Recapitulando:
—Gracias Ash…— murmuró la joven, acurrucándose en los brazos del entrenador, antes de quedarse profundamente dormida.
Capítulo 9.- El Amanecer Sentimental.
El sol comenzaba a iluminar Pueblo Paleta, un Dodrio se escuchaba en alguna granja, simplemente, un día perfecto para casi todas las personas. En una habitación de la casa de los Ketchum, dos jóvenes estaban aún dormidos, uno al lado del otro. Habían tenido una noche difícil, pero eso, no evito que cierta chica castaña, disfrutara tener la compañía del entrenador.
—Que bien dormí— pensaba el azabache, abriendo poco a poco sus ojos y frotándolos para terminar de despertar —será mejor que vaya a desayunar algo— exclamó el chico, tratando de incorporarse, sin embargo, algo le impidió levantarse de la cama.
El cuerpo de Ash estaba atrapado por dos brazos, propiedad de una joven coordinadora, quien yacía felizmente al lado de él. Era una escena muy enternecedora, sí no fuera por el rostro de sorpresa de Ash, aunque, luego se tranquilizó.
—Mmmm, creo que mejor espero a que despierte— pensó el chico, mirando a la susodicha, levemente sonrojado por tenerla tan cerca. Sin embargo, un olor que provenía de la cocina fue percibido por el olfato de Ash —huele delicioso, seguramente mi madre ya tiene preparado el desayuno— pensaba el entrenador, saboreando distintos platillos en su mente —tengo que probarlos—tratando de zafarse de la coordinadora, para poder degustar del sabroso almuerzo.
Ash forcejeaba para soltarse del abrazo de la chica, aunque, tratando de no despertarla. Su plan estaba funcionando, hasta que, en un movimiento en falso, hizo que Ash cayera de la cama, llevándose a la castaña consigo. Fue una situación muy comprometedora. Ash, se encontraba acostado en el suelo y tenía a May encima de su pecho, abrazándolo fuertemente. El azabache ahora no se podía mover, y para su desgracia, May despertó por la caída que tuvieron.
—Emmm ¿Qué pasó?, ¿Cómo termine en el suelo?— preguntaba la castaña al entrenador, sin darse cuenta de la posición en la que se encontraban.
—Caímos de la cama, lo siento, fue mi culpa… y…. pues… ¿puedes levantarte?— cuestionó el entrenador. Él se encontraba muy apenado con la chica.
May tardó en captar que estaba abrazando al entrenador, así que, apenas se dio cuenta, se puso roja como tomate y en un instante soltó al entrenador poniéndose rápidamente de pie.
—Lo lamento Ash… yo no…— tartamudeaba la castaña, fijando su mirada en la ventana de la habitación, para evitar que se diera cuenta de lo nerviosa que estaba.
—Mejor vamos a desayunar— apenas dijo esto el entrenador, y ya había salido de la habitación rumbo a la cocina.
—Tengo que aclarar las cosas con Ash de una buena vez, no podemos tener estas situaciones a cada momento— pensaba May, saliendo ella también de la habitación, dirigiéndose a la cocina.
En la cocina, la señora Ketchum, ya tenía preparado un gran desayuno. Ash estaba muy pensativo, normalmente estaría devorando todo su almuerzo sin parar; si estaba comiendo, pero parecía estar distante de todo. Tanto May como Delia se dieron cuenta de eso, pero esta última dejó que May se encargara de la situación. Una vez terminaron de desayunar, May comenzó a preocuparse por el ánimo del entrenador, así que le pidió que salieran una vez más al lago para platicar sin interrupciones. Ash accedió. Camino al lago…
—Ash, he notado que estás muy serio, ¿te ocurre algo?— preguntaba la castaña en un tono nervioso, temiendo que estuviera así por culpa de lo sucedido esa mañana.
—Pues... pensaba en que debería de hacer ahora— respondía el chico seriamente.
— ¿A que te refieres con eso?— cuestionó la coordinadora una vez más.
—Verás, mañana tú regresarás a casa, y… me aburriría en mi casa estos días, así que pensaba en ir a Hoenn mas pronto de lo que había previsto— contesto el azabache, parando de caminar y viendo fijamente a la chica con una sonrisa.
—O sea que— también deteniendo su andar— ¿mañana me acompañarás a Hoenn?— decía alegremente May, en su mirada se reflejaba una gran ilusión.
—Eso estoy planeando, aunque bueno, eso es sí no te molesta que te acompañe— murmuraba el joven temerosamente.
—Creo que si me molestaría— contestó la joven muy indiferente y continuando su caminata.
—Vaya… está bien— bajando su mirada en señal de decepción y también comenzaba a caminar.
—Sólo bromeo, claro que puedes acompañarme— comentaba la castaña —lo hice para que sintieras eso que sentí yo, cuando te conté que quería venir a Kanto— sonreía traviesamente la castaña.
—Oye, eres perversa— reía también, pero, un tanto nervioso.
Una vez que llegaron al lago, se sentaron en el mismo lugar que la otra ocasión, sólo que esta vez platicaban más abiertamente. El momento de la verdad llegó…
—Ash… ¿alguna vez te ha gustado alguna chica?— esta pregunta hizo que el gesto del entrenador cambiara de estar alegre a estar nervioso y apenado.
—…y… ¿porque la pregunta May?— ahora Ash era el que ponía nerviosa a la castaña.
—Simple curiosidad, no me vas a decir que nunca has sentido algo por alguien— se acercaba más y más al momento culminante.
—No es que no haya sentido algo, simplemente nunca me interesaron esa clase de cosas— explicaba el entrenador, ahora tenía curiosidad del porque May había tocado ese tema.
—Entonces si te ha gustado alguien— se acercaba a Ash.
—No lo sé, nunca lo había pensado, pero… Misty me apoyaba mucho cuando viajé junto a ella y por eso es una gran amiga, se preocupaba por mi y además viví muchas cosas con ella. Dawn también me apoyaba mucho, recuerdo que en mis batallas de gimnasio se vestía de porrista, lo cual me parecía curioso, aunque, con ella no pasé mucho tiempo— comentaba el azabache nerviosamente —pero no creo que haya sentido algo mas que amistad por ellas, y… ¿que hay de ti May?— preguntaba el azabache, cambiando la conversación —recuerdo que eras muy cariñosa con Drew, hasta que ocurrió… ya sabes—.
—Sentí algo por Drew, pero eso cambio, ahora me gusta otro chico— se alejaba un poco de Ash, para disimular su sonrojo.
—Y ¿puedo saber de quien se trata?— preguntaba disimuladamente Ash, fingiendo estar desinteresado.
—No creo que sea el momento— respondió la coordinadora, sonrojándose aún más.
— ¿Por qué?— volvía a preguntar curiosamente.
—Porque no estoy segura de sí el siente lo mismo por mi— decía apenada la castaña, con cara de desilusión.
—Dime algo May, ¿yo te gusto?— pregunto deliberadamente el entrenador, no era una pregunta muy común para decirla en ese tono, aunque, en realidad era mera suposición y no se basaba en nada, sin embargo, no supo lo que había desatado. Esta pregunta hizo sonrojar y puso muy nerviosa a la castaña.
— ¿Po…porque lo… pre…guntas?— en su rostro se veía una leve sonrisa muy forzada.
—Porque, además de Drew, yo y Brock, no has pasado mucho tiempo con otros chicos, ya me dijiste que Drew ya no te gusta, y Brock prefiere a las enfermeras Joy y oficiales Jenny, así que sólo quedo yo— comentaba muy tranquilo aunque en su interior temía la respuesta, había tomado la decisión de aclarar todo en esa ocasión. May al verse atrapada en esta situación, no tuvo otra salida que confesar.
—Esta bien Ash, el que me gusta… eres… tú— fijando su mirada en los ojos del entrenador, dejando al susodicho sin palabras —Desde hace tiempo que es así, pero ahora mi pregunta es… ¿Qué sientes tú por mi?— cuestionó la chica con un gran sonrojo, aunque esta vez no se molestó en esconderlo, ya había confesado sus sentimientos.
—Yo… lo… lamento May, no lo se, ya te dije que nunca he pensado en eso— confeso apenado el azabache, mirando en dirección contraria. Ante esta respuesta, May comenzó a llorar.
—Eso quiere decir que yo no te gusto— doblando sus piernas y escondiendo su rostro en ellas.
—May… yo nunca dije eso, a decir verdad disfruto mucho tu compañía, haces que sienta algo que nunca había sentido, pero, no estoy seguro, tal vez me gustas o tal vez no, me siento confundido en ese aspecto— tenía muy alborotado todo su cerebro, estaba extremadamente confundido, no sabía que hacer; una chica le acababa de confesar sus sentimientos.
—Entonces, dame la oportunidad de ganarme tu amor, permíteme estar a tu lado, déjame ser tu novia— se notaba mucha desesperación en su rostro, algo que no fue muy bien visto por Ash.
—Lo siento May, pero no, lo último que quiero es hacerte sufrir, lo mejor será esperar a que este seguro de lo que siento— una vez más, su respuesta hizo entristecer a la chica —May, no quiero verte así— acariciando el cabello de la chica.
—No se como quieres que esté, acabas de romperme el corazón— grito la castaña, llamando la atención de todos los presentes en el lago, cosa que no le importó al chico.
—Escúchame, no me gusta verte llorar de esta manera, pero creo entender como te sientes— se le estaban agotando las ideas para hacer sentir mejor a la castaña —ya se, que tal si te doy un regalo— comento el azabache algo sonrojado, iba a hacer algo que nadie esperaría.
—Yo no quiero nada— seguía llorando crudamente, sin mirar al entrenador.
—Creo que te gustará, por favor voltea— acercaba su rostro lentamente a la castaña.
Ash no era la clase de chicos que hacían esas cosas, pero, algo en su interior le decía que era lo mejor. En el instante en que la castaña volteo su mirada, recibió un cálido beso del entrenador en los labios, fue corto, ya que, Ash no tenía experiencia en eso, pero fue muy tierno y un gesto muy noble de su parte.
—Ash, ahora me confundes más, me dices que no estas seguro que yo te guste, pero ahora me besas— dejaba de llorar, ese beso había surtido efecto, aunque, ahora la castaña exigía respuestas.
—May, ya te dije que no estoy seguro, pero sí algo sé, es que lo que yo siento por ti, es mas que amistad, no quiero darte falsas esperanzas, por eso no quiero que seamos nada aún, pero apenas confirme lo que siento, te aseguro que serás la primera en saberlo— con esta respuesta logró calmar a May, ya que, le dio la esperanza de que puedan ser algo en un futuro no muy lejano.
—Esta bien Ash, esperare el tiempo que sea necesario, pero no quieras que deje que otras chicas te coqueteen o se te insinúen— decía un tanto molesta la castaña.
—No te pongas celosa, en fin… ya que te calmaste, quiero platicarte el motivo por el cual voy a ir a Hoenn— cambiaba drásticamente de tema el azabache.
— ¿Que acaso no irías por mi?— preguntaba con una mirada retadora la chica.
—En parte si, pero también por la competencia que habrá en aquella región, me imagino que sabes de que competencia hablo— explicaba Ash, librándose de la mirada de May.
— ¿Hablas de la Copa Élite?, pero en esa competencia sólo pueden participar los que lideres de gimnasio de Hoenn— preguntaba confundida la castaña.
—Bueno, yo no pienso participar, pero voy a asistir para medir mis habilidades— murmuraba el joven entrenador, en su voz se notaba gran entusiasmo y mucha confianza en sí mismo.
—Se supone que en esa competencia, se elegirá a la nueva élite 4, acaso… ¡¿Piensas retar a la élite de Hoenn?— preguntó muy sorprendida la castaña.
—Como campeón de la liga Sinnoh, tengo el derecho de combatir con la élite de esa región, pero, preferí ir a Hoenn para medirme ante ellos primero— explicó Ash.
— ¿Porque motivo Ash?— cuestionó la chica.
—La ultima vez que participé en la liga pokemon de Hoenn, perdí, así que voy por mi revancha— levantando su puño en señal de confianza.
Continuará…
Nueva continuación, en las proximas continuaciones ya no abrá tanto romance, me centraré más en la Copa Élite, espero les guste =D.
