Hola ¿Cómo están? Primero que nada muchas gracias a Angel-LauraR, yoss natuski y Ladeth van Gogh por comentar, aquí les tengo una pequeña sorpresa... Si, así es traigo la continuación antes de lo previsto ¿Por qué? Pues bueno no sé, supongo que por alguna extraña convergencia cosmica logre terminar el capítulo antes de lo normal jeje.

Laura, por lo visto no podre librarme de esa hoguera tan facilmente ¿No? Y mucho me temo que después de este capítulo se hara un poco más grande jeje.

Con respecto a las chicas, pues en este capítulo conoceras la identidad de una de ellas. Por otro lado, con respecto al gato solo puedo decirte que... VOLVERA jajaja

Y con esto la hoguera crece nuevamente.

yoss natsuki, pues ya verás de quien se trata en este capítulo. El gato, pues también tiene lo suyo guardado por ahí, aunque siendo sincero me da curiosidad saber ¿Por qué te recuerda a Akako? ¿Acaso es por la actitud o por algo más? Realmente me llamo la atención esto último jeje

El pasado de Kaito y Shinichi se ira revelando poco a poco a medida que avance la historia, ellos tienen mucho en juego y la apuesta es demasiado grande.

Ladeth van Gohg, vamos mujer ¿Con que amor, si no hay cariño? Mira aquí esta la continuación y le baje un poco más a la formalidad ¿A qué si verdad?

En fin, sin más preámbulos aquí les dejo la continuación. Espero les guste.


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Capítulo VIII: Conexión

Ajeno al peligro que los asechaba oculto entre las sombras de aquel enorme y enmarañado bosque, Shinichi trataba de pensar en una manera de eludir aquella conversación pendiente que tenia con aquella maliciosa y perspicaz ninfa, que aun en aquellas rudimentarias prendas de hombre guardaba cierto encanto a pesar de que aquella holgada vestimenta ocultaba en gran parte la mayoría de las curvas y atributos de la chica. Sacudió la cabeza de un lado a otro efusivamente en un vano intento de deshacerse de cualquier pensamiento indecoroso hacía aquella mujer que se encontraba lo suficientemente cerca de él como para que su cuerpo rozara de a momentos el suyo a causa del galopar del brioso caballo que montaban; un contacto que aunque era leve bastaba para desconcentrarlo por completo y hacerlo olvidar por breves instantes que en ese momento debería estar planeando como evitar el tener que explicarle su situación a ella o en dado caso debería estar ideando una buena mentira que lo ayudara a evadir o a sobrevivir aquel interrogatorio que cada vez se veía más próximo conforme avanzaban hacía su destino.

— ¡Argh! —Quiso el destino que de alguna inexplicable manera mientras cabalgaban en absoluto silencio, la cadena que rodeaba su cuello comenzó a brillar con una peculiar tonalidad naranja y tal cual como si estuviera al rojo vivo Shinichi se llevo las manos al cuello al sentir como aquella endemoniada cadena le quema la piel— ¡Aaaargh!

Asustada por los repentinos gritos del pequeño, Ran tiro de las riendas con fuerza hacia atrás deteniendo bruscamente a su caballo, el cual relincho molesto alzándose sobre sus patas traseras ante le repentino tirón, causando que el pequeño cayera al suelo retorciéndose de dolor a causa de aquella extraña cadena que repentinamente había decidido volverse en su contra atentando contra su vida.

— ¡Conan! —Grito Ran preocupada saltando del lomo de su caballo al suelo, una vez este se calmo un poco. Trato de socorrer a su pequeño compañero rápidamente, pero antes de que pudiera acercarse a él una daga salió volando desde las entrañas de aquel enmarañada bosque obligándola a saltar rápidamente hacía atrás para esquivar el repentino ataque.

— ¡Ni se te ocurra tocarlo mujer! —Grito amenazadoramente una extraña mujer de corto cabello castaño oscuro y vivaces ojos color verde jade, a la vez que surgía de entre las sombras empuñando un par de dagas, observándola con la misma intensidad en la que una bestia observaba a su presa— ¡Solo empeoraras las cosas!

A pesar del intenso dolor que sentía a causa de esa endemoniada cadena que además de quemar, su piel lo hacía sentir que todo su cuerpo se estaba quemando desde adentro; Shinichi volteo hacía aquella extraña mujer atraído por su voz al igual que un insecto atraído por la luz de una antorcha, sus ojos se encontraron con los de ella y como si estuvieran bajo la influencia de algún extraño hechizo, ambos esbozaron una torcida sonrisa que no paso desapercibida a los ojos de la joven cazadora.

— Así que… —Dijo a duras penas Shinichi, haciendo un esfuerzo sobrehumano para hablar a pesar del desquiciante dolor que inundaba su diminuto cuerpo— ¿E… Esto ha… si… Sido… Cosa tuya… Se… Sera?

— Lamento decirte que no he sido yo —Dijo suspirando decepcionada sin borrar en ningún momento aquella sonrisa sardónica de su boca— Aunque bien sabes que me hubiera encantado hacerlo.

— E… Eso es bu... ¡Aaargh! Mierda... Es bueno…Sa… Saber… lo —Espeto sarcástico desviando su mirada hacia Ran, que hizo el ademán de ayudarlo ante aquel nuevo gruñido de dolor que se había escapado de su boca sin poderlo evitar, pero se detuvo cautelosa al ver el cambio de postura de Sera y como este la observaba con recelo— Sera… Déjala… en… en paz.

— Tsk. ¿Y qué te hace pensar que puedes darme ordenes? —Rechisto los dientes cuestionándolo de manera altiva, pero a la vez burlona.

Craso error.

En cuanto sus ojos se conectaron con los de aquel pequeño que yacía tirado en la tierra presa de un dolor indescriptible, un escalofrió recorrió su espalda estremeciéndola por completo, deshaciendo su sonrisa y haciéndola sentirse como un aterrado cervatillo a merced de una aterradora y sanguinaria bestia, pues aquellos fríos ojos azules la miraban amenazadoramente con una intensidad tal que podría equipararse a tener un cuchillo en su garganta, rozando su piel con su mortal filo; el mensaje era claro "Si la tocas, te mato" le decía y con la fama que acarreaba ese "niño" sobre sus hombros, ella mejor que nadie sabía que no debía tentar a su suerte en una apuesta tan arriesgada como esa, al menos si quería permanecer con vida.

— Oye, oye no te lo tomes tan a pecho —Bufo apartando la mirada de aquellos fríos y aterradores ojos que aun permanecían fijos en ella— Sabes que no le hare nada a menos que ella me de razones para hacerlo y por ahora no tengo ninguna —Explico alzando sus manos frente a su cara a la vez que se volteaba nuevamente hacía él, percibiendo con cierto alivio como la fiereza en la mirada del pequeño se había suavizado un poco— Esta vez estoy aquí para ayudarte ¿Te he buscado a ti y a ese otro chico por una buena temporada sabes?

— Dices que puedes ayudarlo ¿Cómo? —Intervino Ran anticipándose al pequeño frente a ella, pues era obvio que a pesar de que trataba de disimularlo, en realidad estaba sufriendo mucho más de lo que aparentaba a simple vista.

— Pues es bastante sencillo —Sera sin pensarlo dos veces le respondió a la joven cazadora a la vez que tomaba al pequeño y lo alzaba sin mucho esfuerzo, observándola de reojo— La cadena simplemente esta reaccionando a la presencia de su "hermano", por decirlo de algún modo. Eso quiere decir que ese otro idiota seguramente está mucho más cerca de lo que creemos.

— ¿Su hermano? —Repitió Ran más confundida que antes. Volvió la vista hacía el enigmático niño y luego de nuevo a Sera— ¿Qué tenemos que hacer?

— Reunirlos antes que la reacción se haga lo suficientemente fuerte como para que sus cuerpos no sean capaces de soportarlo —Musito dándole la espalda a Ran con una leve sonrisa ladina dibujada en sus labios— Así que vuelve a tu montura cazadora y trata de seguir mis pasos. No tenemos tiempo que perder.

Sin darle tiempo a cuestionarla Sera comenzó a andar por el bosque a una velocidad envidiable, esquivando árboles y saltando rocas con gran agilidad siempre seguida de cerca por Ran, que de alguna manera se había anticipado a su repentina carrera y sin pensarlo dos veces había vuelto a lomos de su caballo de un ágil salto, apresurándose a seguirle el paso a aquella extraña mujer; la cual con sus excepcionales habilidades casi felinas, su destreza con las dagas y la amenaza que le había hecho al pequeño Conan al principio de su conversación, se había convertido en una posible candidata para aquel misterioso asesino al cual debía investigar.

Sin mediar palabra recorrieron un gran trayecto lado a lado, siendo los guturales gruñidos de dolor del pequeño lo único que quebrantaba el denso y pesado silencio que se había instaurado entre las dos mujeres. Al cabo de un par de minutos se detuvieron ante uno de los tantos enormes árboles que se alzaban imponentemente sobre sus cabezas, frente al cual el brillo de la cadena se tornó de un fuerte e intenso color rojizo.

— ¿Ahora qué? —Cuestiono bruscamente Ran comenzando a perder la paciencia

— Busca algo fuera de lo normal —Respondió Sera tajantemente inspeccionando rápidamente todo a su alrededor con la mirada— preferiblemente algo que brille como la cadena del niño.

— Entiendo —Contesto Ran secamente dándose a la tarea de buscar algo fuera de lugar con la mirada.

Nada. Por más que buscó por los alrededores a lomos de su recién adquirido caballo, no fue capaz de encontrar nada y eso comenzaba a frustrarla. No sabía que hacer ahora que el "brillante" plan de la tal Sera se había ido por el caño y el pequeño Conan seguía retorciéndose de dolor sobre el mullido pasto, donde esa mujer lo había dejado mientras se daba a la tarea de buscar aquello que necesitaban para ayudarlo a aliviar su dolor.

Sin embargo, Ran sabía que no debía de dejarse llevar por sus emociones y mucho menos por la frustración que sentía en aquel momento, ya que eso le impediría evaluar con calma la situación, así que respirando hondamente, se detuvo en seco cerrando sus ojos y despejando su mente, agudizo sus sentidos y se enfoco en su entorno. No había nada particularmente diferente, salvo por un leve y extraño gimoteo que llego a sus oídos desde las alturas, alzo la mirada motivada por la curiosidad y encontró, para su gran sorpresa, a un pequeño cachorro de peculiar pelaje azulado sobre una de las gruesas ramas de aquel árbol, acurrucado junto al tronco gimiendo débilmente partiéndole el alma a la joven cazadora al percibir el sufrimiento de aquella pobre criatura, que portaba un grueso collar verde que emitía un particular e intenso brillo del mismo color.

— ¡Lo encontré! —Grito saltando del caballo hacía el suelo llamando la atención de Sera— ¡En la copa del árbol! ¡Hay que bajarlo ahora, está sufriendo!

— Bien yo lo…

Sera, ni siquiera pudo terminar la frase cuando Ran usando el impulso de su carrera, salto hacía el imponente árbol, arremetiendo contra él con una fuerte patada que hizo crujir la madera y temblar al enorme tronco como si fuera de gelatina. In capaz de sostenerse, debido al dolor que lo aquejaba, el pequeño can cayó pesada e irremediablemente desde las alturas siendo atrapado por Sera justo antes de que llegara al suelo.

— Demonios mujer, si que tienes fuerza —Exclamo Sera sonriendo divertida e impresionada, incorporándose rápidamente con el pequeño cachorro en brazos y corriendo de regreso al lugar donde había dejado a Conan antes— Ven conmigo.

Ran no lo pensó dos veces para correr detrás de Sera, deteniéndose a un par de pasos de la puesta en escena que estaba a punto de presenciar. Sera con sumo cuidado depositó junto a Conan al pequeño cachorro que débilmente gemía de dolor ante aquel collar apretaba su cuello cada vez con más fuerza trancándole la respiración y oprimiendo su diminuto cuerpo llenándolo de un sufrimiento indescriptible; sin perder tiempo la joven de ojos color jade saco empuño sus dagas y haciendo gala de una gran y envidiable maestría, realizo un corte no muy profundo en el hombro de Shinichi y en el de Kaito, asegurándose de que las hojas de ambas dagas tuvieran un poco de sangre de ambos sobre ellas. Respiro hondamente a la vez que colocaba sus armas justo sobre la cadena y el collar a la misma altura, Ran la observo en silencio aguantando la respiración por miedo a que eso pudiera desconcentrar a aquella extraña chica.

Con sumo cuidado, Sera dejo caer una gota de sangre sobre ambos objetos, asegurándose que la sangre de Shinichi cayera sobre el collar a la vez que la sangre de Kaito caía sobre la cadena. Ante el contacto con la sangre de los dos chicos, tanto la cadena como el collar comenzaron a brillar con mayor intensidad haciéndolos ahogar un gruñido de dolor; Sera clavo sus dagas en la tierra y sin dejarse inmutar que los continuos y apagados quejidos de los chicos, tomó una pequeña bolsa de piel con un extraño polvo blanquecino en su interior, agarro un puñado del mismo con ambas manos y lo dejo caer sobre ambos objetos con gran precisión, manteniéndose firme en todo momento. El polvo se mesclo con la sangre formando una extraña masa pegajosa de color escarlata, la cual fue absorbida por la cadena de Shinichi y el collar de Kaito, mitigando poco a poco su inusual brillo hasta hacerlo desaparecer por completo.

Sera suspiro aliviada cuando el cuerpo de ambos chicos se destenso, sus facciones se relajaron y un profundo suspiro se escapo de sus labios ¡Lo había logrado! Les había salvado la vida a ese par de idiotas aunque era la primera vez que hacía algo como esto. Estaba tan feliz, que no podía aguantar las ganas de hacerle saber a su querido hermano que sus enseñanzas no habían sido en vano y que gracias a eso había logrado cumplir con el encargo que le había hecho hace algún tiempo ya.

— Listo —Suspiro Aliviada al notar como ambos pequeños respiraban con calma a la vez que lentamente se sumían en un profundo sueño debido al gran agotamiento acumulado en sus cuerpos— Estos dos ya están bien, aunque ahora necesitan descansar un poco para reponer fuerzas. Así que los dejo a tu cargo cazadora.

— ¿Quién eres tú? —La detuvo Ran sosteniéndola por el brazo cuando ésta hizo ademán de marcharse.

— ¡Ja! —Soltando una sonora carcajada, Sera se liberó del agarre de Ran con un simple jalón, saltando rápidamente hacía atrás para marcar distancia antes de que la joven cazadora se le ocurriera intentar algo más para retenerla— Eres sin duda entrenada cazadora, así que te diré quien soy. Mi nombre es Sera y yo no soy un ser humano ordinario como tu seguramente habrás notado ¿Verdad?

— Eres parte de "El Clan" ¿Verdad? —Pregunto aunque ya conocía la respuesta de antemano, aun así Sera asintió sonriendo burlonamente confirmando sus sospechas— ¿Qué relación tienes con este niño?

— Podría decirte que ninguna, pero eso sería una mentira —Confeso a la vez que saltaba ágilmente hacia la rama de un árbol cercano, sosteniéndose con una mano y usando el impulso del salto para terminar se subirse a esta— Sin embargo si te dijera que estoy relacionada con ellos, también estaría mintiendo… Así que digamos que somos algo así como conocidos, incluso me atrevería a decir que somos rivales.

— ¿Rivales? —Repitió Ran sin apartar la mirada de ella en ningún momento, aquellas palabras la hacían sentir un mal presentimiento.

— Ese pequeño es un duro oponente a nivel intelectual —Musitó la joven de ojos color jade recordando varios de sus desagradables encuentros anteriores con Shinichi— piensa en cosas que no a cualquiera se le ocurrirían y es capaz de ver un tercera salida cuando crees que en realidad solo existen dos… Ese "niño" como tú lo llamas es verdaderamente aterrador, por no decir que por su culpa he tenido varios problemas que no quisiera recordar. Así que te agradecería que lo mantuvieras lo más lejos que pudieras de mi, porque la próxima vez que nos veamos no será en tan buenos términos como ahora.

— Lo tendré en cuenta —Sentencio Ran sosteniéndole la mirada con fuerza, arrebatándole una leve carcajada a la tigresa de ojos verdes— Por ahora, muchas gracias por todo, cuidare de ambos apropiadamente.

— Tsk. Eres sin duda rara cazadora, pero a la vez muy interesante —Rechisto los dientes divertida a la vez que le daba la espalda— Nos volveremos a ver. Hasta entonces procura mantenerte con vida.

— Lo haré —Sentencio con firmeza Ran dando por finalizada aquella conversación a la vez que observaba como aquella peculiar chica llamada Sera, se perdía de vista entre las sombras del bosque con un par de agiles saltos felinos.

Una vez sola, Ran tomo de nuevo a su caballo y lo ato a un árbol cercano permitiéndole pastar y descansar finalmente de todos aquellos sobresaltos que había tenido desde que se lo había robado en la plaza de aquel pueblo. Suspirando pesadamente saco una manta hecha de piel de ciervo blanco y la dejo caer sobre el pequeño cachorro y aquel niño que cada vez se volvía más y más enigmático ante sus ojos.

Dejando a un lado todas las preguntas que surcaban su mente, recogió un poco de madera de los alrededores, cazo unos cinco conejos cornudos que habitaban en las cercanías y encendió una pequeña fogata para cocinarlos, después de todo tenía hambre con todo lo que había pasado en lo poco que iba del día. Tenía que reponer fuerzas y comer ahora que podía hacerlo, además estaba segura que esos dos estarían muertos de hambre cuando despertaran de aquel profundo sueño en el que se habían sumergido.

Ahora solo le quedaba esperar pacientemente a que su peculiar compañero despertara y cuando eso finalmente sucediera, más le valía estar preparado porque esta vez si respondería a todas y cada una de sus preguntas aunque el cielo se les viera encima.


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He aquí el capítulo 8, titulado "Conexión", espero les haya gustado.

Tratare de traerles el próximo capítulo lo antes posible, aunque hasta el momento sería para este jueves que viene o para el Lunes de la semana que viene. No aseguro nada porque cabe la posibilidad de que me desaparezca un tiempito por ciertas cuestiones personales y asuntos pendientes que tengo que resolver por acá, aun así procurare cumplir a tiempo o tener un plan de respaldo para no dejarlos mal... Aun así no dejare esta historia inconclusa porque no es mi estilo.

Hasta entonces cuidense mucho.