Título: Forbidden.
Categoría: Romance.
Ranting: M
Pareja: Shinichi Kudo /Ran Mouri.
Summary: Prohibido. Tentador, ¿Verdad? El juego ha comenzado. El que caiga rendido sucumbido por la tensión sexual primero, pierde. Lástima. Algunos juegos son creados para que pierdan los dos. ¿Preparados? ¿Listos? Ya.
Advertencia: Contenido sexual ALTO. Uso de palabras vulgares. Si crees que eres demasiado sensible para esto, no leas.
Forbidden.
Ran's POV.
-Bien, entonces hagamos un trato.
Un escalofrío recorrió mi espina dorsal. El tono empleado en la voz de Shinichi prometía guerra.
-¿Qué clase de trato?-Pregunté.
-Juego de tensión sexual.
Shinichi sonrió mostrando sus dientes y sentí que el aire me faltaba en el pecho.
-El primero que caiga ante el otro pierde.
Iba a negarme en rotundo. Shinichi tenía una capacidad bastante alta de crear estragos en mi cuerpo con mucha facilidad. No duraría ni una ronda.
-Aunque si no quieres… no te obligaré. Al fin y al cabo eres demasiado inocente y buena para hacer algo así… ¿Verdad, Ran?
Estúpido Shinichi, arderás en el infierno.
-Acepto el trato. Jugaré.-Contesté decidida.
-¿Estás segura? Mira que no sé cómo puede acabar todo. ¿Estás dispuesta a aceptar las consecuencias de tus actos con este juego de tensión sexual?
Ran, no. No lo hagas.
-Estoy segura, Shinichi.
¿Pero por qué soy así?
-Genial, el juego comienza al inicio de la siguiente hora. En clase de historia. Estamos viendo un documental así que no perderemos clase.
-Bien, que así sea.
Shinichi se acercó a mí y susurró en mi oído.
-Espero que estés preparada para suplicar que te toque, Ran.
Por unos segundos dejé de respirar. Depositó un pequeño beso en mi mejilla y se fue, dejándome allí parada, sola, en el salón de actos, fuera de juego.
¿Cómo habíamos llegado a ese punto?
Mis mejillas ardían, mi corazón latía con fuerza y estaba jodidamente excitada.
Por.
Unas.
Simples.
Palabras.
¿Cómo se supone que iba a aguantar? ¿Aún más aparte de la tensión sexual que ya de por sí teníamos?
Todo empezó cuando Yukiko-san tuvo la brillante idea de enviarnos una película que protagoniza una de sus mejores amigas. Insistió en que la historia de la película le recordaba a nuestra relación amistad-amor-odio que Shinichi y yo compartíamos desde los cuatro años. Al principio no parecía un problema. Pero cuando empezamos a verla en casa de Shinichi supimos la indirecta que nos mandaba la madre de éste. Era una película erótica en la que dos amigos de la infancia se enamoraban y tenían que pasar por una serie de pruebas sexuales para salir con vida de un caso terrorista. Maravilloso. Desde entonces entre nosotros se ha creado un ambiente sexual bastante denso. Llevábamos una semana mandándonos indirectas y lanzando pullitas sobre el tema. El otro día se nos fue un poco de las manos. Estábamos en casa de Shinichi, terminando un trabajo de filosofía. Al levantarme de la silla desparramé los lápices por el suelo. Ambos empezamos a recogerlos y, accidentalmente, nuestras manos chocaron al intentar coger el mismo lápiz. Nos miramos a los ojos y comprendí lo peligroso que podía llegar a ser tener contacto físico con un Shinichi con las hormonas a flor de piel. Tras tres días aguantando la presión y prácticamente huyendo el uno del otro se nos vino todo abajo. Los lápices quedaron en el olvido y pronto me vi acorralada entre la pared y el cuerpo de Shinichi. No pudimos evitarlo. Shinichi me besó violentamente y metió su lengua, la cuál comenzó a luchar contra la mía. Nuestras respiraciones eran irregulares, sus manos se paseaban nerviosas por mis curvas y espalda mientras las mías, una agarraba con fuerza la camisa de Shinichi en la parte del hombro y otra tironeaba del pelo de él. Nos perdimos en aquel beso. Shinichi tocó mi piel por debajo de la camisa del uniforme del instituto. Gemí y aquello lo alteró aún más. Gruñendo comenzó a descender sus labios desde mi boca hasta mi cuello, depositando besos abiertos a medida que avanzaba. Mordió y succionó en varios puntos de mi cuello y escote, dejándome visibles y muy marcados chupetones. Unos que aún llevaba. Estoy segura de que si en aquel momento el profesor Agasa no hubiera llamado a Shinichi hubiéramos tenido sexo. Estábamos necesitados. A partir de ese día la tensión sexual entre nosotros creció aún más, llegando a puntos en los que cuando nadie veía, Shinichi me llevaba al rincón más oscuro del instituto para meterme la lengua hasta la garganta. Los dos sabíamos que hasta que no tuviéramos sexo esa sed tan intensa de tocarnos no desaparecería. Ni siquiera éramos pareja, pero no importaba. Lo necesitábamos. Y no podía ser con otra persona. Yo necesitaba que Shinichi me tocara y él necesitaba tocarme a mí. No teníamos pensado hablar del tema hasta que las cosas no se calmaran. Mi parte racional me decía que debía alejarme, que desconocía de los sentimientos de Shinichi, que luego ambos podíamos arrepentirnos, él por estar con alguien que no quería y yo por estar con alguien que no me amaba. Pero cada vez que intentaba alejarme él se daba cuenta y me besaba de tal forma que todo pensamiento racional abandonaba mi cabeza. Mi cuerpo pedía de su atención. Esta mañana quise hablar del tema con él, quise preguntarle muchas cosas pero cuando salió el tema en vez de discutirlo y solucionarlo, como debería haber sido, le dimos la vuelta a las tornas y acabó siendo una conversación casi erótica. Nuestro orgullo salió a flote y yo le solté que podía estar perfectamente tranquila a su alrededor, algo que era totalmente mentira. De ahí que Shinichi decidiera poner este juego sexual entre los dos. Para ser sinceros, en realidad esta especie de trato no era más que una excusa para acabar con lo que nos llevaba atormentando dos semanas. No era más que una excusa para acabar teniendo sexo. Y la idea, que debería parecerme aterradora, me resultaba terriblemente excitante. Cuando el timbre sonó anunciando la siguiente clase noté como se me secaba la garganta.
Si quieres guerra, la tendrás.
No iba a permitir que Shinichi se saliera con la suya. Decidida a no caer en los brazos de mi mejor amigo entré en el aula y me senté atrás del todo, en una esquina. Bajé la iluminación al móvil, si Shinichi creía que sus palabras iban a intimidarme estaba muy equivocado, sería él quién cayera a mis pies, rogándome para que le dejara tocarme. Sonreí, estaba empezando a confiar un poco más en mí.
A los segundos Shinichi entró y cuando me visualizó, me sonrió sensualmente y se sentó junto a mí.
-¿Qué? ¿Estás lista para perder?
-Ni en tus sueños, Kudo.
-Vaya vaya… Así que esas tenemos. Genial, esto será divertido.
-Lo será.
Shinichi amplió su sonrisa y acercó su boca a mi oído.
-Vas a rogar para que te penetre, Ran.
Sus palabras encendieron mi cuerpo, en parte de furia, pero mucho más por deseo.
-Eso no va a pasar.-susurré de vuelta.
Una pequeña risa gutural escapó de la garganta de Shinichi.
-Deja que te ponga las manos encima, voy a hacer que te corras una y otra vez.
Cuando dijo aquello una de sus manos se colocó en mi muslo. Mi cuerpo estaba ardiendo. Incluso sentía que estaba mojada. Sin embargo traté de mostrarme impasible.
-¿Enserio, Shinichi? No seas imbécil, ni siquiera tienes los huevos de mantener una conversación sobre amor. ¿Piensas que vas a hacer correrse a tu mejor amiga? Veremos quién súplica por quién.
-No voy a hacer que mi mejor amiga se corra.
Lo miré expectante y sus ojos dilatados por el deseo me pusieron la piel de gallina.
-Voy a darle a "mi mejor amiga", como tú dices, el orgasmo de su vida. Y luego otro, y otro, y otro.
A medida que iba hablando su mano se iba deslizando desde mi muslo, por debajo de la mesa, hasta mi parte más íntima.
Las luces de la clase se apagaron, dando comienzo al documental, ya nadie nos iba a prestar atención de ninguna de las maneras.
Y también dio comienzo al juego. Soltando libre la bestia que había en Shinichi. Pegó su silla a la mía y susurró muy flojito, de manera que solo yo pudiera escucharlo.
-La primera prueba. No puedes hacer ni un solo sonido ni mostrar expresión ninguna. Y por supuesto…
Mi respiración era totalmente irregular y sentí la sonrisa de Shinichi pegada en mi oído.
-… no vale correrse hasta que yo te lo diga.
Dicho esto, la mano de Shinichi comenzó a acariciar mis labios vaginales por encima de la tela.
Una oleada de calor me sacudió y apreté los dientes para no hacer ningún sonido. Apoyé mis brazos en la mesa. Centré mi mirada en la pantalla de la clase, tratando de ignorar las sensaciones que me estaban embargando.
Entonces Shinichi metió su mano por dentro de mis bragas y trazó mi vagina con sus dedos. Mis ojos se nublaron.
-Ni se te ocurra gemir, Ran.
Introdujo uno de sus dedos y comenzó a jugar con mi clítoris, duro como una roca. Mordí fuerte mi labio inferior, aguantando el gemido que luchaba por escapar. Shinichi tenía una sonrisa socarrona plantada en el rostro.
-¿Vas bien?
-Perfectamente.-murmuré entre dientes.
-¿Enserio?
Shinichi pellizcó mi clítoris. Jadeé y puse mis manos en mi boca. Había dolido pero a la vez me había inundado un gran placer.
-¿Sigues yendo bien, princesa?
Shinichi se estaba burlando de mí.
-Por supuesto, Shinichi.
Volvió a pellizcar mi clítoris. Mientras que el dedo pulgar masajeaba mí hinchado botón, su dedo índice fue introduciéndose muy lentamente en mi centro, torturándome. Estaba literalmente temblando. Me estaba reteniendo muchísimo para no soltar ningún sonido.
-Tienes prohibido correrte hasta que yo no te lo diga.-susurró de nuevo.
Entonces sacó el dedo para meter dos del tirón, fuerte, profundo, rápido. Cerré los ojos y mordí más fuerte mi labio. Shinichi comenzó a sacar y meter sus dedos frenéticamente de mi interior, cada vez más fuerte. Rodé los ojos.
-Shin-shinichi v-voy a correrme…
Un susurro apenas audible, en su oído. Shinichi estaba excitado, con un gran abultamiento en sus pantalones.
-No te corras, aguanta.
Siguió penetrándome con sus dedos y en una de sus estocadas tocó mi punto G. Arqueé mi espalda y clavé mis uñas en las palmas de mi mano. Una lágrima de puro placer se deslizó por mi mejilla.
-Shinichi….
-Córrete.
Fue todo lo que necesité. Me corrí muy intensamente. Estuve al menos un minuto sin dejar de correrme. Shinichi respiraba agitadamente.
-Joder, Ran…
Dejé caer mi espalda en la silla y traté de recuperar el aire. Había sido todo tan intenso… Y todo añadiendo lo peligroso que era hacer algo así en medio de la clase, cuando cualquiera podía pillarnos.
-¿Ves? Le he dado el orgasmo de su vida a mí mejor amiga.
Estaba loco si pensaba que eso se iba a quedar así.
Le sonreí traviesa.
-¿Sabes , Shinichi? Siempre has sido el mejor amigo del mundo, estando ahí para mí cuando lo he necesitado. Pero muchas veces también me has hecho daño, haciéndome pensar que no te importo nada.
-Ran, eso no es-
-Te mereces un buen castigo, Shinichi.
Apreté su parte íntima por encima de la tela del pantalón. Las facciones de Shinichi cambiaron en menos de un minuto. Tensó la mandíbula y me miró fijamente a los ojos.
-Ten cuidado con lo que haces, Ran.
Estaba cabreada. Me vengaría de la tortura a la que me había sometido.
Mi mano se coló por dentro de su pantalón y calzoncillos. Lo vi coger aire. Una de sus manos estaba sobre mi muslo mientras que la otra apretaba con fuerza la mesa. Sus ojos nunca abandonaron los míos. Con la punta de mis dedos rocé su longitud.
-Ran…-gruñó.
-Cállate estúpido, no hagas ningún ruido.
Tracé con la yema de mis dedos el contorno de su glande. Dejé de prestar atención a todo lo que nos rodeaba y me centré en lo que estaba haciendo. Agarré su longitud y comencé a mover mi mano de arriba a abajo. Cada vez más rápido. Con el dedo pulgar de la otra mano toqué su glande, haciendo pequeños círculos en él.
-Me voy a venir, Ran….
Comprobé que todos estaban inmersos en el documental y, simulando que iba a recoger algo que se me había caído, introduje el pene de Shinichi en mi boca y succioné. El orgasmo le sacudió y se corrió de lleno en mi boca. Succioné hasta que no quedó rastro de semen.
Me incorporé. Shinichi estaba respirando muy fuerte, se abrochó de nuevo los pantalones y me dedicó una mirada llena de deseo.
Sonreí burlesca.
-Anda, mira. Yo también le he dado el orgasmo de su vida a mí mejor amigo.
Los ojos de Shinichi se oscurecieron.
-Tú espera a que salgamos de aquí, te voy a penetrar de tal forma que vas a pasarte una semana sin poder sentarte bien.
Tragué saliva, maldito Shinichi.
-Dime Shinichi, ¿te ha gustado? ¿Cómo se ha sentido mis dedos tocándote? ¿Cómo se ha sentido mi boca? Dímelo. O mejor no, ya que soy tan inocente…
-Si vas por ese camino vas a acabar muy mal. No tienes ni idea de todas las cosas que tengo pensado hacerte.
-¿Qué te pasa Shinichi? Te veo desesperado.-le dije divertida.
Pero entonces Shinichi sonrió.
-Desesperada vas a estar tú cuando te tenga desnuda entre mis brazos.
El timbre sonó, dando por acabada la clase. La siguiente clase era educación física. Sostuve la respiración. Esa clase podía dar mucho juego. Me levanté y salí del aula, camino al vestuario de mujeres para cambiarme a la ropa de deporte. No sabía hasta que punto era buena idea llevar tan solo la camiseta corta blanca del equipo y las especies de bragas-mayas rojas que nos obligaban a llevar. Cuando me cambié me miré en el espejo. Estaba bastante sonrojada.
Tú puedes, Ran.
Di un suspiro. Guardé la ropa en mi taquilla y me dirigí al gimnasio. Al ser la última hora del día podría quedarme a ducharme tras el ejercicio, necesitaba una buena ducha.
En educación física nos pusieron por pareja chico-chica. Teníamos clase de expresión corporal.
No había más días para hacer esto.
El primer ejercicio consistía en escribir algo en un papel y el otro tendría que reaccionar a las palabras del otro, contestando únicamente con actos, sin palabras. A Shinichi el ejercicio le venía de perlas.
Serían 4 notas. Él comenzó a escribir la primera.
"Después de todo lo que voy a hacerte hoy, mañana no vas a sentir las piernas ;)"
Me sentí mojada al instante. Jodido Shinichi. Durante unos segundos pensé en qué hacer para devolverle la jugada.
Sonreí.
Lo miré fijamente a los ojos y me mordí el labio inferior. Jugaría al juego de Shinichi. Eché un vistazo a mi alrededor, nadie nos miraba. Me coloqué enfrente de él y sin dejar de mirarlo ni por un segundo introduje mi mano por debajo de la tela de mis bragas, acariciando mi humedad. Di un suspiro ahogado. Shinichi apretó los puños.
-Ran, no.
Supe que estaba logrando mi objetivo. Iba a darle lo que quería. Le sonreí e introduje un dedo en mi vagina. Gemí su nombre suavemente, como si fuera una tortura.
-Ran, te lo digo enserio, para.
Los ojos de Shinichi brillaban con mucha intensidad y sus pupilas parecían estar en llamas. Saqué mi mano de mi interior únicamente porque era mi turno de escribir.
"Estoy toda mojada por ti, 'mejor amigo' :)"
Shinichi sonrió travieso. Me acercó a él y dejó una mano puesta en mi cintura. Miró hacia el frente, cerciorándose de que nadie era consciente de lo que hacíamos. Sin apartar la vista de enfrente deslizó su mano por mis bragas, acariciando el contorno de mi vagina con la yema de sus dedos.
-Estás muy mojada, Ran.-susurró en mi oído.
-No puedes hacer comentarios, imbécil.-jadeé.
De nuevo apareció una sonrisa socarrona. No dijo nada. Su dedo índice comenzó a masajear mi clítoris, moviéndolo, aplastándolo, poniéndolo cada vez más duro. Mis piernas temblaban, me agarré con fuerza a sus brazos. Traté de ahogar todos los sonidos incoherentes que luchaban por escapar. Shinichi besó muy suavemente mi mejilla y de golpe metió dos dedos en mi centro, arrancándome un gemido. Dio dos estocadas y se separó. Mis piernas parecían gelatina. Lo miré con fuego en los ojos.
Su turno de escribir.
"No puedo esperar verte corriéndote, te pones preciosa cuando te da el orgasmo ;) además, es súper bonito. Después de todo, soy YO quien te está dando el orgasmo, ¿Eh o no? ¿Ran-neechan?"
Maldito hijo de…
Lo agarré por los brazos y sin dudarlo ni un segundo mordí su cuello, dejando una gran marca colorada. Instintivamente Shinichi se apartó de mí, tocándose la zona malherida. Le di la espalda y sonreí.
Me agaché de tal forma que mi culo quedaba totalmente a la vista, dejando ver la parte oscura y mojada de mis bragas.
-Joder, Ran.
Me incorporé y sentí sus manos en mis caderas. Acercó su boca a mí oído y comenzó a susurrar.
-Eres muy valiente, Ran. Espero que lo sigas siendo cuando te tenga para mí y te azote este precioso culo que tienes.
Shinichi pellizcó uno de mis glúteos y yo jadeé. Me molestaba la manera en la que me afectaban las palabras de Shinichi. Estaba tan excitada que me sentía el pulso en el clítoris.
Tan solo faltaba una nota y la clase terminaría.
Necesito urgentemente una ducha.
Escribí la nota, consciente del peligro que conllevaba escribir esas palabras.
"Estoy deseando correrme en tus manos, Conan-kun ;)"
Shinichi arqueó una ceja y me miró con un brillo malicioso.
Se acercó a mí. Me sonrió. Y antes de que me diera cuenta sus manos se habían colado bajo mi camiseta y estaban pellizcando con fuerza mis pezones. Rodé los ojos y traté de regular mi respiración. Shinichi se acercó más a mí y retorció un poco mis pezones. Suspiré su nombre. Sus palmas ahuecaron mis senos. Mis pezones, duros y sensibles estaban en contacto con su mano. Apretó mis pechos entre sus manos y me dio un casto y corto beso en los labios.
El timbre del instituto sonó, dando por acabado el día.
Corrí hasta el baño y me encerré allí. Di un largo suspiro.
Sí que es intenso.
Probablemente esperaría a que saliera de la ducha para irnos juntos a su casa. Estaba completamente sola en el baño y nadie iba a venir, así que me tomé el tiempo para ducharme. Me desvestí y me metí bajo la ducha. Abrí el grifo, dejando que el agua relajara mis músculos. Dios, estaba agotada. Entonces escuché la puerta del baño abrirse. Quizás alguna de las chicas se había dejado algo.
-Sé que estás ahí dentro, Ran.
Es Shinichi.
-¿Qué quieres? Me estoy duchando.
-Lo sé.
Algo en el tono de su voz hizo que me recorriera una corriente eléctrica.
-¿Shinichi?
Escuché el sonido de la ropa cuando te la quitas.
¿No estaría pensando en…?
Antes de que pudiera siquiera pensarlo Shinichi se metió en la ducha conmigo. Me sonrojé muchísimo y traté de tapar mi cuerpo con las manos.
-¡Idiota!
Shinichi no dejó que me tapara y estampó mis manos contra la pared.
-¿Para qué te tapas? De nada te sirve eso mucho en este punto.
Me sonrojé aún más.
-¿Qué tienes pensado hacer?-Pregunté.
-Darte el orgasmo de tu vida, otra vez.
No pude responder. La lengua de Shinichi había invadido mi boca. Sus manos acariciaban mi espalda mientras las mías abrazaban sus hombros y cuello. El agua de la ducha caía sobre nosotros, su piel mojada y resbaladiza, el sabor de sus labios mezclado con el agua, nuestros cuerpos pegados, húmedos, calientes y suaves.
Me estaba volviendo loca.
Shinichi separó nuestras bocas y conectamos nuestras miradas.
-Voy a hacer que te corras. Ahora mismo.
Shinichi cogió el mango de la ducha y se agachó. Me apoyé sobre la fría pared.
-Abre las piernas, Ran.
Tragué saliva e hice lo que me pidió.
-Un poco más.
Apoyé mis manos a ambos lados de la pared y abrí más mis piernas, chocando mis pies en las esquinas del pequeño espacio dónde estaba la ducha. Sentí los dedos de Shinichi rozar mis labios vaginales. Con los dedos abrió un poco mis pliegues, cortándome el aire.
Entonces apuntó el chorro de agua hacia mi vagina, dándome directo en el clítoris.
Chillé el nombre de Shinichi, sin poder aguantarlo. El dedo de Shinichi comenzó a torturar mi clítoris. La sensación de sus dedos y el agua me estaba matando.
-Sh-Shinichi por favor….
Ni siquiera sabía por qué estaba suplicando. El placer nublaba mis sentidos. Shinichi desplazó el chorro del agua hacia mi centro, abrió mis pliegues e introdujo su lengua en mi interior, besando mi súper hinchado botón de placer. Grité su nombre de nuevo. Comenzó a dar lametazos largos en mi clítoris, masajeándolo con la lengua. Sentía que me iba a caer en cualquier momento. Shinichi agarró mis muslos y mordió mi clítoris. Miles de sensaciones viajaron por mí cuerpo. Succionó mi botón varias veces.
-Shinichi me voy a correr…
Abandonó mi clítoris. Quitó el grifo y con sus manos agarró mi vagina, penetrándome profundamente con su lengua.
-¡Shinichi!
La lengua de Shinichi daba fuertes y rápidas estocadas, como si quisiera saborear todo mi interior. Introdujo un dedo y ayudó a su lengua en el trabajo. Tocó varias veces mi punto G. Yo estaba literalmente llorando de placer. No era capaz de controlar los sonidos incoherentes que salían de mi boca.
-Shinichi me voy a-
Fui incapaz de terminar la frase. Me corrí de manera inmediata. No podía dejar de correrme, mi cuerpo entero se vino abajo. Había sido el orgasmo más intenso de mi vida.
Shinichi se incorporó y me besó suavemente, con dulzura. Me agarré a sus hombros para no caerme y él rodeó mi cintura con sus brazos. Apoyé mi cabeza en el hueco entre su cuello y su hombro, ida aún por las miles de sensaciones que me habían recorrido.
-¿Estás bien?
Respiré hondo, tratando de calmar mi errático corazón.
-Estoy bien.
Shinichi acarició mi rostro y dejó uno de mis mechones detrás de mi oreja para luego susurrar en ella.
-Me estoy conteniendo lo más grande ahora mismo para no penetrarte aquí y ahora, por favor te lo suplico, sal de la ducha y vístete. Nos vamos para mí casa YA.
Apreté sus hombros y asentí a duras penas.
Shinichi besó mi frente y cuando se aseguró de que no me caería me soltó y salió de la ducha.
De seguir así al siguiente día no sentiría las piernas.
Me terminé de duchar y me vestí corriendo, volviendo a colocarme el uniforme del instituto. Cuando salí del baño Shinichi me estaba esperando en el vestuario, ya completamente vestido con su uniforme.
-¿Nos vamos?
Asentí lentamente, mordiéndome el labio. Shinichi me sonrió y me cogió la mano, entrelazando nuestros dedos. No pude evitar notar el cariño con el que sostuvo mi mano. Nos fuimos a su casa con una sonrisa tonta en nuestros rostros.
Al llegar noté mi corazón latir más rápido, sabiendo que todas las amenazas de Shinichi se cumplirían. Separó nuestras manos y cogió mi cintura.
-Me has hecho sufrir mucho durante estos días.
Me tensé. Me agarré a sus brazos.
-Voy a tener que castigarte, Ran.
Shinichi me arrastró hacia la biblioteca.
-Apóyate contra la pared.
Me apoyé contra los libros. Shinichi bajó mi falda y mis bragas del tirón. Suspiré al sentir el frío del aire en mi entrepierna. Comenzó un recorrido con el dedo, acariciando mi culo. Los nervios comenzaron a instalarse en mi pecho.
-Relájate, Ran.
Shinichi colocó una mano en mi cintura mientras la otra seguía acariciándome. Besó mi mejilla. Me relajé al instante.
-Si te molesta en algún momento no dudes en decírmelo.
Entonces Shinichi azotó mi cachete. Gemí sorprendida, una calor abrumadora inundó mis sentidos. Volvió a azotar, un pelín más fuerte y grité su nombre. Comenzó a besar mi cuello, una de sus manos dirigiéndose a mí centro. Golpeó mi cachete a la vez que introdujo dos dedos.
-¡Shinichi!
Metía y sacaba sus dedos frenéticamente, a la vez que de vez en cuando golpeaba o pellizcaba la parte baja de mi culo. Ardía entera. Shinichi succionó en un punto sensible de mi cuello. Me iba a caer al suelo.
-No te vayas a correr, Ran.
Mordí mi labio mientras él incrementaba la velocidad de sus dedos saliendo y entrando en mi interior.
-No aguanto, Shinichi.
-Sí puedes, aguanta Ran.
La mano de Shinichi apretó mi vagina por fuera, sus dedos profundizándose hasta el fondo.
-Shinichi por favor
Me dio la vuelta y agarró mi rostro con una mano.
-¿Me quieres?
-Shinichi…..
-Cuando respondas dejaré que te corras.
Chocó sus dedos violentamente con mi punto G.
-Te lo suplico Shinichi
-¡Dilo!
-¡Te quiero!
Shinichi sonrió.
-Córrete, Ran.
Y me corrí de nuevo, en sus manos. Sus labios apresaron los míos, ahogando mis gemidos en su boca. Me cogió en brazos y nos dirigimos a su habitación. Me soltó en su cama.
-Desnúdate, Ran.
Yo seguía temblando, ida por la intensidad con la que me había corrido.
Shinichi me besó suavemente, introdujo su lengua en mi boca y se esmeró en saborear cada parte de ella. Acaricié el rostro de Shinichi y jadeé cuando mordió mi labio inferior. Suspiró mi nombre y sentí como el fuego crecía en mi estómago. Muy lentamente nos separamos.
-¿Quieres seguir?-me preguntó.
Rocé las yemas de mis dedos sobre sus labios.
-Si.
Besó la palma de mi mano y se separó de mí.
-Desnúdate, vuelvo enseguida.
Respiré hondo. Cuando Shinichi desapareció por el marco de la puerta comencé a desvestirme. Jamás había estado tan nerviosa. Totalmente desnuda me miré al espejo. De repente me invadieron un montón de inseguridades. ¿Y si no le gustaba mi cuerpo a Shinichi? ¿Y si no era suficiente para él? Miré al suelo, me sentí inferior. Quería llorar.
-Casi se escuchan los pensamientos que están pasando por esa cabezita tuya.
Shinichi apareció por la puerta, casi desnudo, únicamente con unos boxers. Me sonrojé.
-No estoy pensando en nada.-le dije.
Shinichi se acercó a mí y me giró. Sus manos comenzaron un recorrido. Comenzó acariciando mi rostro, bajando por mi cuello, acarició mis pechos y siguió bajando por mi estómago. Sostuvo mi cintura.
-Ni se te ocurra pensar que no eres suficiente.
Mis ojos se llenaron de lágrimas.
-Eres perfecta. Eres preciosa. No lo dudes nunca.
Sonreí, a pesar de que una lágrima se deslizó por mí mejilla.
-Shinichi yo-
-Te quiero.
Lo miré sorprendida.
-Te quiero más que a nada, Ran.
-Te quiero.
Juntamos nuestros labios, nuestras lenguas se enredaron. Envolví su cuello con mis brazos mientras que lo suyos abrazaron mi espalda. Nuestras manos no paraban quieras y de pronto me vi acorralada contra la pared, mis piernas rodeando la cintura de Shinichi. Separamos nuestros labios y él atacó mi cuello y clavícula, mordisqueando y succionando. Gemí y acaricié su larga y ancha espalda. Me sentó en su escritorio y apoyó mi espalda contra el cristal de la ventana. Apoyó sus manos en el cristal y succionó con fuerza uno de mis pezones. Arqueé mi espalda. El contacto de la lengua áspera de Shinichi en mis pezones me estaba volviendo loca. Dio lametazos y mordió. No retuve ninguno de los gritos de placer que nacían de mi garganta. Sus manos regresaron a mí cuerpo, pellizcando y retorciendo el otro pezón. Chillé su nombre. Apoyó sus palmas en mis muslos y abrió mis piernas de golpe. Ni siquiera me dio tiempo a respirar cuando la lengua de Shinichi recorrió de un lametazos todo mi interior.
-¡Shi-Shinichi!
Su lengua penetró en mi interior mientras que con sus dedos estimulaba mi clítoris. Estaba tocando el cielo con la punta de los dedos. Lamió tan fuerte y profundo que a los pocos segundos me vine como un tren. Me corrí lenta e intensamente. No lo esperó más. Me tumbó en el colchón y se colocó un condón muy rápido. Se situó entre mis piernas.
-Vas a estar sin sentarte una semana.
No dijo nada más. Entró del tirón en mí. Gemí muy, muy alto. Ni siquiera dolió, estaba muy bien estimulada. Las embestidas de Shinichi eran cada vez más rápidas y más profundas. Cogiendo mis rodillas abrió aún más mis piernas. Salió de mi interior y volvió a entrar aún con más fuerza y desde otro ángulo. Me dolía la pelvis de la manera en la chocaban nuestros cuerpos. Los dedos de Shinichi estaban enterrados en la piel de mi cadera. Chillé, gemí, lloré de puro placer y Shinichi no dejaba de gimotear mi nombre. Shinichi se corrió pero siguió embistiendo hasta que yo me corrí, alcanzando el paraíso.
-Date la vuelta.
Lo miré confundida.
-Date la vuelta Ran, ahora.
Me tumbé boca abajo.
-El culo en pompa.
Oh dios. Ya sé lo que va a hacer. Me puse como el quería y no me dejó asimilarlo, volvió a entrar en mí violentamente. Grité de placer. Shinichi empezó a embestirme por atrás muy fuerte, me temblaban las piernas del placer que me estaba recorriendo. Para aumentar más mi placer metió su mano en mi vagina y pellizcó mi clítoris. Sollocé, sus dedos torturaban con pellizcos y rozaduras mi punto de placer. Incrementó más el ritmo de las estocadas. Mi cuerpo había acogido demasiado bien el pene de Shinichi. Me corrí de nuevo y caí rendida al colchón, temblando. Shinichi cayó exhausto a mi lado. Ambos tratamos de ajustar nuestras respiraciones. Mucho más calmados, Shinichi me atrajo hacia él por la cintura. Rodeé su pecho con mis brazos y apoyé la cabeza en éste, escuchando los latidos de su corazón. Acarició mi espalda y besó mi frente.
-Te quiero muchísimo Shinichi.
-Te adoro, Ran. No sabes cuánto.
Me quedé dormida al instante, reventada del día y Shinichi a los pocos segundos, también.
Más tarde tendría que llamar a Yukiko-san para agradecerle por la película.
FIN.
:D qué tal? Okay quizás me he pasado. Estoy tratando de madurar mi escritura :) mi amiga me dijo que hiciera algo duro y bueno, aquí está xd. Espero que os haya gustado, espero vuestras opiniones ️
