Caminamos en silencio en la misma dirección. A la oficina de mi padre.

-Tu hermano está enojado – Mencionó ante la presencia de Neil al tiempo que le entregaba un archivo –Debiste avisarle primero antes que Sam se pusiera en contacto con él- Despidió a Neil con gratitud

- Lo sé… sé que todo lo que hago está mal

-No todo, no seas pesimista

-Arruiné mi matrimonio

-Terry, - Se acercó a mí y puso una mano sobre mi hombro – Sabes que quiero mucho a Candy, pero tú eres mi hijo

-Gracias papá, me hace bien saber que cuento con tu apoyo.

-He respetado tu dolor, tus decisiones y…

-¿Mi madre te ha comentado lo que decidí?

-Sí y ella está en desacuerdo.

-Annie también lo está

-¿En verdad quieres quitarle el bebé a Candy?

-Solamente quiero conocerlo, es todo. Sé que el mejor lugar es a lado de Candy

-Bien, no le diré eso a tu madre; ella piensa que tú pelearás por tu hijo sin importarte Candice.

-Me estoy volviendo loco, papá. Sé que regresar a la oficina me hará bien.

-Siéntete bienvenido.

-Gracias papá – Estaba a punto de realizar algunas preguntas cuando llamaron a la puerta.

No me sorprendí de mirar pasar a la conquista de Stear, así como tampoco me tomó por sorpresa que me ignorara por segunda vez.

-Adelante Patty, Stear me dijo que vendrías

-Gracias, Señor. Este es el resultado del impacto de mercadeo, la demás información la está revisando Stear.

-¿Ya conoces a mi Terrence?

-No, no he tenido el gusto

-Terry es mi hijo, es menor que Stear… - Mi miró – Ella es Patricia O'Brien, la novia de tu hermano y el la contralora de la empresa.

Como un rayo se iluminó mi mente… ahora comprendía la segunda palabra y la razón por la cual Patricia me ignoraba. Ella conocía a Candy y ahora estaba seguro que también estaba involucrada.

-Es un gusto – Le saludé

-Gracias – Miró a mi padre y solicitó el apoyo de la revisión del historial de compras y nuevos servicios.

-Bien! Les dejo trabajar, iré a mi oficina a ponerme al tanto de las cosas.

Ingresar a mi oficina y recordar que la última vez que estuve fue el principio del fin, dolía. Pero tenía que ser fuerte.

Archie había atendido mis asuntos desde su despacho así que prácticamente las cosas estaban tal y como la última vez, hace seis meses.

Parecía una eternidad…

-Adelante

-Bienvenido, Terry

-Elisa… ¿Qué se te ofrece?

-Darte la bienvenida. – Dijo con una estúpida sonrisa en el rostro.

Sonreí de lado –Gracias.

-Terry, no quiero sonar inapropiada pero puedes contar conmigo en lo que contratamos a otra asistente para ti

-Te lo agradezco, no te preocupes.

-Te traeré los historiales para que estés al tanto de lo ocurrido durante tu ausencia

-Eres muy amable. Mi padre y hermano ya me han puesto al tanto

-Bien, no lo dudes ¡eh! – Salió de mi oficina.

Tenía mucho que hacer, mucho que pensar y mucho que arreglar en mi vida.

Llegué temprano a casa.

Miré por largas horas las fotos impresas…

Hasta que descubrí que en una de ellas, en un segundo plano se encontraba Patricia O'Brien – Así que las chicas Granchester están unidas. Debo ser cauteloso ya que deseo que Candy esté cerca y falta poco para el verano, según los padres de Candy vendrán y se enterarán por mí que su hija y yo estamos en un proceso de divorcio; pero eso aún puede esperar.

Tenía tantas cosas en qué pensar, en qué meditar y las horas se me iban en ello.

-¿Por qué ladras tanto? –Pregunté a Clint quien ladraba desesperado hacia la calle.

Salí al jardín y había un paquete envuelto como un regalo.

Antes de tocarlo me asomé por la verja para ver si me encontraba con alguien y lo único que miré fueron las luces rojas de un auto que circulaba lejos y llegaba a la intersección con la avenida.

Miré el paquete y lo moví con un pie, Clint ladraba y luego tiró de las cintas divertido. Tuve que detenerlo antes que destruyera el contenido.

Me incliné y Clint metió su cabeza entre mi pierna y mi brazo.

Sentía la misma curiosidad que yo.

Había un ajuar para bebé en color rosa. Una nota donde me felicitaban por la recién paternidad y los datos de la recién nacida…

-¡¿Ya nació?! – Reí fuertemente – ¡Clint! ¡Ya nació! ¡Es una niña!

Saqué el móvil y llamé a mi madre -¿Estás en casa?

-Sí, ¿Pasa algo?

-Voy en un momento, necesito hablar contigo

-No estoy en casa, hijo,

-Recién me dijiste que sí… ¿Qué pasa, madre?

-Creí que necesitabas algo que podría resolverse telefónicamente, quise decir que sí estaba disponible, no creí que deseabas venir a casa

Caí en cuenta que mi madre no quería verme en ese momento. Me convencí que estaba con Candy.

Todas mis emociones estaban agolpando mi ser; mi corazón palpitaba muy rápido; de tal manera que quería gritar, correr, brincar, llorar… - ¡Clint! Es una niña… ya nació – Reí a carcajadas con muchas lágrimas escurriendo sobre mis mejillas

Quien fuera el autor de estos anónimos estaba logrando el propósito de sentirme confundido.

Si quería dañarme, lo estaba logrando. No existía mayor dolor que estar lejos de mi familia.

-Hola, papá ¿Mi madre está contigo?

-Terry, suenas fatal; ¿Te sientes bien?

-Solo es un poco de resfrío, estaré bien- Mentí

-Cuídate. No, tu madre no está conmigo, está de compras con Annie y Patty. ¿Se te ofrece algo?

-Solamente saludarle y decirle que deseo ir a casa para visitarle, hace mucho que no paso tiempo en familia.

-Le dará gusto saberlo.

-Gracias papá.

No, no era casualidad… aunque muy tarde comprendí el significado de "Baker" y "Contralor"

Ahora con la pequeña Grandchester veía mis posibilidades de manera remota.

Así que decidí mantenerme firme en ejercer mi derecho de paternidad por la vía legal.

-Sam ¿Has podido comunicarte con Candy?

-No, pero sí con su abogado.

-¿Cómo le hiciste?

-Él se puso en contacto conmigo por la mañana…-Silencio- Amigo, Candy no quiere juntas conciliatorias así que discutimos el tema del divorcio.

Pasé un trago amargo y doloroso – Está bien. Sam, ¿Qué le ofreciste?

-Por derecho le corresponde la mitad de los bienes, aunque no los quiere

-¿Qué procede?

-Vender y repartir el monto total en partes iguales.

-Estoy de acuerdo. Sam, aunque deseo que se quede con la mayor parte de los recursos

-Terry, ¿En realidad quieres vender el patrimonio que lograron juntos? Hermano, sé que es difícil

-No, no quiero deshacerme de nada… pero ella no quiere nada de mí.

-Existen dos opciones: Dejar la casa y demás propiedades a nombre del hijo de ambos o bien, vender la propiedad a alguien de entera confianza para después poder recuperarla…

-¿Puedo dejar todo a nombre de mi hija?

-Claro que sí, amigo. De ser así, uno de los progenitores será el albacea

-Candy es la mejor opción para tal cargo.

-Haré todo conforme a tus deseos y por la vía legal.

-Gracias, Sam.

Estoy convencido que ahora las cosas se tornarán más difíciles.

Comprendo el grande precio de la infidelidad, de la traición y falsedad ahora que las experimento en mi propio ser.

Perder a Candy no era perder momentos, palabras, sonrisas o que ella estuviera al otro lado de la cama. No era el café matutino y el deseo de preparar mis alimentos… era perderla a ella.

Saber que sonreirá a otras personas de las cuales ninguna seré yo.

Que podrá mirar muchas personas más, pero no me volverá a ver a mí.

También me había perdido todo el período de gestación; toda la emoción y la preocupación… simplemente no estuve con ella.

Era perderme los minutos de la espera, del parto y de tenerla por primera vez entre mis brazos.

Pero yo… así de simple y sin tanta explicación, fui quien cambió lo eterno por lo efímero.

Comprendía que Candy no quisiera verme, pero no comprendía que me alejara de mi hija, del proceso…

Tomé el ajuar en mis manos y lo abracé – Quien sea que haya enviado este paquete y las fotos no sabe el bien que me ha hecho…

Me sentía desesperado por recuperar a mi esposa, a mi hija, a mi familia.

No comprendía que ella se escondiera de mí… ¿Qué podría hacerle? Nunca me atreví a pasar de mis gritos aunque son injustificables. Ahora lo sé.

Todo lo que pueda expresar para explicar mi comportamiento sonará a grandes excusas para hacer lo que hice con Susana.

Solamente me quedaba esperar.

-Terry!

-¿Qué haces aquí, Susana?

-Esperando que salieras, como cada tarde- Intentó abrazarme

-¿Vienes cada tarde a mi casa? ¿Por qué?

-Intenté explicarte lo que siento por ti, pero no me crees

-¡Por Dios Santo! Es mejor que te vayas – Sus lágrimas corrían de manera silenciosa por su rostro – Perdóname, no puedo amarte porque amo a mi esposa

-Lo sé… no quise causar esta situación

-Ambos somos responsables

-Yo sabía que tenías compromisos y aún así tomé el riesgo

-Ven, sube a la camioneta, te llevaré a tu casa.

Conduje en silencio al igual que ella.

Esperé que descendiera de la camioneta pero no lo hacía –Susy, por favor

-¿Por qué no comprendes que te amo?

-¡Basta! No digas más

-Si Candy no regresa, ¿Existe la posibilidad que tú y yo…?

-No – Respondí tajante – No existe ninguna posibilidad

-¿Por qué no?

-Susana, eres una mujer bella y talentosa, sé que me olvidarás y podrás hacer tu vida con alguien más

-No quiero a nadie más que a ti en mi vida – Intentó tocar mi mano

Ambos miramos a Hataway salir por ella; en silencio abrió la puerta y le ayudó a bajar.

No me esperé a que se metieran en su casa, solamente pisé el acelerador y conduje hasta la línea divisoria de nuestro estado.

Miré las estrellas, se veían tan cercanas que daba la impresión que al extender la mano podría alcanzar alguna de ellas. ¿Por qué es más fácil salir de este universo, Candice, que obtener tu perdón?