¡Qué extraño había sido todo para ellos dos! De odiarse a estar encerrados juntos, de amarse a casi no poder verse. La primera noche fuera del domo había sido larga y solitaria para ambos. Si bien no habían estado solos, así se habían sentido por la ausencia del otro.
"Cuéntame todo mamá" pedía Henry mientras levantaban las cosas de la mesa luego de la cena, quería saber cómo habían pasado esos tres meses dentro.
"Sabes que mi magia es poderosa, lo único que no es capaz de hacer es aparecer comida. El resto fue muy sencillo"
"Que suerte ha tenido August de quedarse junto a ti ahí dentro" respondió el niño con una sonrisa de absoluta felicidad pasándole las copas.
"Al parecer eres el único que lo piensa" comentó casi en un susurro, mientras ponía las copas en el lavavajillas.
"Porque sé que no has sido tú, dales algo de tiempo... ¿Tienes alguna teoría de lo que pudo crear el domo?"
"Aún no cariño, aún no"
Por su parte, la casa sobre el taller de Marco parecía de fiesta, en ella estaban algunos de los enanos, Granny y Archie. Todos festejaban que August era libre, que había sobrevivido esos tres meses y que ya no sería prisionero de la Reina Malvada nunca más. Grumpy como siempre estaba sentado apartado y con los brazos cruzados sobre su pecho, con un jarro con cerveza a su lado sobre la mesa, pero extrañamente en un silencio total.
"De todos modos, no fue ella la que creó el domo" dijo August en un momento de silencio, en un intento por defenderla.
"¿Cómo que no?" Saltó Doc.
"August, conocemos muy bien a esa mujer, sabemos las cosas que es capaz de hacer" replicó Granny.
"Es verdad, tú eras muy pequeño para recordarlo hijo, pero esa mujer hizo demasiadas cosas como para que ahora pretenda que creamos que no ha sido ella" añadió Marco.
August sabía todo lo que Regina había hecho, él mismo le había recriminado todo, pero también sabía que no había nadie que la conociera de verdad, ni siquiera él podía asegurar conocerla por completo. Después de todo ¿cuándo se comienza a conocer a una persona y cuando terminas de hacerlo?
Fuera como fuera, estaba seguro que ella no lo había hecho y esa noche quería que fuera tranquila, sin peleas ni escándalos y prefirió no contar nada de lo que allí dentro había ocurrido, ya tendrían tiempo de ponerse al tanto de todo con el paso de los días.
Por la mañana siguiente Regina despertó en su cama con Henry abrazado a ella, la había extrañado tanto que no quería soltarla por miedo a perderla de nuevo y había insistido hasta el hartazgo para que le dejara dormir con ella en la cama grande, tal como había hecho cada noche de tormenta cuando tenía apenas unos pocos años. Cuando Regina se levantó de la cama, haciendo el menor ruido posible, no sirvió de nada puesto que Henry se había despertado sólo con el movimiento de ella.
"¿A dónde vas ma?" Preguntó entre sueños.
"Buenos días cielo" dijo ella "Iré a preparar el desayuno, quédate aquí si quieres y lo subiré"
"¿No quieres que te ayude con nada?"
"No, no. Mejor descansa."
Henry pudo notar en el tono de voz de Regina que algo ocurría con ella, no podía saber exactamente qué era pero parecía... ¿nostalgia? No tenía sentido.
Regina fue a la planta baja pero en lugar de ir a la cocina salió a la puerta, permaneció de pie apoyada en el marco, mirando en dirección al taller de la carpintería varios minutos antes de ver que se acercaba Mary Margaret. Cuando reaccionó, intentó entrar en la casa antes de que ella la viera, si había algo que no soportaría en ese momento, era a Snow White y sus charlas que parecían salidas de un cartel motivacional. Por supuesto, ella no solía tener tanta suerte y Mary Margaret la llamó antes de que pudiera terminar de cerrar la puerta.
"¡Regina!" De apresuró a decir, corriendo hacia su encuentro. "Sé que me has visto"
"¿Que quieres?" Preguntó en un suspiro Regina, reabriendo la puerta.
"Saber cómo estabas"
"Nunca estuve mejor en mi vida" Podía detectarse un deje de sarcasmo en su voz.
"¿Estás segura? No se nota"
"He salido del domo y ahora estaba por desayunar con mi hijo que no quiere separarse de mi ¿qué más podría querer?"
Mary Margaret la miró poniendo una mueca, la conocía muy bien como para creer sus palabras y no dejaría de insistir hasta que le dijera la verdad, después de todo, esa era su especialidad y siendo que ambas eran familia de Henry debían encontrar un modo de poder hablar sin discutir.
"Si no quieres decírmelo está bien" intentó usar la psicología inversa "pero creo que deberías poder hablarlo con alguien"
"¡No me pasa nada!" Insistió ella "Y si así fuera, no tengo nadie con quien hablar que no sea mi hijo o..." Se frenó en seco, unos segundos más y hubiera dicho el nombre.
"¿O...?"
"O nadie"
"Puedes hablar conmigo Regina, sabes que puedes"
"Lo sé, pero de saber que puedo a quererlo hay un largo trecho."
"Vamos, sabes que no diré nada"
"En verdad no, no lo sé"
Regina lo había hecho, había jugado la carta de Daniel, esa excusa que usaba siempre que le ocurría algo y no quería contarle a Snow; la misma que usaba para alejarla y esta vez lo había conseguido.
"Déjale saludos a Henry de mi parte, lo veré luego en clases." Fue lo único que salió de su boca antes de marcharse.
Regina, poco satisfecha con el resultado de ese encuentro, volvió a entrar en la casa a preparar el desayuno, como había dicho que haría en un principio.
Mientras desayunaba, August estaba indeciso, quería (y sabía que debía) ir a ver a Regina. Por otro lado, no tenía ninguna excusa aparentemente buena para ir a verla, no sin contarle la verdad a su padre, pero ¿sería prudente contarle en ese momento? Sentía que ya le había fallado demasiadas veces y temía que confesarle su relación con Regina fuera otra decepción para él. Al mismo tiempo se lo había prometido a Regina, había prometido que se lo diría cuando salieran, cuando pudiera estar al lado de su padre y abrazarlo, pero en cada uno de sus ensayos frente al espejo, no podía encontrar las palabras justas para que no sonara brusco o divagara hasta el punto de no decir nada. También en su mente, su padre nunca reaccionaba bien ante la noticia, pero ¿acaso era tan extraño que pudieran amarse mutuamente? ¿Era tan extraño que formaran una pareja? Por alguna razón, por más que se esforzaba por no hacerlo, él mismo lo veía raro.
Para responder a las inquietudes de algunos, esta historia aún no termina, faltan varias cosas para que termine y espero que les guste lo que sigan leyendo. Como siempre digo, todo comentario es más que bienvenido. Muchas gracias a todos por seguir leyendo.
