CAPÍTULO 8 – TOUJOURS PUR
POV DRACO
Apenas quedaban dos días para el ataque, ellos estarían fuera en la redada, necesitaba salir de aquí esta misma tarde, no podía dejarlo más, llevaba junto a mi pecho el medallón, al parecer perteneció a mi abuelo Abraxas y a su dragón, era un escudo, protección, y el anillo lo portaba en mi mano, estaba observándolo detenidamente cuando lo vi, con el reflejo de luz del sol, Toujours Pur, que apropiado, no habría otro lema más acorde a la familia Black, siempre puros, y así ha sido durante generaciones.
-Malfoy, necesito tu ayuda.
-¿No te enseñaron a llamar a la puerta Potter?
-Es urgente.
-La próxima clase será esta tarde, ahora tengo asuntos que arreglar.- Me levanté dispuesto a irme hacia Grimmauld Place y acabar con todo esto de una vez, pero lo que dijo Potter hizo que me bloqueara frente a la puerta-
-Estuve practicando lo que me dijiste, y conseguí trasladarme junto a él, apenas fueron unos segundos.
-¿Qué viste?
-Estaba junto a una estantería, iba andando y de pronto se detuvo, notó una ausencia, al parecer faltaba un libro y de repente…
-Acaba la jodida frase Potter no tengo todo el tiempo.
-De repente fue a la habitación de tu madre y… -No pude soportar más la espera y me interné en él, viendo como Voldemort fue junto a mi madre…
-Narcissa ¿vio usted algo raro? me resulta sorprendente la ausencia de un libro en sus vitrinas.
-No mi Lord, nunca salgo de aquí de todos modos.
-Tenga muy presente que puedo notar quién entra y quién sale de nuestra mansión mi señora.
-¿Quién podría burlar sus defensas?
-Alguien con muy poco que perder, por cierto, vine a hacerle entrega de un regalo, es un anillo una réplica del suyo he notado que no lo portaba.
-Debí perderlo, si no necesita nada más mi Lord me gustaría dormir.
-Por supuesto de todas formas no hay de qué preocuparse, quien robara dicho libro ya estará muerto en cuanto lo abra sabré dónde se encuentra, ¿increíble cierto?
-Sí…
- Parecía como si supiera que yo estaba allí, miró hacia dónde estaba y se rió. ¿Qué crees que pue-
Granger… No le dejé terminar la oración y salí corriendo de la habitación le pedí a Orión que la buscara, enseguida me mostró una imagen de ella yendo al lago, no dudé un instante en aparecerme, justo a tiempo, antes de que saliera del escudo.
-¿¡Qué demonios crees que estás haciendo?!
En cuanto le quité el libro hice a Orión quemarlo y pudo ver como del libro salía un rastro negro para después consumirse por las llamas.
-¿Qué ha sido eso?
-El libro estaba maldito. De haberlo abierto todos estaríamos perdidos. Debes agradecérselo a Potter, el lo descubrió a tiempo, ahora debo irme.
-¿Podría…?
-¿Acompañarme? Será mejor dejarte venir conmigo a que vengas sola tras de mí, por tu seguridad.
La cogí del brazo y nos desaparecimos de allí, ahora estábamos frente a la escalera de la casa Black y antes de escuchar sandeces de Kreacher le mandé un silenciador, no sin ganarme una mirada de la leona, abrí la puerta viendo ante mí nuestro billete de salida, asegurando las puertas con silenciadores, noté la presencia de Orión cerca, así que era el momento de empezar.
Puse mi mano en el corazón del árbol: -TOUJOURS PUR- El árbol empezó a cobrar vida propia y a iluminarse, trasladándose al centro de la habitación, dejándonos ver miles de hilos conectados, fui hacia Granger, la traje pues sin ella no sería posible, debía herirme si lo hacía yo mismo no tendría sentido, así que tomé su brazo y antes de que pudiera rechistar rajé con su varita la palma de mi mano.
Dejé que toda gota cayera sobre el bote que mi padrino me entregó, una vez lleno lo hice derramarse sobre las raíces del árbol, que empezaron a recorrer los hilos, separando así las tres ramas que se llenaron de aquella sangre, Lucious, mi madre y yo, viendo el hilo oscuro que rodeaba al dorado, ahí estaba el juramento inquebrantable.
Era el momento, descolgué el anillo de mi madre, el medallón de mi padre entregado por mi abuelo y mi sangre, la habitación se llenó de luz mientras recitaba el conjuro, entonces todo se detuvo, el hilo negro desapareció al mismo ritmo que el árbol y la sangre volvía a mi mano hasta cerrar mi herida, aunque la cicatriz sí permaneció, todo estaba hecho…
-Ya podemos marcharnos Granger.
-¿Qué has prometido?
-He reclamado lo que es mío Granger, soy el heredero, el juramento que tenía mi padre con mi madre ahora ella lo tiene conmigo, debemos preparar el ataque.
Y así nos encontrábamos ahora, todos reunidos en el comedor, hablando del planteamiento del rescate, ninguno se ponía de acuerdo, yo me mantenía al margen cuando era el principal protagonista.
-Debemos ir tras él, mientras algunos atacan Malfoy Manor. –Realmente Ojo Loco hacía justicia a su nombre, sus pensamientos eran los de un loco, sólo alguien así iría tras él.
-No somos suficientes hombres como para vencerles, ellos serán unos cien.
-Quizás no sea tan descabellado lo que dice Moody.
-No podemos ir hacia un suicidio asegurado ahijado.
-No os estoy diciendo de enviar a los demás tras él.
-¿Irás tú solo Harry? Podrían estar en cualquier lugar, irías durante quien sabe cuánto solo. –Por una vez estaba de acuerdo con lo que decía la señora Weasley.
-Potter no pienso repetir esto pero eres demasiado importante como para enviarte a una muerte segura, si alguien puede acabar con ese imbécil eres tú.
-Entonces ayúdanos a asegurar nuestra victoria, qué puedes decirnos de Malfoy Manor. ¿A qué nos enfrentamos Draco? –Me sorprendió que por primera vez Potter me llamara por mi nombre.
-A una jodida situación eso tenlo por seguro ahijado, y sólo jodida si tenemos la suerte Harry, y Voldemort no se entera.
-Todos saben ya que iremos, Voldemort sabe que mi único propósito en la vida es rescatar a mi madre, estará listo. Nadie ha tomado jamás Malfoy Manor.
-Excepto Voldemort.
-Te equivocas Potter ni si quiera él, cree haberla tomado, él simplemente puso su ejército de mortífagos tras unas rejas, bien adiestrados y provisionados, quizás cincuenta hombres nos verán llegar, estarán listos, las puertas de Malfoy Manor son inexpugnables, si atacamos las verjas estaremos en desventaja muchos morirán como le dijo mi padre a Voldemort que sería.
-¿Entonces nos envías a una muerte segura?
-Vuelves a equivocarte Potter, él cree tenerla bajo sus dominios, una cosa curiosa de mi padre, construyó nuestra casa junto al lago, excepto las cloacas, para él era algo indigno y mandó a quién él consideraba que eran los más indignos, los elfos, un día seguí a Dobby y allí lo encontré, había un conducto, por él salían y entraban los elfos a placer y la entrada estaba a más de cien metros de la casa, es cierto, su entrada es la más segura pero no sólo había una entrada.
-Aún así nos superarán en número. –Pude ver la desesperación en el rostro de Granger.
-Los mortífagos luchan por miedo, vosotros lucharéis por vuestra libertad, por la única persona que os la entregará, y por eso venceremos, además nosotros tenemos un dragón.
Pude ver la sonrisa satisfecha de Granger mientras me miraba, en cuanto me incluí con ellos, cuando dije nosotros, ya teníamos plan y estábamos muy cerca de sacar a madre de esa asquerosa cárcel.
-Malfoy tiene razón, algunos debemos actuar de cebo y retener el máximo tiempo posible a esos cabrones.
-Bien Potter, mientras yo me internaré e iré en busca de madre.
-No irás solo, no pienso dejar a mi sobrino sólo.
-Yo tampoco te dejaré solo, mi apellido es Tonks, pero somos familia.
-Hay algo que puedes usar Draco, perteneció a mi padre, es mi capa de invisibilidad os dará más ventaja.
-¿Y jugárnosla a que Voldemort la coja? No, prefiero enfrentarme de frente, Orión estará en retaguardia esperando cualquier aviso. Lo que si debéis es llevar esto junto a vosotros, se trata de un traslador, deberéis reuniros por grupos de cinco y nunca separaros, a mi señal todos os iréis.
No podía negar que estaba nervioso, más bien estaba muerto de miedo, por mi madre, por fallarle, pero ambos lo merecíamos, un nuevo inicio, una nueva vida, y fue ahí cuando noté la presencia de Granger y me giré hacia ella.
-¿Con qué grupo irás? No vi que llevaras un traslador contigo.
-Tengo uno, y por cierto quería entregarte esto, eres una de las pocas personas en las que confío Granger, así estaremos conectados en todo momento, tú les darás la señal a los demás.
Saqué el colgante donde portaba el anillo de mi madre, y se lo puse a ella, el silencio dejó de ser incómodo y eso me perturbaba, pero ahora sólo podía centrarme en una cosa. Ella lo agarró con fuerza mientras me subía a lomos de Orión y me alejaba.
-Hermione ¿va todo bien?
-Sí Ron.
-Es el momento, el traslador va a activarse en breves instantes.
Pude ver cómo estaban tras los muros de Malfoy Manor, mirándome, asegurando su posición mientras yo me internaba cada vez más, entramos Tonks, Sirius y Ojo Loco, todo estaba demasiado despejado y esa tranquilidad me ponía los vellos de punta, llegamos hasta la cámara de madre, sin cruzarnos un solo mortífago, demasiado tranquilo, ahí la encontré y su mirada de desesperación al vernos fue suficiente para saber que todo había sido una trampa, escuché como derrumbaban la entrada de las cloacas, la cogí del brazo y me asomé hacia fuera viendo cómo los estaban rodeando y muchos iban hacia dentro, buscándome.
"Granger salid de ahí, ya"
"No nos iremos de aquí sin ti"
"Es una jodida trampa, joder salid antes de que cierren los escudos"
Vi como muchos abandonaban la Mansión y la imbécil de Granger se quedaba junto a Sirius quien estaba junto a madre, Ojo Loco, Lupin y algunos más, Ron obligó a Potter a tomar el traslador y lo intentó con Granger pero pudo zafarse de su agarre a tiempo.
Estaban echándose totalmente encima, salí hacia el balcón y llamé a Orión, en cuanto me monté sobre él no lo dudé un segundo y fui hacia ellos.
INCENDIO
Era la primera vez que pronunciaba aquellas palabras y de repente empezó a descargar fuego sobre los mortífagos que se quedaron asombrados y pude ver como invocaban al señor oscuro, miré a Granger con desesperación y no necesitó más para desaparecerse junto a los demás, echamos abajo Malfoy Manor, dejándola en ruinas, muchos mortífagos huían despavoridos al ver que sus ataques no afectaban a Orión, llevaba semanas trabajando en el escudo mágico, ni siquiera un Avada lo traspasaba, y entonces lo vi en la montaña, me sonrió con esa boca llena de dientes negros y mugrientos y supe que algo iba mal, escuché a alguien llamarme.
-¡MALFOY!
Greyback…
-¡Pensabas irte sin despedirte de tu querida madre!
No… ella se había ido era todo una mentira, pero entonces me interné en su mente, mi padre impidió que se la llevaran, maldije al lobo con toda mi ira, sin apenas conseguir una mueca de dolor y entonces lo entendí, Voldemort lo estaba protegiendo de mi intrusión.
No podía hacerlo arder o le daría a ella, debía pensar algo rápido.
-¡Siempre me han gustado los juegos Malfoy! ¿Recuerdas aquella vez que torturamos al elfo?
Miré hacia un lado y pude ver que ya no estaba allí, estaba lejos de ellos, pero nunca la alcanzaría antes que yo, no quería dar un paso en falso.
-Seré bueno, pero sabes que siempre me ha gustado probar la comida antes de servirla.
Vi cómo dejaba libre a madre, que corría hacia mí, se abalanzó hacia ella pero antes de poder alcanzarla ya lo tenía sujeto entre las garras de Orión, le lancé todo tipo de cruccios y cuando abrió la boca para relamerse la sangre lo entendí, la había herido, no necesité pensar más para que Orión actuara arrancándole la cabeza.
Fui corriendo hacia madre para ver cómo se tocaba el estómago y vi su mano llena de sangre, debíamos salir de allí.
-Te pondrás bien, ya nos vamos de aquí.
-MIENTRAS EN EL REFUGIO-
POV HERMIONE
No podía comunicarme con él, y cada vez la espera se hacía más y más pesada, Sirius nos contó como Lucius separó a Narcissa a tiempo para que no tomara el traslador, entonces escuchamos a Orión llegar por su rugido y supuse que estaban aquí, lo que ninguno imaginábamos era encontrar esa escena, de la señora Malfoy cubierta de sangre en manos de Draco, todos nos quedamos enmudecidos mientras apartaba de un golpe los cacharros que ocupaban la mesa haciéndonos reaccionar a todos, y la primera en hablar fue Molly.
-Traed toallas, agua, y las pociones que hay en el desván, Draco intenta contactar como sea con Severus y Madame Pomfrey Se pondrá bien señora, no deje de luchar.
-Mi padrino no va a venir, debe mantener su postura frente a Voldemort, no podemos ponerle en situación de lo ocurrido, es lo mejor.
Cogió su mano, nunca te preparan para ver a tu madre en una situación así.
-Granger, ve al dormitorio de mi padrino coge el tercer libro que hay sobre el estante, prepara ese díctamo, corre. -
POV DRACO
Podía verlo en sus ojos, y me negaba a admitirlo, no podía acabar así, no ahora, no tan pronto. En seguida apareció la enfermera que nos cuidaba de niños, intentaron apartarme de ella pero me negaba a soltar su mano, sacaron a los demás de allí, Dobby y varios elfos más ayudaban a la señora Pomfrey y Molly, limpiaron la herida y empezaron a rajar su vestido para poder tratarla y en cuanto vimos la herida nos dimos cuenta, todo era silencio, podía olerse la magia negra.-
-El díctamo no servirá de absolutamente nada frente a eso.
-Hijo…
-No, te pondrás bien, lo juro.
Empecé a recitar cuanto conjuro pasaba por mi mente con mi mano sobre su herida, la herida cicatrizaba pero la sangre seguía infectada, vi esto antes, debía sacar su sangre mágica y después sólo esperaba que sobreviviera.
-Draco no puedes estar pensando en eso, sabes que…
-Dígame, si fuera alguno de sus hijos ¿me lo impediría?
Dejé un beso en su frente y tapé su boca con la toalla que agarré para que apretara, empecé a recitar el conjuro y la sangre comenzó a desparramarse, saliendo espesa y negra, a la vez que eso ocurría mi madre mostraba menos fuerza y se volvía más pálida.
-Vamos… aguanta.
-Draco, muchacho no sigas acabarás con ella.
-Ya casi está Molly.
Seguí expulsando la sangre hasta que vi como salía roja, limpia, y cerré todas las heridas, miré su rostro y estaba pálida, acerqué mi mano a su cuello no sin miedo pero pude comprobar que aún tenía pulso, y volví a besar su frente temiendo romperla.
Decidimos trasladarla a mi habitación ahora que estaba más estabilizada, llevábamos tres horas en la casa, le puse un sedante, y Madame Pomfrey que controlaba sus constantes cada media hora, no podía ni quería soltarle la mano.
-Dra… Draco.
-Madre… no hables debes descansar, estás a salvo, estamos a salvo. Descansa. -Pude notar su mirada sobre mí, estaba cubierto de sangre, ni siquiera me había dado cuenta de eso.- Estoy bien, no tengo nada.
-Señor Malfoy, baje a asearse un poco, no se preocupe yo estaré aquí.
La enfermera tenía razón debía bajar a encontrarme con todos, pero antes fui al lavabo sintiendo el peso sobre mis hombros, me quedé mirando la sangre en mis manos, ni siquiera me había dado cuenta hasta ahora.
Mientras, la leona se introdujo en la habitación pensando que me encontraría, iba a intervenir pero escuché a mi madre llamarla.
-¿Malfoy?… perdón no quise molestar, pensaba que se encontraría aquí. - Notó cómo la mirada de madre se dirigía hacia el anillo que ella misma me entregó y que aún colgaba del cuello de Granger-
-Olvidé que lo tenía, tome yo…
-No…
-Se pondrá bien.
Era mi momento de intervenir, haciendo como si no hubiera escuchado nada.
-¿Granger?
-Vine a traerte esto y a decirte que te esperan abajo.
-Vamos muchachos yo cuidaré de ella, soy la mejor enfermera.
Era el momento de dar la cara y contar todo lo que había ocurrido.
En cuanto puse un pie en la habitación se hizo el silencio, nadie era capaz de decir una sola palabra, les veía una y otra vez, agotados, llenos de suciedad, cansancio, miedo, hasta ese instante no fui consciente de que arriesgaron sus vidas por la de un traidor y su madre, no me dio tiempo a hablar, Potter rompió el silencio.
-Hemos cumplido nuestra parte del trato Malfoy, ahora te toca a ti dar el paso, la traíamos y tú te quedabas en nuestras filas, no hay reclamación posible, ahora debemos ser nosotros quiénes vayamos un paso por delante.
-Hay una vía de conexión entre la serpiente y él, lo escuché en ella, Nagini debe ser uno de los horrocrux, pude internarme en él sin que lo notara.
-¿Estás seguro hurón?
-¿Crees que pueden engañarme comadreja?
-Por tu culpa casi nos matan a todos, así que permíteme dudar.
-Dejad esta discusión y centrémonos en lo importante, no hay tiempo para discusiones de niños, continúa Draco.
-Hogwarts es su verdadero destino.
-Nunca conquistará Hogwarts, no mientras el profesor Dumbledore esté, además con Snape de nuestro lado nunca lo conseguirá.
-Ese es el punto, mi padrino no podrá mantener su fachada siempre, eso si no lo ha descubierto ya, debemos ir con más cuidado, y ahora si no os importa me gustaría volver junto a mi madre.
Ni siquiera esperé su aprobación, fui directo junto a mi madre, no podía creer que la tuviera junto a mi, aunque ahora no podía dejar de pensar en si hice lo correcto, si ella moría no me lo perdonaría nunca, al menos antes estaba con vida.
Así pasaron tres horas, el silencio se hizo permanente en toda la cabaña, la enfermera se encontraba junto a nosotros.
POV HERMIONE
-Volveré en unos minutos, quédese aquí, no se aparte de ella con cualquier urgencia haga sonar la campana y estaré aquí en seguida, no tardaré.
-Hijo…
-Tranquila señora Malfoy, su hijo me pidió que me quedara junto a usted, salió a tomar el aire.
-¿Va todo bien?
-Sí señorita Granger, el señorito Malfoy salió hace ya media hora, me dijo que no tardaría sin embargo…
-Iré a buscarle seguramente estará junto a Orión.
Bajé las escaleras, le busqué por toda la casa, decidí ir al granero, sabía que algo sucedía, lo noté al sentir el collar arder, algo iba mal con Malfoy, cuando se alejaba este chisme ardía como el fuego, ¿dónde estás?
Al entrar al granero vi que Orión estaba dentro, se le veía inquieto, estaba atado con magia, Malfoy nunca le dejaba así, decidí acercarme con cuidado.
No podía aparecerse, no sin Orión, a no ser… no, dime que no ha hecho la locura de volver allí.
POV DRACO
Todo estaba lleno de cenizas, sólo quedaban escombros, pedazos de la imponente mansión, al fin y al cabo era mi casa y yo mismo me encargué de acabar con ella, a cada paso que daba escuchaba como los cristales crujían bajo mis pies, aún podían verse algunos cuadros, ahora vacíos, los cadáveres de los elfos estaban apilados, quedaron atrapados cuando hicieron estallar las cloacas, tomé mi varita y los hice desaparecer, incluso ellos merecían ser enterrados, todo se apagó con su llegada.
Entré, dentro aún hacía calor, dolía, dolía ver el que había sido mi hogar de esta forma, porque hubo momentos buenos, en los que me sentí un niño normal, sin miedo, que simplemente soñaba con magia y dragones.
Encontré el cofre que buscaba tras el retrato quemado de mi abuelo Abraxas, siempre me dijo que algún día me pertenecería que llevaba su sangre dentro, que volvería a traer al dragón.
-No deberías haber venido Draco.
-Puedo decir lo mismo padrino.
-¿Está…?
-Está viva, saldrá adelante.
-Bien.
-¿Cuándo acabará todo esto?
-No lo sé, debes irte vienen hacia aquí, vamos.
CONTINUARÁ...
