¡Y todo por culpa de mi madre!

Autora: CaSsIs90210

Disclaimer: Los personajes no son míos, son propiedad de Masashi Kishimoto, pero la historia que leerán sí es mía y los personajes inventados también.

Advertencias: AU, OCC y OOC.

Capítulo VII: Sin salida.

Se levantó temprano, al igual que todas las mañanas, seis en punto. Caminó perezosamente hacia el baño y tomó una ducha rápida; a las seis y treinta exactamente ya estaba fuera del baño, se sentó frente a su computadora portátil y revisó su correo, vio un correo que llamó su atención. El emisor era Uchiha Madara.

Borró el correo, nada bueno podía pasar si era Madara, siguió revisando su correo y leyó los demás como si nada hubiese pasado, pero como dicen: "La curiosidad mató al gato".

Le dio clic al botón que decía claramente: "Papelera". Abrió el correo y frunció el ceño cuando lo leyó.

"Querido Sasuke:

Itachi acaba de llamarme desde Alemania, al parecer, ése muchacho ya sentó cabeza, aunque pienso que fue demasiado rápido. Nos invita a su matrimonio, pero tenemos que ir con una pareja, quizás Alemania termine por ser un sitio romántico.

A propósito, un pajarito me contó que estás viviendo con una chica. Llévala al matrimonio, los Uchiha tenemos que tener una pareja estable al final de nuestras vidas y tú solo has tenido romances pasajeros. ¡Has como tu hermano y sienta cabeza de una vez!"

Borró el correo y pensó en Sakura, si la invitaba ella obviamente se negaría. Especialmente si le dice que su abuelo, el imponente Uchiha Madara, está tramando casarlo luego.

Estaba teniendo todo un debate interno, tenía que ir al matrimonio de su hermano a como de lugar, pero si su abuelo lo ve llegando solo literalmente lo castraría, por otro lado si le dice algo así a Sakura ella lo iba a castrar.

De improvisto la imagen de la madre de Sakura aterrizó en su mente. Podía ir con ella y presentársela a su abuelo como su compañera de piso. ¡El plan perfecto!

Sin notarlo el sonido de la ducha del otro cuarto llegó a sus oídos, miró la hora y ya eran las ocho de la mañana, su cabello ni siquiera se había secado y estaba desordenado y algo húmedo.

Bajó hacia la cocina y tomó unos cuantos pedazos de pan y los tostó, para luego comerlos mientras seguía perfeccionando su "plan perfecto". En eso pasó un poco más de media hora y vio a Sakura entrar a la cocina con una toalla en sus hombros y el cabello mojado.

— ¿Qué haces levantada a ésta hora?—Le preguntó extrañado de verla allí, ella lo miró y se encogió de hombros, le respondió algo y se acercó a la cafetera para preparar el desayuno.

Él estaba muy tentado a decirle lo de la invitación a Alemania, pero estaba seguro de que ella lo rechazaría.

— ¿A qué hora es tú primera clase?—Preguntó sacando a Sasuke de sus pensamientos, él pensó su respuesta y recordó que debía estar en la universidad a las diez de la mañana.

Le respondió y ella le dio una taza con café, ella terminó de beberla y se fue. Miró la hora y bebió su café lentamente. Se sintió bien al saber que ella se preocupó de prepararle un café para que no se quedara sin desayuno.

—No sabía que fuera tan cobarde. —Dijo para luego soltar un suspiro. Miró la hora nuevamente, eran las nueve, hora de irse. Hablaría con Sumire para proponerle eso, y podría ir hasta el esposo de la mujer.

Cerró la puerta del departamento con el cerrojo y bajó las escaleras desinteresadamente. Una vez fuera del edificio tomó el autobús que lo llevó a su universidad. Ya estando allí a lo lejos sintió la voz de alguien que gritaba su nombre, o bueno, sobrenombre.

— ¡Teme!—Fue el estruendoso gritó que pegó uno de sus mejores amigos: Uzumaki Naruto, un rubio alto, de la misma edad de Sasuke y con unos hipnóticos y bellos ojos azules.

—No grites, idiota, no estoy sordo. —Murmuró el demostrando el pésimo humor que llevaba encima. Naruto lo miró fijamente, pero al saber como es la personalidad de su amigo, no le tomó importancia.

Sasuke, al sentirse observado, levantó una ceja, pero como siempre hace, ignoró a su amigo. Se adentraron al inmenso edificio al cual ellos asistían casi todos los días, y allí sentado en una banca leyendo un grueso libro y escuchando música a todo volumen vieron a uno de sus amigos.

—¡Gaara!—Gritó el rubio levantando ambos brazos para luego moverlos frenéticamente, el pelirrojo ignoró completamente la acción de su amigo ya que se encontraba inmerso en la lectura de uno de sus libros favoritos, de su autor favorito: Edgar Allan Poe; agregándole a eso que también estaba escuchando música de orquesta.

Estaba tan concentrado en su lectura que ni se inmutaba ante los vagos esfuerzos de su amigo rubio por llamar su atención. Sasuke sólo bufó y siguió caminando, todos los lunes era lo mismo.

Una sonrisa maliciosa se formó en los labios del rubio y rio macabramente al pensar en la travesura que planeaba hacer. Con sumo cuidado tomo uno de los auriculares de Gaara y jaló de él quitándolo de la oreja del pelirrojo, cosa que éste ni siquiera sintió, el Uzumaki tomó una gran bocanada de aire y con todo lo que sus pulmones aguantaban gritó:

— ¡Oye Gaara, es hora de ir a clases!—El pelirrojo saltó de la banca en que se encontraba cayendo sentado en el piso, al principio estaba confundido y desorientado, pero al ver al rubio todo tuvo concordancia en su cabeza y entonces lo miró con odio.

Caminaron hasta alcanzar a Sasuke, Naruto no paraba de reír a carcajadas haciendo que a sus dos amigos se les hinchara una vena en la frente.

—Si fuera tú me callaría, Naruto. —Habló un chico a espaldas de los tres haciendo que voltearan a verlo.—Gaara está a punto de degollarte. —Al voltear vieron a Hyuga Neji, mirándolos con su porte de "Soy un genio, por lo tanto, mejor que tú". Naruto solo rio ante tal comentario.

—Sí, tienes razón. —Dijo éste entre pequeñas risitas, apartándose disimuladamente del pelirrojo.

— ¿Por qué estás tan sombrío, Sasuke?—Preguntó la otra persona que estaba con Neji, Nara Shikamaru. Un hombre perezoso, pero en el fondo, muy inteligente. Sasuke suspiró, pero los ignoró y siguió caminando.

—Nosotros tenemos que ir a nuestras clases. ¡Nos vemos!—Se despidió el rubio agitando sus brazos en señal de despedida. Naruto y Sasuke entraron a su primera clase de la semana, mientras los otros se quedaron conversando sentados en una de las tantas bancas que tenía el establecimiento.

—Tengo hambre. —Dijo luego de un rato el pelirrojo parándose de la banca. No le agradaba mucho estar con Neji.

Ya en el salón donde tenían su primera clase se encontraba un pelinegro que con suerte miraba al pizarrón cada cierto tiempo, estaba distraído con el tema de la boda de su hermano, quería saber qué traía entre manos su abuelo, todos los Uchiha sabían de la molesta regla de tener una pareja estable al final de la vida, él tenía a alguien en mente, pero no se sentía listo para decirle a ella lo que siente.

La clase terminó y los dos amigos salieron del salón completamente relajados porque la próxima clase más cercana era la de Naruto que empezaba dentro de dos horas. Se sentaron en unas bancas y vieron llegar a Kiba el cual estaba más pálido de lo normal.

— Hola chicos. —Dijo con desgano y aventó sus cosas a la banca.

— ¿Qué te ocurre?—Preguntó Naruto con interés, el castaño lo miró y luego soltó un bufido de cansancio.

—Acabo de tener un examen. —Respondió echando la cabeza hacia atrás. —Estuve estudiando toda la maldita semana sin descanso y cuando empiezo el examen se me pone la mente en blanco. —Se lamentó queriendo hacer un berrinche allí mismo.

— ¿Qué pasa si repruebas? —Volvió a preguntar Naruto mirando a su amigo con bastante compasión.

—Tendría que repetir la materia. —Dijo apretando los parpados, frustrado por su estupidez. — ¡Mi mamá me matará!—Lloriqueó el apodado "chico perro" imaginándose a su madre dándole el golpe más fuerte que había recibido en su vida por equivocarse en nada más que estupideces.

— ¡Oh!—Exclamó Shikamaru llamando la atención de los tres chicos sentados en la banca. —Parece que se pusieron de acuerdo para terminar las clases —Terminó de decir para luego soltar un gran bostezo, se sentó en el suelo junto a la banca y miró las nubes, junto a él estaba Gaara con una expresión de aburrimiento.

— ¿Dónde está Neji?—Preguntó Naruto buscando por todos lados.

—Le tocó ir a clases. —Respondió el castaño tirado en el piso.

— Oye Sasuke, me dijeron que llevas un tiempo viviendo con una chica. —Comentó Kiba recuperándose de su depresión. —También me dijeron que es muy linda

— ¡Sí, teme! Cuéntanos, ¿Qué tal te ha ido con ella?—Sasuke se encogió de hombros y cerró los ojos.

—Casi no hablo con ella. —Dijo cortante haciendo que sus amigos se desilusionaran esperando escuchar un poco más de detalles.

— ¿Cómo se llama?—Preguntaron Kiba y Naruto al unísono tratando de sacarle la mayor cantidad de información posible. Sasuke ni se inmutó y respondió.

—Haruno Sakura. —Gaara miró a sus amigos sorprendido y éstos lo miraron de vuelta.

— ¿Haruno Sakura? ¿Una chica pelirrosa de ojos verdes y un poco alta?—El pelinegro abrió los ojos y asintió con la cabeza. —Sí, la conozco. —Todos lo miraron confundidos. —Es una amiga de mi hermana. —Se adelantó a decir antes de que alguien preguntara.

— ¡Vamos Sasuke!—Gritó Kiba de forma entusiasta golpeando a su amigo levemente con el codo. — ¡No puede ser que vivas bajo el mismo techo que una chica linda y que no le hayas hecho nada!—Kiba y Naruto insistieron todo lo que pudieron, pero el Uchiha no soltó ni una palabra más, los dos bajaron la cabeza en señal de rendición y los demás conversaron de otros temas, pero Sasuke parecía ido. Todavía recordaba cómo encontró a Sumire.

Sólo había pasado hace un par de meses…

Un solitario y serio pelinegro se encontraba vagando por una pequeña plaza, el frío todavía atormentaba su cuerpo debido a la estación en la que se encontraban. Él sólo se encontraba caminando por ahí mirando el suelo como si fuera lo más impresionante del mundo, sintió la voz chillona de una mujer, no muy lejos de él.

— ¡Lo sé, Hiroshi!—Se fijó en la dueña de la voz, una mujer mayor de no más de cuarenta y cuatro años, su cabello el lacio y de un extraño color rosado, ella hablaba por teléfono algo afligida, él se sentó en una banca de la plaza y se puso unos auriculares para no escuchar la conversación de la señora.

— ¡Espera, hijo! ¡Tengo una idea, iré a tu casa en unas horas! Adiós, te amo. —Habló la mujer rápidamente al posar sus ojos sobre el apuesto joven que acababa de sentarse en la banca que estaba no muy lejos de ella.

Se acercó al muchacho cautelosamente guardando su teléfono celular en uno de los bolsillos de su chaqueta roja y como si nada se sentó junto a él.

Sasuke en ése momento abrió un ojo al sentir que tenía compañía y la mujer a su lado se había inclinado poniendo sus manos en su cabeza en señal de desesperación, se quitó un auricular y sintió los sollozos de ésta. Suspiró al verse sin otra opción, se levantó y empezó a caminar, pero cuando lo hizo Sumire empezó a sollozar más fuerte todavía.

Con cada paso que él daba ella chillaba más y más fuerte, llamando la atención de la gente. Sin que el pelinegro se diera cuenta, un hombre se acercó a la pelirrosa y le tocó el hombro en señal de apoyo, ésta levantó la cabeza esperanzada, pero al ver que sólo se trataba de un viejo verde lo lanzó a la fuente que estaba atrás de ella de un certero empujón, recobró su postura original y siguió sollozando.

Sasuke, ajeno a la patética escena que acababa de suceder, se dio vuelta y fue a ver a la mujer, que al parecer sufría más cada vez que él se alejaba.

Se sentó junto a ella nuevamente y aguantó las ganas de huir cuando sentía sus sollozos. Ella miró disimuladamente al hombre que se había sentado a su lado y al ver que se trataba del pelinegro sonrió maliciosamente. Se lanzó a sus brazos, haciendo que Sasuke se incomodara un montón, sólo quería quitarse a ésa mujer de encima e irse. Pero no podía, sus padres le habían ensañado a ser un caballero en presencia de las mujeres, especialmente de las mayores.

—Ésta es la prueba de fuego. —Pensó Sumire tragando saliva nerviosa y sacando su gas pimienta en caso de emergencias. —Si me hace algo indecente tomo el gas y dejo ciego a ése desgraciado.

Él sólo se quedó quieto soportando los fuertes sollozos que la mujer no paraba de dar. No sabía de la nueva tendencia de las mujeres mayores de ir a llorar a los brazos de los hombres desconocidos.

—Yo me lo busqué. —Pensó ya sintiéndose acosado por las constantes miradas que se posaban sobre ellos. —Debí huir cuando tuve la oportunidad.

Inesperadamente para Sumire a la plaza entró un grupo de hombres, entre ellos, su esposo, quién al buscar un buen asiento para usar, vio el inconfundible color de cabello de su esposa, al principio creyó que se trataba de una de sus hijas, pero al ver su peinado, no le hubo lugar para dudas.

Ardiendo de celos, caminó a zancadas hacia la banca y apartó a la mujer con brusquedad y golpeó al joven en la cara, haciendo que éste cayera al piso.

— ¡¿Quién te crees que eres para tocar a mi esposa, mal nacido?!—Gritó abrazando a la mujer, Sasuke se puso de pie confundido y trató de explicarle al hombre lo que había sucedido, pero de la nada la mujer gritó furiosa.

— ¡Haruno Ryuichi! ¿Qué crees que haces?—Reprendió molesta, el baterista confundido por las palabras de su esposa respondió encogiéndose de hombros.

—Salvo a mi esposa de un pervertido. —Aclaró como si fuera lo más obvio del mundo, y la verdad es que si lo era, pero él no lo sabía.

— ¡Idiota!—Gritó ella confundiendo todavía más a su marido, ésta se cruzó de brazos y volteó la cabeza a otro lado en señal de enojo.

— ¡No me digas que me estabas engañando con éste sin vergüenza!—Gritó siendo dominado por la ira y los celos, ella lo miró indignada y de una cachetada lo tiró al suelo.

—¡No vuelvas a dudar de mí!— El hombre la miró desde el suelo sobándose la mejilla, mientras que Sasuke sentía que sobraba en todo eso. La gente empezó a llegar a raíz de haber sentido todo el jaleo que estaban montando ésos dos. — ¡Estaba consiguiéndole un nuevo pretendiente a Sakura-chan!

El pelinegro levantó una ceja sintiéndose ofendido por haber sido utilizado. A él no le interesaba ser pretendiente de nadie, ni tampoco ser el juguete de nadie. Giró sobre sus talones y empezó a caminar, pero antes de poder alejarse mucho de la escena la mujer gritó.

— ¡No!—Gritó estirando el brazo con su mano abierta en dirección a la que iba caminando el moreno, mientras que unas pequeñas lágrimas salían de sus ojos. — ¡No te vallas, Botan-kun!

— ¿Botan-kun?—Preguntaron ambos hombres al unísono, ambos con el ceño fruncido.

— Significa peón…—Aclaró ella con una sonrisa en el rostro. —Dime, Botan-kun, ¿Lo harás?—Preguntó poniendo cara de cachorro mojado, Sasuke negó con la cabeza de forma rotunda, pero de la nada sintió como una mano tomaba su hombro derecho haciéndolo mirar hacia atrás impresionado.

— ¡Claro que acepta!—Exclamó el hombre pelinegro a las espaldas del Uchiha, a Sasuke casi se le salieron los ojos al ver de quien se trataba.

— ¡¿I-Itachi?! ¿Tú no te ibas a Alemania en dos horas?—El pelinegro mayor sonrió altanero e ignoró a su hermano menor.

—Verán, yo me voy a Alemania y no quiero dejar a mi hermanito sólo. —Dijo con falso pesar. El pelinegro fulminó a su hermano mayor con la mirada.

—Entendemos. —Se adelantó a hablar la mujer de cabellos rosados esbozando una sonrisa, sintiéndose victoriosa tras la oportuna aparición del Uchiha mayor.

—Botan-kun…—Habló ella nuevamente. —Te ofrezco un trato. —El Uchiha levantó una ceja, pero antes de que Sumire empezara a hablar, él ya había pensado en rechazar el trato. —Si soportas estar con mi hija por un tiempo en su misma casa, nosotros te pagaremos los estudios, junto con todos los doctorados y todo lo que quieras hacer.

—Lo siento, pero yo no hago tratos con desconocidos. —Dicho esto se volteó nuevamente sobre sus talones, Itachi lo tomó de uno de sus brazos y lo detuvo, Sasuke no alcanzó a reaccionar y su hermano ya lo había puesto frente a los Haruno.

Forcejeó todo lo que pudo, pero no pudo zafarse del fuerte agarre de su hermano, los Haruno se miraron entre ellos y luego lo miraron a él, pensando que quizás si podía ser un buen candidato.

—Botan-kun. —Habló el baterista mirándolo retadoramente. —Verás mi hija tiene una horrible maldición sobre ella, que hace que rechace a cada hombre que se le acerca. —A Sasuke se le hinchó una vena en la frente y empezó a forcejear con más fuerza.

— ¡Yo no curaré a su hija de su homosexualidad, sólo porque me pillaron desprevenido!

—¡Sakura-chan no es lesbiana! —Gritaron ambos padres para aclarar el malentendido.

—Sasuke…—Habló Itachi sin soltar a su hermano. Sonrió al formar su malévolo plan. —Si no haces lo que éstas buenas personas te dicen le diré al abuelo Madara que eres gay.

El moreno casi se desploma al oír la amenaza de su hermano, si bien podía desmentir dicho rumor, lo que jamás podría hacer sería quitar la suposición equívoca de su abuelo sobre sus gustos. Además de que otra de las estúpidas reglas de los Uchihas era que ser homosexual era una deshonra para ellos, y nadie se atrevía a ir contra las reglas Uchiha.

—Acepto. —Dijo en un suspiro y los Haruno prácticamente empezaron a bailar de la felicidad. —Pero no me arrastraré por ella. —Dicho esto emprendió camino, pero se detuvo al sentir que nuevamente lo observaban.

— ¿Ni siquiera quieres saber cómo es? —Preguntó su hermano y como dicen: "La curiosidad mató al gato".

Ryuichi sacó su teléfono celular y mostró la pantalla de éste en la que se pudo apreciar la foto de una bella muchacha de un largo y lacio cabello rosado, sus hipnóticos ojos verdes hicieron que se quedara congelado viéndola, ella estaba sonriendo, tenía una bella sonrisa, dientes grandes y blancos y tenía un pequeño y encantador sonrojo en sus mejillas. Cuando la pantalla se tornó negra, él volvió estrepitosamente a la realidad. Conocía a ésa chica, y valla qué sorpresa era el volver a verla en ésa situación.

— ¡Sasuke! —Shikamaru hizo que volviera a la realidad de un solo grito, miró a sus amigos y se dio cuenta de que se había perdido en sus recuerdos. Se puso de pie y se fue a casa, sus clases empezaban en cuatro horas más, no tenía nada que hacer ahí.

Abrió la puerta, Sakura no estaba ahí, sonrió de medio lado, eso era perfecto. Caminó sin prisas a la habitación de su compañera de piso y de un gran mueble de madera sacó un grueso libro el cual estaba lleno de polvo, tenía una tapa gruesa en la cual decía claramente "Anuario" con letras doradas.

Había visto a Sakura una vez con ése libro entre sus manos, pero no le había llamado la atención hasta ese momento. Hojeó el anuario hasta llegar a la página que buscaba y sonrió al encontrarla.

Era una hoja blanca que contenía el nombre de "Haruno Sakura" con letras grandes, una gran foto de ella, con el uniforme de la escuela y una bella sonrisa. Su cara era más redonda y su cabello más claro, pero no había duda, era ella.

Continuará…

Hallo!

¿Cómo están? ¿Qué les pareció? Antes de que quieran lanzarme piedras por no poner el pasado de Sakura diré…

Yo puse: "Se viene el pasado de Sakura", pero no dije que vendría en éste capítulo, les adelantaré que su pasado saldrá a relucir en el próximo capítulo (ésta vez lo prometo) :P

No responderé preguntas ahora porque no tengo tiempo u_ú. Pero como "Premio" (xD) por sus hermosos reivews y sus alertas y favoritos y todo eso, les daré "minuto de confianza" pregunten lo que sea (Obviamente no responderé nada que pueda ser spoiler de la historia) y el próximo lo respondo todo ;)

¡Bueno, nos vemos!

Recuerden que ustedes son mi motivo para revisar mi correo ;)

Auf wiedersehen.