Bueno aquí estamos con un nuevo capítulo, espero que les guste. Gracias por su apoyo. Me alegran el día y cada vez que no tengo ganas de escribir. Cada vez que leo sus comentarios la inspiración vuelve.
Por cierto pueden decirme que cosas quisieran que nuestra reina experimente.
Perdonen los errores
La niebla característica de la cuidad le dio los buenos días a la reina y ella no podía estar más feliz que nunca, en su lista de objetivos figuraba el de encontrar un lugar donde vivir y después un trabajo.
Primero lo primero. Buscar un departamento, la morena sabía exactamente cómo quería su próximo hogar. De hecho incluso antes de abandonar Storybrooke lo sabía, paso mucho tiempo planeándolo que su habitación de hotel era lo más cercano a lo que había imaginado.
La reportera del clima auguraba un día soleado, por tanto decidió que su atuendo seria de lo más ligero, empezaría a vestirse como la cuidad exigía. Debía recordar que ya no estaba en Maine y el frio estaba totalmente descartado así como también la ropa que usualmente vestía en Storybrooke. Opto por vestir una blusa ligera sin mangas color burdeos, unos leggins negros acompañado de unas zapatillas slip on negras y un bolso pequeño.
Desayunó y después de haber llamado a su hijo decidió salir y empezar el día. Tenía muchas cosas que hacer y esperaba que todo saliera como esperaba.
- Buenos días Mary – saludó una alegre Ruby al ver entrar a la maestra a su negocio
Hola Rubs –
- ¿Tan temprano por aquí? –
- Acabo de llevar a Henry a la escuela –
- Ya veo – habló cuando le entregó una taza de chocolate – y ¿cómo estás? –
- Bien, creo – contestó abrochándose su abrigo – es mi imaginación o está haciendo mucho frio –
- Lo está – afirmó – creo que el invierno llegó pronto –
- Eso tan solo incrementa mis ganas de visitar a Regina lo más pronto posible –
- ¿De verdad? No me molestaría pasar algunos días en un lugar cálido – dijo en broma
- Pero no podemos hacerlo – explicó ganando una mirada de desconcierto de la camarera – esta mañana Regina nos dijo que lo más factible era que la visitemos cuando encuentre donde vivir y un empleo –
- Tiene sentido – concedió – pero Henry estará ansioso por verla –
- Sí, no tienes idea. Pero lo ha comprendido – dijo orgullosa de su nieto – por cierto podrías hacerme un favor
- Claro, que tengo que hacer –
- Henry pasa todas las tardes en la mansión y me preguntaba si puedes llevarle -algo de comer en la tarde –
- No hay problema – dijo – ahora tengo la oportunidad de entrar a esa casa sin que la reina me intimide –
- Pues en ese caso aprovecha – expresó con burla la maestra
Buscar un lugar donde vivir no era tan fácil como pensaba, los días pasaban y a medida que conocía cada barrio de la ciudad, buscaba un departamento que le gustara. Había muchos candidatos pero ninguno de ellos le convencía realmente, si no era el diseño, era las vistas o simplemente la ubicación, pero ante todo encontraba un defecto.
Los años de alcaldesa dejaron grandes frutos en su cuenta bancaria, por tanto podía permitirse un hogar como siempre había soñado. Así que no pensaba controlar sus impulsos al momento de elegir hogar, de todos modos pronto encontraría un empleo. Aunque teniendo en cuenta la dificultad que tenía ahora, estaba segura que también sería difícil encontrar donde trabajar.
La mañana no había sido productiva, rendida la morena decidió volver y pasar la tarde en el hotel. El cansancio la vencía limitando sus ganas de seguir buscando lugares donde vivir, una tarde de relajación es todo lo que necesitaba para recargar sus energías.
No es que estuviera desesperada por abandonar la habitación de hotel, pero quería tener algo a lo que llamar suyo lo más pronto posible para decir que por fin tenía un lugar en San Francisco. Por tanto era entendible que al no encontrar uno, rápido sus ánimos decayeran.
- Hey mujer peligro – aquel grito le devolvió a la realidad, y esa voz se le hacía muy familiar. Regresó la mirada y al otro lado de la calle se encontraba
- Alex – dijo entusiasmada, observó como la chica cruzaba la calle hasta llegar a ella – sabes mi nombre, no tienes por qué llamarme así – reprochó, pero ésta no dijo nada, solo le agarró del brazo y la aparto de donde estaba parada
- Claro que sí, teniendo en cuenta que la primera vez que te conocí provocaste un accidente y ahora estabas a punto de sufrir uno – contestó una vez que dejaron de caminar
- No estaba a punto de nada – protestó
- Eso es lo que tú crees – dijo señalando el lugar donde antes estaba la morena, luego dirigió su mano hacia arriba indicando una construcción en lo alto de uno de los edificios, irónicamente la reina estaba parada debajo del mismo – ¿sabes lo peligroso que es pasar debajo de una construcción? – regañó
- Estoy segura que debe existir una señalización por precaución, una que no veo – se defendió
- Tienes razón… pero todo el mundo aquí sabe que… es verdad, lo olvide, eres nueva – expresó dándose cuenta de aquel detalle – pero acaso no te diste cuenta de la ausencia de personas en la acera –
- La verdad es que tengo tantas cosas en la cabeza como para fijarme en eso – dijo sin emoción – pero de todos modos… gracias –
- No hay de que – restó importancia mientras empezaba a caminar – ya sabes, tu casi me matas y yo te salvo la vida, no es gracioso el destino –
- Me alegro de verte – dijo siguiendo a la chica y riéndose del ultimo comentario
- Yo también –
- No estas con tu bicicleta ¿no trabajas hoy? – preguntó curiosa
- Eres muy observadora – puntualizó – hoy es mi día libre – se detuvoa mirar a los dos lados antes de cruzar la calle seguida de la reina – y hoy tengo algo mejor que una bici – dijo parando yseñalando una moto Kawasaki completamente negra – tal vez no sea la maquina más chula del mundo pero es mía y sé manejarla como nadie – el orgullo que destilaba su voz era muy evidente y Regina solo pudo contemplar la moto
- No sé mucho sobre motocicletas – era verdad ya que la única que había conocido fue la de August – pero me gusta más la tuya que la que tenía Pino… un conocido – corrigió inmediatamente
- Gracias – dijo riéndose de su nerviosismo – y dime ¿Cómo has estado? –
- Estresada –
- Eso es lo que tiene una ciudad como esta –
- La ciudad está bien – dijo feliz antes de cambiar su expresión – lo que me estresa es mi incapacidad para conseguir un lugar donde vivir –
- Ya veo – dijo pensativa – dime ¿buscas un lugar cerca de aquí? – la reina asintió y la morena menor comenzó a reír
- ¿Qué es tan gracioso? – preguntó al no comprender
- Resulta que hoy es tu día de suerte – dijo parándose a lado de Regina y posando su mano sobre el hombro de la mujer
Aquella confianza que Alex se tomaba con Regina era desconocida para la reina, nadie había actuado así con ella, pero lejos de incomodarle a la morena mayor, le alegraba y hacía sentir bien.
Aquella chica le recordaba tanto a Ruby, relajada y siempre feliz, además se comportaba con ella como la loba solía hacerlo con Emma. ¿Significaba eso que tenía una amiga?
- ¿Mi día de suerte? – pidió explicaciones
- Conozco un lugar cerca de aquí y creo que encajaría contigo – explicó mirándola detenidamente
- He buscado toda la mañana y créeme no hay nada que me agrade –
- Eso es porque no conoces esta ciudad como yo – exclamó subiéndose a la moto
- Genial, entonces ¿puedes darme la dirección? – pidió esperanzada
- No hace falta – al ver la expresión confundida de la mujer añadió – te llevo –
- Lo siento yo... nunca me he subido a una – refiriéndose a la moto
- ¿Acaso no había motos en la ciudad que vivías? – interrumpió con una sonrisa
- No es eso… es solo que… – no sabía cómo decirle que de cierta forma tenía miedo – Gracias, pero prefiero caminar – intentó no sonar grosera
- De eso nada… venga sube – insistió, pero la morena seguía negándose – algún día tendrás que superar tu miedo – leyó el pensamiento de Regina – y no te daré la dirección si no subes – chantajeó sabiendo que ganaría
- Está bien – cedió al fin un poco insegura. Se puso el casco que Alex le tendió y subió
- Agárrate – recomendó y así lo hizo la reina
Regina no pudo evitar que un pequeño grito saliera de ella cuando la chica arrancó la moto dirigiéndose a quien sabe dónde.
El día había pasado muy rápido y ahora la loba se dirigía a la mansión llevando consigo un delicioso almuerzo. Toco la puerta y seguidamente escucho unos pasos acercándose a gran velocidad.
- Hola Henry – saludó cuando el muchacho abrió la puerta
- Hey Ruby ¿Qué haces aquí? –
- Tu abuela me ha pedido que te traiga esto – dijo levantando la bolsa que contenía los alimentos
- Por favor pasa – invitó educadamente
La loba ingreso a la mansión y por primera vez conoció la cocina de la reina, debía decir que su abuela sentiría envidia de aquella cocina. Eso o nunca abandonaría la cocina de Regina cuando la conozca. Hablaron mientras el chico comía.
- Oye Ruby ¿puedo hacerte una pregunta? –
- Dispara – aceptó
- ¿Extrañas a mi madre? – aquella pregunta tomo de sorpresa a la loba que no sabía cómo responder
- Henry sabes que Regina y yo no éramos lo que se dice buenas amigas ¿verdad? –
- Lo sé – dijo pensativo – a lo que refiero es – calló un instante antes de continuar – si tú la extrañas significaría que los demás habitantes del pueblo también la extrañan, al menos eso creo –
- Hey… Regina es una mujer muy importante de la ciudad, era nuestra reina. Y lo más importante ha cambiado mucho ganándose el cariño de las personas. Además era una buena alcaldesa. Claro que hará falta su presencia aquí – intentaba tranquilizar
- Ya pero no has contestado mi pregunta – dijo antes de volver a preguntar - ¿extrañas a mi madre? –
- Claro… por supuesto – dijo nerviosa – es la única que dice los mejores comentarios sarcásticos. Créeme eso hace mucha falta – termino riendo contagiando a Henry
- ¿Te importaría acompañarme el resto de la tarde? – dijo terminando de reír
No le importaba estar solo en la mansión, pero Ruby era una buena compañía ahora que las cosas con su madre no iban tan bien. Quizás hablarlo con alguien le ayudara.
Ruby en cambio no estaba segura que hacer. Por un lado la abuela la regañaría por faltar al trabajo pero tal vez si le explicaba la situación comprendería. De todos modos Henry parecía necesitar alguien con quien hablar, quizás así logre interceder para que el chico arregle su situación con Emma
Recorrieron aproximadamente 5 cuadras hasta llegar al lugar indicado. El paseo fue de lo más divertido para la morena menor en cambio para la reina, bueno, la reina era otro asunto. Regina cerraba los ojos cada vez que giraban y se aferró más de lo debido en una pendiente causando una risa en Alex.
Toda esta situación era surrealista para Regina, sin duda cuando se lo cuente a su hijo, éste se asombraría. Por ningún motivo paso por su cabeza que a los pocos días de llegar a San Francisco estaría subida en una moto junto a una chica que apenas conocía. Sin embargo las cosas cambian y justamente la morena estaba en esa ciudad para cambiar y eso haría.
- Llegamos – dijo Alex y aparcó – apuesto que acabo de ofrecerte una experiencia inolvidable – expresó divertida mientras bajaba de la moto. Luego tendió su mano para ayudar a la reina
- No lo dudes – contestó tomando su mano y bajando
Por fuera aquella edificación parecía agradable y muy actual. Por el momento no encontraba ningún defecto, pero pronto lo haría se dijo a si misma Regina. Entraron en el edificio y subieron a la planta cinco. Todo bien hasta ahora. El ascensor era amplio y funcionaba perfectamente. Los pasillos tenían un diseño asombroso que gusto a la reina, todo estaba en su punto. Esperaba que el departamento no la defraudara.
- Resulta que vas a ser la primera persona interesada en el inmueble – comentó parándose frente al mismo
- ¿Por qué? – dijo extrañada. Acaso tenia defectos y nadie se había molestado en ir a verlo
- Se puso en venta ayer en la noche – explicó borrando las ideas de la mujer
- ¿Y cómo sabías su existencia? – pregunto perspicaz.
- Ah eso… te lo contare más tarde – restó importancia
- Alex – dijo en un tono que indicaba su necesidad de saber la verdad
- De acuerdo – cedió – los dueños – empezó refiriéndose al inmueble – encargaron la publicidad de la venta a la empresa donde trabajo y ayer tuve que recoger la información para llevársela a mi jefa – termino de contar – y ahora yo les llevo a su primer cliente. Somos muy efectivos – concluyó haciendo reír a la otra morena – lo único que tienes que hacer es golpear esa puerta y hacer el negocio de tu vida –
- Está bien, está bien, no me presiones – y dio unos ligeros golpes a la puerta
- No odio a mi madre… - explicó Henry
Estaban en el estudio platicando sobre la situación de madre e hijo. Ruby planeaba como abordar el asunto, sin embargo no fue necesario ya que el mismo chico fue quien inicio la conversación respecto al tema. Henry se había desahogado con todo lo que sentía.
- Solo que es muy difícil ver como destruyó a mi familia – dijo muy triste – no puedo juzgarla, no sé qué paso exactamente para que Emma hiciera lo que hizo – Ruby escuchaba atentamente intentando ser imparcial, pero el muchacho tenía razón – mama no se merecía eso – dijo refiriéndose a la reina
- Henry lo mejor que puedes hacer es hablar con Emma y arreglar los problemas que tienen, pero tienes razón creo que ella no supo valorar lo que tenía aunque te aseguro que ahora lo está pagando caro –
- Lo sé, tampoco quiero verla sufrir pero debe hacerse responsable de sus actos. Solo quiero que mi otra madre sea feliz. Y si esa felicidad no está aquí, lo entiendo y la apoyo –
- Es muy lindo que pienses así – expresó con ternura, sin duda Regina había hecho un gran trabajo con el chico – Regina estará orgullosa de ti –
- Gracias – dijo apenado
- Se hace tarde – hablo mientras miraba el reloj – debería irme y tú también – recomendó
- Eso hare pero antes tengo que hacer algo – parecía querer ocultar algo
- Entonces te ayudo y nos vamos juntos –
- No te molestes, puedes irte ya – dijo nervioso
- No es molestia, venga mientras más rápido lo hagamos, más pronto nos marcharemos –
Al ver que la loba no daría su brazo a torcer, se rindió
- Vale, pero prométeme que no le dirás a mamá – sonaba serio
- Lo prometo – dijo antes de seguir a Henry
Se dirigieron a lo que parecía ser la alcoba de la reina, y Ruby quedo asombrada. Primero por la inmensidad de la habitación y segundo por el desorden que había en la misma. De nuevo el piso estaba lleno de envolturas de golosinas y comics esparcidos por la cama. Sin duda Henry se daba la buena vida cuando estaba en la mansión.
Enamorada, así se sentía la reina.
Cuando entraron al departamento, quedo maravillada. Los dueños, una pareja casi de su misma edad junto a dos niños, la recibieron gustosos. El motivo de la venta se debía a que por motivos de trabajo el padre era transferido a New Jersey, así que la mudanza era necesaria. Lo mejor de todo fue que el mobiliario estaba incluido en la oferta. Aquello hizo aún más feliz a la reina.
Aquel departamento era todo lo que necesitaba. Había llenado sus expectativas, de hecho las había superado. Era similar a su habitación de hotel pero mucho más amplio y vanguardista. Tenía tres habitaciones muy bien iluminadas, la más grande de ellas contaba con una asombrosa vista de la ciudad, a lo lejos incluso se divisaba el azul del océano. La cocina se parecía a la de su mansión por lo cual no encontró ningún problema. El diseño, iluminación, ubicación y demás hicieron que la morena no lo pensara tanto y hablara seriamente con la pareja. La compra era inminente.
- ¿Ves?... te dije que encajaría contigo – expresó refiriéndose al departamento
- A que te referías con eso – dijo recordando lo que la chica había dicho
- Bueno, no pareces ser una mujer que le guste pasar necesidades, precisamente. Todo lo contrario – después de un ligero silencio continuó – destilas elegancia y tienes un porte de realeza, supuse que aquel lugar sería perfecto para ti –
Aquellas palabras hicieron pensar a Regina, tantos años como reina no podían ser borrados y lo demostraba con su forma de actuar. Pero de todos modos no estaba aquí para borrar su pasado, sino para conseguir un futuro así que no le afectaba en lo más mínimo seguir teniendo ese porte de realeza y elegancia a la que se refería Alex.
- Podré tener todo lo que dices pero soy una persona tan normal como tú –
- No tengo ninguna duda en eso, sino no te hubieras abrazado a mi como un koala al subir la pendiente – dijo burlona
- Eso ríete, pero que sepas que ya me acostumbrare a tu moto – calló enseguida cuando se dio cuenta que había insinuado más encuentros con aquella muchacha morena. ¿Era muy pronto suponer que Alex seguiría formando parte de su vida?
- Eso espero – ¿Qué significaba eso? ¿Alex también quería seguir en su vida? – ahora sube, te llevo a tu hotel – ofreció tendiéndole el casco
- Más practica para mí – se rieron las dos
- ¿A dónde? – preguntó
- Loews Regency –
- Wow sí que tienes dinero – dijo asombrada
Arrancó pero esta vez no hubo grito.
David se encontraba a punto de salir del trabajo, había sido un día duro, lo único que deseaba era llegar a casa y descansar junto a su esposa. Observo como su hija también estaba dispuesta a marcharse y decidió esperarla.
- ¿Duermes en casa? – preguntó a su hija
- No estoy segura de que a Henry le agrade –
- No digas tonterías – dijo – creo que pasar tiempo juntos les hará bien a los dos –
- ¿eso crees? –
- Estoy seguro. Vamos a Mary le hará ilusión también –
- Tienes razón es momento de arreglar las cosas con ella –
Dispuesta a mejorar su situación familiar, marcho junto a su padre rumbo al departamento de los Charmings.
Cuando llegaron al hotel de la morena mayor, ésta invito a la joven a cenar. Estaba muy agradecida por lo que había hecho por ella y quería agradecérselo.
- Sí que ganabas bien ¿A qué te dedicabas en Maine? –
- Seguro que no lo adivinas – dijo burlona
- Mmm… teniendo en cuenta tus gustos creo que debía ser un puesto muy importante – se detuvo a pensar – ¿directora de alguna empresa? ¿gerente? –
- No, sigue intentando –
- Me tomare mi tiempo para hacerlo, me gustan los retos –
- Si tú lo dices –
- Dime ¿ahora que harás ya que tienes donde vivir? –
- Bueno, lo siguiente en mi lista es buscar un empleo –
- Sí que tiene gracia el destino – dijo comenzando a reír contagiando a la reina
- No me digas que también tienes un empleo para mí – dijo claramente en broma, aquello era imposible
- Puede – dijo parando de reír
- Espera un momento – dijo ya sin gracia – ¿hablas en serio? – no, seguro que la chica le estaba jugando una broma
- Oye crees que te miento –
- No quería decir eso, pero tampoco estoy segura –
- Hablo en serio – dijo esperando que le creyera – pero no sé si vaya con tu antiguo empleo –
- Gracias de verdad, no soy exigente – agradeció, el simple hecho de que le estará ayudando ya era mucho para la morena – no sé qué haría sin ti – estaba tan agradecida con Alex
- Considérame tu hada madrina, pero una versión mejorada de ellas. Yo te doy un lugar donde vivir y trabajo, que creo es mejor que un "príncipe azul" – dijo con desdén al decir lo ultimo
- Es mejor te lo aseguro –
Siguieron comiendo y conociéndose más hasta que terminó la cena y Alex se levantó dispuesta a despedirse.
- Puedes visitarme cuando quieras – ofreció la reina. Quería que Alex formase parte de su nueva vida, era una gran persona.
- Lo hare en cuanto te hayas mudado –
La guio hasta la salida y antes de que se marchara preguntó lo que durante todo el día estaba pensando.
- ¿Significa que somos amigas? – preguntó con timidez y temerosa de la respuesta. Si decía que no quedaría como una tonta, pero si decía que sí, eso le haría tan feliz
- Si tú quieres – era la primera vez que Alex se mostraba tímida desde que se habían conocido – quiero decir, por mi ningún problema. Creo que eres una buena persona y me caes bien – dijo más segura – además no voy consiguiendo empleo y vivienda a cada persona que veo –
- Yo… no sé qué decir – tal vez era la primera vez que tenía una amiga de verdad
Con que digas que también te gustaría ser mi amiga me conformo –
- Me gustaría – expresó alegre – mucho –
- Bueno en ese caso ya nos veremos –
Se despidió de la reina con un beso en la mejilla y un ligero abrazo. Aquel simple gesto lleno de alegría el corazón de Regina que por primera vez en mucho tiempo sentía que las cosas iban a mejorar. Y esta vez, sí, todo saldría bien y encontraría de nuevo la felicidad.
¿Qué les pareció? Espero sus comentarios y todo lo que me quieran decir. Sus palabras son bienvenidas.
Bueno en cuanto al ganador del one shot. Quiero decir primero que la elección estaba muy difícil. Había un empate entre 3 personas pero una de ellas al comentar como Guest tuvo la oportunidad de dejar dos comentarios en un solo capítulo, por tanto felicidades a *música de tensión* ALEX…. Puedes dejarme en un comentario como quieres que sea el shot… espero tu respuesta.
Alex: FELICIDADES espero la descripción de la historia. Espero que te haga ilusión como a mi. La muerte de Lexa es una de las muertes que no superare jamas. Me ilusionaron para que después me la quiten de la peor forma. Personalmente me embarque en la serie Fear The walking dead solo para verla. Espero que este capítulo te dé una idea de cómo será la relación de nuestra reina con Alex.
Ragamuffin47: normalmente tampoco me agrada Henry en la mayoría de fics, por eso decidi escribirlo asi. Elise y Regina se conocerán de una forma "normal" ya lo veras. Lexa… aún sigo de luto por ella. Ya me di cuenta de que no me pierdo de nada, lo único que me gustó de estos capítulos fueron las partes en las que salen la reina.
Vainilla47: jajaj Alex Vause que más quisiera que ella también apareciera en la historia. De hecho me gustaría que varios personajes de series que me gustan aparecieran aquí. Pero no puedo ponerlas a todas. Lo siento también estabas entre los tres principales pero déjame que lo piense, tal vez haga otro. Gracias por tu apoyo
Evazqueen: regian es lo máximo tal como es y aquí vamos a ver su verdadera naturaleza sin olvidar lo que la hace única. Henry está ganando seguidoras en este fic ¿Quién lo diría? Elise muy pronto entrara en acción. Gracias por tus palabras me alegra que te guste la historia.
Mills: Regina mantendrá lo que la hace única, Alex se convirtió en personaje principal. Ella estaba pensada desde el primer capítulo. Gracias por tu apoyo
