Los personajes no me pertenecen :)

Capítulo 9

Itachi

El primogénito de la familia Uchiha fue el niño más deseado en todo el mundo. Fugaku solía acariciarle siempre el vientre a Miri, incluso la llamaba así, Miri.

El pequeño feto se movía gentilmente en el vientre de su madre, causándole alegría y no dolor.

-Le pondremos Itachi- dijo Mikoto unos días antes del parto

Habían estado en Nara unos meses atrás, en el cómodo cuarto de Hotel, ella se embarazó. Al saberlo decidieron otorgarle algún nombre que simbolizara astucia y habilidad, tras desfilar cientos de kanjis y palabras complicadas, eligieron Itachi.

Con nueve meses exactos de gestación, nació, sin alteraciones, su sueño fue vigilado por la luna cada noche.

Fugaku decidió no tener más hijos, Itachi era perfecto, tenía ocho años y era precioso, con sus perfectos ojos azabaches, la piel clara y nítida ligeramente tostada por el sol, de constitución firme y sólida, mente privilegiada con las mejores notas.

Un orgullo.

El chaval más noble, preferido por compañeros del colegio, profesores y todo aquél que tenía contacto con él. Armó una fiesta cuando Mikoto, de nuevo quedó embarazada.

Todas las noches el pequeño cargaba a su hermano, con delicadeza le besaba las mejillas.

Itachi se proclamó el protector de Sasuke, le cuidaba siempre, le enseñó soccer, baloncesto, lectura y escritura, también dotado, al menos aprendía cada lección con singular alegría.

Los mejores amigos.

Haruka cambió la historia, cuando nació Itachi ya era un adolescente, aun adoraba a ese niñato caprichoso y suspicaz en que Sasuke se convirtió, amó a la pequeña Haruka de la misma manera.

Sin embargo, ya era mayor, los juegos de niños dejaron de entretenerlo, paulatinamente cambió la compañía de ellos, a cambio, una gran pandilla de amigos divertidos, excursiones y tardeadas, una docena de chicas dispuestas, gozó de gran popularidad en la escuela secundaria, la educación media superior le trajo aún más éxitos, ganó una beca en la mejor Universidad del país.

Sin esfuerzo ganó la atención de Midori, la colegial más guapa y adorable.

Las cosas no podían marchar mejor.

Hasta ese día fatal

Las palabras de ese sabiondo médico casi tan joven como él, retumbaban en su cabeza todos los días.

"El niño sobrevivió, los captores utilizaron clonazepam, un poderoso sedante, se recuperará en algunas horas".

Calló unos segundos, tomó aire y se quitó las gafas

-La pequeña- continuó juntando las manos

-Haruka- dijo Itachi

Él lo ignoró, posó sus serenos ojos en los padres.

"Siento decirles esto, Haruka, fue abusada sexualmente, golpeada, al ser más ligera que el chico"- la tensión gobernó la sala

-"El sedante fue demasiado, ella no pudo resistirlo"-

Esa noche la familia Uchiha recibió un brutal ataque de bayoneta, sin posibilidad de atrincherarse en algún sitio, pasaron las horas en la sala, fuera del cuarto de Sasuke, Fugaku le había cargado desde el cuarto del hospital, hasta su propia pieza, en casa.

Al marcar las tres de la mañana, Mikoto acabó de llorar, rendida se alejó de los sillones viejos, entró en su habitación, sin dirigir una mirada, mucho menos una palabra a nadie.

Al verla partir, Fugaku se recostó en el sofá, murmuró algunas palabras que Itachi no entendió.

Sasuke aún no sabía nada, le engañaron diciendo que Hari estaría bien en algunos días, el pequeño de ocho años confió, un hilo de esperanza borró ligeramente el horrendo recuerdo.

El primogénito salió de casa, sin rumbo vagó por el barrio, tras caminar por varios minutos, encontró un callejón solitario, entró en él esperando ser asaltado, golpeado o mejor todavía, asesinado.

Entre olor de orina, alcohol y cigarrillos se sentó en el frío cemento, se abrazó a sí mismo, al fin se desbarató.

Lanzó gritos desgarradores, golpeó las grises paredes hasta sangrarse, estrelló su cabeza en el suelo, un mareo inmediato lo venció, se había abierto la ceja.

En toda su existencia, en quince años, jamás comprendió el auténtico significado de la palabra odio, ahora sí, odiaba, con cada célula, odió esos seres semihumanos, que arrancaron la vida a su pequeña hermana, arrancaron la inocencia de Sasuke, la felicidad de sus padres y también, la tranquilidad de Itachi.

Con intensidad desastrosa se odió a sí mismo.

"Estaba teniendo sexo mientras violaban y mataban a mi hermana" se decía atormentado, golpeándose, mordiéndose, castigándose.

Dos días después volvió a casa, Sasuke seguía ignorante del asunto, Mikoto se internó en una clínica por tiempo indefinido, Fugaku permaneció en shock.

Procuró entrar sigilosamente, la sangre, cortadas y moretones asustarían al niño, ingresó cuando la puerta contigua a la suya, la de su hermano, se hallaba cerrada, en el pasillo se encontró con su padre, apenas lo miró, no le cuestiono el origen de las heridas, simplemente esquivó su mirada tratándole como un insecto.

-¡Papá!- reclamó en un susurro

Fugaku siguió callado

-Tú también debiste estar en casa- continuó Itachi –Mamá tampoco estaba- ¿De repente yo soy el maldito asesino?- gritó, provocando manchas de sangre en el suelo.

-Lo sé- respondió Fugaku saliendo de la casa.

Itachi permaneció absorto.

Desde ese día, hasta la edad adulta no volvió a pensar en el sexo.

Ese fue el último día que vio a su padre, la aparición extraña que cruzaba la puerta en ocasiones posteriores, eran sólo sus ruinas.