Capítulo 9
Campanilla de invierno: Esperanza
Ese día había sido más animado que de costumbre en el club de tennis, como era costumbre los entrenamientos matutinos habían estados dirigidos por el capitán y monitoreados por la entrenadora.
-Estoy seguro que algo paso, desde ayer anda de un humor completamente distinto al que había mostrado durante toda la semana pasada.
Comento Eiji hacia Oishi mientras preparaban sus cosas para ingresar al colegio. Lo cierto era que la charla que había tenido el joven príncipe con su hermano había servido, aunque eso era algo que el pequeño no quería reconocer, desde su conversación con Ryoga el joven samurái había comprendido muchas de las cosas que no permitían a su cerebro funcionar de la manera en la que lo había hecho hasta ahora y aunque seguramente no volvería a su estado pasado si podía decir que el tener un panorama más amplio de la situación le generaba tranquilidad.
-Se supone que el hermano mayor estaba de nuestro lado, pero apenas le preguntamos nos dijo que era algo privado de hermanos, eso no es justo.
Se quejaba el pelirrojo mientras se colocaba sus zapatos para interiores.
-Pero aseguro que estábamos cerca del objetivo, eso es lo importante.
Trato de calmarlo su compañero de dobles apresurando el paso hacia su aula. Aun cuando ambos jóvenes estaban enfocados en sus charlas el pelirrojo no perdió oportunidad de alcanzar a máxima velocidad a dos trenzas castañas saliendo del área de primero.
-Sakuno-chan
Llamo animado captando atención de la joven quien rápidamente dio un respingo y volteo con dulce sonrisa.
-Buenos días Kikumaru-sempai, Oishi-sempai.
Saludo la nieta de la entrenadora con una ligera reverencia, siendo interrumpida en el acto por el apretón a su cuerpo. Aunque era habitual que su superior corriera a abrazarla aun no lograba acostumbrarse del todo a tales tratos, especialmente frente a tanta gente quien los volteaban a ver y reían ante el caluroso saludo de Kikumaru.
-Sempai, me asfixias.
Comento la castaña con cara colorada.
-Eiji, suelta a Ryusaki-chan.
Pedía Oishi jalando a su amigo mientras se disculpaba con las personas que pasaban por el escándalo.
- ¿Qué hacen en los casilleros de primero?
Pregunto una ronca voz. Ryoma se había colocado hábilmente entre sus superiores y la nieta de la entrenadora mostrando clara molestia en su rostro.
-Ochibi, creí que ya estarías en tu clase.
Bromeaba Eiji sacudiendo el cabello del menor, por su parte Sakuno estaba sorprendida por la aparición tan repentina de Ryoma.
-Ustedes son los que ya deberían estar en sus clases puesto que están más lejos.
Se defendió el menor apartando la mano de Kikumaru y protestando por el trato. Ryusaki estaba demasiado nerviosa, desde su encuentro frente a las máquinas expendedoras no había cruzado palabra con el príncipe, especialmente porque no lo había visto, aunque lo cierto era que le alegraba verlo animadamente conversando con sus superiores después de tanto tiempo.
-Vámonos Ryusaki, llegaremos tarde.
Declaro Ryoma sacando a la castaña de sus pensamientos y haciéndola sonrojar en el acto ante la manera tan poco común de empujarla por los detrás de sus hombros con una mano.
-Ryoma-kun.
Sintió su cuerpo estremecerse ante aquel llamado, ¿Cuándo había sido la última vez en que había escuchado su nombre proviniendo de la joven? Tenía que reconocer que le agradaba y le trasmitía cierta paz volverla a escuchar llamarlo. La Miro un momento y despego su mano de la espalda de la joven después de unos cuantos pasos lejos de sus compañeros de club.
-Matemáticas es la primera clase, no deberías llegar tarde.
Sakuno sonrió ante tal comentario tan poco pensado por parte de su acompañante quien no la había dejado despedirse de un Eiji molesto por el trato y un Oishi tratando de calmarlo.
-Creo que tú deberías estar más preocupado que yo, la semana pasada te saltaste muchas clases.
Contesto mirándolo con picardía.
-umh, debería pedir alguna asesoría entonces.
Alego el samurái junior pensativo recordando que los exámenes estaban próximos y que fallar alguna asignatura significaba perderse encuentros en el club.
-Si quieres te puedo prestar mis notas.
Ante el comentario Ryoma se sorprendió, realmente no lo había dicho con esa intención, pero parecía que las cosas habían resultado a su favor y, aunque realmente le costara admitirlo el comentario de Ryoga sobre tratar de hablarle con simplicidad había funcionado.
-¿Qué tal si me ayudas a estudiar los temas que me he perdido?
Pregunto con aparente inocencia lo cual desconcertó a la joven que caminaba a su lado, al parecer Ryoma no solo había dejado de ignorarla, sino que además parecía más dispuesto a estar en su compañía. Sonrió en el acto con mejillas sonrojadas.
-Ryoma, por fin llegas. Necesito que me expliques una parte de la tarea de inglés, no sé porque tardaste tanto si yo vine después de ti.
Interrumpió Horio saliendo del pórtico del aula y jalando al príncipe para molestia de este, hacía tiempo que no hablaba con Ryusaki y ahora que finalmente conseguía tomar valor para volver a acercarse a ella este supuesto miembro de su club con dos años de experiencia interfería. Giro su mirada hacia donde se encontraba la pequeña de tranzas solo para contemplarla se abordada por su molesta amiga y pensando en que tal parecía que su oportunidad se había escapado, fue entonces cuando sus ojos se encontraron con los de ella viéndola asentir con mejillas sonrojadas.
-o tal vez no.
Dijo en voz baja para sí mimo mientras le devolvía la sonrisa sin que nadie más lo notara. Para sorpresa de Sakuno y muchos presentes Ryoma le había pedido a Momo que también arrastrara a la castaña con ellos a sus usuales idas a comprar pan a la cafetería con la excusa que la había escuchado decir que tenía pastelillos caseros, lo cual había sido aceptado de inmediato por su superior y secundado por la chica de coletas quien le insistió a su amiga que fueran a comer junto a ellos.
-Esto está realmente delicioso Sakuno-chan.
Felicitaba Momo mientras comía animosamente uno de los aperitivos que Ryusaki le había ofrecido. La brisa corría frescamente bajo el gran árbol donde decidieron sentarse a almorzar y que parecía ser uno de los favoritos de Echizen quien aprovecho la primera oportunidad para tumbarse en el césped y cerrar los ojos bajo su gorra, no sin antes asegurarse de que la persona a su lado le guardara de los bocadillos que había preparado.
-¡Verdad! la comida de Sakuno siempre es deliciosa, especialmente los postres. Sera una gran esposa.
-¡Tomo-chan!
Interrumpió con clara vergüenza la joven de tranzas a su amiga ante aquel comentario.
-Pero es la verdad, muchos estarían dispuestos a estar contigo si no fuera porque le tienen miedo al capitán y a tu abuela. Incluso personas de cursos superiores me han preguntado por ti.
Declaraba Tomoka mientras tomaba del recipiente cuadrado un pastelillo y lo llevaba a su boca.
-¡Oh! Así que Sakuno-chan es popular.
-N-no es eso, simplemente les da curiosidad porque soy la nieta de una sensei.
Se defendía colorada la joven meneando sus manos frente al pelinegro y su amiga quienes seguían lanzando comentario para molestarla. Sakuno no sabía cómo evitar las burlas y la manera en la que lo decían solo hacía que se sintiera más incómoda puesto que su querido Ryoma estaba a pocos centímetros de ella capaz de escuchar absolutamente todo.
-Ryusaki
El llamado hizo captar la atención de los presentes, Ryoma se había incorporado parte de su cuerpo estando aun recostado y apoyándose con sus brazos en el césped.
-Vamos por bebidas.
Y como si de nada se tratase se levantó ágilmente y comenzó a caminar, Sakuno quien ya conocía los malos hábitos de comunicación del príncipe se limitó a seguirlo dejando a dos jóvenes riéndose a carcajadas y dispuestos a informar a sus cómplices sobre la actitud de ambos.
-Espera Ryoma-kun.
Lo llamo Sakuno haciendo que su caminata fuera más lenta y lograra igualar su paso.
-Mañana es sábado y solo hay practicas por la mañana.
- ¿Eh?
- ¿Dónde quieres que nos veamos para estudiar?
Pregunto finalmente Ryoma al observar la extrañeza en el rostro de su acompañante.
-La escuela estará cerrada para la hora en que termines el entrenamiento y en la biblioteca no se puede hacer ruido. ¿Quieres que vaya a tu casa?
Pregunto con inocencia Sakuno aunque agacho la mirada al ver la cara de inquietud en Echizen.
-¿Qué hay de tu casa?
No le agradaba demasiado la idea de ver más tiempo a la entrenadora, pero tenía que considerar que si quería pasar tiempo con Sakuno en el futuro su sensei estaría fuertemente ligada a ellos. El samurái junior se asombró de sus propios pensamientos al entender que ya había contemplado el no separarse de Ryusaki en largo tiempo y no solo eso, sino tener una relación tan cercana como para tener que convivir con su abuela.
-Las amigas de mi abuela llegaran mañana por la tarde así que dudo que podamos estar cómodos en mi casa.
Revelo con sonrojo la castaña mientras sostenía la bebida que Ryoma le pasaba, había poco que se encontraban frente a las máquinas de bebidas. Echizen se debatía internamente mientras colocaba otra moneda en la expendedora, por un lado, no quería llevarla a su casa con su molesto padre pervertido, pero por otro no quería dejar pasar ese tipo de oportunidad, la miro un momento juguetear con la lata entre sus manos y suspiro en el acto.
- ¿Puedes venir a la una?
Se había rendido ante la idea de estar con ella. ¿Exactamente cuando se había vuelto tan manso? ¿Qué el hecho de aceptar que Ryusaki le gustase había provocado la inmensa necesidad de estar junto a ella? Se sorprendió a sí mismo ante esos pensamientos, era un hecho le gustaba aquella joven de trenzas ahora la pregunta era en qué medida y cuál era el objetivo para lo que hacía. Sus pensamientos lo invadían nuevamente.
- ¿Ryoma-kun?
Lo llamo con preocupación Sakuno al no verlo moverse por unos momentos perdido en sus pensamientos.
- ¿Tienes mi dirección?
Pregunto como si nada hubiese pasado recogiendo la lata que salía de la máquina.
-Se la puedo preguntar a mi abuela.
-Espérame en el parque del día lluvioso a la una pasará por ti después de las practicas.
No era que no quisiera que la entrenadora se enterara que su nieta estaría en su casa sin embargo sabía que la llenaría de preguntas innecesarias, además con el sentido de orientación de aquella chida le iba a caer la noche sin encontrar su hogar.
-¿No será una molestia para ti irme a buscar?
-No más de lo que será para ti ir hasta mi casa a explicarme.
Respondió altanero con una sonrisa. El reloj del parque marcaba las 13:15 y aún no había rastros de la joven de trenzas cosa que no le resultaba nada extraño en vista de su historial, tomo asiento en una banca cercana dispuesto a estar ahí largo rato más sin embargo la pronta aparición de Sakuno lo regreso de sus meditaciones.
-Lo siento Ryoma-kun, mi abuela no paraba de hacerme preguntas antes de salir.
Se disculpaba Sakuno colorada no solo por la vergüenza sino también por la carrera que claramente había dado para poder llegar a su encuentro.
-Vamos.
Fue la simple respuesta de Ryoma al incorporarse y acercarse a ella. El camino hacia el hogar del Samurai fue tranquilo, con pocos intercambios de palabras entre ambos, aunque cuando llegaron a su destino fue obvia la curiosidad por parte de la joven.
-Vaya, pero si es Sakuno-chan que gusto verte por aquí.
Saludo Ryoga asomándose a la entrada al escuchar la llegada de su pequeño hermano.
-Buenas tardes
Saludo Sakuno con una reverencia.
-Ryoma al fin llegas, ayuda a tu hermano a entretener a tu padre con un juego.
Al escuchar aquella voz acercándose el cuerpo de Ryoma se tensó y se apresuró a guiar a su acompañante hacia su cuarto sin embargo fue interceptado por su progenitor frente a las escaleras.
-Así que trayendo a una jovencita y queriéndola meter a tu cuarto sin decirle a tu padre.
Molesto Nanjirou.
-Vamos Ryusaki.
Expreso Ryoma con la clara intención de ignorar a su progenitor son embargo fue inútil al ser la interceptada la joven.
-¿Ryusaki? ¿No me digas que tu abuela es la entrenadora?
Pregunto directamente hacia Sakuno acercándose peligrosamente a su rostro para observarla mejor y poniéndola claramente incomoda por la cercanía siendo empujado casi de inmediato por la mano de su hijo menor.
-Ryoma, no tienes nada de delicadeza.
Se quejó el hombre incorporándose del suelo donde el empujón de Ryoma lo había lanzado.
-Creo que quien no tiene delicadeza eres tú, acercándose a una jovencita de esa manera tan impura.
Bromeo Ryoga viendo la escena mientras se burlaba. Los tres integrantes de la familia Echizen comenzaron un dialogo un tanto agresivo pero divertido para los mayores hasta que fueron interrumpidos por una suave voz.
-Disculpen.
Se atrevió a expresar Sakuno.
-Mucho gusto soy Sakuno Ryusaki, soy la nieta de la entrenadora Ryusaki. Si gusta puede aceptar estos Muffins rellenos que prepare.
Los presentes incluyendo Ryoma se sorprendieron ante la rápida presentación especialmente porque dio la impresión de no respirar hasta el final no obstante dicho acto hizo que el patriarca de aquella casa sonriera de oreja a oreja.
-Así que, si eres la nieta de la vieja, me alegra ver que casi no te pareces a ella al ser tan linda.
Bromeo Nanjirou tomando la bolsa que permanecía fuertemente sujeta a los brazos estirados de Sakuno.
-Gracias linda jovencita, si quieres puedes quedarte y hacernos compañía para que comamos estos deliciosos muffins juntos, ven por acá.
-Sí, nada mejor que comer entre todos. Veo que no olvidaste que me habias prometido uno.
Declaraba el monje y Ryoga mientras pasaban un brazo por detrás de los hombros de la visitante y guiándola hacia la sala recibiendo ambos un golpe en la cabeza con pelotas por parte de Ryoma quien se veía claramente irritado.
-Dejen de molestar.
Se quejó el menor tomando a Sakuno de la mano y jalándola hacia él haciendo a la joven sonrojar hasta las orejas cosa que no pasó desapercibida por ninguno de los
Echizen mayores.
-Vamos Ryoma no te enojes, solo queremos ser agradables con tu visita puesto que nunca antes habías traído a una chica.
Ese comentario llamo la atención de la chica de trenzas quien miro con ojos abiertos y curiosos a quien aún no soltaba su mano.
-Le diré a mamá donde tienes tu colección de revistas y a Nanako quien se ha estado comiendo sus reservas de golosinas.
Ante tal declaración la cara de ambos hombres se puso azul, Ryoma tenía una sutil pero amenazante forma de liderar con ellos. Tiro suavemente de la joven guiándola a su habitación y procurando cerrar la puerta para evitar a visitantes despreciables.
-Se ve que son muy divertidos.
Rio Sakuno viendo el gran suspiro que salió de la boca del príncipe al finalmente sentirlos seguros.
- ¿Divertidos?
Cuestiono levantado una ceja.
- No creo que te aburras aquí, parece ser muy animado.
Comento la joven.
-Son muy molestos.
Se quejó Ryoma mientras le indicaba donde colocar sus cosas y sentarse. Sakuno se acomodó cerca de la cama en una mesa de piso con cojines para apoyar las piernas, tal parecía que aquella mesa no era parte del lugar así que imagino que Ryoma la había acomodado para su visita. Contemplo un poco la habitación lo más discretamente posible que pudo, era bastante sencilla con sobrecama azul y sin decoraciones.
-Así que le trajiste a Ryoga los bocadillos que le prometiste.
Hablo el samurái junior sentándose junto a ella y haciendo que su atención volviera a él.
-Traje bocadillos por la visita y recordé que Ryoga-san me había pedido que le preparara alguna vez muffins
-umh, Así que fue eso.
Contesto apoyando su barbilla contra su mano.
-S-si tu quiere puedes tener estos.
Le dijo la joven entregándole otra bolsa transparente con hilo rojo cuidadosamente amarrado que contenía cuatro muffins.
-No sabía si te gustarían, pero cuando le pregunte a Ryoga-san cual postre preferirías me dijo que no te molestaba de este tipo y me pidió uno como pago.
Ryoma no sabia como contener su alegría, la verdad era que muy dentro de él sabía que ver como la joven de trenzas le llevaba regalos a su familia basada en algo que le había dicho a Ryoga que haría para él le molestaba y mucho, sin embargo, escuchando que la razón de todo esto era algo pensado para él y observando que la presentación era únicamente distinta para él, simplemente no podía contener su alegría.
-Gracias, pero la próxima vez pregúntame a mi directamente. De esa forma no le tendrás que dar nada a mi hermano.
Comento con dulce sonrisa tomando el paquete y contemplándolo por un momento antes de abrirlo para comenzar a comer su contenido.
-Puede que Osakada tenga razón.
Aquel comentario sorprendió a Sakuno e hizo que lo mirara atenta.
-Serás una buena esposa.
Ryoma rio bajo al notar las orejas rojas de la joven ante su comentario sin malas intenciones. Contemplarla de esa manera tan indefensa solo le daban ganas de tocarla, dejo la bolsa en la mesa y se apoyó levente en el hombro izquierdo de ella lo que ocasiono un respingo por parte de esta.
-¿Ryoma-kun?
-La práctica fue muy cansada hoy, déjame descansar un momento antes de estudiar.
Una risita baja lo hizo sonreír aun con los ojos cerrados.
-No tienes por qué burlarte de una persona cansada.
Aparentemente se quejaba Ryoma sin separarse de ella.
-Parece que Ryoma-kun quiere ser mimado hoy.
Aquella declaración lo hizo incorporarse rápidamente y voltearla a ver al abrir los ojos desconcentrando a su acompañante para después fijarlos en la bolsa transparente sobre la mesa.
-Así que eso es.
Dijo más para sí que para ella. Con gentileza tomo una de las tranzas de la joven entre sus dedos, era realmente suave al tacto, la miro unos segundos y luego elevo su mirada hacia Sakuno soltándola.
- ¿Quisieras mimarme?
Pregunto sin procesar mucho la información y aun después de entender lo vergonzosa que había sido su pregunta se mantuvo sereno esperando la respuesta de Ryusaki, si ella se negaba no pasaría nada, no podía obligarla, aunque muy dentro de él mantenía la esperanza de que ella mostrara un interés similar al que lo estaba invadiendo a él.
-Sino…
Esta por decir que no importaba mucho sino quería hacerlo cando sintió un toque cálido en su cabeza, Sakuno había comenzado a acariciar el cabello de Ryoma con dulzura y calma, incluso había girado su cuerpo para contemplarlo mejor. Él por su parte estaba tan sorprendido que no podía apartar la vista de la bolsa sobre la mesa.
-Será malo si me acostumbro a esto.
Ryoma giro su cabeza despacio de tal manera que evitara que el toque de la castaña no cesara, ambos pares de ojos se encontraron, la profundidad de ambos era demasiado atrayente.
-No me molestaría siempre y cuando lo seas solo conmigo.
Declaro la castaña sonrojada. Ryoma sonrío sincero recordando que ella también podía llegar a hacer esa clase de declaraciones que siempre lo tomaban con la guardia baja.
-Estoy seguro que no tienes que preocuparte por eso, solo contigo sería capaz de hacerlo.
Expreso dejando su cuerpo caer y apoyando su cabeza en las piernas de la joven como si de una almohada se tratase, acto que tiño a Sakuno de varios colores.
-Ryoma-kun es un tramposo.
Se quejó la joven comenzando a acariciar nuevamente el cabello del príncipe.
-Tú eres la única tramposa.
Comento Ryoma cerrando los ojos y tomando una de las manos de Sakuno para enlazar sus dedos con los suyos, la joven apretó el agarre mientras continuaba acariciando el cabello del tenista –"si me sigues dando esta esperanza de estar a tu lado siento que no podre alejarme, que simplemente no sabré que hacer" –Pensó Sakuno contemplando el rostro apacible de Ryoma quien poco a poco parecía que iba quedándose dormido.
