HOLA DE NUEVO GENTE DEL NUEVO Y EL VIEJO MUNDO! :D

QUE TAL EL FIN DE SEMANA?

BIEN?

QUE ME DICEN DE ESAS VACACIONES? -w-

DISFRUTARON HALLOWEEN?

EL DIA DE LOS MUERTOS?

NAVIDAD?

FELIZ HANUKKAH!

(NADA DE ESO HA PASADO AÚN -_-)

AQUÍ EL CAPÍTULO NUEVE :'D

ES CORTITO, LO SE, PERO LE ABRE PASO A UN CAPÍTULO DIEZ MUY PERO MUY SIGNIFICATIVO

NO LOS ENTRETENGO MÁS

WIIIIH MI FIC ES TAN BUENO :'D (OKNO ._.)

Capitulo IX

Llamadas Perdidas

Eran las siete y con cinco de la noche, la "Cena de Bienvenida" había concluido, aunque la verdad eso pareció más una noche de juicio silencioso. Helena estaba lavando los platos, yo le ayudaba a secarlos, mientras papá ojeaba unas contabilidades de la empresa. Me quedé pensando un poco alarmado en lo que ella me había dicho antes, realmente no recordaba haberle hablado nunca sobre lo que habíamos visto en ese pueblo, además, a pesar de que yo había recuperado casi todos mis recuerdos, habían fragmentos de esa historia que todavía se mantenían borrosos en mi cabeza. Sin embargo, eso no explica el hecho de que ella supiera eso… si recuerdo haber regresado a Gravity Falls tiempo después, pero a decir verdad, todavía sentía que había un misterio que me faltó por resolver. Helena me sacó de mi trance al colocar un plato sobre mi cabeza, me sonrió y seguimos en los que estábamos.

A las ocho y media ya todos nos habíamos dirigido a nuestras respectivas habitaciones, me lancé sobre mi cama y ciertamente se sentía diferente el ambiente. Realmente me faltaba algo en esa casa… Mabel.

Tomé el teléfono celular y me decidí a llamarla pero después pensé que eso podría traernos problemas, entonces solo le envié un mensaje.

"¿Cómo estás?" escribí. Esperando que me devolviera el mensaje. Me extrañó un poco, habían pasado veintiséis minutos y no hubo respuesta de su parte. "¿Te sientes bien?" volví a preguntar, por alguna razón estaba impacientándome. Una hora, ninguna respuesta, mi angustia se hizo mayor, de nuevo tomé el teléfono pero esta vez le marqué El número remitente no está disponible en estos momentos. Por favor, intente más tarde

Apagado. Tenía el celular apagado, ¿Lo habría tomado mamá? ¿Se lo habrán confiscado? ¿No la dejarán volver a hablar conmigo? Muchas preguntas se agolpaban en mi cabeza, mi duda y temor se agravaba conforme pasaban los segundos sin poder hablar con ella.

No logré dormir en toda la noche, no podía dejar de pensar en el momento en el que ella me contestase las llamadas y calmase mis inquietudes. Pero luego recordé algo que me llenó de alivio, la vería al día siguiente, la vería en la escuela, con sus amigos, solo con verla, solo con saber que estaba bien sería suficiente para serenarme de nuevo.

Al acabar mi hora de clases salí disparado hacia la otra sección, donde estudiaba Mabel, entré por la puerta y me vi con un montón de caras, todas me miraban con mucha intriga, yo jadeaba exhausto de mi maratón, llegué a reconocer una de las caras. Pero no era quien estaba buscando.

Ese no es el hermano de Mabel?- escuché a una de las chicas comentar.

Si… quizás podamos preguntarle qué pasó con ella- replicó la otra- oye, tu!- me hizo un ademan con la mano.

Q-que…?- pregunté nervioso.

Sabes por qué Mabel no vino hoy?- preguntó la chica acercándose a mí, escuché bien lo que dijo?

M-Mabel no está aquí?- titubeé nervioso, ella arqueó una ceja.

Espera… no lo sabes?

No vivimos juntos- le dije con una voz fría y estoica.

Ah…-dijo la chica confundida- pues ella no vino, se suponía que íbamos a hacer un proyecto hoy en mi casa pero he intentado llamarla y solo me cae el buzón de mensajes. Tu sabes algo?- yo negué con la cabeza y me devolví por donde había llegado. Mabel no había ido ese día a la escuela no sé por qué pero tenía una mal presentimiento, era como si dentro de mí me estuviera advirtiendo que algo malo iba a ocurrir, no quería seguir siendo un pesimista o un paranoico, pero presentí que si no sabía cualquier cosa de mi hermana en ese momento me volvería completamente loco.

Busqué en todas partes, el parque, las tiendas, el banco incluso el hospital! Y estaba dispuesto a hacer de todo para saber sobre ella, me estaba impacientando demasiado, no tenía la cabeza en su lugar, estaba perdiendo la cordura, sentía que mi propia paranoia me estaba traicionando, necesitaba saber de ella, necesitaba saber que estaba bien, quise ir a su casa, era mi deber, pero que se supone que haría yo alla?

Se me acababan las opciones...

El número remitente no está disponible en estos momentos. Por favor, intente más tarde

El número remitente no está disponible en estos momentos….

El número…

El número…

El número remitente…

No está disponible…

Disponible…

Disponible…

En estos momentos….

El número remitente no está disponible en estos momentos. Por favor, intente más tarde

Pensé que perdería la cabeza si volvía a escuchar esa frase, llamé al menos unas cincuenta veces y envié quien sabe cuántos mensajes y todas me salía el mismo resultado, mi número estaría bloqueado? No, si aquella chica me dijo que su línea estaba cortada, pero mi única esperanza era el verla en la escuela sin embargo cada minuto que pasaba y yo sin poder hablar con ella, temía que le estuviese pasando algo y que mis propias alucinaciones me traicionaran. No tenía la cabeza en su lugar, menos en la clase, no quise almorzar, mis ojos no se despegaban de la pantalla del celular, si, mis ánimos estaban por el piso.

Llegué a mi habitación y entré con la esperanza de que en este último intento consiguiera una respuesta. Alguien me tocó la puerta, justo antes de que le marcara, nervioso aventé el celular bajo la almohada y pretendí no estar haciendo nada.

Dipper. Soy yo- me dijo una voz suave y femenina, me levanté y me dirigí a la puerta.

Que quieres, Helena?- pregunté angustiado.

En serio vas a preguntar eso? A mí?- fue tanta la coincidencia que se me erizó cada vello del cuerpo. Abrí la puerta y ella entró, me miró con un aire tan maternal que me dio escalofríos. -Todavía no te responde?- preguntó como adivinando.

Como sabes que…

No hay que ser adivina para saber que te ocurre, cielo- me extrañó ese comentario pero decidí ignorarlo.

Se supone que me llamaría ayer, cuando llegara a casa pero, ni siquiera hoy me ha llamado, no sé nada de ella, no fue a la escuela. Estoy preocupado.- Helena cambió la mirada de maternal a afligida, sospechaba que ella sabía algo que yo no, pero también entendía el por qué ella no podía decirme nada.

Dipper… quiero ayudarte pero… la forma en la que puedo hacerlo no creo que quieras escucharla…

A que te refieres?

Dipper… será mejor que te olvides de ella…

Qué?! Por qué?!

No puedo decirte- exclamó nerviosa- no puedo… pero es lo mejor, para ustedes dos… tus padres… pues… no quieren que estén juntos dicen que la situación entre ustedes se ha convertido en algo crítico, algo verdaderamente grave y… y lo mejor es que dejen de verse y se alejen, lo más apartados posible…

No pueden hacer eso…

Si pueden… y lo harán… comenzando por…

De pronto, Helena tuvo que callar abruptamente, al escuchar el helado grito de mi padre, quien le llamaba desde afuera.

Que es lo que harán?- pregunté angustiado.

Helena me hizo un ademán con la mano para que me quedara en silencio, luego esperó a que mi padre se marchara y dijo.

Lo siento. Es todo lo que puedo decirte ahora… - sin dar más explicaciones salió como un relámpago de la habitación. Quedé anonadado tratando de unir la última pieza que me faltaba en ese rompecabezas confuso del que ella me había hablado.

De pronto mi teléfono sonó y sentí como si un peso se hubiera liberado de mi espalda.

Mabel…?