La Marquise Rebelle.
Cap 8. Cenizas de un amor.
La copa de vino que Lita sostenía cayó de sus manos tras escuchar esa noticia, rompiendo con las muestras de felicitaciones que Andrew y Jedite le prodigaban a Minna por haber quedado embarazada, centrándose ahora en ella que al dejar caer la copa había provocado que la atención de todos recayera sobre ell.
"Lita… ¿Qué te sucede?" Le preguntó Andrew quien pasó una de sus manos por alrededor de sus hombros. "Estas pálida… ¿Te sientes mal?... ¿Quieres que mande traer a un medico para que venga a verte?"
"No." Respondió Lita haciendo un esfuerzo por no echarse a llorar. Aunque creía que podría olvidar fácilmente a Sapphire, acababa de descubrir que no seria tan sencillo, no menos si lo estaba viendo a diario; y sabía que sufriría viéndolo con otra, sabiendo que esa otra le daría los hijos que ella siempre soñó darle. "Sólo me dio un mareo. No es nada grave." Dijo Lita con seriedad.
"Creo que entonces deberíamos traer a un medico." Dijo Sapphire con un dejo de preocupación. "Nunca está demás una revisión de rutina. No deberías de dejar pasar de lado ese mareo."
Lita al escuchar la voz de Sapphire sintió ganas de abofetearlo, de gritarle y reclamarle por no haber luchado por su amor, por no haberla raptado cuando había podido, por no haber huido con ella él día de la boda de Minna, por estar al lado de otra mujer y haberla dejado de lado a ella si importarle que ella hubiera luchado y peleado con su marido al principio de su matrimonio por estar a su lado.
Sintió los ojos ardiéndole, las lagrimas le quemaban los ojos y amenazaban con salir, un dolor agudo en la garganta, en la cabeza, en las sienes y apretó los puños hasta que los nudillos se le pusieron blancos, como queriendo hacer un esfuerzo por no perder la compostura o echarse a llorar.
"No creo que deberías preocuparte tanto cuñado." Dijo Jedite. "Quizá fue sólo eso, un simple mareo, o quizá sea otra cosa, algo que le preocupe a Lita." Jedite clavó sus orbes azules en los de Lita y entonces le preguntó. "¿Te preocupa algo?"
"No es nada." Respondió Lita con voz apenas audible, desviando su mirada a un punto perdido en la pared. Sentía que si miraba a los ojos a alguien entonces descubrirían su rabia, su frustración y se echaría a llorar.
"Pienso yo que no deberías de descartar una visita al medico Lita." Dijo Minna. "Nunca está demás. Aunque tampoco es preciso que te alarmes, un desmayo puede deberse a muchas cosas. Incluso a veces a cosas hermosas como el aviso de un embarazo." Minna hizo una pausa y esbozó una sonrisa. "¿No estarás embarazada Lita?"
Lita clavó sus ojos verdes en los de Minna. Sabia que esa joven amable y de miraba dulce no era culpable de que Sapphire la hubiera abandonado, de que no estuviera con ella, pero no podía evitar sentir rabia contra ella, como si fuera una ladrona que le hubiera robado algo importante en su vida, como si le hubiera arrebatado el lugar que le correspondía.
¿Por qué tenía que ser la vida tan cruel como para poner a Sapphire tan cerca de ella pero sin poder estar a su lado como su esposa?
No tenia respuesta a ello, pero si algo le quedaba claro era que desde su punto de vista la vida estaba siendo muy dura con ella. Primero obligada a casarse con un hombre que no amaba, después sufriendo por no saber nada de su amado, pensando que quizá hubiera muerto en combate, que alguna tragedia le hubiera pasado y ahora, para rematar, tener que soportar convivir con él y no precisamente como esposa, tener que soportar el mantener una relación cordial con quien ocupaba ese lugar de señora Black, el lugar que ella siempre tanto había anhelado.
"No creo estar embarazada." Respondió Lita.
Un silencio se formó entre los presentes, nadie dijo nada, fue como si se formara un ambiente incomodo que entonces Andrew rompió cuando retomó la palabra.
"Creo que será mejor que yo y mi mujer nos retiremos. Puede que este cansada por el ajetreado viaje desde Bristol, así que me la llevare a casa. Tal vez necesite descansar."
Lita se puso de pie, sintiendo como las piernas le tambaleaban, no porque se sintiera mal físicamente, sino por la molestia que le causaba estar ahí frente a Sapphire teniendo que comportarse como si nunca se hubieran conocido, como si tan sólo fuera parientes políticos, mas antes de que pudiera dar un paso, Andrew la levantó en brazos, sin importarle romper con las reglas de etiqueta, ni lo que opinaran sus familiares de la manera de levantar a su esposa.
"¡Pero Andrew querido!" Exclamó Minna ruborizándose. "¿Qué clase de escena es esa?... Así nos apenas."
"No dejare que mi mujer tenga que caminar hasta el carruaje." Dijo Andrew. "Prefiero cerciorarme yo mismo de que ella llegue bien y sin lastimarse hasta que estemos en casa.
"Andrew, creo que no es necesario." Dijo Lita. "Así avergüenzas a tu familia."
Andrew sonrió, mirando los grandes ojos verdes de su esposa, sus mejillas sonrosadas.
"Créame esposa mía que nunca me ha importado el que dirán."
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Noche del mismo día…
Sapphire se encontraba acostado dentro del dormitorio que compartía con Minna, luego de que después del ajetreado día, llegaran a casa para poder al fin descansar.
Durante todo el dia, no había momento en que hubiera dejado de tener presente a Lita, en que se pudiera sacar su imagen de su mente y la preocupación de saber cual era su estado de salud. Recordaba que en ese momento, cuando había visto caer la copa de su mano y su rostro palidecer, había querido correr a su lado, abrazarla, ser él quien la tuviera entre sus brazos y no Andrew, pero no podía, no debía, no era propio ni correcto.
¿Habría hecho lo correcto con Minna?
Al principio pensaba que si, aun ahora lo pensaba, pero el ver a Lita muy de vez en cuando le hacia arrepentirse de haber tomado aquella decisión y le hacia sentir culpable por no haber cumplido de huir con ella aquel dia de enero, cuando ella aun estaba soltera.
Pues bien, en cierta manera, cuando había visto por primera vez a Lita en Pluckley, en la iglesia de Saint Nicholas, se había acercado a ella dejándose llevar por su hermosura física como solía hacer anteriormente con cuanta joven le gustaba. Le había endulzado el oído con palabras de amor y de matrimonio, aprovechándose de su inocencia, de su ingenuidad, de su apasionamiento y sus ganas de amar; mas por circunstancias ajenas a él, ella nunca se le había entregado como mujer, al principio por temor a deshonrar a su familia, y después, cuando le tomó confianza, porque nunca se había prestado un momento en que ella pudiera ausentarse por mucho tiempo o corría el riesgo de ser buscada y encontrada por su padre.
Poco a poco aquel que empezó como un juego del militar de paso por querer seducir a la doncella virginal, se fue tornando serio, una necesidad de querer verla a diario, de querer al menos escuchar el sonido de su dulce voz o darle un beso casto de él se fue apoderando; una necesidad y un deseo que se vio incrementado cuando supo cuan grande era la fortuna de los Miller y también así la fama de la cuantiosa dote que el padre ofrecía a cambio al hombre que se desposase con su hija, la cual hasta entonces era famosa por haber desdeñado a caballeros de los mas altos estratos de la sociedad londinense e incluso a extranjeros.
Creyó entonces Sapphire que en Lita podía encontrar la felicidad plena y total, pues haciendo uso de su atractivo físico, siempre se había prometido conseguir por esposa a una mujer de la alta sociedad, no una noble (eso ya era demasiado soñar), pero si a la hija de alguna familia acomodada de la sociedad con la que el pudiera emparentar y así de riquezas poderse llenar.
Había llegado entonces el momento en que se decidió a pedir la mano de Lita, suponiendo que por su grado de capitán del ejercito Británico, seguramente su padre aceptaría y que entonces él seria muy feliz teniendo a una esposa hermosa, que le provocaba sentimientos de lujuria, pasión y deseos de proteger, que además era rica; mas la suerte no estuvo de su lado, y cuando había decidido entonces pedir la mano de Lita, se había enterado por ella, que un día sin mas, su padre le había dicho que había concertado su matrimonio con un hombre que ella ni siquiera conocida. Con el marques de Bristol.
Las ilusiones de Sapphire por estar al lado de Lita entonces se vinieron abajo, mas al saber por boca de ella y por comentarios de la sociedad del pequeño pueblo de Pluckley, que Joseph Miller se caracterizaba por ser muy duro, veraz y enérgico en sus decisiones. Sabia que pese a ostentar un alto rango en el ejército de Británico, contra la posición de un noble no podía competir, y el miedo de raptar a Lita y huir con ella de él se fue apoderando.
¿Qué hubiera sucedido si la hubiera para llevarla a su lado?
Ganas no le faltaban, pero tomando en cuenta la fortuna de Joseph Miller y las muchas influencias del marques de Bristol, seguramente lo tomarían como una afrenta, lo buscarían y en el mas grave de los casos con solo chasquear los dedos el marques podía haber echo que lo quitaran de su rango, que ni siquiera le dejaran el rango de teniente, que fuera expulsado entonces de la armada Británica.
¿Qué hacer entonces?
Se había torturado mucho aquella noche en que había quedado con Lita de encontrarse en el bosque y huir con ella, pero tras meditarlo y permitiendo que la avaricia le ganara al amor, decidió dejar plantada a Lita, con la esperanza de que ella la olvidara y de él también poder olvidarla con Minna a quien había conocido tres meses atrás y lo había deslumbrado con su belleza desde el primer instante, fue así que decidió cortejar a Minna, quien entonces ya era viuda y correspondía a la atracción que él sentía y decidió que se casaría con ella, ganándose no solamente a una esposa hermosa sino también el titulo de barón de Ashley.
Asi, tras tratar a Minna y enamorarla pidió su mano, creyendo que podría llegar amarla y olvidar a Lita, mas el destino cruel quiso jugarle una jugarreta pues poco antes de que se llegara la boda de Lita, él se enteró que su prometida estaba emparentada con el marques de Bristol, que habían crecido juntos, como hermanos, Minna le comentó que viajaría a Londres para estar presente en la boda de su primo, que lo quería llevar como invitado, pero tuvo la suerte de que Catherine tuviera complicaciones de salud y el viaje fuera cancelado.
¿Esconderse de Lita?
Entonces supo que no podría ser así para siempre, mas tampoco quería cancelar el matrimonio en puerta con Minna, que le cambiaria su estatus social para convertirse de un respetable capitán de la armada británica, en un caballero noble: El barón de Ashley.
"¿Sucede algo mi amor?" Escuchó de pronto la voz de Minna y el ruido de la puerta de la habitación al cerrarse tan pronto como se había abierto.
Sapphire clavó sus orbes azules en su esposa, la cual a pesar de estar gran parte del día cuidando a su madre y sufriendo los achaques propios del embarazo, mostraba una entereza envidiable.
"Nada." Respondió Sapphire. "Es sólo que estoy un poco cansado."
Minna se le quedó mirando y esbozó una sonrisa que a él le hizo sentirse culpable por engañarla con el pensamiento, por estar deseando a otra mujer que no era ella.
"¡Que gracioso!" Exclamó Minna. "Es como si tu fueras quien sintiera los achaques del embarazo."
Minna caminó hasta la cama y se sentó en el borde, a un lado de él, se le quedó mirando con sus grandes ojos azules, regalándole una de sus dulces sonrisas y poco a poco acercó su rostro al de él hasta robarle un beso suave y tierno. Sapphire, quien hasta entonces había estado pensando en Lita, se dejó llevar entonces por la lujuria, pues pese a que no amara a su esposa eso no significaba que no le tuviera cariño y la deseara, y comenzó a deslizar sus manos por el níveo cuello de la joven, por sus hombros desnudos y lentamente comenzó a desabotonarle el vestido, descubriendo una vez mas su suave piel.
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En medio de los jardines de espesos arboles, aquella noche de luna llena, una pareja estaba dándole rienda suelta a la lujuria, aprovechando que a esas horas seguramente todos debían dormir dentro de la mansión y que no había peligros de que la pasión que se desataba cuando estaban juntos fuera descubierta por quienes no deberían de saber sobre lo que había entre ellos.
La joven, que sintió entonces la explosión del delicioso orgasmo quizá gemir de placer, pero sus gritos fueron acallados por la grande y poderosa mano de su amante que la obligó a callar sus gritos y en la cual ella encajó sus dientes ante la apremiante necesidad de querer gritar ante las deliciosas sensaciones que estaba sintiendo.
De pronto, entonces sintió como su cuerpo se relajaba, el semental caliente de su amante derramándose en su intimidad, escuchó un ronco gemido saliendo de la garganta de él y sintió como se dejaba caer en su pecho desnudo, rozando piel contra piel, rodeándola en sus vigorosos brazos.
"Eres perfecta." Susurró él, depositando un suave beso en aquellos labios.
"Eso lo se." Respondió ella.
"¿Tienes que ser siempre tan arrogante Rei?"
Rei lo apartó de su lado y en medio de la oscuridad tomó sus prendas, vistiéndose rápidamente.
"¿Qué sucede Rei?... ¿Por qué te vas tan pronto?"
"No es conveniente que nos vean juntos Darien." Respondió ella. "Aun no es tiempo… ¿Entendido? Además no creo que al marques le agrade saber que nos estamos encontrando en medio de la oscuridad, en los jardines de su casa. Se muy bien que eres su amigo, pero tampoco debes abusar de su confianza."
Darien se molestó ante las palabras de aquella mujer y la tomó bruscamente del brazo. Desde que la había visto en la mansión Hansford por primera vez, cuando Lita la llevó para presentarla como su doncella de cámara, había quedado prendado de ella. Pronto había comenzado a cortejarla, incluso durante los mas de dos meses que había partido a Bristol para atender a la marquesa dondequiera que fuera, él había hecho de vez en cuando visitas a Andrew, siempre con el pretexto de estar cerca de ella, de siquiera verla, pero ella parecía seguir empecinada en querer rechazarlo, en querer mantener aquel amor oculto de todos, desdeñando su propuesta de hacerla su mujer delante de toda la sociedad tan sólo por seguir siendo la doncella personal de la marquesa.
Cierto que trabajar como parte del servicio de los marqueses de Bristol era algo a lo que muchas personas, sobre todo jóvenes, aspiraban, poder formar parte del grupo elite al servicio de los Bristol, pero él podía ofrecerle una vida mucho mejor como su mujer que ser la doncella personal de la marquesa.
¿Por qué se rehusaba a aceptarlo?
No lo sabia, pero estaba dispuesto a saber sus motivos. Aunque eso significa escuchar de sus labios lo que tanto temía.
"¿Por qué sigues empecinada en querer ser parte del servicio de los Hansford?" Le preguntó Darien. "¿Sabes?... A veces me parece excesiva la lealtad que tienes para con la marquesa." Darien hizo una pausa, no quería decirlo, pero sencillamente ya no podía seguirlo callando. "¿No será que mas bien ese exceso de lealtad es hacia el marques?"
Rei clavó sus orbes color amatista en los de su amante, sintió en ese momento ganas de abofetearlo, de darle un golpe bajo en medio de la entrepierna, pero se tragó su coraje y se limitó a curvar sus labios en una sonrisa burlona que rayaba en lo diabólica.
"Puede ser." Respondió Rei. "Es un hombre muy atractivo. Sobre todo para las meretrices, que aun fuera de ese mundo de perdición no dejamos de ser lo que somos."
Darien sintió aquello como un duro golpe a su orgullo masculino, a su amor propio. Él se había enamorado de Rei casi desde el momento en que sus ojos se habían cruzado con los de ella. ¿Y ella? Ella sin duda parecía aferrarse a querer seguir siendo la mujer que vendía sus caricias a los hombres por unas cuantas monedas.
De cierto era que la fortuna de Darien era cuantiosas, mas nunca comparable con la de Andrew quien además poseía tierras y titulo nobiliario. Sin duda era Rei una mujer muy ambiciosa.
"¿Pues sabes una cosa?" La miró Darien con ira contenida en medio de aquella obscuridad. "Andrew adora a su esposa. Jamás cambiara a su mujer, que es una dama distinguida y de buena familia por una…" Darien se quedó en silencio, sintió los orbes amatistas que se clavaban en los suyos con fuerza. "En todo caso si necesitara buscarse una amante, si se aburriera de Lita, él tiene a Serena."
Rei no dijo mas nada. Sus palabras le dolieron en lo más profundo de su alma y levantando su mano le arremetió una sonora bofetada y después se alejó caminando con tranquilidad en medio de la espesura del jardín hasta llegar a la mansión. ¿Cómo se atrevía a hablarle de esa manera? Sus palabras habían dolido a su orgullo, la habían herido, la habían humillado y eso era algo que no le perdonaría.
Al entrar a casa y querer dirigirse a la planta alta para entonces ir a su habitación, se encontró con Lita quien venia bajando las escaleras. Al verla ahí, entonces se olvidó de la humillada que la había hecho sentir Darien y notó en el rostro de la marquesa una expresión de tristeza, melancolía y rabia.
"Rei… ¿Qué haces despierta?"
Rei esbozó una sonrisa. Por supuesto que no le diría que había estado en el jardín con el administrador de los bienes de los Bristol, asi que respondió lo primero que se le ocurrió decir.
"La verdad es que no podía dormir Lita." Respondió Rei. "¿Y tú Lita?"
"La verdad es que tampoco puedo conciliar el sueño." Dijo Lita mientras caminaba hacia abajo y entonces Rei se dio media vuelta, dispuesta a seguirla. "Iré a prepararme un te. Quizá me ayude a dormir… ¿Quieres uno?"
"Claro." Respondió Rei.
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Había pasado casi una hora desde que Lita y Rei llegaran a la cocina, donde habían preparado te de pétalos de rosa y se sentaron frente a la pequeña mesita de la cocina, degustando de aquel te mientras conversaban sobre chismorreos que corrían en Londres que para ninguna de las dos era importante, pero que les ayudaba a olvidar sus respectivas penas hasta que entonces, Rei fue quien decidió cambiar el tema para indagar en lo que podría preocupar a su señora.
"¿Qué te sucede Lita?... ¿Aun sigues preocupada por lo que me comentaste antes de que regresáramos a Londres?"
Lita se pensó si decirle o no sobre Sapphire, no sabia si decirle que él esposo de la prima de Andrew era aquel hombre del que ella se había enamorado y que de nuevo, al volverlo a ver, había removido sentimientos en su corazón que ella creía dormidos. Necesitaba hablar con alguien, pero aquel tema era algo de lo que ella no quería hablar, algo que quería enterrar como si nunca hubiera existido, que nadie lo supiera, pero aquel dolor y rabia que le provocaba verlo la estaba matando, necesitaba hablar con alguien o sentía que se ahogaría hasta que de tanto pensarlo decidió que le confiaría su secreto a Rei, después de todo, la conocía desde hace poco mas de tres meses, era la doncella a su servicio y podía estar segura de que Rei era una mujer discreta que guardaría su secreto.
"La verdad es que estoy preocupada por algo mas aparte de lo que te comente." Dijo Lita clavando sus orbes esmeraldas en los ojos de Rei.
"¿Quieres decirme que es?" Preguntó Rei. "Sabes que puedes confiar en mi."
Lita tomó una bocanada de aire. Desde que había escuchado a Minna decir que Sapphire le iba a dar un hijo había estado sintiendo que explotaría, pero ya no podía mas y entonces una lagrima traicionera salió de sus ojos, resbalando por su mejilla.
"He vuelto a verlo Rei."
"¿A quien?"
"Tú sabes a quien me refiero." Respondió Lita. "Lo he vuelto a ver a él. Al hombre que era mi novio desde antes que me casara con Andrew."
"¿Y?" Preguntó Rei. "¿Dónde es que lo viste?"
Lita no se pudo seguir conteniendo y dejó escapar un sollozo de su garganta.
"Él hombre que era mi novio mucho antes de casarme con Andrew es el esposo de Minna." Confesó Lita. "Por eso después de la boda de Minna yo decidí que no dejaría a Andrew, porque Sapphire ya no era mio y yo no tendrías mas a donde ir. Sapphire me puso muchos pretextos, según se casó con ella para estar cerca de mí, para estar a mi lado, pero yo no le creo, es un cobarde. Si me amara tanto como decía no me hubiera abandonado a mi suerte." Lita hizo una pausa, las lagrimas y los sollozos no le permitían hablar fluidamente, hasta que de nuevo recobró la compostura. "Por eso estuve mas que feliz cuando Andrew me pidió que nos fuéramos a Bristol, quería estar lejos de todo y de todos y por eso no quería regresar a Londres."
"¿Estas hablando del esposo de la prima del marques?" Preguntó Rei sorprendida.
"Sí." Respondió Lita. "De él es de quien te estoy hablando. ¿Sabes? Hoy que lo volví a ver acompañado de su esposa me entere de que esperan a su primer hijo y me dio mucha rabia, yo muchas veces soñé con formar una familia con Sapphire, con darle los hijos que ahora esa le va a dar."
"Pero tú estas casada Lita."
"¡Lo se!" Explotó Lita. "Sé que estoy casada con Andrew, que él no merece que yo tenga sentimientos por el imbécil de Sapphire. Cuando estábamos lejos, en Wessex, después en Bristol, entonces creí que me estaba enamorando de él, me hace sentir cosas que no había sentido" Lita hizo una pausa. "Pero ahora ya no lo se. Ahora ya no estoy segura de amarlo como creía que estaba comenzando a amarlo."
"Pero él no se merece que tu lo traiciones." Dijo Rei con seriedad en su voz. "No hagas una locura de la que puedas arrepentirte Lita. Mira, honestamente y aunque te duela te lo diré. Ese hombre, Sapphire, no te ama. Si te hubiera amado de verdad entonces te hubiera llevado a su lado antes de la boda o incluso el mismo día que se volvieron a ver cuando todo mundo estaba festejando su casamiento con Minna… ¿Por qué no lo hizo si tanto amor dice tenerte?"
"Él dice que Andrew es muy poderos y que seguramente hubiera tomado represalias."
"No lo creo." Respondió Rei. "No me parece que él marques sea de esa clase de hombres. ¿Acaso no te iba a llevar a la India para que te reunieras con tu amor?... ¿Acaso no te respetó y te esperó hasta que tú te le entregaste como mujer? No argumentes tonterías Lita, porque tu misma sabes que eso no es cierto. Eres una mujer casada y tú marido no se merece que lo traiciones."
Lita clavó sus ojos en los orbes color amatista de Rei. No comprendía porque le decía eso cuando ella ni siquiera estaba pensando en serle infiel a Andrew.
"No soy tonta Rei." Respondió Lita. "No pienso traicionar a mi marido y mucho menos por un hombre que no merece la pena, ni mi dolor, ni mis lagrimas, ni mi amor."
Rei se puso de pie y se colocó las manos en la cintura, mirándola determinantemente.
"Sé que soy sólo una doncella de cámara. Pero por el aprecio que siento por ti y por el señor marques, si me permites te quisiera dar un consejo." Rei hizo una pausa y se le quedó mirando. "Habla con tu marido, confiésale eso que me ha confesado a mi."
"Pero quizá entonces se pondría celoso, podría enojarse porque no se lo dije desde el principio. Podría pensar muchas cosas."
"Lita, debes saber que en esta vida no hay mentira que se pueda ocultar para siempre." Dijo Rei. "Y en una pareja no hay peor enemigo que la desconfianza. Es mejor que Andrew se entere por ti a que se entere de otra manera. Si eso pasa, entonces él podría sentirse lastimado, herido en su orgullo de hombre enamorado y sería difícil que de nuevo confiara en ti. Así que yo te aconsejo que le hables con la verdad, además se nota que él te adora."
Lita se quedó pensativa, analizando las palabras que Rei le había dicho. Andrew la amaba, de eso no le quedaba duda, se lo había demostrado muchas veces con sus detalles, con sus miradas, cada noche cuando le hacia el amor y la vez que le había dicho que la amaba, que ella era la marquesa que él amaba.
Aquel te amo que Andrew le había susurrado, le había hecho estremecerse, adoraba sentirlo sobre su cuerpo, sus manos acariciándola con suavidad, otras veces estrujándola como un salvaje ansioso por poseerla, le gustaba su olor, el sabor de sus besos, su masculinidad, él tenia esa capacidad de hacerla vibrar, de llorar de puro placer. ¿Pero entonces porque sentía tanta rabia al mirar a Sapphire con otra? Seguramente porque en el fondo, aunque se negara a aceptarlo, lo seguía amando. Mas sin embargo para ella y Sapphire era demasiado tarde, así que lucharía por sacárselo de la mente y ser feliz con Andrew.
Se despidió de Rei, dejándola sola en la cocina y después subió las escaleras hasta llegar a su habitación, donde al abrir la puerta miró a Andrew sentándose sobre la cama y clavando sus ojos en ella cuando la miró entrar.
"¿Dónde estabas?" Le preguntó mientras se ponía de pie, caminando hacia ella.
"Estaba en la cocina." Respondió Lita. "No podía dormir y me fui a preparar un te."
Andrew esbozó una sonrisa, puso sus manos por sobre los delicados hombros de ella y se acercó a su rostro para besarla suavemente en los labios. Ella se olvidó entonces de sus preocupaciones, entregándose apasionadamente a aquel beso, embriagándose del sabor de su marido y le echó los brazos alrededor del cuello, deseando sentirlo cerca, llenarse de él.
Las manos de Andrew fueron deslizando los delgados tirantes de aquella bata en color rosa que final cayó a sus pies, dejándola completamente desnuda y él no perdió tiempo, comenzó a acariciar el cuerpo de su mujer que tanto le enloquecía. Lita al sentir como los toqueteos de su marido quemaban su piel, entonces se pegó a él, sintiendo su palpitante erección aun bajo el pantalón de su pijama.
Andrew la tomó en brazos, la depositó con delicadeza sobre la cama y se termino de desvestir, para como cada noche besar su cuerpo, sentir el roce de la suave piel de su amada, darle placer que era su propio placer y hundirse en la tibieza y estrechez de su sexo.
"¿Qué le sucede a mi marquesa?" Preguntó Andrew después de mucho tiempo de que acabaran de hacer el amor, cuando ambos se encontraban recostados, abrazados el uno al otro.
"Nada." Respondió Lita.
Andrew la tomó de la barbilla y la obligó a mirarlo a los ojos en medio de la oscuridad en que se encontraba la habitación.
"Eso no es cierto." Dijo Andrew. "Estas así desde que llegamos de casa de mi tia Catherine. Mas precisamente desde que Minna dijo que estaba embarazada."
Lita se asustó cuando Andrew le dijo haberse dado cuenta de que le había afectado el embarazo de Minna. Le aterraba pensar que estuviera sospechado que tenia sentimiento impropios para con Sapphire, pero para su suerte, Andrew estaba lejos de pensar eso.
"Sé que estas preocupada porque no has quedado embarazada y que quizá te afecte saber que Minna que se casó mucho después que tú ya este esperando un hijo." Andrew hizo una pausa y con uno de sus dedos delineó los finos labios de Lita. "Pero a mi eso no me importa, no quiero que te preocupes por eso, a mi también me gustaría tener hijos, pero no son algo necesario. Contigo soy muy feliz."
Lita no pudo evitar que una lágrima traicionera escapara de sus mejillas. Andrew tenía la capacidad de hacerla estremecerse con dulces palabras que no sonaban melosas, como así también tenia la capacidad de hacerla arder dedicándole palabras subidas de todo, cuando estaban a solas. Él merecía que ella lo amara incondicionalmente, pero no podía evitar sentirse confundida.
"No llores amor." La estrechó él entre sus brazos. "Eres mi marquesa, te amo."
Andrew besó sus lagrimas, haciéndola olvidar todo rencor y entonces, estando entre sus brazos, sintiéndose tan plena cuando estaba con él, se prometió amarlo, serle fiel y confesarle lo que en el pasado había existido entre ella y Sapphire, pero claro, no lo haría esa noche, no acabaría con ese mágico momento para hablar de algo que seria tan incomodo para él como para ella.
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Tres días después…
Después de aquel día en que Lita se había enterado de que Minna estaba embarazada de Sapphire, había inventado mas de un pretexto para evitar tener que presentarse en la mansión de la tía de Catherine, pues sabia que inevitablemente ahí siempre se encontraría con Minna y con Sapphire, haciéndola sentir incomoda.
Andrew había procurado visitar a su tía todos los días, dándose un tiempo cuando salía para arreglar sus asuntos de negocios y para su suerte no se había quejado de que ella no se ofreciera para ir a visitarla, pues incluso había hecho que un medico la examinara debido al mareo que había tenido, y aunque le había dicho que estaba bien de salud, le había pedido que se quedara a descansar en casa, que no se agitara, queriéndola cuidar y proteger como se cuida a una muñeca de porcelana.
Lita sabia que de un momento a otro tendría que ir a visitar a Catherine, pues era su obligación moral como esposa de Andrew, pero por lo pronto estaba queriendo evitarlo y se dedicaba a pasar los días en casa, preparando platillos y postres para su marido o por el contrario saliendo a caminar por el pueblo.
"¿Qué dice la carta de tu hermana?" Preguntó Rei. "¿Alguna buena noticia?"
Lita guardó la carta en un pequeño cofre que tenia en su tocador y le devolvió una sonrisa a Rei a través del espejo, quien estaba tras ella peinándola.
"Me comenta que se ha comprometido con un joven de una de las familias mas ricas de Pluckley." Dijo Lita. "La boda será dentro de un año, pero lo mejor de todo es que mi hermana ama a ese joven."
Lita se puso de pie para dirigirse a la sala, pues apenas el día anterior, su querida amiga Amy, quien para variar tenia 5 meses de embarazo, había pasado a saludarla rápidamente al enterarse de que de nuevo estaba en Londres y habían quedado de que ese día iría a visitarla.
"¿Cómo me veo?"
"Preciosa." Respondió Rei.
Lita salió de su habitación y se dirigió a la planta baja de la mansión. Estuvo esperado durante más de una hora a que Amy llegara, pero al ver que no aparecía, entonces decidió salir a dar un paseo por el jardín, encargándole a Rei que esperara en la sala para que le diera las mejores atenciones a Amy en caso de que de un momento a otro llegara.
El clima afuera era caluroso, pero soportable, propio del mes de julio que es de los primeros meses del verano. Lita puso su mente en blanco, mirando los grandes arboles del jardín, las mucha especies de flores que Andrew había mandado plantar en primavera para que florecieran. Nunca antes se había puesto a caminar por ese precioso jardín, poco lo había valorado, le pareció entonces un lugar hermoso para relajarse, para ir a caminar y porque no, sentarse a leer algún libro dejando que el aire jugueteara con sus cabellos, mas entonces, mientras estaba paseando, se sobresaltó al sentir unos brazos fuertes que la tomaban de la cintura y le aprisionaban.
"¿Por qué me rehúyes ma belle?" Escuchó Lita que susurraban a su oído. No le fue difícil saber quien era, conocía ese olor, esa voz. Era Sapphire, él era el único que la llamaba ma belle.
Rápidamente se apartó de su lado, dándose media vuelta para quedar frente a frente.
"¿Qué es lo que quieres?"
"¿Por qué me evitas Lita?... Me duele mucho tu desprecio."
Lita esbozó una sonrisa amarga y burlona. ¿Cómo podía decir que la necesitaba y que le dolía su desprecio cuando él la había abandonado? Cuando no había luchado por ella, para tenerla a su lado.
"Si no te dolió mi ausencia mucho menos creo que te duela mi desprecio." Respondió Lita. "Ahora por favor te voy a pedir que me dejes tranquila. Yo soy ahora la señora Hansford, marquesa de Bristol y condesa de Wessex, le debo respeto a mi marido y también lo amo, así que ahora mismo lárgate o yo misma hare que te saquen a patadas."
Sapphire esbozó una sonrisa, dentro de si algo le decía que aun Lita lo amaba, que no había dejado de tener sentimiento por él y entonces, sin que se lo esperara, la tomó de la cintura y atrapó sus labios en un beso. Ella al principio luchó por separarse de su lado, pero entonces se dejó arrastrar por la pasión y terminó cediendo al probar de nuevo aquellos labios que en muchas veces había añorado, aquellos labios que besaban con pasión y que siempre recordaría como su primer beso.
Adelantos del próximo episodio…
Sapphire posó sus manos sobre su cintura, deseando poderle arrancar la tela para descubrir su desnudez con la que tantas veces había fantaseado, abandonando la boca de Lita para posar después sus labios sobre el oído de ella, susurrándole palabras de amor y poco a poco dejando un sendero de besos en su fino cuello, succionándole la piel algunas veces, disfrutando al escuchar los gemidos de placer que ella dejaba escapar, disfrutando del delicioso olor a rosas que emanaba de su cuerpo, de la indescriptible sensación de placer y éxtasis de sentirla suya, de sentirse como su dueño.
"Sapphire." Susurró ella con voz lujuriosa, aferrando sus manos delicadas al cabello de Sapphire, queriendo llorar de puro placer al sentir como él la levantaba de la cintura, deseando enredarle las piernas en el cuerpo e imaginarse como seria su virilidad lo cual al mismo tiempo le llevó a pensar en el sexo con Andrew, sin poder siquiera poder distinguir en que momento pensaba en uno y en el otro, pero sabiendo que deseaba a Sapphire con todo su ser.
Notas Finales: Chicas, aquí está un capitulo mas de "La Marquise Rebelle"… ¿Qué les pareció?... ¿Les gusta?... Espero tener sus comentarios y muchas gracias a cada una de ustedes que me apoyan: Maga, Lucely, Lita Wellington, Jahy Kino, Diana, Sailor Gaby y por supuesto también a Ross Kou que anda ahora por estos rumbos del Mako mundo haha.
En respuesta a tu comentario Sailor Gaby, pues bueno, no es que menosprecie a Rosa de Guadalupe, es sólo que me exaspera la gente que no critica con buenos argumentos.
Saludos a todas.
Atte:
Mademoiselle Rousseau.
