Aquella noche
Advertencia: Este capítulo y el siguiente tienen un contenido sexual muy explícito. Pero... es una pareja que lleva anhelando en secreto este moemnto desde hace años, y tienen que desquitarse.
Capítulo 9
Ella le tomó las manos y se levantó, tirando de él.
-"Vamos al dormitorio"
A Booth sólo le salió de la garganta un gruñido afirmativo, mientras la seguía, ella aún arrastrándolo de una mano. Al borde de la cama, ella hizo deslizar la camisola sobre sus caderas, quedando ante él completa y magníficamente desnuda. Orgullosa de mostrarse así ante él, sin ninguna vergüenza. Ella misma estaba sorprendida, esto no le había sucedido hasta ahora con ningún hombre. Él la miró, admirativo, maravillado.
-"Eres preciosa, no he visto nunca una mujer más bella"
Atrayéndolo hacia sí, Temperance le desabrochó la hebilla del cinturón, sonriendo. "Con que Cocky... vamos a ver como se porta ese cocky..." Cremallera abajo y fuera zapatos, pantalón y calcetines. La erección, sujeta aún por el boxer, era más que visible, y no hacía más que crecer, según se iba liberando de impedimentos... con un movimiento rápido, Booth se deshizo de su última prenda. Ni siquiera abrieron la cama, se tumbaron encima besándose con ansia. Estaban listos, más que listos. Hacía seis años que esperaban para esto.
Booth se colocó sobre ella, mirándola interrogante. Ella asintió, mientras levantaba sus muslos dejándole espacio para conquistar, territorio por explorar.
-"Te quiero" Dijo Booth, "Te quiero, te quiero, te quiero..." seguía diciendo mientras se deslizaba con suavidad dentro de ella, mientras ella arqueaba su cuerpo y levantaba sus caderas para recibirlo, mientras sus bocas se unían otra vez en un beso tierno.
Y entonces empezó el dulce ritmo, suave, con la delicadeza de la que es capaz un hombre enamorado, un hombre que busca el placer de su amada antes que el propio. Un ritmo acompañado de besos en la boca, de besos en el perfecto cuello, en los armoniosos hombros, y en el pelo, en los ojos... Y más besos, un pecho, y otro. Labios y lengua expertos y delicados, correspondidos con suspiros y besos devueltos en un perfecto entendimiento.
-"Más fuerte" Ella estaba llegando al clímax, se volvía más exigente. Booth la miraba admirado, mientras incrementaba el ritmo y el impulso de sus penetraciones. Ella echaba la cabeza hacia atrás y no podía evitar que sus suspiros se convirtieran en gritos. Más y más fuerte, más y más rápido, volviéndola completamente loca... Booth contempló cómo ella llegaba al orgasmo, sintiendo sus convulsiones, su pérdida de control... las contracciones de placer de la vagina de ella sobre su pene al alcanzar el punto álgido hicieron que él también alcanzara su propia culminación y acabara enterrando su miembro completamente en ella mientras se derramaba en su interior, fundidos ambos en un solo ser.
Pasaron mucho tiempo así, abrazados, pegados, él aún dentro de ella. Los jadeos dejaron paso a los besos suaves, a las caricias... sus pieles no querían despegarse, sus labios querían seguir tocando al otro, sus narices no querían otra cosa que oler la otra piel, el pelo...
Se durmieron. Completa, relajada y felizmente dormidos, estrechamente abrazados, totalmente desnudos... así les encontró el amanecer.
