Hola chicas lindas, antes que nada una súper disculpa por la demora en la actualización, no se si sepan pero soy maestra y pues como andamos cerrando el semestre, pues he tenido muchísimo trabajo (y aún tengo, aaaa ya quiero que sean vacaciones), bueno chicas muchas gracias a todas mis lectoras, y mil gracias más a todas las que se dan un ratito para regalarme unas palabras motivadoras, realmente me ayudan. Carmen no me mates, te prometo que el ¡desayuno llega! Y va a ser muy romántico (o eso espero). Bueno ya las dejo leer, hoy comienzo con un bello poema de Pablo Neruda, decidí colocarlo por que creo que habla de la fuerza del amor aún en tiempos adversos, espero les guste y pues nos ¡leemos pronto!

Recordarás tal vez aquel hombre afilado
que de la oscuridad salió como un cuchillo
y antes de que supiéramos, sabía:
vio el humo y decidió que venía del fuego.
La pálida mujer de cabellera negra
surgió como un pescado del abismo
y entre los dos alzaron en contra del amor
una máquina armada de dientes numerosos.
Hombre y mujer talaron montañas y jardines,
bajaron a los ríos, treparon por los muros,
subieron por los montes su atroz artillería.
El amor supo entonces que se llamaba amor.
Y cuando levanté mis ojos a tu nombre
tu corazón de pronto dispuso mi camino.

Pablo Neruda, cien sonetos de amor poema VXXIII

Errores Profesionales.

Histeria, el ambiente sereno y romántico de la noche se había tornado en histeria pura, la damas gritaban buscando a sus parejas y familiares, todo era un caos y él se sentía desesperado, buscaba con su mirada a su bellísima dama, al amor de su vida, pero no lograba verla; no quería que este ambiente creciera por lo que decidió intervenir para calmar a los presentes.

(Con tono imponente) Caballeros, damas por favor muestren compostura, no sabemos que ha sucedido, les voy a pedir que ocupen sus lugares en sus respectivas mesas, de esa manera podrán saber quienes de sus seres queridos no están presentes, mis hombres ya están investigando para saber que ha sucedido, les ruego tengan paciencia; el rubio se acerca al grupo de músicos y les indica que toquen una pista que ayude a tranquilizar a sus agitados comensales.

Albert se acerca a su mesa, sólo para comprobar que Candy esta ausente, en esos momentos nota que su pequeña no es la única persona que no esta en su mesa, esto lo hace sentirse aún más intranquilo, Alba se acerco para preguntarle lo que pasaba, pero él no encontraba su voz para responderle; tenía un mal presentimiento, sabía que el amor de su vida estaba en problemas, ahora sólo tenía una cosa en mente: encontrarla y ayudarla.

Albert salió al jardín allí George estaba organizando al personal de seguridad, para buscar a las personas que dispararon tan cerca de la mansión, el rubio estaba ansioso, no podía estar quieto necesitaba buscarla, así que se unió a uno de los grupos de búsqueda, varios caballeros y amigos de Albert habían salido para ofrecer su ayuda, ellos aún desconocían la gravedad del asunto, el mismo Albert desconocía la magnitud del problema, él sólo sabía que su pequeña no estaba bien, algo en su interior le advertía que ella sufriría mucho, y que tenía que encontrarla pronto para poder protegerla.

El rubio junto con tres personas más caminaban por el jardín de las rosas, gritaban el nombre de Candy buscaban desesperados, la noche estaba fría, unas densas y enormes nubes se cernían sobre el firmamento, haciendo más difíciles los esfuerzos par descubrir los acontecimientos recientes, en el momento que Albert iba a dar por terminada la búsqueda en el jardín, logro percibir unos rosales que estaban trozados, se acerco temiendo lo peor, su corazón corría una carrera desesperada, tenía miedo, un miedo terrible y descontrolado, no sabía que haría si descubría que ese tramo sin flores ocultaba la figura de su amada, sabía que para que ella no respondiera a su llamado tendría que estar mal, su mirada se llenó de angustia, ¿cómo seguir con su vida, si ella estaba herida de muerte, cómo luchar con sus principios para no matar con sus propias manos al mal nacido que se atreviera a lastimarla?. –No, no debo pensar así, ella debe estar bien- al pensar esto se decidió con pasos firmes y seguros avanzó hasta toparse con una visión que lo desconcertaba.

(Ansioso, pero con un tono autoritario) Un doctor, pronto traigan un doctor.

(Preocupado) William que has descubierto, es la señorita Candy, ella esta bien

(Desolado) No George, no es Candy, es Arthur, esta herido y no reacciona, esto es preocupante yo los vi salir juntos, espero que él reaccione pronto, tiene que rendirme cuestas, me debe muchas explicaciones.

(Con tono paternal y tratando de tranquilizar al rubio) Voy a reorganizar los grupos de búsqueda, ya di la orden de que a nadie se le permita salir, debemos llevar al Sr. Smith a la mansión allí lo podrán atender, (serio) William necesitas ir a la mansión y explicar lo sucedido antes de que se haga un escándalo, no creo que sea prudente que calles la magnitud del problema, ahora necesitamos todo el apoyo de tus socios, además es conveniente indagar para saber sí nadie vio algo sospechoso.

(Con pesadez) George, creo que tienes razón ahora mismo me encargo de los invitados, por favor no le quites los ojos a Arthur, estoy seguro que él debe de saber algo, no permitas que muera, tal vez sea la única persona que nos pueda ayudar.

No te preocupes William, yo me encargo.

(En un tono triste y dándole una palmada en la espalda a su amigo) Gracias, George no se que haría si tú no estuvieras cerca para apoyarme. (Él solo asienta la cabeza al escuchar las palabras de su jefe y amigo).

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Su cabeza le dolía, era un dolor que le nublaba los sentidos, se sentía desorientada, no lograba distinguir nada sus ojos la traicionaban, sólo lograba percibir líneas difusas al tratar mover sus extremidades descubrió que estas se encontraban atadas, poco a poco iba afilando sus sentidos, aunque el dolor no la abandonaba, trato de gritar cuando percibió que estaba amordazada, sus ojos trataron de ver que sucedía pero sin ningún resultado, se exalto acaso esta punzada intensa y profunda en su sien le había robado la vista.

Angustia, angustia era la única compañera que tenía, no comprendía nada, esta sensación la ayudo a recuperar un poco de su lucidez, sus sentidos al fin comenzaban a aclararse, ahora ya era capaz de sentir la improvisada venda que cubría sus ojos, ahora recordaba lo que había sucedido, ella caminaba con Arthur cuando comenzó este dolor tan terrible; sí recordaba lo sucedido, pero definitivamente no lo entendía, ¿por que estaba amarrada, donde estaba, y que demonios sucedía?

A cada segundo que pasaba ella se tornaba más consiente de su entorno, sentía que… el piso se movía… eso era absurdo decidió, lo más probable es que sufriera un mareo a causa del martirio de su cabeza… guardó silencio ahora escuchaba voces… temió por su cordura pero… no podía ser una de esas voces le era demasiado familiar… -No, por favor Dios te suplico que me ayudes- pensaba esto desesperada al reconocer la voz de uno de sus captores, sabía que estaba en las peores manos, sabía que esto iba a ser un tramo duro y difícil de transitar, la voz de ella era garantía de eso y más, la voz de Elisa era garantía de que pronto entraría a una pesadilla, o más bien que ya estaba sumergida dentro de ella, y sólo le quedaba preguntarse ¿por qué?

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(Molesta, pero hablando en susurros) Imbéciles, les dije que eliminaran a ese inútil, pero no dentro de la mansión, ahora el estúpido de mi tío ya se dio cuenta de que la huérfana no esta y claro la esta buscando, seguro que pronto encuentran el cuerpo de Arthur, al menos se cercioraron de haber terminado el trabajo, (preocupada) sí ese idiota llegará a vivir nos arruinaría a todos.

(El líder de los mafiosos, un hombre alto, fornido, con una voz grave y arrogante le contesta) Jefa, cálmese no es posible que su ex, siga con vida yo soy un excelente tirador y le garantizo que le puse una bala justo en el corazón, de eso no se salva nadie.

(Histérica) Entonces, ni siquiera te asegurársete de haberlo matado, no lo revísate, no se supone que son profesionales, ¿cómo pudieron cometer semejante error?)

(Un hombre más compacto y con voz más juvenil, pero igualmente dura y amenazante le contesta) Jefa, cuida tus palabras, no olvides que no somos el tipo de personas con el que acostumbras trabajar. Si mi socio dice que el tipo esta muerto, esta muerto, ahora dinos que hacemos con la mercancía, la eliminamos…

(Interrumpiendo muy enojada) No, no pueden matarla aún, tenemos que hacerla pagar con sangre todo lo que me ha robado, sí sólo le disparan no sería suficiente para hacerlos pagar, ella tiene que sufrir, así como mi estúpida familia (golpea la cajuela) me oyes huérfana idiota, esto no va a durar poco, esto será largo y placentero, al menos para mi (termina con una carcajada siniestra)

(El líder de los rufianes contesta irritado ante el error que su jefa acababa de cometer) Jefa, basta, no podemos permitir que la mercancía nos identifique,(cruel) no es que valla a vivir para contarlo sí nos descubre… y también si no lo hace, pero aún así es arriesgado.

(Complacida por la forma de pensar de su socio) Charles, realmente adoro como trabaja tu mente.

(Fastidiado) Jefa, ¡recuerda sin nombres!

(Altiva) No es cómo si esa tonta nos pueda escuchar, ¿acaso no la golpeaste como acordamos?, ¿acaso ella esta consiente en estos momentos?

(Orgulloso) Claro que no jefa, la mercancía esta inconsciente, no cree que sea lo suficientemente fuerte, para inmovilizar a una insignificante mujer. Aún así no corra riesgos es mejor tratar de permanecer anónimos.

(Nerviosa al ver mucho movimiento en el bosque) quería que la escondiéramos aquí en la cabaña del imbécil del tío, pero gracias a su indiscreción ya no podemos pretender que la huérfana y el inútil huyeron juntos… (Gritando) como pudieron equivocarse así, (bajando la voz) ahora ya no podre regar el rumor de que Candy es una perdida, una mujerzuela, que fastidio quería destruir no sólo su vida también su reputación.

(Impaciente) jefa, no podemos perder más tiempo por planes inútiles, ¿adonde llevamos la mercancía, y por donde salimos sin ser vistos?

(Complacida) Bueno yo siempre estoy prevenida, y tenía mi plan B, (entró a la cabaña y sacó dos impecables, costosos y elegantes trajes masculinos) (imperativa) pónganselos, en las bolsas traen invitaciones a la fiesta, ustedes van a salir por la puerta grande, pretendiendo ser algún importante empresario, o algo así…

(Sorprendidos) Jefa, usted piensa en todo, ¿pero si nos revisan el auto?

(Con aire de superioridad saca las llaves de un mercedes) Me fue muy difícil hacerme de este coche sin que mi nombre se viera involucrado, así que cuídenlo, la cajuela tiene un fondo falso, allí metan a la huérfana, pero esta ves revísenla para cerciorase de que este inconsciente, si la idiota se despierta arruinaría todo; cuando estén fuera de la propiedad, diríjanse a esta dirección (les entrega un papel y con tono amenazante) encárguense de que el camino no sea placentero, sólo limítense a mantenerla viva, si ustedes la matan antes de que yo lo autorice no les doy la otra mitad del dinero, esta claro.

(Con una mirada siniestra) De eso no se preocupe jefa, no arruinaremos su diversión, y para sacarla traemos un sedante que siempre nos es muy útil en este tipo de trabajos.

Elisa le dirige una mirada de desprecio al auto, se da la media vuelta y antes de irse les dice: no olviden dejar el auto de Arthur con los otros así nadie podrá sospechar. El más joven de los mafiosos estaba sorprendido, usualmente las personas que eran así de maquiavélicas no venían en una envoltura tan hermosa, además de que no eran de una clase social tan privilegiada, estaba intrigado y… aterrado, esta mujer debía de tener una historia fascinante, aunque realmente pensaba que nunca se atrevería a acercarse tanto a ella como para indagar acerca de su pasado; -esta mujer es una plaga mortal disfrazada en finas sedas y buenas maneras- pensaba, definitivamente guardaría la distancia; ni las mafias más oscuras trataban de esa manera a su familia, debía andarse con cuidado, no quería terminar como el tal Arthur.

Ella estaba aterrada, las voces que había escuchado, no eran producto de su imaginación, no era tan afortunada, había escuchado todo, ahora sabía que ella no saldría viva de esta experiencia, la idea de la muerte nuevamente la perecía atractiva, si moría rápido, no tendía que soportar todo lo que Elisa tenía planeado para ella, sabía que se comportaba como una cobarde, pero podían pasar meses para que la encontraran, y esos meses serían largos y dolorosos, debía provocar a sus captores para que la mataran rápido y así su sufrir no se prolongara y justo al pensar esto se reprochó – Sí Albert me escuchara se pondría muy triste, yo le prometí que jamás me rendiría de nuevo, le jure que jamás volvería a atentar en contra de mi vida, no puedo perder su confianza otra vez… Tengo que ser fuerte… tengo que tratar de huir… pero ¿cómo? Bueno la primer oportunidad esta aquí, tengo que dar la mejor actuación de mi vida… tenía que distraerse, no pensar en lo que le sucedía, ¿qué podía ser lo suficientemente intenso como para transportar sus pensamientos lejos de aquí?… respuesta simple Albert, él y un desayuno pendiente, a eso se engancharía, esa platica pendiente sería su línea de vida, su salvación de la locura; modulo su respiración, tenía que ocultar su miedo, no, más bien debía erradicarlo e intentar actuar inconsciente, ese no es un look sencillo, pensaba ¿cómo saber sí lo hago bien?

Escucho cómo la llave giraba, sintió el aire fresco que se colaba en su prisión, se concentro fuertemente para soltar sus músculos, su vida dependía de que ocultara la tensión de su cuerpo.

(Emocionado) Esta mercancía es de primera, sí que nos va a divertir.

(El rufián más joven, contesta molesto) No, debemos mantenernos profesionales, sólo nos han contratado para llevarla de un lado a otro, no quiero verme involucrado más allá de eso, la jefa… no me inspira confianza, creo que en la primero oportunidad nos va a traicionar.

(Serio y pensativo) Hug, creo que estas en lo cierto Jerry, esa no es una dama de palabra, que pena, realmente me gusta la mercancía, (el hombre le pasa a su socio la dirección para que la memorice) ¿crees que puedas recordar el dato?, (el otro hombre asienta) entonces elimina la evidencia.

Jerry rompe la dirección y distraído por la figura de la rubia guarda sin poner mucha atención los pedazos en sus bolsillos, todos menos uno que cayó dentro de la cajuela del auto de Arthur; mientras el truhan sacaba a la rubia de su prisión, Charlie revisaba que el lugar estuviera limpio y que no dejaran nada que los delatara, el tiempo apremiaba por lo que no revisó el vehículo, necesitaban mover a la rubia tenían que sacarla de la propiedad Andrew cuanto antes.

Ella sentía como unas manos duras y frías la levantaban, pero eso no fue lo que la enervó más bien la manera en que la tocaron para moverla era lo que le repugnaba, definitivamente era innecesario que la tomaran de sus glúteos para sacarla, claro que sí ahora daba cualquier señal de inconformidad arruinaría su escape, pero no olvidaría esto, una vez que alcanzara su libertad vería que estos hombres llegaran a la justicia, por lo que había escuchado ella no era su primer victima, pero sí esperaba ser la última; Candy usaba todas sus fuerzas para lograr reprimir toda respuesta voluntaria o involuntaria a las asquerosas manos del tipo; sintió como la colocaban en una superficie dura, fría e incomoda, justo cuando pensaba en su plan de escape, escucho pasos que se acercaban a ella, inmediatamente percibió un aroma muy desagradable, como a… tabaco…, sudor y… alcohol; sabía que esta combinación no podía ser buena, entonces sintió como levantaban su falda, temió lo peor comenzaba a preparar su mente evocando la imagen de su príncipe, cuando sintió una punzada en su muslo, poco a poco se sumió en una ensoñación poco natural y muy oscura, sus sentidos se perdían, y con ellos su libertad.

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(Cansado) Sr. Andrew, me permite una palabras.

(Serio) usted dirá doctor Connors.

(Agobiado) Le voy a ser franco, odio andarme con rodeos, mire nuestro paciente esta muy débil, ha perdido demasiada sangre, necesitamos sacarlo de la mansión, pero… no se a donde debemos llevarlo, no creo que ningún hospital aquí cuente con lo que necesitamos para… salvarlo.

(Confundido) No entiendo, ¿qué es lo que pasa con Arthur?

(Abatido) Sr Andrew, el sr Smith, tuvo mucha suerte de que esa bala no impactara su corazón, pero… no tuvo la suficiente suerte ya que el proyectil perforó uno de sus pulmones, por lo que este se ha colapsado, esto es muy grave, él esta fuera de peligro por la perdida de sangre pero no creo que viva más de dos semanas con un pulmón así.

(Esperanzado) Dr. Unos socios y yo vamos a inaugurar un nuevo hospital, no estoy seguro hasta que punto esto sea de ayuda, pero tengo entendido que esta equipado con aparatos muy innovadores, tal vez tengamos algo que lo pueda ayudar; aún no esta oficialmente operando, pero dadas las circunstancias hoy mismo comenzamos a trabajar (nervioso) ¿sí contamos con lo necesario usted cree que pueda salvarlo?

(Optimista) Sí ustedes tienen el equipo correcto, es muy probable que podamos sacar el agua de su pulmón y lo logremos re inflar; sólo que debemos apresurarnos, voy a necesitar a su personal, para que me asista (tímido) ya tienen personal, cierto.

(Con voz firme) Uno muy bueno, (su voz se quiebra) Candy lo seleccionó y preparó.

(Con un tono alentador George se dirige al rubio mientras que el doctor se retira para prepararlo todo) William, no te preocupes, la encontraremos, con o sin la información que el Sr. Smith nos proporcione, (discretamente) ya se retiraron todos los invitados, a todos si excepción se les registró y se les pidió su invitación, muchos estaban ofendidos, pero les explique que los rufianes se podían haber escondido en sus autos sin que ellos lo supieran, y cómo todos quieren cuidarse a si mismos y a sus familias, me dejaron buscar libremente; (serio) creo que la Srta. Candy aún debe estar en la propiedad.

(Preocupado) No lo creo amigo, aún seguimos registrando la mansión, además muy pocas personas conocen Lakewood en toda su extensión, sería muy difícil que lograran esconderse en ella… a menos de que tuvieran ayuda de alguien cercano a nosotros… George dime has vigilado a Elisa, ella ha estado actuando muy raro, no quisiera saltar a conclusiones, pero… no confío en ella.

(Pensativo) Sabes William, después del accidente, entre varias veces al salón de fiestas, y no vi a tu sobrina en su mesa, pero… algo no me cuadra, ella tramaba algo junto con el Sr. Smith, tú sabes que ellos eran aman… (Guarda silencio ya que no quería ofender a su amigo con sus palabras) bueno ellos eran más que amigos.

(Ofuscado) Lo se amigo, yo también me he hecho esa pregunta con mucha frecuencia en esta noche, sí Elisa tuviera que ver con esto, Arthur no estaría debatiéndose por su vida, aún así no puedo descartarla como sospechosa, (casi susurrando) sabes a veces me pregunto si mi sobrina no estará mal, sus acciones cada vez son más extremas.

(Tranquilo) William ya no te tortures, el estado mental de Elisa por el momento no debe preocuparte; vamos a la biblioteca, te esperan.

La biblioteca de Albert estaba oscura y un silencio poco natural se podía percibir, la tensión de noche se había impregnado por toda la mansión, tres hombres están sentados a la espera, no habían encendido las luces, no eran necesarias, nadie hablaba simplemente se miraban unos a otros para poder comprender su presencia en la biblioteca, todos tenían un vaso con whiskey en sus manos, aún así nadie bebía, necesitaban sus sentidos al máximo, querían respuestas y para obtenerlas no podían entumecer sus mentes.

El rubio entró a su biblioteca, con paso firme e imponente, no podía derrumbarse, necesitaba que su andar fuera seguro, debía guardar apariencias, no las guardaba por cuidar el que dirán, más bien necesitaba demostrarse a si mismo que podía con esto, deseaba probarse a si mismo que él era capaz de sobrellevar la pena que lo asfixiaba, tenía que negar lo que en su interior sentía, tenía que negar que moría de miedo al pensar en que la lastimaran.

(Furioso) William, puedes explicarme que demonios sucede, vengo llegando de viaje cuando escucho los más disparatados rumores, llego a tu mansión y nadie se ha dignado a explicarme nada.

(Imponente y seguro) Lord Kelby, le garantizo que todos estamos tan faltos de información como usted, pero si me lo permite le explicaré todo lo que nosotros sabemos y todo lo que intuimos.

Continuara….