Bueeeenas. Por fin actualizo esta historia, pero es que mi vida ha sido y es un completo caos. Poco antes de irme de vacaciones Abstracular me contestó las dudas en mi traducción y no me dio tiempo a publicarla. Y ahora que he vuelto... me he quedado sin Beta. Pero estaba casi terminada así que aquí os la dejo, «completa», ya que es el último capítulo que ha publicado su autora.
No sé si publicará alguno más en breve, aunque no lo creo. Este capítulo se sale por mucho del estilo de la historia y ha habido críticas no tan buenas como en los anteriores, con lo que la autora se ha desilusionado un poco. Al final del capítulo os dejo una nota que publicó en su perfil debido a las «críticas» a dicho capítulo. Personalmente, es el que menos me pega en esta historia, eso es cierto. Como ya le comenté a Abstracular, como one-shot no estaría tan fuera de lugar, pero que ella debe publicar lo que quiera independientemente de lo que pensemos los demás, ya que es su creación y un regalo para todos los lectores. Pero no es menos cierto que si publicamos estamos expuestos a la crítica, tanto buena como mala. Es lo que hay. Otra cosa es el respeto y cómo se comente.
No obstante, prometo traducir todos los capítulos que publique la autora más adelante. Y he prometido a la autora traducirle todas vuestras reviews sobre este capítulo, así que comentad, por fa.
Palabras clave:
Uno: forma en que he traducido la forma de tercera persona con que Kenshin se refiere a sí mismo («this one» en la versión en inglés).
Bokken: sable de madera empleado en diversas artes marciales provenientes del Japón.
-san: honorífico estándar. Equivale a «Señor/Señora». Megumi llama cariñosamente a Kenshin Ken-san (también para fastidiar a Kaoru).
-dono: honorífico arcaico usado por samuráis. Indica un trato respetuoso y de distancia ante la persona a la que denomina. Kenshin suele acotarlo a todas las mujeres como señal de respeto. En el manga se suele traducir como «señorita/señor/señora». A pesar de lo que se comenta en otros fics, no hay ninguna referencia en el manga de que sea algo que moleste a Kaoru.
Dojo: significa literalmente «lugar donde se practica la Vía» o «lugar del despertar» y se refiere a la búsqueda de la perfección física, moral, mental y espiritual. Espacio destinado a la práctica y enseñanza de la meditación y/o las artes marciales tradicionales modernas. Tradicionalmente supervisado por el sensei o maestro. Kaoru es una maestra adjunta.
Yukata: una vestimenta de algodón más ligera que el kimono que se suele usar para dormir o en los baños termales, o para usar en verano (aunque éste es más elaborado).
Kendoka: persona que practica el kendo, esgrima japonesa.
Gi y Hakama: El gi es una forma errónea usada en el fandom para denominar al traje de entrenamiento (keikogi). La hakama es un pantalón largo con pliegues cuya función principal era proteger las piernas, por lo que originalmente se confeccionaba con telas gruesas y con algún diseño patrón. Era tradicionalmente llevado por samuráis y otros nobles y tomó su forma actual más fina durante el periodo Edo en donde tanto hombres como mujeres podían llevar la hakama.
Shoji: tipo de puerta tradicional japonesa que sirve para dividir habitaciones y consiste en papel del japón traslúcido con un arco de madera.
Futón: colchón fino plegable con un cobertor que suele ser la típica cama japonesa. Se puede doblar y almacenar, cosa que suelen hacer una vez que se han levantado, dejando libre el espacio de la habitación en la que lo han desplegado.
Muchísimas gracias a todos mis reviewers, followers y favourites. Esta traducción va para todos con todo mi cariñó. Y, sobre todo, muchísimas gracias a Abstracular por escribirla y permitirme compartirla con todos vosotros y a mi Beta por su inestimable ayuda. Espero poder actualizarla pronto. Nos vemos.
CAPÍTULO 9: Necesidades y Resultados
El otoño estaba resultando ser una época muy interesante en el hogar Kamiya. A Kaoru le quedaba poco para su fecha de parto, su vientre era tan grande como una enorme roca y había sufrido diversos cambios de humor en sus últimos meses de embarazo. Hace dos meses lloraba porque se había puesto las sandalias al revés. El mes pasado se enfadaba por todo y Kenshin tuvo que esconderse constantemente de su bokken.
Este mes sin embargo...
Este mes el pelirrojo se había estado escondiendo en la carpintería y en la consulta del doctor Gensai por razones muy diferentes. Tales razones lo habían llevado ese preciso día a dicha consulta, en la que se encontraba inclinado sobre el escritorio en donde estaba sentado el anciano en ese momento. Megumi estaba de visita, ya que pensó que sería buena idea estar en la ciudad cuando a Kaoru le quedaba tan poco para dar a luz, y estaba vendándole el brazo que se había roto un estudiante local de kendo.
—¿Está seguro de que no tiene nada para ayudarla? —suplicó Kenshin.
—Tú tienes algo que podría ayudarla —murmuró Megumi. La mujer esbozó una grandísima sonrisa lobuna cuando él giró la cabeza y la fulminó con la mirada.
—Kenshin —rio el doctor Gensai, levantando sus manos en señal de rendición—, no tengo nada para ella. Kaoru avanza sin problemas en su embarazo. Las cosas que está experimentando son perfectamente normales. Lo mejor que puedes hacer es someterte a ellas.
—No lo entiende. —Kenshin se echó hacia delante, inclinándose más sobre el escritorio con motas doradas en los ojos—. Lo he hecho. Me he sometido muchísimo. Me he sometido tanto que hay rozaduras a lo largo de las partes que se han sometido. Necesito una semana sin tener que someterme.
Megumi contuvo una gran sonrisa y pisó el pie de su paciente cuando éste se empezó a reír. Uno tenía que admitir que imaginar a Kaoru como una depredadora sexual era divertidísimo.
—¿Sabes, hijo? —El doctor Gensai mostró una gran sonrisa—. La mayoría de los hombres no lo considerarían un problema.
—La mayoría de los hombres no están casados con mi esposa.
—¡Entonces deberías disfrutar más todavía! —Megumi rio, golpeando en el hombro al joven frente a ella para que se levantara—. No es como si ella te estuviera reteniendo contra tu voluntad y exigiéndote algo que no quieres dar, ¿no?
—¡No! —resolló Kenshin—. No es que uno no quiera. Es que... la gente... necesita... descansar. ¡Ella también tendría que descansar! ¡El bebé podría llegar en cualquier momento!
—¡Precisamente de eso se trata! —Megumi se enderezó, elevándose por encima de él. Algunas veces la gente se mofaba de ella por ser una mujer tan alta, pero ésta siempre lo había admirado. Le daba una ayuda extra cuando necesitaba que se supiera que era más lista que otros en ciertos temas.
—¡Ken-san, por todo el mundo se ha documentado que acostarse con una mujer que está próxima a la fecha del parto es de hecho muy favorable! Es algo que puede acelerarla en el proceso, de veras, y en este momento creo que lo necesita. Esa mujer está tan grande como una casa.
—No dejes que te oiga decir eso.
—Por supuesto que no, pero mi observación sigue siendo cierta. Si estás dispuesto, entonces sacrifícate por el equipo.
—¿El equipo? —Kenshin levantó una ceja—. ¿De qué equipo estamos hablando exactamente?
—Ya sabes —Megumi gesticuló con el brazo alrededor de la consulta—, todos nosotros... Si está desnuda contigo no se presentará en la ciudad gritándole a Yahiko y llorando sobre ropa de bebés.
Al doctor Gensai le faltaba poco para estallar a reír y a Kenshin le faltaba poco para golpear al joven con el brazo roto sólo por estar todavía allí de pie y encontrarse tan sumamente entretenido por la conversación que mantenían. Suspiró y se pellizcó el puente de la nariz.
—Por favor, sólo... ¿hablarás con ella? Explícale que uno está más que dispuesto a ayudar de la forma que sea, pero que es necesario descansar. Yo no soy un corredor de maratón.
—¡No dejes que Sano te oiga decir eso! —gritó la doctora mientras él salía. Megumi miró al doctor Gensai con una gran sonrisa en el rostro—. ¿Ha oído cuántas veces ha cambiado «uno» por «yo»? Pobre hombre, debe estar muy cansado. Hablaré con Kaoru esta tarde.
Puede que Megumi hubiese subestimado un poco la situación. Cuando llegó al dojo, no parecía que hubiera nadie en casa. Pero cuando se puso a deambular por él, se topó con Kaoru, que se apoyaba sobre el marco de una puerta y parecía bastante descontenta de que fuera ella y no su esposo la que había llegado a casa.
—Tus pechos son bonitos, Kaoru, pero tápatelos —dijo Megumi sin emoción en la voz.
Kaoru se sonrojó y frunció el ceño, enderezando su yukata mientras indicaba a Megumi que se sentara a la mesa.
—¿Pasa algo, Megumi? No te he llamado avisándote de que estuviese perdiendo líquido ni nada de eso. ¿Por qué has venido?
La mujer mayor parpadeó sorprendida varias veces antes de levantar una ceja y fruncir el ceño.
—Oh, qué amable. Me paso por aquí para ver cómo lo lleva una gran amiga y soy tratada con consternación porque no soy un pelirrojo con los pantalones bajados.
—¡¿Qué?!
El rostro de Kaoru se puso blanco como el papel, mostrando sus ojos abiertos como platos mientras Megumi sonreía de forma arrogante. La explicación que le dio de lo que había pasado por la mañana dejó a Kaoru frunciendo el ceño mientras apoyaba el codo sobre la mesa.
—Debería habérmelo dicho él mismo.
Megumi asintió, apartándose su largo pelo antes de suspirar.
—Sinceramente, creo que todavía teme enojarte después del mes pasado.
—El mes pasado fui un poco explosiva, ¿verdad?
—Explosiva es casi un eufemismo, pero sí.
Ambas se sentaron en silencio durante un momento, mientras Megumi vio pasar miles de pensamientos por los ojos de Kaoru. Al final, se asentó la acostumbrada y firme resolución de Kamiya Kaoru, y asintió con la cabeza antes de ponerse de pie.
—Gracias, Megumi. Creo que necesito hablar con mi esposo cuando llegue a casa... si es que vuelve a casa.
—Volverá, no te preocupes.
Kaoru no tuvo que preocuparse durante mucho tiempo, ya que así fue. Kenshin entró en cuanto Megumi estaba a punto de salir. La doctora le sonrió y le golpeó el hombro dos veces antes de cerrar la puerta tras ella. Él se la quedó mirando perplejo antes de seguir andando. Kaoru le sonrió con ternura, posando sus manos sobre los hombros de su marido, aprovechando su posición sobre los escalones para inclinarse y darle un beso en lo alto de la cabeza.
—Bienvenido a casa.
—Estoy en casa. —Él sonrió de forma gentil, tomando su mano—. ¿Para qué ha venido Megumi-dono?
—Oh, Kenshin. —soltó ella poniendo los ojos en blanco—. Sabes perfectamente para qué ha venido. Me dijo que dejara de saltar sobre ti.
Los ojos y cuello del pelirrojo se pusieron rojos por completo mientras bajaba la mirada hacia sus pies. Kaoru deslizó los dedos bajo su barbilla, para hacer que la mirara. Rodeó su cuello con los brazos y suspiró quedamente cuando él delineó la trenza de su pelo con los dedos.
—He sido bastante... insaciable últimamente. Lo lamento.
—No te disculpes nunca por desearme, Kaoru —murmuró él en voz baja.
—No, no me disculpo por eso. Me disculpo por no darte a veces un debido descanso. Es sólo que he estado tan... —su mano ondeó en frustración antes de caer de nuevo sobre el hombro de Kenshin—. ¡He estado tan frustrada! Ahora estoy confinada en mi cama porque es demasiado pronto. No puedo pasear, no puedo practicar kendo, ¡no hay nada que pueda hacer! ¡Tengo toda esta energía acumulada y siento que si no la descargo en algún sitio voy a explotar!
Kenshin gimió y se puso una mano en el pecho, echándose hacia atrás simulando sentirse ofendido.
—¿Quieres decir que has estado usando mi cuerpo para liberar tu frustración? Terrible, me siento totalmente utilizado.
Ella rio, posando su frente sobre la de él. El pelirrojo levantó el rostro sonriéndole y le besó la punta de la nariz.
—No es que me disguste, ¿sabes? —La comisura de su boca se curvó en una sonrisa—. Es sólo que creo que lo haría mejor si ambos descansáramos.
—Últimamente has sido un poco chapucero —asintió ella.
Él jadeó, riendo, y le pellizcó en el costado hasta que la joven estalló en un ataque de risa, golpeándolo en el hombro. Él sacó los pies de sus sandalias y caminó hasta el porche, zambullendo su rostro en el de ella mientras Kaoru se apoyaba contra el pilar.
—Bueno... la gente suele mejorar con la práctica.
Kaoru sonrió, ruborizándose, subiendo sus manos por el pecho de su marido para jugar con las puntas de su pelo, que caía sobre su hombro.
—Creí que querías descansar.
—Me eché una siesta en el río; es lo que he estado haciendo toda la tarde.
Su mujer rompió a reír.
—¿Te echaste una siesta? Cielos, ¡qué mayor eres! ¡No puedes pasar el día sin una siesta!
Kenshin sonrió con amplitud, silenciando su risa con un beso. Ella suspiró, deslizando sus dedos por el pelo de su marido mientras la lengua de él acariciaba su labio. Él se pegó a ella, mientras sus labios delineaban la mandíbula de la kendoka y bajaban por su cuello. El pelirrojo se estremeció cuando Kaoru suspiró en su oído, un pequeño gemido que se escapó de sus labios cuando la lengua de él pasó sobre su pulso y le succionó suavemente una marca. Los dedos de Kaoru se enredaron en la parte trasera de su gi, tirando y apretándose más fuerte contra él mientras sus latidos volaban contra su lengua. Ella ladeó la cabeza, cogiendo el lóbulo de él con los dientes y tirando.
Los brazos de Kenshin llegaron entonces hasta su trasero y gritó cuando él la levantó en el aire, llevándola en brazos por el pasillo hasta su dormitorio. El pelirrojo alcanzó tras de sí para cerrar el shoji y le dio pequeños besos por la barbilla. La depositó en el futón, admirando durante un instante la forma en que su pelo confluía bajo su cabeza. Los dedos de ella trazaron su nariz y sus mejillas mientras le sonreía. Kenshin sintió cómo su corazón saltó en su pecho, como a veces hacía cuando en ciertos momentos del día le impactaba lo increíble que era que tuviera a Kaoru. Acarició la nariz de su esposa con la suya, sonriendo cuando ella lo besó con dulzura y acarició su nuca con las puntas ligeramente encallecidas de sus dedos.
Kaoru se arqueó y sonrió contra sus labios cuando él la estrechó más fuerte contra sí. Era una constante batalla entre ellos, la única que mantenían. Normalmente ella era la más dominante, pero Kenshin tenía sus momentos. La joven alzó sus caderas y se rozó contra él y le bulló la sangre cuando su esposo gruñó quedamente en sus labios, mordiéndole la lengua. Ella lo provocaba, lo sabía. Pero tenía que alentarlo para que supiera que estaba bien que se tomara ciertas libertades que quería. Los dedos de la joven tiraron del nudo de su hakama, aflojándolo y los deslizó bajo la prenda.
Kenshin dio un bote cuando sus dedos se posaron sobre él y presionó su rostro contra el cuello de Kaoru. Ella se deleitó con la forma en la que él se estremecía cuando lo acariciaba. Las manos de Kenshin se aferraron a su cintura y tras un momento él le tiraría del pelo cuando se derramara sobre ella.
Sin embargo, esta vez fue diferente. Los dedos de Kaoru acariciaron su cúspide y sintió una humedad cálida en sus muslos.
—Bueno —espiró con una risa—, eso ha sido...
—Yo no.
A Kaoru se le cortó la respiración mientras Kenshin levantaba el rostro de su cuello, con las mejillas sonrosadas y la respiración agitada. Se miraron el uno al otro, quedándose suspendido en el aire el momento que necesitaron para que ambos se dieran cuenta de lo que sucedía. Una sonrisa irrumpió en sus rostros y Kenshin la besó antes de bajarse precipitadamente del cuerpo de ella.
—¡Iré a por Megumi!
—¡Kenshin!
Él se paró en el marco de la puerta; sus ojos brillaban de excitación cuando levantó las cejas en señal de pregunta. Kaoru guió sus ojos hacia las caderas de su esposo y se aclaró la garganta, con las mejillas enrojecidas mientras sonreía con orgullo.
—Quizá deberías pasarte por el pozo antes de irte.
Kenshin siguió su mirada y rio, pasándose la mano por el rostro. Kaoru se echó a reír cuando él salió corriendo de la habitación.
—¡Volveré en unos minutos! ¡Quédate en la cama!
—¡Te quiero! —gritó ella.
Cuando él le gritó lo mismo, ella rio, dejándose caer contra el futón y cubriéndose el rostro con las manos. Kaoru oyó el agua del pozo caer al suelo y rio más fuerte cuando escuchó la puerta cerrarse tras él.
Nota aclaratoria de Abstracular sobre este capítulo:
He tenido unas cuantas notas sobre el capítulo «Necesidades y Resultados» de «The Rurouni Settles». Y sí, sé que Kenshin parece un poco OOC en él. Creo que según me parece él podría sonar un poco... moderno. Especialmente con algunos de los comentarios sarcásticos de buen rollo (el sarcasmo no es algo muy japonés, me he dado cuenta). Pero es como salió y me gustó cómo fluyó el capítulo. Así que lo subí. Me gusta pensar que mientras el tiempo fue pasando Kenshin mantuvo su maravilloso matrimonio y amistad (y nadie vino a matarlos cada tres meses), y se soltó hasta el punto de convertirse en una mezcla entre el Rurouni y el mordaz adolescente que fue como Battousai. No es que sean personalidades diferentes, sino que él se sentía más cómodo en su piel y en su nueva vida. Además, en ningún momento él dice que no le guste tener relaciones sexuales con Kaoru. Pero los hombres sólo pueden disparar sus balas tantas veces hasta que un día se vuelven «Hey, te quiero y me encanta toda esta fiesta de desnudez que tenemos, pero necesito comer y dormir y descansar un poco». Si tienes un maratón sexual, llegas a un punto en el que estás del tipo «necesito un respiro antes de que pueda hacer más». No quiere decir que no quieras tener sexo, ¡ni mucho menos! Sólo quiere decir que el espíritu lo desea, pero el cuerpo está exhausto.
