Llamadas
Es de noche y Lavi esta recostado en la cama mirando el televisor con aburrimiento mientras en su mano derecha sostiene el control remoto.
- Estoy aburrido y cachondo… mala combinación, podría ir a violar a mi inocente hermana menor que está durmiendo en la habitación vecina. Necesito distraerme con algo. –Lavi dirige su mirada hacia el buro viendo su celular que lo toma. –Llamar a una de mis amiguitas no es opción, mucho menos ir a buscar a algunas. No puedo dejar sola a Yumeko y tampoco puedo traer mujeres a casa… esto de ser responsable de un menor es un fiasco. –el pelirrojo bufa con fastidio. –Sigo cachondo y aburrido, necesito distraerme.
El pelirrojo mira en su agenda los números telefónicos el de Allen.
- Oh mi amigo Allen, tengo mucho que no platico con él. –sonriendo travieso marca el numero y se pone el celular frente a la oreja, el teléfono estuvo timbrando hasta mandarlo a buzón. —ese condenado moyashi debe estar dormido o en el peor de los casos follando con Lenalee… y yo sigo aburrido y caliente. –el pelirrojo bufa y busca otro número telefónico para ver a quien más molesta.
Kanda está sentado en la cama, recargando su espalda en la pared y leyendo tranquilamente un libro de medicina. A su lado, acostada de lado esta Akira completamente dormida, cubriendo su desnudez con una sabana mientras el peli-azul solo viste un pantalón de pijama.
El celular de su novia suena por lo que voltea hacia el buro y lo toma. Su seño se frunció al ver que se trata de Lavi, así que contesta dispuesto a recordarle el día de las madres por hablar tan noche, pero su insulto se queda en la garganta al oír una respiración acelerada en el otro lado de la línea.
- Ando cachondo mamacita dime que traes puesto. –dice de forma pervertida y respirando de forma más acelerada Lavi al otro lado del teléfono.
- Cabrón pervertido hijo de puta. –una vena se hincha en la frente de Kanda quien se quiere meter al teléfono para matarlo por andarle haciendo llamadas obscenas a su novia.
- Oe Aki-chan te cambio la voz.
- Te mato. –dice amenazante.
- Yuu-pon solo bromeaba. –dice burlón al otro lado de la línea. –Se buen niño y pásame a Aki-chan para echar el chisme con ella.
- Jodete. –dice cortando la llamada y apagando el celular que después dejo sobre el buro y siguió leyendo su libro.
- Qué suerte, me contesto Yuu-pon. –Lavi sonríe de forma socarrona y rebusca otro número en su agenda para después sonreír de forma traviesa.
Kanda chasquea la lengua ahora es su celular el que sonó así que estira su mano tomándolo y sin mirar quien es lo
contesto, ósea no muchas personas tienen su número, no se imagino que quien le hablaría seria…
- Papacito ando caliente, dime que traes puesto. –se oye decir de forma pervertida al otro siendo acompañada por una respiración acelerada.
- Enserio te voy a matar. –dice amenazante teniendo una vena hinchada en la frente.
- Si mátame pero en la cama papazote. –dice juguetón, Kanda gruñe furioso y esta por colgarle. – ¡Felicidades Yuu-pon, supe que te nos casas y amarraras a la más difícil de las mujeres!—exclama enérgico.
- ¿Lavi me podrías hacer un favor? –pregunta serio.
- El que quieras compadre.
- Ve al baño, busca el ácido para retretes y bébetelo.
- Si hago eso me muero Yuu-pon.
- Esa es la idea pendejo. –sin más cuelga la llamada y apaga su celular.
- Lo admito, fue ingenioso con el insulto ahora. –Lavi mira divertido su teléfono. – ¡ay! Fue lindo mientras duro. –un profundo suspiro sale de sus labios. –pero sigo caliente y aburrido. –el pelirrojo pone el celular sobre el buro y vuelve a tomar el control remoto, comienza a cambiar los canales hasta que se topa con una película pornográfica, y le deja ahí, viendo con interés como se follan entre dos a una tipa que gime como loca.
El pelirrojo sigue viendo la pantalla mostrándose aburrido, el porno no lo estimula, puesto que ya no es un adolecente que se calienta con ver eso, ya sabe lo que es el sexo en todo el sentido de la palabra.
Lavi entrecerró los ojos imaginándose a él penetrar de forma salvaje a su hermana menor y comenzó a sentir ese cosquilleo de excitación. Mete su mano entre las cobijas, adentrándola en el pantalón de su pijama y toma su miembro aun flácido, comenzando a masajearlo, de arriba abajo, estimulando, sintiendo como se va poniendo duro.
- ¡Onii-chan! –se oye que lo llaman del otro lado de la puerta, seguido de un toque en esta.
El pelirrojo se sobresalto sacando su mano de sus pantalones justo cuando su pene ya esta alzado. Y maniobro con el control remoto para sostenerlo y apagar la televisión.
- ¡¿Qué pasa?! –dice exaltado, mirando hacia la puerta la cual se abre despacio.
- Tuve una pesadilla. –Yumeko se deja ver con ojos llorosos, mejillas sonrojadas y mirada temerosa, viste una pijama infantil rosa con un gran conejo blanco en medio, consiste en un pantalón de algodón y una blusa de mangas largas. – ¿Puedo dormir contigo?
- No lo creo. –dice mostrándose aterrado.
- Por favor… en verdad tengo miedo y… y extraño a mi mami. –la niña esta por romper el llanto, acongojando el corazón del pelirrojo.
- Está bien. –dice resignado, odiándose por excitarse más al verla con esa expresión, temiendo no poder controlarse, lamentándose por no poder negarse a su petición, y es que en verdad se ve temerosa.
Yumeko se mostro feliz porque su hermano acepto y corrió hacia él, cuando llego a la cama se quito las pantuflas y brinco a la cama, quedando alado de él y lo abrazo. Lavi se tenso, sintiendo como se pone más duro con percibir su aroma.
- ¡Gracias! –Yumeko le da un beso en la mejilla y se acuesta acurrucándose a su lado.
Tenerla tan cerca y estando excitado, percibiendo su aroma no ayuda mucho en su cordura, viéndola ahí tan indefensa, sabiendo que están solos.
- Yumeko. –su voz sonó mas ronca y se acostó de lado, quedando de frente a la niña.
- ¿Mande? –Yumeko lo mira curiosa, esa inocencia lo está matando.
- ¿Recuerdas la regla de hermanos?
- ¡Si! –responde enérgica.
- ¿Quieres que hagamos cosas de hermanos que nadie más debe saber más que tú y yo? –Lavi acerca más su rostro a ella haciéndola sonrojar por la cercanía, pero mostrándose emocionada por la proposición, jugara con su hermano eso hará que olvide su pesadilla.
- ¡Si! –exclama mostrando su emoción y Lavi sonríe de una forma que ella jamás le ha visto.
- Bien. –Lavi toma una de sus manos y la mete bajo las sabanas mientras con la otra se baja el pantalón sacando su miembro duro y pone la pequeña mano de su hermana sobre este.
- ¿Qué haces onii-chan? –pregunta curiosa, bajando la mirada para ver que es esa cosa dura que está en su mano, por lo que alza la sabana sorprendiéndose al verlo que es. – ¡Onii-chan, no me hagas tocar tu pipi! –exclama avergonzada, y sorprendida no sabía que esa cosa que dijo su mami se llamaba pipi de los niños era tan grande, a su papi nunca se lo vio cuando se duchaban porque él siempre lo hacía con short, solo vio dibujitos de ellos cuando su mami le hablo de la diferencias de niños y niñas, y ahí no estaba así de grandote, no entiende como su hermano esconde eso con la ropa.
- ¿Por qué no? siento rico que me toques mi pipi. –Lavi le toma la muñeca, impidiendo que la niña suelte su pene.
- Pero mi mami dijo que no debo tocar el pipi de los niños y nadie más puede tocar el mío. –Yumeko alza la mirada curiosa.
- Y mami tiene razón, pero esa regla no se aplica en hermanos. Tú puedes tocar el mío y si quieres puedo tocar el tuyo. –lo admite; la situación, la inocencia de ella se le hace tan excitante siente como su pene palpita ansioso y como su pre semen sale.
- ¿Enserio? –pregunta curiosa y Lavi asintió, pero Yumeko baja la mirada al sentir algo viscoso. –Onii-chan me estas mojando de pipi mi mano. –dice algo asqueada.
- No es pipi, es semen y sale porque me da placer que toques mi pipi.
- ¿Enserio te da placer? –Yumeko se muestra más curiosa.
- Si… ¿tu quieres darle placer a onii-chan? –Lavi le sonríe de forma cálida, no haciendo contraste con ese brillo lleno de morbo en su ojo.
- Si. –dice tímidamente.
- ¿Y quieres que hagamos cosas que hermanos hacen y nadie puede saber más que ellos mismos?
- Si.
- Esta es una de esas cosas.
- Entiendo. –los ojos de la niña muestran decisión, si ese es un juego, uno que le gusta a su hermano y el cual solo puede hacer con ella lo hará. – ¿Qué hago onii-chan? –pregunta curiosa.
- Tómalo con ambas manos. –Lavi se acomoda mejor, quitando completamente la sabana, y quedando boca arriba. Yumeko obedeció lo que le dijo, hincándose en la cama, alado de él. –No lo aprietes mucho que duele. –Lavi entrecierra los ojos, sentir sus cálidas manos envolviendo su pene es demasiado placentero y Yumeko aflojo un poco el agarre. –Así, sostenlo firme pero sin apretar, ahora mueve tus manos de arriba abajo.
- ¿Cómo? –Yumeko las empieza a mover. – ¿Así?
- Si, así. Empieza lento, yo te digo cuando aceleres.
Yumeko asintió, haciendo lo que su hermano le dice, mira concentrada como el pipi de su hermano se hace más duro y como más pre-semen va saliendo de su punta en pequeñas cantidades.
- Acelera. –Yumeko obedece y alza su mirada viendo a su hermano respirar agitado, con mejillas sonrojadas y ojo entrecerrado, se ve que lo está disfrutando mucho por lo que sonríe complacida, está haciendo algo que le gusta a su hermano. –Yumeko quítate la blusa. –ordena ronco y Yumeko detiene su acción.
- ¡No onii-chan, me da pena! –exclama avergonzada.
- Somos hermanos, no está mal que te la quites frente a mi… tu me estás viendo mi pipi ¿y me vez avergonzado?
- ¿Esta es una de esas cosas que hacen entre hermanos? –pregunta curiosa.
- Si… inspeccionan su cuerpo.
Yumeko asintió con entendimiento y se quito su blusa, dejándole ver al pelirrojo su torso desnudo, sus pequeños pezones sobre esos pechitos aun sin desarrollar. Eso acompañado con la expresión avergonzada de ella lo puso a mil.
Lavi la tomo de la cintura y la alzo haciéndola hacer una exclamación de sorpresa, pero se sorprendió al sentir como su hermano la sentó sobre el pipi de él haciendo que el de ella choque con el de su hermano sobre su pijama.
- ¿Qué haces oni…? ¡ah! –gime cuando su hermano tomo en su boca uno de sus pezones. –¡onii-chan me haces cosquillas! –exclama sintiendo una sensación agradable de cosquilleo el como él succiona sus pezones.
- ¿Te gusta? –Lavi alza la mirada, sacando el pezón de su boca, haciendo que su cálido aliento choque con el húmedo pezón, haciéndola estremecer, viendo como se sonroja más.
- Se siente rico.
- Hare que se sienta más rico Yumeko. –Lavi saca su lengua y sin apartar la mirada de los ojos de ella le da un lengüetazo al pezón. –mientras yo te hago sentir rico lamiéndote aquí, tu mueve tus caderas de arriba abajo, así. –Lavi posa sus manos en la cadera de ella y las mueve, marcando un ritmo, gruñendo al sentir como rosa su pene sobre la entrada de ella, siendo separados solo por la ropa. –Ahora hazlo tú. –Lavi baja su mirada y vuelve a tomar el pezón de la niña en su boca, succionándolo con deleite haciéndola gemir y que no pueda concentrase en marcar el ritmo en sus caderas como su hermano le indico, por lo que Lavi tuvo que moverla con sus manos aun en la cadera de ella.
Que su hermano le lama ahí se siente muy rico, le está gustando mucho, pero le extraña las sensaciones que siente, además esos sonidos que salen de su boca, no los puede controlar.
Lavi succiono y lamio ese pezón hasta ponerlo duro, por lo que se fue al otro repitiendo la misma acción.
- Onii-chan. –dice entre gemidos. –Ya no me hagas esto… creo que me hare pipi. –dice asustada por lo que Lavi alza el rostro. –Me estoy mojando en mi pipi y esta palpitando… ¿es malo eso? –pregunta preocupada.
- No, no es malo. Es bueno porque significa que estas disfrutando lo que yo te hago. –Lavi la toma de la cintura y la acuesta en la cama, para después bajarle los pantalones junto con las bragas haciéndola soltar un chillido de sorpresa. –hare que tu pipi se sienta mejor, tu solo relájate. –Yumeko asintió teniendo sus mejillas sonrojadas. –Abre las piernas. –avergonzada hace lo que su hermano le pide.
Lavi guía uno de sus dedos a la entrada de su hermana y lo mete, entro con facilidad, resbalándose ante los fluidos de excitación de ella. Yumeko se sobresalto al sentir la invasión, no le duele pero es incomodo.
- ¡Onii-chan sácalo, es incomodo!
- Ahorita se va a sentir rico. Yo tocare tu pipi así que sigue tocando el mío. –el pelirrojo se acuesta a su lado, quedando de lado y Yumeko asintió, estiro su mano hacia el pene de su hermano y lo tomo, comenzó a mover su mano de arriba abajo como lo hacía hace un momento y gimió al sentir como su hermano mete y saca el dedo, mientras con otro le acaricia más arriba de su entrada.
Con el dedo pulgar Lavi le acaricia el pequeño clítoris mientras con el otro lo está metiendo y sacando. El pelirrojo cierra sus ojos disfrutando como su hermana lo masturba, disfrutando masturbarla, imaginándose que lo que envuelves esas cálidas paredes no son su dedo sino su pene.
Su hermano tenía razón, comienza a sentirse rico, demasiado. Mas sonidos raros salen de sus labios, siente como un cosquilleo agradable pero extraño se instala en la parte baja de su vientre. Su pipi comienza a palpitar con más intensidad obligándola a apretar su pipi, sintiendo como envuelve el dedo de su hermano quien gruño de forma gatuna.
- ¡Onii-chan! –gime mas fuerte sintiendo como su cuerpo comienza a tener leves espasmos, teniendo sin darse cuenta el primer orgasmo de su vida.
Lavi al oírla gemir, sentir como envuelve su dedo no se pudo contener y se corrió disparando su semen en el vientre de su hermana menor.
Ambos respiran agitados después del orgasmo, teniendo sus mejillas sonrojadas y ojos nublados.
- ¿Qué hice maldita sea? ¿Por qué no puedo controlarme? ¿Por qué se me nublan los sentidos cuando esta Yumeko relacionada? –Lavi frunce el seño, mostrándose furioso consigo mismo.
- Lo siento onii-chan. –Lavi sale de sus pensamientos topándose con la mirada llorosa de su hermana. –estas enojado porque me hice pipi en tu cama ¿verdad?
- Para nada, eso pasa cuando nos tocamos así. Salen cosas de nuestros pipis. –le dice tranquilo, fingiendo una sonrisa amigable.
- ¿Enserio? –Lavi asintió. – ¿Entonces si te gusto?
- Me encanto, pero ¿estás consiente que esto solo lo puedes hacer conmigo y que no le debes decir a nadie, solo debemos saberlo tú y yo?
- Lo sé, no le diré a nadie… y no le tocare su pipi a nadie que no seas tú. –dice con desagrado la sola idea de tocárselo a alguien más le dio asco.
- Y nadie más tocara tu pipi más que yo. Así que no debes dejar que nadie más lo haga.
- ¡Entendido! –dice con firmeza, como soldado recibiendo ordenes.
- Ahora ve a ducharte. –Yumeko asintió y se puso de un brinco de pie. –Yo cambiare las sabanas y me duchare después que tu.
- ¿No quieres que nos duchemos juntos? –pregunta con inocencia.
- No, tengo que cambiar las sabanas y prepararme algo de comer… me dio hambre. –Lavi le guiña un ojo de forma juguetona.
- ¡Ahorita regreso onii-chan!—Yumeko da media vuelta y sale corriendo de la habitación, sin importarle su desnudez, igual ya se vieron desnudos y su hermano dijo que verse desnudos entre ellos está bien, así que no tiene por qué avergonzarse.
- Estoy enfermo, soy un maldito monstruo… y lo peor de todo es que quiero seguir haciéndolo, quiero corromper completamente su inocencia, hundirme en ella, hacerla mía hasta quedar satisfecho. –Lavi se pasa las manos por el rostro de forma exasperada.
- ¿Enserio?... entiendo, si comprendo.
Kanda comienza a despertarse ante el escándalo de su novia, perezoso abre los ojos viéndola de pie con teléfono sobre la oreja y solo vistiendo una camisa de él, eso fue suficiente para despertarlo, ama como se ve vistiendo solo sus camisas, no pudo evitar escanearla de arriba abajo, haciendo que se despierte también su amigo de allá abajo.
- ¡Claro! Póngame una cita para esta tarde. —dice emocionada. –Nos vemos sensei. –sin más corta la llamada y Kanda deja de mirarle las piernas para verla curioso al rostro.
- ¿Con que sensei tendrás una cita? –pregunta amenazante.
- Con mi ginecólogo. –Akira se encoge de hombros con indiferencia y Kanda se sienta en la cama, alzando ambas cejas.
- ¿Ginecólogo? Tomas citas con él cada mes y aun faltan dos semanas para la siguiente… ¿te sientes mal?
- No. Le hable porque le dije que quiero un bebé…
- Ese me lo pides a mí no a él. –Kanda sonríe de forma socarrona.
- Lo sé. –Akira entrecierra los ojos. –Recuerda que tomo pastillas, así que le informe y dijo que solo deje de tomarlas, pero igual vaya esta tarde para hacerme un chequeo.
- Oe, ¿vas enserio con lo del bebé? –pregunta curioso y Akira asintió.
- Pienso que es buen momento, ambos tenemos nuestras carreras… bueno aun sigues estudiando, pero ya trabajas como médico general y eso. –dice pensativa y Kanda alza ambas cejas. –Olvidaba que serás monje, entonces ¿tendremos que irnos a vivir a Kioto? –pregunta espantada, sentándose en la cama.
- No seré monje, seré medico. Hable con padre, rechazando el titulo así que ahora Hikaru será su sucesor, no yo. –dice despreocupado.
- ¡No me lo habías dicho! –exclama ofendida.
- No habíamos tenido oportunidad. –Kanda se encoge de hombros con indiferencia.
- ¿Por qué decidiste eso? Pensé que ibas a tomar tu lugar como sucesor. –Akira lo mira curiosa.
- Ser monje no es lo mío… quiero ser medico… —Akira le sonríe levemente, ya era hora que tomara él esa decisión. —pero retomando el tema del bebé… aun ni planeamos cuando casarnos y tu ya quieres un bebé.
- Si, ya lo quiero. –dice firme y Kanda roda los ojos, cuando se le mete algo en la cabeza no hay nadie quien la saque de ello.
- ¿Segura? Mira que un bebé es una gran responsabilidad Akira, no es algo que se tome a juego.
- Lo sé… ¿Qué no quieres tu un hijo conmigo?
- No es que no lo quiera, simplemente pienso que tú eres la que no lo ha pensado bien.
- Lo pensé bien y me ilusiona tener uno. –Akira hace un infantil puchero, acostándose en la cama y acurrucándose a su lado.
- Ya. –Kanda suspira con pesadez, solo espera que no se arrepienta ella cuando ya el pedido este en camino. –Tendremos ese bebé pero no quiero que te andes quejando después de esa decisión. –Kanda comienza a acariciarle el cabello y Akira alza su rostro mostrándole una expresión berrinchuda.
- No me quejare. –dice con seguridad.
- Oh lo harás, te conozco… bueno eso creo, siempre me sorprendes, como te dije ayer primero sales con que no quieres amarrarte mas y ahora sales con que quieres un bebé y eso te amarra de por vida a mi ¿lo sabes? –Kanda la mira divertido.
- Lo sé. –Akira marca más su mueca.
- Enserio, bien dicen que los loqueros están más locos que sus pacientes, tú eres prueba de ello.
- ¡Oye! –exclama ofendida.
- Dejando de lado eso ¿cuándo nos casamos?
- No seas impaciente. –dice con reproche.
- ¿Yo impaciente? Tu eres quien quiere un bebé ya y me reprimes al querer casarme cuanto antes… no me culpes por querer que nuestro hijo nazca dentro del matrimonio, soy tradicional, además no quiero que de grande nuestro hijo saque cuentas y se dé cuenta que lo hicimos antes de casarnos, si es niño no me importaría mucho pero si es niña querrá hacer lo mismo. –Kanda frunce el seño no agradándole la idea de tener una hija que la desvirguen chica.
- Exagerado. –Akira roda los ojos. –En estos años casi nadie llega virgen al matrimonio, muchos llegan ya con la espera de su primer hijo. Para cuando el nuestro tenga nuestra edad ya será de ley no llegar virgen al matrimonio. –dice con mofa y Kanda frunce mas su seño. –Pero qué más da, igual nos casaremos así que escoge la fecha que quieras.
- Cuanto antes mejor, si quedas embarazada pronto no habrá mucha diferencia, así nuestro hijo no sacara cuentas. –dice con firmeza y Akira roda los ojos. –Ya que estamos en esto tengo solo una semana más de vacaciones en el trabajo, quince días más de vacaciones en la universidad ¿no crees que debemos ir en esta semana a casa de tu padre?
- ¡¿Qué?! –Akira se sienta de golpe y lo mira espantada.
- No hagas un drama esta vez. –Kanda suspira con fastidio.
- ¿Por qué quieres ir con mi padre?
- No seas boba, para avisarles de la boda… aunque no le vaya a pedir permiso de perdido como respeto le debo avisar, después de todo uno de sus espermas será mi esposa… okey, eso sonó asqueroso. –dice cayendo en cuenta de eso y haciendo mueca de asco.
- Yuu existe el teléfono, una llamadita y le avisamos… ahí lo conoces el día de la boda. –Akira sonríe de forma forzada.
- Ya está dicho. Iremos mañana, vayas o no vayas tu iré, así que o vas conmigo o voy solo, tu decide.
- Ve solo. –Akira le sonríe amigable.
- Oe comienzo a pensar que no es que no quieres que vaya sino que no quieres ir. –Kanda entrecierra la mirada.
- Es que es eso exactamente. –Akira se rasca la nuca.
- Akira iremos, esta dicho. –dice con firmeza.
- Pero Yuu… —Akira infla los mofles haciendo un infantil puchero.
- ¿Qué tanto miedo te da? Solo vamos, les decimos que nos casamos, y nos venimos… no creas que tengo tantas ganas de quedarme en casas ajenas. —Kanda roda los ojos exasperado.
- No quiero. –dice firme. –Si le quieres avisar solo llámalo y ya.
- Eso es informal Akira y yo soy tradicional, así que iremos. –Kanda comienza a enojarse.
- No. –dice firme.
- Akira… luna de miel en Londres.
- Vamos mañana mismo. –Akira le sonríe amigable y Kanda sonríe satisfecho, es bueno sobornándola, después de todo si la conoce bien.
Lavi está frente a la estufa cocinando un omelette que voltea con su mano derecha, maniobrando con el sartén mientras que con su otra mano sostiene el teléfono que tiene sobre la oreja.
- Enserio eres estúpida, dejarte chantajear por un viaje a Londres. –dice divertido. –Trabajas y ganas muy bien, bien te lo pudiste costear tú.
- ¡Pero tengo años queriendo ir con Yuu! –se oye decir de forma berrinchuda a su amiga del otro lado del teléfono. –Ahora ¿qué hago? Sabes como es mi padre…
- No, no lo sé, la verdad solo me has hablado un poco de él.
- Pero sabes lo elemental.
- A si, tu padre es un raro, tu madrastra una bruja y tus hermanos molestos… una hermosa familia. –le dice burlón.
- Jodete.
- La jodida eres tu cariño, ahora ni modo, aceptaste casarte y eso conlleva ir a que tu novio conozca a tu familia.
- Si tanto quiere conocerla que vaya solo. –dice indignada.
- Pero ya te chantajeo, así que te jodes.
- Enserio hable contigo para desahogarme pero me sales peor.
- Amore no soy psicólogo, ese es tu trabajo el mío como amigo es decirte la verdad. Así que ni modo.
- ¡Jodete maldito pedófilo!
- Ese fue un golpe bajo Aki-chan. –dice indignado, pero su amiga corto la llamada. –maldita mal agradecida. –Lavi fulmina con la mirada el teléfono, como si la estuviera fulminando con la mirada a ella. – ¡Jojojo…!, hora de joder a Yuu. –Lavi marca otro número telefónico y espera impaciente a que suene.
Kanda está sentado en uno de los sillones de la sala viendo el televisor pero alza la mirada al oír los pasos de su novia cerca viéndola entrar furiosa a la sala, y aventar el teléfono al sillón, cayendo alado de él.
- ¡Lavi es un idiota! –exclama furiosa.
- Dime algo que no sepa. –dice sin mucho interés regresando su vista al televisor.
- Me iré a bañar, ya va ser hora de mi cita con el ginecólogo. –dice indignada, ni el consuelo de su novio puede tener, los hombres son unos malditos.
- Iré contigo. –le avisa, no le pregunta y Akira gruñe furiosa por eso, comienza a odiar a los hombres.
Su celular comienza a sonar por lo que lo saca del bolsillo delantero de su pantalón, ahora si checo quien le habla, aprendió la lección, así que al ver de quien se trata simplemente ignoro la llamada y guardo nuevamente su celular.
- Con que ignorando mis llamadas. –Lavi sonríe travieso, mete el teléfono de casa al bolsillo trasero de su pantalón y del delantero saca su celular, mientras con maestría pone el omelette sobre un plato con una mano con la otra teclea en su celular.
Kanda sintió su celular vibrar por lo que lo saco nuevamente viendo que tiene un mensaje de Lavi, con fastidio lo abre, no lo culpen, la curiosidad le gano, el idiota no suele mandarle mensajes.
De: Conejo idiota
Yuu-yuu que lastima que hayas ignorado mi llamada y yo que tenía pensado hablarte de tu suegris, ya sabes algunas advertencias porque aunque no lo conozca en persona Akira me ha hablado de él en sus borracheras.
- Hijo de puta. –Kanda gruñe furioso por lo que rápidamente marca el número de Lavi y se pone el teléfono sobre la oreja.
- Eso fue rápido cariño. –responde juguetón.
- Habla. –ordena.
- ¡Mira, las cosas se piden por favor! –dice meloso y de forma cantarina haciendo que Kanda gruña nuevamente pareciendo un perro rabioso.
- Por favor habla. –dice tétrico.
- Si que debes estar urgido por saber del suegris, mira que pedirlo por favor. –dice burlón.
- No me obligues a ir a tu departamento y matarte… sabes que lo hare. –Kanda se muestra más amenazante.
- Por las buenas cualquiera. —dice con sarcasmo. –Bueno queridísimo tu suegris es muy, pero muy estricto. Si te ve con cabello de nena… ¡hay no ya lo vi todo!—exclama dramático.— Seguro no deja que Aki-chan se case contigo y se la lleva lejos, él no permitiría que su hija mayor se case con un hippy afeminado. –dice con mofa y Kanda frunce el seño. –Por cierto su papi es dueño de un resort ¿sabías?
- Si. –dice entre dientes.
- Pues tengo entendido que tu suegris tiene un carácter difícil, y por eso Aki-chan se la pasa peleando con él. Como dije muy estricto y es muy liberal… por eso Aki-chan es así también… bueno, tiene una madrastra que es una bruja, y dos medios hermanos menores que son molestos según sus palabras, la menor es mujer y el mayor es hombre… am y siempre ha dicho que estar en su casa es una batalla por la supervivencia y creo que no lo dice en sentido figurado.
- ¿Es todo?
- Es todo. –sin más Kanda corta la llamada.
- Pendejo al pensar que me diría cosas que no se… bueno lo primer que dijo no lo sabía. –Kanda toma su coleta con una de sus manos.
Akira está dentro de la ducha disfrutando de su baño, tiene tiempo para relajarse y no permitir que esos mugrosos hombres le arruinen la vida.
- ¿Akira a qué horas es tu cita? –Kanda abre la puerta del baño, viéndola dentro de la tina.
- En dos horas.
- Perfecto. Regreso en menos de una hora.
Sin más Kanda sale del baño ante la mirada extrañada de Akira que se encogió de hombros restándole importancia y siguió disfrutando su baño.
Sentados disfrutando del omelette que hizo Lavi se ve al par de hermanos.
- Onii-chan no sabía que se comía omelette como comida, pensé era desayuno. –comenta curiosa.
- No me culpes, no he ido al súper y solo había para hacer omelette, además no quedo mal. –comenta despreocupado.
- Mmm…—Yumeko entrecierra la mirada.
- Aun me queda una semana de vacaciones, ¿qué dices de ir a Hokkaido? –comenta divertido, sonriendo burlón.
- ¡Seria genial, siempre he querido conocerlo! –exclama emocionada.
- Jojojojjojo quiero ir de colado con esos dos… además es bueno, estando en otro lado seguro mi perversión será controlada. Si, buena decisión he tomado. –Lavi asintió dándose la razón a sí mismo.
Akira acaba de salir del baño y va entrando a la cocina. Viste unos jeans celestes y una blusa de cuello color roja que le queda ceñida y es lisa. Su cabello aun esta algo mojado por lo que se puso una toalla sobre los hombros para no mojarse la blusa.
La chica se sirve un poco de agua, ya que ese cálido baño no solo la acaloro sino que hizo que le diera sed. Mientras bebe oyó como la puerta es abierta y cerrada.
- ¡Estoy en casa!
- ¡Bienvenido! –Grita Akira dejando de beber para después empinarse nuevamente el vaso oyendo como los pasos se acercan a la cocina.
- ¿Akira? –Kanda entra a la cocina y nada mas lo hizo la pelinegra dejo de empinarse el vaso y escupió el agua, su mandíbula se desencajo y sus ojos se ensancharon.
- Que sucia. –dice con desagrado viendo el liquido que escupió. –Ya quita esa cara de pendeja, solo me hice un corte. –dice con fastidio, pasándose una mano por su cabello que ahora le lleva debajo de la nuca, cortado en pequeñas capas que inician desde el inicio de sus ojos.
- ¿Por qué? –Akira lo apunta anonadada.
- Solo quería un cambio y ya. –dice con fastidio.
- Pero desde que te conozco tú… no… nunca… ni las puntas.
- Para empezar habla bien que pareces retrasada. –dice mostrándose más fastidiado y Akira quita su mueca anonadada para mirarlo ofendida. –Lo sé, pero me dieron ganas de cortármelo, además ser un doctor con cabello largo es antigénico cuando se quiere ser cirujano, así que me lo tendría que cortar tarde que temprano y decidí temprano.
- No sé porque no te creo que ese sea el motivo. –Akira entrecierra la mirada.
- ¿Acaso no te gusta? –pregunta brusco y hasta molesto.
- Admito que te vez sexy, de hecho mucho mejor. –Kanda sonríe arrogante. –pero no puedo evitar sorprenderme, desde que te conozco has tenido el pelo largo que llegues con el cabello corto es de sorprenderse.
- Si se me ve bien no te quejes… igual me lo tendría que cortar, además me quiero ahorrar el tener que batallar con tu padre oponiéndose a la boda solo por tener cabello largo. –Kanda voltea su rostro a un lado.
- ¿Qué tiene que ver el viejo con tu cabello? –Akira lo mira como si fuera un retrasado.
- Tu padre es estricto ¿no?
- ¿Ah? –Akira alza ambas cejas, no entendiendo de donde saco eso.
- Por enden ve a los de cabello largo como hippy.
- ¿Quién te dijo esa pendejada? A mi padre le va y le viene el corte de cabello, para él todos los hombres que no sean él o mi hermano son unos bandalos o hippy como quieras llamarlos. –Akira se encoge de hombros con indiferencia y Kanda desencaja la mandíbula. –Es un homofóbico de primera, odia a todo ser masculino que no sea él… si a mi hermano lo acepta es porque es su hijo y no le queda de otra, pero cuando nació quiso darse un balazo por tener un varón por hijo, él quería puras hijas… con cabello largo chance te aceptaba más fácil en su casa, sería algo femenino que viera en ti… ahora has cortado toda posibilidad de ello. –Akira se encoge de hombros con indiferencia y sigue bebiendo agua.
- Lavi hijo de puta. –Kanda es rodeado por un aura tenebrosa.
Kanda va saliendo de la habitación, lleva puesto unos jeans negros, una playera ceñida color blanca de cuello de tortura, encima una gabardina negra que le llega a la altura de las rodillas la cual lleva abierta. El peli-azul carga un maletín mediano donde va la ropa de él y de su novia.
Akira va atrás de él, la chica viste unos jeans desgastados y una sudadera color roja que le pertenece a su novio por lo que le queda holgada. Su cabello lo lleva suelo, dejando que caiga en cascadas sobre su hombro. En su hombro derecho cuelga su neceser.
- Enserio no tienes que irte tan formal, con que te vayas casual está bien… no tienes que impresionar a nadie. Si el viejo no te acepta me da igual, él no decide por mí, por otro lado por el simple hecho de ser hombre ya te odia. –Akira se encoge de hombros con indiferencia.
- No trato de impresionar a nadie, ya te lo dije. –dice furioso y Akira se volvió a encoger de hombros.
Kanda se pasa una mano por su nuca, se siente desnudo con el cabello corto, odia y re odia a Lavi, por su culpa se lo corto.
Kanda abre la puerta y es rodeado por una intensa aura asesina, las ganas de cometer asesinato están ahí y su víctima frente a él sonriendo de lo mas campante, razón por la que su ojo está cerrado.
Akira se detiene alado de Kanda y alza ambas cejas al ver a Lavi sonriendo de oreja a oreja a su lado Yumeko con la mandíbula desencajada al ver a Kanda.
El pelirrojo viste unos jeans azules, una playera ceñida de mangas largas de color verde seco encima una chamarra de piel que la trae abierta y le llega a media espalda. Y unos botines de casquillo en color negro.
Yumeko lleva puesto unos jeans celestes, una blusa color blanca de mangas largas, encima un abrigo azul y una bufanda blanca rodea su cuello, sobre su cabeza trae un gorrito de invierno color azul, y deja caer su cabello en cascada sobre sus hombros.
- ¿Qué hacen aquí? –pregunta curiosa Akira.
- ¡Los acompañaremos a Hokkaido! –exclama Lavi emocionado.
- ¿Quién los invito? –Akira entrecierra los ojos y Kanda sonrío de forma tétrica.
- Si mi suegro odia los hombres Lavi está incluido… bienvenido a mi tortura. –Kanda amplía su sonrisa tétrica.
- Yo me auto-invite. –Lavi abre su ojo y desencaja la mandíbula al ver a Kanda. – ¡No me lo creo, te lo creíste! –Lavi suelta la carcajada y una vena se hincha en la frente de Kanda.
Akira entrecierra más los ojos, no necesita ser un genio para saber quien hizo que su novio se corte el cabello inventándole cualquier pendejada, pero se encoge de hombros restándole importancia, Lavi le hizo un favor, su novio se ve más sexy con el cabello corto.
- Ríete cuanto quieras gusano que ya pagaras pronto esto. –el aura asesina de Kanda aumenta mientras las femeninas se sorprenden porque no se le eche encima a Lavi para matarlo.
- Vele el lado bueno Yuu-pon, ya no pareces nena. –dice entre carcajadas.
- Si ¿verdad? –responde tétrico haciendo que todos lo miren como bicho raro, incluso Lavi dejo de reír, ya debería estarlo matando, tal vez el corte de pelo le cambio el humor.
Continuará
O.O esta vez lavi saco su perversion con yumeko y el muyculero uso ssu don paraa manipular la mente de las personas O.O enserio ke si ya seatrevio a hacer eso, ¿que seguira? XD
spero les haya gustado el kap
muchas gracias por sus reviews
cuidense
besos
kriss
