí.

¿Y ahora qué iba a hacer? ¿qué le podía decir?, no, no, no voy a planear nada, voy a dejar que fluya y que todo sea natural ¿y desde cuándo me sentía tan nerviosa por hablar con alguien? ¿y por qué últimamente me hacía tantas preguntas cuando se trata de Seth? ¿Y DESDE CUÁNDO SETH ME EMPEZÓ A INTERESAR?

-Aquí es- le dije deslizando la puerta corrediza.

Pasé yo primero y Seth me siguió. Me senté en una de las sillas que estaban cerca.

Él se acercó y jaló una de las sillas para sentarse a mi lado.

-Por fin puedo hablar contigo- me dijo sonriendo. Su sonrisa provocó las mariposas en mi estómago nuevamente y le devolví la sonrisa.

-¿Por fin? ¿y por qué no me hablaste en la escuela-

-No me atrevía, siempre estás con tus amigos-

-Tú también paras con tus amigos-

-Mmm... tienes razón, es un empate-

-Entonces si no me hablas el lunes serás el perdedor- le dije desafiándolo.

-¿Es una apuesta?-

-Eso creo-

-Hay que hacerlo más interesante-

-¿Qué apuestas chico?-

Por más que suene extraño, sentía tanta confianza entre Seth y yo que hablaba con mucha fluidez, todos los nervios se esfumaron cuando empecé a hablar con él. Era como si lo conociera desde hace mucho tiempo, como si ya hubiera hablado con él antes.

-Que te parece...- dijo arrugando su nariz y poniendo sus dedos sobre su barbilla en un gesto divertido.

-¡Una bolsa de malvaviscos!- dijimos al mismo tiempo. Nos miramos y rompimos a reír. Era tan increíble la forma en como nos conectamos en ese momento que ni yo misma lo podía creer, era incluso más increíble que la conexión entre... Alex y yo.

-¿Por qué malvaviscos?- preguntamos al mismo tiempo y reímos nuevamente.

-Tú primero- me dijo Seth.

-Bueno, ¿a quién no le gustan los malvaviscos?- le dije- son dulces, suaves-

-Ricos, esponjosos- continuó Seth.

-Exacto, tú si me entiendes-

Seth rió.

-Y son mejores cuando los comes con-

-¡Yogurt!- le interrumpí.

-Exacto, aunque mucha gente lo ve asqueroso-

-Yo siempre lo llevaba para comer en mi antigua escuela- le dije.

-Yo lo llevo a la escuela, no me importa lo que la gente piense de mí cuando me ven comiendo eso-

-No te creo, desde que llegué a la escuela no te e visto comer eso-

-Es porque no me prestas atención cuando estamos en la cafetería- su comentario hizo que me sonrojara- si e llevado-

-Mentiroso- le dije con falso enojo.

-Entonces el lunes lo llevo, pero con una condición-

-¿Cuál?-

-Que tú lleves lo mismo-

-¿Otra apuesta?-

-Eso parece- respondió.

-¿Cuál es el premio?-

-¡Otra bolsa de malvaviscos!- dijimos al mismo tiempo y reímos hasta no poder más.

-Oh, no llores- me dijo con voz aniñada.

-No estoy llorando, es solo por reírme tanto- le dije empujándolo suavemente en juego. Al tocarlo, las mariposas de mi estómago volvieron y sentí una corriente eléctrica recorrer mi cuerpo, hasta ese momento no lo había tocado, bah, ni siquiera había hablado así con él.

Noté la diferencia de temperaturas entre Seth y yo pero no le di importancia ya que su sonrisa y sus ojos me habían atrapado nuevamente.

-Y cambiando de tema... ¿dónde vives?- le pregunté.

-No muy lejos de aquí, vivo en la misma calle-

-¿En serio?, genial-

-¿De dónde viniste?-

-De California-

-Wow, la vida es muy diferente ahí-

-Si, las escuelas, la vestimenta, la diversión, ya sabes-

-¿Y qué hay de esas fiestas alocadas que hacen en las mansiones? los chicos se divierten hasta no poder más y luego se los lleva la policía-

-¿Qué?- le dije y me puse a reír- ¿sacaste eso de una película?-

-Algo así... ¿qué no es así?-

-No todo es como lo pintan en las películas-

-¿O sea que no se divierten así?-

-No exactamente, no tan alocado aunque por ahí deben haber algunos locos que hagan eso-

-Oh, gracias por sacarme la duda-

-Cuéntame algo sobre La Push, no se nada- dije.

-Bueno, aquí es lo opuesto a California, el clima, la vida, la diversión... aunque tiene sus cosas buenas-

-¿Cómo cuáles?-

-Las playas, sé que no son exactamente para tomar un baño por el clima en el que siempre nos encontramos pero son hermosas-

-Me gustaría conocerlas-

-¡¿Hasta ahora no has ido?-

-No, ¿por qué?-

-Mereces un castigo niña-

-Ni en sueños, tú mereces el castigo por ser tan ingenuo de creer todo lo que dicen las películas-

Reímos al mismo tiempo.

-Bueno, bueno es un empate de nuevo- dijo mirando el cielo- ¿y por qué te mudaste acá?-

-Por el trabajo de mi padre, lo transfirieron-

-¿Y te gusta estar en este lugar?-

-Hasta ahora no está tan mal, aún no me vuelvo loca- me reí.

Miré el cielo al mismo tiempo que Seth lo hacía, estaba nublado y no había luna.

-Parece que va a...- dije.

En ese momento cayó una gota de lluvia sobre el césped para ser seguida por muchas más.

-Llover- completé la frase justo cuando empezaron a caer las gotas sobre Seth y yo.

-¡Corre!- le dije mientras me levantaba rápidamente y deslizaba la puerta.

Entramos riendo y secándonos las pocas gotas que nos cayeron.

-Parece que se están divirtiendo- dijo Sue.

Seth y yo nos miramos y luego reímos.

-Bueno Seth, es hora de irnos, ya empezó a llover-

La expresión divertida de su rostro cambió a tristeza. Wow ¿Seth no quería irse?

Mis padres y yo los acompañamos hasta la puerta.

-Gracias por la cena- dijo Harry.

-De nada, gracias a ustedes por venir- dijo mi padre.

-El pollo estuvo delicioso Zamantha-

-Gracias- dijo mi madre.

-Hasta luego- se despidieron de mí y mis padres.

-Te esperamos en el auto, no demores Seth-

Seth asintió con la cabeza.

-No demores en entrar Cassie- me dijo mi padre.

-Hasta luego Seth-

-Hasta luego señor-

-Vuelve cuando quieras- le dijo mi madre con esa sonrisa que reconocí al instante.

-Bueno... me tengo que ir- me dijo Seth.

No, por favor no te vayas, me la estaba pasando tan bien contigo, te... te voy a extrañar.

Oh, oh ¿qué fue lo que dije? esto es muy rápido, pero que importa, lo acepto si, si es lindo.

-Oh, bueno nos vemos el... lunes- le dije tratando de sonreír.

-Si- su expresión se volvió más alegre- no te olvides de las apuestas o tendrás que usar el gorro que dice loser-

-Cuida lo que dices porque eres tú quien lo va a usar-

-Ya veremos- dijo, sonrió y se fue corriendo bajo la lluvia hacia su auto.

Hasta ese momento no me había dado cuenta de lo increíblemente guapo que era, era alto comparado conmigo, yo con las justas le llegaba al pecho, su sonrisa perfecta y sus ojos hipnotizadores me tenían shockeada. Tenía buen cuerpo, podía ver los músculos que se le iban formando.

Lo vi alejarse y sentí un vacío en el pecho, no quería que se vaya, quería pasar toda la noche riendo y conversando con él.

-Calma, calma, ya lo volveré a ver, falta poco para el lunes- decía tratando de consolarme mientras cerraba la puerta.

Apagué las luces y subí a mi habitación.

Al llegar me tumbé boca arriba en mi cama, ese día pasé tantas cosas, fue un día totalmente fuera de lo común.

Me sentía cansada así que me cambié y me alisté para dormir.

-Cariño, ¿estás despierta?-

-Si mamá- le dije mientras me peinaba frente al espejo.

-¿Qué haces?- dijo sentándose en mi cama.

-Alistándome para ir a dormir-

-Ven un momento, siéntate a mi lado-

-¿Todo está bien?

-Si- dijo acariciando mi cabeza- ¿cómo la pasaste esta noche?-

-Bien... ¿por qué lo preguntas?-

-Tú lo sabes muy bien-

-Ay, ya deja eso, te dije que no me gusta-

-Mi amor, no te hagas la difícil, ¿por qué te cuesta tanto aceptarlo?-

-¿Y tú por qué tanto quieres saberlo?-

-Porque me encanta verte feliz y no hay razón para que lo niegues-

-¿En serio me veo tan feliz cuando estoy con Seth?- dije avergonzada.

-Si... ya lo admitiste hija-

-Bueno pero no me gusta, solo me parece lindo- dije tratando de disimular la sonrisa que tenía- mamá ya quiero dormir estoy muy cansada-

-Bueno, te dejo, hasta mañana- dijo dándome un beso en la cabeza.

-Hasta mañana, te quiero-

Mi madre apagó la luz.

-Yo también, y sueña con... ¡SETH!- gritó mientras reía y cerraba rápidamente la puerta de mi habitación.

-Ay mamá- dije dando un suspiro.

Me cubrí con la sábana y esperé el aullido que tanto me encantaba oír. Ese aullido que me daba la sensación de protección, de calor.