HOLAAAAA GENTEEEE. (:
Lamento no haber podido actualizar antes ): Es que comenzaron las clases y estoy más deprimida que una manzana a punto de ser convertida a jugo de manza wajj :S Y sí, este capitulo tiene que ver mucho con depresion... bueno no tanto como debería, slo un poquito (:
Gracias a todas por sus hermoosoooosss reviews (: Los ame y singan dejándomelos por favor.
Despecho
Bella's POV.
Había ya pasado dos semáforos cuando mi celular comenzó a sonar. Rogué, imploré que no fuera Edward. Y Dios me escuchó. Era Alice. Atareada y nerviosa, contesté el celular como pude.
— ¡Bella!—chilló Alice al otro lado de la línea— ¿Dónde estás? ¿Dónde está Edward?
—Es… es… —sonaba estúpida, necesitaba calmarme—. Está en mi casa. Yo… uh…huí.
Sí, era totalmente estúpido lo que estaba haciendo, pero no podía enfrentarlo, no quería enfrentarlo. Él se veía destrozado y yo no quería ser la responsable.
—Bien, escúchame. Jasper habló con él antes de que fuera a tu casa. ¿Escuchaste el mensaje que te dejó antes?
—Sí, sí. Dijo que de verdad me quería y que, al parecer, ha terminado con Angela ¿y?
— ¿Cómo que "y"? ¡Bella! Edward le dijo a Jasper que te ama y que ha sido así por un tiempo.
Frené en seco. ¿Él le dijo a Jasper que me amaba? No, tenía que ser mentira. ¿Edward amándome? Era la estupidez más grande que pudieran decirme.
—Ja, sí, claro, Alice—arranqué de nuevo.
—No seas idiota, Bella. Eso es lo que fue a decirte hoy. Está hecho mierda. Piensa que tú no lo quieres. Ahora, yo sé que sí, ¿no es así?
Sí, claro que lo quería. Pero… —y eso era lo que no pensé decir nunca en mi vida, ni aunque viviera por la eternidad— ya no estaba segura de amarlo.
Así es. Redoble de tambores, por favor. Bella Swan ya no estaba segura de amar/adorar al perfecto de Edward Cullen. ¿Por qué? Por la misma razón que él. El tiempo. Cuando me alejé de él supe que debía olvidarlo y, a pesar de que no bastó como para dejar de quererlo fue suficiente como para disminuir la cantidad. Ahora solo lo quería y mucho, pero ya no lo amaba.
—Alice—dije con calma—. ¿Te acuerdas que te dije que estaba intentado olvidarme de él? Bueno pues…
— ¡Oh mi Dios! ¡Bella! No me digas que ya no lo quieres.
—No, no es eso. Sí lo quiero pero… ya no lo amo.
Ya está. Lo dije y no sabía que hacer ahora. Si Alice tenía razón y él me amaba esto iba a ser más que incómodo. ¿Así se sentía él cuando yo lo amaba y él no lo hacía? Pobre, ahora lo entendía, no era fácil para él tampoco.
—Mierda, Bella. Si me hubieras dicho esto hace un par de semanas o meses quizás te daría miles de regalos en felicitaciones. Pero… las cosas se han complicado mucho. Ahora Edward va a salir muy lastimado y yo no…
—Espera, espera—la detuve—. Tú fuiste la que en primer lugar quería que sufriera. Era nuestro plan voltearle el juego. ¿Te acuerdas? Bueno, te tengo noticias: funcionó. ¿Y ahora quieres echarme la culpa de que vaya a sufrir? Lo siento, Alice. Tú me convenciste de que debíamos darle un trago de su propia medicina. Y lo hice. Me dijiste que debía olvidarlo y lo hice. Ahora tenemos que adecuarnos a las consecuencias. Ya no lo amo de la misma manera y él ahora sí. Y no puedo hacer nada.
Hubo un incómodo silencio por parte de ella y justo antes de que decidiera cortar la escuché suspirar.
—Tienes razón. Perdóname. La cagué cuando te dije que él merecía sufrir como tú lo hacías. La cagamos.
Suspiré. Tenía razón: amabas la cagamos y no podíamos hacer nada para arreglarlo. Frené de nuevo en otro semáforo y escuché el inconfundible sonido del claxon del Volvo de Edward. Mierda, me alcanzó.
— ¡Alice!—chillé—Está a dos calles de alcanzarme, ¿qué hago?
Estaba nerviosa, quería llorar y correr y esconderme. Talvez debería volver a Phoenix con Renee y cambiarme de nombre o alguna tontería parecida.
—Tranquilízate. Uh, no tengo idea. Quizás… no, este… puta madre. No lo sé. Nunca lidié con estas tonterías. Quizás deberías explicarle la situación y sacar el mejor provecho de ella.
—Sí, sí. Eso no me sirve. Adiós—y colgué justo cuando se estacionó a mi lado así que cubrí mi rostro con las manos y el cabello.
Luego sentí que alguien se acomodaba en el asiento del copiloto y ahogué un grito. Dios. Era Edward. Con su cabello todo revuelto, su ropa planchada y su colonia de "te voy a coger". Si aún hubiéramos estado siendo amantes me lo hubiera agarrado ahí mismo, pero no. Estaba molesta, estaba nerviosa e incómoda.
—Estaciónate. Debemos hablar.
Hice lo que me dijo sin protestar porque los otros tipos estaban tocando sus cláxones como desquiciados.
—No quiero hablar contigo, Edward. Solo déjame en paz.
Sí, seguramente sonó rudo y molesto. Pero aún no sabía que hacer. No tenía ningún plan. Estaba sola. Y su cara de desconcierto me mató, le estaba haciendo daño. Quizás debería huir de nuevo. No, él me atraparía. Maldición.
—Bella, necesito hablar contigo. Necesitamos arreglar esta mierda.
¿Qué estaba haciendo? ¿Qué debía hacer yo? Todo esto es su culpa, si él no me hubiera convencido para ser amantes o si él nunca me hubiera dicho que me quiere quizás no estaríamos en esta situación.
— ¿Cómo? Todo está cagado gracias a ti.
Lo escuché suspirar e intentar controlarse. No podía darle un ataque, al menos todavía no. Lo peor aún no ocurría.
—Lo sé. Pero, el otro día cuando te dije que te quería no estaba bromeando. De verdad me importas, de verdad te quiero… tanto… que hasta creo que yo te a…
— ¡No!—lo callé, lo sentía venir y no quería escucharlo, solo iba a empeorar las cosas. Me puse amabas manos en las orejas e intenté que no hablara— ¡Edward! No digas cosas solo porque te sientas obligado, eso no me va a hacer feliz.
Ya no. Ya nada podía hacerme feliz. Lo único bueno sería que se marchara y que las cosas volvieran a ser como antes.
Entonces, dijo lo impensable.
— ¿Cómo sabes que no estoy diciendo la verdad? Soy lo suficientemente consiente de mis sentimientos. Te amo, Bella. Y no hay nada que puedas hacer al respecto.
Mi cara se paralizó.
Siempre soñé con este momento. El gran día en el que Edward Cullen se diera cuenta de que me amaba y que me lo dijera. Y, obviamente, yo me lanzaba a sus brazos enamorada y vivíamos felices para siempre. Pero no. Ahora todo era diferente. Por fin había llegado el momento que me lo decía y no era feliz. Nada feliz. Solo me sentía mal, enormemente mal. Y no podía soportarlo.
Su cara se volvía cada vez más pálida. Se contraía. Seguramente estaba esperando que le dijera algo pero no sabía qué decirle…qué decirle que fuera bueno.
—Edward…—solté mientras intentaba guardar el aliento. Su rostro se contrajo. Sus ojos me siguieron atentamente. ¡Esto era demasiada presión!—Yo… lo siento. Yo… ya no te amo. Todo esto se ha complicado. Lo lamento mucho.
Y pude verlo: el sufrimiento. El dolor tenía rostro y era el suyo. Su bello rostro estaba destrozado. Edward cerró los ojos y con el dolor logró sonreír, una sonrisa amarga, llena de pena. Y me odié. Era la persona más baja y repulsiva de la puta tierra y merecía morir. Todo era mi culpa. Estúpido plan.
— ¿Ya… no me… amas?—tartamudeó— ¿Me amabas?
Estaba desconcertada. ¡Por Dios! ¿Acaso nunca se dio cuenta de que lo amaba a morir? ¿No era suficiente prueba que lo dejé hacerme cosas sin nada a cambio?
—Sí, uh, yo te amaba—dije ruborizada, aunque ya no lo sintiera, aún era vergonzoso.
Luego, su rostro cambió.
— ¡¿Y porqué mierda nunca me lo dijiste?!
Oh, sí. Se había enojado y sin razón, de nuevo. ¿Acaso pensaba que decirlo era fácil para mí? ¿Con el miedo al rechazo siempre asechándome? ¿Con su amor por Angela? Claro, facilísimo.
— ¡Estas idiota o qué! Tú estabas con Angela y el rechazo siempre estaba en mi cabeza.
Le grité y me volteé para que no vea mis lágrimas a punto de salir.
—Bella. Lo siento. Nunca pensé que tú… Soy un imbécil.
—Sí.
No sé porqué pero sentí que los papeles se habían invertido. Ahora él era el que estaba disculpándose porque antes no me quería. Esto era más que patético, debía salir de ahí.
— Bella ¿qué vamos a hacer?—me preguntó mientras rozaba su mano con la mía.
Sentí un escalofrío y la aparté. Volteé a mirarlo y me puse seria.
—Nada, Edward. No podemos hacer nada. No puedo hacer nada. Yo no te amo.
Su rostro se contrajo de nuevo. Sentí que me rompía en varios pedazos solamente al verlo así. Debía hacer algo. Él me estaba mirando con ojos suplicantes, como yo solía mirarlo cuando deseaba internamente que me quisiera. Sentí mi corazón latir fuertemente. Sabía lo que quería. Lo quería, pero no lo suficiente. No lo amaba, pero aún así…
—Me lo merezco, Bella. Pero no voy a desistir.
Y dicho eso me jaló hacía él y me planto un gran beso. Y fue grandioso.
GRAN-DIO-SO.
Extrañaba tanto besarlo…
¿Pero esto estaba mal? ¿Estaba jugando con sus sentimientos? ¿Estaba tan mal que quisiera conquistarme de vuelta? ¿Yo quería que pasara? Después de que sufrí por estar con él y sufrí más cuando quise olvidarlo, ¿valía la pena dejar que volviera a amarlo? No lo sabía. Ahora solo podía concentrarme e lo maravilloso que se sentían sus labios y lengua dentro de mi boca. Estaba a punto de desmayarme, me faltaba el aire.
Edward se estaba esforzando mucho. Eso valía unos cuantos puntos.
Me separé de él y le dediqué una sonrisa que decía "conquístame". Él sonrió tristemente y me acarició la mejilla. Me sentí… bien. Esto siempre se había sentido bien.
Lo miré un largo rato y suspiré. No deberíamos estar haciendo esto.
—Edward, deberíamos volver—dije y arranqué el carro sin esperar su respuesta.
Cuando llegué a donde había dejado su carro le sonreí y él se quiso acercar, pero me alejé—Uh, aún no me siento muy cómoda con esto—confesé, lo que estaba haciendo era muy de novios y nosotros no éramos ni eso. Su rostro se puso aún más triste pero él trató de ocultarlo con una sonrisa y asintió y antes de que bajara le cogí la mano—. No significa que no lo estaré. Solo quiero que sepas que tengo sentimientos fuertes hacia a ti y sí te quiero. Pero deseo que las cosas entre nosotros no cambien, ¿vale?
Edward asintió y me besó la mano, luego se subió a su carro y esperó a que yo me vaya para poder arrancar.
No fue a mi casa de nuevo y agradecí internamente por eso. Cuando llegué Rosalie aún estaba ahí molesta viendo la televisión. La miré por un largo rato para ver si me decía algo pero como no lo hizo subí a mi cuarto y me metí a la cama como predije. Luego escuché unos pasos que venían y la puerta abrirse. Rosalie se sentó a mi costado y suspiró.
— ¿Te alcanzó?—preguntó.
—Sí—dije contra la almohada.
— ¿Qué te dijo?
Suspiré, esta iba a ser una conversación muy incómoda. Sobre todo porque—hace años—él y Rosalie había tenido un amorío antes de que ella se tirara a su hermano Emmet y se enamoraran. Esto era inútil. Edward había estado con la mayoría de la población femenina de Forks. A todo el mundo le iba a parecer incómodo.
—Bien. Este… me dijo que me amaba.
Esperé que el rostro de Rosalie se paralizara como el mío pero no sufrió ningún cambio. Eso fue asombroso. Debía a aprender a controlar mis emociones como ella.
— ¿Qué le dijiste tú?
Esta era la parte más incómoda. ¿Cómo explicarle al mundo que había rechazado al fabuloso Edward Cullen sin que fuera a parar en una institución psiquiátrica?
—Uh, que yo ya no…
Rosalie suspiró. Ella era la única a la que le había contado, aparte de Alice, de que ya no lo amaba, que solo lo quería. Ella me entendió mejor que la otra perra, no lo sé. Quizás porque ella amaba a alguien. O porque tenía un corazón frió. Ja.
—Estoy cansada de preguntarte todo, así que cuéntalo ya—me regañó así que me levanté.
—Bien, me siguió y se subió a mi carro. Y cuando quiso hacer su confesión lo callé porque me moría de nervios. Le dije que no dijera cosas que no sintiera y él me gritó y me dijo que me amaba. Entonces entré en shock y comencé a verme aún más estúpida. Para el momento en el que recobré la conciencia Edward tenía el rostro totalmente rojo y contraído y luego se lo dije—tomé aire y Rosalie me incitó a que siguiera—. Le dije que yo ya no lo amaba y él se destrozó, bueno, al menos su rostro. Luego me gritó diciéndome que porqué putas no se lo había dicho antes. ¿Puedes creerlo? No se había dado cuenta de que moría por él. Como sea, le dije que porque él estaba con otra y era vergonzoso. Luego me dijo que no se iba a rendir y me beso y…
— ¡Espera!—gritó con las manos en el aire— ¿Dejaste que te besara?
Rolé los ojos.
—Sí…
Rosalie me golpeó en la cabeza.
— ¿Eres idiota o qué? Pensé que no querías que te use a su antojo.
—Este… sí. Pero no entiendo que tiene eso que ver.
Me volvió a golpear, este sí dolió. Perra.
—Que estas comenzando a actuar de nuevo como su amante, perra estúpida.
Oh. Claro. Amantes, ugh. ¿O sea que no podía besarlo? Me encantaba besarlo. Edward sabía muy bien. Pero Rosalie tenía razón, había dejado toda la mierda de amantes atrás y no podía volver.
—Claro, claro—contesté—. Nada de besos, lo prometo.
Rosalie roló los ojos y sonrió.
—Es un comienzo. Ahora, ¿salimos? Quiero tirarme a Emmet en menos de una hora para poder ir a mis clases de baile y no voy a poder hacerlo si sigo aquí contigo.
Asentí porque seguramente conseguiría licor gratis.
***
Edward's POV.
— Uh, aún no me siento muy cómoda con esto—me dijo y suspiré. Le mostré mi peor cara, bueno, era la única que tenía ya que mi corazón estaba hecho pedazos. Ella cogió mi mano y me miró profundamente—. No significa que no lo estaré. Solo quiero que sepas que tengo sentimientos fuertes hacia a ti y sí te quiero. Pero deseo que las cosas entre nosotros no cambien, ¿vale?
Asentí y besé su mano, sin decir más me largué al volvo. Esperé a que ella se fuera para poder arrancar y manejé como loco hasta mi casa. Estaba hecho mierda, no quería nada, no sabía nada, no sentía nada. Y me lo merecía. Bella no me amaba y yo había hecho el ridículo frente a ella. Pero no me arrepentía. Ella debía saber lo que sentía y solamente así podría jugármela como debía ser.
Llegué a mi casa y entré arrastrando los pies. Era patético. Esme me saludó pero no me molesté en devolverle el saludo, me daba igual. Todo me llegaba al pincho. Casi me arrastré por las escaleras hasta llegar a mi cama y prendí mi reproductor con las canciones más tristes/corta venas que podía haber. Apagué la luz y me hundí en la depresión.
Bella no me amaba. La había cagado. Me había cagado. Estaba hecho mierda, nada podía animarme.
Cuando me dijo que ya no me amaba me quedé estúpido, me sentí estúpido porque ella sentía algo por mí y yo no me había dado cuenta y ella me había olvidado justo cuando yo comencé a amarla.
Era la bestia más grande que podía existir. La mierda más mierda de la tierra. El imbécil más imbécil de todos. Ni siquiera merecía que ella me quisiera.
—Mierda, ¿alguien murió?—dijo Jasper mientras entraba sin tocar.
—Solo mi corazón.
Miró alrededor sin tocar nada mientras escuchaba No surprises de Radiohead con la luz apagada y mi cuerpo tendido en la cama con la almohada en la cabeza.
—Cullen, no te suicides, por favor—me pidió en broma, pero ni siquiera lo miré— ¿Qué pasó?
— ¿Qué te parece que pasó, pedazo de idiota?—le respondí.
—Ya, ya. Te escucho.
Volteé mi cabeza y le saqué el dedo medio mientras intentaba darme ánimos.
—No hay nada que decir. Me rompió el corazón… no, yo mismo me lo rompí—sonaba demasiado emo y no me importaba—. Ella… dijo que ya no me amaba—reí—. ¿Puedes creerlo? Bella me amaba. Y yo la cagué. Soy escoria y de la peor.
Jasper se rascó la cabeza y me dio unos cuantos golpes en la espalda. Idiota, seguramente él sabía todo esto.
—Bueno, hombre. No siempre se gana…—murmuró y yo asentí.
—Dijo que tenía fuertes sentimientos hacia mí, pero que no me amaba. ¿Eso que significa, Jasper? ¿Qué debo hacer?—pregunté desesperado.
Estaba hecho un gran, gran idiota como para pedirle consejos a Jasper. Él, que jugaba con los sentimientos de mi hermana, que se tiraba a todas las tipas, que se moría por Alice pero no se lo decía. El que guarda revistas porno debajo de su cama para que su mamá no las vea, el que me ayudaba a hacerle bromas a Newton y a Jessica. A ese Jasper le estaba pidiendo consejos, había caído muy bajo.
Jasper me miró confundido porque estaba de sobra decir que nunca le había preguntado algo. Se quedó estático.
—Uh, Edward—respondió—. Puta no tengo idea. Lo único que sé es que ella te amaba a morir, pero luego… no lo sé. Trató de olvidarte, le hacía mal todo esto y… no lo sé. Pensamos que era lo mejor, nunca pensé que tú pudieras… ya sabes… amarla. Y cuando ella me dijo que su cariño había disminuido y que ya no le dolía tanto nos sentimos bien. Es solo que elegimos un mal momento para todo: tú elegiste un mal momento para amarla y ella un mal momento para olvidarte. Lo mejor que puedes hacer es intentar arreglar las cosas y que ellas solas sigan su curso. Sé que ella no te ha olvidado y que puedo volver a amarte, pero hay que darle tiempo. Su corazón ha estado bien lastimado.
Escuché muy bien lo que me dijo. Tuvo un discurso largo y se había ganado el premio de mi respeto. Siempre supe que tenía cerebro.
Y estaba en lo cierto. Ahora eso era lo único que podía hacer: dejar que las cosas siguieran su curso, el que siempre debieron haber tenido.
—Tienes razón, cabrón—dije y me levanté. Estaba hecho mierda, necesitaba darme un baño urgente.
Caminé hasta mi baño y alisté mis cosas. Jasper se quedó inmóvil mientras me miraba. Algo no estaba bien, no era común en él no burlarse de mi puta situación amorosa.
— ¿Se puede saber que has hecho que tienes esa cara?—le pregunté mientras me metía a la ducha.
—Edward… —murmuró dudoso—Yo, uh, amo a Alice.
Y el jabón rodó por el piso de mármol de la ducha. Ni siquiera me molesté en mirarlo antes de matarme a carcajadas. Esa era la mierda más divertida que me había dicho en toda la vida y ni siquiera pasaban de las dos de la tarde. Saqué mi cabeza por la puerta de vidrio para encontrármelo sentado en el inodoro. Pobre diablo.
—No me ayudas—murmuró nuevamente totalmente ruborizado.
—Lo siento, lo siento… ja, ja, ja, ja, jaaaaaa—y grité intentando no ahogarme. Me lo debía por haberse burlado de mí hace un par de horas.
Jasper roló los ojos y asintió.
—No me digas que se lo dijiste.
Se llevó las manos al rostro. Oh. Mierdísima. Madre. El idiota se lo dijo y seguramente Alice lo había rechazado, sino ¿porqué otra razón estaría aquí lamentándose conmigo? Seguramente estaría tirándosela en este instante.
—Dijo que no podía estar conmigo—murmuró—. Dijo que no era bueno para ella y que no era porque no me quisiera, que era simplemente problema de ella. Que no preguntara sus razones.
Suspiré, me enjuagué y salí de la ducha. Me paré a su lado y le di unas cuantas palmadas en el hombro. Éramos un par de idiotas despechados y lo único que podíamos hacer era lamentarnos el uno al otro. Patético.
—Lo siento, hermano. Venga, vamos a embriagarnos, te hará sentir mejor.
Jasper asintió y salió del cuarto para buscar el whisky de Carlisle. Suspiré porqué pensé que Alice tendría corazón y lo aceptaría, no como Bella. Pero que más daba, las chicas eran todas iguales. Te rompen el corazón.
Me cubrí con la toalla y escuché un ruido que venía de afuera. Luego la irritante voz de Rosalie, los jadeos de Emmet y una risa…
— ¡Edward!—Bella estaba parada en la puerta del cuarto con las mejillas rojas y una sonrisa boba en su rostro. Estaba más que borracha. Me miró de arriba abajo y fue cuando me di cuenta de que lo único que ella traía puesto era un polo largo que con las justas le cubría el trasero. Yummy—Rosalie y Emmet están cogiendo en el cuarto de al costado y estoy solita. ¿Me puedo quedar contigo?
Parpadeé un par de veces porque si no mal recordaba ella me había rechazado esta misma mañana y ahora estaba actuando como si las cosas fueran las mismas de todos las días. Bella era magnífica. Asentí y ella se echó en mi cama y cambió de canción… a una más depresiva aún. Aún no estaba bien. Ni siquiera me molesté en ponerme ropa, simplemente me eché a su lado y la atraje por la cintura todavía inseguro de lo que hacía. Ella no me rechazó. Sonreí y jugué con un mechón de su cabello. Bella comenzó a cantar una canción de Bon Jovi súper corta venas y me reí. Nos deprimiríamos juntos.
Al menos las cosas volvían a ser como antes.
Continuará...
Ojala les haya gustado este capiitulo (: Espero no demorarme mucho en actualizarlo. Si tienen alguna pregunta dejenme sus comentarios (: Hagan click en GO!
