TÚ O NADIE

DISCLAIMER: Historia basada en la telenovela "Sortilegio" de María Zarattini con los personajes de los "Juegos del Hambre" de Suzanne Collins. Escrita con cariño para mi amiga Ana Karen.

CAPITULO 9

Para la cena decidí vestirme de azul cielo con una de las creaciones de diseñador que en la cena anterior la madre de Peeta había puesto a mi disposición. Como la otra vez utilicé maquillaje suave y joyas poco vistosas aun cuando contemplé el collar que Peeta me había "prestado" y que había significado para mí una de las tantas mentiras que irremediablemente formaban parte de mi vida.

Para mi sorpresa Peeta no esperó por mí en la sala como en aquella ocasión sino que fue a buscarme directamente a la habitación.

-¿Estás lista?

-Si. –Contesté levantándome del tocador luego de contemplarme una vez más.

-Hoy luces increíblemente bella. –Dijo tomando mi mano para plantar un beso en ella.

-Gracias. –Sonreí con timidez.

-¿Vamos? –Dijo ofreciéndome su brazo.

Me percaté que no me llevaba al mismo restaurante que la vez anterior porque el camino era otro y sin embargo este no tenía nada que envidiarle a aquel. El lugar sin duda era encantador y costoso y estaba lleno de gente elegantemente vestida, poseía una fuente a la intemperie y un espacio para poder bailar donde varias parejas ya estaban haciéndolo al ritmo de una música suave.

-Buenas noches Ingeniero Mellark, Sra. Mellark, es un placer tenerlos por aquí.

-Buenas noches. –Contestó Peeta por los dos al amable hombre que nos recibió.

-Si gustan seguirme los conduciré hasta su mesa.

-Gracias.

Ambos seguimos al hombre sin dejar de reparar en la cantidad de miradas que recibimos al pasar. Sé que gracias a la prensa todos saben que soy su "esposa" y quizás más de una mujer estará deseando que tropiece o caiga porque si es cierto lo que dice Cato a Peeta jamás le debieron faltar amantes. Eso es frustrante pero no soy nadie para reclamar ni reprocharle alguna cosa.

Al llegar a nuestra mesa aparta la silla para mí y luego toma asiento en frente para poder observarme mejor. Me remuevo incomoda en mi lugar y Peeta parece darse cuenta porque me pide algo que no esperaba y menos sin haber ordenado nada.

-¿Te gustaría bailar?

-¿Cómo? –Contesto pero él solo me ve brindándome su mano la cual decido tomar luego de pensarlo un poco. La noche empezará para nosotros con las notas de una canción.

Ambos nos levantamos y con paso firme nos dirigimos a la pista de baile donde las parejas danzan abrazadas disfrutando de un momento de intimidad a pesar del público. Peeta toma mi mano y me acerca a él para caminar a la par mientras conversamos. Extrañamente soy yo quien empieza.

-Me gustaría que habláramos con las cartas descubiertas.

-Me parece muy bien. –Contesta con una sonrisa.

-Tú ya me conoces o bueno, por lo menos conoces mi historia. –Hemos llegado a la pista donde tomando mi cintura con ambas manos me invita a empezar a moverme con él.- Tu sabes como he llegado hasta aquí pero yo no sé nada de ti. –Envuelvo mis manos en su cuello mientras me quedo cautivada con su hermosa sonrisa.

-¿Qué quieres que te diga?

-Bueno, es que te has comportado muy bien lo reconozco pues no tenías por qué tener consideraciones ni conmigo ni con mi familia pero…

-Pero… -Repite él al tiempo que me ve con esos ojos suyos que hipnotizan.

-Dice Cato que te comportas así porque… -No soy capaz de completar la frase por vergüenza.

-¿Porque quiero llevarte a la cama?

-Si. –Contesto al tiempo que lo veo sonriendo cautivadora y coquetamente- ¿Es verdad? ¿Esa es la condición para que me dejes ir? –Me atrevo a preguntar.

-¿Si fuera así aceptarías? –Su mano firme acaricia mi espalda haciendo que una corriente eléctrica me recorra de sur a norte- ¿Si prometiera dejarte ir con tu familia, concederte el divorcio y olvidarme de ustedes lo harías a cambio de eso? –Toma mi mentón y me obliga a mirarlo a los ojos mientras guardo silencio- ¿Qué pasa? –Acaricia mi cabello- ¿Te da miedo que me enoje si me dices que no?

-Si. –Contesto nerviosa por el contacto pero prosigo- Además aun no lo he hecho con nadie y…

-Y necesitas estar enamorada para llegar a eso ¿No es así? –Completa la frase por mí.

-Si. –Digo al tiempo que lo miro fijamente- Pero ¿Eso es lo que tú pretendes? –La conversación se torna un poco incómoda porque estamos en un terreno muy íntimo y sin embargo una parte de mi desea escuchar su respuesta.

-Bueno, sería un mentiroso si te dijera que no porque me encantas pero… –Une su rostro al mío provocando en mi sensaciones de todo tipo que solo se igualan con lo que he sentido cuando me ha besado- Nunca, nunca te voy a presionar.

-¿Y no lo estás haciendo en cierta forma? –Levanto mi rostro y lo observo con ganas de prolongar el momento para siempre.- Eres amable, me haces regalos, me dices cosas bonitas...

Peeta sonríe cautivadoramente -Es porque me gusta estar contigo y agradarte ¿Eso es malo?

-No pero ¿Y si eso no sucediera nunca? –Acaricio su cabello por primera vez sintiendo que de verdad puedo hacerlo porque es un derecho que me he ganado.

-Pues ni modo. –Contesta pareciendo un niño resignado.

-¿Me dejarías ir?

-¿Para qué? ¿Para que vuelvas con Cato? –Su rostro se endurece mientras yo pienso en lo rápido que cambia de humor.

-No, claro que no. –Dejo de acariciarlo.

-Si estuviera seguro de que no vas a hacerlo tal vez aceptaría, tal vez. –Parece dudoso.

-Te estoy diciendo la verdad. –Le digo con sinceridad.

-No quiero palabras Katniss, quiero hechos. –Pronuncia dejándome sin más que decir.

El resto de la noche se torna más tranquila. Cenamos y compartimos un rato más en el restaurante pero no volvemos a bailar y luego ambos vamos a casa hablando sobre la velada haciendo que vuelva a recordar la vez anterior donde por cuestión de tragos terminó llevándome en brazos a mi habitación para hacerme sentir tantas cosas confusas.

-Mañana deberás volver de compras con mi madre. –Dice una vez en mi puerta.

-Peeta me da muchísima vergüenza que gastes más dinero en mí, con lo de esta tarde es más que suficiente.

-Yo lo quiero hacer. –Dice deteniéndome.

-De verdad me siento incomoda aceptándolo –Agacho la cabeza- Si fueras mi esposo de verdad...

-No te preocupes por eso –Levanta mi rostro con su mano- Mientras estés conmigo habrá que asistir a varios eventos y me gustaría que tuvieras todo lo necesario.

Rehúyo su mirada apartándome para huir sin mediar más palabra pero soy detenida de nuevo. –Hagamos un trato. –Volteo a verlo en señal de estar escuchándolo y él prosigue- El día que te vayas de aquí dejas todo lo que recibiste de mí ¿Te parece?

-Está bien. –Le digo con una sonrisa tenue mientras me acerco más a mi puerta y él se recarga contra la pared muy cerca de mí.

-¿Te divertiste?

-Sí, muchas gracias. –Contesto y lo veo aproximarse a mí acorralándome haciendo que mi corazón se acelere pero lo hace para abrirme la puerta. ¡Que tonta! Sin embargo, desprevenidamente posa sus labios sobre los míos y me besa suavemente.

-Buenas noches hermosa.

-Buenas noches.

Una vez dentro de la habitación me quedo pegada a la puerta suspirando por la noche que acabo de pasar, no fue tan bonita como la de aquella vez pero el beso con el que me despidió aunque fue corto despertó en mí demasiadas cosas… Sus palabras, sus caricias en mi rostro… Me pregunto cómo voy a conseguir dormir después de todo eso.

La mañana siguiente empieza para mi muy temprano. A diferencia del día anterior cuando quise evadir a Peeta, sin necesidad de hacerlo ya no lo encuentro en casa pues al parecer ya se ha ido a la oficina pero quienes si me esperan ansiosas son su madre y Prim.

-Ya estamos listas. –Anuncia la Sra. Effie indicándome que es hora de irnos.

La primera parada era por supuesto lo que me esperaba aunque debo decir que me sorprendió por completo. Como suponía Effie Mellark en cuestión de moda es una mujer muy sofisticada y como toda persona de este tipo cuenta con su propio asesor de belleza de quien había oído hablar bastante y a quien aunque no quisiera aceptarlo quería conocer pero con quien a su vez me llevé una grata sorpresa.

-¡Así que esta es la encantadora esposa de tu hijo! –Un hombre joven de piel olivácea y vestimenta moderna pero sobria y parpados con lápiz dorado me recibe amablemente- Es un placer Sra. de Peeta Mellark.

-Katniss. –Le contesto con una sonrisa tímida.

-Eres más bonita en persona, definitivamente la foto del periódico no te hace justicia. –Su aspecto es fresco y sin entender porque me inspira confianza pues es diferente de cómo me imaginaba que sería un diseñador, él es relajado y… Agradable.

-Gracias. –Contesto al tiempo que mi hermana me hace una señal para que los relacione- Sr. Cinna ella es mi hermana Prim.

-Preciosa te regalo el Sr. no soy tan viejo. –Dice con una cálida sonrisa y guiñándome un ojo-. Prim, es todo un placer.

-El placer es mío, sus diseños son hermosos. –Comenta mi hermana.

-Gracias.

-Bueno Cinna, hemos venido porque necesitamos tu asesoría para la fiesta que van a ofrecer los Cartwrigth esta noche, Katniss y su hermana han sido invitadas y Peeta desea que brillen. –La madre de Peeta sonríe con amabilidad y noto la sinceridad en sus palabras.

-Pues han venido al lugar indicado. –Contesta al tiempo que nos indica que le sigamos.

La mañana se pasa volando entre probadores y vestidos de diversos cortes y figuras que harían a cualquier mujer enloquecer. Luego de probarme tantos como me es posible termina la primera parte del asunto siendo lo siguiente escoger accesorios y zapatos. Las compras nunca han sido mi fuerte porque jamás he tenido tanto dinero como para darme esos lujos sin contar con que siempre había algo más importante que los costosos e infructuosos gastos por placer.

Mi hermana en cambio parece pez en el agua y por cada vestido o par de zapatos que ha tenido la oportunidad de probarse se desvive en elogios para el creador de los mismos quien parece encantado con su reacción. Al parecer ella si entiende para que fue hecho todo esto.

-Nos llevaremos todo cuanto les ha gustado a las chicas. –Anuncia la Sra. Mellark al tiempo que le tiende a una de las asistentes de Cinna una tarjeta plateada.

-¿Como? –Prim no cabe de la emoción.

-Es demasiado Sra. Effie, no tiene por qué molestarse. –Le digo avergonzada por la reacción de mi hermana y por la suma exorbitante que de seguro debe representar todo lo que nos hemos probado.

-Jamás lo será hija además debes recordar que eres la esposa de uno de los hombres más importantes de la ciudad y como tal debes estar a la altura. –Pone fin a la discusión al tiempo que una de las chicas del luchar empieza a empacar todo.

Camino a casa Prim no deja de parlotear sobre lo maravilloso de la tienda de Cinna y sus diseños mientras yo viendo por la ventana me siento cada vez peor. ¿Sera posible acaso por un solo instante no sentirme abrumada por el dinero de los Mellark? Hasta el momento solo ha sido un recordatorio más de que estoy a merced del poder que este representa y que sin querer está haciendo que me convierta en un objeto de adorno en esa enorme casa que es mi actual prisión.

-¿Te gustaron los vestidos? –La madre de Peeta me saca de mis cavilaciones.

-Están hermosos Sra. pero pienso que fueron demasiados.

-Tonterías hija, no te aflijas por eso, es uno de los beneficios de tener un esposo millonario.

-Eso sí. –Apunta mi hermana mientras yo pongo una mueca parecida a una sonrisa en mi rostro.

Al llegar a casa debo llevar conmigo la gran cantidad de bolsas que contienen todo el dinero despilfarrado en solo unas horas, es más de lo que he visto en mucho tiempo y es producto de lo mismo, de la mentira más grande en la que me he visto envuelta y que sigue siendo abrumadora aunque Peeta ya sepa la verdad.

-Katniss ¿Qué pasa por tu cabeza? ¿Acaso no ves que Peeta está loco por ti? –Prim me riñe durante el camino.

-Deja de decir tonterías, debería darte vergüenza estar gastando lo que no es tuyo.

-¿Y eso que? Para él esto no es nada, tiene tanto dinero que podría haber comprado la tienda entera sin que le hubiese costado el más mínimo esfuerzo. –Dice con sorna.

-Pues no te encariñes con lo que te han dado porque al momento de irnos de esta casa todo esto –Señalo las bolsas- Tendrá que quedarse aquí.

Pongo fin a la discusión ante la cara molesta de Prim mientras decido ir a dar un paseo por el jardín con el fin de despejarme un poco y pensar sin tener a nadie atosigándome a mis espaldas... Y extrañamente lo consigo pero como todo lo bueno, termina extremadamente rápido y entre cavilaciones llega la hora que esperaba poder evitar, mi primera fiesta de sociedad. Una guillotina.

El enorme salón de la casa de los Cartwright está atestado de gente elegante pero sobre todo de mujeres despampanantes que a pesar de su disimulo me observan con desdén. Mi vestido rojo es precioso pero siento que no es suficiente pues en la atmosfera se respira ese aire que te dice que podrías estar vestida de pies a cabeza con un traje de diseñador y aun así reconocerían tu origen a leguas, y no es que me avergüence de quien soy o de donde vengo, es solo que estando aquí rodeada de estas personas solo parezco más insignificante de lo que ya me siento.

Mientras mi hermana platica amenamente con Gale fuera de nuestro alcance Peeta me conduce por la sala tomando mi cintura y presentándome a todas las personas que le es posible.

-Mi esposa, Katniss Everdeen de Mellark. –Dice a tres mujeres hermosas que al parecer son familiares porque se parecen y las cuales no dejan de observarme de pies a cabeza.

-Hola buenas noches. –Les digo mientras nos saludamos de beso en la mejilla.

-Mucho gusto. –Contesta una de ellas.

Y las presentaciones siguen y siguen durante un rato más de la noche lo cual me pone tan incómoda que Peeta lo nota al instante.

-Estás muy extraña ¿Te pasa algo?

-Es que no estoy acostumbrada a este tipo de reuniones. –En realidad nunca había asistido a una, pienso para mí.

Sonríe mientras acuna mi rostro en sus manos encerrándonos a ambos en una burbuja. –Pero luces hermosísima, es más, todas las mujeres de la fiesta admiran tu ropa, tus arreglos –Acaricia mi mejilla y sigue sonriendo cautivadoramente- Y gracias por ponerte el collar que te presté. -Apunta tocando la alhaja de piedras preciosas.

-¡Hasta que por fin se te puede saludar! –Una voz femenina que ya reconozco bien se nos acerca interrumpiendo el momento.

-Delly. –Saluda Peeta al tiempo que ella se abalanza sobre él y le da un sonoro beso en la mejilla haciendo que algo empiece a arder en mi interior- Estas tan linda como siempre. –Continúa él y mi molestia aumenta.

-Muchas gracias. –Contesta ella con voz coqueta ¡No soporto a esa mujer!

Al tiempo parece recordar que estoy allí con ellos y se dirige a mí para saludarme, sé que no solo yo no la tolero, el sentimiento es totalmente mutuo.

-Hola Katniss, te ves hermosa. –Dice con esa sonrisa suya que más que simpatía me causa fastidio.

-Gracias, tú también estas muy linda. –Contesto por cortesía solamente.

-Peeta –Vuelve a ignorarme- necesito pedirte un par de consejos.

-¿Sobre qué?

-Sobre un problema de inversiones.

-Ah, eso lo podemos hablar mañana.

-¡No! –Se ve ansiosa aunque trata de disimularlo- Es que me urge en verdad –Ahora voltea a verme-¿Te molesta si me robo a tu esposo un rato? Es que tengo que aprovechar que está aquí igual que mi asesor financiero que acaba de volver de viaje, prometo devolvértelo pronto. –Lo último suena tan coqueto que hace que me hierva la sangre.

-Claro, no hay problema. –Contesto incomoda aunque intento ocultarlo, no quiero darle el gusto de amedrentarme.

-Gracias. –Contesta ella al tiempo que pone su mano en el hombro de Peeta pero él se acerca y besa mis labios ignorándola. Punto para Katniss.

-Ya vuelvo mi amor.

Allí de pie en la mitad de una sala llena de gente banal me siento asfixiada. Las miradas furtivas que lanzan sobre mí no solo me incomodan sino que me demuestran que sin Peeta a mi lado me es imposible sobrevivir en este entorno, así que con el fuera de juego y Prim entretenida con Gale no me queda más remedio que esperar.

-¡Katniss! –La voz de una mujer a mis espaldas me sobresalta- Toma –Madge la hermana de Delly me entrega una copa- ¿Vienes conmigo? Hay unos amigos que se mueren por conocer a la chica que logró atrapar a Peeta Mellark.

-Claro. –Digo sin entusiasmo mientras la sigo.

Madge efectivamente me lleva con un grupo numeroso de chicos y chicas que sonríen y beben sin parar y los cuales me hacen todo tipo de preguntas referentes a Peeta. Que donde lo conocí, que como hice para enamorarlo, que porque decidimos casarnos de la nada… En fin, la lista es interminable y cada vez más insoportable y empiezo a creer que me han traído solo para entretenerlos a falta de diversión.

Luego de un rato siento que no lo tolero más, para ser una fiesta esta reunión es bastante aburrida y ni que decir acerca del hecho de que nadie baila y en cambio todo el mundo bebe. Si todas las fiestas de sociedad son como esta lo pensaré dos veces para volver a dejarme convencer por Peeta.

Peeta.

Ya hace un buen rato que se retiró con Delly y ahora ya lo perdí de vista. ¿Qué estará haciendo? ¿Aun estará con ella? Empiezo a buscarlo sin parecer ansiosa y sin pedirle ayuda a mi hermana y luego de caminar por ahí un rato decido que tal vez lo encuentre en el enorme jardín de la casa. Me dirijo allí y luego de dar vueltas doy con el cerca de un enorme arbusto en donde aún habla con Delly.

Como una ladrona me dirijo al lugar sin ser vista y sin tener idea de lo que debo hacer, sin embargo, a penas decido que le pediré que nos vayamos escucho la conversación que tiene con ella y me entra una curiosidad enorme.

-¿Por qué me hiciste esto? Yo creí que me querías. –Reclama ella con angustia- Por lo menos me hubieras dicho o ¿Es que olvidaste que aun unos días antes de que te casaras estuvimos juntos?

Me acerco un poco más para poder verlos a través de las hojas y me arrepiento al instante pues ella lo toma del rostro y él no se lo impide y al instante siento como mis ojos se llenan de lágrimas.

-Yo te quiero de verdad, estoy enamorada de ti. –Continúa ella y en mi interior se abre un vacío cuando él por fin le responde.

-Delly yo también te quiero pero…

-¡Pero la quieres más a ella!

-No, no es eso. –Siento como mi corazón se rompe en pedazos cada vez que Peeta abre su boca y no debería ser así pues no tenemos nada, lo nuestro se reduce a la firma en un papel que ni siquiera existe en realidad.

-¿Entonces por qué te casaste? ¿Acaso está esperando un hijo tuyo?

Peeta suspira. –No, en realidad entre Katniss y yo hay un trato que es posible que termine muy pronto.

Delly sonríe aliviada mientras las lágrimas caen por mi rostro sin parar. -¿Te vas a divorciar?

-Es posible.

-¿Cuando?

-No lo sé, todo depende.

-¿De qué?

-Por ahora no te lo puedo decir, es algo personal.

Ella le pone las manos en el cuello y besa su mejilla al tiempo que las piernas se me aflojan ¿Qué hago aquí? Ya debería de haberme ido con las pocas fuerzas que me quedan y sin embargo no logro moverme del lugar donde estoy.

-Entonces deberíamos seguirnos viendo de vez en cuando mientras lo decides, ya sabes, como antes. –Su voz de angustia se ha cambiado por una un poco más coqueta- Yo te extraño mucho.

Esto es demasiado, ya no lo soporto. Como puedo me alejo del lugar secando mis lágrimas y decidida a marcharme de inmediato pensando que esta noche es lo peor que me ha pasado y que no puede empeorar, pero como siempre estoy equivocada porque en el camino me topo con quien un indeseable más.

-¿Dónde te habías metido?

-Cato por favor ¡Déjame en paz! –Trato de controlar lo que siento pero es inútil.

-Tu papá está en mi auto esperándonos, iremos por tu hermana y nos marcharemos de aquí.

-¿Que? –Las piernas me tiemblan pero trato de mantenerme en pie.- ¿Qué te hace pensar que voy a irme contigo?

-O nos vamos o ahora mismo lo llevo a la delegación.

Como si las cosas no estuvieran lo suficientemente mal ahora llega Cato de nuevo con sus amenazas que me ponen como siempre entre la espada y la pared, sin embargo, luego de ver y oír la conversación de Peeta y Delly lo único que quiero hacer en este momento es salir de aquí y en realidad ya no me importa con quien.

-Está bien. –Digo al tiempo que me dirijo a buscar a Prim dejando mi corazón atrás y diciéndole adiós a Peeta Mellark.

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¡He vuelto! Jajajaja por tiempo limitado, el trabajo me está volviendo loca y por fin tuve un espacio para terminar este capítulo que ya había empezado, en realidad es mentira, estoy colgada de trabajo pero siento que se los debía así que me esforcé….

Laura: Todos queremos que se vaya pero al parecer él no se quiere ir. En realidad la cena no fue gran cosa y la fiesta puso todo de revés ¿Qué crees que pasará ahora?

Johanna.M: Tienes razón en todas tus apreciaciones, sin embargo lo que acaba de pasar es un bache en el camino de esa relación. Ya veremos qué pasa.

Shakty Mellark Everdeen: Peeta va a contar gran parte de la historia pero todavía no es el momento. Habrá que esperar un poco pero te aseguro que serán capítulos geniales.

Lisset: ¡Gracias! Y yo adoro lo que comentas.

Alejandracottom: De acuerdo contigo, quise cambiar el típico triángulo amoroso y darle una oportunidad a esos dos. A mí también me desespera Katniss a veces.

Ady Mellark87: Es un progreso que lo aceptaras aunque no lo sostengas. Espero que no te desesperes por lo que pasó en este capítulo.

Un abrazo enorme y gracias por seguir aquí.

Giselle Jay.