No puedo creer que ayer olvidara el cumpleaños de mi hermana. Llegué de trabajar y estaba toda mi familia en mi casa, y yo con cara de «Khé stá pazando akí?». Ya luego no pude ni acercarme a la laptop T_T
#Gato.
No sé qué está pasando con la página, que no actualiza la fecha de actualización desde hace algunos días y tampoco me llegan las notificaciones de actu a inbox. De hecho, tengo que sortear un mensaje muy molesto para poder subir cada capítulo, orz.
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IX: De bola de pelos y ojos azules
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—Bien, entonces nos vemos mañana, Sasuke.
La tranquilidad y espontaneidad con la que aquel dijo eso dejó perplejo a Sasuke lo suficiente para que no pudiera emitir sonido alguno mientras lo observaba alejarse con parsimonia.
¿Cómo había llegado hasta ese punto?
Volvía del colegio cuando un agudo sonido llamó su atención, y al reconocer al dueño del mismo, no dudó en acercarse a la pequeña caja abandonada junto a un poste de luz. Una pequeña bola de pelos anaranjados le dio la bienvenida con un maullido igual de agudo que el anterior. Sasuke observó al pequeño gato que no tendría más de algunos días de nacido. Él regresaba todos los días por ese camino y nunca había visto esa caja allí; a lo largo de la mañana lo habían abandonado a su suerte. Por reflejo más que por razón, miró en todas direcciones con la leve esperanza de que el responsable estuviera aún por allí.
No estaba, eso era más que obvio. Devolvió la mirada hacia la bola de pelos, que volvía a maullarle, mirándolo en todo momento con sus enormes ojos amarillos. Con una fina sonrisa exenta de toda la ironía que siempre le prevalecía, se hincó con una rodilla al suelo.
—¿Quién te dejó aquí? —le preguntó, acariciándolo con suavidad bajo el mentón. Tampoco lo pensó mucho antes de levantarlo, sacándolo de la prisión de paredes de cartón. El gatito maulló y tensó el cuerpo, asustado y nervioso, pero tan pronto como Sasuke lo dejó sobre su regazo, encontró cobijo en la tibieza de su uniforme y en la amabilidad de su trato.
—Esos bastardos. Si los tuviera en frente los golpearía hasta quedarme sin manos.
Sasuke no pudo evitar el sobresalto que la repentina aparición le provocó: un joven de cabello dorado y grandes y curiosos ojos azules estaba inclinado a su espalda, con las manos apoyadas en las rodillas y el rostro demasiado cerca del suyo. Preguntándose cuánto tiempo llevaría ese chico allí y qué tanto habría visto, frunció el ceño, enojado consigo mismo por haber bajado tanto la guardia.
—Hola, amiguito —ignorándolo, aquel continuó hablando, esta vez dirigiéndose al gato en su regazo. La sonrisa impresa en sus labios a Sasuke se le antojó demasiado luminosa, pero no lo suficiente para desplazar la incomodidad inicial—, ¿o eres amiguita?
A continuación, el «recién llegado» se incorporó sólo para volver a inclinarse, esta vez junto a Sasuke, quien no le quitaba la mirada. Extendió una mano para acariciar a la bola de pelos, y soltó una ligera risilla cuando la sintió ronronear a gusto.
—Me llamo Naruto —le dijo mirándolo esta vez a él, pero sin privar de sus caricias al animalito. Aunque Sasuke hubiera tenido intenciones de contestar no habría podido, ya que el auto-presentado Naruto agregó de inmediato—: ¿Te lo quedarás?
Ambos bajaron la mirada hacia el gato, que ronroneaba y se restregaba a la mano de Naruto, buscando más de su contacto. A Sasuke la imagen le pareció de lo más enternecedora.
—Sí.
Luego de eso, se vio regresando a casa con Naruto pisándole los talones y charlándole sobre cosas sin sentido, algunas referentes a su vida, que a él le importaban nada. Aunque tampoco había podido decirle que lo dejara en paz y se fuera.
—Bien, entonces, nos vemos mañana, Sasuke. Te la encargo.
Ah, sí, en algún momento de la charla, Naruto había conseguido sacarle una presentación y, al parecer, también una especie de permiso para ayudarlo a cuidar de la bola de pelos.
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Luego subiré el drabble/viñeta correspondiente de hoy :^)
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Bis bald!
