9. Un beso alivia el dolor

La tormenta cesó y los jóvenes pudieron volver al hotel, recibieron la merecida reprimenda por parte de los profesores. Se asustaron mucho al ver el rostro de Hermione y la camiseta de Ron, curaron a la chica y prohibieron a los demás salir del hotel, en lo que les quedaba de excursión. Además ninguno de ellos volvería a pisar Hogsmeade en ese curso.

A la mañana siguiente todos los alumnos se disponían a pasarlo bien el último día en el pueblo, antes de volver a Londres, todos menos los ocho que estaban sancionados. Ginny estaba muy fastidiada, lucía un sol esplendido y se hundía en su desgracia con Luna. Harry jugaba al billar con Neville y de vez en cuando miraba a Ron, que seguía con cara de angustia en el sofá, junto a su novia. Hermione no había bajado en toda la mañana y según Lavender, que compartía habitación con ella, no pensaba hacerlo. La rubia le comentaba a Ron que su amiga había estado llorando toda la noche y que no dejaba siquiera que Draco la visitase.

- Debe ser porque tiene un aspecto horrible con el labio hinchado y la cara amoratada.Entiendo que no quiera que Draco la encuentre así, a mí tampoco me gustaría que tú me vieses en su estado – la chica sacaba sus propias conclusiones.

Ron movía su pierna derecha con impaciencia, él tenía otra percepción del motivo de Hermione para no querer ver a su novio. Un grupo de chicos y chicas corrían por las escaleras del hotel armando un gran alboroto, Harry y los demás dejaron lo que estaban haciendo para ver que era lo que producía toda aquella expectación. En medio de todos se encontraba Draco, que gesticulando con los brazos, pedía un poco de calma. Los admiradores del joven guardaron silencio y el rubio comenzó a relatar la aventura vivida aquella misma noche. Ron miraba a Harry no dando crédito a la sarta de mentiras que Draco estaba contando y la forma en la que detalló el accidente de Hermione. Todo el mundo lo miraba con admiración, la forma en que había socorrido a su novia, sin importarle las manchas de sangre en su ropa y como la había defendido pese a todo. Era un héroe, sin duda, a los ojos de todos los que lo estaban escuchando. Ron no pudo más y se levantó furioso del sofá con intención de atizarle un buen golpe, pero Harry se interpuso en su camino y sujetándolo por el pecho lo detuvo.

- ¡No! Ron no estás seguro, no hagas nada de lo que te puedas arrepentir luego. Habla antes con Hermione.

El pelirrojo no estaba dispuesto a ceder e intentaba liberarse de su amigo con toda la fuerza que la rabia le daba.

- ¡Ron! - Lavender se puso en pie gritando - ¿que esta pasando? ¡Estas muy raro desde anoche!

El chico aflojó su fuerza, miró a su novia con indiferencia y apartando a Harry de su camino pasó por delante de Draco sin mirarlo y subió los escalones de dos en dos hacia su habitación, sin intención de volver a salir en todo el día.

Cuando salió de excursión Ron pensó que a la vuelta tendría muchas cosas buenas que contar a Julie, sin embargo ahora lo que menos le apetecía era que le hicieran, lo que con seguridad seria, la primera y obligada pregunta.

- Ron te he echado mucho de menos cariño ¿Cómo te lo has pasado? ¿Te has divertido mucho?

Exactamente ese era el interrogatorio que le preocupaba, quiso decirle 'Julie todo ha ido mal, me han castigado, la chica de mis sueños ha sido agredida por su novio y para colmo no he podido siquiera estar a su lado para consolarla…'

- Bien, lo hemos pasado bien – mintió, intentado liberarse de su madrina que lo abrazaba tan fuerte que casi no le dejaba aire para respirar.

Matthew que también había salido a darle la bienvenida, observaba la escena apoyado en el quicio de la puerta y una sombra de preocupación le rondó la mente. Tenía la sensación que el muchacho estaba triste, en el poco tiempo que llevaba en esa casa, los había observado a todos al mínimo detalle. Sabia exactamente como era cada uno y notaba que el pelirrojo estaba sufriendo, por algo que seguramente había pasado durante sus cortas vacaciones. Dejó que Julie le dijera mil veces lo mucho que lo había extrañado y lo abrazara y besara en la frente otras mil veces más, hasta que el muchacho pudo liberarse del ataque maternal de su madrina.
Cuando Ron llegó a la altura de Matthew, éste le puso la mano sobre el hombro, dándole entender que sabia que le sucedía algo, el chico lo miró, le regalo una triste sonrisa y sin mediar palabra subió a su habitación.

- Le ha ocurrido algo – dijo cuando Julie llegó a su lado, ya no tenia duda alguna.

- ¿Como dices?

- Ron esta triste, debería estar feliz, ha pasado un fin de semana con sus amigos divirtiéndose.

- Está cansado – Julie miró a Matthew inquisitivamente, se negaba a pensar que algo pudiese haber hecho sufrir a Ron – el viaje ha sido muy largo, cuando baje a cenar estará de mejor humor, ya verás.

Matthew contempló a Julie mientras esta se marchaba hacia el salón de la casa. Es cierto que cuando llegó a la mansión, estaba lleno de prejuicios hacia todos los que en ella vivían. De Julie pensaba que había sabido trabajarse muy bien a su padre para quedarse con la mitad de la herencia, que de paso se había llevado a vivir con ella a un chico, menor de edad, con sabe Dios que turbias intenciones. Creyendo eso había llegado hasta allí, pero cual fue su sorpresa cuando, al convivir con ellos, se estaba dando cuenta que eran maravillosas personas y que él, llevado por su orgullo y su odio, estaba siendo tremendamente injusto. Lupin lo puso al corriente sobre la forma que Ron llegó a esa casa y Matthew comprendió, en ese momento, aquello que había llevado a su padre a enamorarse de Julie, era la persona más generosa que conocía. Además era impresionantemente hábil para los negocios y eso le gustaba, hermosa e inteligente, pensaba muchas veces. Julie tenia muchas cosas que le gustaba y una de ellas era la forma en que se desvivía por ese chico, que en realidad no era nada suyo. Suspiró pensando que mas temprano que tarde, ella se daría cuenta que tenia razón con respecto al estado de ánimo de Ron y fue a reunirse con ella al salón.

Ron no bajó a cenar y Julie comenzó a preocuparse, el pelirrojo no solía saltarse ninguna comida, era la persona más tragona del mundo. Tal vez Matthew no estaba equivocado y al chico le pasaba algo. Al día siguiente se preocupó aun más, llevaba media hora viendo como Ron movía la comida de un lado a otro del plato, sin llevarse un solo trozo a al boca. Cuando se cansó de marear el desayuno se levantó sin decir nada y salió al jardín, aun quedaba una semana para volver al colegio. Matthew que entraba en ese momento la vio mirando por la ventana del comedor, la joven se giró al notar su presencia.

- ¿Que le puede estar pasando Matt?

- No lo sé, pero debe ser importante para que este tan deprimido – se arrepintió un poco de usar la palabra 'deprimido' cuando vio la angustia reflejada en el rostro de su madrastra.

- ¿Crees que debería preguntárselo?

- Creo que no Julie, piensa que si él hubiese querido te lo habría contado – Matthew tomó suavemente la mano de la joven intentado aliviarla un poco – quizás no quiere que lo ayudes esta vez, quiere resolverlo por si mismo. El sufrimiento y saber anteponerse a él, es lo que nos hace madurar como personas y dejar de ser niños para convertirnos en adultos.

Julie se restregó el rostro con resignación e impotencia, Matthew la abrazó con dulzura y la joven se sintió un poco mas reconfortada sobre todo, después de oír la última frase que le decía.

- El sabe que estas ahí para cuando necesite de ti. No te preocupes todo pasará – y le dio un tierno y sincero beso en la frente.

Ron estaba sentado en una mecedora cerca de la piscina contemplando el agua, queriendo no pensar en nada. Se sentía confundido desde aquella noche en la Casa de los Gritos, no podía entender, si era cierto lo que el creía, como Hermione era capaz de consentir que Draco la agrediese y no decírselo a los profesores. ¿Que empujaba a aquella chica a seguir con ese monstruo que tenia por novio? Aturdido por toda esa amalgama de sentimientos el pelirrojo creía que le iba a estallar la cabeza.

- Ron

Le dio un vuelco el corazón, ¿había oído la voz de Hermione o solo era producto de su imaginación? Se giró muy despacio rezando para que no fuese parte de una de sus fantasías.

- ¿Podemos hablar, por favor?

Hermione estaba delante suya y era real. Ron la contempló mortificado, el rostro de la castaña estaba completamente amoratado y aquellos labios que tanto había deseado besar algún día, se hallaban hinchados y enrojecidos por el brutal golpe. No podía hablar tenia un nudo en la garganta que le impedía dejar salir de su boca palabra alguna.

- Se que no tengo derecho a pedirte esto- continuó hablando con dificultad Hermione al ver que el pelirrojo no decía nada – y que probablemente no entiendas porque lo hago, pero te ruego que respetes mi decisión… - vaciló un poco pero luego siguió – se que tienes dudas de que lo mío en la Casa de los Gritos fuera un accidente. Ron no importa lo que pienses que pasó allí, lo que dijo Dra… - Hermione bajo la mirada al suelo - Draco es la verdad, resbalé y caí haciéndome daño en la cara. Te suplico que no vayas diciendo que me agredió por favor.

Ron se había quedado de piedra, ¿porque lo protegía tanto? a él no podía engañarlo, vio el rostro triunfante de Draco cuando se dio cuenta de la verdad, prácticamente se lo confesó entonces y como lloraba ella de desesperación y de miedo sobre su pecho, nadie llora así por un simple traspiés. Hermione estaba sufriendo y aun así lo defendía tanto, como para asegurarse que Ron no abriría la boca para acusarlo. Algo muy extraño ocurría entre ella y Draco y él iba a averiguar lo que era.

El pelirrojo se acercó a la muchacha, le levantó suavemente el rostro con una mano y con la otra le acaricio la herida, Hermione cerró los ojos para sentir el tacto de Ron con mas intensidad. Sin pensarlo ni un solo momento besó con ternura el dolorido labio de la muchacha. La castaña cerró los ojos sintiendo como el suelo parecía desaparecer bajo sus pies y las lagrimas brotaron de sus ojos. Ron con el corazón a punto de salirle por la boca se separó despacio de ella, intentado prolongar un poco más ese mágico y a la vez triste momento.

- Tengo muy pocos recuerdos de mi madre – dijo – murió, siendo yo muy pequeño. Pero uno se me quedó gravado, cuando me caía se aceraba a mí y me daba un beso en donde me había dañado haciendo que se aliviara el dolor, diciéndome 'Un beso puede aliviar el dolor del cuerpo y del alma, porque los besos que se dan con amor, se dan con el corazón'. Espero que mi beso te haya aliviado cualquier dolor porque… yo te amo Hermione.

La muchacha sintió como se le llenaba de emoción el corazón y negando con la cabeza mientras se deshacía en lágrimas, sin saber porque, levantó la mano y le dio al pelirrojo una bofetada que le hizo girar la cabeza con brusquedad hacia un lado. Dando pasos hacia atrás y arrepentida de lo que acababa de hacer, se alejó lo más rápido que pudo de él. Ron se quedó inmóvil, con la mano Hermione marcada en su rostro y sin intención de seguirla, más que con la mirada.