Capitulo nueve
"Crees ver tu verdadero ser en un espejo pero solo ves el reflejo de lo que otros ven"
-Hola Sr. Queen. Escucha Oliver la voz de una mujer que habla aceleradamente sin pausa –Megan Wilson, CEO de Fire Tech. Usted y yo tenemos asuntos que tratar...
Esa voz...
Oliver no puede creer lo que ven sus ojos. Es ella. Es ella... Su Felicity, en su oficina, justo frente a él. Ni siquiera recuerda haberse levantado de su asiento y haber llegado hasta ella, pero tenía que tocarla, así que se sostiene de sus brazos para comprobar si no es una alucinación suya pero ella no se desvanece. Es real, está aquí y volvió a él.
-Fe…li…ci…ty. Dice con reverencia Oliver y la mira directo a esos hermosos ojos que lo han perseguido desde el momento que la conoció. Tenerla cerca, sentirla viva fue como si le devolvieran el alma al cuerpo. Dios, tenía tantas ganas de besarla y… De repente pierde el equilibrio y cae al piso para ver como ella escapa de su oficina llevándose por delante a Rachel que llevaba una bandeja en la mano, con una taza de café que cae haciéndose añicos, esparciendo el oscuro líquido por todos lados.
Sin perder tiempo y sin preocuparse por Rachel, sale disparado en su búsqueda, no puede dejarla irse, no puede perderla otra vez. Como no puede esperar el ascensor, toma la salida de emergencia y recorre las escaleras de dos en dos procurando llevar en su mente el conteo de los pisos que baja el ascensor. Cuando llega con la respiración acelerada pero sin muestras de gran cansancio, ubica la puerta que da acceso a la recepción y la abre zafando la manilla por la fuerza e ímpetu que usa al girarla. Una vez allí mira en todas direcciones pero no puede verla por ninguna parte, sabe que no puede ir muy lejos porque apenas se están cerrando las puertas del ascensor, así que sale del edificio y mira calle arriba y calle abajo y la ve, está por subir a un taxi.
-¡FELICITY! Grita con todas sus fuerzas. Ve como se ubica en el asiento pero no le hace caso. Vuelve a gritar su nombre mientras corre detrás del taxi repitiendo su nombre una y otra vez. Sabe que ella lo escucha pero no le dice al taxista que se detenga si acaso parece instruirlo para que acelere. Cuando está a punto de perderla de vista ella voltea y le da una última mirada. Ve una mirada de confusión, pero es el pánico detrás lo que le hace desistir.
-Voy a encontrarte Felicity, te juro que voy a encontrarte. Las bocinas de los vehículos a su alrededor le acompañan hasta que se adentra a las paredes de QC. Obviando la mirada de los pocos curiosos que aún están en la oficina, sigue su camino sin darles importancia.
-Sr. Queen, yo… comienza Rachel pero Oliver la interrumpe con un movimiento de su mano.
-Necesito que me cuentes todo sobre ella. Exige con voz autoritaria.
-Yo no sé mucho señor, la señorita se presentó como Megan Wilson, las únicas credenciales que tengo es que es la CEO de Fire Tech una compañía de seguridad informática.
-¡Pues investiga! Quiero saberlo todo de ella…¡AHORA! grita Oliver.
Dejando a su EA Rachel con cara afligida, entra en su oficina y busca en el saco de su traje gris su celular. Marca el número de quien necesita y espera hasta que descuelga el teléfono. -Necesito que rastrees un número de placa para mí y me digas ¿en donde está? ahora mismo.
-Si Capitán. Deme unos segundos y…está en la ruta hacia Lamb Valley.
-¿Qué lugar de referencia puede ser al que se dirija? Pregunta Oliver, para nada familiarizado con la zona.
-Eso es fácil de investigar, entré al sistema para revisar la ruta del taxi, dato importante, y según la central se dirige al Starsera Hotel, es un lindo lugar, no muy llamativo e ideal para los turis…
Oliver termina la llamada y la charla innecesaria. Recoge todas sus cosas para salir de la oficina. Rachel al ver que va directo hasta el ascensor lo llama. –Sr. Queen, pero aún no he terminado con la información, deme unos minutos más y…
-¿Algo nuevo? Además de lo que ya sé. Se limita a preguntar.
-No señor.
Oliver al escuchar su respuesta vuelve a caminar sin decir nada, entra al ascensor y se va. No puede seguir perdiendo más tiempo, ahora mismo iba a reunirse con su Felicity.
""""""""""""""…."""""""""""""""
-Señorita….Señorita…
Megan estaba aún recreando los últimos momentos en su cabeza y no estaba prestando atención, hasta que el taxista dio una palmada para llamar su atención, sacándola de su estupor.
-Ohhh si, disculpe. Saca dinero de su bolso para pagar y baja del taxi, luego camina aceleradamente para poder llegar a la soledad de su habitación, necesitaba estar sola. Necesitaba procesar todo lo que había pasado en esa oficina, y para eso necesitaba tranquilidad.
Cuando llega a la puerta de la habitación, busca la llave e intenta introducirla en la ranura, pero sus manos están temblando y tarda unos minutos en ponerla correctamente y entrar a su habitación. Megan lanza sus cosas sin importar si caen al piso y se dirige al mini bar ubicado en una esquina, necesitaba un trago con urgencia, doble de ser posible.
Toma una segunda copa y siente como se va sintiendo más ligera. Ese agarre asfixiante va cediendo poco a poco y se permite relajarse por primera vez desde que salió de ese lugar. Levanta un pie para quitarse los tacones a la vez que apura el último sorbo del vaso. Deja los zapatos al igual que el vaso, ahora vacío, y comienza a caminar hacia al baño cuando escucha un ruido desde el ventanal.
-Debo estar media borracha. Asegura Megan al no ver nada. Guiando sus manos a su espalda, baja el cierre de su vestido rojo y deja que este resbale por su cuerpo, quedando en ropa interior de encaje negro. Después de dar otra mirada hacia la ventana sigue su camino hasta el baño, quería tomar un baño para aligerar ese peso que se aferraba a su corazón y que mejor que un largo baño para eso.
Oliver observaba desde su posición oculta en el balcón como se cerró la puerta del baño. Reflexionando su camino hasta el hotel, se encuentra debatiéndose consigo mismo el estar temeroso de enfrentarse a Felicity. Pero aunque ella no lo entienda, él tenía que verla ahora.
Por eso se había encargado de una reservación en la habitación contigua a la de ella, Megan Wilson… Y desde que puso un pie en la habitación fue directo al ventanal para salir al balcón situado justo al lado del de ella y que le daba la vía perfecta de entrada, pero cuando se disponía a entrar la vio de espaldas por lo que algo le hizo refrenar el ansia que tenia de abrir y hacerle saber de su presencia. Cuando ella volteo a ver, seguro porque percibió su mirada, se mantuvo oculto en las sombras.
Ahora que no podía impedirle la entrada, forzó la cerradura del ventanal y se adentró en el lugar. Vuelve a cerrar para que no note nada extraño y a la par que escucha el agua de la ducha correr registra las pocas cosas que tiene a su alcance y que pueden darle alguna pista de lo que pasa, ¿Por qué no lo reconoce? ¿Por qué usa otro nombre? Tantos ¿por qué?, y ni una pista que conteste nada. En su cartera, en una esquina cerca de la puerta, donde la había lanzado al entrar, ve su tarjeta de identificación, efectivamente decía Megan Wilson, canadiense, edad 26 años…CASADA.
Gira de repente al no escuchar nada procedente del baño y decide esconderse. La ira burbujea en su interior mientras procesa lo que acababa de enterarse. Esto tenía que ser una pesadilla, un mal sueño o la broma de algún hijo de puta retorcido.
Ella, ajena a estar acompañada continúa con su rutina y coloca una maleta pequeña encima de la cama, de esta saca un pijama de dos piezas de seda color verde bosque, y como es lógico se quita la bata de baño para vestirse. Oliver obvia respetar su intimidad, el ser un caballero murió hace mucho en lo que a él se refiere, y más aun con la ira corriendo por sus venas. Obligándose a comprobar que incluso su cuerpo era el mismo, admira cada trozo de piel disponible.
Por lo que parecen horas, la observa ponerse loción en todo el cuerpo, cepillar su cabello hasta secarlo, tomarse una última copa y luego meterse en la cama. Cuando apaga las únicas luces, deja la habitación en penumbras y sucumbe al sueño. Todo ese tiempo Oliver no había despegado sus ojos de ella desde su rincón oculto. Una vez que se seguró que ella dormía plácidamente, se acercó a la cama para mirarla de cerca. Dios, sigue siendo tan hermosa como recordaba, sí que había cambios pero nada que pudiese ocultar quien era, su Felicity.
Dejándose llevar por el impulso de tocarla otra vez, lleva su mano hasta su rostro, ligeramente pasa su pulgar por su mejilla y ve como ella inclina la cabeza en busca de su toque. La alegría que exploto en su pecho no tenía comparación con la que rivalizar, si acaso con los mismos momentos que vivió con ella en el pasado.
Aventurándose un poco más, roza sus labios con los de ella en un beso tentativo y siente como responde al beso, creyendo que se despertó, se aleja de ella para ver como aun medio adormilada aferra su mano y dice –Viniste. Y le regala una sonrisa sensual. Una sonrisa de amante.
En ese mismo momento toma una decisión y decide llevársela. Deja que vuelva a caer en un profundo sueño para liberarse de su agarre e ir a hacer los preparativos necesarios. Puede que no lo recuerde consciente, pero su cuerpo si e iba a tomarlo como una ventaja.
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Oliver salió de la habitación después de asegurarse que ella estaba bien y descansando plácidamente.
-Quiero vigilancia a cada segundo. Nadie puede tocarla pero tampoco pueden dejar que se vaya, entendido. Habla con los dos hombres fuertes y musculosos como montañas, miembros de la hermandad a su disposición.
-Si Capitán.
Oliver había sedado a Megan y se la llevo del hotel de forma discreta con los medios que tenía a su disposición por ser un Capitán del Bratva. Había llamado a unos cuantos hombres de confianza para que le llevaran todo lo necesario a la vez que organizaba una villa discreta que poseía aislada sobretodo alejado de ojos curiosos. En la cual estaban ahora mismo, se encargó de hacer una llamada rápida a Thea para informarle que cuidara de Connor porque tenía un viaje de negocios urgente y que solo estaría disponible en QC en la mañana, tiempo suficiente para arreglar algunas cosas para ganar unos días por lo menos con Megan.
Despidiéndose de sus hombres se va directo a la casa para que le dé tiempo de desayunar con Connor. Cuando llega están en la cocina ya con todo dispuesto para comer.
-Papi. Se levanta Connor a darle un abrazo de buenos días.
-Hey campeón, ¿Listo para ir al colegio? Comienza Oliver con tono juguetón esperando la réplica segura que no se hace esperar de boca de su hijo.
-Claro que no, tengo que comer primero. Le explica Connor como si el niño fuera él.
Lanzando una carcajada de pura alegría, levanta a Connor en sus brazos y se sientan otra vez en la mesa para iniciar el desayuno.
Thea que no había dicho una palabra desde que lo vio aparecer, lo mira de forma curiosa hasta que Oliver la mira en respuesta a su escrutinio.
-Hoy te ves….diferente. Le dice Thea, esperando que le dé una explicación.
-¿Diferente? ¿Cómo? Le devuelve en respuesta.
-No lo sé, pareces…te ves radiante. Afirma Thea. -No me malinterpretes porque me gusta, pero me pregunto ¿a qué se debe?, o ¿a quién? Especula al final con una sonrisa en su rostro.
Oliver le devuelve la sonrisa y evita sus preguntas, luego se centra en hablar con su hijo y deja de lado el interrogatorio de su hermana.
Cuando terminan de desayunar, Connor va a su habitación a terminar de arreglarse para ir al colegio y Oliver aprovecha para hablar con Thea de sus planes. –Necesito que lleves a Connor estos días con su abuela Donna, sé que no te molesta cuidarlo. Dice Oliver cuando ella intenta protestar.
-Pero también estarás ocupada y hace días que tengo pendiente dejarlo unos días con ella, y como estaré de viaje es el mejor arreglo. Voy a tomar una ducha rápida y llevo a Connor al colegio y en el camino le explico los planes, de acuerdo.
-Por mí no hay problema, así paso estos días con Roy. Se ponen de acuerdo con algunas cosas y cada uno toma su camino para iniciar sus tareas del día.
Oliver tomó una ducha rápida y luego buscó un pequeño bulto preparado para salidas improvisadas, revisa que todo está listo con lo indispensable y se dirige a la habitación de Connor. Cuando están en el auto camino al colegio Oliver le explica sobre los planes de los próximos días.
-Hey campeón, te vas a quedar unos días con la abuela Donna.
-¿Por qué papi? Aun no es fin de semana. Pregunta Connor con curiosidad por los cambios.
-Es que debo hacer un pequeño viaje, pero será solo por unos pocos días y como tu abuela tiene tantas ganas de estar contigo cambiamos los planes del fin de semana.
-Bien, eso quiere decir que pasaremos el fin de semana juntos, genial. Sonríe Connor desde su asiento.
-Así es campeón. Responde Oliver.
""""""""""""""…."""""""""""""""
Con todo arreglado sobre Connor, Oliver continúa su camino esta vez hasta la oficina. Rachel al verlo entrar se levanta apurada de su escritorio y lo sigue hasta la oficina.
-Esta es toda la información que he recopilado sobre la señora Megan Wilson. Le entrega un folder y espera alguna otra instrucción de su jefe.
-Eso es todo Rachel, estaré fuera unos días, solo vine a firmar algunas cosas y me iré dentro de una hora, cualquier cosa estaré disponible para comunicación a partir de mañana. Informa Oliver.
-Sí señor. Rachel sale de la oficina y se pone a trabajar, empezando con cancelar las citas de los siguientes días.
Oliver mientras, trata de adelantar algunos pendientes para que cuando llegue la hora de reunirse con su Felicity no haya nada que demande su presencia. Porque si algo tenía claro era que cuando se reuniese con ella no pensaba dejarla por un largo tiempo.
Flashback
Dios…que tedioso era ser CEO de una compañía pensó Oliver. A sus 21 años ya era él quien dirigía la compañía fortune de los Queen, todo debido al trágico accidente que arrancó de este mundo la vida de sus padres. Se suponía que darían un viaje para conmemorar una segunda luna de miel en el Queen`s Gambito, barco personal de la familia.
La noticia no pudo ser más devastadora e inesperada, no sólo para los hermanos Queen, también para toda la comunidad de Starling City. Todos los medios conocidos cubrieron la noticia, documentaron, especularon y hasta albergaron esperanza de que tal vez habían sobrevivido a la tormenta que hundió su navío en las aguas de las costas de China. Pero ni siquiera encontraron restos que recuperar, todo estaba en el fondo del océano.
Volviendo al presente, Oliver se estira un poco en su asiento y ¿por qué no?, sube sus pies para acomodarse un poco, olvidando la taza a medio tomar de café que había traído su EA hace una media hora. –Mierda. Exclama cuando ve sin poder hacer nada como se derrama todo el café en su laptop, en la cual estaba trabajando acuerdos de negocios pendientes de la compañía.
-Simplemente hoy no es mi día. Por si fuera poco en su intento de evitar que continuara derramándose más líquido se mancha la camisa blanca por todas partes. Oliver se da por vencido y toma el teléfono para comunicarse con el departamento de IT, necesita saber si se puede recuperar algo del desastre que ahora es su computadora. Espera lo que parece ser una eternidad y nada, como necesita cambiarse de ropa cuelga y llama en su lugar a su EA. –Crystal, puedes conseguir a algún técnico de IT, acabo de estropear mi laptop, si, lo más pronto posible, solo diles que es un asunto de café derramado. Con eso resuelto se encamina hasta el mini baño que está ubicado de forma estratégica en un rincón de la oficina, comprobando que aún tiene un traje disponible para cambiarse.
Entretanto…
Felicity Megan Smoak, repasaba en su cabeza ¿Por qué? siempre tenían que tocarle a ella los trabajos más sobrevalorados, con un master en ciberseguridad y ciencias de la computación, primera de su clase en el MIT, exactamente MIT, cualquiera pensaría que estaría participando codo a codo con los altos directivos de la compañía, pero no, parece que no comprendían la magnitud del lugar de donde había perfeccionado sus habilidades, que conste, sólo las perfeccionó porque desde que era una niña ya sabía cómo desarmar y volver a armar una computadora desde cero. Pero claro, tenían que enviarla a resolver un problema de café derramado, y nada más y nada menos que por el nuevo CEO de la compañía.
Cuando el ascensor avisa con su timbre característico que estaba en su parada, Felicity sale y ve a la asistente ejecutiva con un montón de papeles en su escritorio, parece que está bastante apurada la pobre piensa Felicity e imagina la montaña de papeleos de reportes que tiene que completar ella misma y otro que agregar a la lista cuando termine allí. –Hola, departamento de IT, reporte de avería. Se presenta Felicity mostrando su carnet.
-Si claro, puedes pasar, el Sr. Queen está esperando. Y le hace señas a Felicity para que entre a la oficina sin levantar la vista de su trabajo.
Sin más demora Felicity entra en la oficina pero no ve a nadie, así que imagina que está sola y comienza su dialogo con ella misma, manía que se le hace difícil de dejar aunque siempre está diciéndose así misma que no lo hará. –Bueno, parece que seremos tú y yo, pobre bebe, que te hicieron. Habla Felicity con la computadora como si fuera un pequeño bebe desamparado. –será que tiene dos manos izquierdas, bueno, ni siquiera sé si es zurdo o diestro pero mínimo será un idiota por haber dejado una taza llena de café al lado de una computadora, nunca hacen caso a las…
-Soy diestro por cierto, y no creo que esa sea la forma de dirigirte a tu jefe, señorita… Deja de hablar Oliver cuando la chica de camisa rosa y falda negra muy ajustada se da la vuelta para enfrentarlo. Cuando termina de dar la vuelta completa, Oliver echa un vistazo apreciativo de la chica que con sus balbuceos le había hecho salir sin siquiera haber terminado de abotonar su camisa. Comienza por recorrerla desde su peinado de cola de caballo, sus lentes de montura gruesa, los ojos gris azulados detrás de la montura, los labios de color rosa hasta los zapatos con diseño de pandas en las puntas, lo que le hace dar una pequeña sonrisa en respuesta.
Leyendo su nombre en el carnet de empleado que llevaba sujeto a su camisa decide presentarse ya que ella parece bastante distraída mordiendo un bolígrafo rojo que traía sujeto a su cabello pero que ahora parecía lo más interesante que podía hacer. – ¿Felicity Smoak? Mi nombre es Oliver Queen…
-Ohhh claro que se quién es usted señor Queen, actual CEO de QC, después de que su padre se ahogara, ahhh…yooo lo siento, vine a arreglar su sistema operativo, y por sistema me refiero al de la computadora, por eso estoy aquí, no para que usted me escuche balbucear, lo cual dejare de hacer en 3… 2… 1…
-Bueno, yo esperaba que me pudieras ayudar a resolverlo, o recuperar los datos del disco duro. Le explica Oliver.
-Si, por supuesto señor Queen. Responde Felicity sin poder dejar de mirarle el pecho, aunque intenta con todas su fuerza levantar su mirada hasta su rostro igual de perturbador. ¿Por qué tenía que ser tan lindo? Se pregunta.
-Por favor, llámame Oliver, señor Queen era mi padre. No me acostumbro a que me llamen igual. Confiesa Oliver sin saber ¿Por qué? sintió la necesidad de compartir eso con ella. Pero se sintió bien hacerlo.
-Bueno, mejor me llevo esto y me pongo a trabajar inmediatamente, le avisare cuando tenga lo que necesite, me refiero, a la información de su computadora. Felicity se apura en salir apresuradamente de vuelta al departamento IT.
Oliver ve su huida con una sonrisa en su rostro y termina de abotonarse su camisa para luego repasar lentamente los últimos minutos en su cabeza. Por primera vez después de lo que pasó en su familia alguien logra sacarle más de una sonrisa en la situación menos esperada. Lo más sorprendente era que quería volver a repetirlo. El resto de la tarde Oliver no pudo dejar de pensar en ella, Felicity Smoak y lo más crucial era que quería volver a verla y esta vez no pensaba dejarla fuera de su vista por un muy largo tiempo.
Presente
-Starling City, cuanto tiempo que no pisaba esta ciudad. Dice Slade cuando baja de la avioneta privada que se había encargado de hacerlos llegar a su destino con ciertos cambios en su ruta para despistar a los curiosos.
-Ahora eres sentimental. Le responde Isabel en tono despectivo y con cierta burla.
Con una mirada mortal Slade emprende el camino hasta el vehículo que los está esperando en la pista de aterrizaje. Mientras más rápido se pusieran en movimiento mejor, tenían una reunión que planificar para ese fin de semana. Aunque lo ideal, piensa Slade, era que hicieran la reunión ya, no obstante los miembros que debían asistir llegarían solo para el fin de semana, y con justa razón, cada uno tenía una diana en su cabeza en este país, sobretodo en esta ciudad.
-Tengo confirmación de China White y Adam Hunt. Empieza Isabel a repasar los nombres de la lista con Slade. –Esta misma noche me asegurare de que todo esté en orden y el lugar limpio.
-Bien, todo debe salir de acuerdo al plan. Que confirmen al informante dentro de Queen Consolidated, necesito tenerlo cubierto lo antes posible.
Lo que Slade no sabía era que sus planes estaban a punto de irse en la dirección opuesta a la que tenía planeada, todo estaba en marcha pero en dirección hacia la verdad, la cual ha estado oculta ante la vista de todos por tres largos años. Pero ya era hora de que se supiera todo.
Había llegado la hora de la verdad.
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Megan deja escapar un suspiro pesaroso, por el dolor de cabeza que le hace latir las sienes, es como un martilleo que le perfora los sentidos y le hace abrir los ojos quejándose en voz alta –No volveré a beber en mi vida. Dios ¿que tenía ese whisky? Aun medio adormilada se sienta en la cama para luego intentar ponerse de pie, ahí es cuando lo ve, sentado en un sillón con la mirada clavada en ella.
-Hola Megan.
