VIII: RED RIBBON
—¿Por qué dejaste que matara a tu jefe?
—No me pagaba suficiente—voz femenina en la penumbra—. La Patrulla Roja me ascenderá a coronel. Me ahorraste la molestia.
—De lejos pasas por hombre, de cercas por decepción...—sonríe Tao-Pai-Pai, venenosamente—. La peor excusa que he escuchado, y hoy cumplo diez años como asesino profesional…
— ¿Quieres que te felicite?
—Eres la encarnación de la amabilidad… Muéstrate, ¡antes que decida liquidarte!
La luz de la lámpara baila en sus ojos peligrosamente: una pizca de algo perdido, quizás deseo.
«Señora Fanfan»
El rostro del único fantasma que le hacía sentir culpa.
