Sailor Moon no me pertenece.

Novia Rechazada.

El primer beso.

Lita estaba arreglando la cama que compartía con su amado Andrew cuando este entro en el cuarto riendo de muy buena gana, incluso tenía sus brazos cruzados sobre el estómago, parecía muy divertido.

- ¿Qué sucede?- Ella se le acerco.- No dejas de reírte.

- Yo solo me rio de mi venganza o mejor dicha nuestra venganza.

- ¿Nuestra venganza?

- Oh es cierto anoche no puedo explicártelo.- Andrew se sentó en una silla con mesa que había cerca de la ventana, ya más calmado.- Siéntate aquí conmigo, dejame que te cuente.

- Bien.- La castaña se sentó en el lugar que su amado le señalo, en sus piernas.- Cuéntame.

- ¿Recuerdas a Ruerd?

- ¿El chico que ayuda a traer la leña?

- El mismo, le pedí que fuera al bosque y me trajera cierta planta que al contacto con la piel provoca comezón.

- ¿Andrew que hiciste?

- Pues me vengué de la bruja que se atrevió a golpear a mi mujer.- Le dijo él.- ¿No notaste que anoche tarde en llegar a la cena?

- Pues sí.

- Antes de ir al gran salón visite el cuarto de aquella bruja y restregué la planta entre las mantas de la cama, y por lo que vi hace un momento no paso buena noche.

- ¡Andrew! Lo que hiciste no estuvo bien.- Pero de pronto ella comenzó a reír de buena gana.- Supongo que es tu forma de despedirte de ella.

- Es cierto, antes de ayer Darien me dijo que se iban hoy y por todo el movimiento en el patio puedo ver que no se equivocó.

- Me alegra, Lady Serena resiente la presencia de esa bruja en esta casa.

- Yo solo me siento mejor al saber que esa mujer tenía su merecido.- Murmuro el rubio mientras acariciaba la mejilla antes abofeteada.- No me gusta pegarle a las mujeres por mucho que esa bruja se lo hubiese merecido.

- Gracias.- Lita lo beso.- Aunque tu venganza es algo extraña me alegra saber que cuento con tu protección mi amor.

- Siempre Lita, siempre te protegeré.

Mientras escuchaba el ruido de la gente trabajando a su alrededor Serena Daba su acostumbrado paseo por los patios de entrenamiento del castillo, la gente a su alrededor la saludaba muy alegremente, de pronto a lo lejos diviso la figura de su marido, como siempre dando a sus hombres las órdenes del día, decidió entonces cambiar de rumbo, después de todo era lo que siempre hacia para no importunarlo.

- ¡Serena!- Demasiado tarde, su marido ya la había visto, venia caminando hacia ella.

- Buen día mi lord.- Trato de mostrarse tranquila.- Hay mucho movimiento.

- En especial porque dentro de poco Malachite y Beryl se irán.

- ¿Ya se van? Su estadía ha sido muy corta.

- Si, han decidido abandonar mi castillo por su propio bien.

- ¿Ha pasado algo malo mi lord?

- Muchas cosas a decir verdad, descubrí a Malachite en su cuarto con una de las criadas casadas del castillo. . .

- Oh no.

- Además aquella bruja de Beryl no hacía más que crear malestar entre mi gente.

- Y eso es algo que no se debe permitir.

Sorprendido por haber sido comprendido por su esposa, Darien se la quedó mirando, era la primera vez en que se sentía aliviado de contar con la aceptación de una de sus ideas, por lo general Andrew discutía con él antes de apoyarlo.

- Serena esta tarde yo. . .- La miro a los ojos.- Tengo que ir a la aldea. ¿Quieres venir conmigo?

- Yo. . .

¿Estaba soñando? ¿Habría perdido el juicio? Pero nada le indicaba que era así, así que lo mejor era darle una respuesta a su marido. Personalmente se moría por pasar con él aunque fuese un corto tiempo, por lo que le sonrió de buena gana.

- Claro mi lord, me gustaría ir a la aldea con usted.

- Bien, después de la comida del mediodía partiremos.

- Si.

- Bien ahora te sugiero que te quedes por aquí, si quieres ver aquel para irse de nuestro castillo.

Las palabras de su marido seguían sorprendiéndole, el que haya dicho nuestro castillo la alegraba, todo parecía indicar que él le estaba dando la oportunidad de acercarse como esposos.

- Si mi lord.- Le sonrió.- Yo estaré cerca a la espera de la partida de los huéspedes.

- Bien, ahora tengo que dejarte, nos vemos después Serena.- Su esposo inclino su cabeza y se alejó.

Mientras lo miraba ir en otra dirección se quedó pensado, su marido no dejaba de sorprenderla desde el primer día de matrimonio, pero ahora el cambio era radical, el que se hubiese acerca dado sin necesidad de hablar de algo de importancia le indicaba que quizá su lord ya estaba aprendiendo a confiar en ella.

- Buen día Serena.- Andrew le hablo desde atrás de ella, estaba acompañado de Lita.

- Buenos días mi lady.- Lita le sonrió.- Hace un maravilloso día.

- El mejor.- Murmuro encantada.- Por la tarde iré a la aldea con mi lord.

- ¿De verdad?- La pareja hablo al mismo tiempo.

- Me dijo que tenía que ir a la aldea a ver unos asuntos y me invito a ir con él.- Les explico.

- Un gran avance por lo que veo.- El rubio parecía contento.

- Yo cuidare a Chibi Chibi mi lady.- Ofreció la castaña.- Así usted podrá salir en tranquilidad con lord Darien.

- Muchas gracias. . .

- Miren, los cridas ya están subiendo las cosas de Beryl al carro.

Ambas mujeres se volvieron en la dirección en que Andrew les indicaba, los criados estaban preparando el carro para irse prontamente, pocos momentos después la pelirroja iba caminando hacia el grupo del clan de la oscuridad, estaba por partir.

- Tenemos que despedirnos.- Darien la tomo del brazo para su sorpresa.- Aunque sea por cortesía.

- Lo sé.

Acompañada de su marido tuvo que acercarse hasta donde estaba aquella bruja de Beryl, quien no dejaba de rascarse, al verlos ir la pelirroja le debido una cruda mirada de odio, esa mujer la odiaba y todos se habían dado cuenta de eso, en especial su esposo quien al notar la expresión de la mujer hablo con voz fuerte.

- Ni tu ni tu hermano han respetado mi casa.- Declaro su marido.- Tú al importunar a mi esposa y a la gente que trabaja aquí y Malachite por intentar involucrarse con una mujer casada.

- No puedes culparme de lo que haga mi hermano.- Intento defenderse la mujer, Serena puso ver que tenía el cuello rojo.

- Beryl ya nos vamos.- El aludido se acercó llevando de las riendas de su caballo.- Mi hermosa Lady Serena, espero que me busques cuando decidas que ya no soportas estar con tu esposo.

- Malachite. . .

- Que tengan un buen viaje.- Murmuro Serena a modo de mediación entre su esposo que evidentemente estaba por perder los estribos y el peliplateado que solo quería provocarlo.

- No te hagas la buena mujer.- La acuso Beryl.- De seguro quieres que nunca volvamos aquí.

- No lo niego, ambos solo han causado problemas en el castillo de mi esposo.

- Serena tiene razón.- Se sorprendió al ver que su marido le puso el brazo sobre su hombre, dándole así un gran apoyo.- Las puertas ya están abiertas para que salgan.

De modo que a los pocos minutos Serena tuvo la satisfacción de ver la caravana del clan de la oscuridad irse, respiro profundamente al ver que esa amenaza a la que tanto había temido no había dado buenos frutos para Beryl, ella seguía casada con lord Chiba y al parecer las cosas entre ellos podría ir mejorando.

- Bien esa molestia ya se fue.- Darien le hablo cerca del oído.- Daré las órdenes para que tu yegua sea preparada para salir después de la comida.

- Muchas gracias mi lord. . .

- Darien.- Le dijo él.- Me gustaría que comenzaras a llamarme Darien.

- Si.- Respiro hondo.- Darien.

- Así me gusta.- Al ver los ojos azules de su esposa se vio reflejado en ellos.- Bien yo. . . Iré a ocuparme de mis asuntos, nos vemos después.

- Claro Darien.

Luego de comer y cuando Darien le informo que partirían dentro de poco, Serena tuvo que tomarse el tiempo de explicarle a la pequeña Chibi Chibi por qué no podía ir con ella a la aldea, era algo complicado tratar de hacerle ver que tendría que quedarse en el castillo.

- Pero yo quería ir contigo.- Murmuro la niña sollozando.

- Cariño no sé a qué hora volveré con mi lord, el viaje puede resultar agotador para ti.- Le explico ella con mucha calma, ya que deseaba ir pronto a los establos para encontrarse con su esposo.

- Pero. . .

- Chibi Chibi.- Intervino Luna, quien le guiño un ojo.- Es hora de que te bañes.

- Ve con Luna mi cielo, yo no tardare el volver.

Por la propia Luna se había enterado de que Chibi Chibi adoraba bañarse sobre todo porque podía jugar con el agua, en silencio agradeció a la mujer mayor y salió del interior del castillo, afortunadamente su marido no parecía enfadado con su retraso.

- Lo siento mi lord. . .

- Darien.- Interrumpió él sonriéndole.

- Darien, es que Chibi Chibi no quería dejare ir.

- Supuse que ella se molestaría un poco.- Darien hiso unas señas y un chico de a lo menos unos quince años se le acerco llevando a Dulce.- Vamos, entre antes salgamos más tiempo tendremos tu y yo.

Aquello la dejo sin habla, de pronto sintió la manos de su esposo en sus caderas, la estaba alzando para ponerla sobre la yegua, mientras trataba de darle las gracias sentía su cara arder, como si tuviera fiebre. Salieron del castillo bajo la atenta mirada de todos lo que trabajaban en los alrededores, pero no tardaron en llegar al camino para ir a la aldea.

- Háblame de ti Serena.- Le pido Darien de pronto.

- ¿Qué le hable de mi?

- Claro, eres mi esposa.- Le sonrió.- Cuéntame algo de ti, de tu vida cuando era una niña.

- Pues me gustaba jugar con las otras niñas, las hijas de las criadas que servían en el castillo, además de ver entrenar a mi hermano mayor.

- Kenji, hace poco más de dos años lo vi en la corte, al parecer le está yendo muy bien., tiene gran reputación.

- Antes de que nos casáramos me entere de que será padre muy pronto.

- Entiendo.- Darien la miro.- Bien sigue contándome tu infancia.

- Me gustaba ver cocinar a mi madre, aprendí mucho de ella.

- ¿Sabes cocinar?

- Considero que toda mujer, sea una mujer humilde o una lady debe aprender algo tan básico como lo es cocinar.

- Mi madre cocina de maravilla, hacia tartas de frutar deliciosas.

- Mi madre siempre me conto que tu madre era una hermosa mujer que conquisto a primera vista a tu padre.

- Él siempre decía eso, que había caído a sus pies a penas la había visto.- Darien recordaba claramente las palabras de su padre.- Recuerdo que decía esto: Tu madre solo tuvo que mirarme a los ojos para que estuviera dispuesto a pelear contra todos para obtenerla.

- Comprendo.

- Ello fueron muy felices durante años, hasta que ella murió. . .- Noto el cambio en el tono de voz de su esposo.

- ¿Sufriste mucho cuando ella murió?

- Yo comenzaba mi carrera como caballero, no pude estar con ella en sus últimos días de vida.

- Lo siento yo no debí preguntarte. . .

- No digas eso, eres mi esposa puedes preguntarme lo que quieras. . .

- No si eso significa provocarle malos recuerdos.

Darien miro a su esposa con mucho cuidado, años de experiencia le aseguraban poder cabalgar sin poner mucha atención en el camino, ahora se enfocaba en Serena, esa chica hacia todo para complacerlo, le habían dicho Andrew hace no muy poco tiempo, y ahora quedaba demostrado aquello, ella parecía sufrir con su dolor, y lo que más le sorprendía era que se mostraba muy sincera.

- Serena.

- Dime.

- ¿Sabes hacer tartas de fruta?- No tenía idea de porque había hecho esa tonta pregunta, pero quería una respuesta.

- Pues si se, mañana puedo ir al bosque y buscar moras, vi muchas hace unos días que Sali a explorar los bosques cercanos con Lita.

- ¿Fueron la dos solas?

- Andrew no lo permitió, hiso que un chico de nombre Will fuera con nosotros.

- Ya veo.- Al menos su amigo había hecho algo sensato.- Me gustaría ir contigo a recoger moras, cuando era niño lo hacía con mi madre.

¿Acaso Darien la intentaba comparar con su madre? Aquello no le gustaba, era como si necesitara una figura materna más que una esposa.

- Claro, podemos ir juntos.

El resto del camino fue ella quien hablo de su familia, procurando siempre de no nombrar a su hermana mayor, después de todo Mina era a quien Darien amaba, no sería nada bueno que ella la nombrara, al llegar a la aldea fueron bien recibidos por la gente, las mujeres se le acercaron a saludarla y hablar con ella, mientras tanto la atención de su marido fue requerida por los hombres.

- Hay varias mujeres interesadas en aprender de usted sobre curar.- Le dijo una mujer de mediana edad.- Sobre todo las muchachas más jóvenes.

- Me alegra escuchar eso, estoy ansiosa por comenzar.

Mientras tanto un poco más lejos Darien escuchaba la charla de los hombres de la aldea, cuando había planeado ir con Serena no esperaba ser interrumpido por los aldeanos, pero como su lord debía escuchar sus quejas y sugerencias, esperaba poder tener algún tiempo para pasear por la aldea junto a su esposa.

- Las casas ya fueron reparadas mi lord.- Le dijo Angus, el hombre a quien Darien había nombrado como líder de la aldea.- Podremos hacer frente al invierno.

- Me parece bien.- Murmuro.- Cualquier otro problema debe ser resuelto antes de ese tiempo.

- Por supuesto mi lord.

- ¿Cómo crees que les este yendo?- Pregunto Lita a su amado rubio mientras ambos caminaban por los corredores del castillo.

- Mmm. . . Pues es imposible saberlo, ya me es bastante raro que haya sido Darien quien propusiese este paseo a la aldea.

- Lady Serena parecía muy contenta de ir con él.

- Ella estará contenta con cualquier pequeña muestra de interés de parte de Darien.

- ¿Andrew crees que lord Chiba la llegue a querer algún día?

- No lo sé preciosa.- El rubio la abrazo.- No lo sé, hace días que no puedo identificar el accionar de Darien.

- Todo lo que deseo es que lady Serena no va a sufrir.

- Eres muy amable mi amor.- La beso.

- Mi amor tengo que ir a sacar a Chibi Chibi de la tinaja. . .

- Le pedí a Luna que lo hiciera.

- ¡Andrew!- Ella se sonrojo.- No puedo faltar a mis labores cada vez que tu quieras. . .

- ¿Qué yo quiera qué?- Le pregunto el rubio al ver a su mujer perder el hilo de lo que decía.- Dime preciosa.

- Pues tu sabes. . .

- No lo sé.- Quiso provocarla un poco.- Anda mi amor explícame.

- Pues estar conmigo. . .

- ¿Y hacer qué?- Le tomo el rostro con ambas manos.

- Eso. . .

- ¿Qué es eso?

- Andrew ya lo sabes.- La castaña ya estaba tan roja como un tomate.- Por favor no me hagas decirlo.

- De acuerdo, no hare que lo digas si me das un beso.

- Bien.- La muchacha ofreció sus labios.

- Eres muy hermosa.- Andrew la estrecho contra su cuerpo y la levanto un poco, para su fortuna no estaba lejos de su cuarto.

- La gente te tiene mucho respeto.- Observo Serena cuando había tenido uno momentos a solas con su marido.- No he hecho más que oír elogios para ti.

- Del mismo modo que yo he escuchado elogios para ti.- Darien caminaba animadamente al lado de Serena mientras hablaban.- Los hombres envidian mi posición al tenerte como mi esposa.

- Yo solo me conforma en saber que estés contento conmigo. . .

- Muy contento.- Y para su sorpresa descubrió que decía la verdad, como fuese que había empezado su matrimonio estaba contento con ella a su lado.

- ¿De verdad?- Ella lo miraba insegura.

- Por supuesto que digo la verdad. . . Mirame Serena.- Se puso frente a ella.- Creo que podemos hacer un buen matrimonio, si ambos trabajamos para eso.

- Si yo creo lo mismo, de hecho es lo que quiero.

Al llegar al castillo la pareja se dividió pues ambos tenían tareas que hacer, por su parte Darien busco a sus hombres para darle instrucciones de las obras que se harían dentro de los próximos días, en tanto Serena corrió hasta su cuarto, aun no podía creer todo los buenos momentos vividos con su marido, habían conversado y reído con mucho animo.

- ¿Serena?- Darien la busco antes de sentarse en la mesa, ya era de noche y estaban a punto de comer.

- Si Darien.- Ella se volvió al escucharlo.

- No sé si lo recuerdas pero yo te dije que mandaría a hacer una capa para ti con el emblema de os chiba.- Darien le tendió algo.- Aquí está, espero que te guste.

-Muchas gracias Darien.- Ella tomo la capa y la extendió, el emblema de su familia estaba bordado en la parte trasera, para que todos lo viera.- Es hermosa.

- También tengo otra cosa para ti.- Darien le entrego un objeto dorado.- Es un broche de oro para la capa, hice que gravaran tu nombre en el.

La joven tomo con mucho entusiasmo el broche, sonrió al leer claramente la escritura, Serena Chiba, estaba emocionada con aquel gesto, verdaderamente no se lo esperaba, pero lo agradecía infinitamente, tomo contra su pecho tanto la capa como el broche.

- Los cuidare con mucho cuidado mi lord.

- Lo sé.- Darien la miro con una sonrisa en los labios.- La cena pronto se va a servir.

- Iré a dejar estas cosas a mi cuarto y volveré.

- Te estaré esperando.

- Si. . .

Darien sonrio al ver que Serena iba con rapides hasta las escaleras que daban acceso al siguiente piso del castillo, decidio esperarla sentado en la mesa, su amigo Andrew ya estaba ahí, por lo que tendría con quien hablar mientras estaba a la espera.

- Estas sonriendo.- Le dijo Andrew a modo de saludo.- ¿Qué ocurre?

- Se trata de Serena, le di una capa con un broche de oro y por su expresión me di cuenta de que no se lo esperaba.

- Veo que te estas llevando mejor con ella.

- Si, creo que ella se merece eso, que trate de tener una mejor relación con ella, después de lo que me dijo Luna acerca de que ella me ama. . .

- ¿Es que no te habias dado cuenta?

- ¿Tú también lo sabias?

- Darien. . . Darien. . . Darien. . .- El rubio palmo el hombro de su amigo.- Todos en el castillo se daban cuenta de eso, no puedo creer que no te dieras cuenta de lo que sucede a tu alrededor

- Yo. . . Yo. . . No lo supe ver.

Durante la cena Darien se mostró muy cordial con ella, y al parecer no era la única sorprendida, pues la gente a su alrededor lo miraba como si fuese la primera vez que él conversaba tanto con su esposa, de todos modos ella se sintió muy contenta de tener algo de la atención de su esposo.

Por la noche Serena llego a su cuarto, como siempre no le puso la tranca a la puerta, no lo hacía desde la primera noche que había pasado en ese castillo, naturalmente y a pesar de la buena relación que estaban comenzando a llevar no esperaba que Darien la visitara, fue hasta la cama y se quedó mirando la capa, era de lana oscura, y el bordado había sido hecho con hilos dorados, tomo el obsequio de su esposo y se la puso, la sujeto con el broche y corrió hasta el espejo, solo se fue a la cama cuando los ojos realmente comenzaron a pesarle.

A la mañana siguiente Serena estaba en la tarima del gran salón, solo era utilizada cuando el lord quería dar un mensaje a todos los del castillo, esta vez ella la estaba utilizando para estar a más altura de las mujeres que estaban un poco más abajo sentadas escuchando lo que les explicaba.

- Esta es manzanilla.- Les dijo mostrándole una flor de hojas blancas y centro de color amarillo.- Se usa como para sedar a las personas, sobre todo cuando es necesario hacer un trabajo que haga que la persona sienta mucho dolor, aunque algunos utilizan cerveza o whisky.

Cuando entro en el salón vio a su esposa sobre la tarima, todas las mujeres la escuchaban como si fuera un religioso en misa, al parecer las lecciones de su mujer sobre el arte de curar eran muy populares, pero el hecho de que su esposa estuviese rodeada de otras mujeres y no parecía notar que él estaba ahí lo molesto, se suponía que toda la atención de su esposa debía estar enfocada en ella, pero no era así, gruño al ver que era ignorado.

- Tranquilo.- Andrew estaba cerca suyo, al parecer lo había escuchado.- Ya están por acabar.

- ¿Cómo lo sabes?- Se volvió hacia el rubio, estaba apoyado en la escalera de fría piedra.

- Porque estoy aquí desde que comenzaron y Serena dijo que la última planta que mostraría seria aquella que tiene en la mano.

- ¿También estas interesado en sus clases?- Pregunto tratando de ocultar lo molesto que estaba, en donde estaba su esposa aparecía Andrew el poco tiempo.

- Siempre es bueno aprender un poco más.

- . . . Y eso es todo por hoy.- Dijo de pronto Serena.- Espero que esta lección les haya gustado.

¡Por fin! Tras despedirse de todas las mujeres su esposa pareció notar su presencia, ella iba caminando hacia él, sonriendo como siempre, aquella sonrisa había comenzado a provocarle estragos en su interior desde ayer, era algo que nunca había sentido, de modo que no sabía cómo reconocerlo.

- Buen día Darien.

- Tus lecciones parecen interesantes.

- Te vi muy interesado, estabas muy concentrado.- Le dijo ella.

¡Había notado su presencia! Lo había dejado sorprendido pero contento, ella ciertamente lo había visto, a pesar de estar a varios metros de distancia y estar casi oculto.

- Serena estaba pensando en lo que hablamos ayer.- Le dijo de pronto.- Al norte del castillo hay un bosque de árboles frutales, no sé si lo conoces.

- Pues no.

- En esta época las manzanas ya están maduras.- Dijo luego de haber investigado con Luna y Artemis.- Y estaba pensando. . . ¿Quieres venir conmigo? Aún es temprano si salimos ahora llegares ante de la comida.

- Claro Darien.

- Bien iré a ordenar que preparen nuestros caballos.

- Iré por mi capa y baldes. . .

- Ya los tengo listo.- No quería sonar desesperado por estar con ella.- Creí que ahorraríamos tiempo.

- Perfecto, solo iré por mi capa.

Afortunadamente Chibi Chibi estaba más concentrada en enseñar a Zafiro a buscar un leño delgado, y Andrew estaba ayudándola y Lita la cuidaba, de modo que ella simplemente se despidió de la pareja.

- ¡Adiós!- Chibi Chibi agitaba la mano enérgicamente.

- Vaya. . . Vaya.- Andrew le dio a su mujer una mirada picara.- Otra salida sin la pequeña.

- Es un buen augurio.- Murmuro Lita en voz baja, no quería que la niña la escuchara.

- El chisme no tardara en regarse, salieron a la hora donde los hombres están entrenando y las mujeres se preparan para las tareas del día.

- Pero al menos lady Serena parece contenta. . .

- Y Darien también.- El rubio se volvió hacia la niña y el perro.- Entonces hagamos un lanzamiento más lejos.

-¡Si!- La niña sonrió.- Zafiro lo traerá.

- Haya vaya.- Lanzo el leño delgado muy lejos, tanto la niña como el perro se alejaron para ir en su búsqueda.- ¿No crees que podría ser un buen padre?

Lita se sonrojo violentamente ante aquel comentario, no era algo que esperase, pero cuando lo pensaba la idea le gustaba y mucho.

- Si, un buen padre.- Le dijo.

- Y yo creo que tú seria la mejor madre.

- Esa de ahí se ve bastante prometedora.- Murmuro Darien debajo de un árbol de manzanas.- ¿Qué te parece?

- Es muy roja.- Serena tuvo que echar su cabeza hacia atrás.- Hay que cortarla.

- Bien.- Darien la tomo de la cintura y la alzo.- ¿Más alto?

- Solo un poco.- Las puntas de los dedos tocaban la manzana.- Un poco más.

- De acuerdo.- Con más fuerza la alzo.

- ¡Ya está!- Darien la bajo, ambos sonrieron al ver que la manzana estaba en manos de Serena.- Creo que tendremos muchas tartas para esta noche.

- Eso me alegra.- Darien aun la sostenía de la cintura, aunque cuando ella estaba de pie.

- ¿Seguimos?- Serena necesitaba moverse, no dejarle ver cuán afectada estaba por ese sencillo toque.

- Por supuesto.- La soltó.- Vayamos al otro árbol. Ya terminamos con este.

Sintió que las fuerzas de las piernas la abandonaban, era la primera vez que se había encontrado a tan poco distancia de su marido por más de cinco segundos, lo vio alejarse y sonrió para si misma, no tenía idea de que era lo que había poseído a su esposo, pero era evidente que trataba de llevarse bien con ella, naturalmente lo agradecía.

- Ya tenemos por lo menos dos baldes llenos de manzanas.- Dijo Darien varios minutos después.- Si nos vamos por ese lado encontraremos las mejores moras.

- Conoces bien estos prados.- Murmuro ella.

- Cuando era pequeño mi madre me traía aquí, yo jugaba mientras ella y Luna recolectaban lo frutos.

- ¿Fuiste un niño feliz?- Le pregunto sin saber mucho lo que hacia.

- Supongo que como cualquier chico, me divertía jugando con Andrew y los demás niños de por aquí.

- Andrew ha vivido toda su vida aquí.

- Bueno si. . . No es algo que a él le guste decir, pero ya que te tiene mucha confianza terminaras sabiéndolo tarde o temprano.- Darien la miro a los ojos.- Andrew es el hijo ilegitimo de un lord de unas tierras lejanas, al parecer la esposa de este lord no toleraba la presencia de él en el castillo, dado que ella no podía darle un hijo barón a él.

- ¿Esa mujer maltrato a Andrew?

- Eso sería decir poco, en fin cuando Andrew cumplió ocho años fue traído aquí, al principio no quería quedarse, pero tuvo que hacer.

- ¿Ese lord lo dejo aquí?

- Él mismo fue quien vino a dejarlo aquí.

- Eso es muy cruel.

- En fin mientras veía a su padre alejarse Andrew grito muy fuerte que se olvidara de él, que nunca más lo buscara.

- ¿Y nunca lo ha buscado?

- Hace como dos años o quizá un poco menos llegamos al feudo del hombre.

- ¿Y que paso con Andrew?- Serena estaba intrigada mientras caminaba junto a su marido hacia los matorrales de moras.- ¿Lo reconoció luego de tanto años?

- No hubo necesidad, Andrew era su viva imagen, en fin el hombre estaba en su lecho de muerte, y ni aun así le pidió perdón a Andrew.

- Pobre. . .

- De todos modos estoy seguro de que Andrew nunca lo iba a perdonar, lo dejo solo por petición de la mujer.

- ¿Qué sucedió entonces?

- Cuando el hombre murió nos dimos cuenta de que la propiedad donde el lord y la lady habían vivido pertenecía a la familia de la madre de Andrew, creo que el viejo engaño a la familia, no sé mucho sobre esa historia, todo lo que sé es que el rey no dudo en devolver a Andrew lo que era suyo.

- Pero Andrew vive aquí. . .

- Él vendió la propiedad, mando a la lady y las hijas que aun quedaban solteras a la corte.

- Esa mujer no merecía nada.- Murmuro Serena afectada.- Pero no entiendo, Andrew pudo haber disfrutado de una vida como lord.

- Eso era algo que él no quería, nunca sintio ese lugar como su hogar, de modo que me dijo que seguiría sirviéndome.

- Comprendo. . .

- No lo creo.- Darien la tomo del brazo.- Andrew es un hombre sumamente rico, podría comprarse cualquier propiedad, pero ha elegido servir como caballero porque es la única clase de vida que conoce.

- Entiendo, este lugar es su hogar.

- Exactamente.

- Gracias por compartir esto conmigo Darien.- Lo vio a los ojos.

- Bueno eres parte de este hogar.- El lord no podía dejar de mirarla, apretó un poco el brazo que sujetaba, pero tuvo que acercarse más a ella para disminuir esa extraña sensación que lo estaba dominando.- Serena yo. . .

- Si Darien.- Ella le sonrió.

¿Estaba loco si pensaba que Serena podía rechazarlo? Se acercó a ella pero sobre todo acerco su cabeza, ella alzo un poco la suya debido a la diferencia de estatura, sonrió al ver que ella comprendía que era lo que quería hacer.

- Serena. . .- Susurro antes de acercar sus labios a los de su esposa.

¡La estaba besando! ¡Era su primer beso! No sabía cómo actuar, había visto a muchas parejas besarse y al menos sabía que las mujeres por lo general abrazaban a su hombre, ella entonces lo hiso, tímidamente rodeo la amplia espalda de su marido con sus brazos, abrió un poco sus labios y sintió inmediatamente que su boca era invadida por completo.

¡Ella estaba respondiendo! No lo podía creer, en un principio había temido que ella se alejara asustada, pues era notorio que Serena tenía poca experiencia besando a hombres, algo que por supuesto lo lleno de satisfacción, tenía pleno derecho sobre los labios de su esposa, era el único dueño.

La estrecho contra su cuerpo y pudo oler una deliciosa fragancia de hierbas silvestres, sin duda su esposa cuidaba de su cuerpo y cabello, se deleitó teniéndola entre sus brazos, se negaba a soltarla y más, dejar de besarla, Serena respondía a cada movimiento de sus labios.

Se separaron lentamente, ninguno quería hacerlo, pero el ruido de animales salvajes cerca de ellos los obligo hacerlo, Darien miro los ojos de su esposa, podía verse reflejado en ellos, su esposa sonreía mientras seguía abrazándolo.

- Eso fue sorprendente.- Durante unos cuantos segundos había pensado que lo había dicho en su mente, pero lo había hecho en voz alta, y Serena lo había escuchado.

- ¿De verdad?- Ella lo miraba sonriente.

- Si, no pensé que sería así.

- Pues yo nunca he besado a nadie de modo que no sé si lo hice bien.- Murmuro Serena algo tímida.

- Pues has besado muy bien Serena.- De pronto una brisa de frio los envolvió, Serena tembló en sus brazos.- Tenemos que apresurarnos, ya pronto será la hora de la comida.

- Si.- Ella soltó a su esposo y tomo el balde que momentos antes de ser besada había dejado en el suelo.- Vamos de prisa, Chibi Chibi se preguntara dónde estamos.

- Es cierto, mi hermana se ha apegado mucho a ti.

- Y yo a ella.

- A veces me da la impresión de que verdaderamente son madre e hija, o hermanas, se llevan tan bien y siendo que hay una complicidad entre ustedes dos.

- ¿Tan evidente es?- Le pregunto a su marido.

- Pues si.- Y por alguna razón eso me molesta, esta vez logro mantener esos pensamientos dentro de su cabeza.

- Ambas hemos aprendido a querernos.

Por la noche y luego de que hubiesen cenado Serena se retiró a su cuarto sumamente cansada, haber pasado gran parte de la mañana recolectando frutos para las tartas, que comenzaría a hacer mañana a primera hora, había agotado su energía.

Al volver luego de la expedición ella se había tenido que separar de Darien pues los hombres y Artemis habían requerido de la atención de su esposo, de modo que solo lo pudo ver durante la cena, e incluso en esa instancia no había podido hablar mucho con él.

De modo que solo se había despedido de él cuando la gente comenzaba a retirarse, su marido por lo visto tenía mucho que hablar con sus hombres, durante la cena había escuchado que una comitiva iría a la corte para cumplir un encargo.

No habían tenido oportunidad de hablar de lo que había sucedido entre ellos, de aquel beso que habían compartido en la soledad de los prados, había quedado encantada por aquel voto de confianza de parte de Darien, con lo poco que llevaba conviviendo con él y dadas las circunstancia estaba segura de que él no la hubiese besado si no comenzara a confiar en ella, era una pequeña pero a la vez gran victoria.

Dejen sus Reviews.

Adoore: ¿Querías acercamiento? ¿Querías un beso? Pues espero que este te haya gustado, al fin lo que tú y las demás querían, un anhelado beso entre Serena y Darien.

Fran: La relación entre ellos está mejorando y por lo visto con mucha rapidez, esto ira creciendo, ya lo puedo imaginar jijiji.

Abril odette: No fueron tanta amenaza esos dos, pero al menos sirvió para nuestro tonto Darien le diera una oportunidad a Serena.

Yesqui2000: Los desplantes por ahora ya se fueron, y dieron paso a un nueva e interesante relación entre ellos.

Awase Kagami Ayumi: Poco a poco se está dando cuenta, al menos por ahora no compartirán el cuarto. ¿Cuánto tiempo pasara hasta que eso suceda?

Moon86: Yes, Darien opened his eyes, now it is necessary if it opens his heart.

AHRG: Beryl se fue, haya querido o no tuvo que abandonar el castillo, menos mal que no hiso sentir peor a Serena.

Christydechiba: ¡Beryl se fue! ¡Beryl se fue! (Imagina que muevo los brazos entusiasmada, jijiji). Al menos Darien y Serena tendrán un respiro.

Madamemoon: Espero que ese beso ayude a nuestro Darien a arreglar su confusión, o puede suceder lo contrario, que lo confunda más.

Ishy-24: A veces uno necesita que otras personas le hagan ver las cosas, bien por Luna y Chibi Chibi, por esta vez no deje que Darien sufriera tanto jajaja.

Lita Wellington: Se le yendo lo de cabeza dura a Darien, esperemos que siga así, que este beso lo ablande más y más hasta caer rendido de amor por Serena.

Camony: Tarde o temprano a todas nos llega nuestro Andrew jijiji, eh aquí el nuevo capítulo, espero te guste.

Ediebella: Va a reaccionar, no te preocupes, Serena lo hará reaccionar jajaja, pero al igual que tu espero que sean cuanto antes.

Nina Galcon: Los hermanos del clan de la oscuridad ya no son un problema, bien por Darien que tuvo mucho carácter para sacarlos de su feudo.

Angye: Me alegra que te guste, cuando pensé en esta historia me propuse hacerla algo diferente, y nuestra Serena estaba haciendo pequeños progresos.

Amigas/os, espero este nuevo capi les guste, de paso un pequeño aviso desde ahora tengo un Facebook exclusivo para comunicarme con las seguidoras de las mis historia y e informarles que día y probablemente a qué hora suba los nuevos capítulos y nuevos one shots, pueden buscarme como FifoGato. (Recuerden que fifo es el nombre de mi gato que se murió hace ya meses) Muchos saludos.